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	<title>Los derechos de la naturaleza: diálogos entre el derecho y las artes - Revistas Uniandes | Multimedia</title>
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	<description>Espacio dirigido a audiencias diversas: académicos, comunidades, docentes, estudiantes. La tipología de contenidos es amplia: entrevista, ponencia, artículo breve de reflexión, documento de trabajo, resultados parciales de una investigación, ensayo fotográfico,  entre otros.</description>
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		<title>Nace un movimiento</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Naturaleza y Sociedad]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 28 Nov 2022 14:32:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diálogos - Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales]]></category>
		<category><![CDATA[Los derechos de la naturaleza: diálogos entre el derecho y las artes]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los derechos de la naturaleza: diálogos entre el derecho y las artes Documentos y reflexiones Nace un movimiento Mari Margil Center for Humans and Nature, derechos de la naturaleza y ONG   Vista aérea de la selva lluviosa tropical. Reserva Natural Calanoa, Amazonas, Colombia. Fotografía de Diego Samper. Al principio, tan solo fue una idea [&#8230;]</p>
<p>The post <a href="https://openscience.uniandes.edu.co/nys4-14/">Nace un movimiento</a> first appeared on <a href="https://openscience.uniandes.edu.co">Revistas Uniandes | Multimedia</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" src="https://naturalezaysociedad.blob.core.windows.net/dialogos/banner/nys_banner.jpg" alt=""></p>
<h5>Los derechos de la naturaleza: diálogos entre el derecho y las artes</h5>
<div>Documentos y reflexiones</div>
<h1>
<p>Nace un movimiento</p>
</h1>
<h3>Mari Margil</h3>
<div>
<p>Center for Humans and Nature, derechos de la naturaleza y ONG</p>
<p><span> </span></p>
</div>
<hr>
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<p style="text-align: right;">Vista aérea de la selva lluviosa tropical. Reserva Natural Calanoa, Amazonas, Colombia. Fotografía de Diego Samper.</p>
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<p>Al principio, tan solo fue una idea que la naturaleza —que durante tanto tiempo fue considerada como un objeto de comercio o propiedad, de cierto valor para los humanos pero sin un valor inherente propio— podría ser algo más.</p>
<p>Se trataba de una idea que ya había sido aplicada en el pasado para transformar la manera en que ciertos pueblos eran tratados como objetos de comercio y propiedad, y —al igual que ahora— fue ridiculizada y generó incredulidad.</p>
<p>Hace cincuenta años, el profesor de derecho estadounidense Christopher Stone propuso la visión de que la naturaleza podría considerarse como algo más: una entidad legal con derechos legales. Stone plasmó su idea y la argumentación que la respaldaba en un artículo que se publicó en una revista de derecho en 1972, titulado “Should Trees Have Standing? Toward Legal Rights for Natural Objects”.</p>
<p>La idea tardaría más de treinta años en pasar de la teoría a la práctica. En 2006, se aprobó una ley por un gobierno local en el Estado de Pensilvania de los Estados Unidos, el primero en tratar a la naturaleza como algo más que una “cosa”: una entidad legal con derechos.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>***</strong></p>
<p>Fue el abogado y activista Thomas Linzey quien trabajó en la primera ley de derechos de la naturaleza promulgada por el municipio de Tamaqua (Pensilvania), así como en docenas de otras leyes adoptadas más tarde por comunidades locales en todos los Estados Unidos. También ayudó a redactar la Constitución de Ecuador de 2008, la primera en el mundo en consagrar los derechos de la naturaleza, o Pachamama, dentro de un marco constitucional nacional.</p>
<p>Si el profesor Stone es el abuelo del movimiento por los derechos de la naturaleza —en la medida en que plasmó la visión—, entonces Linzey es su padre, en cuanto tomó esa visión y la hizo realidad.</p>
<p>“La primera ley de derechos de la naturaleza nació de la necesidad”, explica Linzey. “En comunidad tras comunidad, país tras país, las leyes ambientales y los sistemas legales autorizan el daño al medioambiente. Así que comunidades como Tamaqua descubrieron que esperar que la ley los protegiera, y protegiera la naturaleza, era imposible” (entrevista con Thomas Linzey, 13 de marzo de 2022).</p>
<p>Al igual que en ocasiones anteriores, el municipio de Tamaqua y otras comunidades descubrieron que el sistema legal al que recurrían para obtener protección autorizaba el mismo daño que buscaban detener.</p>
<p>Las leyes ambientales vigentes en los Estados Unidos y en diferentes países del mundo se basan en la idea de que la naturaleza existe para servir a los seres humanos. Por lo tanto, las leyes, normas y reglamentos ambientales fundamentados en esta premisa legalizan ciertos usos de la naturaleza que deliberadamente causan daños al medioambiente, para servir a los intereses humanos.</p>
<p>Por ejemplo, las leyes ambientales autorizan el uso de millones de galones de agua dulce en los pozos de <em>fracking</em>, lo que causa la contaminación tóxica del agua. Las leyes mineras permiten usar explosiones y la extracción de carbón y otros minerales y metales, lo cual contamina la atmósfera y destruye las vías fluviales. Las compañías energéticas están autorizadas a quemar combustibles fósiles y, con ello, contaminan la atmósfera y aceleran el calentamiento global. Las empresas madereras reciben licencias ambientales para talar bosques, lo que destruye los ecosistemas, las vías fluviales y los hábitats de las especies. Todas estas actividades industriales, y muchas otras autorizadas por las leyes ambientales, están legalizando el uso y el daño de la naturaleza.</p>
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<p>Las consecuencias de esto son cada día más visibles.</p>
<p>La Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES, por sus siglas en inglés), por ejemplo, explicó en su <em>Informe de evaluación global sobre biodiversidad y servicios de los ecosistemas</em> (2019) que las tasas globales de extinción de especies se están acelerando debido a la actividad humana, de modo que “1 millón de especies ya se enfrentan a la extinción, muchas dentro de décadas” (IPBES, 2019, p. 12).</p>
<p>El aumento de las temperaturas a causa del cambio climático generado por el hombre está causando más eventos climáticos extremos, con repercusiones como el derretimiento del hielo y la nieve en el Ártico, el incremento en la temperatura de las aguas oceánicas, el aceleramiento en la extinción de especies, la muerte de los arrecifes de coral y muchos más impactos en todo el mundo. En enero de 2022, el Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Unión Europea anunció que los últimos siete años fueron los más calurosos en la historia humana registrada, “subrayando la urgencia de la acción climática meses después de que la cumbre COP26 no cumpliera con sus compromisos para abordar la crisis” (Kvetenadze, 2022).</p>
<p>Esto ocurre a pesar de las innumerables leyes, normas, reglamentos, agencias, ministerios, tratados y políticas ambientales vigentes en todo el planeta.</p>
<p>Para Tamaqua y otras comunidades, países y primeras naciones en todo el globo, frente a sistemas jurídicos que legalizan el daño ambiental y bajo los cuales el medioambiente se considera nada más que un “eso”, superar esta situación requiere reimaginar cómo funciona la ley y para quién; implica repensar la relación misma de la humanidad con el mundo natural.</p>
<p>Esta no es la primera vez que la gente busca soluciones o justicia en el gobierno y la ley, y no encuentra nada. Se pueden considerar los pueblos esclavizados, las mujeres, los pueblos indígenas y otros que vivían bajo sistemas legales que ignoraban su humanidad.</p>
<p>Como la naturaleza hoy día en muchas partes del mundo, las personas fueron tratadas durante mucho tiempo como propiedad o mercancía bajo la ley, sujetadas y controladas por otros. En tales sistemas legales, surgieron movimientos para desafiarlos y cambiarlos, incluyendo el movimiento abolicionista, el sufragista y el de los indígenas americanos.</p>
<p>Como explica Linzey, al igual que el movimiento por los derechos de la naturaleza, esos movimientos nacieron de la necesidad. Y, al igual que esos movimientos pasados, el movimiento actual de los derechos de la naturaleza se ve obligado a cambiar la estructura subyacente de la ley misma.</p>
<p>De acuerdo con lo expuesto por Linzey en capacitaciones legales y talleres comunitarios, los pueblos esclavizados eran considerados como propiedad sin derechos legales. Se aplicaron códigos de esclavitud, no muy diferentes a las leyes ambientales de hoy, que establecían cómo los propietarios de esclavos podían usar, vender e incluso destruir su “propiedad”. De manera similar, las mujeres han sido tratadas como propiedad. Bajo las leyes de <em>couverture</em>, la “identidad legal y los derechos de una mujer estaban cubiertos por los de su esposo, y su propia identidad legal era inexistente” (Engel, s. f.).</p>
<p>Se tuvieron que construir movimientos de gran envergadura para transformar el tratamiento de las personas esclavizadas, las mujeres, los pueblos indígenas, los niños y otros grupos, mediante sistemas legales, constituciones y leyes. Estos movimientos se vieron obligados a superar no solo las barreras legales, sino también las sociales, culturales y económicas, para que aquellos que alguna vez fueron considerados propiedad de otros finalmente fueran reconocidos como poseedores de derechos legales protegidos por la ley.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>***</strong></p>
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<p>En 1995, Linzey cofundó el Fondo de Defensa Legal Ambiental Comunitaria, con el que se convirtió en pionero en la redacción de las primeras leyes de derechos de la naturaleza. Hoy, como cofundador del Centro para los Derechos Democráticos y Ambientales, continúa promoviendo esta causa.</p>
<p>Él recuerda los primeros días del movimiento, y que hoy, como entonces, las personas, las comunidades, los grupos de la sociedad civil y los gobiernos que toman medidas son aquellos que principalmente enfrentan graves amenazas ambientales y quienes reconocen que nuestra relación actual con la naturaleza es insostenible. “Se necesita voluntad para decir que el sistema existente no está funcionando y que necesitamos reemplazarlo con algo nuevo”, dice (entrevista con Thomas Linzey, 13 de marzo de 2022).</p>
<p>Los grupos ambientalistas tienen mucha experiencia en navegar por las existentes leyes y regulaciones ambientales convencionales de la naturaleza como propiedad y se movilizan para protegerla dentro de estos marcos. Los derechos de la naturaleza comienzan desde un punto de partida diferente con respecto a cómo es tratada bajo la ley y cómo nos gobernamos a nosotros mismos con respecto a la naturaleza. Como sostiene Linzey, esto saca a los activistas de esos marcos y los lleva hacia un sistema que comienza desde un lugar donde la protección de la naturaleza es central, a diferencia de la mayoría de las leyes ambientales, que se enfocan en regular su uso.</p>
<p>El desarrollo del movimiento por los derechos de la naturaleza en los Estados Unidos inició con las comunidades en Pensilvania que se enfrentaron a la agricultura intensiva industrializada y al vertido de lodos residuales en tierras de cultivo.</p>
<p>El lodo o fango, que la industria de gestión de residuos ha rebautizado como “biosólidos”, es el material sólido que queda después de que las plantas de tratamiento de aguas residuales eliminen el líquido de los desechos. Los desechos provienen de operaciones industriales, hospitales y hogares —cualquier cosa que se tire por un lavaplatos o inodoro—, y terminan en una planta de tratamiento de aguas residuales para su procesamiento. Pueden incluir “productos farmacéuticos, hormonas, patógenos, bacterias, virus, protozoos y gusanos parásitos, al igual que metales pesados como plomo, cadmio, arsénico o mercurio”, junto con “PCB, PFAS, dioxinas, BPA y docenas de otras sustancias nocivas” (Perkins, 2019).</p>
<p>En todos los Estados Unidos, se ha aprobado emplear el lodo como fertilizante en tierras de cultivo, así como otros usos. Este es solo uno de los muchos ejemplos de leyes ambientales que autorizan daños ambientales, incluida la contaminación del agua y el aire. Linzey ayudó a las comunidades de Pensilvania que buscaban bloquear el vertido de lodos residuales en cultivos y minas abandonadas mediante prohibiciones y el reconocimiento de los derechos de la naturaleza. Ante la idea de usar estos lodos para rellenar los enormes pozos que dejaron atrás décadas de minería de carbón, el municipio de Tamaqua fue el primero en promulgar leyes de derechos de la naturaleza que prohibieran el vertido de estos desechos. Otras comunidades de Pensilvania siguieron su ejemplo.</p>
<p>Comunidades en otros Estados, que lidiaban con amenazas ambientales diferentes pero bajo el mismo sistema legal que autorizaba el uso de la naturaleza en vez de protegerla, comenzaron a tomar nota. Al norte de Pensilvania, en Nuevo Hampshire, los municipios locales se enfrentaron a la corporativización del agua por parte de las compañías de agua embotellada. La industria del agua embotellada, a menudo llamada “mineros corporativos del agua” (Pibel, 2007), extrae millones de galones de agua dulce de las fuentes de agua locales para embotellarla y venderla en otros lugares. Las consecuencias ambientales de tales operaciones pueden ser significativas en los ecosistemas acuáticos, incluyendo los arroyos, humedales, acuíferos y capas freáticas. Del mismo modo, las comunidades que dependen de estas aguas pueden ver cómo se secan sus pozos.</p>
<p>Al ver que compañías como Nestlé aumentaban sus operaciones de agua embotellada, las comunidades de Nuevo Hampshire buscaron proteger su agua de esta industrialización. Sin embargo, al igual que las comunidades de Pensilvania que encontraron que su gobierno estatal autorizaba las mismas actividades industriales contra las que buscaban protección, como el vertido de lodos residuales en tierras de cultivo, las comunidades de New Hampshire aprendieron que su normativa estatal permitía grandes extracciones de agua subterránea, incluidas las operaciones de agua embotellada, bajo la Ley de Protección de Aguas Subterráneas del Estado (New Hampshire Department of Environmental Services, s. f.).</p>
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<p>La ley trata el agua como un artículo de comercio que se compra y se vende. Por lo tanto, cuando buscaron ayuda en el Departamento de Servicios Ambientales de su Estado para proteger su agua, las comunidades descubrieron que la agencia autorizaba a la industria del agua embotellada a tomar su agua.</p>
<p>En 2005, Linzey se reunió con miembros de la comunidad del municipio de Barnstead (New Hampshire) y con miembros de la Junta de Ediles electa de la ciudad. Les explicó cómo operan las leyes ambientales en la regulación del uso de la naturaleza y por qué la comunidad, en lugar de estar facultada por el Estado para proteger su agua, encontró que este autorizaba la extracción del agua a pesar de la oposición de la comunidad.</p>
<p>Después de la presentación de Linzey, la Junta de Ediles solicitó su ayuda para redactar una ordenanza para proteger su agua, que posteriormente se compartió con los miembros de la comunidad. En marzo de 2006, el proyecto de ley fue sometido a votación por la comunidad en su reunión municipal anual y aprobado abrumadoramente. Barnstead se convirtió en la primera comunidad en los Estados Unidos en impedir la corporativización del agua al prohibir su extracción a gran escala.</p>
<p>Dos años más tarde, en 2008, después de trabajar estrechamente con Linzey, la Junta de Ediles modificó la ordenanza para incluir los derechos de la naturaleza. Esta ordenanza enmendada declara:</p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>Nosotros, el pueblo del municipio de Barnstead, declaramos que tenemos el deber de salvaguardar el agua tanto en la superficie de la Tierra como debajo de ella y, en el proceso, salvaguardar los derechos de las personas dentro de la comunidad de Barnstead y los derechos de los ecosistemas de los que Barnstead forma parte. </em>(Barnstead Water Rights and Local Self-Government Ordinance, 2008, sec. 2)</p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>Todos los residentes del municipio de Barnstead poseen un derecho fundamental e inalienable a acceder, usar, consumir y preservar el agua extraída de los ciclos hídricos naturales y sostenibles, que proporcionan el agua necesaria para sostener la vida dentro del municipio. Las comunidades naturales y los ecosistemas poseen derechos inalienables y fundamentales para existir y florecer dentro de Barnstead. Los ecosistemas incluirán, pero no se limitarán, a humedales, arroyos, ríos, acuíferos y otros sistemas hídricos. </em>(sec. 5.1)</p>
<p>Otras comunidades de New Hampshire siguieron los pasos de Barnstead y se convirtieron en las primeras fuera de Pensilvania en proteger los derechos legales de la naturaleza. Varias comunidades en Maine —los municipios de Shapleigh y Newfield—, frente a las propuestas de Nestlé de implementar operaciones de agua embotellada, promulgaron leyes similares.</p>
<p>El compromiso de las comunidades que enfrentan otras amenazas ambientales, como la minería, el cambio climático y el <em>fracking</em>, ha llevado a un número creciente de ellas a aprobar leyes de derechos de la naturaleza, con más de tres docenas de leyes promulgadas en todo el país.</p>
<p>En 2010, Pittsburgh (Pensilvania) se convirtió en la ciudad más grande de los Estados Unidos en proteger los derechos de la naturaleza. El ayuntamiento se dio cuenta de que había planes de realizar fracturación hidráulica, o <em>fracking</em>, para la exploración de gas de esquisto dentro de los límites de la ciudad, incluso bajo los cementerios. Conocida durante mucho tiempo como la “capital del acero” del país (Dietrich II, 2008), Pittsburgh es hogar de 300 000 personas en la actualidad.</p>
<p>El <em>fracking</em> para la obtención de petróleo y gas de esquisto se ha convertido en un método dominante en la producción de combustibles fósiles en todo el mundo. Implica perforar el suelo varias millas bajo tierra, realizar explosiones en la roca del subsuelo y usar millones de galones de agua dulce en cada pozo. Los impactos del <em>fracking</em> incluyen la contaminación del aire y el agua, así como polución asociada al calentamiento global, con repercusiones tanto para la salud humana como para la salud del entorno natural.</p>
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<p>Buscando protegerse contra el <em>fracking</em>, la ciudad trabajó con Linzey y su organización para desarrollar la Ordenanza de Protección Comunitaria de la Extracción de Gas Natural de Pittsburgh, que asegura los derechos de las comunidades naturales y los ecosistemas “a existir y a prosperar” dentro de la ciudad (City of Pittsburgh Code, título 6, artículo I, capítulo 618). Según la ley, los residentes tienen legitimidad en la causa para hacer cumplir estos derechos en nombre de la naturaleza.</p>
<p>Otras comunidades en otros Estados han seguido estos ejemplos, incluyendo Nueva York, Virginia, Nuevo México, California, Ohio, Oregón, Colorado y, más recientemente, la Florida.</p>
<p>Este último Estado, ubicado en el sureste de los Estados Unidos, es conocido por sus aguas: playas que bordean la costa Atlántica, el golfo de México y la cadena de islas conocida como los cayos de la Florida, incluyendo manantiales naturales que salpican el paisaje. La Florida también es el hogar de los Everglades, a menudo llamados el “río de hierba”, un ecosistema de humedales de más de 2 millones de acres, diferente de cualquier otro en la Tierra, que ha sufrido una pérdida masiva de su hábitat debido al desarrollo humano. En toda la Florida, la actividad humana, incluida la construcción y el desarrollo, así como la agricultura industrializada, ha traído polución y contaminación del agua, grandes floraciones de algas y mareas rojas. Los manatíes se enfrentan a grandes mortandades, las playas son inutilizables y las aguas no son seguras para nadar.</p>
<p>Ante tantas amenazas para las aguas del Estado y viendo poca acción significativa a nivel estatal y federal, la comunidad del Orange County, en la parte central de la Florida, donde se encuentra Walt Disney World, tomó medidas. Trabajando con Linzey y su organización actual, el Centro para los Derechos Democráticos y Ambientales (CDER, por sus siglas en inglés), redactó y propuso una enmienda a la Carta de Autonomía del condado para reconocer los derechos de las vías fluviales. A través de la Comisión de Revisión de la Carta designada por el gobierno, en 2019 y 2020, se celebraron audiencias para debatir sobre la medida propuesta y se aprobó su inclusión en la papeleta electoral del condado a fin de someterla a voto entre los residentes.</p>
<p>En noviembre de 2020, las personas del condado de Orange aprobaron la medida con el 89 % de los votos, y se convirtieron así en la comunidad más grande de los Estados Unidos, con casi 1,5 millones de personas, en proteger los derechos de la naturaleza. Con ese voto, se agregó una nueva sección a la Carta del Condado de Orange que establece los derechos tanto del medio natural como de las personas en el condado:</p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>El río Wekiva y el río Econlockhatchee, ubicados parcialmente dentro de los límites del Condado de Orange, y todas las demás aguas dentro de los límites del Condado de Orange, tienen derecho a existir, a fluir, a estar protegidos contra la contaminación y a mantener un ecosistema saludable.</em></p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>Todos los ciudadanos del Condado de Orange tienen derecho a agua limpia mediante la protección de las Aguas del Condado de Orange contra la contaminación. </em>(Right to Clean Water, sec. 704.1)</p>
<p>La enmienda de la Carta del Condado de Orange, al igual que muchas leyes de derechos de la naturaleza, establece que los ciudadanos del condado pueden presentar acciones de cumplimiento en nombre de las vías fluviales para proteger sus derechos. Con la propuesta de un proyecto comercial y de viviendas de 1900 acres que destruiría una gran área de humedales y dañaría arroyos y otras vías fluviales en el condado, se presentó una demanda ante el Tribunal del Circuito Judicial 9.<sup>o</sup> de la Florida en 2021 que buscaba detener el proyecto. El caso fue presentado en nombre de varias vías fluviales, Wilde Cypress Branch, Boggy Branch, Crosby Island Marsh, Lake Hart y Lake Mary Jane, como demandantes principales contra la empresa (Beachline South Residential, LLC) y el Departamento de Protección Ambiental de la Florida, y en él reclaman que su derecho a existir está en juego debido al proyecto. Este es el primer caso de aplicación de los derechos de la naturaleza presentado en los Estados Unidos y, al momento de redactar este texto, se encontraba aún en curso.</p>
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<p>Las naciones tribales dentro de los Estados Unidos también están promoviendo los derechos de la naturaleza en la ley y la política, incluida la tribu menominee de Wisconsin, que adoptó una política que reconoce los derechos del río Menominee. La tribu ponca de Oklahoma adoptó una ley de derechos de la naturaleza. La tribu yurok en California adoptó una resolución que reconoce los derechos del río Klamath, que fluye a través de las tierras de reserva de la tribu. Del mismo modo, la tribu nez perce en Idaho adoptó una resolución que reconoce los derechos del río Snake.</p>
<p>La White Earth Band de Ojibwe, de la nación de los chippewa, adoptó una ordenanza tribal en 2018 que garantiza los derechos del <em>manoomin</em> o arroz silvestre. Linzey y este autor apoyaron en la elaboración de la ley, la primera en asegurar los derechos de una especie vegetal particular. Dice así:</p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>El manoomin, o arroz silvestre, dentro de la Reserva de Tierra Blanca posee derechos inherentes a existir, florecer, regenerarse y evolucionar, así como derechos inherentes a la restauración, recuperación y preservación. Estos derechos incluyen, pero no se limitan, al derecho al agua pura y al hábitat de agua dulce; el derecho a un sistema climático saludable y a un medioambiente natural libre de los efectos y emisiones causados por el calentamiento global generado por los humanos; el derecho a no ser patentado; así como el derecho a estar libre de infección, infestación o variación por cualquier medio de organismos genéticamente modificados, semillas de riesgo transgenético u otras semillas que se hayan desarrollado utilizando métodos distintos al fitomejoramiento tradicional. </em>(Resolución 001-19-009/2019)</p>
<p>La ley garantiza además los derechos de los miembros tribales a “cosechar <em>manoomin </em>y proteger y guardar semillas de <em>manoomin</em> dentro de la Reserva de la Tierra Blanca” (Resolución 001-19-009/2019).</p>
<p>Al igual que las vías fluviales en el condado de Orange que enfrentan amenazas constantes y emergentes, el arroz silvestre, que depende de un hábitat de agua dulce, está en riesgo por el cambio climático, el desarrollo, la contaminación y la pérdida de hábitat, entre otros. Una amenaza principal vino con la construcción de la corporación Enbridge de un oleoducto de arenas bituminosas a través de Minnesota, muy cerca de la Reserva de la Tierra Blanca.</p>
<p>En 2021, el gobierno estatal aprobó un permiso para que Enbridge use 5000 millones de galones de agua dulce en la construcción y operación del oleoducto, que ya está afectando el arroz silvestre. En agosto de 2021, se presentó un caso en el Tribunal Tribal de Tierra Blanca para bloquear el permiso. El arroz silvestre es el demandante principal en el caso: <em>Manoomin, et al.</em> <em>versus Minnesota Department of Environmental Protection, et al.</em>, al que se unieron miembros tribales que buscaban hacer valer sus derechos legales. Este fue el primer caso de aplicación de los derechos de la naturaleza que se presentó en un tribunal tribal.</p>
<p>La ley de Tierra Blanca y el caso judicial reflejan lo vinculados que están los derechos de las personas a proteger la naturaleza con los derechos de la naturaleza misma a ser protegida. Con las primeras naciones, como Tierra Blanca, esto está ligado a su lucha constante por la soberanía tribal y la autodeterminación.</p>
<p>El Tribunal Tribal de Tierra Blanca habló de esto en respuesta a la solicitud del Estado de Minnesota para que se desestimara el caso:</p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>La actividad aquí en cuestión afecta al ecosistema del manoomin en la medida en que permite a los demandados controlar la cantidad y la calidad del agua de la que depende la planta. El manoomin es […] una pieza importante de las dietas de los pueblos originarios. También es fundamental para la cultura y la historia del pueblo Anishinaabe y es una parte integral de los ecosistemas de humedales y las comunidades naturales. El posible impacto de las actividades del demandado tiene un “efecto directo en la integridad política, la seguridad política o la salud y el bienestar de la tribu” […] la actividad amenaza el bienestar cultural y la continuidad de la Banda […].</em></p>
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<p style="padding-left: 40px;"><em>Al adoptar formalmente leyes para proteger al manoomin […] la Banda está ejerciendo su autoridad inherente para proteger un recurso necesario y vital. Esta autoridad es anterior a la Constitución de los Estados Unidos y se refleja en los numerosos tratados celebrados entre los Estados Unidos y los pueblos Anishinaabeg. Estos tratados son expresiones profundas de la soberanía tribal. </em>(Manoomin, et al.vs. Minnesota Department of Environmental Protection, et al., 2021)</p>
<p>En enero de 2022, se presentó un segundo caso de derechos de la naturaleza en un tribunal tribal. Presentado por la tribu india sauk-suiattle, cuya reserva se encuentra en la parte occidental del Estado de Washington, el caso busca que el tribunal reconozca que el salmón, a quien los miembros de la tribu consideran como un pariente, posee derechos legales. Y con eso, la ciudad de Seattle, contra quien se presentó el caso, debe remediar el daño causado al salmón de las represas de la ciudad en el río Skagit. El pez se encuentra en alto riesgo a causa de las represas, ya que no le permiten el paso río arriba a las zonas históricas de desove. Este caso está en curso en el momento en que se escribe este texto.</p>
<p>Más naciones tribales están tomando medidas para promover los derechos de la naturaleza. En marzo de 2022, la Alianza de Tribus Soberanas del Medio Oeste, con 36 tribus miembros, adoptó una resolución que expresa su apoyo a los derechos de la naturaleza. Del mismo modo, en junio de 2022, el Congreso Nacional de Indios Americanos implementó una política que respalda los derechos de la naturaleza. El CDER y su socio, Menīkānaehkem, una organización indígena de base, ayudaron a ambas organizaciones a redactar las medidas.</p>
<p>Dentro de los Estados Unidos, el movimiento por los derechos de la naturaleza continúa expandiéndose. Las propuestas para incorporar los derechos de la naturaleza en las leyes estatales han avanzado, particularmente en la Florida, donde la primera ley local, en el Orange County, se aprobó en 2020. La Red de Derechos de la Naturaleza de la Florida propuso una iniciativa patrocinada por los ciudadanos en 2021, y nuevamente en 2022, para garantizar los derechos del mundo natural. Estos esfuerzos están progresando.</p>
<p>Asimismo, se ha compartido con la administración del presidente Joe Biden una propuesta para incorporar los derechos de protección de la naturaleza en las regulaciones que implementan la Ley Federal de Agua Limpia. El Consejo Nacional para la Implementación de los Derechos de la Naturaleza, fundado por el CDER y compuesto por juristas, activistas y miembros de naciones tribales, desarrolló la propuesta. Esta requeriría, para cualquier tribu con una ley de derechos de la naturaleza vigente, que el gobierno federal obtenga el consentimiento de la tribu para cualquier actividad permitida por el gobierno que afecte los ecosistemas o especies en tierras y aguas garantizadas para su uso por la tribu para cazar, pescar y recolectar. Varias tribus firmaron tratados con los Estados Unidos durante los años 1700 y 1800, obligados a ceder sus tierras ancestrales bajo una presión significativa de parte del gobierno. En efecto, la regulación propuesta proporcionaría a las tribus la capacidad de proteger los derechos de la naturaleza en las tierras de estos tratados.</p>
<p style="text-align: center;"><strong>***</strong></p>
<p>A pesar de una mayor toma de conciencia de que el cambio climático y otras crisis ambientales son amenazas reales y en aumento, experimentadas por millones de estadounidenses en forma de huracanes, lluvias e inundaciones más intensas, así como calor extremo, sequía e incendios forestales, sigue habiendo una feroz oposición de parte de la industria y las empresas en los Estados Unidos para frenar las emisiones del calentamiento global y proteger la naturaleza. El avance de los derechos de la naturaleza con un nuevo y más alto nivel de protección ambiental ha ganado la atención y la hostilidad de las grandes compañías.</p>
<p>Ha tomado la forma de demandas presentadas por corporaciones para revocar las leyes locales, que aseguran los derechos de la naturaleza al tiempo que prohíben ciertas actividades industriales que violarían esos derechos. En los Estados de Ohio y la Florida, esto también ha incluido acciones de las legislaturas estatales, en nombre de la industria, para promulgar nuevas leyes que prohíben a las comunidades aprobar leyes locales sobre los derechos de la naturaleza.</p>
</div>
<div>
<p>Por lo tanto, las legislaturas estatales, controladas por intereses corporativos, han actuado para evitar que sus comunidades utilicen una protección más estricta para el medioambiente que la que existe a nivel estatal.</p>
<p>Sin embargo, es precisamente por esta razón que la comunidad del Orange County, en la Florida, sintió la necesidad de proteger los derechos de las vías fluviales debido al fracaso de su gobierno estatal para salvaguardar los humedales, arroyos, aguas costeras y otros cuerpos de agua en todo el Estado. Una cosa es fallar a la hora de proteger el medioambiente, pero, en Estados como la Florida, el Estado no solo falla en lograr una protección adecuada, sino que además los legisladores centran sus esfuerzos en asegurar que las comunidades locales tampoco puedan hacerlo.</p>
<p>De hecho, en la Florida, la legislatura enmendó la Ley de Protección Ambiental del Estado para evitar que las comunidades ejerzan dicha autoridad incluso antes de que la comunidad del Orange County pudiera votar su ley de derechos para las vías fluviales. La enmienda establece que</p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>una regulación, ordenanza, código, regla, plan integral, actas constitutivas o cualquier otra disposición de la ley del gobierno local no puede reconocer ni otorgar ningún derecho legal a una planta, un animal, un cuerpo de agua o cualquier otra parte del entorno natural que no sea una persona o subdivisión política, u otorgar a dicha persona o subdivisión política cualquier derecho específico relacionado con el medioambiente natural que no esté, de otra manera, autorizado en la ley general o específicamente otorgado por la Constitución del Estado. </em>(Florida Statues, Environmental Protection Act, 403.412, 9, a)</p>
<p>Como explica Steven Meyers, un abogado que representa a las vías fluviales en el caso judicial de la Florida y que busca hacer cumplir sus derechos:</p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>Durante décadas, los habitantes de la Florida se han desesperado al ver nuestras hermosas aguas costeras, lagos, ríos, manantiales y humedales arruinados por un desarrollo y expansión aparentemente imparables. El sistema regulatorio de Florida que otorga permisos para usar, consumir y, en última instancia, destruir estas vías fluviales ha fracasado épicamente. La Legislatura de Florida ha abandonado cualquier esfuerzo real para proteger estas preciosas aguas y el poder judicial ha demostrado ser incapaz de hacerlo bajo el esquema regulatorio actual. </em>(Center for Democratic and Environmental Rights, 2021)</p>
<p>Chuck O’Neal, el demandante humano en el caso que se une a las vías fluviales demandantes, agrega: “Durante demasiado tiempo, nuestros legisladores le han dicho al público que necesitamos un equilibrio entre el comercio y la naturaleza, y luego se han doblegado a la presión del comercio y permitido una explotación atroz” (Center for Democratic and Environmental Rights, 2021).</p>
<p style="text-align: center;"><strong>***</strong></p>
<p>La lucha para proteger los derechos del mundo natural continúa en la Florida, en todos los Estados Unidos y en el mundo entero. Está definiendo una nueva relación entre los seres humanos y la naturaleza, que, para muchos, es, de hecho, un retorno a una relación más antigua en la que la naturaleza se entiende como un pariente que debe ser respetado y protegido.</p>
<p>Su éxito requiere una comprensión de que somos parte de la naturaleza y de que dependemos de ella, lo cual es una desviación significativa de las culturas y economías dominantes de hoy. También requiere que hagamos los cambios necesarios, en la ley y dentro de la sociedad, al igual como los movimientos populares tuvieron que hacer en el pasado para lograr un cambio necesario y fundamental en la forma en que nos gobernamos a nosotros mismos con respecto a la naturaleza y cómo tratamos a la naturaleza bajo la ley.</p>
</div>
<div>
<h3>Referencias</h3>
<p>Barnstead Water Rights, &amp; Local Self-Government Ordinance. (2006). Barnstead, Belknap County, New Hampshire, United States.</p>
<p>Center for Democratic and Environmental Rights. (2021, April 27). <em>First U.S. “rights of nature” enforcement case filed</em> [comunicado de prensa]. https://www.centerforenvironmentalrights.org/news/first-us-rights-of-nature-enforcement-case-filed</p>
<p>City of Pittsburgh Code of Ordinances Nº 21-2022. (2022). Pittsburgh, Pennsylvania, United States. <a href="https://library.municode.com/pa/pittsburgh/codes/code_of_ordinances">https://library.municode.com/pa/pittsburgh/codes/code_of_ordinances</a></p>
<p>Dietrich II, W. S. (2008, August 25). A very short history of Pittsburgh. <em>Pittsburgh Quarterly</em>. <a href="https://pittsburghquarterly.com/articles/a-very-brief-history-of-pittsburgh/">https://pittsburghquarterly.com/articles/a-very-brief-history-of-pittsburgh/</a></p>
<p>Engel, K. (s. f.). The law of coverture: Why call a woman by her husband’s name? <em>Amazing Women in History</em>. <a href="https://amazingwomeninhistory.com/law-of-coverture-why-call-a-woman-by-her-husbands-name/">https://amazingwomeninhistory.com/law-of-coverture-why-call-a-woman-by-her-husbands-name/</a></p>
<p>Florida Statutes. (2022). United States. <a href="http://www.leg.state.fl.us/statutes/index.cfm?App_mode=Display_Statute&amp;Search_String=&amp;URL=0400-0499/0403/Sections/0403.412.html">http://www.leg.state.fl.us/statutes/index.cfm?App_mode=Display_Statute&amp;Search_String=&amp;URL=0400-0499/0403/Sections/0403.412.html</a></p>
<p>IPBES. (2019). <em>Summary for policymakers of the global assessment report on biodiversity and ecosystem services of the Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services.</em> S. Díaz, J. Settele, E. S. Brondízio, H. T. Ngo, M. Guèze, J. Agard, A. Arneth, P. Balvanera, K. A. Brauman, S. H. M. Butchart, K. M. A. Chan, L. A. Garibaldi, K. Ichii, J. Liu, S. M. Subramanian, G. F. Midgley, P. Miloslavich, Z. Molnár, D. Obura, A. Pfaff, S. Polasky, A. Purvis, J. Razzaque, B. Reyers, R. Roy Chowdhury, Y. J. Shin, I. J. Visseren-Hamakers, K. J. Willis, y C. N. Zayas (eds.). IPBES secretariat, Bonn, Alemania. <a href="https://doi.org/10.5281/zenodo.3553579">https://doi.org/10.5281/zenodo.3553579</a></p>
<p>Kvetenadze, T. (2022, 10 de enero). Last seven years were the hottest on record, EU climate data show. <em>Forbes</em>. <a href="https://www.forbes.com/sites/teakvetenadze/2022/01/10/last-seven-years-were-the-hottest-on-record-eu-climate-data-show/?sh=59f4820c16db">https://www.forbes.com/sites/teakvetenadze/2022/01/10/last-seven-years-were-the-hottest-on-record-eu-climate-data-show/?sh=59f4820c16db</a></p>
<p><em>Manoomin, et al. versus Minnesota Department of Natural Resources, et al.</em> Case Nº GC21-0428. (2021). <a href="https://whiteearth.com/assets/files/programs/judicial/cases/1%20-%20DNR%20-%20Notice%20of%20Appeal%20(Tribal%20COA).pdf">https://whiteearth.com/assets/files/programs/judicial/cases/1%20-%20DNR%20-%20Notice%20of%20Appeal%20(Tribal%20COA).pdf</a></p>
<p>New Hampshire Department of Environmental Services. (s. f.). <em>Water use and withdrawal</em>. <a href="https://www.des.nh.gov/water/groundwater/water-use-and-withdrawal">https://www.des.nh.gov/water/groundwater/water-use-and-withdrawal</a></p>
<p>Perkins, T. (2019, 5 de octubre). Biosolids: mix human waste with toxic chemicals, then spread on crops. <em>The Guardian</em>. <a href="https://www.theguardian.com/environment/2019/oct/05/biosolids-toxic-chemicals-pollution">https://www.theguardian.com/environment/2019/oct/05/biosolids-toxic-chemicals-pollution</a></p>
<p>Pibel, D. (2007, 30 de julio). Communities take power: The citizens of Barnstead, New Hampshire, used local law to keep corporate giants out of their water. <em>Yes! Magazine</em>. <a href="https://www.yesmagazine.org/issue/stand-up-corporate-power/2007/07/30/communities-take-power">https://www.yesmagazine.org/issue/stand-up-corporate-power/2007/07/30/communities-take-power</a></p>
<p>Resolution 001-19-009. (2019). White Earth Reservation Business Committee, White Earth Band of Chippewa Indians. United States. <a href="https://whiteearth.com/assets/files/admin/resolutions/Administration%20001%20FY19%20Resolutions.pdf">https://whiteearth.com/assets/files/admin/resolutions/Administration%20001%20FY19%20Resolutions.pdf</a></p>
<p>Right to Clean Water, Standing and Enforcement, Orange County Charter, Orange County, Florida.</p>
<p>Stone, C. D. (1972). Should trees have standing? Towards legal rights for natural objects. <em>Southern California Law Review</em>, (45), 450-501.</p>
</div>
<div>
<p><strong>Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales</strong></p>
<p>Número 4 | septiembre-diciembre 2022</p>
<p>Los derechos de la naturaleza: diálogos entre el derecho y las artes</p>
</div>
<p>
    <a href="#">Tabla de contenido</a>
</p>
<p><span id="more-2155"></span><br />
<!-- {"type":"layout","children":[{"name":"Hero","type":"section","props":{"image_position":"center-center","padding_remove_top":true,"style":"default","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"","width":""},"children":[{"name":"","type":"row","children":[{"name":"","type":"column","props":{"image_position":"center-center","media_overlay_gradient":"","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-1"},"children":[{"name":"","type":"image","props":{"image":"https:\/\/naturalezaysociedad.blob.core.windows.net\/dialogos\/banner\/nys_banner.jpg","image_loading":true,"image_svg_color":"emphasis","image_width":"2560","margin":""}}]}]}]},{"name":"Terms","type":"section","props":{"image_position":"center-center","style":"default","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"","width":"small"},"children":[{"name":"","type":"row","children":[{"name":"","type":"column","props":{"image_position":"center-center","media_overlay_gradient":"","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-1"},"children":[{"name":"Headline Decoration Line Center","type":"headline","children":null,"props":{"block_align":"center","content":"Los derechos de la naturaleza: di\u00e1logos entre el derecho y las artes","text_align":"center","title_decoration":"line","title_element":"h5"}},{"name":"","type":"headline","props":{"content":"Documentos y reflexiones","margin_remove_bottom":true,"margin_remove_top":false,"title_color":"muted","title_element":"div","title_style":"h5"}},{"name":"","type":"headline","props":{"content":"

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<p>Center for Humans and Nature, derechos de la naturaleza y ONG<\/p>\n

<p><span>\u00a0<\/span><\/p>","margin":"default"}},{"name":"Divider Style Default","type":"divider","children":null,"props":{"divider_element":"hr","divider_style":""}}]}]}]},{"type":"section","props":{"header_transparent":"light","header_transparent_noplaceholder":true,"height":"percent","image":"https:\/\/naturalezaysociedad.blob.core.windows.net\/dialogos\/numero-4\/nys-margil-foto1.JPG","image_effect":"parallax","image_loading":true,"image_parallax_bgy":"-5vh,4vh","image_parallax_easing":"1","image_position":"center-center","image_size":"cover","image_width":"2560","padding":"xlarge","style":"default","text_color":"light","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"middle","video":"","video_width":"2560","width":"xsmall"},"children":[{"type":"row","props":{"margin":"remove-vertical"},"children":[{"type":"column","props":{"image":"","image_position":"center-center","media_overlay_gradient":"","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-1"},"children":[]}]}],"name":"Hero"},{"type":"section","props":{"header_transparent":"light","header_transparent_noplaceholder":true,"image":"","image_effect":"parallax","image_loading":true,"image_parallax_bgy":"-5vh,4vh","image_parallax_easing":"1","image_position":"center-center","image_size":"cover","image_width":"2560","padding":"small","padding_remove_top":true,"style":"default","text_color":"light","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"middle","video":"","video_width":"2560","width":"xsmall"},"children":[{"type":"row","props":{"margin":"remove-vertical"},"children":[{"type":"column","props":{"image":"","image_position":"center-center","media_overlay_gradient":"","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-1"},"children":[{"name":"Text Style Meta","type":"text","children":null,"props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p style=\"text-align: right;\">Vista a\u00e9rea de la selva lluviosa tropical. Reserva Natural Calanoa, Amazonas, Colombia. Fotograf\u00eda de Diego Samper.<\/p>","margin":"default","text_style":"meta"}}]}]}],"name":"Hero"},{"type":"section","props":{"image":"wp-content\/uploads\/journal-bg.svg","image_effect":"parallax","image_loading":true,"image_parallax_bgy":"70,120","image_parallax_easing":"1","image_position":"top-left","image_width":"900","padding_remove_bottom":true,"style":"default","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"middle","width":"xsmall"},"children":[{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","media_overlay_gradient":"","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":""},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p>Al principio, tan solo fue una idea que la naturaleza \u2014que durante tanto tiempo fue considerada como un objeto de comercio o propiedad, de cierto valor para los humanos pero sin un valor inherente propio\u2014 podr\u00eda ser algo m\u00e1s.<\/p>\n

<p>Se trataba de una idea que ya hab\u00eda sido aplicada en el pasado para transformar la manera en que ciertos pueblos eran tratados como objetos de comercio y propiedad, y \u2014al igual que ahora\u2014 fue ridiculizada y gener\u00f3 incredulidad.<\/p>\n

<p>Hace cincuenta a\u00f1os, el profesor de derecho estadounidense Christopher Stone propuso la visi\u00f3n de que la naturaleza podr\u00eda considerarse como algo m\u00e1s: una entidad legal con derechos legales. Stone plasm\u00f3 su idea y la argumentaci\u00f3n que la respaldaba en un art\u00edculo que se public\u00f3 en una revista de derecho en 1972, titulado \u201cShould Trees Have Standing? Toward Legal Rights for Natural Objects\u201d.<\/p>\n

<p>La idea tardar\u00eda m\u00e1s de treinta a\u00f1os en pasar de la teor\u00eda a la pr\u00e1ctica. En 2006, se aprob\u00f3 una ley por un gobierno local en el Estado de Pensilvania de los Estados Unidos, el primero en tratar a la naturaleza como algo m\u00e1s que una \u201ccosa\u201d: una entidad legal con derechos.<\/p>\n

<p style=\"text-align: center;\"><strong>***<\/strong><\/p>\n

<p>Fue el abogado y activista Thomas Linzey quien trabaj\u00f3 en la primera ley de derechos de la naturaleza promulgada por el municipio de Tamaqua (Pensilvania), as\u00ed como en docenas de otras leyes adoptadas m\u00e1s tarde por comunidades locales en todos los Estados Unidos. Tambi\u00e9n ayud\u00f3 a redactar la Constituci\u00f3n de Ecuador de 2008, la primera en el mundo en consagrar los derechos de la naturaleza, o Pachamama, dentro de un marco constitucional nacional.<\/p>\n

<p>Si el profesor Stone es el abuelo del movimiento por los derechos de la naturaleza \u2014en la medida en que plasm\u00f3 la visi\u00f3n\u2014, entonces Linzey es su padre, en cuanto tom\u00f3 esa visi\u00f3n y la hizo realidad.<\/p>\n

<p>\u201cLa primera ley de derechos de la naturaleza naci\u00f3 de la necesidad\u201d, explica Linzey. \u201cEn comunidad tras comunidad, pa\u00eds tras pa\u00eds, las leyes ambientales y los sistemas legales autorizan el da\u00f1o al medioambiente. As\u00ed que comunidades como Tamaqua descubrieron que esperar que la ley los protegiera, y protegiera la naturaleza, era imposible\u201d (entrevista con Thomas Linzey, 13 de marzo de 2022).<\/p>\n

<p>Al igual que en ocasiones anteriores, el municipio de Tamaqua y otras comunidades descubrieron que el sistema legal al que recurr\u00edan para obtener protecci\u00f3n autorizaba el mismo da\u00f1o que buscaban detener.<\/p>\n

<p>Las leyes ambientales vigentes en los Estados Unidos y en diferentes pa\u00edses del mundo se basan en la idea de que la naturaleza existe para servir a los seres humanos. Por lo tanto, las leyes, normas y reglamentos ambientales fundamentados en esta premisa legalizan ciertos usos de la naturaleza que deliberadamente causan da\u00f1os al medioambiente, para servir a los intereses humanos.<\/p>\n

<p>Por ejemplo, las leyes ambientales autorizan el uso de millones de galones de agua dulce en los pozos de <em>fracking<\/em>, lo que causa la contaminaci\u00f3n t\u00f3xica del agua. Las leyes mineras permiten usar explosiones y la extracci\u00f3n de carb\u00f3n y otros minerales y metales, lo cual contamina la atm\u00f3sfera y destruye las v\u00edas fluviales. Las compa\u00f1\u00edas energ\u00e9ticas est\u00e1n autorizadas a quemar combustibles f\u00f3siles y, con ello, contaminan la atm\u00f3sfera y aceleran el calentamiento global. Las empresas madereras reciben licencias ambientales para talar bosques, lo que destruye los ecosistemas, las v\u00edas fluviales y los h\u00e1bitats de las especies. Todas estas actividades industriales, y muchas otras autorizadas por las leyes ambientales, est\u00e1n legalizando el uso y el da\u00f1o de la naturaleza.<\/p>","margin":"default"}}]}]}],"name":"Post"},{"type":"section","props":{"image":"wp-content\/uploads\/journal-bg.svg","image_effect":"parallax","image_loading":true,"image_parallax_bgy":"70,120","image_parallax_easing":"1","image_position":"top-left","image_width":"900","padding_remove_bottom":true,"padding_remove_top":true,"style":"default","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"middle","width":"xsmall"},"children":[{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","media_overlay_gradient":"","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":""},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p><\/p>\n

<p>Las consecuencias de esto son cada d\u00eda m\u00e1s visibles.<\/p>\n

<p>La Plataforma Intergubernamental Cient\u00edfico-Normativa sobre Diversidad Biol\u00f3gica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES, por sus siglas en ingl\u00e9s), por ejemplo, explic\u00f3 en su <em>Informe de evaluaci\u00f3n global sobre biodiversidad y servicios de los ecosistemas<\/em> (2019) que las tasas globales de extinci\u00f3n de especies se est\u00e1n acelerando debido a la actividad humana, de modo que \u201c1 mill\u00f3n de especies ya se enfrentan a la extinci\u00f3n, muchas dentro de d\u00e9cadas\u201d (IPBES, 2019, p. 12).<\/p>\n

<p>El aumento de las temperaturas a causa del cambio clim\u00e1tico generado por el hombre est\u00e1 causando m\u00e1s eventos clim\u00e1ticos extremos, con repercusiones como el derretimiento del hielo y la nieve en el \u00c1rtico, el incremento en la temperatura de las aguas oce\u00e1nicas, el aceleramiento en la extinci\u00f3n de especies, la muerte de los arrecifes de coral y muchos m\u00e1s impactos en todo el mundo. En enero de 2022, el Servicio de Cambio Clim\u00e1tico Copernicus de la Uni\u00f3n Europea anunci\u00f3 que los \u00faltimos siete a\u00f1os fueron los m\u00e1s calurosos en la historia humana registrada, \u201csubrayando la urgencia de la acci\u00f3n clim\u00e1tica meses despu\u00e9s de que la cumbre COP26 no cumpliera con sus compromisos para abordar la crisis\u201d (Kvetenadze, 2022).<\/p>\n

<p>Esto ocurre a pesar de las innumerables leyes, normas, reglamentos, agencias, ministerios, tratados y pol\u00edticas ambientales vigentes en todo el planeta.<\/p>\n

<p>Para Tamaqua y otras comunidades, pa\u00edses y primeras naciones en todo el globo, frente a sistemas jur\u00eddicos que legalizan el da\u00f1o ambiental y bajo los cuales el medioambiente se considera nada m\u00e1s que un \u201ceso\u201d, superar esta situaci\u00f3n requiere reimaginar c\u00f3mo funciona la ley y para qui\u00e9n; implica repensar la relaci\u00f3n misma de la humanidad con el mundo natural.<\/p>\n

<p>Esta no es la primera vez que la gente busca soluciones o justicia en el gobierno y la ley, y no encuentra nada. Se pueden considerar los pueblos esclavizados, las mujeres, los pueblos ind\u00edgenas y otros que viv\u00edan bajo sistemas legales que ignoraban su humanidad.<\/p>\n

<p>Como la naturaleza hoy d\u00eda en muchas partes del mundo, las personas fueron tratadas durante mucho tiempo como propiedad o mercanc\u00eda bajo la ley, sujetadas y controladas por otros. En tales sistemas legales, surgieron movimientos para desafiarlos y cambiarlos, incluyendo el movimiento abolicionista, el sufragista y el de los ind\u00edgenas americanos.<\/p>\n

<p>Como explica Linzey, al igual que el movimiento por los derechos de la naturaleza, esos movimientos nacieron de la necesidad. Y, al igual que esos movimientos pasados, el movimiento actual de los derechos de la naturaleza se ve obligado a cambiar la estructura subyacente de la ley misma.<\/p>\n

<p>De acuerdo con lo expuesto por Linzey en capacitaciones legales y talleres comunitarios, los pueblos esclavizados eran considerados como propiedad sin derechos legales. Se aplicaron c\u00f3digos de esclavitud, no muy diferentes a las leyes ambientales de hoy, que establec\u00edan c\u00f3mo los propietarios de esclavos pod\u00edan usar, vender e incluso destruir su \u201cpropiedad\u201d. De manera similar, las mujeres han sido tratadas como propiedad. Bajo las leyes de <em>couverture<\/em>, la \u201cidentidad legal y los derechos de una mujer estaban cubiertos por los de su esposo, y su propia identidad legal era inexistente\u201d (Engel, s. f.).<\/p>\n

<p>Se tuvieron que construir movimientos de gran envergadura para transformar el tratamiento de las personas esclavizadas, las mujeres, los pueblos ind\u00edgenas, los ni\u00f1os y otros grupos, mediante sistemas legales, constituciones y leyes. Estos movimientos se vieron obligados a superar no solo las barreras legales, sino tambi\u00e9n las sociales, culturales y econ\u00f3micas, para que aquellos que alguna vez fueron considerados propiedad de otros finalmente fueran reconocidos como poseedores de derechos legales protegidos por la ley.<\/p>\n

<p style=\"text-align: center;\"><strong>***<\/strong><\/p>","margin":"default"}}]}]}],"name":"Post"},{"type":"section","props":{"image":"wp-content\/uploads\/journal-bg.svg","image_effect":"parallax","image_loading":true,"image_parallax_bgy":"70,120","image_parallax_easing":"1","image_position":"top-left","image_width":"900","padding_remove_bottom":true,"padding_remove_top":true,"style":"default","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"middle","width":"xsmall"},"children":[{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","media_overlay_gradient":"","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":""},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p><\/p>\n

<p>En 1995, Linzey cofund\u00f3 el Fondo de Defensa Legal Ambiental Comunitaria, con el que se convirti\u00f3 en pionero en la redacci\u00f3n de las primeras leyes de derechos de la naturaleza. Hoy, como cofundador del Centro para los Derechos Democr\u00e1ticos y Ambientales, contin\u00faa promoviendo esta causa.<\/p>\n

<p>\u00c9l recuerda los primeros d\u00edas del movimiento, y que hoy, como entonces, las personas, las comunidades, los grupos de la sociedad civil y los gobiernos que toman medidas son aquellos que principalmente enfrentan graves amenazas ambientales y quienes reconocen que nuestra relaci\u00f3n actual con la naturaleza es insostenible. \u201cSe necesita voluntad para decir que el sistema existente no est\u00e1 funcionando y que necesitamos reemplazarlo con algo nuevo\u201d, dice (entrevista con Thomas Linzey, 13 de marzo de 2022).<\/p>\n

<p>Los grupos ambientalistas tienen mucha experiencia en navegar por las existentes leyes y regulaciones ambientales convencionales de la naturaleza como propiedad y se movilizan para protegerla dentro de estos marcos. Los derechos de la naturaleza comienzan desde un punto de partida diferente con respecto a c\u00f3mo es tratada bajo la ley y c\u00f3mo nos gobernamos a nosotros mismos con respecto a la naturaleza. Como sostiene Linzey, esto saca a los activistas de esos marcos y los lleva hacia un sistema que comienza desde un lugar donde la protecci\u00f3n de la naturaleza es central, a diferencia de la mayor\u00eda de las leyes ambientales, que se enfocan en regular su uso.<\/p>\n

<p>El desarrollo del movimiento por los derechos de la naturaleza en los Estados Unidos inici\u00f3 con las comunidades en Pensilvania que se enfrentaron a la agricultura intensiva industrializada y al vertido de lodos residuales en tierras de cultivo.<\/p>\n

<p>El lodo o fango, que la industria de gesti\u00f3n de residuos ha rebautizado como \u201cbios\u00f3lidos\u201d, es el material s\u00f3lido que queda despu\u00e9s de que las plantas de tratamiento de aguas residuales eliminen el l\u00edquido de los desechos. Los desechos provienen de operaciones industriales, hospitales y hogares \u2014cualquier cosa que se tire por un lavaplatos o inodoro\u2014, y terminan en una planta de tratamiento de aguas residuales para su procesamiento. Pueden incluir \u201cproductos farmac\u00e9uticos, hormonas, pat\u00f3genos, bacterias, virus, protozoos y gusanos par\u00e1sitos, al igual que metales pesados como plomo, cadmio, ars\u00e9nico o mercurio\u201d, junto con \u201cPCB, PFAS, dioxinas, BPA y docenas de otras sustancias nocivas\u201d (Perkins, 2019).<\/p>\n

<p>En todos los Estados Unidos, se ha aprobado emplear el lodo como fertilizante en tierras de cultivo, as\u00ed como otros usos. Este es solo uno de los muchos ejemplos de leyes ambientales que autorizan da\u00f1os ambientales, incluida la contaminaci\u00f3n del agua y el aire. Linzey ayud\u00f3 a las comunidades de Pensilvania que buscaban bloquear el vertido de lodos residuales en cultivos y minas abandonadas mediante prohibiciones y el reconocimiento de los derechos de la naturaleza. Ante la idea de usar estos lodos para rellenar los enormes pozos que dejaron atr\u00e1s d\u00e9cadas de miner\u00eda de carb\u00f3n, el municipio de Tamaqua fue el primero en promulgar leyes de derechos de la naturaleza que prohibieran el vertido de estos desechos. Otras comunidades de Pensilvania siguieron su ejemplo.<\/p>\n

<p>Comunidades en otros Estados, que lidiaban con amenazas ambientales diferentes pero bajo el mismo sistema legal que autorizaba el uso de la naturaleza en vez de protegerla, comenzaron a tomar nota. Al norte de Pensilvania, en Nuevo Hampshire, los municipios locales se enfrentaron a la corporativizaci\u00f3n del agua por parte de las compa\u00f1\u00edas de agua embotellada. La industria del agua embotellada, a menudo llamada \u201cmineros corporativos del agua\u201d (Pibel, 2007), extrae millones de galones de agua dulce de las fuentes de agua locales para embotellarla y venderla en otros lugares. Las consecuencias ambientales de tales operaciones pueden ser significativas en los ecosistemas acu\u00e1ticos, incluyendo los arroyos, humedales, acu\u00edferos y capas fre\u00e1ticas. Del mismo modo, las comunidades que dependen de estas aguas pueden ver c\u00f3mo se secan sus pozos.<\/p>\n

<p>Al ver que compa\u00f1\u00edas como Nestl\u00e9 aumentaban sus operaciones de agua embotellada, las comunidades de Nuevo Hampshire buscaron proteger su agua de esta industrializaci\u00f3n. Sin embargo, al igual que las comunidades de Pensilvania que encontraron que su gobierno estatal autorizaba las mismas actividades industriales contra las que buscaban protecci\u00f3n, como el vertido de lodos residuales en tierras de cultivo, las comunidades de New Hampshire aprendieron que su normativa estatal permit\u00eda grandes extracciones de agua subterr\u00e1nea, incluidas las operaciones de agua embotellada, bajo la Ley de Protecci\u00f3n de Aguas Subterr\u00e1neas del Estado (New Hampshire Department of Environmental Services, s. f.).<\/p>","margin":"default"}}]}]}],"name":"Post"},{"type":"section","props":{"image":"wp-content\/uploads\/journal-bg.svg","image_effect":"parallax","image_loading":true,"image_parallax_bgy":"70,120","image_parallax_easing":"1","image_position":"top-left","image_width":"900","padding_remove_bottom":true,"padding_remove_top":true,"style":"default","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"middle","width":"xsmall"},"children":[{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","media_overlay_gradient":"","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":""},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p><\/p>\n

<p>La ley trata el agua como un art\u00edculo de comercio que se compra y se vende. Por lo tanto, cuando buscaron ayuda en el Departamento de Servicios Ambientales de su Estado para proteger su agua, las comunidades descubrieron que la agencia autorizaba a la industria del agua embotellada a tomar su agua.<\/p>\n

<p>En 2005, Linzey se reuni\u00f3 con miembros de la comunidad del municipio de Barnstead (New Hampshire) y con miembros de la Junta de Ediles electa de la ciudad. Les explic\u00f3 c\u00f3mo operan las leyes ambientales en la regulaci\u00f3n del uso de la naturaleza y por qu\u00e9 la comunidad, en lugar de estar facultada por el Estado para proteger su agua, encontr\u00f3 que este autorizaba la extracci\u00f3n del agua a pesar de la oposici\u00f3n de la comunidad.<\/p>\n

<p>Despu\u00e9s de la presentaci\u00f3n de Linzey, la Junta de Ediles solicit\u00f3 su ayuda para redactar una ordenanza para proteger su agua, que posteriormente se comparti\u00f3 con los miembros de la comunidad. En marzo de 2006, el proyecto de ley fue sometido a votaci\u00f3n por la comunidad en su reuni\u00f3n municipal anual y aprobado abrumadoramente. Barnstead se convirti\u00f3 en la primera comunidad en los Estados Unidos en impedir la corporativizaci\u00f3n del agua al prohibir su extracci\u00f3n a gran escala.<\/p>\n

<p>Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, en 2008, despu\u00e9s de trabajar estrechamente con Linzey, la Junta de Ediles modific\u00f3 la ordenanza para incluir los derechos de la naturaleza. Esta ordenanza enmendada declara:<\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Nosotros, el pueblo del municipio de Barnstead, declaramos que tenemos el deber de salvaguardar el agua tanto en la superficie de la Tierra como debajo de ella y, en el proceso, salvaguardar los derechos de las personas dentro de la comunidad de Barnstead y los derechos de los ecosistemas de los que Barnstead forma parte. <\/em>(Barnstead Water Rights and Local Self-Government Ordinance, 2008, sec. 2)<\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Todos los residentes del municipio de Barnstead poseen un derecho fundamental e inalienable a acceder, usar, consumir y preservar el agua extra\u00edda de los ciclos h\u00eddricos naturales y sostenibles, que proporcionan el agua necesaria para sostener la vida dentro del municipio. Las comunidades naturales y los ecosistemas poseen derechos inalienables y fundamentales para existir y florecer dentro de Barnstead. Los ecosistemas incluir\u00e1n, pero no se limitar\u00e1n, a humedales, arroyos, r\u00edos, acu\u00edferos y otros sistemas h\u00eddricos. <\/em>(sec. 5.1)<\/p>\n

<p>Otras comunidades de New Hampshire siguieron los pasos de Barnstead y se convirtieron en las primeras fuera de Pensilvania en proteger los derechos legales de la naturaleza. Varias comunidades en Maine \u2014los municipios de Shapleigh y Newfield\u2014, frente a las propuestas de Nestl\u00e9 de implementar operaciones de agua embotellada, promulgaron leyes similares.<\/p>\n

<p>El compromiso de las comunidades que enfrentan otras amenazas ambientales, como la miner\u00eda, el cambio clim\u00e1tico y el <em>fracking<\/em>, ha llevado a un n\u00famero creciente de ellas a aprobar leyes de derechos de la naturaleza, con m\u00e1s de tres docenas de leyes promulgadas en todo el pa\u00eds.<\/p>\n

<p>En 2010, Pittsburgh (Pensilvania) se convirti\u00f3 en la ciudad m\u00e1s grande de los Estados Unidos en proteger los derechos de la naturaleza. El ayuntamiento se dio cuenta de que hab\u00eda planes de realizar fracturaci\u00f3n hidr\u00e1ulica, o <em>fracking<\/em>, para la exploraci\u00f3n de gas de esquisto dentro de los l\u00edmites de la ciudad, incluso bajo los cementerios. Conocida durante mucho tiempo como la \u201ccapital del acero\u201d del pa\u00eds (Dietrich II, 2008), Pittsburgh es hogar de 300\u2009000 personas en la actualidad.<\/p>\n

<p>El <em>fracking<\/em> para la obtenci\u00f3n de petr\u00f3leo y gas de esquisto se ha convertido en un m\u00e9todo dominante en la producci\u00f3n de combustibles f\u00f3siles en todo el mundo. Implica perforar el suelo varias millas bajo tierra, realizar explosiones en la roca del subsuelo y usar millones de galones de agua dulce en cada pozo. Los impactos del <em>fracking<\/em> incluyen la contaminaci\u00f3n del aire y el agua, as\u00ed como poluci\u00f3n asociada al calentamiento global, con repercusiones tanto para la salud humana como para la salud del entorno natural.<\/p>","margin":"default"}}]}]}],"name":"Post"},{"type":"section","props":{"image":"wp-content\/uploads\/journal-bg.svg","image_effect":"parallax","image_loading":true,"image_parallax_bgy":"70,120","image_parallax_easing":"1","image_position":"top-left","image_width":"900","padding_remove_bottom":true,"padding_remove_top":true,"style":"default","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"middle","width":"xsmall"},"children":[{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","media_overlay_gradient":"","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":""},"children":[]}]}],"name":"Post"},{"type":"section","props":{"image":"wp-content\/uploads\/journal-bg.svg","image_effect":"parallax","image_loading":true,"image_parallax_bgy":"70,120","image_parallax_easing":"1","image_position":"top-left","image_width":"900","padding_remove_bottom":true,"padding_remove_top":true,"style":"default","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"middle","width":"xsmall"},"children":[{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","media_overlay_gradient":"","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":""},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p><\/p>\n

<p>Buscando protegerse contra el <em>fracking<\/em>, la ciudad trabaj\u00f3 con Linzey y su organizaci\u00f3n para desarrollar la Ordenanza de Protecci\u00f3n Comunitaria de la Extracci\u00f3n de Gas Natural de Pittsburgh, que asegura los derechos de las comunidades naturales y los ecosistemas \u201ca existir y a prosperar\u201d dentro de la ciudad (City of Pittsburgh Code, t\u00edtulo 6, art\u00edculo I, cap\u00edtulo 618). Seg\u00fan la ley, los residentes tienen legitimidad en la causa para hacer cumplir estos derechos en nombre de la naturaleza.<\/p>\n

<p>Otras comunidades en otros Estados han seguido estos ejemplos, incluyendo Nueva York, Virginia, Nuevo M\u00e9xico, California, Ohio, Oreg\u00f3n, Colorado y, m\u00e1s recientemente, la Florida.<\/p>\n

<p>Este \u00faltimo Estado, ubicado en el sureste de los Estados Unidos, es conocido por sus aguas: playas que bordean la costa Atl\u00e1ntica, el golfo de M\u00e9xico y la cadena de islas conocida como los cayos de la Florida, incluyendo manantiales naturales que salpican el paisaje. La Florida tambi\u00e9n es el hogar de los Everglades, a menudo llamados el \u201cr\u00edo de hierba\u201d, un ecosistema de humedales de m\u00e1s de 2 millones de acres, diferente de cualquier otro en la Tierra, que ha sufrido una p\u00e9rdida masiva de su h\u00e1bitat debido al desarrollo humano. En toda la Florida, la actividad humana, incluida la construcci\u00f3n y el desarrollo, as\u00ed como la agricultura industrializada, ha tra\u00eddo poluci\u00f3n y contaminaci\u00f3n del agua, grandes floraciones de algas y mareas rojas. Los manat\u00edes se enfrentan a grandes mortandades, las playas son inutilizables y las aguas no son seguras para nadar.<\/p>\n

<p>Ante tantas amenazas para las aguas del Estado y viendo poca acci\u00f3n significativa a nivel estatal y federal, la comunidad del Orange County, en la parte central de la Florida, donde se encuentra Walt Disney World, tom\u00f3 medidas. Trabajando con Linzey y su organizaci\u00f3n actual, el Centro para los Derechos Democr\u00e1ticos y Ambientales (CDER, por sus siglas en ingl\u00e9s), redact\u00f3 y propuso una enmienda a la Carta de Autonom\u00eda del condado para reconocer los derechos de las v\u00edas fluviales. A trav\u00e9s de la Comisi\u00f3n de Revisi\u00f3n de la Carta designada por el gobierno, en 2019 y 2020, se celebraron audiencias para debatir sobre la medida propuesta y se aprob\u00f3 su inclusi\u00f3n en la papeleta electoral del condado a fin de someterla a voto entre los residentes.<\/p>\n

<p>En noviembre de 2020, las personas del condado de Orange aprobaron la medida con el 89\u2009% de los votos, y se convirtieron as\u00ed en la comunidad m\u00e1s grande de los Estados Unidos, con casi 1,5 millones de personas, en proteger los derechos de la naturaleza. Con ese voto, se agreg\u00f3 una nueva secci\u00f3n a la Carta del Condado de Orange que establece los derechos tanto del medio natural como de las personas en el condado:<\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>El r\u00edo Wekiva y el r\u00edo Econlockhatchee, ubicados parcialmente dentro de los l\u00edmites del Condado de Orange, y todas las dem\u00e1s aguas dentro de los l\u00edmites del Condado de Orange, tienen derecho a existir, a fluir, a estar protegidos contra la contaminaci\u00f3n y a mantener un ecosistema saludable.<\/em><\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Todos los ciudadanos del Condado de Orange tienen derecho a agua limpia mediante la protecci\u00f3n de las Aguas del Condado de Orange contra la contaminaci\u00f3n. <\/em>(Right to Clean Water, sec. 704.1)<\/p>\n

<p>La enmienda de la Carta del Condado de Orange, al igual que muchas leyes de derechos de la naturaleza, establece que los ciudadanos del condado pueden presentar acciones de cumplimiento en nombre de las v\u00edas fluviales para proteger sus derechos. Con la propuesta de un proyecto comercial y de viviendas de 1900 acres que destruir\u00eda una gran \u00e1rea de humedales y da\u00f1ar\u00eda arroyos y otras v\u00edas fluviales en el condado, se present\u00f3 una demanda ante el Tribunal del Circuito Judicial 9.<sup>o<\/sup> de la Florida en 2021 que buscaba detener el proyecto. El caso fue presentado en nombre de varias v\u00edas fluviales, Wilde Cypress Branch, Boggy Branch, Crosby Island Marsh, Lake Hart y Lake Mary Jane, como demandantes principales contra la empresa (Beachline South Residential, LLC) y el Departamento de Protecci\u00f3n Ambiental de la Florida, y en \u00e9l reclaman que su derecho a existir est\u00e1 en juego debido al proyecto. Este es el primer caso de aplicaci\u00f3n de los derechos de la naturaleza presentado en los Estados Unidos y, al momento de redactar este texto, se encontraba a\u00fan en curso.<\/p>","margin":"default"}}]}]}],"name":"Post"},{"type":"section","props":{"image":"wp-content\/uploads\/journal-bg.svg","image_effect":"parallax","image_loading":true,"image_parallax_bgy":"70,120","image_parallax_easing":"1","image_position":"top-left","image_width":"900","padding_remove_bottom":true,"padding_remove_top":true,"style":"default","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"middle","width":"xsmall"},"children":[{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","media_overlay_gradient":"","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":""},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p><\/p>\n

<p>Las naciones tribales dentro de los Estados Unidos tambi\u00e9n est\u00e1n promoviendo los derechos de la naturaleza en la ley y la pol\u00edtica, incluida la tribu menominee de Wisconsin, que adopt\u00f3 una pol\u00edtica que reconoce los derechos del r\u00edo Menominee. La tribu ponca de Oklahoma adopt\u00f3 una ley de derechos de la naturaleza. La tribu yurok en California adopt\u00f3 una resoluci\u00f3n que reconoce los derechos del r\u00edo Klamath, que fluye a trav\u00e9s de las tierras de reserva de la tribu. Del mismo modo, la tribu nez perce en Idaho adopt\u00f3 una resoluci\u00f3n que reconoce los derechos del r\u00edo Snake.<\/p>\n

<p>La White Earth Band de Ojibwe, de la naci\u00f3n de los chippewa, adopt\u00f3 una ordenanza tribal en 2018 que garantiza los derechos del <em>manoomin<\/em> o arroz silvestre. Linzey y este autor apoyaron en la elaboraci\u00f3n de la ley, la primera en asegurar los derechos de una especie vegetal particular. Dice as\u00ed:<\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>El manoomin, o arroz silvestre, dentro de la Reserva de Tierra Blanca posee derechos inherentes a existir, florecer, regenerarse y evolucionar, as\u00ed como derechos inherentes a la restauraci\u00f3n, recuperaci\u00f3n y preservaci\u00f3n. Estos derechos incluyen, pero no se limitan, al derecho al agua pura y al h\u00e1bitat de agua dulce; el derecho a un sistema clim\u00e1tico saludable y a un medioambiente natural libre de los efectos y emisiones causados por el calentamiento global generado por los humanos; el derecho a no ser patentado; as\u00ed como el derecho a estar libre de infecci\u00f3n, infestaci\u00f3n o variaci\u00f3n por cualquier medio de organismos gen\u00e9ticamente modificados, semillas de riesgo transgen\u00e9tico u otras semillas que se hayan desarrollado utilizando m\u00e9todos distintos al fitomejoramiento tradicional. <\/em>(Resoluci\u00f3n 001-19-009\/2019)<\/p>\n

<p>La ley garantiza adem\u00e1s los derechos de los miembros tribales a \u201ccosechar <em>manoomin <\/em>y proteger y guardar semillas de <em>manoomin<\/em> dentro de la Reserva de la Tierra Blanca\u201d (Resoluci\u00f3n 001-19-009\/2019).<\/p>\n

<p>Al igual que las v\u00edas fluviales en el condado de Orange que enfrentan amenazas constantes y emergentes, el arroz silvestre, que depende de un h\u00e1bitat de agua dulce, est\u00e1 en riesgo por el cambio clim\u00e1tico, el desarrollo, la contaminaci\u00f3n y la p\u00e9rdida de h\u00e1bitat, entre otros. Una amenaza principal vino con la construcci\u00f3n de la corporaci\u00f3n Enbridge de un oleoducto de arenas bituminosas a trav\u00e9s de Minnesota, muy cerca de la Reserva de la Tierra Blanca.<\/p>\n

<p>En 2021, el gobierno estatal aprob\u00f3 un permiso para que Enbridge use 5000 millones de galones de agua dulce en la construcci\u00f3n y operaci\u00f3n del oleoducto, que ya est\u00e1 afectando el arroz silvestre. En agosto de 2021, se present\u00f3 un caso en el Tribunal Tribal de Tierra Blanca para bloquear el permiso. El arroz silvestre es el demandante principal en el caso: <em>Manoomin, et al.<\/em> <em>versus Minnesota Department of Environmental Protection, et al.<\/em>, al que se unieron miembros tribales que buscaban hacer valer sus derechos legales. Este fue el primer caso de aplicaci\u00f3n de los derechos de la naturaleza que se present\u00f3 en un tribunal tribal.<\/p>\n

<p>La ley de Tierra Blanca y el caso judicial reflejan lo vinculados que est\u00e1n los derechos de las personas a proteger la naturaleza con los derechos de la naturaleza misma a ser protegida. Con las primeras naciones, como Tierra Blanca, esto est\u00e1 ligado a su lucha constante por la soberan\u00eda tribal y la autodeterminaci\u00f3n.<\/p>\n

<p>El Tribunal Tribal de Tierra Blanca habl\u00f3 de esto en respuesta a la solicitud del Estado de Minnesota para que se desestimara el caso:<\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>La actividad aqu\u00ed en cuesti\u00f3n afecta al ecosistema del manoomin en la medida en que permite a los demandados controlar la cantidad y la calidad del agua de la que depende la planta. El manoomin es [\u2026] una pieza importante de las dietas de los pueblos originarios. Tambi\u00e9n es fundamental para la cultura y la historia del pueblo Anishinaabe y es una parte integral de los ecosistemas de humedales y las comunidades naturales. El posible impacto de las actividades del demandado tiene un \u201cefecto directo en la integridad pol\u00edtica, la seguridad pol\u00edtica o la salud y el bienestar de la tribu\u201d [\u2026] la actividad amenaza el bienestar cultural y la continuidad de la Banda [\u2026].<\/em><\/p>","margin":"default"}}]}]}],"name":"Post"},{"type":"section","props":{"image":"wp-content\/uploads\/journal-bg.svg","image_effect":"parallax","image_loading":true,"image_parallax_bgy":"70,120","image_parallax_easing":"1","image_position":"top-left","image_width":"900","padding_remove_bottom":true,"padding_remove_top":true,"style":"default","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"middle","width":"xsmall"},"children":[{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","media_overlay_gradient":"","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":""},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p><\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Al adoptar formalmente leyes para proteger al manoomin [\u2026] la Banda est\u00e1 ejerciendo su autoridad inherente para proteger un recurso necesario y vital. Esta autoridad es anterior a la Constituci\u00f3n de los Estados Unidos y se refleja en los numerosos tratados celebrados entre los Estados Unidos y los pueblos Anishinaabeg. Estos tratados son expresiones profundas de la soberan\u00eda tribal. <\/em>(Manoomin, et al.vs. Minnesota Department of Environmental Protection, et al., 2021)<\/p>\n

<p>En enero de 2022, se present\u00f3 un segundo caso de derechos de la naturaleza en un tribunal tribal. Presentado por la tribu india sauk-suiattle, cuya reserva se encuentra en la parte occidental del Estado de Washington, el caso busca que el tribunal reconozca que el salm\u00f3n, a quien los miembros de la tribu consideran como un pariente, posee derechos legales. Y con eso, la ciudad de Seattle, contra quien se present\u00f3 el caso, debe remediar el da\u00f1o causado al salm\u00f3n de las represas de la ciudad en el r\u00edo Skagit. El pez se encuentra en alto riesgo a causa de las represas, ya que no le permiten el paso r\u00edo arriba a las zonas hist\u00f3ricas de desove. Este caso est\u00e1 en curso en el momento en que se escribe este texto.<\/p>\n

<p>M\u00e1s naciones tribales est\u00e1n tomando medidas para promover los derechos de la naturaleza. En marzo de 2022, la Alianza de Tribus Soberanas del Medio Oeste, con 36 tribus miembros, adopt\u00f3 una resoluci\u00f3n que expresa su apoyo a los derechos de la naturaleza. Del mismo modo, en junio de 2022, el Congreso Nacional de Indios Americanos implement\u00f3 una pol\u00edtica que respalda los derechos de la naturaleza. El CDER y su socio, Men\u012bk\u0101naehkem, una organizaci\u00f3n ind\u00edgena de base, ayudaron a ambas organizaciones a redactar las medidas.<\/p>\n

<p>Dentro de los Estados Unidos, el movimiento por los derechos de la naturaleza contin\u00faa expandi\u00e9ndose. Las propuestas para incorporar los derechos de la naturaleza en las leyes estatales han avanzado, particularmente en la Florida, donde la primera ley local, en el Orange County, se aprob\u00f3 en 2020. La Red de Derechos de la Naturaleza de la Florida propuso una iniciativa patrocinada por los ciudadanos en 2021, y nuevamente en 2022, para garantizar los derechos del mundo natural. Estos esfuerzos est\u00e1n progresando.<\/p>\n

<p>Asimismo, se ha compartido con la administraci\u00f3n del presidente Joe Biden una propuesta para incorporar los derechos de protecci\u00f3n de la naturaleza en las regulaciones que implementan la Ley Federal de Agua Limpia. El Consejo Nacional para la Implementaci\u00f3n de los Derechos de la Naturaleza, fundado por el CDER y compuesto por juristas, activistas y miembros de naciones tribales, desarroll\u00f3 la propuesta. Esta requerir\u00eda, para cualquier tribu con una ley de derechos de la naturaleza vigente, que el gobierno federal obtenga el consentimiento de la tribu para cualquier actividad permitida por el gobierno que afecte los ecosistemas o especies en tierras y aguas garantizadas para su uso por la tribu para cazar, pescar y recolectar. Varias tribus firmaron tratados con los Estados Unidos durante los a\u00f1os 1700 y 1800, obligados a ceder sus tierras ancestrales bajo una presi\u00f3n significativa de parte del gobierno. En efecto, la regulaci\u00f3n propuesta proporcionar\u00eda a las tribus la capacidad de proteger los derechos de la naturaleza en las tierras de estos tratados.<\/p>\n

<p style=\"text-align: center;\"><strong>***<\/strong><\/p>\n

<p>A pesar de una mayor toma de conciencia de que el cambio clim\u00e1tico y otras crisis ambientales son amenazas reales y en aumento, experimentadas por millones de estadounidenses en forma de huracanes, lluvias e inundaciones m\u00e1s intensas, as\u00ed como calor extremo, sequ\u00eda e incendios forestales, sigue habiendo una feroz oposici\u00f3n de parte de la industria y las empresas en los Estados Unidos para frenar las emisiones del calentamiento global y proteger la naturaleza. El avance de los derechos de la naturaleza con un nuevo y m\u00e1s alto nivel de protecci\u00f3n ambiental ha ganado la atenci\u00f3n y la hostilidad de las grandes compa\u00f1\u00edas.<\/p>\n

<p>Ha tomado la forma de demandas presentadas por corporaciones para revocar las leyes locales, que aseguran los derechos de la naturaleza al tiempo que proh\u00edben ciertas actividades industriales que violar\u00edan esos derechos. En los Estados de Ohio y la Florida, esto tambi\u00e9n ha incluido acciones de las legislaturas estatales, en nombre de la industria, para promulgar nuevas leyes que proh\u00edben a las comunidades aprobar leyes locales sobre los derechos de la naturaleza.<\/p>","margin":"default"}}]}]}],"name":"Post"},{"type":"section","props":{"image":"wp-content\/uploads\/journal-bg.svg","image_effect":"parallax","image_loading":true,"image_parallax_bgy":"70,120","image_parallax_easing":"1","image_position":"top-left","image_width":"900","padding_remove_bottom":true,"padding_remove_top":true,"style":"default","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"middle","width":"xsmall"},"children":[{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","media_overlay_gradient":"","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":""},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p><\/p>\n

<p>Por lo tanto, las legislaturas estatales, controladas por intereses corporativos, han actuado para evitar que sus comunidades utilicen una protecci\u00f3n m\u00e1s estricta para el medioambiente que la que existe a nivel estatal.<\/p>\n

<p>Sin embargo, es precisamente por esta raz\u00f3n que la comunidad del Orange County, en la Florida, sinti\u00f3 la necesidad de proteger los derechos de las v\u00edas fluviales debido al fracaso de su gobierno estatal para salvaguardar los humedales, arroyos, aguas costeras y otros cuerpos de agua en todo el Estado. Una cosa es fallar a la hora de proteger el medioambiente, pero, en Estados como la Florida, el Estado no solo falla en lograr una protecci\u00f3n adecuada, sino que adem\u00e1s los legisladores centran sus esfuerzos en asegurar que las comunidades locales tampoco puedan hacerlo.<\/p>\n

<p>De hecho, en la Florida, la legislatura enmend\u00f3 la Ley de Protecci\u00f3n Ambiental del Estado para evitar que las comunidades ejerzan dicha autoridad incluso antes de que la comunidad del Orange County pudiera votar su ley de derechos para las v\u00edas fluviales. La enmienda establece que<\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>una regulaci\u00f3n, ordenanza, c\u00f3digo, regla, plan integral, actas constitutivas o cualquier otra disposici\u00f3n de la ley del gobierno local no puede reconocer ni otorgar ning\u00fan derecho legal a una planta, un animal, un cuerpo de agua o cualquier otra parte del entorno natural que no sea una persona o subdivisi\u00f3n pol\u00edtica, u otorgar a dicha persona o subdivisi\u00f3n pol\u00edtica cualquier derecho espec\u00edfico relacionado con el medioambiente natural que no est\u00e9, de otra manera, autorizado en la ley general o espec\u00edficamente otorgado por la Constituci\u00f3n del Estado. <\/em>(Florida Statues, Environmental Protection Act, 403.412, 9, a)<\/p>\n

<p>Como explica Steven Meyers, un abogado que representa a las v\u00edas fluviales en el caso judicial de la Florida y que busca hacer cumplir sus derechos:<\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Durante d\u00e9cadas, los habitantes de la Florida se han desesperado al ver nuestras hermosas aguas costeras, lagos, r\u00edos, manantiales y humedales arruinados por un desarrollo y expansi\u00f3n aparentemente imparables. El sistema regulatorio de Florida que otorga permisos para usar, consumir y, en \u00faltima instancia, destruir estas v\u00edas fluviales ha fracasado \u00e9picamente. La Legislatura de Florida ha abandonado cualquier esfuerzo real para proteger estas preciosas aguas y el poder judicial ha demostrado ser incapaz de hacerlo bajo el esquema regulatorio actual. <\/em>(Center for Democratic and Environmental Rights, 2021)<\/p>\n

<p>Chuck O\u2019Neal, el demandante humano en el caso que se une a las v\u00edas fluviales demandantes, agrega: \u201cDurante demasiado tiempo, nuestros legisladores le han dicho al p\u00fablico que necesitamos un equilibrio entre el comercio y la naturaleza, y luego se han doblegado a la presi\u00f3n del comercio y permitido una explotaci\u00f3n atroz\u201d (Center for Democratic and Environmental Rights, 2021).<\/p>\n

<p style=\"text-align: center;\"><strong>***<\/strong><\/p>\n

<p>La lucha para proteger los derechos del mundo natural contin\u00faa en la Florida, en todos los Estados Unidos y en el mundo entero. Est\u00e1 definiendo una nueva relaci\u00f3n entre los seres humanos y la naturaleza, que, para muchos, es, de hecho, un retorno a una relaci\u00f3n m\u00e1s antigua en la que la naturaleza se entiende como un pariente que debe ser respetado y protegido.<\/p>\n

<p>Su \u00e9xito requiere una comprensi\u00f3n de que somos parte de la naturaleza y de que dependemos de ella, lo cual es una desviaci\u00f3n significativa de las culturas y econom\u00edas dominantes de hoy. Tambi\u00e9n requiere que hagamos los cambios necesarios, en la ley y dentro de la sociedad, al igual como los movimientos populares tuvieron que hacer en el pasado para lograr un cambio necesario y fundamental en la forma en que nos gobernamos a nosotros mismos con respecto a la naturaleza y c\u00f3mo tratamos a la naturaleza bajo la ley.<\/p>","margin":"default"}}]}]}],"name":"Post"},{"type":"section","props":{"image":"wp-content\/uploads\/journal-bg.svg","image_effect":"parallax","image_loading":true,"image_parallax_bgy":"70,120","image_parallax_easing":"1","image_position":"top-left","image_width":"900","padding_remove_bottom":true,"padding_remove_top":true,"style":"default","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"middle","width":"xsmall"},"children":[{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","media_overlay_gradient":"","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":""},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p><\/p>\n

<h3>Referencias<\/h3>\n

<p>Barnstead Water Rights, &amp; Local Self-Government Ordinance. (2006). Barnstead, Belknap County, New Hampshire, United States.<\/p>\n

<p>Center for Democratic and Environmental Rights. (2021, April 27). <em>First U.S. \u201crights of nature\u201d enforcement case filed<\/em> [comunicado de prensa]. https:\/\/www.centerforenvironmentalrights.org\/news\/first-us-rights-of-nature-enforcement-case-filed<\/p>\n

<p>City of Pittsburgh Code of Ordinances N\u00ba 21-2022. (2022). Pittsburgh, Pennsylvania, United States. <a href=\"https:\/\/library.municode.com\/pa\/pittsburgh\/codes\/code_of_ordinances\">https:\/\/library.municode.com\/pa\/pittsburgh\/codes\/code_of_ordinances<\/a><\/p>\n

<p>Dietrich II, W. S. (2008, August 25). A very short history of Pittsburgh. <em>Pittsburgh Quarterly<\/em>. <a href=\"https:\/\/pittsburghquarterly.com\/articles\/a-very-brief-history-of-pittsburgh\/\">https:\/\/pittsburghquarterly.com\/articles\/a-very-brief-history-of-pittsburgh\/<\/a><\/p>\n

<p>Engel, K. (s. f.). The law of coverture: Why call a woman by her husband\u2019s name? <em>Amazing Women in History<\/em>. <a href=\"https:\/\/amazingwomeninhistory.com\/law-of-coverture-why-call-a-woman-by-her-husbands-name\/\">https:\/\/amazingwomeninhistory.com\/law-of-coverture-why-call-a-woman-by-her-husbands-name\/<\/a><\/p>\n

<p>Florida Statutes. (2022). United States. <a href=\"http:\/\/www.leg.state.fl.us\/statutes\/index.cfm?App_mode=Display_Statute&amp;Search_String=&amp;URL=0400-0499\/0403\/Sections\/0403.412.html\">http:\/\/www.leg.state.fl.us\/statutes\/index.cfm?App_mode=Display_Statute&amp;Search_String=&amp;URL=0400-0499\/0403\/Sections\/0403.412.html<\/a><\/p>\n

<p>IPBES. (2019). <em>Summary for policymakers of the global assessment report on biodiversity and ecosystem services of the Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services.<\/em> S. D\u00edaz, J. Settele, E. S. Brond\u00edzio, H. T. Ngo, M. Gu\u00e8ze, J. Agard, A. Arneth, P. Balvanera, K. A. Brauman, S. H. M. Butchart, K. M. A. Chan, L. A. Garibaldi, K. Ichii, J. Liu, S. M. Subramanian, G. F. Midgley, P. Miloslavich, Z. Moln\u00e1r, D. Obura, A. Pfaff, S. Polasky, A. Purvis, J. Razzaque, B. Reyers, R. Roy Chowdhury, Y. J. Shin, I. J. Visseren-Hamakers, K. J. Willis, y C. N. Zayas (eds.). IPBES secretariat, Bonn, Alemania. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.5281\/zenodo.3553579\">https:\/\/doi.org\/10.5281\/zenodo.3553579<\/a><\/p>\n

<p>Kvetenadze, T. (2022, 10 de enero). Last seven years were the hottest on record, EU climate data show. <em>Forbes<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.forbes.com\/sites\/teakvetenadze\/2022\/01\/10\/last-seven-years-were-the-hottest-on-record-eu-climate-data-show\/?sh=59f4820c16db\">https:\/\/www.forbes.com\/sites\/teakvetenadze\/2022\/01\/10\/last-seven-years-were-the-hottest-on-record-eu-climate-data-show\/?sh=59f4820c16db<\/a><\/p>\n

<p><em>Manoomin, et al. versus Minnesota Department of Natural Resources, et al.<\/em> Case N\u00ba GC21-0428. (2021). <a href=\"https:\/\/whiteearth.com\/assets\/files\/programs\/judicial\/cases\/1%20-%20DNR%20-%20Notice%20of%20Appeal%20(Tribal%20COA).pdf\">https:\/\/whiteearth.com\/assets\/files\/programs\/judicial\/cases\/1%20-%20DNR%20-%20Notice%20of%20Appeal%20(Tribal%20COA).pdf<\/a><\/p>\n

<p>New Hampshire Department of Environmental Services. (s. f.). <em>Water use and withdrawal<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.des.nh.gov\/water\/groundwater\/water-use-and-withdrawal\">https:\/\/www.des.nh.gov\/water\/groundwater\/water-use-and-withdrawal<\/a><\/p>\n

<p>Perkins, T. (2019, 5 de octubre). Biosolids: mix human waste with toxic chemicals, then spread on crops. <em>The Guardian<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/environment\/2019\/oct\/05\/biosolids-toxic-chemicals-pollution\">https:\/\/www.theguardian.com\/environment\/2019\/oct\/05\/biosolids-toxic-chemicals-pollution<\/a><\/p>\n

<p>Pibel, D. (2007, 30 de julio). Communities take power: The citizens of Barnstead, New Hampshire, used local law to keep corporate giants out of their water. <em>Yes! Magazine<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.yesmagazine.org\/issue\/stand-up-corporate-power\/2007\/07\/30\/communities-take-power\">https:\/\/www.yesmagazine.org\/issue\/stand-up-corporate-power\/2007\/07\/30\/communities-take-power<\/a><\/p>\n

<p>Resolution 001-19-009. (2019). White Earth Reservation Business Committee, White Earth Band of Chippewa Indians. United States. <a href=\"https:\/\/whiteearth.com\/assets\/files\/admin\/resolutions\/Administration%20001%20FY19%20Resolutions.pdf\">https:\/\/whiteearth.com\/assets\/files\/admin\/resolutions\/Administration%20001%20FY19%20Resolutions.pdf<\/a><\/p>\n

<p>Right to Clean Water, Standing and Enforcement, Orange County Charter, Orange County, Florida.<\/p>\n

<p>Stone, C. D. (1972). Should trees have standing? Towards legal rights for natural objects. <em>Southern California Law Review<\/em>, (45), 450-501.<\/p>","margin":"default"}}]}]}],"name":"Post"},{"name":"Call to Action","type":"section","props":{"image":"","image_position":"center-center","padding_remove_bottom":true,"padding_remove_top":false,"style":"default","text_color":"light","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"middle","width":"xlarge"},"children":[{"name":"","type":"row","children":[{"name":"","type":"column","props":{"image":"https:\/\/naturalezaysociedad.blob.core.windows.net\/dialogos\/numero-4\/nys-pie.png","image_position":"center-center","image_size":"contain","media_overlay_gradient":"","padding":"large","position_sticky_breakpoint":"m","text_color":"light","vertical_align":"middle","width_medium":"1-1"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p><strong>Naturaleza y Sociedad. Desaf\u00edos Medioambientales<\/strong><\/p>\n

<p>N\u00famero 4 | septiembre-diciembre 2022<\/p>\n

<p>Los derechos de la naturaleza: di\u00e1logos entre el derecho y las artes<\/p>","margin":"default","position":"relative","text_color":"success","text_style":"large"}},{"name":"","type":"button","props":{"button_size":"large","fullwidth":false,"grid_column_gap":"","grid_row_gap":"","margin":"large","margin_remove_bottom":false,"text_align":"left"},"children":[{"name":"","type":"button_item","props":{"button_style":"primary","content":"Tabla de contenido","icon":"bookmark","icon_align":"left","link":"#","link_target":"blank"}}]}]}]}]}],"version":"3.0.11"} --></p><p>The post <a href="https://openscience.uniandes.edu.co/nys4-14/">Nace un movimiento</a> first appeared on <a href="https://openscience.uniandes.edu.co">Revistas Uniandes | Multimedia</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Amazonas de derechos</title>
		<link>https://openscience.uniandes.edu.co/nys4-13/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Naturaleza y Sociedad]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 26 Nov 2022 00:56:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diálogos - Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales]]></category>
		<category><![CDATA[Los derechos de la naturaleza: diálogos entre el derecho y las artes]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los derechos de la naturaleza: diálogos entre el derecho y las artes Documentos y reflexiones Amazonas de derechos Michael Riegner University of Erfurt (Alemania) Cecilia Oliveira RIFS – Research Institute for Sustainability Helmholtz Potsdam (Alemania) Jatun Yacu &#8211; Amazon of Rights. Reflexiones sobre el cine documental como investigación sociojurídica Introducción “Jatun Yacu” es el nombre [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" src="https://naturalezaysociedad.blob.core.windows.net/dialogos/banner/nys_banner.jpg" alt=""></p>
<h5>Los derechos de la naturaleza: diálogos entre el derecho y las artes</h5>
<div>Documentos y reflexiones</div>
<h1>
<p>Amazonas de derechos</p>
</h1>
<h3>Michael Riegner</h3>
<div>
<h6>University of Erfurt (Alemania)</h6>
</div>
<h3>Cecilia Oliveira</h3>
<div>
<h6>RIFS – Research Institute for Sustainability Helmholtz Potsdam (Alemania)</h6>
</div>
<hr>
<p><video src="https://naturalezaysociedad.blob.core.windows.net/dialogos/numero-4/nys-riegner-video1.mp4" poster=""></video></p>
<hr>
<h1>
<p><em>Jatun Yacu &#8211; Amazon of Rights</em>. Reflexiones sobre el cine documental como investigación sociojurídica</p>
</h1>
<div>
<h3>Introducción</h3>
<p>“Jatun Yacu” es el nombre indígena en lengua quechua de un afluente principal del río Amazonas en Ecuador. Como el río Amazonas fluye desde los Andes hasta el océano Atlántico, atraviesa cuatro países con sistemas jurídicos diferentes. Cuando cruza las fronteras nacionales, su estatus legal cambia. En Ecuador, los afluentes del Amazonas gozan de la condición de entidades portadoras de derechos, ya que la Constitución ecuatoriana de 2008 confiere derechos a la Madre Tierra, o Pachamama, en consonancia con las cosmologías indígenas que reconoce.</p>
<p>En Perú, donde los principales afluentes se reúnen para formar el Alto Amazonas, el río regresa a lo que la naturaleza ha sido durante la mayor parte del tiempo en los sistemas jurídicos occidentales: un objeto inanimado de regulación legal y derechos de propiedad humana. Esto vuelve a cambiar brevemente cuando el río atraviesa la frontera con Colombia, donde la Corte Suprema declaró en 2018 que el río Amazonas es un sujeto legal con derechos; solo para perder este estatus de nuevo al entrar en Brasil y hacer su largo camino hacia el océano.</p>
<p>El documental <em>Jatun Yacu &#8211; Amazonas de los derechos</em> recorre el flujo y reflujo de los derechos en y del Amazonas a través del espacio y el tiempo, explorando lo que significa que un río tenga derechos, de dónde provienen estos derechos y cómo podrían ser visualmente. ¿Qué ocurre cuando un río pasa de ser un objeto de derecho a un sujeto de derechos? ¿Quién habla en nombre del río en los procesos judiciales y quién se beneficia de la atribución de derechos a la naturaleza? La película combina entrevistas con académicos, activistas y líderes indígenas con imágenes documentales del río Amazonas, así como música y poesía indígenas. El equipo de producción está formado por una politóloga experta en la región amazónica (M. Cecilia Oliveira), un académico especializado en derecho internacional y comparado (Michael Riegner) y un periodista independiente con experiencia en la redacción y edición de guiones (Alexander Ziegler).</p>
<p>La financiación provino del Instituto de Estudios Avanzados de Sostenibilidad (IASS) de Potsdam (Alemania). La versión original, de 28 minutos, se produjo inicialmente para la conferencia de doctorado de Sciences Po en París y se estrenó allí en julio de 2021. Desde entonces, se ha presentado en diversas instituciones de investigación, como el IASS de Potsdam, el Instituto Max Planck de Antropología Social de Halle, la Universidad de los Andes en Bogotá, Colombia, y la Conferencia Anual de la Asociación de Derecho y Sociedad de Lisboa.</p>
<p>En cuanto al tema, el proceso de producción y los contextos institucionales, la película representa de esta manera un experimento en curso de colaboración en la investigación transdisciplinaria y la comunicación científica. En este breve artículo, nos gustaría reflexionar sobre tres aspectos de este experimento, relacionados con el tema, el medio y las opciones de producción. La sección 1 aborda el modo en que la película se relaciona con el debate sobre los derechos de la naturaleza como tema emergente de la investigación sociojurídica. La sección 2 analiza los objetivos y las funciones del cine documental como medio para realizar y comunicar la investigación sociojurídica.</p>
<p>La sección 3 reflexiona sobre las opciones estéticas, narrativas y representacionales a las que nos enfrentamos durante el proceso de producción. El texto no intenta ofrecer un análisis exhaustivo ni desarrollar una teoría concreta, sino más bien plantear las cuestiones a las que nos enfrentamos al hacer la película y al presentarla al público académico, y a las que todavía nos enfrentamos al pensar en cómo desarrollar la versión experimental inicial de la película, que estaba muy pensada para ser un prototipo dirigido principalmente al público académico, en una película más larga y profesional para una audiencia más amplio.</p>
<h3>1. Tema de la película: los derechos de la naturaleza como tema emergente de la investigación sociojurídica</h3>
<p>La idea de que la naturaleza puede ser objeto de derechos legales no es nueva (Stone, 1972), pero ha ganado una creciente atención mundial desde que Ecuador incluyó los derechos de la naturaleza, o Pachamama, en su nueva Constitución de 2008. Desde entonces, los derechos de la naturaleza han surgido como un tema globalizado para la investigación jurídica, y la creciente literatura académica presenta los derechos de la naturaleza como un “nuevo” paradigma jurídico ecocéntrico enraizado en las cosmologías indígenas.</p>
<p>El tema reúne a diferentes comunidades epistémicas: los abogados ambientalistas, a menudo de Estados Unidos y Europa, en busca de un nuevo paradigma ecocéntrico en su campo del derecho; los investigadores interesados en los pueblos indígenas y sus derechos, que destacan la importancia de las cosmologías indígenas para los debates contemporáneos sobre la relación entre los seres humanos y la naturaleza; y los abogados comparativos, que resaltan los derechos de la naturaleza como una innovación jurídica del sur global, y como uno de los primeros trasplantes jurídicos que viajan en dirección inversa, es decir, del sur al norte (Bonilla Maldonado, 2019; Boyd, 2017). Además, los derechos de la naturaleza no solo son un tema de investigación académica, sino que también han sido objeto de películas documentales, como el largometraje de 2018 <em>Rights of Nature &#8211; A Global Movement</em> (Goeckeritz <em>et al.</em>, 2018).</p>
<p>Sin embargo, a pesar de este discurso globalizado, quedan importantes vacíos en la investigación existente sobre los derechos de la naturaleza. Por un lado, no hay muchos trabajos genuinamente comparativos sobre los derechos de la naturaleza a través de las fronteras jurisdiccionales, y mucho menos entre los diferentes grupos indígenas (Fischer-Lescano y Gutmann, 2021). Por lo tanto, la cuestión sigue siendo si los derechos de la naturaleza representan realmente un “movimiento global” o hasta qué punto existen diferencias significativas en cuanto a conceptos, funciones y contextos que requieren una comprensión más matizada y contextualizada del fenómeno.</p>
<p>En segundo lugar, aunque a menudo se aclama como un nuevo “paradigma” en la doctrina y la teoría jurídicas, las prácticas sociales reales y las complejidades políticas asociadas a los derechos de la naturaleza sobre el terreno siguen siendo menos conocidas. ¿Qué cambia realmente (o no) sobre el terreno cuando se invocan los derechos de la naturaleza en casos concretos? ¿Quién se beneficia y quién se empodera, cuáles son las consecuencias distributivas y las implicaciones políticas? Estas preguntas exigen una investigación más comparativa, transdisciplinaria, crítica y empírica, que emplee métodos sociojurídicos y etnográficos, y que contextualice los diferentes enfoques de los derechos de la naturaleza en el lugar y el tiempo.</p>
<p>Se puede argumentar que la compleja situación jurídica del río Amazonas se presta a este tipo de investigación. A diferencia de otros ríos que han adquirido el estatus de entidades titulares de derechos en Nueva Zelanda y la India, el Amazonas es un sistema fluvial transfronterizo que atraviesa las fronteras de cuatro sistemas jurídicos nacionales y un número mucho mayor de territorios indígenas distintos. Por lo tanto, un enfoque crítico comparativo es imperativo para entender el estatus jurídico contingente de la Amazonia, así como los complejos efectos de atribuirle derechos.</p>
<p>Una perspectiva crítica comparativa no solo distingue los sistemas jurídicos que actualmente reconocen el sistema fluvial amazónico como entidad portadora de derechos (Ecuador y Colombia) de los que no lo hacen (Perú y Brasil); también señala las diferencias entre los ordenamientos jurídicos que sí reconocen los derechos de la naturaleza. Mientras que el texto de la Constitución de Ecuador reconoce los derechos de la naturaleza como tales, las implicaciones doctrinales y prácticas para partes discretas de la “madre naturaleza”, como los afluentes del Amazonas, aún no se han resuelto en la jurisprudencia y la práctica de aplicación.</p>
<p>Por el contrario, en Colombia los ríos han adquirido derechos en casos judiciales concretos: la cuenca del río Amazonas fue reconocida como entidad titular de derechos en una sentencia de la Corte Suprema (STC4360-2018). Esta sentencia, a su vez, se basó en otro precedente, el caso del río Atrato en la Corte Constitucional de Colombia, que también ordenó acuerdos específicos de gobernanza para aplicar la sentencia de la Corte (T-622 de 2016); pero lo que estas sentencias significan en la práctica para la Amazonia y su gente, y cómo se relacionan con las cosmologías y prácticas indígenas, también sigue siendo objeto de investigación sociojurídica.</p>
<p>Se puede decir que estas cuestiones sobre los derechos de la Amazonia también se prestan a métodos no tradicionales y sociojurídicos de investigación jurídica, como la etnografía visual y el cine documental. Está claro que para entender los derechos de la naturaleza en la Amazonia hay que ir más allá de la “ley en los libros”, pero también más allá de la “ley en acción”, si se entiende que esta se refiere principalmente a la práctica judicial y a la aplicación de las sentencias de los tribunales. Para captar las múltiples relaciones de los seres humanos con el río Amazonas y su biodiversidad es necesario pensar en la vida más allá de la judicialización. Es necesario utilizar enfoques etnográficos para trastocar los imaginarios normativos, para explorar las prácticas cotidianas y las culturas orales de las poblaciones ribereñas, especialmente de los múltiples pueblos indígenas que viven a lo largo del curso del río.</p>
<p>En el contexto de una pandemia global, nuestro principal modo de acceder a estos imaginarios, prácticas y culturas fueron las entrevistas a distancia con activistas y líderes indígenas de la región amazónica, como Patricia Gualinga, del pueblo sarayaku, en Ecuador; Marcia Kambeba, del pueblo kambemba, en Brasil; Ana Paula Silva, activista y profesora de Geografía en Pará (Brasil); y Natalia Greene, de la ONG Global Alliance for the Rights of Nature. Las entrevistas se complementaron con imágenes de archivo del río Amazonas, sus usos y abusos, con el fin de insinuar las posibilidades de la etnografía visual como método de investigación sociojurídica. Dejar que estos protagonistas —el ser humano y el río— hablaran por sí mismos parecía preferible a producir textos académicos sobre ellos, con todas las advertencias necesarias sobre las autenticidades imaginadas y las inevitables decisiones editoriales que se discutirán más adelante.</p>
<p>Algunas reflexiones de las entrevistas encajan bien con los principios básicos del derecho comparado crítico (Bönnemann y Riegner, 2022; Frankenberg, 1985). Destacan la naturaleza enmarañada e híbrida de los derechos de la naturaleza: cuando la asamblea constituyente ecuatoriana incluyó los artículos sobre los derechos de la naturaleza, estaba tan influenciada por las cosmologías indígenas como por los expertos jurídicos estadounidenses que proponían la idea. Aunque los pueblos indígenas de la región amazónica han creído durante mucho tiempo que la naturaleza es un ser vivo más allá de lo jurídico, no todos suscriben la idea de que la naturaleza tiene “derechos”; de hecho, muchos de ellos perciben la noción de “derechos” como tal como algo ajeno a sus propias cosmologías.</p>
<p>Algunos entrevistados también insinúan los lados oscuros de un enfoque basado en los derechos del río Amazonas. Los derechos de la naturaleza se movilizan con distintos fines políticos, y la fascinación global por los derechos de la naturaleza contribuye a veces, consciente o inconscientemente, a romantizar, exotizar e, incluso, cosificar a las poblaciones indígenas a las que se atribuye el concepto. Por lo tanto, lo que se lleva el público no es un simple mensaje sobre los derechos de la naturaleza como algo “bueno” o “malo”. Más bien, la película pretende fomentar el pensamiento crítico sobre los derechos como fenómenos controvertidos y contextuales que siempre forman parte de luchas políticas más amplias.</p>
<h3>2. El cine como medio: el cine documental como forma de hacer y comunicar la investigación</h3>
<p>Las complejidades de los derechos de la naturaleza como tema de investigación jurídica plantean la cuestión de lo que el cine documental puede lograr como medio que las formas tradicionales de investigación jurídica y comunicación científica no pueden conseguir. Ciertamente, el cine documental como medio tiene una larga historia, y su naturaleza y propósitos han sido discutidos hasta hoy. Si el documental es el “tratamiento creativo de la actualidad”, como lo define el padre del documental británico John Grierson (1933, p. 8), los documentales sobre derecho plantean la cuestión de cómo captar tanto la normatividad del derecho como su desordenada actualidad. En este sentido, vale la pena distinguir al menos cuatro formas diferentes en las que la práctica del documental puede cruzarse con el derecho y la investigación jurídica.</p>
<p>La forma típica de interacción son los documentales sobre derecho o, más concretamente, sobre los sistemas jurídicos estatales, siendo el documental de tribunales una de las formas más típicas. En este caso, el derecho es un objeto de filmación. Con frecuencia, los documentales sobre el derecho están relacionados con una segunda forma de compromiso, a saber, el cine como activismo jurídico: intervienen políticamente en los debates sobre el derecho y aspiran a un cambio de la ley o a través de ella. Estos tipos de documentales tienen la ventaja de utilizar formas de expresión audiovisual que también hablan de la relación emocional con el derecho y las instituciones jurídicas, pero no están necesariamente conectados con la investigación jurídica como tal, aunque los documentalistas suelen hacer una buena cantidad de investigación antes de empezar a rodar.</p>
<p>En su versión original, <em>Amazon of Rights </em>tiene unos fines ligeramente más específicos relacionados con la investigación jurídica. Por un lado, es también un experimento de utilización del cine documental como medio de comunicación científica, es decir, de transmisión de los resultados de la investigación jurídica a un público más amplio que el de las revistas académicas revisadas por pares. Aunque las formas clásicas de publicar la investigación jurídica siguen siendo predominantes, son limitadas. Las nuevas formas de comunicación, como los blogs, los medios sociales, junto con las formas más clásicas, como los museos, han adoptado nuevas funciones para el uso político de las imágenes, que superan la sintaxis del lenguaje escrito, etc.</p>
<p>En este contexto, podría decirse que el cine documental tiene una función poco explorada, y posiblemente infrautilizada, como medio para experimentar y comunicar la investigación jurídica. Por último, el cine documental también puede servir como medio para investigar realmente, es decir, para recopilar datos, exponer conflictos, diferentes estéticas, y producir resultados de investigación. Mientras que los académicos del derecho están acostumbrados a producir textos, disciplinas como la antropología y la ciencia política han adoptado desde hace tiempo formas de etnografía visual como forma de recopilar datos primarios en contextos más orales y visuales. Aunque es evidente que el cine documental y la etnografía visual no son lo mismo, puede haber solapamientos y tensiones entre ambos que pueden explorarse de forma productiva. Esto es especialmente cierto en el caso de la investigación de órdenes e ideas normativas no estatales, como las relacionadas con los pueblos indígenas o ribereños, que parecen menos familiares para el público que los sistemas jurídicos nacionales.</p>
<h3>3. Producción: decisiones estéticas, representacionales y narrativas</h3>
<p>Las funciones y los propósitos de un documental también afectan a las decisiones que los cineastas tienen que tomar durante el proceso de producción, especialmente en lo que respecta a la estética de la película, su estructura narrativa y las cuestiones de representación. Estas elecciones son diferentes a las de la autoría de un documento, pero no menos complicadas.</p>
<p>En cuanto a las opciones estéticas, los documentales que exploran temas jurídicos se enfrentan a la dificultad de cómo visualizar conceptos abstractos y normativos, como los derechos o la subjetividad jurídica. La forma típica de hacer que estos conceptos sean visibles es a través de localizaciones e imágenes de las instituciones que los aplican, principalmente los tribunales. Pero esa opción ya presupone una visión específica del derecho, centrada en los tribunales, que no es necesariamente adecuada para contextos de pluralismo jurídico, o capaz de transmitir conceptos jurídicos fundamentalmente diferentes, como la subjetividad jurídica de la naturaleza. Una alternativa es trabajar con el texto, y, de hecho, <em>Amazonas de los derechos </em>incluye extractos de texto de las constituciones, sentencias de los tribunales y recortes de prensa sobre los desarrollos legales relevantes; pero esta alternativa deja abierta la cuestión de cómo visualizar formas no tradicionales de normatividad.</p>
<p>Otra estrategia estética es abordar los derechos de la naturaleza no desde la perspectiva de los derechos, sino desde la perspectiva de la naturaleza como paraíso sagrado. Al fin y al cabo, la naturaleza es mucho más fácil de visualizar que los conceptos jurídicos abstractos. Esta es la elección que hace, por ejemplo, el documental <em>Rights of Nature &#8211; A Global Movement</em>, que retrata la naturaleza en toda su impresionante e intacta belleza, una belleza que parece sugerir la protección de la naturaleza por su propio bien. Esta elección, sin embargo, quizá no se tome en serio la dimensión jurídica, ni las cosmologías indígenas, que exigen el respeto de la naturaleza no solo por su belleza, sino por su condición de ser vivo, incluido su lado intimidatorio y revoltoso, que experimentan quienes viven junto a los ríos y dependen de ellos, como el Amazonas.</p>
<p>Nuestro propio enfoque se basó finalmente en dos opciones estéticas. En primer lugar, elegimos incluir imágenes de archivo de la relación humana dentro del río. Las prácticas cotidianas de un río para la población local: escenas de intervenciones humanas, viviendas en las orillas o en el río flotante, niños jugando en el agua, pescadoras manejando las capturas —pero también usos industriales, puertos, puentes, etc.—. Al fin y al cabo, los derechos de la naturaleza tienen que ver con la esperada mediación legal de la relación entre los humanos y la naturaleza. Relaciones que se dan desde hace miles de años a pesar de que cualquier estatus legal coordina la existencia de los seres vivos —humanos y no humanos—.</p>
<p>La variedad de estas relaciones está representada en dichas imágenes. La segunda opción fue basarse en gran medida en entrevistas con académicos, activistas y líderes indígenas, cabezas parlantes que expresan verbalmente la conexión entre los seres humanos y la naturaleza tal como la ven. En última instancia, son los seres humanos los que establecen esta conexión y la enmarcan en términos de derechos, y esto es lo que las entrevistas tratan de captar en la película.</p>
<p>Recurrir a las entrevistas de este modo implica inevitablemente opciones de representación: ¿quién debe hablar en nombre de la naturaleza y sus derechos, y más concretamente del río Amazonas? ¿Quién puede representarlo no solo en la ley, sino también en un documental? Según la Constitución de Ecuador, por ejemplo, todos están legitimados a invocar los derechos de la madre naturaleza ante un tribunal, incluidos los ciudadanos de a pie y los pueblos indígenas, pero también las ONG, el gobierno y, al menos en teoría, las empresas.</p>
<p>Debido a la conexión generalizada de los derechos de la naturaleza con las cosmologías indígenas —ya que a menudo se considera a los pueblos indígenas como los principales representantes de la naturaleza—, elegimos dar voz destacada a dos mujeres líderes indígenas como entrevistadas, Patricia Gualinga de Ecuador y Marcia Kambeba de Brasil. Sin embargo, el papel de representar legalmente a la naturaleza no es algo natural para todos los actores indígenas. Como dijo Marcia en su entrevista: “No somos los protectores de la naturaleza; somos parte de la propia naturaleza”. Otros grupos indígenas no suscriben en absoluto el concepto de derechos de la naturaleza y/o prefieren los ingresos que conllevan los proyectos de desarrollo o las industrias extractivas en sus tierras, como indica Patricia en su entrevista.</p>
<p>Por último, las personas no indígenas también pueden tener, obviamente, una relación íntima con la naturaleza, como demostró la entrevista con la profesora Ana Paula Silva (crítica con la central hidroeléctrica de Belo Monte, en Pará): aunque la seleccionamos principalmente como experta académica en la Amazonia brasileña, durante la entrevista se muestra muy emocionada y triste al describir la muerte de un río debido al desarrollo de una presa en su pueblo. Después de la muerte de un río, no hay un reemplazo disponible que pueda garantizar un derecho. Las entrevistas se completan con el profesor Daniel Bonilla, de la Universidad de los Andes, que adopta una visión comparativa y global de los derechos de la naturaleza.</p>
<p>Aunque Daniel a veces se acerca a desempeñar el papel de un narrador que enmarca la película, hemos optado deliberadamente por no tener un narrador omnisciente que guíe la historia con texto hablado desde el principio. Al menos en ese sentido, las entrevistas y las imágenes hablan por sí mismas, sin comentarios externos. Sin embargo, en última instancia, la selección de los entrevistados y la forma en que se editan las entrevistas implican, por supuesto, decisiones cruciales de los cineastas.</p>
<p>Su agencia y autoría pueden ser menos visibles que en el caso de un artículo académico (co)escrito, pero siguen estando presentes en las elecciones estéticas, representativas y narrativas a lo largo de la película. Además, la trayectoria de la realización de un documental conlleva la sorpresa de elementos inesperados que no estaban previstos y a los que el cineasta debe hacer frente. En nuestro caso como investigadores académicos, la realidad de la vida y las transformaciones de los conflictos cotidianos desafían las disciplinas y la validación empírica de la ciencia esperada en nuestros canales convencionales de publicaciones.</p>
<p>Por último, en cuanto a las opciones narrativas, el proceso de producción no comenzó con un guion preestablecido, sino que evolucionó con el material que íbamos recopilando durante las entrevistas y la investigación de archivos. La decisión de no contar con un narrador significó que la narración tuvo que desarrollarse a partir de ese material. Las entrevistas fueron semiestructuradas, pero en última instancia los entrevistados tuvieron libertad para exponer los puntos que consideraban importantes.</p>
<p>El único objetivo sustantivo que perseguimos con la selección de los entrevistados y las preguntas fue pintar una imagen más matizada de los derechos de la naturaleza que la transmitida en los relatos convencionales, una que prefiere problematizar el tema de los derechos en nuestro presente y se centra en la urgencia de cómo se ve afectada la naturaleza. En ese sentido, la película es diferente de un artículo académico sobre el tema, que normalmente esperaría y requeriría un argumento claro desarrollado por el autor o autores. Sin embargo, como ya se ha indicado, hay muchas formas en las que la propia visión del tema por parte de los cineastas dará forma a los mensajes que la película transmite al público, pero, en última instancia, es el público quien interpreta la película y le da su significado pertinente.</p>
<h3>Conclusiones</h3>
<p>La realización de un documental sobre un tema tan delicado como los derechos del río Amazonas es, en muchos sentidos, diferente a escribir un trabajo de derecho comparado sobre él, pero también existen importantes paralelismos, sobre todo en lo que respecta a la ética con la que los cineastas y los comparatistas deben abordar cuestiones que van más allá de su propio bagaje cultural, y, posiblemente, de su zona de confort.</p>
<p>Como señaló Günther Frankenberg en su ensayo seminal de 1985 sobre el derecho comparado crítico, no existe un punto de vista objetivo o neutral desde el que podamos observar y comparar los fenómenos normativos: empezando por la cuestión de la selección de casos, textos jurídicos y otros materiales, la forma de mirar los sistemas jurídicos extranjeros no puede separarse de la perspectiva del observador (Frankenberg, 1985, p. 431). Esto es igualmente cierto para el documentalista que se compromete con el derecho más allá de las fronteras nacionales y, lo que es más importante, más allá de las fronteras de la cultura jurídica occidental.</p>
<p>En este sentido, cualquier comparación debe partir de la asunción de la diferencia, evitando la alteración y la jerarquización de los sistemas normativos (Frankenberg, 1985, p. 422). Como ha dicho el comparatista Nathanial Berman de forma elegante, aplicable tanto a la comparación jurídica como al cine documental: “Frente a la exotización, normalizar; frente a la normalización, exotizar; frente a la compulsión hermenéutica, formalizar y fragmentar. Estas son las estrategias críticas para un mundo escindido, híbrido y político. Las comparaciones críticas pueden, de este modo, proporcionar estrategias emancipadoras en un mundo que vive las réplicas de los traumas nacionalistas, asimilacionistas y culturales” (Berman, 1997, p. 286).</p>
<h3>Referencias</h3>
<p>Berman, N. (1997). Aftershocks: Exoticization, normalization, and the hermeneutic compulsion. <em>Utah Law Review</em>, (2), 281-286.</p>
<p>Bonilla Maldonado, D. (2019). The rights of nature and a new constitutional environmental law. En J. R. May y E. Daly (eds.), <em>Human rights and the environment: Legality, indivisibility, dignity and geography </em>(pp. 310-322). Elgar.</p>
<p>Bönnemann, M. y Riegner, M. (2022). El derecho comparado y el sur global. En D. Bonilla Maldonado y J. G. Jácome (eds.), <em>Derecho comparado crítico </em>(pp. 11-75). Siglo del Hombre; Universidad de los Andes.</p>
<p>Boyd, D. R. (2017). <em>The rights of nature: A legal revolution that could save the world</em>. ECW Press.</p>
<p>Fischer-Lescano, A. y Gutmann, A. (2021). Nature’s day in court. Rights of nature and access to justice in Ecuador and Germany. <em>VRÜ Verfassung und Recht in Übersee</em>, <em>54</em>(3), 323-330.</p>
<p>Frankenberg, G. (1985). Critical comparisons: Rethinking comparative law. <em>Harvard International Law Journal</em>, <em>26</em>(2), 411-456. Reimpreso en español: Frankenberg, G. (2022). Comparaciones críticas: repensar el derecho comparado. En D. Bonilla Maldonado y J. G. Jácome (eds.), <em>Derecho comparado crítico</em> (pp. 77-210). Siglo del Hombre; Universidad de los Andes.</p>
<p>Goeckeritz, I., Crimmel, H. y Berros, M. V. (2018). <em>Rights of nature: A global movement</em> [documental, 52 min]. <span><a href="https://www.youtube.com/watch?v=kuFNmH7lVTA">https://www.youtube.com/watch?v=kuFNmH7lVTA</a></span></p>
<p>Grierson, J. (1933). The documentary producer. <em>Cinema Quarterly</em>, <em>2</em>(1), 7-9.</p>
<p>Sentencia T-622/16, expediente T-5.016.242. (Corte Constitucional, 2016). Sala Sexta de Revisión, Jorge Iván Palacio Palacio (magistrado ponente). Colombia. <a href="https://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2016/t-622-16.htm">https://www.corteconstitucional.gov.co/relatoria/2016/t-622-16.htm</a></p>
<p>STC4360-2018, radicación n.<sup>o</sup> 11001-22-03-000-2018-00319-01. (Corte Suprema de Justicia, 2018). Sala de Casación Civil, Luis Armando Tolosa Villabona (magistrado ponente). <a href="https://cortesuprema.gov.co/corte/wp-content/uploads/2018/04/STC4360-2018-2018-00319-011.pdf">https://cortesuprema.gov.co/corte/wp-content/uploads/2018/04/STC4360-2018-2018-00319-011.pdf</a></p>
<p>Stone, C. (1972). Should trees have standing. Toward legal rights for natural objects. <em>Southern California Law Review</em>, (45), 450-50.</p>
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<p><strong><span>Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales<em><br /></em></span></strong>Número 4 | septiembre-diciembre 2022<br />Los derechos de la naturaleza: diálogos entre el derecho y las artes</p>
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    <a href="#">Tabla de contenido</a>
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<p><span id="more-2148"></span><br />
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<p>Amazonas de derechos<\/p>","margin_remove_bottom":false,"margin_remove_top":true,"title_element":"h1","title_style":"heading-medium"}},{"name":"Headline Decoration Bullet","type":"headline","children":null,"props":{"block_align":"center","content":"Michael Riegner","title_decoration":"bullet","title_element":"h3"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

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<p><em>Jatun Yacu - Amazon of Rights<\/em>. Reflexiones sobre el cine documental como investigaci\u00f3n sociojur\u00eddica<\/p>","title_element":"h1"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<h3>Introducci\u00f3n<\/h3>\n

<p>\u201cJatun Yacu\u201d es el nombre ind\u00edgena en lengua quechua de un afluente principal del r\u00edo Amazonas en Ecuador. Como el r\u00edo Amazonas fluye desde los Andes hasta el oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico, atraviesa cuatro pa\u00edses con sistemas jur\u00eddicos diferentes. Cuando cruza las fronteras nacionales, su estatus legal cambia. En Ecuador, los afluentes del Amazonas gozan de la condici\u00f3n de entidades portadoras de derechos, ya que la Constituci\u00f3n ecuatoriana de 2008 confiere derechos a la Madre Tierra, o Pachamama, en consonancia con las cosmolog\u00edas ind\u00edgenas que reconoce.<\/p>\n

<p>En Per\u00fa, donde los principales afluentes se re\u00fanen para formar el Alto Amazonas, el r\u00edo regresa a lo que la naturaleza ha sido durante la mayor parte del tiempo en los sistemas jur\u00eddicos occidentales: un objeto inanimado de regulaci\u00f3n legal y derechos de propiedad humana. Esto vuelve a cambiar brevemente cuando el r\u00edo atraviesa la frontera con Colombia, donde la Corte Suprema declar\u00f3 en 2018 que el r\u00edo Amazonas es un sujeto legal con derechos; solo para perder este estatus de nuevo al entrar en Brasil y hacer su largo camino hacia el oc\u00e9ano.<\/p>\n

<p>El documental <em>Jatun Yacu - Amazonas de los derechos<\/em> recorre el flujo y reflujo de los derechos en y del Amazonas a trav\u00e9s del espacio y el tiempo, explorando lo que significa que un r\u00edo tenga derechos, de d\u00f3nde provienen estos derechos y c\u00f3mo podr\u00edan ser visualmente. \u00bfQu\u00e9 ocurre cuando un r\u00edo pasa de ser un objeto de derecho a un sujeto de derechos? \u00bfQui\u00e9n habla en nombre del r\u00edo en los procesos judiciales y qui\u00e9n se beneficia de la atribuci\u00f3n de derechos a la naturaleza? La pel\u00edcula combina entrevistas con acad\u00e9micos, activistas y l\u00edderes ind\u00edgenas con im\u00e1genes documentales del r\u00edo Amazonas, as\u00ed como m\u00fasica y poes\u00eda ind\u00edgenas. El equipo de producci\u00f3n est\u00e1 formado por una polit\u00f3loga experta en la regi\u00f3n amaz\u00f3nica (M. Cecilia Oliveira), un acad\u00e9mico especializado en derecho internacional y comparado (Michael Riegner) y un periodista independiente con experiencia en la redacci\u00f3n y edici\u00f3n de guiones (Alexander Ziegler).<\/p>\n

<p>La financiaci\u00f3n provino del Instituto de Estudios Avanzados de Sostenibilidad (IASS) de Potsdam (Alemania). La versi\u00f3n original, de 28 minutos, se produjo inicialmente para la conferencia de doctorado de Sciences Po en Par\u00eds y se estren\u00f3 all\u00ed en julio de 2021. Desde entonces, se ha presentado en diversas instituciones de investigaci\u00f3n, como el IASS de Potsdam, el Instituto Max Planck de Antropolog\u00eda Social de Halle, la Universidad de los Andes en Bogot\u00e1, Colombia, y la Conferencia Anual de la Asociaci\u00f3n de Derecho y Sociedad de Lisboa.<\/p>\n

<p>En cuanto al tema, el proceso de producci\u00f3n y los contextos institucionales, la pel\u00edcula representa de esta manera un experimento en curso de colaboraci\u00f3n en la investigaci\u00f3n transdisciplinaria y la comunicaci\u00f3n cient\u00edfica. En este breve art\u00edculo, nos gustar\u00eda reflexionar sobre tres aspectos de este experimento, relacionados con el tema, el medio y las opciones de producci\u00f3n. La secci\u00f3n 1 aborda el modo en que la pel\u00edcula se relaciona con el debate sobre los derechos de la naturaleza como tema emergente de la investigaci\u00f3n sociojur\u00eddica. La secci\u00f3n 2 analiza los objetivos y las funciones del cine documental como medio para realizar y comunicar la investigaci\u00f3n sociojur\u00eddica.<\/p>\n

<p>La secci\u00f3n 3 reflexiona sobre las opciones est\u00e9ticas, narrativas y representacionales a las que nos enfrentamos durante el proceso de producci\u00f3n. El texto no intenta ofrecer un an\u00e1lisis exhaustivo ni desarrollar una teor\u00eda concreta, sino m\u00e1s bien plantear las cuestiones a las que nos enfrentamos al hacer la pel\u00edcula y al presentarla al p\u00fablico acad\u00e9mico, y a las que todav\u00eda nos enfrentamos al pensar en c\u00f3mo desarrollar la versi\u00f3n experimental inicial de la pel\u00edcula, que estaba muy pensada para ser un prototipo dirigido principalmente al p\u00fablico acad\u00e9mico, en una pel\u00edcula m\u00e1s larga y profesional para una audiencia m\u00e1s amplio.<\/p>\n

<h3>1. Tema de la pel\u00edcula: los derechos de la naturaleza como tema emergente de la investigaci\u00f3n sociojur\u00eddica<\/h3>\n

<p>La idea de que la naturaleza puede ser objeto de derechos legales no es nueva (Stone, 1972), pero ha ganado una creciente atenci\u00f3n mundial desde que Ecuador incluy\u00f3 los derechos de la naturaleza, o Pachamama, en su nueva Constituci\u00f3n de 2008. Desde entonces, los derechos de la naturaleza han surgido como un tema globalizado para la investigaci\u00f3n jur\u00eddica, y la creciente literatura acad\u00e9mica presenta los derechos de la naturaleza como un \u201cnuevo\u201d paradigma jur\u00eddico ecoc\u00e9ntrico enraizado en las cosmolog\u00edas ind\u00edgenas.<\/p>\n

<p>El tema re\u00fane a diferentes comunidades epist\u00e9micas: los abogados ambientalistas, a menudo de Estados Unidos y Europa, en busca de un nuevo paradigma ecoc\u00e9ntrico en su campo del derecho; los investigadores interesados en los pueblos ind\u00edgenas y sus derechos, que destacan la importancia de las cosmolog\u00edas ind\u00edgenas para los debates contempor\u00e1neos sobre la relaci\u00f3n entre los seres humanos y la naturaleza; y los abogados comparativos, que resaltan los derechos de la naturaleza como una innovaci\u00f3n jur\u00eddica del sur global, y como uno de los primeros trasplantes jur\u00eddicos que viajan en direcci\u00f3n inversa, es decir, del sur al norte (Bonilla Maldonado, 2019; Boyd, 2017). Adem\u00e1s, los derechos de la naturaleza no solo son un tema de investigaci\u00f3n acad\u00e9mica, sino que tambi\u00e9n han sido objeto de pel\u00edculas documentales, como el largometraje de 2018 <em>Rights of Nature - A Global Movement<\/em> (Goeckeritz <em>et al.<\/em>, 2018).<\/p>\n

<p>Sin embargo, a pesar de este discurso globalizado, quedan importantes vac\u00edos en la investigaci\u00f3n existente sobre los derechos de la naturaleza. Por un lado, no hay muchos trabajos genuinamente comparativos sobre los derechos de la naturaleza a trav\u00e9s de las fronteras jurisdiccionales, y mucho menos entre los diferentes grupos ind\u00edgenas (Fischer-Lescano y Gutmann, 2021). Por lo tanto, la cuesti\u00f3n sigue siendo si los derechos de la naturaleza representan realmente un \u201cmovimiento global\u201d o hasta qu\u00e9 punto existen diferencias significativas en cuanto a conceptos, funciones y contextos que requieren una comprensi\u00f3n m\u00e1s matizada y contextualizada del fen\u00f3meno.<\/p>\n

<p>En segundo lugar, aunque a menudo se aclama como un nuevo \u201cparadigma\u201d en la doctrina y la teor\u00eda jur\u00eddicas, las pr\u00e1cticas sociales reales y las complejidades pol\u00edticas asociadas a los derechos de la naturaleza sobre el terreno siguen siendo menos conocidas. \u00bfQu\u00e9 cambia realmente (o no) sobre el terreno cuando se invocan los derechos de la naturaleza en casos concretos? \u00bfQui\u00e9n se beneficia y qui\u00e9n se empodera, cu\u00e1les son las consecuencias distributivas y las implicaciones pol\u00edticas? Estas preguntas exigen una investigaci\u00f3n m\u00e1s comparativa, transdisciplinaria, cr\u00edtica y emp\u00edrica, que emplee m\u00e9todos sociojur\u00eddicos y etnogr\u00e1ficos, y que contextualice los diferentes enfoques de los derechos de la naturaleza en el lugar y el tiempo.<\/p>\n

<p>Se puede argumentar que la compleja situaci\u00f3n jur\u00eddica del r\u00edo Amazonas se presta a este tipo de investigaci\u00f3n. A diferencia de otros r\u00edos que han adquirido el estatus de entidades titulares de derechos en Nueva Zelanda y la India, el Amazonas es un sistema fluvial transfronterizo que atraviesa las fronteras de cuatro sistemas jur\u00eddicos nacionales y un n\u00famero mucho mayor de territorios ind\u00edgenas distintos. Por lo tanto, un enfoque cr\u00edtico comparativo es imperativo para entender el estatus jur\u00eddico contingente de la Amazonia, as\u00ed como los complejos efectos de atribuirle derechos.<\/p>\n

<p>Una perspectiva cr\u00edtica comparativa no solo distingue los sistemas jur\u00eddicos que actualmente reconocen el sistema fluvial amaz\u00f3nico como entidad portadora de derechos (Ecuador y Colombia) de los que no lo hacen (Per\u00fa y Brasil); tambi\u00e9n se\u00f1ala las diferencias entre los ordenamientos jur\u00eddicos que s\u00ed reconocen los derechos de la naturaleza. Mientras que el texto de la Constituci\u00f3n de Ecuador reconoce los derechos de la naturaleza como tales, las implicaciones doctrinales y pr\u00e1cticas para partes discretas de la \u201cmadre naturaleza\u201d, como los afluentes del Amazonas, a\u00fan no se han resuelto en la jurisprudencia y la pr\u00e1ctica de aplicaci\u00f3n.<\/p>\n

<p>Por el contrario, en Colombia los r\u00edos han adquirido derechos en casos judiciales concretos: la cuenca del r\u00edo Amazonas fue reconocida como entidad titular de derechos en una sentencia de la Corte Suprema (STC4360-2018). Esta sentencia, a su vez, se bas\u00f3 en otro precedente, el caso del r\u00edo Atrato en la Corte Constitucional de Colombia, que tambi\u00e9n orden\u00f3 acuerdos espec\u00edficos de gobernanza para aplicar la sentencia de la Corte (T-622 de 2016); pero lo que estas sentencias significan en la pr\u00e1ctica para la Amazonia y su gente, y c\u00f3mo se relacionan con las cosmolog\u00edas y pr\u00e1cticas ind\u00edgenas, tambi\u00e9n sigue siendo objeto de investigaci\u00f3n sociojur\u00eddica.<\/p>\n

<p>Se puede decir que estas cuestiones sobre los derechos de la Amazonia tambi\u00e9n se prestan a m\u00e9todos no tradicionales y sociojur\u00eddicos de investigaci\u00f3n jur\u00eddica, como la etnograf\u00eda visual y el cine documental. Est\u00e1 claro que para entender los derechos de la naturaleza en la Amazonia hay que ir m\u00e1s all\u00e1 de la \u201cley en los libros\u201d, pero tambi\u00e9n m\u00e1s all\u00e1 de la \u201cley en acci\u00f3n\u201d, si se entiende que esta se refiere principalmente a la pr\u00e1ctica judicial y a la aplicaci\u00f3n de las sentencias de los tribunales. Para captar las m\u00faltiples relaciones de los seres humanos con el r\u00edo Amazonas y su biodiversidad es necesario pensar en la vida m\u00e1s all\u00e1 de la judicializaci\u00f3n. Es necesario utilizar enfoques etnogr\u00e1ficos para trastocar los imaginarios normativos, para explorar las pr\u00e1cticas cotidianas y las culturas orales de las poblaciones ribere\u00f1as, especialmente de los m\u00faltiples pueblos ind\u00edgenas que viven a lo largo del curso del r\u00edo.<\/p>\n

<p>En el contexto de una pandemia global, nuestro principal modo de acceder a estos imaginarios, pr\u00e1cticas y culturas fueron las entrevistas a distancia con activistas y l\u00edderes ind\u00edgenas de la regi\u00f3n amaz\u00f3nica, como Patricia Gualinga, del pueblo sarayaku, en Ecuador; Marcia Kambeba, del pueblo kambemba, en Brasil; Ana Paula Silva, activista y profesora de Geograf\u00eda en Par\u00e1 (Brasil); y Natalia Greene, de la ONG Global Alliance for the Rights of Nature. Las entrevistas se complementaron con im\u00e1genes de archivo del r\u00edo Amazonas, sus usos y abusos, con el fin de insinuar las posibilidades de la etnograf\u00eda visual como m\u00e9todo de investigaci\u00f3n sociojur\u00eddica. Dejar que estos protagonistas \u2014el ser humano y el r\u00edo\u2014 hablaran por s\u00ed mismos parec\u00eda preferible a producir textos acad\u00e9micos sobre ellos, con todas las advertencias necesarias sobre las autenticidades imaginadas y las inevitables decisiones editoriales que se discutir\u00e1n m\u00e1s adelante.<\/p>\n

<p>Algunas reflexiones de las entrevistas encajan bien con los principios b\u00e1sicos del derecho comparado cr\u00edtico (B\u00f6nnemann y Riegner, 2022; Frankenberg, 1985). Destacan la naturaleza enmara\u00f1ada e h\u00edbrida de los derechos de la naturaleza: cuando la asamblea constituyente ecuatoriana incluy\u00f3 los art\u00edculos sobre los derechos de la naturaleza, estaba tan influenciada por las cosmolog\u00edas ind\u00edgenas como por los expertos jur\u00eddicos estadounidenses que propon\u00edan la idea. Aunque los pueblos ind\u00edgenas de la regi\u00f3n amaz\u00f3nica han cre\u00eddo durante mucho tiempo que la naturaleza es un ser vivo m\u00e1s all\u00e1 de lo jur\u00eddico, no todos suscriben la idea de que la naturaleza tiene \u201cderechos\u201d; de hecho, muchos de ellos perciben la noci\u00f3n de \u201cderechos\u201d como tal como algo ajeno a sus propias cosmolog\u00edas.<\/p>\n

<p>Algunos entrevistados tambi\u00e9n insin\u00faan los lados oscuros de un enfoque basado en los derechos del r\u00edo Amazonas. Los derechos de la naturaleza se movilizan con distintos fines pol\u00edticos, y la fascinaci\u00f3n global por los derechos de la naturaleza contribuye a veces, consciente o inconscientemente, a romantizar, exotizar e, incluso, cosificar a las poblaciones ind\u00edgenas a las que se atribuye el concepto. Por lo tanto, lo que se lleva el p\u00fablico no es un simple mensaje sobre los derechos de la naturaleza como algo \u201cbueno\u201d o \u201cmalo\u201d. M\u00e1s bien, la pel\u00edcula pretende fomentar el pensamiento cr\u00edtico sobre los derechos como fen\u00f3menos controvertidos y contextuales que siempre forman parte de luchas pol\u00edticas m\u00e1s amplias.<\/p>\n

<h3>2. El cine como medio: el cine documental como forma de hacer y comunicar la investigaci\u00f3n<\/h3>\n

<p>Las complejidades de los derechos de la naturaleza como tema de investigaci\u00f3n jur\u00eddica plantean la cuesti\u00f3n de lo que el cine documental puede lograr como medio que las formas tradicionales de investigaci\u00f3n jur\u00eddica y comunicaci\u00f3n cient\u00edfica no pueden conseguir. Ciertamente, el cine documental como medio tiene una larga historia, y su naturaleza y prop\u00f3sitos han sido discutidos hasta hoy. Si el documental es el \u201ctratamiento creativo de la actualidad\u201d, como lo define el padre del documental brit\u00e1nico John Grierson (1933, p. 8), los documentales sobre derecho plantean la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo captar tanto la normatividad del derecho como su desordenada actualidad. En este sentido, vale la pena distinguir al menos cuatro formas diferentes en las que la pr\u00e1ctica del documental puede cruzarse con el derecho y la investigaci\u00f3n jur\u00eddica.<\/p>\n

<p>La forma t\u00edpica de interacci\u00f3n son los documentales sobre derecho o, m\u00e1s concretamente, sobre los sistemas jur\u00eddicos estatales, siendo el documental de tribunales una de las formas m\u00e1s t\u00edpicas. En este caso, el derecho es un objeto de filmaci\u00f3n. Con frecuencia, los documentales sobre el derecho est\u00e1n relacionados con una segunda forma de compromiso, a saber, el cine como activismo jur\u00eddico: intervienen pol\u00edticamente en los debates sobre el derecho y aspiran a un cambio de la ley o a trav\u00e9s de ella. Estos tipos de documentales tienen la ventaja de utilizar formas de expresi\u00f3n audiovisual que tambi\u00e9n hablan de la relaci\u00f3n emocional con el derecho y las instituciones jur\u00eddicas, pero no est\u00e1n necesariamente conectados con la investigaci\u00f3n jur\u00eddica como tal, aunque los documentalistas suelen hacer una buena cantidad de investigaci\u00f3n antes de empezar a rodar.<\/p>\n

<p>En su versi\u00f3n original, <em>Amazon of Rights <\/em>tiene unos fines ligeramente m\u00e1s espec\u00edficos relacionados con la investigaci\u00f3n jur\u00eddica. Por un lado, es tambi\u00e9n un experimento de utilizaci\u00f3n del cine documental como medio de comunicaci\u00f3n cient\u00edfica, es decir, de transmisi\u00f3n de los resultados de la investigaci\u00f3n jur\u00eddica a un p\u00fablico m\u00e1s amplio que el de las revistas acad\u00e9micas revisadas por pares. Aunque las formas cl\u00e1sicas de publicar la investigaci\u00f3n jur\u00eddica siguen siendo predominantes, son limitadas. Las nuevas formas de comunicaci\u00f3n, como los blogs, los medios sociales, junto con las formas m\u00e1s cl\u00e1sicas, como los museos, han adoptado nuevas funciones para el uso pol\u00edtico de las im\u00e1genes, que superan la sintaxis del lenguaje escrito, etc.<\/p>\n

<p>En este contexto, podr\u00eda decirse que el cine documental tiene una funci\u00f3n poco explorada, y posiblemente infrautilizada, como medio para experimentar y comunicar la investigaci\u00f3n jur\u00eddica. Por \u00faltimo, el cine documental tambi\u00e9n puede servir como medio para investigar realmente, es decir, para recopilar datos, exponer conflictos, diferentes est\u00e9ticas, y producir resultados de investigaci\u00f3n. Mientras que los acad\u00e9micos del derecho est\u00e1n acostumbrados a producir textos, disciplinas como la antropolog\u00eda y la ciencia pol\u00edtica han adoptado desde hace tiempo formas de etnograf\u00eda visual como forma de recopilar datos primarios en contextos m\u00e1s orales y visuales. Aunque es evidente que el cine documental y la etnograf\u00eda visual no son lo mismo, puede haber solapamientos y tensiones entre ambos que pueden explorarse de forma productiva. Esto es especialmente cierto en el caso de la investigaci\u00f3n de \u00f3rdenes e ideas normativas no estatales, como las relacionadas con los pueblos ind\u00edgenas o ribere\u00f1os, que parecen menos familiares para el p\u00fablico que los sistemas jur\u00eddicos nacionales.<\/p>\n

<h3>3. Producci\u00f3n: decisiones est\u00e9ticas, representacionales y narrativas<\/h3>\n

<p>Las funciones y los prop\u00f3sitos de un documental tambi\u00e9n afectan a las decisiones que los cineastas tienen que tomar durante el proceso de producci\u00f3n, especialmente en lo que respecta a la est\u00e9tica de la pel\u00edcula, su estructura narrativa y las cuestiones de representaci\u00f3n. Estas elecciones son diferentes a las de la autor\u00eda de un documento, pero no menos complicadas.<\/p>\n

<p>En cuanto a las opciones est\u00e9ticas, los documentales que exploran temas jur\u00eddicos se enfrentan a la dificultad de c\u00f3mo visualizar conceptos abstractos y normativos, como los derechos o la subjetividad jur\u00eddica. La forma t\u00edpica de hacer que estos conceptos sean visibles es a trav\u00e9s de localizaciones e im\u00e1genes de las instituciones que los aplican, principalmente los tribunales. Pero esa opci\u00f3n ya presupone una visi\u00f3n espec\u00edfica del derecho, centrada en los tribunales, que no es necesariamente adecuada para contextos de pluralismo jur\u00eddico, o capaz de transmitir conceptos jur\u00eddicos fundamentalmente diferentes, como la subjetividad jur\u00eddica de la naturaleza. Una alternativa es trabajar con el texto, y, de hecho, <em>Amazonas de los derechos <\/em>incluye extractos de texto de las constituciones, sentencias de los tribunales y recortes de prensa sobre los desarrollos legales relevantes; pero esta alternativa deja abierta la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo visualizar formas no tradicionales de normatividad.<\/p>\n

<p>Otra estrategia est\u00e9tica es abordar los derechos de la naturaleza no desde la perspectiva de los derechos, sino desde la perspectiva de la naturaleza como para\u00edso sagrado. Al fin y al cabo, la naturaleza es mucho m\u00e1s f\u00e1cil de visualizar que los conceptos jur\u00eddicos abstractos. Esta es la elecci\u00f3n que hace, por ejemplo, el documental <em>Rights of Nature - A Global Movement<\/em>, que retrata la naturaleza en toda su impresionante e intacta belleza, una belleza que parece sugerir la protecci\u00f3n de la naturaleza por su propio bien. Esta elecci\u00f3n, sin embargo, quiz\u00e1 no se tome en serio la dimensi\u00f3n jur\u00eddica, ni las cosmolog\u00edas ind\u00edgenas, que exigen el respeto de la naturaleza no solo por su belleza, sino por su condici\u00f3n de ser vivo, incluido su lado intimidatorio y revoltoso, que experimentan quienes viven junto a los r\u00edos y dependen de ellos, como el Amazonas.<\/p>\n

<p>Nuestro propio enfoque se bas\u00f3 finalmente en dos opciones est\u00e9ticas. En primer lugar, elegimos incluir im\u00e1genes de archivo de la relaci\u00f3n humana dentro del r\u00edo. Las pr\u00e1cticas cotidianas de un r\u00edo para la poblaci\u00f3n local: escenas de intervenciones humanas, viviendas en las orillas o en el r\u00edo flotante, ni\u00f1os jugando en el agua, pescadoras manejando las capturas \u2014pero tambi\u00e9n usos industriales, puertos, puentes, etc.\u2014. Al fin y al cabo, los derechos de la naturaleza tienen que ver con la esperada mediaci\u00f3n legal de la relaci\u00f3n entre los humanos y la naturaleza. Relaciones que se dan desde hace miles de a\u00f1os a pesar de que cualquier estatus legal coordina la existencia de los seres vivos \u2014humanos y no humanos\u2014.<\/p>\n

<p>La variedad de estas relaciones est\u00e1 representada en dichas im\u00e1genes. La segunda opci\u00f3n fue basarse en gran medida en entrevistas con acad\u00e9micos, activistas y l\u00edderes ind\u00edgenas, cabezas parlantes que expresan verbalmente la conexi\u00f3n entre los seres humanos y la naturaleza tal como la ven. En \u00faltima instancia, son los seres humanos los que establecen esta conexi\u00f3n y la enmarcan en t\u00e9rminos de derechos, y esto es lo que las entrevistas tratan de captar en la pel\u00edcula.<\/p>\n

<p>Recurrir a las entrevistas de este modo implica inevitablemente opciones de representaci\u00f3n: \u00bfqui\u00e9n debe hablar en nombre de la naturaleza y sus derechos, y m\u00e1s concretamente del r\u00edo Amazonas? \u00bfQui\u00e9n puede representarlo no solo en la ley, sino tambi\u00e9n en un documental? Seg\u00fan la Constituci\u00f3n de Ecuador, por ejemplo, todos est\u00e1n legitimados a invocar los derechos de la madre naturaleza ante un tribunal, incluidos los ciudadanos de a pie y los pueblos ind\u00edgenas, pero tambi\u00e9n las ONG, el gobierno y, al menos en teor\u00eda, las empresas.<\/p>\n

<p>Debido a la conexi\u00f3n generalizada de los derechos de la naturaleza con las cosmolog\u00edas ind\u00edgenas \u2014ya que a menudo se considera a los pueblos ind\u00edgenas como los principales representantes de la naturaleza\u2014, elegimos dar voz destacada a dos mujeres l\u00edderes ind\u00edgenas como entrevistadas, Patricia Gualinga de Ecuador y Marcia Kambeba de Brasil. Sin embargo, el papel de representar legalmente a la naturaleza no es algo natural para todos los actores ind\u00edgenas. Como dijo Marcia en su entrevista: \u201cNo somos los protectores de la naturaleza; somos parte de la propia naturaleza\u201d. Otros grupos ind\u00edgenas no suscriben en absoluto el concepto de derechos de la naturaleza y\/o prefieren los ingresos que conllevan los proyectos de desarrollo o las industrias extractivas en sus tierras, como indica Patricia en su entrevista.<\/p>\n

<p>Por \u00faltimo, las personas no ind\u00edgenas tambi\u00e9n pueden tener, obviamente, una relaci\u00f3n \u00edntima con la naturaleza, como demostr\u00f3 la entrevista con la profesora Ana Paula Silva (cr\u00edtica con la central hidroel\u00e9ctrica de Belo Monte, en Par\u00e1): aunque la seleccionamos principalmente como experta acad\u00e9mica en la Amazonia brasile\u00f1a, durante la entrevista se muestra muy emocionada y triste al describir la muerte de un r\u00edo debido al desarrollo de una presa en su pueblo. Despu\u00e9s de la muerte de un r\u00edo, no hay un reemplazo disponible que pueda garantizar un derecho. Las entrevistas se completan con el profesor Daniel Bonilla, de la Universidad de los Andes, que adopta una visi\u00f3n comparativa y global de los derechos de la naturaleza.<\/p>\n

<p>Aunque Daniel a veces se acerca a desempe\u00f1ar el papel de un narrador que enmarca la pel\u00edcula, hemos optado deliberadamente por no tener un narrador omnisciente que gu\u00ede la historia con texto hablado desde el principio. Al menos en ese sentido, las entrevistas y las im\u00e1genes hablan por s\u00ed mismas, sin comentarios externos. Sin embargo, en \u00faltima instancia, la selecci\u00f3n de los entrevistados y la forma en que se editan las entrevistas implican, por supuesto, decisiones cruciales de los cineastas.<\/p>\n

<p>Su agencia y autor\u00eda pueden ser menos visibles que en el caso de un art\u00edculo acad\u00e9mico (co)escrito, pero siguen estando presentes en las elecciones est\u00e9ticas, representativas y narrativas a lo largo de la pel\u00edcula. Adem\u00e1s, la trayectoria de la realizaci\u00f3n de un documental conlleva la sorpresa de elementos inesperados que no estaban previstos y a los que el cineasta debe hacer frente. En nuestro caso como investigadores acad\u00e9micos, la realidad de la vida y las transformaciones de los conflictos cotidianos desaf\u00edan las disciplinas y la validaci\u00f3n emp\u00edrica de la ciencia esperada en nuestros canales convencionales de publicaciones.<\/p>\n

<p>Por \u00faltimo, en cuanto a las opciones narrativas, el proceso de producci\u00f3n no comenz\u00f3 con un guion preestablecido, sino que evolucion\u00f3 con el material que \u00edbamos recopilando durante las entrevistas y la investigaci\u00f3n de archivos. La decisi\u00f3n de no contar con un narrador signific\u00f3 que la narraci\u00f3n tuvo que desarrollarse a partir de ese material. Las entrevistas fueron semiestructuradas, pero en \u00faltima instancia los entrevistados tuvieron libertad para exponer los puntos que consideraban importantes.<\/p>\n

<p>El \u00fanico objetivo sustantivo que perseguimos con la selecci\u00f3n de los entrevistados y las preguntas fue pintar una imagen m\u00e1s matizada de los derechos de la naturaleza que la transmitida en los relatos convencionales, una que prefiere problematizar el tema de los derechos en nuestro presente y se centra en la urgencia de c\u00f3mo se ve afectada la naturaleza. En ese sentido, la pel\u00edcula es diferente de un art\u00edculo acad\u00e9mico sobre el tema, que normalmente esperar\u00eda y requerir\u00eda un argumento claro desarrollado por el autor o autores. Sin embargo, como ya se ha indicado, hay muchas formas en las que la propia visi\u00f3n del tema por parte de los cineastas dar\u00e1 forma a los mensajes que la pel\u00edcula transmite al p\u00fablico, pero, en \u00faltima instancia, es el p\u00fablico quien interpreta la pel\u00edcula y le da su significado pertinente.<\/p>\n

<h3>Conclusiones<\/h3>\n

<p>La realizaci\u00f3n de un documental sobre un tema tan delicado como los derechos del r\u00edo Amazonas es, en muchos sentidos, diferente a escribir un trabajo de derecho comparado sobre \u00e9l, pero tambi\u00e9n existen importantes paralelismos, sobre todo en lo que respecta a la \u00e9tica con la que los cineastas y los comparatistas deben abordar cuestiones que van m\u00e1s all\u00e1 de su propio bagaje cultural, y, posiblemente, de su zona de confort.<\/p>\n

<p>Como se\u00f1al\u00f3 G\u00fcnther Frankenberg en su ensayo seminal de 1985 sobre el derecho comparado cr\u00edtico, no existe un punto de vista objetivo o neutral desde el que podamos observar y comparar los fen\u00f3menos normativos: empezando por la cuesti\u00f3n de la selecci\u00f3n de casos, textos jur\u00eddicos y otros materiales, la forma de mirar los sistemas jur\u00eddicos extranjeros no puede separarse de la perspectiva del observador (Frankenberg, 1985, p. 431). Esto es igualmente cierto para el documentalista que se compromete con el derecho m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras nacionales y, lo que es m\u00e1s importante, m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras de la cultura jur\u00eddica occidental.<\/p>\n

<p>En este sentido, cualquier comparaci\u00f3n debe partir de la asunci\u00f3n de la diferencia, evitando la alteraci\u00f3n y la jerarquizaci\u00f3n de los sistemas normativos (Frankenberg, 1985, p. 422). Como ha dicho el comparatista Nathanial Berman de forma elegante, aplicable tanto a la comparaci\u00f3n jur\u00eddica como al cine documental: \u201cFrente a la exotizaci\u00f3n, normalizar; frente a la normalizaci\u00f3n, exotizar; frente a la compulsi\u00f3n hermen\u00e9utica, formalizar y fragmentar. Estas son las estrategias cr\u00edticas para un mundo escindido, h\u00edbrido y pol\u00edtico. Las comparaciones cr\u00edticas pueden, de este modo, proporcionar estrategias emancipadoras en un mundo que vive las r\u00e9plicas de los traumas nacionalistas, asimilacionistas y culturales\u201d (Berman, 1997, p. 286).<\/p>\n

<h3>Referencias<\/h3>\n

<p>Berman, N. (1997). Aftershocks: Exoticization, normalization, and the hermeneutic compulsion. <em>Utah Law Review<\/em>, (2), 281-286.<\/p>\n

<p>Bonilla Maldonado, D. (2019). The rights of nature and a new constitutional environmental law. En J. R. May y E. Daly (eds.), <em>Human rights and the environment: Legality, indivisibility, dignity and geography <\/em>(pp. 310-322). Elgar.<\/p>\n

<p>B\u00f6nnemann, M. y Riegner, M. (2022). El derecho comparado y el sur global. En D. Bonilla Maldonado y J. G. J\u00e1come (eds.), <em>Derecho comparado cr\u00edtico <\/em>(pp. 11-75). Siglo del Hombre; Universidad de los Andes.<\/p>\n

<p>Boyd, D. R. (2017). <em>The rights of nature: A legal revolution that could save the world<\/em>. ECW Press.<\/p>\n

<p>Fischer-Lescano, A. y Gutmann, A. (2021). Nature\u2019s day in court. Rights of nature and access to justice in Ecuador and Germany. <em>VR\u00dc Verfassung und Recht in \u00dcbersee<\/em>, <em>54<\/em>(3), 323-330.<\/p>\n

<p>Frankenberg, G. (1985). Critical comparisons: Rethinking comparative law. <em>Harvard International Law Journal<\/em>, <em>26<\/em>(2), 411-456. Reimpreso en espa\u00f1ol: Frankenberg, G. (2022). Comparaciones cr\u00edticas: repensar el derecho comparado. En D. Bonilla Maldonado y J. G. J\u00e1come (eds.), <em>Derecho comparado cr\u00edtico<\/em> (pp. 77-210). Siglo del Hombre; Universidad de los Andes.<\/p>\n

<p>Goeckeritz, I., Crimmel, H. y Berros, M. V. (2018). <em>Rights of nature: A global movement<\/em> [documental, 52 min]. <span><a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=kuFNmH7lVTA\">https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=kuFNmH7lVTA<\/a><\/span><\/p>\n

<p>Grierson, J. (1933). The documentary producer. <em>Cinema Quarterly<\/em>, <em>2<\/em>(1), 7-9.<\/p>\n

<p>Sentencia T-622\/16, expediente T-5.016.242. (Corte Constitucional, 2016). Sala Sexta de Revisi\u00f3n, Jorge Iv\u00e1n Palacio Palacio (magistrado ponente). Colombia. <a href=\"https:\/\/www.corteconstitucional.gov.co\/relatoria\/2016\/t-622-16.htm\">https:\/\/www.corteconstitucional.gov.co\/relatoria\/2016\/t-622-16.htm<\/a><\/p>\n

<p>STC4360-2018, radicaci\u00f3n n.<sup>o<\/sup> 11001-22-03-000-2018-00319-01. (Corte Suprema de Justicia, 2018). Sala de Casaci\u00f3n Civil, Luis Armando Tolosa Villabona (magistrado ponente). <a href=\"https:\/\/cortesuprema.gov.co\/corte\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/STC4360-2018-2018-00319-011.pdf\">https:\/\/cortesuprema.gov.co\/corte\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/STC4360-2018-2018-00319-011.pdf<\/a><\/p>\n

<p>Stone, C. (1972). Should trees have standing.\u00a0Toward legal rights for natural objects. <em>Southern California Law Review<\/em>, (45), 450-50.<\/p>","margin":"default"}},{"type":"divider","props":{"divider_element":"hr"}}]}]}]},{"name":"Call to Action","type":"section","props":{"image":"","image_position":"center-center","padding_remove_bottom":true,"padding_remove_top":false,"style":"default","text_color":"light","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"middle","width":"xlarge"},"children":[{"name":"","type":"row","children":[{"name":"","type":"column","props":{"image":"https:\/\/naturalezaysociedad.blob.core.windows.net\/dialogos\/numero-4\/nys-pie.png","image_position":"center-center","image_size":"contain","media_overlay_gradient":"","padding":"large","position_sticky_breakpoint":"m","text_color":"light","vertical_align":"middle","width_medium":"1-1"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p><strong><span>Naturaleza y Sociedad. Desaf\u00edos Medioambientales<em><br \/><\/em><\/span><\/strong>N\u00famero 4 | septiembre-diciembre 2022<br \/>Los derechos de la naturaleza: di\u00e1logos entre el derecho y las artes<\/p>","margin":"default","text_color":"success","text_style":"large"}},{"name":"","type":"button","props":{"button_size":"large","fullwidth":false,"grid_column_gap":"","grid_row_gap":"","margin":"large","margin_remove_bottom":false,"text_align":"left"},"children":[{"name":"","type":"button_item","props":{"button_style":"primary","content":"Tabla de contenido","icon":"bookmark","icon_align":"left","link":"#","link_target":"blank"}}]}]}]}]}],"version":"3.0.11"} --></p><p>The post <a href="https://openscience.uniandes.edu.co/nys4-13/">Amazonas de derechos</a> first appeared on <a href="https://openscience.uniandes.edu.co">Revistas Uniandes | Multimedia</a>.</p>]]></content:encoded>
					
		
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		<title>Un diálogo entre el arte y el derecho alrededor de cuatro obras</title>
		<link>https://openscience.uniandes.edu.co/nys4-12/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Naturaleza y Sociedad]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 25 Nov 2022 22:11:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diálogos - Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales]]></category>
		<category><![CDATA[Los derechos de la naturaleza: diálogos entre el derecho y las artes]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los derechos de la naturaleza: diálogos entre el derecho y las artes Diálogos entre arte y derecho Un diálogo entre el arte y el derecho alrededor de cuatro obras Lucas Ospina Departamento de Arte, Universidad de los Andes (Colombia) Manuel Iturralde Facultad de Derecho, Universidad de los Andes (Colombia) El derecho en Lifeline Lucas Ospina [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" src="https://naturalezaysociedad.blob.core.windows.net/dialogos/banner/nys_banner.jpg" alt=""></p>
<h5>Los derechos de la naturaleza: diálogos entre el derecho y las artes</h5>
<div>Diálogos entre arte y derecho</div>
<h1>
<p><span>Un diálogo entre el arte y el derecho alrededor de cuatro obras</span></p>
</h1>
<h3>Lucas Ospina</h3>
<div>
<p>Departamento de Arte, Universidad de los Andes (Colombia)</p>
</div>
<h3>Manuel Iturralde</h3>
<div>
<p>Facultad de Derecho, Universidad de los Andes (Colombia)</p>
</div>
<hr>
<h1>El derecho en <em>Lifeline</em></h1>
<h4>Lucas Ospina</h4>
<div>
<h6><em>Este texto es una breve biografía literaria construida a partir de artículos y entrevistas hechas a Peter von Tiesenhausen a la luz de su obra Lifeline. La ficción se limita a la construcción de una crónica en la que confluyen y se editan declaraciones dispersas del artista en una sola pieza: un retrato fiel y en primera persona que da cuenta de sus actos y su pensamiento. Las fuentes consultadas se encuentran al final del texto.</em></h6>
</p>
</div>
<p><img decoding="async" src="https://naturalezaysociedad.blob.core.windows.net/dialogos/numero-4/nys-ospina-foto1.jpg" alt=""></p>
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<p><strong><em>Lifeline</em></strong>, por Peter von Tiesenhausen. <em>Fotografía</em>: cortesía del artista.</p>
</div>
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<p>Mi nombre es Peter von Tiesenhausen. Los alemanes del Báltico se asentaron en Estonia durante las Cruzadas, 700 años después mis antepasados perdieron la propiedad de sus tierras y mi familia tuvo dos semanas para desalojarlas en los primeros días de la Segunda Guerra Mundial. El pacto de “no agresión” entre Hitler y Stalin asignó a Estonia a la esfera de influencia soviética y tuvimos que partir. Mi familia vino a Canadá, mi primera lengua fue el alemán. De joven canadiense yo vestía los <em>lederhosen</em>, esos pantalones cortos campesinos de tirantas y cuero curtido propios de mis ancestros europeos. La idea de ser un pueblo desplazado siempre estuvo en mi conciencia.</p>
<p>Yo tenía 6 años cuando mi familia se mudó al pequeño poblado de Demmitt, en la provincia de Alberta en Canadá. Al crecer vi cambios drásticos en el paisaje, vi cómo la industria petrolera y forestal lo devastó.</p>
<p>En 1982 volví al territorio de mi familia luego de hacer un pregrado en arte con énfasis en pintura en Calgary y cuando cumplí 20 años le compré a mi padre un pedazo de tierra que había querido desde niño. Años más tarde construí ahí mi estudio de artista con vista a la inmensidad de un apartado rural de 800 acres. Es un arraigo increíble el que siento por este sitio, tengo un sentido de protección del lugar.</p>
<p>En un principio yo era un pintor de paisajes que intentaba describir la tierra, pero empecé a hacer cosas en la tierra y esto me llevó a intentar tener una relación con el suelo natural sobre el que me encuentre. En la actualidad eso puede significar ir a una exposición diez días antes solo con mi hacha para hacer una obra <em>in situ</em> y crear a partir de los detritos encontrados en los alrededores.</p>
<p>Recuerdo que de niño conocí el monte como era antes de que lo desbrozaran. Mi padre era un agricultor que intentaba salir adelante en tierras marginales. Una condición para acceder al título de propiedad en esta zona agreste era el desarrollo agrícola del terreno asignado por el gobierno. Ese trabajo fue el que le proporcionó un medio de vida a nuestra familia y la tala de los árboles significó que pude recibir una educación. Me doy cuenta de esto ahora que tengo 63 años; mi padre tenía 67 años cuando murió, y ahora tengo una perspectiva de estas cosas.</p>
<p>Yo intento mantener abierto el terreno que mi padre despejó, pero en algunas de las zonas que fueron taladas ahora hay un bosque vivo sobre el que prefiero no actuar. He dejado de lado algunas de las batallas que libré durante años, pues veo que la naturaleza es bastante resistente y se deshará de nosotros si lo necesita.</p>
<p>Vivo en este terreno con mi familia y sospecho que el efecto de la devastación forestal y petrolera se ha extendido a ellos. Hubo una fuga en la planta de gas justo al final de la carretera que se filtró durante diez años. ¡Diez años! Y me quejé un mínimo de veces por semana. Durante ese tiempo mi hijo nació con un defecto cardíaco congénito, por lo que fue operado. Y ahora va en su cuarta operación, la primera fue a los 3 meses; la segunda, a los 3 años; la tercera, a los 15; y luego otra a los 21.</p>
<p>Cada vez que me quejaba intentaban averiguar qué era, y siempre decían: “Sí, hay SO<sub>2</sub> y otras sustancias químicas en el aire, pero están bien dentro de las directrices de Alberta”. Entonces, vale, mi mujer tiene arcadas en el jardín, mi hijo nace con un defecto cardíaco congénito y mi otro hijo desarrolla asma. Creo saber de dónde viene este malestar, pero no puedo probarlo. Los estudios no se hacen porque no quieren descubrir que es un problema. ¿Algunas personas son más sensibles a la contaminación? Bueno, eso tal vez solo sea un costo más del negocio, dicen ellos, los de las industrias energéticas que le roban energía a mi familia.</p>
<p>En 1990, al instalar los postes para construir una valla en un terreno, sentí un leve cambio interno, tuve una intuición, “esto será algo que haré por el resto de mi vida”, pensé. La regla que me impuse es sencilla: cada año que esté vivo, usaré los mismos materiales y haré la misma acción: cortes de madera de dos por cuatro, uno por cuatro, clavos, un poste de valla tratado, algo de pintura blanca. Dos metros de valla cada año, una línea de cercado inútil, pues no cierra nada: está abierta al vacío.</p>
<p>La pieza se llama <em>Lifeline</em>. El costado izquierdo evoca el ideal territorial de un cercado blanco y doméstico, pero al caminarlo hacia la derecha la pintura se descascara, la cerca de madera se inclina y los árboles, los álamos, se abren paso, vencen con lenta persistencia la pretensión humana de dominio y sobresalen en el terreno. Está claro, esa valla no estará ahí dentro de cien años.</p>
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<p><img decoding="async" src="https://naturalezaysociedad.blob.core.windows.net/dialogos/numero-4/nys-ospina-foto2.jpg" alt=""></p>
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<p><strong><em>Lifeline</em></strong>, por Peter von Tiesenhausen. <em>Fotografía</em>: cortesía del artista.</p>
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<p>Durante un tiempo mi trabajo fue el de talar miles de árboles con excavadoras, pasé catorce años trabajando como operador de maquinaria pesada para grandes empresas petrolíferas y de construcción en todo el mundo. Nunca me pareció bien ese abuso de la tierra. Me di cuenta de que no era sostenible. Ahora soy artista, cambié de destino, pasé de un trabajo bien remunerado a la mirada ociosa del arte, esto tuvo efecto en mis ingresos económicos, pero no hay manera de que vuelva a esa labor.</p>
<p>En 1996 vino a nuestro terreno un negociador de tierras, un tipo importante de la empresa Alliance Pipeline, y nos habló de tender una tubería para transportar gas altamente tóxico a través de la propiedad. Yo llevé al hombre de negocios a recorrer el lugar, le mostré <em>Lifeline</em>. “Esto no es solo un campo o un bosque”, le dije, “es una obra de arte. Estas cosas que he hecho no están aisladas del entorno”.</p>
<p>El primer oleoducto que permitimos era solo para un pozo, e intenté luchar contra él; pedimos condiciones, que dijeron que cumplirían. Y luego, cuando llegó el papeleo, resultó que nos habían engañado totalmente, y no cumplieron la mayoría de las cosas que habíamos pedido, pero éramos ingenuos y confiábamos en la gente. Una de las cosas estipuladas en el contrato era que nunca podrían volver a ese lugar; si había un problema con el oleoducto, lo cerrarían y eso sería todo. Y años más tarde nos dijeron que iban a volver a entrar. Y nosotros dijimos, no, tenemos el contrato, y miramos el contrato y, por supuesto, esa condición nunca estuvo ahí. Así que decidimos que ya era suficiente.</p>
<p>Años después vinieron los de ConocoPhilips, la mayor empresa privada mundial en exploración y producción de energía, y nos ofrecieron una gran cantidad de dinero para dejar pasar un oleoducto por su tierra. A esos embajadores del oleoducto les expliqué que alterar el suelo de cualquier manera, por ejemplo, cavando una zanja para colocar una tubería, constituiría una infracción de los derechos de autor.</p>
<p>Ellos respondieron en el lenguaje numérico que conocían, nombrando una cifra realmente grande, probablemente nos ofrecieron diez veces más de lo que ofrecían a los vecinos, y obviamente éramos artistas pobres, tratando de ganarnos la vida aquí y criando a un par de niños, y viviendo prácticamente bajo el umbral de la pobreza durante muchos años. Lo consulté con mi compañera Teresa y me dijo que hiciera lo que tuviera que hacer, lo que fuera. Y volví donde el negociador y le dije, sabes, me mantengo en mi sitio. No vas a pasar. Y lo primero que dijo el negociador fue: ni siquiera me gusta su arte, pero tengo que comprar algo, porque nunca he visto nada como esto antes.</p>
<p>Ver una tubería de esas sobre el terreno sería una cicatriz en el paisaje, la memoria de una herida vergonzante, entonces siempre sabría cuál fue mi punto de venta, miraría eso durante el resto de mi vida y sabría lo que valgo, cuáles son mis valores. Esta decisión fue una de las mayores bendiciones que he tenido en mi vida: sé a qué atenerme y en qué creo de verdad. He sido puesto a prueba.</p>
<p>ConocoPhilips nos recordó que el derecho de propiedad se limita a la superficie y que, según la legislación canadiense, la propiedad solo se extiende hasta 15 centímetros de profundidad. El gobierno provincial es el propietario de las riquezas que hay debajo. Al igual que en Estados Unidos, el Estado conserva los derechos para vender los recursos minerales. Por ley nos podrían obligar a permitir el ingreso de la empresa a la propiedad bajo una compensación económica acordada para indemnizar el daño.</p>
<p>En mi práctica como artista y en charlas públicas sobre mi trabajo comencé a intuir una estrategia para enfrentar las pretensiones de las empresas energéticas. Si hago un cuadro, tengo los derechos de autor de ese cuadro. No puedes cambiarlo, puedes comprarlo, pero no puedes usarlo para publicidad a menos que te venda los derechos de autor. Y no puedes cambiarlo sin mi consentimiento, ¿verdad? Eso era todo lo que tenía que hacer hasta donde yo sabía.</p>
<p>¿Cómo se puede ser dueño del cielo? Del mismo modo, reconocer los derechos de autor sobre la tierra es absurdo. Y, sin embargo, estoy dispuesto a negociar con tales absurdos: si la agroindustria puede registrar los derechos de autor de una semilla, yo, Peter von Tiesenhausen, puedo registrar los derechos de autor de un territorio trabajado como arte por un artista. Tal vez este batallar jurídico permita reconocer a una naturaleza con derechos y, a la vez, comprender el lugar y la escala que ocupamos en la construcción de esa geografía cultural.</p>
<p>Una de las piezas realmente importantes en mi tierra era esta valla blanca. La valla de piquetes está probablemente a 100 metros o menos de donde querían construir este oleoducto. Tengo la intención de ampliarla dos metros cada año durante el resto de mi vida, y lo he hecho durante todos estos años. Esto me hizo pensar, ¿dónde termina esta pieza? ¿Termina en la estructura real de la valla o en las cosas que crecen a su alrededor, que crecen a través de ella, que forman parte de la fotografía, de la documentación? En ese momento me di cuenta de que la valla, y las demás esculturas y piezas e incursiones y obras conceptuales, era en realidad parte integrante de ese terreno y de mi práctica.</p>
<p>Unos meses después, a pesar de que yo había declarado que el territorio estaba amparado como una obra de arte bajo la regulación de los derechos de autor, trabajadores de ConocoPhilips entraron sin permiso a la propiedad y dañaron dos pequeños árboles que soportaban intervenciones artísticas. Los acusé de infringir los derechos de autor. Y ellos dijeron, sí, claro, lo que sea. Y yo tenía un buen asesor que resultó ser un abogado de derechos de autor, cuyo nombre no mencionaré, pero me escribió unas diez páginas de jerga legal y realmente cambió el tono de los abogados de ConocoPhilips.</p>
<p>El reclamo se hizo ante la Junta de Servicios de Energía de Canadá. Ante esa autoridad los representantes de ConocoPhillips declararon que “el Sr. Von Tiesenhausen podría interponer una acción de derechos de autor en relación con su proyecto a pesar de la aprobación de la Junta para construir y explotar la instalación”.</p>
<p>En el acta quedó así mi posición como artista:</p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>El Sr. Von Tiesenhausen también dijo que impactos como la quema y el escape de olores se entrometerían en sus tierras y socavarían la integridad y el mérito de sus obras de arte. Explicó, mediante una presentación de diapositivas sobre la evolución y la naturaleza de su obra, que era la pureza de la naturaleza la que daba forma a su arte, era esencial para su creación y efecto en el espectador. Mostró que muchas de sus piezas se instalaron en sus tierras, como la línea de vida, la torre de sauce de 45 pies de altura en el bosque, los barcos de hielo y la zanja en el estanque, las vainas colgantes en los árboles y el barco de sauce en el campo de heno.</em></p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>El Sr. Von Tiesenhausen reclamó la protección de los derechos de autor de sus cinco cuartos de parcela basándose en que su obra artística era inseparable del terreno. Explicó que sus tierras proporcionaban la inspiración, los materiales y el entorno de su obra, y que, esencialmente, era la relación entre los objetos que construía y el entorno natural lo que constituía su obra original como expresión creativa. El Sr. Von Tiesenhausen sostuvo que los derechos de autor, y en particular los derechos morales asociados a los derechos de autor, inmunizaban sus tierras y las obras de arte instaladas en ellas del ruido, la luz, los olores, las emisiones, las llamaradas y otros impactos intrusivos creados por las instalaciones de petróleo y gas situadas en los terrenos vecinos.</em></p>
<p>Y aproveché para mencionar un precedente:</p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>El Sr. Von Tiesenhausen relató que fue el ejercicio potencial de sus derechos morales lo que obligó al oleoducto Alliance Pipeline, con un gasto considerable, a desviar una sección de la línea fuera de sus tierras. Confirmó que nunca había tenido ocasión de hacer valer esos derechos ante los tribunales. Cuando se le pidió que comentara el efecto de la autopista 43, que estaba muy cerca de la mayoría de sus tierras, sobre su trabajo artístico, el Sr. Von Tiesenhausen respondió que era una cuestión más compleja debido a la diferencia entre la extracción de recursos para beneficio privado y el beneficio público derivado del uso de las carreteras públicas. El Sr. Von Tiesenhausen pidió a la Junta que denegara la solicitud porque el proyecto infringiría los derechos morales que forman parte de los derechos de autor de sus tierras.</em></p>
<p>El dictamen final de la junta fue el siguiente:</p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>Con todo respeto, la Junta no está de acuerdo con la opinión del Sr. Von Tiesenhausen sobre la aplicabilidad de los principios de los derechos de autor a los deberes estatutarios de la Junta. La ley de derechos de autor, su naturaleza, alcance y su aplicación se rigen por la Ley de Derechos de Autor, que establece los derechos económicos y morales asociados a la obra intelectual y creativa original, los derechos económicos y morales asociados al trabajo intelectual y creativo original, así como los recursos disponibles de la infracción de estos derechos. Según las disposiciones de la parte IV de la Ley de Derechos de Autor, es que los tribunales, tanto federales como provinciales, tienen competencia para determinar las cuestiones relativas a los derechos de autor, incluida la existencia de derechos de autor, si se ha producido una infracción y, en caso afirmativo, la solución adecuada. La Junta está de acuerdo con el solicitante en este sentido.</em></p>
<p>El caso se resolvió por fuera de los tribunales, el acuerdo llevó a que ConocoPhillips reconociera la propiedad como una obra de arte viva. Los críticos de la negociación sostienen que no son necesariamente mis pretensiones como artista las que impiden que los intereses de las empresas energéticas interfieran en mi propiedad, sino la perspectiva de una larga y prolongada batalla judicial que, en este caso, le traería un perjuicio a la imagen pública de esa industria.</p>
<p>Sea lo uno o lo otro, el hecho es que con esta acrobacia jurídica aumentó la cantidad de compensación que potencialmente tenemos derecho a exigir a cualquier empresa que quiera acceder al terreno. Ahora, en lugar de unos US$ 200 al año por las pérdidas de las cosechas, tendrían que pagarnos unos US$ 600 000 o más en concepto de alteración de la propiedad artística.</p>
<p>En estos años hemos recibido nuevas propuestas y hemos sido amenazados con nuevas demandas, pero ninguna empresa de petróleo y gas se ha arriesgado a un juicio en el que el ganador se llevaría todo y, en caso de sernos favorable, sentaría un precedente que atraería la atención del público y haría reflexionar a otros propietarios.</p>
<p>No pretendí que esto fuera una pieza política, era solo una pieza, una idea cuyo seguimiento en algún momento se convirtió en algo poético, dices: “Un momento, ¡la valla los detuvo de verdad!”. Pero la valla en realidad no encierra nada. Es solo una línea recta. Y está marcando algo que en realidad no se puede marcar, que es el tiempo. Y un día desaparecerá, al igual que yo. La tierra cambiará, pero fue esta loca ironía la que entró en juego cuando estaba allí con esos negociadores del petróleo. Este proceso nos ha dado la confianza para decir que en esto el arte es una empresa tan legítima como la de la industria. Podemos empoderarnos. Podemos defendernos. Llevamos un negocio.</p>
<p>Estar estrechamente ligado a la tierra también conlleva una mayor conciencia de las amenazas medioambientales, y esas amenazas siguen acechando. La majestuosa arboleda de pinos, bajo la cual construí mi casa familiar, fue derribada por el azote del escarabajo del pino que está devastando los bosques de pinos en toda Alberta y la vecina Columbia Británica. ¿La razón de la infestación? Muchos más escarabajos sobreviven a inviernos más suaves a causa del calentamiento global.</p>
<p>La necesidad de utilizar la madera antes de que se pudra, el deseo de revitalizar la aldea de quince familias en la que vivo y la posibilidad de obtener fondos de estímulo canadienses me llevaron a hacer un paréntesis de cuatro años en la creación artística. Veo los árboles muertos por el escarabajo, el declive rural y el colapso económico en términos artísticos, como si fueran una paleta con pigmentos. El cuadro que esperaba crear sería el centro comunitario más sostenible que jamás se haya visto, y nada menos que en medio de una zona petrolífera, con gigantescos pozos de arena de alquitrán a pocos kilómetros de distancia y un foco de gas natural bajo sus pies.</p>
<p>En un principio rechazamos los fondos de estímulo, pero acabé convenciendo a los burócratas del gobierno con una persistente campaña de correos electrónicos en la que se mostraban fotos bucólicas de caballos cosechando los pinos muertos por el escarabajo. El Centro Comunitario Demmitt se inauguró en 2011 con un concierto que reunió a 300 personas, y que hizo huir a otras 200, en una sala con estructura de madera construida con embalajes de paja, un suelo de gimnasio reciclado y madera con el revelador tono azul propio de la infección del escarabajo del pino.</p>
<p>Para cada nuevo encuentro con las empresas energéticas uso la misma fuerza del lenguaje mercantil de las empresas que combato y les devuelvo un golpe de la misma magnitud. Les exijo 500 dólares por hora. Ellos pagan. Las reuniones son muy cortas y ya no lo hacen tan a menudo como antes. Me reúno con presidentes de compañías petroleras. Les muestro que soy un tipo que intenta sacar adelante algo que es honesto y válido. Es lo que entienden. La compañía petrolera quería cruzar con un oleoducto. Y yo dije: ¡No! Y me dijeron que no tenía ninguna opción porque nosotros somos los dueños de los 15 centímetros superiores y ellos son los dueños de todo lo que hay debajo, los derechos minerales, etcétera. Así es como funciona en Canadá. Y yo dije: “Puedes poner tu tubería siempre que no perturbes la superficie”. Por supuesto, es bastante imposible o muy caro. Pero no es un campo o solo un bosque, ¡es una obra de arte! Y se dieron cuenta de que tenía un caso. Así que durante los últimos años me han dejado en paz.</p>
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<p><img decoding="async" src="https://naturalezaysociedad.blob.core.windows.net/dialogos/numero-4/nys-ospina-foto3.jpg" alt=""></p>
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<p><strong><em>Lifeline</em></strong>, por Peter von Tiesenhausen. <em>Fotografía</em>: cortesía del artista.</p>
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<h3>Fuentes consultadas</h3>
<p>Alberta Energy Regulator. (2003). Applications for a sour gas well, battery, and associated pipelines &#8211; Sinclair Field, <span>applications no. 1252461 and no. 1272754. </span><span><a href="https://static.aer.ca/prd/documents/decisions/2003/2003-009.pdf">https://static.aer.ca/prd/documents/decisions/2003/2003-009.pdf</a></span></p>
<p>Alberta farmer’s art turns back pipeline plan, but not with copyright. (2014, 16 de noviembre). <em>The Energy Mix</em>. <span><a href="https://www.theenergymix.com/2014/11/16/alberta-farmers-art-turns-back-pipeline-plan-but-not-with-copyright/">https://www.theenergymix.com/2014/11/16/alberta-farmers-art-turns-back-pipeline-plan-but-not-with-copyright/</a></span></p>
<p>Averett, N. (2016, 8 de diciembre). Copyrighting nature: using creativity to fight construction of natural gas pipelines. <em>Millennium Alliance for Humanity and Biosphere</em>, <em>MAHB</em>. <span><a href="https://mahb.stanford.edu/blog/copyrighting-nature/">https://mahb.stanford.edu/blog/copyrighting-nature/</a></span></p>
<p>Bassett, H. (2020, 28 de octubre). The semiotics of a picket fence. <em>Alaska Highway News</em>. <span><a href="https://www.alaskahighwaynews.ca/local-arts/the-semiotics-of-a-picket-fence-3509353">https://www.alaskahighwaynews.ca/local-arts/the-semiotics-of-a-picket-fence-3509353</a></span></p>
<p>Fung, A. (2010, 22 de abril). An Alberta sculptor fights oil companies to exhibit art on his own land. <em>THIS</em>. <span><a href="https://this.org/2010/04/22/peter-von-tiesenhausen-fights-oil-companies/">https://this.org/2010/04/22/peter-von-tiesenhausen-fights-oil-companies/</a></span></p>
<p>Grande, J. K. (s. f.). Peter von Tiesenhausen: Ship of life. <em>The CCCA Canadian Art Database</em>. <span><a href="http://ccca.concordia.ca/c/writing/g/grande/grande014t.html">http://ccca.concordia.ca/c/writing/g/grande/grande014t.html</a></span></p>
<p>Jones, R. (2019). Delineations: An interview with Peter von Tiesenhausen. <em>The Site Magazine, 40.</em> <span><a href="https://www.thesitemagazine.com/read/delineations">https://www.thesitemagazine.com/read/delineations</a></span></p>
<p>Kowalchuk, K. (2017). Righting the land: An interview with Peter von Tiesenhausen. <em>NiCHE</em>. <span><a href="https://nam10.safelinks.protection.outlook.com/?url=https%3A%2F%2Fniche-canada.org%2F2017%2F05%2F16%2Frighting-the-land-an-interview-with-peter-von-tiesenhausen%2F&amp;data=05%7C01%7Cnaturalezaysociedad%40uniandes.edu.co%7Ce5d2a91a3adc47b3dfa008daaad518d4%7Cfabd047cff48492a8bbb8f98b9fb9cca%7C0%7C0%7C638010129479262032%7CUnknown%7CTWFpbGZsb3d8eyJWIjoiMC4wLjAwMDAiLCJQIjoiV2luMzIiLCJBTiI6Ik1haWwiLCJXVCI6Mn0%3D%7C3000%7C%7C%7C&amp;sdata=QnFgPl%2FekAxzWl7yi7VzdjT%2FbL7UBElj2QdX6YlJEfg%3D&amp;reserved=0">https://niche-canada.org/2017/05/16/righting-the-land-an-interview-with-peter-von-tiesenhausen/</a></span></p>
<p>Keefe, S. (2014, 6 de noviembre). This Canadian artist halted pipeline development by copyrighting his land as a work of art. <em>Vice</em>. <span><a href="https://www.vice.com/en/article/5gk4jz/this-canadian-artist-halted-pipeline-development-by-copyrighting-his-land-as-a-work-of-art-983">https://www.vice.com/en/article/5gk4jz/this-canadian-artist-halted-pipeline-development-by-copyrighting-his-land-as-a-work-of-art-983</a></span></p>
<p>Lyon, T. (2019, 22 de abril). How an innovative artist blocked a pipeline challenge with copyright law. <em>Life at the Intersection</em>. <span><a href="https://lifeattheintersection.com/2019/04/22/how-an-innovative-artist-blocked-a-pipeline-challenge-with-copyright-law/">https://lifeattheintersection.com/2019/04/22/how-an-innovative-artist-blocked-a-pipeline-challenge-with-copyright-law/</a></span></p>
<p>Mahoney, J. (2002, 9 de diciembre). Can a piece of land also be a work of art? <em>The Globe and Mail</em>. https://www.theglobeandmail.com/news/national/can-a-piece-of-land-also-be-a-work-of-art/article25428015/</p>
<p>Mahoney, J. (2003, 31 de enero). Artist fails to block well by claiming land copyright. <em>The Globe and Mail</em>. <span><a href="https://www.theglobeandmail.com/news/national/artist-fails-to-block-well-by-claiming-land-copyright/article22393135/">https://www.theglobeandmail.com/news/national/artist-fails-to-block-well-by-claiming-land-copyright/article22393135/</a></span></p>
<p>Muñoz Sarmiento, S. (2014, 8 de noviembre). Canadian artist uses copyright to stop pipeline development. <em>Clancco: The Source for Art &amp; Law</em>. <span><a href="http://clancco.com/wp/2014/11/artlaw-moral-rights-copyright-canad/">http://clancco.com/wp/2014/11/artlaw-moral-rights-copyright-canad/</a></span></p>
<p>Opposition to drilling elevated to an art form. (s. f.). <em>Edmonton Journal</em>. <span><a href="http://creativeresistance.org/opposition-to-drilling-elevated-to-an-art-form/">http://creativeresistance.org/opposition-to-drilling-elevated-to-an-art-form/</a></span></p>
<p>Peter von Tiesenhausen uses copyright to thwart Oil Pipeline development. (2018, 9 de junio). <em>Artists in Canada.com</em>. <span><a href="https://artistsincanada.com/article/peter-von-tiesenhausen-uses-copyright-to-thwart-oil-pipeline-development/230">https://artistsincanada.com/article/peter-von-tiesenhausen-uses-copyright-to-thwart-oil-pipeline-development/230</a></span></p>
<p>Von Tiesenhausen, P. (2022). Peter von Tiesenhausen [sitio web del artista]. <span><a href="https://nam10.safelinks.protection.outlook.com/?url=http%3A%2F%2Fwww.tiesenhausen.net%2F&amp;data=05%7C01%7Cnaturalezaysociedad%40uniandes.edu.co%7Ce5d2a91a3adc47b3dfa008daaad518d4%7Cfabd047cff48492a8bbb8f98b9fb9cca%7C0%7C0%7C638010129479262032%7CUnknown%7CTWFpbGZsb3d8eyJWIjoiMC4wLjAwMDAiLCJQIjoiV2luMzIiLCJBTiI6Ik1haWwiLCJXVCI6Mn0%3D%7C3000%7C%7C%7C&amp;sdata=S1TArqFa0NV2pNlRLlGEoO6VbpDVQQvOmM%2BJXvBh4lQ%3D&amp;reserved=0">http://www.tiesenhausen.net/</a></span></p>
<p>White, J. (2014). Homestead Act. <em>Public Art Review</em>, (51), 60-65. <span><a href="https://forecastpublicart.org/homestead-act/">https://forecastpublicart.org/homestead-act/</a></span></p>
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<p>Comentario a “El derecho en <em>Lifeline</em>”</p>
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<h3>Manuel Iturralde</h3>
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<p>Todo comenzó en 1990 con una intuición: construir una cerca que cada año se alargase dos metros en línea recta y que no encerrase nada. Lucas describe detalladamente cómo, por medio de esta acción artística, Von Tiesenhausen cuestionó el sentido común según el cual las cercas sirven para encerrar el territorio; para decir, “este pedazo de tierra es mío, con exclusión de todos los demás”. Bajo esta lógica, no parece tener sentido construir una cerca que se pierde en el horizonte. Siguiendo la narración de Lucas, la revelación artística que tuvo Von Tiesenhausen no tiene nada de ingenuo o absurdo; más bien, podemos entenderla como la rebeldía de cuestionar la forma en que el ser humano en Occidente, especialmente bajo el modelo liberal capitalista, se ha relacionado con la naturaleza: la tierra y sus frutos, los árboles, el agua, los animales son vistos como objetos que pueden ser cercados, dominados, poseídos, explotados. Esta visión da lugar a la concepción de la propiedad privada como un derecho natural del ser humano, como sostenía Locke. Lo que es mi propiedad, incluida la naturaleza, es solo mío, y, por lo tanto, puedo usarlo como me plazca, no puedo ser desposeído de ella y su aprovechamiento excluye a todos los demás.</p>
<p>Pero este derecho, tan arraigado en Occidente y sus ordenamientos jurídicos, es una trampa insostenible, pues no solo termina por legitimar y naturalizar la desigualdad entre los seres humanos (quienes poseen mucho, quienes no tienen nada), sino que también establece una relación entre la humanidad y la naturaleza que lleva a la depredación, la sobreexplotación de los recursos naturales, la destrucción de la casa en que vivimos, como lo atestigua el calentamiento global, fenómeno cada vez más innegable y que, de seguir como va, pone en riesgo la existencia misma de la humanidad e infinidad de especies animales y vegetales.</p>
<p>La acción artística de Von Tiesenhausen con su línea de vida es un acto de humildad y de rebeldía. De humildad, porque reconoce la futilidad de tratar de contener y dominar la naturaleza; el artista nos lo dice: los árboles y arbustos, que no dejan de crecer, poco a poco van interviniendo la cerca, transformándola, hasta convertirla en parte del bosque y del paisaje. Probablemente el artista que la construyó perecerá y será olvidado, así como su creación, pero el bosque y la naturaleza permanecerán, o al menos tienen más probabilidad de hacerlo y por mucho más tiempo; la naturaleza no puede ser domada por el ser humano. Y es un acto de rebeldía al revelarnos que la propiedad privada, y su concepción occidental como derecho fundamental, es un regalo envenenado, pues propicia una relación destructiva entre la humanidad y la naturaleza, así como conflictos e injusticias contra esta y el prójimo. La cerca infinita de Von Tiesenhausen evoca las palabras de Rousseau:</p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>El primero al que, tras haber cercado un terreno, se le ocurrió decir esto es mío y encontró personas lo bastante simples para creerle, fue el verdadero fundador de la sociedad civil. ¡Cuántos crímenes, guerras, asesinatos, miserias y horrores no habría ahorrado al género humano quien, arrancando las estacas o rellenando la zanja, hubiera gritado a sus semejantes!: “¡Guardaos de escuchar a este impostor!; estáis perdidos si olvidáis que los frutos son de todos y que la tierra no es de nadie” </em>(Rousseau, 1754/1982, p. 248.).</p>
<p>O como dice, de forma más escueta y contundente, Gonzalo Arango: “Todo es mío en el sentido en que nada me pertenece”.</p>
<p>No obstante la humildad y rebeldía de Von Tiesenhausen, el artista, como todo ser humano, no deja de ser contradictorio. Su acción artística, a través de <em>Lifeline</em> y otras obras que hacen de la naturaleza parte integral de estas, termina por ceder, al menos en parte, al cuestionar el modelo de propiedad privada que forja esa relación explotadora de sujeto/objeto entre la humanidad y la naturaleza. Al enfrentar a los depredadores capitalistas que quieren destruir su territorio y la vida que contiene, Von Tiesenhausen los vence con sus propias armas (justicia poética): haciendo uso del concepto de propiedad privada sobre la naturaleza. “Esto es mío, por lo tanto, no me puedes despojar”.</p>
<p>Para eludir el argumento legal según el cual, si bien el terreno en el que Von Tiesenhausen y su familia han vivido por generaciones es de ellos, lo que hay debajo de él no lo es (pues el subsuelo pertenece al Estado, que puede darlo en explotación a intereses privados), el artista utiliza otro argumento legal vestido de capitalismo: puede que el subsuelo no me pertenezca, pero la obra artística que he creado encima de él sí. No solo soy dueño del terreno, sino de una idea y la manera de expresarla. Al transformar mi territorio y todo lo que contiene en obra de arte, adquiero derechos morales (traducibles en propiedad y dinero) sobre mi obra y todos los elementos que la componen: la tierra y sus frutos, los árboles, los animales, el aire. En este mundo capitalista, no soy solo artista, también soy propietario y empresario. Así, si los intereses capitalistas pretenden acceder a lo que subyace a mi obra, no pueden tocarla ni transformarla sin mi consentimiento, pues estarían violando mis derechos de autor.</p>
<p>A pesar de sus ofertas, amenazas y presiones, las empresas mineras y de petróleos han dejado en paz la obra y el territorio de Von Tiesenhausen. Los venció en su propio juego, pero pagando un precio: reproducir y naturalizar el mismo tipo de argumentos y lenguaje de la concepción occidental sobre la naturaleza: si me la apropio y la transformo es mía, con exclusión de todos los demás. Dos pasos adelante, uno atrás. Es una victoria importante, pero efímera. El siguiente paso consiste en seguir construyendo la cerca de Von Tiesenhausen, en línea recta e infinita, sin que encierre nada. Consiste en cuestionar y transformar la concepción que tenemos de la naturaleza y, de esta forma, nuestra relación con ella. Dicho paso puede darse al reconocer a la naturaleza como un sujeto de derechos, no como un objeto, tal y como lo vienen haciendo comunidades indígenas desde hace siglos. Puede que esta apropiación occidental de saberes milenarios sea otra argucia jurídica, pero es una mejor y más bella, pues puede darnos la oportunidad de replantear nuestra relación con la naturaleza y hacerla más sostenible, en beneficio mutuo. Como nos grita la cerca sin fin: ella, obra humana, y todos nosotros despareceremos, la naturaleza no. Debemos rendirnos ante esta evidencia y cambiar nuestra concepción del mundo y nuestro lugar en él. Si abrazan esta visión y la expresan en sus obras, los artistas aún tienen mucho que decir.</p>
<h3>Referencias</h3>
<p>Rousseau, J. J. (1754/1982). “Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres”. En <em>Del contrato social. Discursos</em>. Alianza Editorial.</p>
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<p>Henri Rousseau. <em>Tigre en una tormenta tropical (¡Sorprendido!)</em> (1891)</p>
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<h3>Manuel Iturralde</h3>
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<p><em>Tigre en una tormenta tropical (¡Sorprendido!),</em> 1891. Henri Rousseau (Francia, 1844-1910). Óleo sobre lienzo, 130 x 162 cm. Londres, Galería Nacional.</p>
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<p>Un tigre agazapado, los músculos tensos, colmillos dispuestos y afilados, ojos desorbitados, merodea la selva tropical, dispuesto a saltar sobre su presa (¿un explorador?, ¿algún otro animal?), que está por fuera del cuadro de la imagen, dejándola a la imaginación del espectador. Llueve torrencialmente, el cielo está teñido de un gris profundo que contrasta con el verde intenso y variado del follaje; la lluvia plateada atraviesa diagonalmente la imagen; el viento sopla con furia, agitando la frondosa y abundante vegetación en la que se camufla el depredador. El resplandor de un rayo ilumina al tigre, reforzando su aura mística. ¿Acaso los músculos tensos, la mirada atenta, los colmillos expuestos de la fiera, más que producir terror, denotan su temor frente a la tormenta y los elementos incontenibles de la naturaleza?</p>
<p><em>Tigre en una tormenta tropical (¡Sorprendido!) </em>es una pintura del pintor francés Henri Rousseau, terminada en 1891. Su apariencia aparentemente ingenua, de colores planos e intensos, sin perspectiva, con figuras básicas, como si hubiese sido pintada por un niño, despertó las burlas de varios de sus contemporáneos, quienes no lo consideraban arte, sino el intento desafortunado de un <em>amateur</em>. Pero justamente en esta mirada, limpia e inocente, se esconde la magia del cuadro, que despertó la admiración de artistas más célebres que Rousseau, como Picasso. Rousseau es hoy es reconocido como uno de los precursores del arte <em>naïve</em>, expresión referida a obras de artistas sin entrenamiento formal (Rousseau se desempeñó como un inspector de aduanas y solo se dedicó a pintar una vez se retiró de su trabajo), cuya aparente simplicidad, cruda e infantil, contienen una autenticidad y libertad de expresión sobrecogedoras. Pareciera que Rousseau mirara las plantas, fieras y elementos del clima con todos los poros abiertos, como un niño abrumado por la belleza y misterio de la naturaleza, donde todo es nuevo, fresco, revelador, envuelto en una atmósfera mágica.</p>
<p>Rousseau es hijo de su época, de la Francia colonialista que, como las otras potencias europeas, buscaba adquirir territorios y riquezas, someter pueblos para llevarles la luz de la civilización y la modernidad, así como poseer la belleza y el misterio de territorios exóticos y vírgenes, donde el hombre blanco aún no había dejado su huella. La naturaleza, con sus plantas, recursos y animales admiran al hombre europeo que, al sentir su poderío, quiere dominarla y poseerla, a pesar de lo temible e ingobernable que parece ser. La naturaleza y todo lo que contiene es objeto de deseo y dominación. En el cuadro de Rousseau no hay figuras humanas; estas apenas se adivinan en la imagen acaso de un explorador blanco que puede caer presa del tigre, de los elementos, de esa naturaleza salvaje e indomable. De manera simbólica, el ser humano está por fuera de la naturaleza como lo está del cuadro, pero intuimos su presencia y relación/tensión con esta. Sin embargo, la naturaleza debe ser subyugada por el hombre occidental. Este quiere no solo poseer los recursos y materias primas requeridos para el desarrollo de la empresa civilizadora, sino también su belleza, para su deleite contemplativo.</p>
<p>Rousseau refleja esa mirada occidental que concibe a la naturaleza como objeto, del deseo, de posesión, de subyugación, en su fascinación por el exotismo de tierras lejanas y vírgenes. Para pintar este y otros cuadros donde los protagonistas son las selvas tropicales, con su vegetación exuberante y sus fieras salvajes, Rousseau no se basa en la experiencia directa de estos elementos (el pintor nunca dejó Francia), sino en la mirada colonial de su época. Rousseau pintaba animales y plantas tropicales inspirado por sus numerosas visitas al zoológico y jardines botánicos de París, donde la empresa colonial poseía, coleccionaba y exponía todas las riquezas de ese mundo soñado y primitivo. Sin la mirada colonial sobre la naturaleza, quizás no podríamos contemplar las pinturas de Rousseau.</p>
<p>Sin embargo, la visión artística de Rousseau no es simplemente fruto de esa mirada colonial que somete y colecciona la naturaleza como un objeto preciado, hecho para su deleite; la mirada del artista termina por rendirse ante esa naturaleza que deja sin aliento. Siente que hay en ella algo incontenible, imposible de poseer; de ahí su asombro, casi ingenuo e infantil; el mismo asombro que nos produce aún hoy la contemplación de ese tigre agazapado en medio de un follaje abrumador. Detrás de la fiereza temible del tigre se esconde su temor frente a unos elementos y un mundo que nos aterroriza y nos fascina, que queremos conquistar, pero que también nos asombra y conmueve; una naturaleza frente a la cual nos sentimos pequeños, que nos revela algo místico y divino. A pesar de que la mirada occidental nos hace ver la naturaleza como ese objeto que estamos destinados a dominar, algo nos dice que también somos parte de ella, con todo lo terrible y sublime que contiene. Como dice el poema de William Blake sobre el tigre, tal vez somos criaturas del mismo creador, aquel que creó seres temibles como el tigre, o nosotros los humanos, junto con seres dóciles e inofensivos, como el cordero:</p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>Cuando las estrellas arrojaron sus lanzas,<br /></em><em>y regaron el cielo con sus lágrimas,<br /></em><em>¿acaso sonrió al ver su obra?<br /></em><em>¿Acaso quien creó el Cordero te creó a ti?<br /></em><em>¡Tigre! ¡Tigre! Ardiente resplandor<br /></em><em>en las selvas de la noche;<br /></em><em>¿qué inmortal mano o qué ojo<br /></em><em>pudo enmarcar tu temida simetría?</em></p>
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<p>Comentario a “Henri Rousseau. <em>Tigre en una tormenta tropical (¡Sorprendido!) </em>(1891)”</p>
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<h4>Lucas Ospina</h4>
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<p>“Si un león pudiera hablar, no lo entenderíamos”, es un aforismo que dejó dicho en algún lugar el filósofo inglés Ludwig Wittgenstein. El cambio de un felino por otro, para adaptarlo al <em>Tigre en una tormenta tropical (¡Sorprendido!)</em> de Henri Rousseau, sirve como pauta para comprender que la pintura del animal que hizo este hombre, que podría haber visto al animal enjaulado en un trámite aduanero circense, es retrato pero también autorretrato de sí mismo, como bien lo escribe Manuel cuando señala al pintor como hijo de su tiempo.</p>
<p>Para ampliar esa mirada, y la pauta de cierre con el poema de Blake, recuerdo uno de tres poemas sobre tigres de Jorge Luis Borges. La pieza se llama <em>El otro tigre</em> y al final, al sentirse limitado y atrapado en la jaula de la representación, Borges invoca otro estado para comprender lo que ahí está en juego:</p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>Un tercer tigre buscaremos. Éste</em><br /><em>será como los otros una forma</em><br /><em>de mi sueño, un sistema de palabras</em><br /><em>humanas y no el tigre vertebrado</em><br /><em>que, más allá de las mitologías,</em><br /><em>pisa la tierra. Bien lo sé, pero algo</em><br /><em>me impone esta aventura indefinida,</em><br /><em>insensata y antigua, y persevero</em><br /><em>en buscar por el tiempo de la tarde</em><br /><em>el otro tigre, el que no está en el verso.</em></p>
<p>Esta ausencia, lo que no está en el verso, y esa tarea de intentar apresar lo natural me recuerdan otra obra, <em>Moby Dick,</em> y una descripción que hace Herman Melville de su intento de verle la cara a la ballena que habita el amplio mar de este mundo:</p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>Cuanto más examino esta cola poderosa, tanto más deploro mi inhabilidad para expresarla. A veces tiene ademanes que, aunque embellecerían la mano de un hombre, son totalmente inexplicables. En una manada poderosa, estos gestos místicos son tan notables que a algunos cazadores les parecen semejantes a los signos y símbolos de los masones, y así sostienen que la ballena habla de este modo inteligible con el mundo. De otros movimientos es también capaz el cuerpo de la ballena, llenos de extrañeza e inexplicables para sus más experimentados cazadores. Es inútil que intente disecarla: no puedo ir más allá de la piel; no la conozco ni la conoceré. Pero si no conozco siquiera la cola de esta ballena, ¿cómo he de entender su cabeza? Y más aún, ¿cómo he de comprender su cara, cuando no tiene cara? “Verás mis partes posteriores, mi cola —parece decirme—, pero la cara, no podrás vérmela”, pero tampoco puedo ver bien sus partes posteriores y no sé qué entiende la ballena por su cara. Repito que, para mí, no la tiene.</em></p>
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<p>La ley de Solaris</p>
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<h4>Lucas Ospina</h4>
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<p><em>Solaris</em>, 1.<sup>a</sup> edición, <span itemprop="publisher">Walker and Company</span>.</p>
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<p>Stanislaw Lem nació en 1921 en Leópolis, una ciudad que formaba parte de la Segunda República Polaca y que, a partir del convenio de no agresión alemán-soviético de 1939, pasó a ser parte de Ucrania. A los 40 años Lem publicó en Varsovia una novela tan icónica como iconoclasta para el género de la ciencia ficción: <em>Solaris</em>.</p>
<p>Al comienzo de la historia el protagonista es el narrador, un psicólogo enviado a la estación de observación de un planeta lejano, Solaris, pues los informes sobre la tripulación, compuesta por tres hombres, reportan anormalidad: uno se ha suicidado, otro está profundamente atemorizado y otro se ha atrincherado en el espacio de su laboratorio. A medida que avanza la narración, la historia de los hombres se reduce a su justa escala y el misterio de lo que es Solaris, ese planeta cubierto por un océano de protoplasma y regido por dos soles, se ensancha a una dimensión que sobrepasa el canon de obra literaria. La naturaleza paradójica de Solaris hace que esta expedición de ciencia ficción incluya una exploración —sensible y radical— al territorio ficcional de la narrativa científica.</p>
<p>La solarística, y su siglo y medio de exploraciones y estudio del planeta, resulta en un continuo de clasificaciones sobre lo que ahí se observa, pero la naturaleza críptica, evasiva y voluble de ese mundo ha llevado a esta ciencia al desvarío científico:</p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>El caos de las hipótesis, la recuperación de las más antiguas, la introducción de cambios significantes; la precisión o, por el contrario, la ambigüedad empezaron a convertir la solarística —hasta entonces clara, pese a su extensión— en un laberinto cada vez más enredado, plagado de callejones sin salida. En medio de una atmósfera de indiferencia, de estancamiento y de desánimo generalizados, un océano de folios estériles comenzó a acompañar en el tiempo al investigador solariano.</em></p>
<p>El océano que cubre el planeta ha sido descrito como un ser vivo:</p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>Las descripciones de la constelación creada por el plasma, que parecen inverosímiles son, muy probablemente, auténticas, aunque en general, imposibles de verificar, dado que el océano en raras ocasiones repite sus metamorfosis. Esos fenómenos sorprenden al observador primerizo a causa, principalmente, de su carácter extraño y su inmensidad; si estuvieran presentes a pequeña escala, en algún charco, sin duda serían considerados un “aborto de la naturaleza” más, una manifestación del azar y del juego de fuerzas a ciegas. El hecho de que la mediocridad y el genio se vuelvan en la misma medida impotentes ante la infinidad de formas que ofrece Solaris tampoco facilita el trato con los fenómenos del océano vivo.</em></p>
<p>La novela de Lem muestra la grieta existente a causa de separar cultura y naturaleza, y, a medida que las investigaciones se internan más en la exploración del océano, la naturaleza ejerce más influencia sobre los observadores. “Tal vez el océano haya sondeado nuestro cerebro encontrando nuestros quistes psíquicos”, le dice al psicólogo el hombre de ciencia en su laboratorio espacial de la plataforma de observación. La observación del científico muestra la ley cuántica de Solaris, cómo el observador también es observado y transformado por el mutualismo de la observación, una especie de toma de ayahuasca galáctica en la que los astronautas sufren de alteraciones en su percepción, caen en el onirismo y materializan sueños profundos, un proceso tan vital como sensible que los confunde, pues expresa más sobre ellos mismos que sobre la voluntad cuasiindiferente de la naturaleza de Solaris.</p>
<p>Snaut, el astronauta que vive atemorizado entre los más lúcidos delirios a causa de la afectación, le manifiesta al psicólogo:</p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>Salimos al cosmos preparados para todo, es decir: para la soledad, la lucha, el martirio y la muerte. La modestia nos impide decirlo en voz alta, pero a veces pensamos, de nosotros mismos, que somos maravillosos. Entretanto, no queremos conquistar el cosmos, solo pretendemos ensanchar las fronteras de la Tierra. Unos planetas habrán de ser desérticos, como el Sáhara; otros gélidos, al igual que el polo; o bien tropicales, como la selva brasileña. Somos humanitarios y nobles. No aspiramos a conquistar otras razas, tan solo deseamos transmitirles nuestros valores y, a cambio, recibir su herencia. Nos consideramos caballeros del Santo Contacto. Esa es otra falsedad. No buscamos nada, salvo personas. No necesitamos otros mundos. Necesitamos espejos. […] Lo que anhelábamos: el Contacto con otra civilización. ¡Lo tenemos, hemos establecido ese Contacto! ¡Nuestra propia fealdad, aumentada como bajo un microscopio, nuestra necedad y nuestra vergüenza!</em></p>
<p>La novela de Lem evidencia las paradojas que produce el circuito cerrado de la razón humana, esa pulsión inevitable de antropomorfizar otras formas de vida, sean reales o imaginarias; esa imposibilidad de sustraer las emociones, el deseo y la voluntad como lenguaje primario de nuestra limitada capacidad de observación. La ley de Solaris va más allá de la simple compasión, no es un proceso reductor, es liberador, engrandecedor y explicativo por vía de emociones profundas, oceánicas, galácticas y a través de exploraciones de esperanza y desesperación, júbilo, pánico y resignación:</p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>Nosotros solo podemos ver una pequeña parte del proceso, el temblor de una única cuerda de una orquesta sinfónica de supergigantes; pero hay mucho más, porque sabemos —sabemos que es así, pero no lo comprendemos— que al mismo tiempo, encima y debajo de nosotros, en el insondable abismo, fuera de las fronteras de los ojos y de la imaginación, se produce una multitud de transformaciones simultáneas relacionadas entre sí como notas ligadas por un contrapunto matemático. Por ello, alguien la bautizó con el título de sinfonía geométrica, y nosotros somos sus sordos oyentes.</em></p>
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<p><img decoding="async" src="https://naturalezaysociedad.blob.core.windows.net/dialogos/numero-4/nys-ospina-foto6.jpg" alt=""></p>
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<p><em></em> Stanisław Lem, 1966.</p>
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<p>Comentario a “La ley de Solaris”</p>
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<h3>Manuel Iturralde</h3>
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<p>Hay una escena recurrente en las películas de ciencia ficción sobre el espacio que siempre me genera ansiedad: la imagen angustiosa de una persona lanzada a la inmensa soledad del espacio exterior. Cosmonautas en películas como <em>2001 Odisea del Espacio</em> o <em>Gravedad</em> se convierten en náufragos espaciales en medio de un mar infinitamente más inmenso que el que tuvo que enfrentar Robinson Crusoe; estos náufragos del cosmos tienen poca (como en el caso de <em>Gravedad</em>) o ninguna (como en <em>2001 Odisea del espacio</em>) esperanza de volver a casa, llevados por la inercia irrefrenable del vacío espacial.</p>
<p>Creo que esta sensación de angustia que experimento no se limita al hecho de ponerme en el lugar de esos astronautas perdidos en el espacio, con su respiración agitada que empaña el visor del casco, contemplando ese paisaje especial, aterrorizadoramente hermoso, que cada vez los aleja más, lento pero seguro, de la protección de nido de la nave espacial y del planeta Tierra. Hay un miedo más profundo e íntimo, más trascendental, al que regresé al leer la pieza de Lucas sobre esa obra múltiple y enigmática que es <em>Solaris</em>. Al hacerlo, recordé uno de los momentos de la película que se grabaron en mi memoria: el protagonista (el psicólogo Kris Kelvin), al reencontrarse de manera imposible, bajo la influencia del planeta/ente Solaris, con su esposa que años atrás se había suicidado en la Tierra, una vez superado el estado de <em>shock</em>, decide, con frialdad metódica y científica, lanzarla en una cápsula al espacio, para que jamás regrese ese recuerdo doloroso de su pasado.</p>
<p>Sin embargo, su esposa regresa, acaso enviada por Solaris, para sugerirle a Kelvin, y a nosotros, que, mientras estemos vivos, no podemos escapar de nuestros recuerdos, de nuestra conciencia. Creo que estas escenas que he descrito me perturban por dos razones. Por un lado, está esa imagen poderosa de la soledad de un ser humano (solo con su conciencia) flotando impotente en el espacio. Paradójicamente, la infinitud del espacio y la conciencia de uno en medio de ese inmenso todo que es la más absoluta nada me genera una sensación de claustrofobia, como cuando estamos en una habitación completamente oscura. Por el otro, me queda la desapacible sensación de que esas escenas me sugieren que estoy solo (en el espacio, en la habitación, en mi cabeza); solo, con mi conciencia. Con ella llegué a comprender esta realidad y con ella (o al menos eso espero) me iré de ella.</p>
<p>De manera similar a lo que señala Lucas en su comentario a <em>Tigre en una tormenta tropical</em> (todo en el universo se relaciona), al referirse a la mezcla de frustración y fascinación de Borges, Melville y Herzog (incluso de amor y odio en el caso de los últimos dos) al contemplar al imposible tigre, la mítica ballena blanca, la caótica selva, estas sensaciones de miedo y frustración, de un lado, consuelo, revelación y amor, del otro, se interceptan en un punto común: a esa imagen poderosa de lo ínfimos, solos y perdidos que estamos en la inmensidad del universo, bien sea el cosmos, el mar o la selva (al punto de que nos ahogamos como si estuviéramos en el espacio más reducido) se une el desasosiego de intuir que frente a semejante inmensidad, que no podemos aprehender (mucho menos dominar), solo nos queda la posibilidad de tratar de comprendernos y aceptarnos a nosotros mismos; un poco más, un poco mejor. <em>Solaris,</em> <em>2001 Odisea del espacio</em>, <em>Moby Dick</em>, <em>Fitzcarraldo</em> (también pienso en <em>Aguirre</em>, la otra película en que la selva devoró al director y su protagonista), no son solo historias de viajes de la humanidad a la conquista de la naturaleza y el universo; son, ante todo, viajes introspectivos. Representan el viaje interior que nos lleva a cuestionar y definir la forma en que nos relacionamos con la naturaleza, el mundo que nos rodea; cómo lo expresamos, qué hacemos con esa información.</p>
<p>Según como planteemos nuestra relación con la naturaleza, el mundo, el cosmos, podremos verlos como objetos exteriores que se deben plegar a nuestra voluntad, pues los sometemos con nuestro conocimiento (visión frecuente de la ciencia occidental); o, más humildemente, podremos resignarnos a aceptar que no nos está dado dominar el mundo exterior debido a su inmensa inconmensurabilidad y nuestros limitados, humanos, poderes de comprensión. Si optamos por este segundo camino, tal vez nos daremos cuenta de que las maneras en que comprendemos y nos relacionemos con la naturaleza no dependen de las leyes de una realidad externa, que no podemos absorber, sino de cómo decidamos concebirla; y, en el proceso de hacerlo, de cómo nos relacionamos con ella y qué tipo de decisiones tomamos en consecuencia.</p>
<p>Visto así (como señalan Lucas, Lem, Borges y Melville en sus obras literarias, y Tarkovski y Herzog con sus películas), esas epopéyicas empresas humanas y científicas de explorar el universo con las ansias de conocerlo y tal vez un día dominarlo (como las empresas de enjaular la esencia del tigre, de atrapar la de la ballena, de descifrar la de la selva), de un lado son vanas (nunca lo lograremos) y, del otro, son (o solo pueden aspirar a ser) una forma de explorarnos, de navegar nuestra limitada conciencia humana a través de viajes exteriores e interiores.</p>
<p>Es conmovedor ver la empresa científica desde otra óptica y otro lugar. Nuestra visión occidental concibe la ciencia como un proceso racional, frío, calculador, metódico, encaminado a encontrar, sin sesgos, la verdad de los hechos objetivos, de la realidad que nos rodea, esa que se puede percibir y medir con datos (tal y como hacen los científicos que estudian Solaris). Esta empresa no solo está motivada por la curiosidad del ser humano, sino también por su ambición de dominar la naturaleza y someterla a su voluntad por medio del conocimiento. Nuestro saber científico nos permite jugar a ser dioses, conquistadores del espacio (se nos quedó pequeña la Tierra; tal es el tamaño de nuestra ambición como especie), amos del universo (como prometen series, películas, libros y cómics de ciencia ficción).</p>
<p>Solaris rompe este ambicioso sueño. Mientras los científicos que entran en su órbita más tratan de desentrañar su esencia y las leyes que lo regulan, menos comprenden este planeta/ser, que cambia arbitraria e impredeciblemente de forma y comportamiento. Mientras tanto él, inteligencia superior o distinta, más parece saber de esos científicos, al punto de contactarlos por medio de la recreación física (como la esposa de Kelvin) de sus memorias y recuerdos más íntimos; quizá para comunicarse, o tal vez para manipularlos y controlarlos (tal como el saber científico occidental pretende hacer con el mundo y los seres que lo rodean).</p>
<p>El rompimiento de esta ilusión nos lleva a la frustración, el desconsuelo; y estos, a la soledad; la soledad de esos científicos que contemplan a Solaris sin poder comprenderlo, a pesar de todos sus instrumentos científicos y su tecnología, de todos sus esfuerzos, a miles de kilómetros de la Tierra. La soledad de encontrarnos frente a un ser, una realidad, con la que somos incapaces de comunicarnos, de relacionarnos. Una entidad que nos es imposible comprender, pues no podemos asir y dominar su esencia, por la insuperable inconmensurabilidad que implica su existencia frente a la nuestra. Aunque emprendamos el viaje a la conquista del universo y tengamos el mapa, no sabemos leerlo. Como en <em>Solaris,</em> <em>2001 Odisea del espacio</em>, <em>Moby Dick</em> y <em>Aguirre</em>, este es un viaje sin regreso a casa.</p>
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<p>Olafur Eliasson. <em>The Weather Project</em> (2003)</p>
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<h3>Manuel Iturralde</h3>
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<p><span class="caption small-8 medium-6"><span style="text-decoration: underline;"><a href="https://olafureliasson.net/archive/artwork/WEK101003/the-weather-project"><strong><em>The Weather Project</em></strong></a></span>, 2003. Tate Modern, Londres. <em>Fotografías</em>: Olafur Eliasson y Ari Magg.<br /></span></p>
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<p>Hablamos del clima de manera frecuente. Es un tópico propicio para conversar con desconocidos o con quienes acabamos de conocer. Con el calentamiento global, una realidad cada vez más difícil de ignorar, este tema de conversación ha pasado a ser una preocupación que nos afecta a todos. El desarrollo de un capitalismo depredador que concibe la naturaleza como un objeto de explotación lo ha hecho insostenible y ha puesto en peligro la existencia de la humanidad y del mundo que habitamos. Esta crisis existencial hace imperativo que cambiemos nuestra forma de concebir y relacionarnos con la naturaleza y que encontremos maneras sostenibles y respetuosas de habitarla.</p>
<p>La naturaleza no es un objeto exterior al ser humano, no existe a la espera de ser controlada y dominada por la humanidad. Tenemos una relación constitutiva con la naturaleza, nos servimos de esta para subsistir, pero también somos parte integral de ella. Nos afecta y la afectamos, depende de nosotros y dependemos de ella. Tal forma de ser y estar en el mundo implica que debemos romper las fronteras artificiales que ha fijado la modernidad como proyecto dominante occidental. La naturaleza no es un objeto que existe fuera de nosotros, existimos en ella. No hay tal diferenciación entre la naturaleza-objeto y el sujeto humano.</p>
<p>El <em>Weather Project</em> (<em>Proyecto climático</em>), instalación del artista danés Olafur Eliasson (exhibida en la Galería Tate Modern de Londres en 2003), es una poderosa forma de hacernos sentir nuestra relación simbiótica con la naturaleza. Eliasson respondió de manera impactante al reto de montar una instalación en el Turbine Hall, un gigantesco espacio de 26 metros de alto y con un área de 3300 metros cuadrados. Para desarrollar su proyecto, Eliasson fue muy consciente de lo que representan este espacio y la Tate Modern, una antigua planta de energía eléctrica, símbolo de la revolución industrial que llevó al Reino Unido a dominar buena parte del mundo y sus recursos. Al entrar al Turbine Hall, el visitante se encuentra frente a un inmenso atardecer, con un sol dorado y cálido que parece ponerse en el horizonte. Es desorientadora la sensación de entrar a un espacio construido por el ser humano y su ingenio industrial para darse cuenta de que, en lugar de entrar a una galería de arte, estamos ‘saliendo’ del espacio al que supuestamente entramos para contemplar un sobrecogedor fenómeno natural. Para confundir más nuestros sentidos, una leve bruma difumina el ambiente y nuestra percepción de la cálida luz naranja y de todo aquello que ilumina.</p>
<p>Las personas y sus objetos personales, la maquinaria que nos recuerda que este espacio fue una fábrica de luz, adoptan un color oscuro, monocromático; todo son sombras en medio de la bruma naranja del atardecer. Bajo este juego de luz y sombras se disuelve la individualidad de las personas que habitamos el espacio, fundiéndonos en el ambiente artificial y entre nosotras. Esta renuncia a nuestra individualidad e identidad nos desinhibe y conecta a dicho ambiente. Grupos de personas hacen <em>picnics</em>, como si estuvieran afuera (pero ¿dónde es ‘afuera’?); otras se unen juguetonamente, acostadas o de pie, para formar figuras y composiciones que se reflejan en un inmenso espejo situado en el techo de la fábrica-galería, lo que rompe el límite artificial entre adentro y afuera.</p>
<p>Todo es artificio. El redondo y cálido sol es en realidad la mitad de un círculo hecho de alrededor de 200 luces monofrecuencia que forma una circunferencia con su reflejo en el espejo y convierte todo el espacio en una combinación de sombras negras y luz naranja que parece calentar el ambiente, pero no lo hace. La bruma es producida por un vapor de agua que circula a través de mangueras; los espejos del techo duplican el espacio y lo substraen de su realidad. Todo es producto de la creatividad humana, pero, al mismo tiempo, se siente orgánico, natural, liberador. Al conectarnos a través de los sentidos con esta naturaleza artificial nos conectamos de forma gregaria y empática con nosotros mismos, con nuestros congéneres y con el mundo que cálida y juguetonamente nos envuelve. Nos disolvemos en esa naturaleza y formamos parte de ella.</p>
<p>Al salir del Turbine Hall y entrar en el afuera de esa otra naturaleza que también nos rodea, aquella que preexiste y coexiste con el ser humano, la que este ha intervenido y construido, formando un todo orgánico, nos sentimos transformados y miramos el atardecer de manera distinta: humildes nos detenemos a contemplar en ese otro atardecer el espectáculo de la existencia, del mundo al que pertenecemos y que no nos pertenece, que nos habita y habitamos.</p>
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<p>Comentario a <span>“Olafur Eliasson. </span><em>The Weather Project </em>(2003)”</p>
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<h3>Lucas Ospina</h3>
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<p>“Nada es más importante que construir ideas ficticias para entender las nuestras” es un aforismo que dejó dicho en algún lugar el filósofo inglés Ludwig Wittgenstein. El texto sobre <em>The Weather Project</em> de Eliasson me hace pensar en cómo el recurso de la ficción, de la obra de arte, con sus medias mentiras y verdades y media, nos permite ver en este caso, y en este número de la revista, la construcción de lo natural, de eso que llamamos “la naturaleza”. La pieza de Eliasson es potente, pues construye un clima dominado por el astro rey, el Sol, y gracias a ese paisaje artificial extiende esa ficción a otras ficciones: la ficción de lo natural y de la naturaleza como otro, como algo externo a lo humano y que ha sido creado bajo el mismo artificio creativo de un dios, o bajo el sueño de la razón de un diosito humano creador que, por un instante de poder, suspende lo inverosímil, y pretende que todo lo ve. El poder como la capacidad de definir lo que es real.</p>
<p>La descripción de la escena de los espectadores ante ese paisaje solar representado me recuerda en algo a lo que ocurre en la historia de la película <em>El Mago de Oz</em> cuando al final los protagonistas llegan ante ese poderoso ser a pedirle el deseo de que les otorgue lo que cada uno piensa que le hace falta. Gracias al olfato de un perrito, toda esa fantasmagoría poderosa de una gran fábrica de magia se revela como lo que es, ilusión, y solo bajo el efecto de la palabra, del verbo, cada persona recibe del ilusionista un don y una ilusión de poder conseguir lo posible con los medios disponibles.</p>
<p>Una última ilusión de la obra de Eliasson es que esa exposición formó parte de la Unilever Series, un evento que llevaba el nombre de la empresa que aportó los recursos para esa serie de intervenciones en esa fábrica ahora convertida en espacio de exposición. La exposición de Eliasson, como tantas otras que han tenido lugar en la Galería Tate Modern, no se han podido desligar de la paradoja de que la plataforma museal desde la que hablan es patrocinada por empresas y multinacionales que en sus prácticas corporativas corruptas y contaminantes son merecedoras de las mismas críticas que hacen las personas y las obras que ahí exponen. Los artistas muerden la mano que los alimenta. Este fenómeno de mecenazgo ha sido llamado <em>artwashing</em> y, en el caso de la Tate Modern, llevó a que otro de sus patrocinadores, la British Petroleum Company, cancelará su participación luego de 26 años de patronazgo. El escritor Walter Benjamin señalaba hace un siglo que la autoalienación de la humanidad “ha alcanzado un grado que le permite vivir su propia destrucción como un goce estético de primer orden”. Tal vez la obra de Eliasson y su cruce con Unilever nos hacen partícipes de esa misma expresión sublime de gozo vergonzante que nos produce un sol capaz de achicharrarnos en un verano belicoso como el que tiene lugar por estos días en Europa.</p>
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<p><strong><span>Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales<em><br /></em></span></strong>Número 4 | septiembre-diciembre 2022<br />Los derechos de la naturaleza: diálogos entre el derecho y las artes</p>
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    <a href="#">Tabla de contenido</a>
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<p><span id="more-2112"></span><br />
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<p><span>Un di\u00e1logo entre el arte y el derecho alrededor de cuatro obras<\/span><\/p>","margin_remove_bottom":false,"margin_remove_top":true,"title_element":"h1","title_style":"heading-medium"}},{"name":"Headline Decoration Bullet","type":"headline","children":null,"props":{"block_align":"center","content":"Lucas Ospina","title_decoration":"bullet","title_element":"h3"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p>Departamento de Arte, Universidad de los Andes (Colombia)<\/p>","margin":"default"}},{"name":"Headline Decoration Bullet","type":"headline","children":null,"props":{"block_align":"center","content":"Manuel Iturralde","title_decoration":"bullet","title_element":"h3"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p>Facultad de Derecho, Universidad de los Andes (Colombia)<\/p>","margin":"default"}},{"name":"Divider Style Default","type":"divider","children":null,"props":{"divider_element":"hr","divider_style":""}}]}]},{"name":"","type":"row","props":{"margin":"large"},"children":[{"name":"","type":"column","props":{"image_position":"center-center","media_overlay_gradient":"","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-1"},"children":[{"type":"headline","props":{"content":"El derecho en <em>Lifeline<\/em>","title_element":"h1"}},{"name":"Headline Decoration Bullet","type":"headline","children":null,"props":{"block_align":"center","content":"Lucas Ospina","title_color":"background","title_decoration":"bullet","title_element":"h4"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<h6><em>Este texto es una breve biograf\u00eda literaria construida a partir de art\u00edculos y entrevistas hechas a Peter von Tiesenhausen a la luz de su obra Lifeline. La ficci\u00f3n se limita a la construcci\u00f3n de una cr\u00f3nica en la que confluyen y se editan declaraciones dispersas del artista en una sola pieza: un retrato fiel y en primera persona que da cuenta de sus actos y su pensamiento. Las fuentes consultadas se encuentran al final del texto.<\/em><\/h6>\n

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<p><strong><em>Lifeline<\/em><\/strong>, por Peter von Tiesenhausen. <em>Fotograf\u00eda<\/em>: cortes\u00eda del artista.<\/p>","margin":"","text_style":"small"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p>Mi nombre es Peter von Tiesenhausen. Los alemanes del B\u00e1ltico se asentaron en Estonia durante las Cruzadas, 700 a\u00f1os despu\u00e9s mis antepasados perdieron la propiedad de sus tierras y mi familia tuvo dos semanas para desalojarlas en los primeros d\u00edas de la Segunda Guerra Mundial. El pacto de \u201cno agresi\u00f3n\u201d entre Hitler y Stalin asign\u00f3 a Estonia a la esfera de influencia sovi\u00e9tica y tuvimos que partir. Mi familia vino a Canad\u00e1, mi primera lengua fue el alem\u00e1n. De joven canadiense yo vest\u00eda los <em>lederhosen<\/em>, esos pantalones cortos campesinos de tirantas y cuero curtido propios de mis ancestros europeos. La idea de ser un pueblo desplazado siempre estuvo en mi conciencia.<\/p>\n

<p>Yo ten\u00eda 6 a\u00f1os cuando mi familia se mud\u00f3 al peque\u00f1o poblado de Demmitt, en la provincia de Alberta en Canad\u00e1. Al crecer vi cambios dr\u00e1sticos en el paisaje, vi c\u00f3mo la industria petrolera y forestal lo devast\u00f3.<\/p>\n

<p>En 1982 volv\u00ed al territorio de mi familia luego de hacer un pregrado en arte con \u00e9nfasis en pintura en Calgary y cuando cumpl\u00ed 20 a\u00f1os le compr\u00e9 a mi padre un pedazo de tierra que hab\u00eda querido desde ni\u00f1o. A\u00f1os m\u00e1s tarde constru\u00ed ah\u00ed mi estudio de artista con vista a la inmensidad de un apartado rural de 800 acres. Es un arraigo incre\u00edble el que siento por este sitio, tengo un sentido de protecci\u00f3n del lugar.<\/p>\n

<p>En un principio yo era un pintor de paisajes que intentaba describir la tierra, pero empec\u00e9 a hacer cosas en la tierra y esto me llev\u00f3 a intentar tener una relaci\u00f3n con el suelo natural sobre el que me encuentre. En la actualidad eso puede significar ir a una exposici\u00f3n diez d\u00edas antes solo con mi hacha para hacer una obra <em>in situ<\/em> y crear a partir de los detritos encontrados en los alrededores.<\/p>\n

<p>Recuerdo que de ni\u00f1o conoc\u00ed el monte como era antes de que lo desbrozaran. Mi padre era un agricultor que intentaba salir adelante en tierras marginales. Una condici\u00f3n para acceder al t\u00edtulo de propiedad en esta zona agreste era el desarrollo agr\u00edcola del terreno asignado por el gobierno. Ese trabajo fue el que le proporcion\u00f3 un medio de vida a nuestra familia y la tala de los \u00e1rboles signific\u00f3 que pude recibir una educaci\u00f3n. Me doy cuenta de esto ahora que tengo 63 a\u00f1os; mi padre ten\u00eda 67 a\u00f1os cuando muri\u00f3, y ahora tengo una perspectiva de estas cosas.<\/p>\n

<p>Yo intento mantener abierto el terreno que mi padre despej\u00f3, pero en algunas de las zonas que fueron taladas ahora hay un bosque vivo sobre el que prefiero no actuar. He dejado de lado algunas de las batallas que libr\u00e9 durante a\u00f1os, pues veo que la naturaleza es bastante resistente y se deshar\u00e1 de nosotros si lo necesita.<\/p>\n

<p>Vivo en este terreno con mi familia y sospecho que el efecto de la devastaci\u00f3n forestal y petrolera se ha extendido a ellos. Hubo una fuga en la planta de gas justo al final de la carretera que se filtr\u00f3 durante diez a\u00f1os. \u00a1Diez a\u00f1os! Y me quej\u00e9 un m\u00ednimo de veces por semana. Durante ese tiempo mi hijo naci\u00f3 con un defecto card\u00edaco cong\u00e9nito, por lo que fue operado. Y ahora va en su cuarta operaci\u00f3n, la primera fue a los 3 meses; la segunda, a los 3 a\u00f1os; la tercera, a los 15; y luego otra a los 21.<\/p>\n

<p>Cada vez que me quejaba intentaban averiguar qu\u00e9 era, y siempre dec\u00edan: \u201cS\u00ed, hay SO<sub>2<\/sub> y otras sustancias qu\u00edmicas en el aire, pero est\u00e1n bien dentro de las directrices de Alberta\u201d. Entonces, vale, mi mujer tiene arcadas en el jard\u00edn, mi hijo nace con un defecto card\u00edaco cong\u00e9nito y mi otro hijo desarrolla asma. Creo saber de d\u00f3nde viene este malestar, pero no puedo probarlo. Los estudios no se hacen porque no quieren descubrir que es un problema. \u00bfAlgunas personas son m\u00e1s sensibles a la contaminaci\u00f3n? Bueno, eso tal vez solo sea un costo m\u00e1s del negocio, dicen ellos, los de las industrias energ\u00e9ticas que le roban energ\u00eda a mi familia.<\/p>\n

<p>En 1990, al instalar los postes para construir una valla en un terreno, sent\u00ed un leve cambio interno, tuve una intuici\u00f3n, \u201cesto ser\u00e1 algo que har\u00e9 por el resto de mi vida\u201d, pens\u00e9. La regla que me impuse es sencilla: cada a\u00f1o que est\u00e9 vivo, usar\u00e9 los mismos materiales y har\u00e9 la misma acci\u00f3n: cortes de madera de dos por cuatro, uno por cuatro, clavos, un poste de valla tratado, algo de pintura blanca. Dos metros de valla cada a\u00f1o, una l\u00ednea de cercado in\u00fatil, pues no cierra nada: est\u00e1 abierta al vac\u00edo.<\/p>\n

<p>La pieza se llama <em>Lifeline<\/em>. El costado izquierdo evoca el ideal territorial de un cercado blanco y dom\u00e9stico, pero al caminarlo hacia la derecha la pintura se descascara, la cerca de madera se inclina y los \u00e1rboles, los \u00e1lamos, se abren paso, vencen con lenta persistencia la pretensi\u00f3n humana de dominio y sobresalen en el terreno. Est\u00e1 claro, esa valla no estar\u00e1 ah\u00ed dentro de cien a\u00f1os.<\/p>","margin":"default"}},{"name":"Image Box Decoration Default","type":"image","children":null,"props":{"image":"https:\/\/naturalezaysociedad.blob.core.windows.net\/dialogos\/numero-4\/nys-ospina-foto2.jpg","image_box_decoration":"default","image_svg_color":"emphasis","image_width":"1600","link":"","margin":"default"}},{"name":"Text Size Small","type":"text","children":null,"props":{"block_align":"center","column_breakpoint":"m","content":"

<p><strong><em>Lifeline<\/em><\/strong>, por Peter von Tiesenhausen. <em>Fotograf\u00eda<\/em>: cortes\u00eda del artista.<\/p>","margin":"","text_style":"small"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p>Durante un tiempo mi trabajo fue el de talar miles de \u00e1rboles con excavadoras, pas\u00e9 catorce a\u00f1os trabajando como operador de maquinaria pesada para grandes empresas petrol\u00edferas y de construcci\u00f3n en todo el mundo. Nunca me pareci\u00f3 bien ese abuso de la tierra. Me di cuenta de que no era sostenible. Ahora soy artista, cambi\u00e9 de destino, pas\u00e9 de un trabajo bien remunerado a la mirada ociosa del arte, esto tuvo efecto en mis ingresos econ\u00f3micos, pero no hay manera de que vuelva a esa labor.<\/p>\n

<p>En 1996 vino a nuestro terreno un negociador de tierras, un tipo importante de la empresa Alliance Pipeline, y nos habl\u00f3 de tender una tuber\u00eda para transportar gas altamente t\u00f3xico a trav\u00e9s de la propiedad. Yo llev\u00e9 al hombre de negocios a recorrer el lugar, le mostr\u00e9 <em>Lifeline<\/em>. \u201cEsto no es solo un campo o un bosque\u201d, le dije, \u201ces una obra de arte. Estas cosas que he hecho no est\u00e1n aisladas del entorno\u201d.<\/p>\n

<p>El primer oleoducto que permitimos era solo para un pozo, e intent\u00e9 luchar contra \u00e9l; pedimos condiciones, que dijeron que cumplir\u00edan. Y luego, cuando lleg\u00f3 el papeleo, result\u00f3 que nos hab\u00edan enga\u00f1ado totalmente, y no cumplieron la mayor\u00eda de las cosas que hab\u00edamos pedido, pero \u00e9ramos ingenuos y confi\u00e1bamos en la gente. Una de las cosas estipuladas en el contrato era que nunca podr\u00edan volver a ese lugar; si hab\u00eda un problema con el oleoducto, lo cerrar\u00edan y eso ser\u00eda todo. Y a\u00f1os m\u00e1s tarde nos dijeron que iban a volver a entrar. Y nosotros dijimos, no, tenemos el contrato, y miramos el contrato y, por supuesto, esa condici\u00f3n nunca estuvo ah\u00ed. As\u00ed que decidimos que ya era suficiente.<\/p>\n

<p>A\u00f1os despu\u00e9s vinieron los de ConocoPhilips, la mayor empresa privada mundial en exploraci\u00f3n y producci\u00f3n de energ\u00eda, y nos ofrecieron una gran cantidad de dinero para dejar pasar un oleoducto por su tierra. A esos embajadores del oleoducto les expliqu\u00e9 que alterar el suelo de cualquier manera, por ejemplo, cavando una zanja para colocar una tuber\u00eda, constituir\u00eda una infracci\u00f3n de los derechos de autor.<\/p>\n

<p>Ellos respondieron en el lenguaje num\u00e9rico que conoc\u00edan, nombrando una cifra realmente grande, probablemente nos ofrecieron diez veces m\u00e1s de lo que ofrec\u00edan a los vecinos, y obviamente \u00e9ramos artistas pobres, tratando de ganarnos la vida aqu\u00ed y criando a un par de ni\u00f1os, y viviendo pr\u00e1cticamente bajo el umbral de la pobreza durante muchos a\u00f1os. Lo consult\u00e9 con mi compa\u00f1era Teresa y me dijo que hiciera lo que tuviera que hacer, lo que fuera. Y volv\u00ed donde el negociador y le dije, sabes, me mantengo en mi sitio. No vas a pasar. Y lo primero que dijo el negociador fue: ni siquiera me gusta su arte, pero tengo que comprar algo, porque nunca he visto nada como esto antes.<\/p>\n

<p>Ver una tuber\u00eda de esas sobre el terreno ser\u00eda una cicatriz en el paisaje, la memoria de una herida vergonzante, entonces siempre sabr\u00eda cu\u00e1l fue mi punto de venta, mirar\u00eda eso durante el resto de mi vida y sabr\u00eda lo que valgo, cu\u00e1les son mis valores. Esta decisi\u00f3n fue una de las mayores bendiciones que he tenido en mi vida: s\u00e9 a qu\u00e9 atenerme y en qu\u00e9 creo de verdad. He sido puesto a prueba.<\/p>\n

<p>ConocoPhilips nos record\u00f3 que el derecho de propiedad se limita a la superficie y que, seg\u00fan la legislaci\u00f3n canadiense, la propiedad solo se extiende hasta 15 cent\u00edmetros de profundidad. El gobierno provincial es el propietario de las riquezas que hay debajo. Al igual que en Estados Unidos, el Estado conserva los derechos para vender los recursos minerales. Por ley nos podr\u00edan obligar a permitir el ingreso de la empresa a la propiedad bajo una compensaci\u00f3n econ\u00f3mica acordada para indemnizar el da\u00f1o.<\/p>\n

<p>En mi pr\u00e1ctica como artista y en charlas p\u00fablicas sobre mi trabajo comenc\u00e9 a intuir una estrategia para enfrentar las pretensiones de las empresas energ\u00e9ticas. Si hago un cuadro, tengo los derechos de autor de ese cuadro. No puedes cambiarlo, puedes comprarlo, pero no puedes usarlo para publicidad a menos que te venda los derechos de autor. Y no puedes cambiarlo sin mi consentimiento, \u00bfverdad? Eso era todo lo que ten\u00eda que hacer hasta donde yo sab\u00eda.<\/p>\n

<p>\u00bfC\u00f3mo se puede ser due\u00f1o del cielo? Del mismo modo, reconocer los derechos de autor sobre la tierra es absurdo. Y, sin embargo, estoy dispuesto a negociar con tales absurdos: si la agroindustria puede registrar los derechos de autor de una semilla, yo, Peter von Tiesenhausen, puedo registrar los derechos de autor de un territorio trabajado como arte por un artista. Tal vez este batallar jur\u00eddico permita reconocer a una naturaleza con derechos y, a la vez, comprender el lugar y la escala que ocupamos en la construcci\u00f3n de esa geograf\u00eda cultural.<\/p>\n

<p>Una de las piezas realmente importantes en mi tierra era esta valla blanca. La valla de piquetes est\u00e1 probablemente a 100 metros o menos de donde quer\u00edan construir este oleoducto. Tengo la intenci\u00f3n de ampliarla dos metros cada a\u00f1o durante el resto de mi vida, y lo he hecho durante todos estos a\u00f1os. Esto me hizo pensar, \u00bfd\u00f3nde termina esta pieza? \u00bfTermina en la estructura real de la valla o en las cosas que crecen a su alrededor, que crecen a trav\u00e9s de ella, que forman parte de la fotograf\u00eda, de la documentaci\u00f3n? En ese momento me di cuenta de que la valla, y las dem\u00e1s esculturas y piezas e incursiones y obras conceptuales, era en realidad parte integrante de ese terreno y de mi pr\u00e1ctica.<\/p>\n

<p>Unos meses despu\u00e9s, a pesar de que yo hab\u00eda declarado que el territorio estaba amparado como una obra de arte bajo la regulaci\u00f3n de los derechos de autor, trabajadores de ConocoPhilips entraron sin permiso a la propiedad y da\u00f1aron dos peque\u00f1os \u00e1rboles que soportaban intervenciones art\u00edsticas. Los acus\u00e9 de infringir los derechos de autor. Y ellos dijeron, s\u00ed, claro, lo que sea. Y yo ten\u00eda un buen asesor que result\u00f3 ser un abogado de derechos de autor, cuyo nombre no mencionar\u00e9, pero me escribi\u00f3 unas diez p\u00e1ginas de jerga legal y realmente cambi\u00f3 el tono de los abogados de ConocoPhilips.<\/p>\n

<p>El reclamo se hizo ante la Junta de Servicios de Energ\u00eda de Canad\u00e1. Ante esa autoridad los representantes de ConocoPhillips declararon que \u201cel Sr. Von Tiesenhausen podr\u00eda interponer una acci\u00f3n de derechos de autor en relaci\u00f3n con su proyecto a pesar de la aprobaci\u00f3n de la Junta para construir y explotar la instalaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n

<p>En el acta qued\u00f3 as\u00ed mi posici\u00f3n como artista:<\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>El Sr. Von Tiesenhausen tambi\u00e9n dijo que impactos como la quema y el escape de olores se entrometer\u00edan en sus tierras y socavar\u00edan la integridad y el m\u00e9rito de sus obras de arte. Explic\u00f3, mediante una presentaci\u00f3n de diapositivas sobre la evoluci\u00f3n y la naturaleza de su obra, que era la pureza de la naturaleza la que daba forma a su arte, era esencial para su creaci\u00f3n y efecto en el espectador. Mostr\u00f3 que muchas de sus piezas se instalaron en sus tierras, como la l\u00ednea de vida, la torre de sauce de 45 pies de altura en el bosque, los barcos de hielo y la zanja en el estanque, las vainas colgantes en los \u00e1rboles y el barco de sauce en el campo de heno.<\/em><\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>El Sr. Von Tiesenhausen reclam\u00f3 la protecci\u00f3n de los derechos de autor de sus cinco cuartos de parcela bas\u00e1ndose en que su obra art\u00edstica era inseparable del terreno. Explic\u00f3 que sus tierras proporcionaban la inspiraci\u00f3n, los materiales y el entorno de su obra, y que, esencialmente, era la relaci\u00f3n entre los objetos que constru\u00eda y el entorno natural lo que constitu\u00eda su obra original como expresi\u00f3n creativa. El Sr. Von Tiesenhausen sostuvo que los derechos de autor, y en particular los derechos morales asociados a los derechos de autor, inmunizaban sus tierras y las obras de arte instaladas en ellas del ruido, la luz, los olores, las emisiones, las llamaradas y otros impactos intrusivos creados por las instalaciones de petr\u00f3leo y gas situadas en los terrenos vecinos.<\/em><\/p>\n

<p>Y aprovech\u00e9 para mencionar un precedente:<\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>El Sr. Von Tiesenhausen relat\u00f3 que fue el ejercicio potencial de sus derechos morales lo que oblig\u00f3 al oleoducto Alliance Pipeline, con un gasto considerable, a desviar una secci\u00f3n de la l\u00ednea fuera de sus tierras. Confirm\u00f3 que nunca hab\u00eda tenido ocasi\u00f3n de hacer valer esos derechos ante los tribunales. Cuando se le pidi\u00f3 que comentara el efecto de la autopista 43, que estaba muy cerca de la mayor\u00eda de sus tierras, sobre su trabajo art\u00edstico, el Sr. Von Tiesenhausen respondi\u00f3 que era una cuesti\u00f3n m\u00e1s compleja debido a la diferencia entre la extracci\u00f3n de recursos para beneficio privado y el beneficio p\u00fablico derivado del uso de las carreteras p\u00fablicas. El Sr. Von Tiesenhausen pidi\u00f3 a la Junta que denegara la solicitud porque el proyecto infringir\u00eda los derechos morales que forman parte de los derechos de autor de sus tierras.<\/em><\/p>\n

<p>El dictamen final de la junta fue el siguiente:<\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Con todo respeto, la Junta no est\u00e1 de acuerdo con la opini\u00f3n del Sr. Von Tiesenhausen sobre la aplicabilidad de los principios de los derechos de autor a los deberes estatutarios de la Junta. La ley de derechos de autor, su naturaleza, alcance y su aplicaci\u00f3n se rigen por la Ley de Derechos de Autor, que establece los derechos econ\u00f3micos y morales asociados a la obra intelectual y creativa original, los derechos econ\u00f3micos y morales asociados al trabajo intelectual y creativo original, as\u00ed como los recursos disponibles de la infracci\u00f3n de estos derechos. Seg\u00fan las disposiciones de la parte IV de la Ley de Derechos de Autor, es que los tribunales, tanto federales como provinciales, tienen competencia para determinar las cuestiones relativas a los derechos de autor, incluida la existencia de derechos de autor, si se ha producido una infracci\u00f3n y, en caso afirmativo, la soluci\u00f3n adecuada. La Junta est\u00e1 de acuerdo con el solicitante en este sentido.<\/em><\/p>\n

<p>El caso se resolvi\u00f3 por fuera de los tribunales, el acuerdo llev\u00f3 a que ConocoPhillips reconociera la propiedad como una obra de arte viva. Los cr\u00edticos de la negociaci\u00f3n sostienen que no son necesariamente mis pretensiones como artista las que impiden que los intereses de las empresas energ\u00e9ticas interfieran en mi propiedad, sino la perspectiva de una larga y prolongada batalla judicial que, en este caso, le traer\u00eda un perjuicio a la imagen p\u00fablica de esa industria.<\/p>\n

<p>Sea lo uno o lo otro, el hecho es que con esta acrobacia jur\u00eddica aument\u00f3 la cantidad de compensaci\u00f3n que potencialmente tenemos derecho a exigir a cualquier empresa que quiera acceder al terreno. Ahora, en lugar de unos US$\u2009200 al a\u00f1o por las p\u00e9rdidas de las cosechas, tendr\u00edan que pagarnos unos US$\u2009600\u2009000 o m\u00e1s en concepto de alteraci\u00f3n de la propiedad art\u00edstica.<\/p>\n

<p>En estos a\u00f1os hemos recibido nuevas propuestas y hemos sido amenazados con nuevas demandas, pero ninguna empresa de petr\u00f3leo y gas se ha arriesgado a un juicio en el que el ganador se llevar\u00eda todo y, en caso de sernos favorable, sentar\u00eda un precedente que atraer\u00eda la atenci\u00f3n del p\u00fablico y har\u00eda reflexionar a otros propietarios.<\/p>\n

<p>No pretend\u00ed que esto fuera una pieza pol\u00edtica, era solo una pieza, una idea cuyo seguimiento en alg\u00fan momento se convirti\u00f3 en algo po\u00e9tico, dices: \u201cUn momento, \u00a1la valla los detuvo de verdad!\u201d. Pero la valla en realidad no encierra nada. Es solo una l\u00ednea recta. Y est\u00e1 marcando algo que en realidad no se puede marcar, que es el tiempo. Y un d\u00eda desaparecer\u00e1, al igual que yo. La tierra cambiar\u00e1, pero fue esta loca iron\u00eda la que entr\u00f3 en juego cuando estaba all\u00ed con esos negociadores del petr\u00f3leo. Este proceso nos ha dado la confianza para decir que en esto el arte es una empresa tan leg\u00edtima como la de la industria. Podemos empoderarnos. Podemos defendernos. Llevamos un negocio.<\/p>\n

<p>Estar estrechamente ligado a la tierra tambi\u00e9n conlleva una mayor conciencia de las amenazas medioambientales, y esas amenazas siguen acechando. La majestuosa arboleda de pinos, bajo la cual constru\u00ed mi casa familiar, fue derribada por el azote del escarabajo del pino que est\u00e1 devastando los bosques de pinos en toda Alberta y la vecina Columbia Brit\u00e1nica. \u00bfLa raz\u00f3n de la infestaci\u00f3n? Muchos m\u00e1s escarabajos sobreviven a inviernos m\u00e1s suaves a causa del calentamiento global.<\/p>\n

<p>La necesidad de utilizar la madera antes de que se pudra, el deseo de revitalizar la aldea de quince familias en la que vivo y la posibilidad de obtener fondos de est\u00edmulo canadienses me llevaron a hacer un par\u00e9ntesis de cuatro a\u00f1os en la creaci\u00f3n art\u00edstica. Veo los \u00e1rboles muertos por el escarabajo, el declive rural y el colapso econ\u00f3mico en t\u00e9rminos art\u00edsticos, como si fueran una paleta con pigmentos. El cuadro que esperaba crear ser\u00eda el centro comunitario m\u00e1s sostenible que jam\u00e1s se haya visto, y nada menos que en medio de una zona petrol\u00edfera, con gigantescos pozos de arena de alquitr\u00e1n a pocos kil\u00f3metros de distancia y un foco de gas natural bajo sus pies.<\/p>\n

<p>En un principio rechazamos los fondos de est\u00edmulo, pero acab\u00e9 convenciendo a los bur\u00f3cratas del gobierno con una persistente campa\u00f1a de correos electr\u00f3nicos en la que se mostraban fotos buc\u00f3licas de caballos cosechando los pinos muertos por el escarabajo. El Centro Comunitario Demmitt se inaugur\u00f3 en 2011 con un concierto que reuni\u00f3 a 300 personas, y que hizo huir a otras 200, en una sala con estructura de madera construida con embalajes de paja, un suelo de gimnasio reciclado y madera con el revelador tono azul propio de la infecci\u00f3n del escarabajo del pino.<\/p>\n

<p>Para cada nuevo encuentro con las empresas energ\u00e9ticas uso la misma fuerza del lenguaje mercantil de las empresas que combato y les devuelvo un golpe de la misma magnitud. Les exijo 500 d\u00f3lares por hora. Ellos pagan. Las reuniones son muy cortas y ya no lo hacen tan a menudo como antes. Me re\u00fano con presidentes de compa\u00f1\u00edas petroleras. Les muestro que soy un tipo que intenta sacar adelante algo que es honesto y v\u00e1lido. Es lo que entienden. La compa\u00f1\u00eda petrolera quer\u00eda cruzar con un oleoducto. Y yo dije: \u00a1No! Y me dijeron que no ten\u00eda ninguna opci\u00f3n porque nosotros somos los due\u00f1os de los 15 cent\u00edmetros superiores y ellos son los due\u00f1os de todo lo que hay debajo, los derechos minerales, etc\u00e9tera. As\u00ed es como funciona en Canad\u00e1. Y yo dije: \u201cPuedes poner tu tuber\u00eda siempre que no perturbes la superficie\u201d. Por supuesto, es bastante imposible o muy caro. Pero no es un campo o solo un bosque, \u00a1es una obra de arte! Y se dieron cuenta de que ten\u00eda un caso. As\u00ed que durante los \u00faltimos a\u00f1os me han dejado en paz.<\/p>","margin":"default"}},{"name":"Image Box Decoration Default","type":"image","children":null,"props":{"image":"https:\/\/naturalezaysociedad.blob.core.windows.net\/dialogos\/numero-4\/nys-ospina-foto3.jpg","image_box_decoration":"default","image_svg_color":"emphasis","image_width":"1600","link":"","margin":"default"}},{"name":"Text Size Small","type":"text","children":null,"props":{"block_align":"center","column_breakpoint":"m","content":"

<p><strong><em>Lifeline<\/em><\/strong>, por Peter von Tiesenhausen. <em>Fotograf\u00eda<\/em>: cortes\u00eda del artista.<\/p>","margin":"","text_style":"small"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<h3>Fuentes consultadas<\/h3>\n

<p>Alberta Energy Regulator. (2003). Applications for a sour gas well, battery, and associated pipelines - Sinclair Field, <span>applications no. 1252461 and no. 1272754. <\/span><span><a href=\"https:\/\/static.aer.ca\/prd\/documents\/decisions\/2003\/2003-009.pdf\">https:\/\/static.aer.ca\/prd\/documents\/decisions\/2003\/2003-009.pdf<\/a><\/span><\/p>\n

<p>Alberta farmer\u2019s art turns back pipeline plan, but not with copyright. (2014, 16 de noviembre). <em>The Energy Mix<\/em>. <span><a href=\"https:\/\/www.theenergymix.com\/2014\/11\/16\/alberta-farmers-art-turns-back-pipeline-plan-but-not-with-copyright\/\">https:\/\/www.theenergymix.com\/2014\/11\/16\/alberta-farmers-art-turns-back-pipeline-plan-but-not-with-copyright\/<\/a><\/span><\/p>\n

<p>Averett, N. (2016, 8 de diciembre). Copyrighting nature: using creativity to fight construction of natural gas pipelines. <em>Millennium Alliance for Humanity and Biosphere<\/em>, <em>MAHB<\/em>. <span><a href=\"https:\/\/mahb.stanford.edu\/blog\/copyrighting-nature\/\">https:\/\/mahb.stanford.edu\/blog\/copyrighting-nature\/<\/a><\/span><\/p>\n

<p>Bassett, H. (2020, 28 de octubre). The semiotics of a picket fence. <em>Alaska Highway News<\/em>. <span><a href=\"https:\/\/www.alaskahighwaynews.ca\/local-arts\/the-semiotics-of-a-picket-fence-3509353\">https:\/\/www.alaskahighwaynews.ca\/local-arts\/the-semiotics-of-a-picket-fence-3509353<\/a><\/span><\/p>\n

<p>Fung, A. (2010, 22 de abril). An Alberta sculptor fights oil companies to exhibit art on his own land. <em>THIS<\/em>. <span><a href=\"https:\/\/this.org\/2010\/04\/22\/peter-von-tiesenhausen-fights-oil-companies\/\">https:\/\/this.org\/2010\/04\/22\/peter-von-tiesenhausen-fights-oil-companies\/<\/a><\/span><\/p>\n

<p>Grande, J. K. (s. f.). Peter von Tiesenhausen: Ship of life. <em>The CCCA Canadian Art Database<\/em>. <span><a href=\"http:\/\/ccca.concordia.ca\/c\/writing\/g\/grande\/grande014t.html\">http:\/\/ccca.concordia.ca\/c\/writing\/g\/grande\/grande014t.html<\/a><\/span><\/p>\n

<p>Jones, R. (2019). Delineations: An interview with Peter von Tiesenhausen. <em>The Site Magazine, 40.<\/em> <span><a href=\"https:\/\/www.thesitemagazine.com\/read\/delineations\">https:\/\/www.thesitemagazine.com\/read\/delineations<\/a><\/span><\/p>\n

<p>Kowalchuk, K. (2017). Righting the land: An interview with Peter von Tiesenhausen. <em>NiCHE<\/em>. <span><a href=\"https:\/\/nam10.safelinks.protection.outlook.com\/?url=https%3A%2F%2Fniche-canada.org%2F2017%2F05%2F16%2Frighting-the-land-an-interview-with-peter-von-tiesenhausen%2F&amp;data=05%7C01%7Cnaturalezaysociedad%40uniandes.edu.co%7Ce5d2a91a3adc47b3dfa008daaad518d4%7Cfabd047cff48492a8bbb8f98b9fb9cca%7C0%7C0%7C638010129479262032%7CUnknown%7CTWFpbGZsb3d8eyJWIjoiMC4wLjAwMDAiLCJQIjoiV2luMzIiLCJBTiI6Ik1haWwiLCJXVCI6Mn0%3D%7C3000%7C%7C%7C&amp;sdata=QnFgPl%2FekAxzWl7yi7VzdjT%2FbL7UBElj2QdX6YlJEfg%3D&amp;reserved=0\">https:\/\/niche-canada.org\/2017\/05\/16\/righting-the-land-an-interview-with-peter-von-tiesenhausen\/<\/a><\/span><\/p>\n

<p>Keefe, S. (2014, 6 de noviembre). This Canadian artist halted pipeline development by copyrighting his land as a work of art. <em>Vice<\/em>. <span><a href=\"https:\/\/www.vice.com\/en\/article\/5gk4jz\/this-canadian-artist-halted-pipeline-development-by-copyrighting-his-land-as-a-work-of-art-983\">https:\/\/www.vice.com\/en\/article\/5gk4jz\/this-canadian-artist-halted-pipeline-development-by-copyrighting-his-land-as-a-work-of-art-983<\/a><\/span><\/p>\n

<p>Lyon, T. (2019, 22 de abril). How an innovative artist blocked a pipeline challenge with copyright law. <em>Life at the Intersection<\/em>. <span><a href=\"https:\/\/lifeattheintersection.com\/2019\/04\/22\/how-an-innovative-artist-blocked-a-pipeline-challenge-with-copyright-law\/\">https:\/\/lifeattheintersection.com\/2019\/04\/22\/how-an-innovative-artist-blocked-a-pipeline-challenge-with-copyright-law\/<\/a><\/span><\/p>\n

<p>Mahoney, J. (2002, 9 de diciembre). Can a piece of land also be a work of art? <em>The Globe and Mail<\/em>. https:\/\/www.theglobeandmail.com\/news\/national\/can-a-piece-of-land-also-be-a-work-of-art\/article25428015\/<\/p>\n

<p>Mahoney, J. (2003, 31 de enero). Artist fails to block well by claiming land copyright. <em>The Globe and Mail<\/em>. <span><a href=\"https:\/\/www.theglobeandmail.com\/news\/national\/artist-fails-to-block-well-by-claiming-land-copyright\/article22393135\/\">https:\/\/www.theglobeandmail.com\/news\/national\/artist-fails-to-block-well-by-claiming-land-copyright\/article22393135\/<\/a><\/span><\/p>\n

<p>Mu\u00f1oz Sarmiento, S. (2014, 8 de noviembre). Canadian artist uses copyright to stop pipeline development. <em>Clancco: The Source for Art &amp; Law<\/em>. <span><a href=\"http:\/\/clancco.com\/wp\/2014\/11\/artlaw-moral-rights-copyright-canad\/\">http:\/\/clancco.com\/wp\/2014\/11\/artlaw-moral-rights-copyright-canad\/<\/a><\/span><\/p>\n

<p>Opposition to drilling elevated to an art form. (s. f.). <em>Edmonton Journal<\/em>. <span><a href=\"http:\/\/creativeresistance.org\/opposition-to-drilling-elevated-to-an-art-form\/\">http:\/\/creativeresistance.org\/opposition-to-drilling-elevated-to-an-art-form\/<\/a><\/span><\/p>\n

<p>Peter von Tiesenhausen uses copyright to thwart Oil Pipeline development. (2018, 9 de junio). <em>Artists in Canada.com<\/em>. <span><a href=\"https:\/\/artistsincanada.com\/article\/peter-von-tiesenhausen-uses-copyright-to-thwart-oil-pipeline-development\/230\">https:\/\/artistsincanada.com\/article\/peter-von-tiesenhausen-uses-copyright-to-thwart-oil-pipeline-development\/230<\/a><\/span><\/p>\n

<p>Von Tiesenhausen, P. (2022). Peter von Tiesenhausen [sitio web del artista]. <span><a href=\"https:\/\/nam10.safelinks.protection.outlook.com\/?url=http%3A%2F%2Fwww.tiesenhausen.net%2F&amp;data=05%7C01%7Cnaturalezaysociedad%40uniandes.edu.co%7Ce5d2a91a3adc47b3dfa008daaad518d4%7Cfabd047cff48492a8bbb8f98b9fb9cca%7C0%7C0%7C638010129479262032%7CUnknown%7CTWFpbGZsb3d8eyJWIjoiMC4wLjAwMDAiLCJQIjoiV2luMzIiLCJBTiI6Ik1haWwiLCJXVCI6Mn0%3D%7C3000%7C%7C%7C&amp;sdata=S1TArqFa0NV2pNlRLlGEoO6VbpDVQQvOmM%2BJXvBh4lQ%3D&amp;reserved=0\">http:\/\/www.tiesenhausen.net\/<\/a><\/span><\/p>\n

<p>White, J. (2014). Homestead Act. <em>Public Art Review<\/em>, (51), 60-65. <span><a href=\"https:\/\/forecastpublicart.org\/homestead-act\/\">https:\/\/forecastpublicart.org\/homestead-act\/<\/a><\/span><\/p>","margin":"default"}},{"name":"Divider Style Small","type":"divider","children":null,"props":{"divider_align":"center","divider_element":"hr","divider_style":"small"}},{"type":"headline","props":{"content":"

<p>Comentario a \u201cEl derecho en <em>Lifeline<\/em>\u201d<\/p>","title_element":"h1"}},{"name":"Headline Decoration Bullet","type":"headline","children":null,"props":{"block_align":"center","content":"Manuel Iturralde","title_color":"background","title_decoration":"bullet","title_element":"h3","title_font_family":"default"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p>Todo comenz\u00f3 en 1990 con una intuici\u00f3n: construir una cerca que cada a\u00f1o se alargase dos metros en l\u00ednea recta y que no encerrase nada. Lucas describe detalladamente c\u00f3mo, por medio de esta acci\u00f3n art\u00edstica, Von Tiesenhausen cuestion\u00f3 el sentido com\u00fan seg\u00fan el cual las cercas sirven para encerrar el territorio; para decir, \u201ceste pedazo de tierra es m\u00edo, con exclusi\u00f3n de todos los dem\u00e1s\u201d. Bajo esta l\u00f3gica, no parece tener sentido construir una cerca que se pierde en el horizonte. Siguiendo la narraci\u00f3n de Lucas, la revelaci\u00f3n art\u00edstica que tuvo Von Tiesenhausen no tiene nada de ingenuo o absurdo; m\u00e1s bien, podemos entenderla como la rebeld\u00eda de cuestionar la forma en que el ser humano en Occidente, especialmente bajo el modelo liberal capitalista, se ha relacionado con la naturaleza: la tierra y sus frutos, los \u00e1rboles, el agua, los animales son vistos como objetos que pueden ser cercados, dominados, pose\u00eddos, explotados. Esta visi\u00f3n da lugar a la concepci\u00f3n de la propiedad privada como un derecho natural del ser humano, como sosten\u00eda Locke. Lo que es mi propiedad, incluida la naturaleza, es solo m\u00edo, y, por lo tanto, puedo usarlo como me plazca, no puedo ser despose\u00eddo de ella y su aprovechamiento excluye a todos los dem\u00e1s.<\/p>\n

<p>Pero este derecho, tan arraigado en Occidente y sus ordenamientos jur\u00eddicos, es una trampa insostenible, pues no solo termina por legitimar y naturalizar la desigualdad entre los seres humanos (quienes poseen mucho, quienes no tienen nada), sino que tambi\u00e9n establece una relaci\u00f3n entre la humanidad y la naturaleza que lleva a la depredaci\u00f3n, la sobreexplotaci\u00f3n de los recursos naturales, la destrucci\u00f3n de la casa en que vivimos, como lo atestigua el calentamiento global, fen\u00f3meno cada vez m\u00e1s innegable y que, de seguir como va, pone en riesgo la existencia misma de la humanidad e infinidad de especies animales y vegetales.<\/p>\n

<p>La acci\u00f3n art\u00edstica de Von Tiesenhausen con su l\u00ednea de vida es un acto de humildad y de rebeld\u00eda. De humildad, porque reconoce la futilidad de tratar de contener y dominar la naturaleza; el artista nos lo dice: los \u00e1rboles y arbustos, que no dejan de crecer, poco a poco van interviniendo la cerca, transform\u00e1ndola, hasta convertirla en parte del bosque y del paisaje. Probablemente el artista que la construy\u00f3 perecer\u00e1 y ser\u00e1 olvidado, as\u00ed como su creaci\u00f3n, pero el bosque y la naturaleza permanecer\u00e1n, o al menos tienen m\u00e1s probabilidad de hacerlo y por mucho m\u00e1s tiempo; la naturaleza no puede ser domada por el ser humano. Y es un acto de rebeld\u00eda al revelarnos que la propiedad privada, y su concepci\u00f3n occidental como derecho fundamental, es un regalo envenenado, pues propicia una relaci\u00f3n destructiva entre la humanidad y la naturaleza, as\u00ed como conflictos e injusticias contra esta y el pr\u00f3jimo. La cerca infinita de Von Tiesenhausen evoca las palabras de Rousseau:<\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>El primero al que, tras haber cercado un terreno, se le ocurri\u00f3 decir esto es m\u00edo y encontr\u00f3 personas lo bastante simples para creerle, fue el verdadero fundador de la sociedad civil. \u00a1Cu\u00e1ntos cr\u00edmenes, guerras, asesinatos, miserias y horrores no habr\u00eda ahorrado al g\u00e9nero humano quien, arrancando las estacas o rellenando la zanja, hubiera gritado a sus semejantes!: \u201c\u00a1Guardaos de escuchar a este impostor!; est\u00e1is perdidos si olvid\u00e1is que los frutos son de todos y que la tierra no es de nadie\u201d <\/em>(Rousseau, 1754\/1982, p. 248.).<\/p>\n

<p>O como dice, de forma m\u00e1s escueta y contundente, Gonzalo Arango: \u201cTodo es m\u00edo en el sentido en que nada me pertenece\u201d.<\/p>\n

<p>No obstante la humildad y rebeld\u00eda de Von Tiesenhausen, el artista, como todo ser humano, no deja de ser contradictorio. Su acci\u00f3n art\u00edstica, a trav\u00e9s de <em>Lifeline<\/em> y otras obras que hacen de la naturaleza parte integral de estas, termina por ceder, al menos en parte, al cuestionar el modelo de propiedad privada que forja esa relaci\u00f3n explotadora de sujeto\/objeto entre la humanidad y la naturaleza. Al enfrentar a los depredadores capitalistas que quieren destruir su territorio y la vida que contiene, Von Tiesenhausen los vence con sus propias armas (justicia po\u00e9tica): haciendo uso del concepto de propiedad privada sobre la naturaleza. \u201cEsto es m\u00edo, por lo tanto, no me puedes despojar\u201d.<\/p>\n

<p>Para eludir el argumento legal seg\u00fan el cual, si bien el terreno en el que Von Tiesenhausen y su familia han vivido por generaciones es de ellos, lo que hay debajo de \u00e9l no lo es (pues el subsuelo pertenece al Estado, que puede darlo en explotaci\u00f3n a intereses privados), el artista utiliza otro argumento legal vestido de capitalismo: puede que el subsuelo no me pertenezca, pero la obra art\u00edstica que he creado encima de \u00e9l s\u00ed. No solo soy due\u00f1o del terreno, sino de una idea y la manera de expresarla. Al transformar mi territorio y todo lo que contiene en obra de arte, adquiero derechos morales (traducibles en propiedad y dinero) sobre mi obra y todos los elementos que la componen: la tierra y sus frutos, los \u00e1rboles, los animales, el aire. En este mundo capitalista, no soy solo artista, tambi\u00e9n soy propietario y empresario. As\u00ed, si los intereses capitalistas pretenden acceder a lo que subyace a mi obra, no pueden tocarla ni transformarla sin mi consentimiento, pues estar\u00edan violando mis derechos de autor.<\/p>\n

<p>A pesar de sus ofertas, amenazas y presiones, las empresas mineras y de petr\u00f3leos han dejado en paz la obra y el territorio de Von Tiesenhausen. Los venci\u00f3 en su propio juego, pero pagando un precio: reproducir y naturalizar el mismo tipo de argumentos y lenguaje de la concepci\u00f3n occidental sobre la naturaleza: si me la apropio y la transformo es m\u00eda, con exclusi\u00f3n de todos los dem\u00e1s. Dos pasos adelante, uno atr\u00e1s. Es una victoria importante, pero ef\u00edmera. El siguiente paso consiste en seguir construyendo la cerca de Von Tiesenhausen, en l\u00ednea recta e infinita, sin que encierre nada. Consiste en cuestionar y transformar la concepci\u00f3n que tenemos de la naturaleza y, de esta forma, nuestra relaci\u00f3n con ella. Dicho paso puede darse al reconocer a la naturaleza como un sujeto de derechos, no como un objeto, tal y como lo vienen haciendo comunidades ind\u00edgenas desde hace siglos. Puede que esta apropiaci\u00f3n occidental de saberes milenarios sea otra argucia jur\u00eddica, pero es una mejor y m\u00e1s bella, pues puede darnos la oportunidad de replantear nuestra relaci\u00f3n con la naturaleza y hacerla m\u00e1s sostenible, en beneficio mutuo. Como nos grita la cerca sin fin: ella, obra humana, y todos nosotros despareceremos, la naturaleza no. Debemos rendirnos ante esta evidencia y cambiar nuestra concepci\u00f3n del mundo y nuestro lugar en \u00e9l. Si abrazan esta visi\u00f3n y la expresan en sus obras, los artistas a\u00fan tienen mucho que decir.<\/p>\n

<h3>Referencias<\/h3>\n

<p>Rousseau, J. J. (1754\/1982). \u201cDiscurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres\u201d. En <em>Del contrato social. Discursos<\/em>. Alianza Editorial.<\/p>","margin":"default"}},{"name":"Divider Style Default","type":"divider","children":null,"props":{"divider_element":"hr","divider_style":""}},{"type":"headline","props":{"content":"

<p>Henri Rousseau. <em>Tigre en una tormenta tropical (\u00a1Sorprendido!)<\/em> (1891)<\/p>","title_element":"h1"}},{"name":"Headline Decoration Bullet","type":"headline","children":null,"props":{"block_align":"center","content":"Manuel Iturralde","title_color":"background","title_decoration":"bullet","title_element":"h3","title_font_family":"default"}},{"name":"Image Box Decoration Default","type":"image","children":null,"props":{"image":"https:\/\/naturalezaysociedad.blob.core.windows.net\/dialogos\/numero-4\/nys-ospina-foto4.jpg","image_box_decoration":"default","image_svg_color":"emphasis","image_width":"1600","link":"","margin":"default"}},{"name":"Text Size Small","type":"text","children":null,"props":{"block_align":"center","column_breakpoint":"m","content":"

<p><em>Tigre en una tormenta tropical (\u00a1Sorprendido!),<\/em> 1891. Henri Rousseau (Francia, 1844-1910). \u00d3leo sobre lienzo, 130 x 162 cm. Londres, Galer\u00eda Nacional.<\/p>","margin":"","text_style":"small"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p>Un tigre agazapado, los m\u00fasculos tensos, colmillos dispuestos y afilados, ojos desorbitados, merodea la selva tropical, dispuesto a saltar sobre su presa (\u00bfun explorador?, \u00bfalg\u00fan otro animal?), que est\u00e1 por fuera del cuadro de la imagen, dej\u00e1ndola a la imaginaci\u00f3n del espectador. Llueve torrencialmente, el cielo est\u00e1 te\u00f1ido de un gris profundo que contrasta con el verde intenso y variado del follaje; la lluvia plateada atraviesa diagonalmente la imagen; el viento sopla con furia, agitando la frondosa y abundante vegetaci\u00f3n en la que se camufla el depredador. El resplandor de un rayo ilumina al tigre, reforzando su aura m\u00edstica. \u00bfAcaso los m\u00fasculos tensos, la mirada atenta, los colmillos expuestos de la fiera, m\u00e1s que producir terror, denotan su temor frente a la tormenta y los elementos incontenibles de la naturaleza?<\/p>\n

<p><em>Tigre en una tormenta tropical (\u00a1Sorprendido!) <\/em>es una pintura del pintor franc\u00e9s Henri Rousseau, terminada en 1891. Su apariencia aparentemente ingenua, de colores planos e intensos, sin perspectiva, con figuras b\u00e1sicas, como si hubiese sido pintada por un ni\u00f1o, despert\u00f3 las burlas de varios de sus contempor\u00e1neos, quienes no lo consideraban arte, sino el intento desafortunado de un <em>amateur<\/em>. Pero justamente en esta mirada, limpia e inocente, se esconde la magia del cuadro, que despert\u00f3 la admiraci\u00f3n de artistas m\u00e1s c\u00e9lebres que Rousseau, como Picasso. Rousseau es hoy es reconocido como uno de los precursores del arte <em>na\u00efve<\/em>, expresi\u00f3n referida a obras de artistas sin entrenamiento formal (Rousseau se desempe\u00f1\u00f3 como un inspector de aduanas y solo se dedic\u00f3 a pintar una vez se retir\u00f3 de su trabajo), cuya aparente simplicidad, cruda e infantil, contienen una autenticidad y libertad de expresi\u00f3n sobrecogedoras. Pareciera que Rousseau mirara las plantas, fieras y elementos del clima con todos los poros abiertos, como un ni\u00f1o abrumado por la belleza y misterio de la naturaleza, donde todo es nuevo, fresco, revelador, envuelto en una atm\u00f3sfera m\u00e1gica.<\/p>\n

<p>Rousseau es hijo de su \u00e9poca, de la Francia colonialista que, como las otras potencias europeas, buscaba adquirir territorios y riquezas, someter pueblos para llevarles la luz de la civilizaci\u00f3n y la modernidad, as\u00ed como poseer la belleza y el misterio de territorios ex\u00f3ticos y v\u00edrgenes, donde el hombre blanco a\u00fan no hab\u00eda dejado su huella. La naturaleza, con sus plantas, recursos y animales admiran al hombre europeo que, al sentir su poder\u00edo, quiere dominarla y poseerla, a pesar de lo temible e ingobernable que parece ser. La naturaleza y todo lo que contiene es objeto de deseo y dominaci\u00f3n. En el cuadro de Rousseau no hay figuras humanas; estas apenas se adivinan en la imagen acaso de un explorador blanco que puede caer presa del tigre, de los elementos, de esa naturaleza salvaje e indomable. De manera simb\u00f3lica, el ser humano est\u00e1 por fuera de la naturaleza como lo est\u00e1 del cuadro, pero intuimos su presencia y relaci\u00f3n\/tensi\u00f3n con esta. Sin embargo, la naturaleza debe ser subyugada por el hombre occidental. Este quiere no solo poseer los recursos y materias primas requeridos para el desarrollo de la empresa civilizadora, sino tambi\u00e9n su belleza, para su deleite contemplativo.<\/p>\n

<p>Rousseau refleja esa mirada occidental que concibe a la naturaleza como objeto, del deseo, de posesi\u00f3n, de subyugaci\u00f3n, en su fascinaci\u00f3n por el exotismo de tierras lejanas y v\u00edrgenes. Para pintar este y otros cuadros donde los protagonistas son las selvas tropicales, con su vegetaci\u00f3n exuberante y sus fieras salvajes, Rousseau no se basa en la experiencia directa de estos elementos (el pintor nunca dej\u00f3 Francia), sino en la mirada colonial de su \u00e9poca. Rousseau pintaba animales y plantas tropicales inspirado por sus numerosas visitas al zool\u00f3gico y jardines bot\u00e1nicos de Par\u00eds, donde la empresa colonial pose\u00eda, coleccionaba y expon\u00eda todas las riquezas de ese mundo so\u00f1ado y primitivo. Sin la mirada colonial sobre la naturaleza, quiz\u00e1s no podr\u00edamos contemplar las pinturas de Rousseau.<\/p>\n

<p>Sin embargo, la visi\u00f3n art\u00edstica de Rousseau no es simplemente fruto de esa mirada colonial que somete y colecciona la naturaleza como un objeto preciado, hecho para su deleite; la mirada del artista termina por rendirse ante esa naturaleza que deja sin aliento. Siente que hay en ella algo incontenible, imposible de poseer; de ah\u00ed su asombro, casi ingenuo e infantil; el mismo asombro que nos produce a\u00fan hoy la contemplaci\u00f3n de ese tigre agazapado en medio de un follaje abrumador. Detr\u00e1s de la fiereza temible del tigre se esconde su temor frente a unos elementos y un mundo que nos aterroriza y nos fascina, que queremos conquistar, pero que tambi\u00e9n nos asombra y conmueve; una naturaleza frente a la cual nos sentimos peque\u00f1os, que nos revela algo m\u00edstico y divino. A pesar de que la mirada occidental nos hace ver la naturaleza como ese objeto que estamos destinados a dominar, algo nos dice que tambi\u00e9n somos parte de ella, con todo lo terrible y sublime que contiene. Como dice el poema de William Blake sobre el tigre, tal vez somos criaturas del mismo creador, aquel que cre\u00f3 seres temibles como el tigre, o nosotros los humanos, junto con seres d\u00f3ciles e inofensivos, como el cordero:<\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Cuando las estrellas arrojaron sus lanzas,<br \/><\/em><em>y regaron el cielo con sus l\u00e1grimas,<br \/><\/em><em>\u00bfacaso sonri\u00f3 al ver su obra?<br \/><\/em><em>\u00bfAcaso quien cre\u00f3 el Cordero te cre\u00f3 a ti?<br \/><\/em><em>\u00a1Tigre! \u00a1Tigre! Ardiente resplandor<br \/><\/em><em>en las selvas de la noche;<br \/><\/em><em>\u00bfqu\u00e9 inmortal mano o qu\u00e9 ojo<br \/><\/em><em>pudo enmarcar tu temida simetr\u00eda?<\/em><\/p>","margin":"default"}},{"name":"Divider Style Small","type":"divider","children":null,"props":{"divider_align":"center","divider_element":"hr","divider_style":"small"}},{"type":"headline","props":{"content":"

<p>Comentario a \u201cHenri Rousseau. <em>Tigre en una tormenta tropical (\u00a1Sorprendido!) <\/em>(1891)\u201d<\/p>","title_element":"h1"}},{"name":"Headline Decoration Bullet","type":"headline","children":null,"props":{"block_align":"center","content":"Lucas Ospina","title_color":"background","title_decoration":"bullet","title_element":"h4"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p>\u201cSi un le\u00f3n pudiera hablar, no lo entender\u00edamos\u201d, es un aforismo que dej\u00f3 dicho en alg\u00fan lugar el fil\u00f3sofo ingl\u00e9s Ludwig Wittgenstein. El cambio de un felino por otro, para adaptarlo al <em>Tigre en una tormenta tropical (\u00a1Sorprendido!)<\/em> de Henri Rousseau, sirve como pauta para comprender que la pintura del animal que hizo este hombre, que podr\u00eda haber visto al animal enjaulado en un tr\u00e1mite aduanero circense, es retrato pero tambi\u00e9n autorretrato de s\u00ed mismo, como bien lo escribe Manuel cuando se\u00f1ala al pintor como hijo de su tiempo.<\/p>\n

<p>Para ampliar esa mirada, y la pauta de cierre con el poema de Blake, recuerdo uno de tres poemas sobre tigres de Jorge Luis Borges. La pieza se llama <em>El otro tigre<\/em> y al final, al sentirse limitado y atrapado en la jaula de la representaci\u00f3n, Borges invoca otro estado para comprender lo que ah\u00ed est\u00e1 en juego:<\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Un tercer tigre buscaremos. \u00c9ste<\/em><br \/><em>ser\u00e1 como los otros una forma<\/em><br \/><em>de mi sue\u00f1o, un sistema de palabras<\/em><br \/><em>humanas y no el tigre vertebrado<\/em><br \/><em>que, m\u00e1s all\u00e1 de las mitolog\u00edas,<\/em><br \/><em>pisa la tierra. Bien lo s\u00e9, pero algo<\/em><br \/><em>me impone esta aventura indefinida,<\/em><br \/><em>insensata y antigua, y persevero<\/em><br \/><em>en buscar por el tiempo de la tarde<\/em><br \/><em>el otro tigre, el que no est\u00e1 en el verso.<\/em><\/p>\n

<p>Esta ausencia, lo que no est\u00e1 en el verso, y esa tarea de intentar apresar lo natural me recuerdan otra obra, <em>Moby Dick,<\/em> y una descripci\u00f3n que hace Herman Melville de su intento de verle la cara a la ballena que habita el amplio mar de este mundo:<\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Cuanto m\u00e1s examino esta cola poderosa, tanto m\u00e1s deploro mi inhabilidad para expresarla. A veces tiene ademanes que, aunque embellecer\u00edan la mano de un hombre, son totalmente inexplicables. En una manada poderosa, estos gestos m\u00edsticos son tan notables que a algunos cazadores les parecen semejantes a los signos y s\u00edmbolos de los masones, y as\u00ed sostienen que la ballena habla de este modo inteligible con el mundo. De otros movimientos es tambi\u00e9n capaz el cuerpo de la ballena, llenos de extra\u00f1eza e inexplicables para sus m\u00e1s experimentados cazadores. Es in\u00fatil que intente disecarla: no puedo ir m\u00e1s all\u00e1 de la piel; no la conozco ni la conocer\u00e9. Pero si no conozco siquiera la cola de esta ballena, \u00bfc\u00f3mo he de entender su cabeza? Y m\u00e1s a\u00fan, \u00bfc\u00f3mo he de comprender su cara, cuando no tiene cara? \u201cVer\u00e1s mis partes posteriores, mi cola \u2014parece decirme\u2014, pero la cara, no podr\u00e1s v\u00e9rmela\u201d, pero tampoco puedo ver bien sus partes posteriores y no s\u00e9 qu\u00e9 entiende la ballena por su cara. Repito que, para m\u00ed, no la tiene.<\/em><\/p>","margin":"default"}},{"name":"Divider Style Default","type":"divider","children":null,"props":{"divider_element":"hr","divider_style":""}},{"type":"headline","props":{"content":"

<p>La ley de Solaris<\/p>","title_element":"h1"}},{"name":"Headline Decoration Bullet","type":"headline","children":null,"props":{"block_align":"center","content":"Lucas Ospina","title_color":"background","title_decoration":"bullet","title_element":"h4"}},{"name":"Image Box Decoration Default","type":"image","children":null,"props":{"container_padding_remove":false,"image":"https:\/\/naturalezaysociedad.blob.core.windows.net\/dialogos\/numero-4\/nys-ospina-foto5.jpg","image_box_decoration":"default","image_svg_color":"emphasis","image_width":"250","link":"","margin":"default"}},{"name":"Text Size Small","type":"text","children":null,"props":{"block_align":"center","column_breakpoint":"m","content":"

<p><em>Solaris<\/em>, 1.<sup>a<\/sup> edici\u00f3n, <span itemprop=\"publisher\">Walker and Company<\/span>.<\/p>","margin":"","text_style":"small"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p>Stanislaw Lem naci\u00f3 en 1921 en Le\u00f3polis, una ciudad que formaba parte de la Segunda Rep\u00fablica Polaca y que, a partir del convenio de no agresi\u00f3n alem\u00e1n-sovi\u00e9tico de 1939, pas\u00f3 a ser parte de Ucrania. A los 40 a\u00f1os Lem public\u00f3 en Varsovia una novela tan ic\u00f3nica como iconoclasta para el g\u00e9nero de la ciencia ficci\u00f3n: <em>Solaris<\/em>.<\/p>\n

<p>Al comienzo de la historia el protagonista es el narrador, un psic\u00f3logo enviado a la estaci\u00f3n de observaci\u00f3n de un planeta lejano, Solaris, pues los informes sobre la tripulaci\u00f3n, compuesta por tres hombres, reportan anormalidad: uno se ha suicidado, otro est\u00e1 profundamente atemorizado y otro se ha atrincherado en el espacio de su laboratorio. A medida que avanza la narraci\u00f3n, la historia de los hombres se reduce a su justa escala y el misterio de lo que es Solaris, ese planeta cubierto por un oc\u00e9ano de protoplasma y regido por dos soles, se ensancha a una dimensi\u00f3n que sobrepasa el canon de obra literaria. La naturaleza parad\u00f3jica de Solaris hace que esta expedici\u00f3n de ciencia ficci\u00f3n incluya una exploraci\u00f3n \u2014sensible y radical\u2014 al territorio ficcional de la narrativa cient\u00edfica.<\/p>\n

<p>La solar\u00edstica, y su siglo y medio de exploraciones y estudio del planeta, resulta en un continuo de clasificaciones sobre lo que ah\u00ed se observa, pero la naturaleza cr\u00edptica, evasiva y voluble de ese mundo ha llevado a esta ciencia al desvar\u00edo cient\u00edfico:<\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>El caos de las hip\u00f3tesis, la recuperaci\u00f3n de las m\u00e1s antiguas, la introducci\u00f3n de cambios significantes; la precisi\u00f3n o, por el contrario, la ambig\u00fcedad empezaron a convertir la solar\u00edstica \u2014hasta entonces clara, pese a su extensi\u00f3n\u2014 en un laberinto cada vez m\u00e1s enredado, plagado de callejones sin salida. En medio de una atm\u00f3sfera de indiferencia, de estancamiento y de des\u00e1nimo generalizados, un oc\u00e9ano de folios est\u00e9riles comenz\u00f3 a acompa\u00f1ar en el tiempo al investigador solariano.<\/em><\/p>\n

<p>El oc\u00e9ano que cubre el planeta ha sido descrito como un ser vivo:<\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Las descripciones de la constelaci\u00f3n creada por el plasma, que parecen inveros\u00edmiles son, muy probablemente, aut\u00e9nticas, aunque en general, imposibles de verificar, dado que el oc\u00e9ano en raras ocasiones repite sus metamorfosis. Esos fen\u00f3menos sorprenden al observador primerizo a causa, principalmente, de su car\u00e1cter extra\u00f1o y su inmensidad; si estuvieran presentes a peque\u00f1a escala, en alg\u00fan charco, sin duda ser\u00edan considerados un \u201caborto de la naturaleza\u201d m\u00e1s, una manifestaci\u00f3n del azar y del juego de fuerzas a ciegas. El hecho de que la mediocridad y el genio se vuelvan en la misma medida impotentes ante la infinidad de formas que ofrece Solaris tampoco facilita el trato con los fen\u00f3menos del oc\u00e9ano vivo.<\/em><\/p>\n

<p>La novela de Lem muestra la grieta existente a causa de separar cultura y naturaleza, y, a medida que las investigaciones se internan m\u00e1s en la exploraci\u00f3n del oc\u00e9ano, la naturaleza ejerce m\u00e1s influencia sobre los observadores. \u201cTal vez el oc\u00e9ano haya sondeado nuestro cerebro encontrando nuestros quistes ps\u00edquicos\u201d, le dice al psic\u00f3logo el hombre de ciencia en su laboratorio espacial de la plataforma de observaci\u00f3n. La observaci\u00f3n del cient\u00edfico muestra la ley cu\u00e1ntica de Solaris, c\u00f3mo el observador tambi\u00e9n es observado y transformado por el mutualismo de la observaci\u00f3n, una especie de toma de ayahuasca gal\u00e1ctica en la que los astronautas sufren de alteraciones en su percepci\u00f3n, caen en el onirismo y materializan sue\u00f1os profundos, un proceso tan vital como sensible que los confunde, pues expresa m\u00e1s sobre ellos mismos que sobre la voluntad cuasiindiferente de la naturaleza de Solaris.<\/p>\n

<p>Snaut, el astronauta que vive atemorizado entre los m\u00e1s l\u00facidos delirios a causa de la afectaci\u00f3n, le manifiesta al psic\u00f3logo:<\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Salimos al cosmos preparados para todo, es decir: para la soledad, la lucha, el martirio y la muerte. La modestia nos impide decirlo en voz alta, pero a veces pensamos, de nosotros mismos, que somos maravillosos. Entretanto, no queremos conquistar el cosmos, solo pretendemos ensanchar las fronteras de la Tierra. Unos planetas habr\u00e1n de ser des\u00e9rticos, como el S\u00e1hara; otros g\u00e9lidos, al igual que el polo; o bien tropicales, como la selva brasile\u00f1a. Somos humanitarios y nobles. No aspiramos a conquistar otras razas, tan solo deseamos transmitirles nuestros valores y, a cambio, recibir su herencia. Nos consideramos caballeros del Santo Contacto. Esa es otra falsedad. No buscamos nada, salvo personas. No necesitamos otros mundos. Necesitamos espejos. [\u2026] Lo que anhel\u00e1bamos: el Contacto con otra civilizaci\u00f3n. \u00a1Lo tenemos, hemos establecido ese Contacto! \u00a1Nuestra propia fealdad, aumentada como bajo un microscopio, nuestra necedad y nuestra verg\u00fcenza!<\/em><\/p>\n

<p>La novela de Lem evidencia las paradojas que produce el circuito cerrado de la raz\u00f3n humana, esa pulsi\u00f3n inevitable de antropomorfizar otras formas de vida, sean reales o imaginarias; esa imposibilidad de sustraer las emociones, el deseo y la voluntad como lenguaje primario de nuestra limitada capacidad de observaci\u00f3n. La ley de Solaris va m\u00e1s all\u00e1 de la simple compasi\u00f3n, no es un proceso reductor, es liberador, engrandecedor y explicativo por v\u00eda de emociones profundas, oce\u00e1nicas, gal\u00e1cticas y a trav\u00e9s de exploraciones de esperanza y desesperaci\u00f3n, j\u00fabilo, p\u00e1nico y resignaci\u00f3n:<\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Nosotros solo podemos ver una peque\u00f1a parte del proceso, el temblor de una \u00fanica cuerda de una orquesta sinf\u00f3nica de supergigantes; pero hay mucho m\u00e1s, porque sabemos \u2014sabemos que es as\u00ed, pero no lo comprendemos\u2014 que al mismo tiempo, encima y debajo de nosotros, en el insondable abismo, fuera de las fronteras de los ojos y de la imaginaci\u00f3n, se produce una multitud de transformaciones simult\u00e1neas relacionadas entre s\u00ed como notas ligadas por un contrapunto matem\u00e1tico. Por ello, alguien la bautiz\u00f3 con el t\u00edtulo de sinfon\u00eda geom\u00e9trica, y nosotros somos sus sordos oyentes.<\/em><\/p>","margin":"default"}},{"name":"Image Box Decoration Default","type":"image","children":null,"props":{"container_padding_remove":false,"image":"https:\/\/naturalezaysociedad.blob.core.windows.net\/dialogos\/numero-4\/nys-ospina-foto6.jpg","image_box_decoration":"default","image_svg_color":"emphasis","image_width":"300","link":"","margin":"default"}},{"name":"Text Size Small","type":"text","children":null,"props":{"block_align":"center","column_breakpoint":"m","content":"

<p><em><\/em>\u00a0Stanis\u0142aw Lem, 1966.<\/p>","margin":"","text_style":"small"}},{"name":"Divider Style Small","type":"divider","children":null,"props":{"divider_align":"center","divider_element":"hr","divider_style":"small"}},{"type":"headline","props":{"content":"

<p>Comentario a \u201cLa ley de Solaris\u201d<\/p>","title_element":"h1"}},{"name":"Headline Decoration Bullet","type":"headline","children":null,"props":{"block_align":"center","content":"Manuel Iturralde","title_color":"background","title_decoration":"bullet","title_element":"h3","title_font_family":"default"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p>Hay una escena recurrente en las pel\u00edculas de ciencia ficci\u00f3n sobre el espacio que siempre me genera ansiedad: la imagen angustiosa de una persona lanzada a la inmensa soledad del espacio exterior. Cosmonautas en pel\u00edculas como <em>2001 Odisea del Espacio<\/em> o <em>Gravedad<\/em> se convierten en n\u00e1ufragos espaciales en medio de un mar infinitamente m\u00e1s inmenso que el que tuvo que enfrentar Robinson Crusoe; estos n\u00e1ufragos del cosmos tienen poca (como en el caso de <em>Gravedad<\/em>) o ninguna (como en <em>2001 Odisea del espacio<\/em>) esperanza de volver a casa, llevados por la inercia irrefrenable del vac\u00edo espacial.<\/p>\n

<p>Creo que esta sensaci\u00f3n de angustia que experimento no se limita al hecho de ponerme en el lugar de esos astronautas perdidos en el espacio, con su respiraci\u00f3n agitada que empa\u00f1a el visor del casco, contemplando ese paisaje especial, aterrorizadoramente hermoso, que cada vez los aleja m\u00e1s, lento pero seguro, de la protecci\u00f3n de nido de la nave espacial y del planeta Tierra. Hay un miedo m\u00e1s profundo e \u00edntimo, m\u00e1s trascendental, al que regres\u00e9 al leer la pieza de Lucas sobre esa obra m\u00faltiple y enigm\u00e1tica que es <em>Solaris<\/em>. Al hacerlo, record\u00e9 uno de los momentos de la pel\u00edcula que se grabaron en mi memoria: el protagonista (el psic\u00f3logo Kris Kelvin), al reencontrarse de manera imposible, bajo la influencia del planeta\/ente Solaris, con su esposa que a\u00f1os atr\u00e1s se hab\u00eda suicidado en la Tierra, una vez superado el estado de <em>shock<\/em>, decide, con frialdad met\u00f3dica y cient\u00edfica, lanzarla en una c\u00e1psula al espacio, para que jam\u00e1s regrese ese recuerdo doloroso de su pasado.<\/p>\n

<p>Sin embargo, su esposa regresa, acaso enviada por Solaris, para sugerirle a Kelvin, y a nosotros, que, mientras estemos vivos, no podemos escapar de nuestros recuerdos, de nuestra conciencia. Creo que estas escenas que he descrito me perturban por dos razones. Por un lado, est\u00e1 esa imagen poderosa de la soledad de un ser humano (solo con su conciencia) flotando impotente en el espacio. Parad\u00f3jicamente, la infinitud del espacio y la conciencia de uno en medio de ese inmenso todo que es la m\u00e1s absoluta nada me genera una sensaci\u00f3n de claustrofobia, como cuando estamos en una habitaci\u00f3n completamente oscura. Por el otro, me queda la desapacible sensaci\u00f3n de que esas escenas me sugieren que estoy solo (en el espacio, en la habitaci\u00f3n, en mi cabeza); solo, con mi conciencia. Con ella llegu\u00e9 a comprender esta realidad y con ella (o al menos eso espero) me ir\u00e9 de ella.<\/p>\n

<p>De manera similar a lo que se\u00f1ala Lucas en su comentario a <em>Tigre en una tormenta tropical<\/em> (todo en el universo se relaciona), al referirse a la mezcla de frustraci\u00f3n y fascinaci\u00f3n de Borges, Melville y Herzog (incluso de amor y odio en el caso de los \u00faltimos dos) al contemplar al imposible tigre, la m\u00edtica ballena blanca, la ca\u00f3tica selva, estas sensaciones de miedo y frustraci\u00f3n, de un lado, consuelo, revelaci\u00f3n y amor, del otro, se interceptan en un punto com\u00fan: a esa imagen poderosa de lo \u00ednfimos, solos y perdidos que estamos en la inmensidad del universo, bien sea el cosmos, el mar o la selva (al punto de que nos ahogamos como si estuvi\u00e9ramos en el espacio m\u00e1s reducido) se une el desasosiego de intuir que frente a semejante inmensidad, que no podemos aprehender (mucho menos dominar), solo nos queda la posibilidad de tratar de comprendernos y aceptarnos a nosotros mismos; un poco m\u00e1s, un poco mejor. <em>Solaris,<\/em> <em>2001 Odisea del espacio<\/em>, <em>Moby Dick<\/em>, <em>Fitzcarraldo<\/em> (tambi\u00e9n pienso en <em>Aguirre<\/em>, la otra pel\u00edcula en que la selva devor\u00f3 al director y su protagonista), no son solo historias de viajes de la humanidad a la conquista de la naturaleza y el universo; son, ante todo, viajes introspectivos. Representan el viaje interior que nos lleva a cuestionar y definir la forma en que nos relacionamos con la naturaleza, el mundo que nos rodea; c\u00f3mo lo expresamos, qu\u00e9 hacemos con esa informaci\u00f3n.<\/p>\n

<p>Seg\u00fan como planteemos nuestra relaci\u00f3n con la naturaleza, el mundo, el cosmos, podremos verlos como objetos exteriores que se deben plegar a nuestra voluntad, pues los sometemos con nuestro conocimiento (visi\u00f3n frecuente de la ciencia occidental); o, m\u00e1s humildemente, podremos resignarnos a aceptar que no nos est\u00e1 dado dominar el mundo exterior debido a su inmensa inconmensurabilidad y nuestros limitados, humanos, poderes de comprensi\u00f3n. Si optamos por este segundo camino, tal vez nos daremos cuenta de que las maneras en que comprendemos y nos relacionemos con la naturaleza no dependen de las leyes de una realidad externa, que no podemos absorber, sino de c\u00f3mo decidamos concebirla; y, en el proceso de hacerlo, de c\u00f3mo nos relacionamos con ella y qu\u00e9 tipo de decisiones tomamos en consecuencia.<\/p>\n

<p>Visto as\u00ed (como se\u00f1alan Lucas, Lem, Borges y Melville en sus obras literarias, y Tarkovski y Herzog con sus pel\u00edculas), esas epop\u00e9yicas empresas humanas y cient\u00edficas de explorar el universo con las ansias de conocerlo y tal vez un d\u00eda dominarlo (como las empresas de enjaular la esencia del tigre, de atrapar la de la ballena, de descifrar la de la selva), de un lado son vanas (nunca lo lograremos) y, del otro, son (o solo pueden aspirar a ser) una forma de explorarnos, de navegar nuestra limitada conciencia humana a trav\u00e9s de viajes exteriores e interiores.<\/p>\n

<p>Es conmovedor ver la empresa cient\u00edfica desde otra \u00f3ptica y otro lugar. Nuestra visi\u00f3n occidental concibe la ciencia como un proceso racional, fr\u00edo, calculador, met\u00f3dico, encaminado a encontrar, sin sesgos, la verdad de los hechos objetivos, de la realidad que nos rodea, esa que se puede percibir y medir con datos (tal y como hacen los cient\u00edficos que estudian Solaris). Esta empresa no solo est\u00e1 motivada por la curiosidad del ser humano, sino tambi\u00e9n por su ambici\u00f3n de dominar la naturaleza y someterla a su voluntad por medio del conocimiento. Nuestro saber cient\u00edfico nos permite jugar a ser dioses, conquistadores del espacio (se nos qued\u00f3 peque\u00f1a la Tierra; tal es el tama\u00f1o de nuestra ambici\u00f3n como especie), amos del universo (como prometen series, pel\u00edculas, libros y c\u00f3mics de ciencia ficci\u00f3n).<\/p>\n

<p>Solaris rompe este ambicioso sue\u00f1o. Mientras los cient\u00edficos que entran en su \u00f3rbita m\u00e1s tratan de desentra\u00f1ar su esencia y las leyes que lo regulan, menos comprenden este planeta\/ser, que cambia arbitraria e impredeciblemente de forma y comportamiento. Mientras tanto \u00e9l, inteligencia superior o distinta, m\u00e1s parece saber de esos cient\u00edficos, al punto de contactarlos por medio de la recreaci\u00f3n f\u00edsica (como la esposa de Kelvin) de sus memorias y recuerdos m\u00e1s \u00edntimos; quiz\u00e1 para comunicarse, o tal vez para manipularlos y controlarlos (tal como el saber cient\u00edfico occidental pretende hacer con el mundo y los seres que lo rodean).<\/p>\n

<p>El rompimiento de esta ilusi\u00f3n nos lleva a la frustraci\u00f3n, el desconsuelo; y estos, a la soledad; la soledad de esos cient\u00edficos que contemplan a Solaris sin poder comprenderlo, a pesar de todos sus instrumentos cient\u00edficos y su tecnolog\u00eda, de todos sus esfuerzos, a miles de kil\u00f3metros de la Tierra. La soledad de encontrarnos frente a un ser, una realidad, con la que somos incapaces de comunicarnos, de relacionarnos. Una entidad que nos es imposible comprender, pues no podemos asir y dominar su esencia, por la insuperable inconmensurabilidad que implica su existencia frente a la nuestra. Aunque emprendamos el viaje a la conquista del universo y tengamos el mapa, no sabemos leerlo. Como en <em>Solaris,<\/em> <em>2001 Odisea del espacio<\/em>, <em>Moby Dick<\/em> y <em>Aguirre<\/em>, este es un viaje sin regreso a casa.<\/p>","margin":"default"}},{"name":"Divider Style Default","type":"divider","children":null,"props":{"divider_element":"hr","divider_style":""}},{"type":"headline","props":{"content":"

<p>Olafur Eliasson. <em>The Weather Project<\/em> (2003)<\/p>","title_element":"h1"}},{"name":"Headline Decoration Bullet","type":"headline","children":null,"props":{"block_align":"center","content":"Manuel Iturralde","title_color":"background","title_decoration":"bullet","title_element":"h3","title_font_family":"default"}},{"name":"Gallery Masonry","type":"gallery","children":[{"type":"gallery_item","props":{"image":"https:\/\/naturalezaysociedad.blob.core.windows.net\/dialogos\/numero-4\/nys-ospina-foto9.jpg","link":""}},{"type":"gallery_item","props":{"image":"https:\/\/naturalezaysociedad.blob.core.windows.net\/dialogos\/numero-4\/nys-ospina-foto11.jpg","link":""}},{"type":"gallery_item","props":{"image":"https:\/\/naturalezaysociedad.blob.core.windows.net\/dialogos\/numero-4\/nys-ospina-foto8.jpg","link":""}},{"type":"gallery_item","props":{"image":"https:\/\/naturalezaysociedad.blob.core.windows.net\/dialogos\/numero-4\/nys-ospina-foto10.jpg","link":""}},{"type":"gallery_item","props":{"image":"https:\/\/naturalezaysociedad.blob.core.windows.net\/dialogos\/numero-4\/nys-ospina-foto12.jpg","link":""}}],"props":{"filter":false,"filter_align":"center","filter_all":true,"filter_grid_breakpoint":"m","filter_grid_width":"auto","filter_margin":"large","filter_position":"top","filter_style":"subnav","grid_column_gap":"small","grid_default":"1","grid_masonry":true,"grid_medium":"3","grid_parallax":"","grid_row_gap":"small","grid_small":"2","image_width":"610","item_animation":true,"link_style":"default","link_text":"","margin":"default","meta_align":"above-title","meta_element":"div","meta_style":"text-meta","overlay_hover":true,"overlay_link":true,"overlay_mode":"caption","overlay_position":"bottom","overlay_style":"overlay-default","overlay_transition":"slide-bottom-small","parallax_easing":"1","show_content":true,"show_hover_image":true,"show_link":true,"show_meta":true,"show_title":true,"text_align":"","text_color":"","title_element":"h2","title_hover_style":"reset","title_margin":"small","title_style":"h4"}},{"name":"Text Size Small","type":"text","children":null,"props":{"block_align":"center","column_breakpoint":"m","content":"

<p><span class=\"caption small-8 medium-6\"><span style=\"text-decoration: underline;\"><a href=\"https:\/\/olafureliasson.net\/archive\/artwork\/WEK101003\/the-weather-project\"><strong><em>The Weather Project<\/em><\/strong><\/a><\/span>, 2003. Tate Modern, Londres. <em>Fotograf\u00edas<\/em>: Olafur Eliasson y Ari Magg.<br \/><\/span><\/p>","margin":"","text_style":"small"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p>Hablamos del clima de manera frecuente. Es un t\u00f3pico propicio para conversar con desconocidos o con quienes acabamos de conocer. Con el calentamiento global, una realidad cada vez m\u00e1s dif\u00edcil de ignorar, este tema de conversaci\u00f3n ha pasado a ser una preocupaci\u00f3n que nos afecta a todos. El desarrollo de un capitalismo depredador que concibe la naturaleza como un objeto de explotaci\u00f3n lo ha hecho insostenible y ha puesto en peligro la existencia de la humanidad y del mundo que habitamos. Esta crisis existencial hace imperativo que cambiemos nuestra forma de concebir y relacionarnos con la naturaleza y que encontremos maneras sostenibles y respetuosas de habitarla.<\/p>\n

<p>La naturaleza no es un objeto exterior al ser humano, no existe a la espera de ser controlada y dominada por la humanidad. Tenemos una relaci\u00f3n constitutiva con la naturaleza, nos servimos de esta para subsistir, pero tambi\u00e9n somos parte integral de ella. Nos afecta y la afectamos, depende de nosotros y dependemos de ella. Tal forma de ser y estar en el mundo implica que debemos romper las fronteras artificiales que ha fijado la modernidad como proyecto dominante occidental. La naturaleza no es un objeto que existe fuera de nosotros, existimos en ella. No hay tal diferenciaci\u00f3n entre la naturaleza-objeto y el sujeto humano.<\/p>\n

<p>El <em>Weather Project<\/em> (<em>Proyecto clim\u00e1tico<\/em>), instalaci\u00f3n del artista dan\u00e9s Olafur Eliasson (exhibida en la Galer\u00eda Tate Modern de Londres en 2003), es una poderosa forma de hacernos sentir nuestra relaci\u00f3n simbi\u00f3tica con la naturaleza. Eliasson respondi\u00f3 de manera impactante al reto de montar una instalaci\u00f3n en el Turbine Hall, un gigantesco espacio de 26 metros de alto y con un \u00e1rea de 3300 metros cuadrados. Para desarrollar su proyecto, Eliasson fue muy consciente de lo que representan este espacio y la Tate Modern, una antigua planta de energ\u00eda el\u00e9ctrica, s\u00edmbolo de la revoluci\u00f3n industrial que llev\u00f3 al Reino Unido a dominar buena parte del mundo y sus recursos. Al entrar al Turbine Hall, el visitante se encuentra frente a un inmenso atardecer, con un sol dorado y c\u00e1lido que parece ponerse en el horizonte. Es desorientadora la sensaci\u00f3n de entrar a un espacio construido por el ser humano y su ingenio industrial para darse cuenta de que, en lugar de entrar a una galer\u00eda de arte, estamos \u2018saliendo\u2019 del espacio al que supuestamente entramos para contemplar un sobrecogedor fen\u00f3meno natural. Para confundir m\u00e1s nuestros sentidos, una leve bruma difumina el ambiente y nuestra percepci\u00f3n de la c\u00e1lida luz naranja y de todo aquello que ilumina.<\/p>\n

<p>Las personas y sus objetos personales, la maquinaria que nos recuerda que este espacio fue una f\u00e1brica de luz, adoptan un color oscuro, monocrom\u00e1tico; todo son sombras en medio de la bruma naranja del atardecer. Bajo este juego de luz y sombras se disuelve la individualidad de las personas que habitamos el espacio, fundi\u00e9ndonos en el ambiente artificial y entre nosotras. Esta renuncia a nuestra individualidad e identidad nos desinhibe y conecta a dicho ambiente. Grupos de personas hacen <em>picnics<\/em>, como si estuvieran afuera (pero \u00bfd\u00f3nde es \u2018afuera\u2019?); otras se unen juguetonamente, acostadas o de pie, para formar figuras y composiciones que se reflejan en un inmenso espejo situado en el techo de la f\u00e1brica-galer\u00eda, lo que rompe el l\u00edmite artificial entre adentro y afuera.<\/p>\n

<p>Todo es artificio. El redondo y c\u00e1lido sol es en realidad la mitad de un c\u00edrculo hecho de alrededor de 200 luces monofrecuencia que forma una circunferencia con su reflejo en el espejo y convierte todo el espacio en una combinaci\u00f3n de sombras negras y luz naranja que parece calentar el ambiente, pero no lo hace. La bruma es producida por un vapor de agua que circula a trav\u00e9s de mangueras; los espejos del techo duplican el espacio y lo substraen de su realidad. Todo es producto de la creatividad humana, pero, al mismo tiempo, se siente org\u00e1nico, natural, liberador. Al conectarnos a trav\u00e9s de los sentidos con esta naturaleza artificial nos conectamos de forma gregaria y emp\u00e1tica con nosotros mismos, con nuestros cong\u00e9neres y con el mundo que c\u00e1lida y juguetonamente nos envuelve. Nos disolvemos en esa naturaleza y formamos parte de ella.<\/p>\n

<p>Al salir del Turbine Hall y entrar en el afuera de esa otra naturaleza que tambi\u00e9n nos rodea, aquella que preexiste y coexiste con el ser humano, la que este ha intervenido y construido, formando un todo org\u00e1nico, nos sentimos transformados y miramos el atardecer de manera distinta: humildes nos detenemos a contemplar en ese otro atardecer el espect\u00e1culo de la existencia, del mundo al que pertenecemos y que no nos pertenece, que nos habita y habitamos.<\/p>","margin":"default"}},{"name":"Divider Style Small","type":"divider","children":null,"props":{"divider_align":"center","divider_element":"hr","divider_style":"small"}},{"type":"headline","props":{"content":"

<p>Comentario a <span>\u201cOlafur Eliasson. <\/span><em>The Weather Project <\/em>(2003)\u201d<\/p>","title_element":"h1"}},{"name":"Headline Decoration Bullet","type":"headline","children":null,"props":{"block_align":"center","content":"Lucas Ospina","title_color":"background","title_decoration":"bullet","title_element":"h3","title_font_family":"default"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p>\u201cNada es m\u00e1s importante que construir ideas ficticias para entender las nuestras\u201d es un aforismo que dej\u00f3 dicho en alg\u00fan lugar el fil\u00f3sofo ingl\u00e9s Ludwig Wittgenstein. El texto sobre <em>The Weather Project<\/em> de Eliasson me hace pensar en c\u00f3mo el recurso de la ficci\u00f3n, de la obra de arte, con sus medias mentiras y verdades y media, nos permite ver en este caso, y en este n\u00famero de la revista, la construcci\u00f3n de lo natural, de eso que llamamos \u201cla naturaleza\u201d. La pieza de Eliasson es potente, pues construye un clima dominado por el astro rey, el Sol, y gracias a ese paisaje artificial extiende esa ficci\u00f3n a otras ficciones: la ficci\u00f3n de lo natural y de la naturaleza como otro, como algo externo a lo humano y que ha sido creado bajo el mismo artificio creativo de un dios, o bajo el sue\u00f1o de la raz\u00f3n de un diosito humano creador que, por un instante de poder, suspende lo inveros\u00edmil, y pretende que todo lo ve. El poder como la capacidad de definir lo que es real.<\/p>\n

<p>La descripci\u00f3n de la escena de los espectadores ante ese paisaje solar representado me recuerda en algo a lo que ocurre en la historia de la pel\u00edcula <em>El Mago de Oz<\/em> cuando al final los protagonistas llegan ante ese poderoso ser a pedirle el deseo de que les otorgue lo que cada uno piensa que le hace falta. Gracias al olfato de un perrito, toda esa fantasmagor\u00eda poderosa de una gran f\u00e1brica de magia se revela como lo que es, ilusi\u00f3n, y solo bajo el efecto de la palabra, del verbo, cada persona recibe del ilusionista un don y una ilusi\u00f3n de poder conseguir lo posible con los medios disponibles.<\/p>\n

<p>Una \u00faltima ilusi\u00f3n de la obra de Eliasson es que esa exposici\u00f3n form\u00f3 parte de la Unilever Series, un evento que llevaba el nombre de la empresa que aport\u00f3 los recursos para esa serie de intervenciones en esa f\u00e1brica ahora convertida en espacio de exposici\u00f3n. La exposici\u00f3n de Eliasson, como tantas otras que han tenido lugar en la Galer\u00eda Tate Modern, no se han podido desligar de la paradoja de que la plataforma museal desde la que hablan es patrocinada por empresas y multinacionales que en sus pr\u00e1cticas corporativas corruptas y contaminantes son merecedoras de las mismas cr\u00edticas que hacen las personas y las obras que ah\u00ed exponen. Los artistas muerden la mano que los alimenta. Este fen\u00f3meno de mecenazgo ha sido llamado <em>artwashing<\/em> y, en el caso de la Tate Modern, llev\u00f3 a que otro de sus patrocinadores, la British Petroleum Company, cancelar\u00e1 su participaci\u00f3n luego de 26 a\u00f1os de patronazgo. El escritor Walter Benjamin se\u00f1alaba hace un siglo que la autoalienaci\u00f3n de la humanidad \u201cha alcanzado un grado que le permite vivir su propia destrucci\u00f3n como un goce est\u00e9tico de primer orden\u201d. Tal vez la obra de Eliasson y su cruce con Unilever nos hacen part\u00edcipes de esa misma expresi\u00f3n sublime de gozo vergonzante que nos produce un sol capaz de achicharrarnos en un verano belicoso como el que tiene lugar por estos d\u00edas en Europa.<\/p>","margin":"default"}},{"type":"divider","props":{"divider_element":"hr"}}]}]}]},{"name":"Call to Action","type":"section","props":{"image":"","image_position":"center-center","padding_remove_bottom":true,"padding_remove_top":false,"style":"default","text_color":"light","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"middle","width":"xlarge"},"children":[{"name":"","type":"row","children":[{"name":"","type":"column","props":{"image":"https:\/\/naturalezaysociedad.blob.core.windows.net\/dialogos\/numero-4\/nys-pie.png","image_position":"center-center","image_size":"contain","media_overlay_gradient":"","padding":"large","position_sticky_breakpoint":"m","text_color":"light","vertical_align":"middle","width_medium":"1-1"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p><strong><span>Naturaleza y Sociedad. Desaf\u00edos Medioambientales<em><br \/><\/em><\/span><\/strong>N\u00famero 4 | septiembre-diciembre 2022<br \/>Los derechos de la naturaleza: di\u00e1logos entre el derecho y las artes<\/p>","margin":"default","position":"relative","text_color":"success","text_style":"large"}},{"name":"","type":"button","props":{"button_size":"large","fullwidth":false,"grid_column_gap":"","grid_row_gap":"","margin":"large","margin_remove_bottom":false,"text_align":"left"},"children":[{"name":"","type":"button_item","props":{"button_style":"primary","content":"Tabla de contenido","icon":"bookmark","icon_align":"left","link":"#","link_target":"blank"}}]}]}]}]}],"version":"3.0.11"} --></p><p>The post <a href="https://openscience.uniandes.edu.co/nys4-12/">Un diálogo entre el arte y el derecho alrededor de cuatro obras</a> first appeared on <a href="https://openscience.uniandes.edu.co">Revistas Uniandes | Multimedia</a>.</p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Nativas/Foráneas. Un acuerdo entre simbiontes</title>
		<link>https://openscience.uniandes.edu.co/nys4-11/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Naturaleza y Sociedad]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 25 Nov 2022 21:10:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diálogos - Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales]]></category>
		<category><![CDATA[Los derechos de la naturaleza: diálogos entre el derecho y las artes]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los derechos de la naturaleza: diálogos entre el derecho y las artes Diálogos entre arte y derecho Nativas/Foráneas. Un acuerdo entre simbiontes Eulalia de Valdenebro Doctora en Arte y Ecosofía por la Universidad París 8 (París, Francia); Magíster en Artes Plásticas y Visuales de la Universidad Nacional (Bogotá, Colombia); y Licenciada en Bellas Artes de [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" src="https://naturalezaysociedad.blob.core.windows.net/dialogos/banner/nys_banner.jpg" alt=""></p>
<h5>Los derechos de la naturaleza: diálogos entre el derecho y las artes</h5>
<div>Diálogos entre arte y derecho</div>
<h1>
<p>Nativas/Foráneas. Un acuerdo entre simbiontes</p>
</h1>
<h3>Eulalia de Valdenebro</h3>
<div>
<p>Doctora en Arte y Ecosofía por la Universidad París 8 (París, Francia); Magíster en Artes Plásticas y Visuales de la Universidad Nacional (Bogotá, Colombia); y Licenciada en Bellas Artes de la Universidad del País Vasco (UPB) (Bilbao, España). Tiene también una formación en Ilustración Botánica en el Atelier de Peinture Botanique (Francia). Sus proyectos artísticos se encuentran siempre a la naturaleza. Su obra nace de una pregunta fundamental sobre la relación que los seres humanos establecemos con los seres vegetales, pregunta que forma parte de un problema mayor, la relación misma con el <em>oikos</em> (la casa). <span>Todas sus publicaciones están disponibles en acceso libre en <a href="http://www.eulaliadevaldenebro.com">www.eulaliadevaldenebro.com</a><br /></span></p>
<p><span> </span></p>
</div>
<hr>
<p><a href="https://naturalezaysociedad.blob.core.windows.net/dialogos/numero-4/nys-valdenebro-foto1.jpg"><img decoding="async" src="https://naturalezaysociedad.blob.core.windows.net/dialogos/numero-4/nys-valdenebro-foto1.jpg" alt=""></a><br />
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<ul>
<li>
<h3>Título</h3>
<div>
<p>Nativas/Foráneas. Un acuerdo entre simbiontes</p>
</div>
</li>
<li>
<h3>Técnica</h3>
<div>
<p><!--StartFragment --><span class="cf0">Retícula metálica enredada por vegetación nativa viva de bosque altoandino</span><!--EndFragment --></p>
</div>
</li>
<li>
<h3>Año</h3>
<div>
<p>2010-</p>
</div>
</li>
<li>
<h3>Artista</h3>
<div>
<p>Eulalia de Valdenebro</p>
</div>
</li>
</ul>
<hr>
<h1>Comentario de la artista</h1>
<h3>Eulalia de Valdenebro</h3>
<div>
<p>Hace quizás quince años quedó inscrita en mi ser la sentencia que hizo Michel Serres en 1990 cuando trató de llamar la atención sobre la relación que establecemos con los seres y fuerzas de la naturaleza. En un lenguaje de poeta jurista, nos dijo:</p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>En efecto, la Tierra nos habla en términos de fuerzas, lazos, interacciones, y eso es suficiente para hacer un contrato. Así pues, cada uno de los miembros en simbiosis debe al otro, de hecho, la vida, so pena de muerte. (1991, p. 71)</em></p>
<p>Nativas/Foráneas fue el proyecto en el que asumí seriamente esta sentencia, desde entonces ya sabía que los bosques, los ríos, los páramos, las plantas, la tierra efectivamente sí nos hablan, solo es cuestión de disponerse a comprenderlos. Lo que esta sentencia significó para mi vida y mis prácticas artísticas fue asumirme como simbionte, abandonar a conciencia mi lugar de artista creadora, abandonar el antropocentrismo que caracteriza el ámbito del arte —y también el del derecho— para convertirme en una dispersora de semillas, una gestora para que la maraña del bosque andino tuviera también un lugar en medio de la ciudad que se lo ha arrebatado.</p>
<p>El proyecto empezó en 2010, consistió en entrar a un bosque altoandino, aquel que es propio de la altitud en la que está Bogotá (2600 m s. n. m.). Pasé días dibujando y observando su riquísima densidad, en donde cada árbol es un hospedero de cientos de plantas que se asocian a su estructura formando una maraña densa en la cual es muy difícil distinguir límites, pues todos los seres están mezclados, unidos por complejas relaciones. Fijé mi atención en las enredaderas y pasé mucho tiempo dibujándolas para entender de qué manera ocupaban todos los intersticios del bosque hasta hacerlo una maraña impenetrable. Empecé a imaginar una escultura viva que mostrara esa complejidad de relaciones y también la condición política de estas plantas, que cumplen la paradójica situación de ser NATIVAS, es decir, haberse adaptado a este lugar hace 10 000 millones de años cuando las montañas de los Andes se elevaron, y a la vez FORÁNEAS en la zona de Bogotá, porque son plantas que no hacen parte del imaginario cultural de los habitantes actuales de este territorio. La paradoja de ser a la vez nativas y foráneas es una consecuencia más de la estructura colonial que desprecia lo local, lo nativo<a href="#_fn1" name="_ftnref1"><span><sup>[1]</sup></span></a>. Que desprecia lo propio de estas montañas, lo que no está directamente al servicio de lo humano.</p>
<p>Continué el proyecto transportado semillas, esquejes y plántulas del bosque altoandino a mi taller/jardín en la ciudad. Tras varios fracasos, logré establecer un vivero con unas 800 plantas de al menos 12 especies de enredaderas nativas. Transcurrieron cuatro años de una relación cotidiana y táctil con esos seres. Aprendí el lugar preferido de cada una, la velocidad con que estiraban sus zarcillos, el comportamiento de sus raíces, lo que les pasaba cuando florecían, la necesidad de agua, su tolerancia a la contaminación de la ciudad y la flexibilidad de sus ramas. Durante ese tiempo, expuse el proyecto en varias instituciones, mostrando todo el material de estudio y proyectando la escultura como una retícula metálica que replica el perfil de los Cerros Orientales, como una manera de hacer entrar el bosque de la montaña al entramado urbano. Finalmente, en 2014, la Universidad Jorge Tadeo Lozano compró el proyecto y empezamos a hacer el lugar para estos seres, también hicimos el contrato, en el que hay una cláusula que me parece relevante citar:</p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>La contratista se compromete a vigilar la adaptación de las plantas en su lugar de siembra durante un año. La adaptación se refiere a que las plantas tengan sus ciclos vitales naturales.</em></p>
<p>A las plantas que logran vivir en la ciudad normalmente les toca adaptarse a las costumbres de la jardinería, que las formaliza según la moda, las controla, las “limpia” y no las deja completar sus ciclos y relaciones vitales. Con esta cláusula, pensé en protegerlas de esas prácticas bajo el concepto de escultura viva, pues ese estatus les permitiría tener a las plantas sus relaciones vitales y naturales: competir, secarse, morir y nacer, asociarse a diferentes simbiontes que traen nuevas semillas, enredarse entre sí sin ningún control formalizante, invadir por completo la estructura metálica que había diseñado y mostrar que es posible permitir que en la ciudad también haya este tipo de relaciones, que no está enfocado al criterio, al gusto o a las necesidades humanas, sino a la forma de vida de estos seres vegetales.</p>
<p>Pienso que este es el aporte reflexivo y sensible que puedo hacer desde mis prácticas artísticas al tema de los derechos de la naturaleza: creo que desde cualquier disciplina es urgente abandonar el lugar central que nos hemos otorgado en el entramado de relaciones vitales, asumir que los seres y fuerzas del planeta no son un recurso, y reconocer en cada uno de ellos su propia forma de vida. Para ello es importante conocer la complejidad de la vida de nuestro planeta rompiendo las fronteras epistémicas y ontológicas. Pienso que las prácticas artísticas tienen la virtud de haber perdido su carácter disciplinar, y que ello permite integrar diversas formas de conocimiento, y que además los productos sensibles que surgen de esas prácticas pueden llegar a tocar los afectos, y desde allí hacer aportes a la formación de una ética medioambiental. Promulgar leyes no forma una ética. Las leyes sobre los derechos de la naturaleza no tienen ningún sentido si seguimos considerando la naturaleza como un recurso que nos pertenece y no empezamos a entenderla como una red de relaciones simbióticas de la cual apenas somos unos miembros dependientes.</p>
<h3>Referencias</h3>
<p>Serres, M. (1991). <em>El contrato natural</em>. Pre-textos.</p>
<h3>Notas</h3>
<p><a href="#_fn1" name="_ftn1"><span><sup>[1]</sup></span></a> <span>Felizmente esta tendencia se ha transformado con los años, cada vez es más común ver zonas verdes en la ciudad con especies nativas. Lo que poco no sucede son espacios urbanos con sus relaciones vitales naturales.</span></p>
</div>
<h1>Comentario desde el derecho</h1>
<h3>Helena Alviar García*</h3>
<div>
<h3>Naturaleza y seres humanos: imposibles de separar</h3>
<p>La relación entre los seres humanos y la naturaleza es uno de los temas centrales de debate y estudio para las ciencias sociales. La economía y el derecho, en particular, proveen el lenguaje y las formas que nombran, enmarcan, delimitan, dan y otorgan posibilidades a la naturaleza. Para la economía, y a manera de ilustración, los objetivos de modernización y crecimiento pasan por la clasificación y observación de plantas y especies con la meta de incrementar su producción, consumo y exportación. Desde esta perspectiva, el universo mineral, vegetal y animal está totalmente separado de los seres humanos e infinitamente disponible para su explotación. Por otra parte, el derecho provee las herramientas para su aprovechamiento por medio de conceptos como soberanía y propiedad privada, con sus exigencias de demarcación, fronteras y control sobre un territorio. En las dos disciplinas, el ser humano domina, decide, controla.</p>
<p>Sin embargo, hay otras maneras de entender esta interacción o la centralidad de los seres humanos. Menos en términos antagónicos y de violenta dominación, y más en términos de simbiosis, diálogo, dependencia y cuidado. La obra <em>Nativas/Foráneas </em>de la artista Eulalia de Valdenebro propone otra perspectiva al tejer y darles posibilidades a especies del bosque altoandino en medio de un ambiente urbano. Este encuentro entre naturaleza y mujer implica para Valdenebro: “Asumirme como simbionte, abandonar a conciencia mi lugar de artista creadora, abandonar el antropocentrismo que caracteriza el ámbito del arte —y también el del derecho—, para convertirme en una dispersora de semillas, una gestora para que la maraña del bosque andino tuviera también un lugar en medio de la ciudad que se lo ha arrebatado”. La escultura de vegetal y metal entrelazado ilustra nuestra inseparabilidad con el medio ambiente y la imposibilidad de dominarlo, dos lecciones fundamentales para el derecho y la economía. Al mismo tiempo, al incorporar las plantas como parte de la creación de la artista, la obra abre posibilidades para diseñar los derechos de la naturaleza, no ofrecidos por el Estado-nación a manera de favor o privilegio y más como fundacionales al Estado mismo.</p>
<h6>* <span>Facultad de Derecho, </span>SciencesPo, París (Francia).</h6>
</div>
<hr>
<div>
<p><strong><span>Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales<em><br /></em></span></strong>Número 4 | septiembre-diciembre 2022<br />Los derechos de la naturaleza: diálogos entre el derecho y las artes</p>
</div>
<p>
    <a href="#">Tabla de contenido</a>
</p>
<p><span id="more-2094"></span><br />
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<p>Nativas\/For\u00e1neas. Un acuerdo entre simbiontes<\/p>","margin_remove_bottom":false,"margin_remove_top":true,"title_element":"h1","title_style":"heading-medium"}},{"name":"Headline Decoration Bullet","type":"headline","children":null,"props":{"block_align":"center","content":"Eulalia de Valdenebro","title_decoration":"bullet","title_element":"h3"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p>Doctora en Arte y Ecosof\u00eda por la Universidad Par\u00eds 8 (Par\u00eds, Francia); Mag\u00edster en Artes Pl\u00e1sticas y Visuales de la Universidad Nacional (Bogot\u00e1, Colombia); y Licenciada en Bellas Artes de la Universidad del Pa\u00eds Vasco (UPB) (Bilbao, Espa\u00f1a). Tiene tambi\u00e9n una formaci\u00f3n en Ilustraci\u00f3n Bot\u00e1nica en el Atelier de Peinture Botanique (Francia). Sus proyectos art\u00edsticos se encuentran siempre a la naturaleza. Su obra nace de una pregunta fundamental sobre la relaci\u00f3n que los seres humanos establecemos con los seres vegetales, pregunta que forma parte de un problema mayor, la relaci\u00f3n misma con el <em>oikos<\/em> (la casa). <span>Todas sus publicaciones est\u00e1n disponibles en acceso libre en <a href=\"http:\/\/www.eulaliadevaldenebro.com\">www.eulaliadevaldenebro.com<\/a><br \/><\/span><\/p>\n

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<p>Nativas\/For\u00e1neas. Un acuerdo entre simbiontes<\/p>","title":"T\u00edtulo"}},{"name":"","type":"description_list_item","props":{"content":"

<p><!--StartFragment --><span class=\"cf0\">Ret\u00edcula met\u00e1lica enredada por vegetaci\u00f3n nativa viva de bosque altoandino<\/span><!--EndFragment --><\/p>«,»title»:»T\u00e9cnica»}},{«name»:»»,»type»:»description_list_item»,»props»:{«content»:»</p>
<p>2010-<\/p>«,»title»:»A\u00f1o»}},{«type»:»description_list_item»,»props»:{«content»:»</p>
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<p>Hace quiz\u00e1s quince a\u00f1os qued\u00f3 inscrita en mi ser la sentencia que hizo Michel Serres en 1990 cuando trat\u00f3 de llamar la atenci\u00f3n sobre la relaci\u00f3n que establecemos con los seres y fuerzas de la naturaleza. En un lenguaje de poeta jurista, nos dijo:<\/p>\n</p>
<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>En efecto, la Tierra nos habla en t\u00e9rminos de fuerzas, lazos, interacciones, y eso es suficiente para hacer un contrato. As\u00ed pues, cada uno de los miembros en simbiosis debe al otro, de hecho, la vida, so pena de muerte. (1991, p. 71)<\/em><\/p>\n</p>
<p>Nativas\/For\u00e1neas fue el proyecto en el que asum\u00ed seriamente esta sentencia, desde entonces ya sab\u00eda que los bosques, los r\u00edos, los p\u00e1ramos, las plantas, la tierra efectivamente s\u00ed nos hablan, solo es cuesti\u00f3n de disponerse a comprenderlos. Lo que esta sentencia signific\u00f3 para mi vida y mis pr\u00e1cticas art\u00edsticas fue asumirme como simbionte, abandonar a conciencia mi lugar de artista creadora, abandonar el antropocentrismo que caracteriza el \u00e1mbito del arte \u2014y tambi\u00e9n el del derecho\u2014 para convertirme en una dispersora de semillas, una gestora para que la mara\u00f1a del bosque andino tuviera tambi\u00e9n un lugar en medio de la ciudad que se lo ha arrebatado.<\/p>\n</p>
<p>El proyecto empez\u00f3 en 2010, consisti\u00f3 en entrar a un bosque altoandino, aquel que es propio de la altitud en la que est\u00e1 Bogot\u00e1 (2600 m s. n. m.). Pas\u00e9 d\u00edas dibujando y observando su riqu\u00edsima densidad, en donde cada \u00e1rbol es un hospedero de cientos de plantas que se asocian a su estructura formando una mara\u00f1a densa en la cual es muy dif\u00edcil distinguir l\u00edmites, pues todos los seres est\u00e1n mezclados, unidos por complejas relaciones. Fij\u00e9 mi atenci\u00f3n en las enredaderas y pas\u00e9 mucho tiempo dibuj\u00e1ndolas para entender de qu\u00e9 manera ocupaban todos los intersticios del bosque hasta hacerlo una mara\u00f1a impenetrable. Empec\u00e9 a imaginar una escultura viva que mostrara esa complejidad de relaciones y tambi\u00e9n la condici\u00f3n pol\u00edtica de estas plantas, que cumplen la parad\u00f3jica situaci\u00f3n de ser NATIVAS, es decir, haberse adaptado a este lugar hace 10\u2009000 millones de a\u00f1os cuando las monta\u00f1as de los Andes se elevaron, y a la vez FOR\u00c1NEAS en la zona de Bogot\u00e1, porque son plantas que no hacen parte del imaginario cultural de los habitantes actuales de este territorio. La paradoja de ser a la vez nativas y for\u00e1neas es una consecuencia m\u00e1s de la estructura colonial que desprecia lo local, lo nativo<a href=\"#_fn1\" name=\"_ftnref1\"><span><sup>[1]<\/sup><\/span><\/a>. Que desprecia lo propio de estas monta\u00f1as, lo que no est\u00e1 directamente al servicio de lo humano.<\/p>\n</p>
<p>Continu\u00e9 el proyecto transportado semillas, esquejes y pl\u00e1ntulas del bosque altoandino a mi taller\/jard\u00edn en la ciudad. Tras varios fracasos, logr\u00e9 establecer un vivero con unas 800 plantas de al menos 12 especies de enredaderas nativas. Transcurrieron cuatro a\u00f1os de una relaci\u00f3n cotidiana y t\u00e1ctil con esos seres. Aprend\u00ed el lugar preferido de cada una, la velocidad con que estiraban sus zarcillos, el comportamiento de sus ra\u00edces, lo que les pasaba cuando florec\u00edan, la necesidad de agua, su tolerancia a la contaminaci\u00f3n de la ciudad y la flexibilidad de sus ramas. Durante ese tiempo, expuse el proyecto en varias instituciones, mostrando todo el material de estudio y proyectando la escultura como una ret\u00edcula met\u00e1lica que replica el perfil de los Cerros Orientales, como una manera de hacer entrar el bosque de la monta\u00f1a al entramado urbano. Finalmente, en 2014, la Universidad Jorge Tadeo Lozano compr\u00f3 el proyecto y empezamos a hacer el lugar para estos seres, tambi\u00e9n hicimos el contrato, en el que hay una cl\u00e1usula que me parece relevante citar:<\/p>\n</p>
<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>La contratista se compromete a vigilar la adaptaci\u00f3n de las plantas en su lugar de siembra durante un a\u00f1o. La adaptaci\u00f3n se refiere a que las plantas tengan sus ciclos vitales naturales.<\/em><\/p>\n</p>
<p>A las plantas que logran vivir en la ciudad normalmente les toca adaptarse a las costumbres de la jardiner\u00eda, que las formaliza seg\u00fan la moda, las controla, las \u201climpia\u201d y no las deja completar sus ciclos y relaciones vitales. Con esta cl\u00e1usula, pens\u00e9 en protegerlas de esas pr\u00e1cticas bajo el concepto de escultura viva, pues ese estatus les permitir\u00eda tener a las plantas sus relaciones vitales y naturales: competir, secarse, morir y nacer, asociarse a diferentes simbiontes que traen nuevas semillas, enredarse entre s\u00ed sin ning\u00fan control formalizante, invadir por completo la estructura met\u00e1lica que hab\u00eda dise\u00f1ado y mostrar que es posible permitir que en la ciudad tambi\u00e9n haya este tipo de relaciones, que no est\u00e1 enfocado al criterio, al gusto o a las necesidades humanas, sino a la forma de vida de estos seres vegetales.<\/p>\n</p>
<p>Pienso que este es el aporte reflexivo y sensible que puedo hacer desde mis pr\u00e1cticas art\u00edsticas al tema de los derechos de la naturaleza: creo que desde cualquier disciplina es urgente abandonar el lugar central que nos hemos otorgado en el entramado de relaciones vitales, asumir que los seres y fuerzas del planeta no son un recurso, y reconocer en cada uno de ellos su propia forma de vida. Para ello es importante conocer la complejidad de la vida de nuestro planeta rompiendo las fronteras epist\u00e9micas y ontol\u00f3gicas. Pienso que las pr\u00e1cticas art\u00edsticas tienen la virtud de haber perdido su car\u00e1cter disciplinar, y que ello permite integrar diversas formas de conocimiento, y que adem\u00e1s los productos sensibles que surgen de esas pr\u00e1cticas pueden llegar a tocar los afectos, y desde all\u00ed hacer aportes a la formaci\u00f3n de una \u00e9tica medioambiental. Promulgar leyes no forma una \u00e9tica. Las leyes sobre los derechos de la naturaleza no tienen ning\u00fan sentido si seguimos considerando la naturaleza como un recurso que nos pertenece y no empezamos a entenderla como una red de relaciones simbi\u00f3ticas de la cual apenas somos unos miembros dependientes.<\/p>\n</p>
<h3>Referencias<\/h3>\n</p>
<p>Serres, M. (1991). <em>El contrato natural<\/em>. Pre-textos.<\/p>\n</p>
<h3>Notas<\/h3>\n</p>
<p><a href=\"#_fn1\" name=\"_ftn1\"><span><sup>[1]<\/sup><\/span><\/a> <span>Felizmente esta tendencia se ha transformado con los a\u00f1os, cada vez es m\u00e1s com\u00fan ver zonas verdes en la ciudad con especies nativas. Lo que poco no sucede son espacios urbanos con sus relaciones vitales naturales.<\/span><\/p>«,»margin»:»default»}}]},{«type»:»column»,»props»:{«image_position»:»center-center»,»media_overlay_gradient»:»»,»position_sticky_breakpoint»:»m»,»width_medium»:»1-2&#8243;},»children»:[{«type»:»headline»,»props»:{«content»:»Comentario desde el derecho»,»title_element»:»h1&#8243;}},{«name»:»Headline Decoration Bullet»,»type»:»headline»,»children»:null,»props»:{«block_align»:»center»,»content»:»Helena Alviar Garc\u00eda*»,»title_decoration»:»bullet»,»title_element»:»h3&#8243;,»title_font_family»:»default»}},{«type»:»text»,»props»:{«column_breakpoint»:»m»,»content»:»</p>
<h3>Naturaleza y seres humanos: imposibles de separar<\/h3>\n</p>
<p>La relaci\u00f3n entre los seres humanos y la naturaleza es uno de los temas centrales de debate y estudio para las ciencias sociales. La econom\u00eda y el derecho, en particular, proveen el lenguaje y las formas que nombran, enmarcan, delimitan, dan y otorgan posibilidades a la naturaleza. Para la econom\u00eda, y a manera de ilustraci\u00f3n, los objetivos de modernizaci\u00f3n y crecimiento pasan por la clasificaci\u00f3n y observaci\u00f3n de plantas y especies con la meta de incrementar su producci\u00f3n, consumo y exportaci\u00f3n. Desde esta perspectiva, el universo mineral, vegetal y animal est\u00e1 totalmente separado de los seres humanos e infinitamente disponible para su explotaci\u00f3n. Por otra parte, el derecho provee las herramientas para su aprovechamiento por medio de conceptos como soberan\u00eda y propiedad privada, con sus exigencias de demarcaci\u00f3n, fronteras y control sobre un territorio. En las dos disciplinas, el ser humano domina, decide, controla.<\/p>\n</p>
<p>Sin embargo, hay otras maneras de entender esta interacci\u00f3n o la centralidad de los seres humanos. Menos en t\u00e9rminos antag\u00f3nicos y de violenta dominaci\u00f3n, y m\u00e1s en t\u00e9rminos de simbiosis, di\u00e1logo, dependencia y cuidado. La obra <em>Nativas\/For\u00e1neas <\/em>de la artista Eulalia de Valdenebro propone otra perspectiva al tejer y darles posibilidades a especies del bosque altoandino en medio de un ambiente urbano. Este encuentro entre naturaleza y mujer implica para Valdenebro: \u201cAsumirme como simbionte, abandonar a conciencia mi lugar de artista creadora, abandonar el antropocentrismo que caracteriza el \u00e1mbito del arte \u2014y tambi\u00e9n el del derecho\u2014, para convertirme en una dispersora de semillas, una gestora para que la mara\u00f1a del bosque andino tuviera tambi\u00e9n un lugar en medio de la ciudad que se lo ha arrebatado\u201d. La escultura de vegetal y metal entrelazado ilustra nuestra inseparabilidad con el medio ambiente y la imposibilidad de dominarlo, dos lecciones fundamentales para el derecho y la econom\u00eda. Al mismo tiempo, al incorporar las plantas como parte de la creaci\u00f3n de la artista, la obra abre posibilidades para dise\u00f1ar los derechos de la naturaleza, no ofrecidos por el Estado-naci\u00f3n a manera de favor o privilegio y m\u00e1s como fundacionales al Estado mismo.<\/p>\n</p>
<h6>* <span>Facultad de Derecho, <\/span>SciencesPo, Par\u00eds (Francia).<\/h6>«,»margin»:»default»}}]}]}]},{«type»:»section»,»props»:{«image_position»:»center-center»,»style»:»default»,»title_breakpoint»:»xl»,»title_position»:»top-left»,»title_rotation»:»left»,»vertical_align»:»middle»,»width»:»default»},»children»:[{«type»:»row»,»children»:[{«type»:»column»,»props»:{«image_position»:»center-center»,»media_overlay_gradient»:»»,»position_sticky_breakpoint»:»m»},»children»:[{«type»:»divider»,»props»:{«divider_element»:»hr»}}]}]}]},{«name»:»Call to Action»,»type»:»section»,»props»:{«image»:»»,»image_position»:»center-center»,»padding_remove_bottom»:true,»padding_remove_top»:false,»style»:»default»,»text_color»:»light»,»title_breakpoint»:»xl»,»title_position»:»top-left»,»title_rotation»:»left»,»vertical_align»:»middle»,»width»:»xlarge»},»children»:[{«name»:»»,»type»:»row»,»children»:[{«name»:»»,»type»:»column»,»props»:{«image»:»https:\/\/naturalezaysociedad.blob.core.windows.net\/dialogos\/numero-4\/nys-pie.png»,»image_position»:»center-center»,»image_size»:»contain»,»media_overlay_gradient»:»»,»padding»:»large»,»position_sticky_breakpoint»:»m»,»text_color»:»light»,»vertical_align»:»middle»,»width_medium»:»1-1&#8243;},»children»:[{«type»:»text»,»props»:{«column_breakpoint»:»m»,»content»:»</p>
<p><strong><span>Naturaleza y Sociedad. Desaf\u00edos Medioambientales<em><br \/><\/em><\/span><\/strong>N\u00famero 4 | septiembre-diciembre 2022<br \/>Los derechos de la naturaleza: di\u00e1logos entre el derecho y las artes<\/p>«,»margin»:»default»,»position»:»relative»,»text_color»:»success»,»text_style»:»large»}},{«name»:»»,»type»:»button»,»props»:{«button_size»:»large»,»fullwidth»:false,»grid_column_gap»:»»,»grid_row_gap»:»»,»margin»:»large»,»margin_remove_bottom»:false,»text_align»:»left»},»children»:[{«name»:»»,»type»:»button_item»,»props»:{«button_style»:»primary»,»content»:»Tabla de contenido»,»icon»:»bookmark»,»icon_align»:»left»,»link»:»#»,»link_target»:»blank»}}]}]}]}]}],»version»:»3.0.11&#8243;} &#8211;></p><p>The post <a href="https://openscience.uniandes.edu.co/nys4-11/">Nativas/Foráneas. Un acuerdo entre simbiontes</a> first appeared on <a href="https://openscience.uniandes.edu.co">Revistas Uniandes | Multimedia</a>.</p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
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		<title>Encuentros con seres notables</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Naturaleza y Sociedad]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 25 Nov 2022 20:28:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diálogos - Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales]]></category>
		<category><![CDATA[Los derechos de la naturaleza: diálogos entre el derecho y las artes]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los derechos de la naturaleza: diálogos entre el derecho y las artes Diálogos entre arte y derecho Encuentros con seres notables María Elvira Escallón Maria Elvira Escallón (1954) se ha ocupado del paso del tiempo y de la memoria, así como de las relaciones, tensiones y diálogos que se establecen entre naturaleza, representaciones de la [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" src="https://naturalezaysociedad.blob.core.windows.net/dialogos/banner/nys_banner.jpg" alt=""></p>
<h5>Los derechos de la naturaleza: diálogos entre el derecho y las artes</h5>
<div>Diálogos entre arte y derecho</div>
<h1>
<p>Encuentros con seres notables</p>
</h1>
<h3>María Elvira Escallón</h3>
<div>
<p><span>Maria Elvira Escallón (1954) se ha ocupado del paso del tiempo y de la memoria, así como de las relaciones, tensiones y diálogos que se establecen entre naturaleza, representaciones de la naturaleza y cultura. Muchas de sus intervenciones escultóricas son efímeras y están registradas en fotografía y video.</span></p>
</div>
<hr>
<p><img decoding="async" src="https://naturalezaysociedad.blob.core.windows.net/dialogos/numero-4/nys-escallon-foto1.png" alt=""></p>
<hr>
<ul>
<li>
<h3>Título</h3>
<div>
<p>Encuentros con seres notables</p>
</div>
</li>
<li>
<h3>Técnica</h3>
<div>
<p><!--StartFragment --><span class="cf0">Escultura a partir de ramas de jazmín sabanero y eucalipto</span><!--EndFragment --></p>
</div>
</li>
<li>
<h3>Año</h3>
<div>
<p>2021</p>
</div>
</li>
<li>
<h3>Artista</h3>
<div>
<p>María Elvira Escallón</p>
</div>
</li>
</ul>
<hr>
<h1>Comentario de la artista</h1>
<h3>María Elvira Escallón</h3>
<div>
<p><span>Un teósofo llamado George Gurdieff recuerda su formación de juventud viajando por el Cáucaso en donde se dieron encuentros con sabios y maestros. Su libro sobre la transmisión de conocimientos y experiencias místicas se llamó <em>Encuentros con hombres notables</em>. Elaborada con ramas de jazmín sabanero y eucalipto, esta pieza retoma este título y se llama <em>Encuentros con seres notables</em>. Al exponerla me di cuenta de que en misma mirada reconocemos varios ordenes simultáneamente, la escena emblemática ahora hecha de huesos humanos, huesos elaborados ahora con ramas de árboles muy levemente talladas: Dios, el ser humano, la naturaleza, la vida, la muerte a un mismo nivel. Quizás sugieren pactos, alianzas, transmisiones de conocimiento entre distintos reinos. Esta obra quisiera propiciar encuentros, ojalá, hacernos sentir un parentesco, el nuestro, como humanos, con esos otros seres vivos, los seres vegetales, los árboles.</span></p>
</div>
<h1>Comentario desde el derecho</h1>
<h3>Fleur Johns*</h3>
<div>
<p>Los encuentros son cruciales en y para el trabajo en leyes y derecho. Es una preocupación común del derecho y de los abogados garantizar que los encuentros se lleven a cabo de ciertas maneras, se registren de ciertas maneras, se representen de ciertas maneras. Los abogados en derecho internacional, entre los cuales me incluyo, no son la excepción. Los encuentros que el derecho y los abogados se esfuerzan por mediar comprenden aquellos que se dan entre animal y planta, animal y humano, lo no vivo y vivo, lo orgánicos y lo inorgánico. Y, con todo, se trata de fronteras difíciles de patrullar.</p>
<p>El ensamblaje de ramas de laurel y eucalipto, celulosa, fotografía y metal de María Elvira Escallón pone de manifiesto la importancia y la incertidumbre de tales encuentros. ¿Podrían las ramas muertas de eucalipto estar más cerca del metal de lo que comúnmente se piensa, teniendo en cuanta que la toxicidad de los metales pesados y los metaloides es cada vez más frecuente en las plantas? El Protocolo de Aarhus sobre metales pesados de 1998, en el marco del Convenio sobre la Contaminación Atmosférica Transfronteriza a Gran Distancia de 1979, busca poner distancia entre los dos, pero los residuos inorgánicos de la vida humana continúan acumulándose en la materia orgánica. ¿Podrían estas ramas ser en realidad astas —arrojadas por un animal, no por un árbol— o restos humanos esqueléticos que terminan, como lo hacen, en manos escarpadas y extendidas? En una sucesión de esfuerzos legislativos y políticas hasta ahora infructuosos, desde la Declaración Universal de Derechos Humanos en 1978, los abogados han tratado de superar las diferencias entre animales y humanos y nivelar al animal respecto del ser humano en cuanto a sus derechos, declarando que los humanos “como especie animal no deben arrogarse el derecho a exterminar o explotar inhumanamente a otros animales”. Si se observa con suficiente atención, las distinciones entre animales y plantas también se erosionan; la navegación de aves, la fotosíntesis de las plantas y el sentido olfativo del ser humano aprovechan la física cuántica y sus rarezas.</p>
<p>¿Podrían nuestros protocolos de encuentros antrópicos extenderse a la navegación pacífica de estos límites cambiantes? ¿Podría el vasto repertorio legal que los humanos han construido durante milenios en torno a la conducta y la delimitación de los encuentros entre seres humanos ayudarnos en una gama más amplia de encuentros, a medida que la particularidad y la santidad de nuestra humanidad se disuelve en el aire? ¿Podría nuestra diplomacia volverse algo más que humana? Estas son algunas de las muchas preguntas que me despierta la exquisita obra de María Elvira Escallón.</p>
<h6>*Profesora, Facultad de Derecho y Justicia, University of New South Wales (Sydney, Australia)</h6>
</div>
<hr>
<div>
<p><strong><span>Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales<em><br /></em></span></strong>Número 4 | septiembre-diciembre 2022<br />Los derechos de la naturaleza: diálogos entre el derecho y las artes</p>
</div>
<p>
    <a href="#">Tabla de contenido</a>
</p>
<p><span id="more-2080"></span><br />
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<p><span>Maria Elvira Escall\u00f3n (1954) se ha ocupado del paso del tiempo y de la memoria, as\u00ed como de las relaciones, tensiones y di\u00e1logos que se establecen entre naturaleza, representaciones de la naturaleza y cultura. Muchas de sus intervenciones escult\u00f3ricas son ef\u00edmeras y est\u00e1n registradas en fotograf\u00eda y video.<\/span><\/p>","margin":"default"}},{"name":"Divider Style Default","type":"divider","children":null,"props":{"divider_element":"hr","divider_style":""}}]}]},{"name":"","type":"row","props":{"margin":"large"},"children":[{"name":"","type":"column","props":{"image_position":"center-center","media_overlay_gradient":"","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-1"},"children":[{"type":"image","props":{"image":"https:\/\/naturalezaysociedad.blob.core.windows.net\/dialogos\/numero-4\/nys-escallon-foto1.png","image_svg_color":"emphasis","margin":"default"}},{"name":"Divider Style Small","type":"divider","children":null,"props":{"divider_align":"center","divider_element":"hr","divider_style":"small"}},{"name":"Description List Layout Stacked","type":"description_list","children":[{"name":"","type":"description_list_item","props":{"content":"

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<p><span>Un te\u00f3sofo llamado George Gurdieff recuerda su formaci\u00f3n de juventud viajando por el C\u00e1ucaso en donde se dieron encuentros con sabios y maestros. Su libro sobre la transmisi\u00f3n de conocimientos y experiencias m\u00edsticas se llam\u00f3 <em>Encuentros con hombres notables<\/em>. Elaborada con ramas de jazm\u00edn sabanero y eucalipto, esta pieza retoma este t\u00edtulo y se llama <em>Encuentros con seres notables<\/em>. Al exponerla me di cuenta de que en misma mirada reconocemos varios ordenes simult\u00e1neamente, la escena emblem\u00e1tica ahora hecha de huesos humanos, huesos elaborados ahora con ramas de \u00e1rboles muy levemente talladas: Dios, el ser humano, la naturaleza, la vida, la muerte a un mismo nivel. Quiz\u00e1s sugieren pactos, alianzas, transmisiones de conocimiento entre distintos reinos. Esta obra quisiera propiciar encuentros, ojal\u00e1, hacernos sentir un parentesco, el nuestro, como humanos, con esos otros seres vivos, los seres vegetales, los \u00e1rboles.<\/span><\/p>«,»margin»:»default»}}]},{«type»:»column»,»props»:{«image_position»:»center-center»,»media_overlay_gradient»:»»,»position_sticky_breakpoint»:»m»,»width_medium»:»1-2&#8243;},»children»:[{«type»:»headline»,»props»:{«content»:»Comentario desde el derecho»,»title_element»:»h1&#8243;}},{«name»:»Headline Decoration Bullet»,»type»:»headline»,»children»:null,»props»:{«block_align»:»center»,»content»:»Fleur Johns*»,»title_decoration»:»bullet»,»title_element»:»h3&#8243;,»title_font_family»:»default»}},{«type»:»text»,»props»:{«column_breakpoint»:»m»,»content»:»</p>
<p>Los encuentros son cruciales en y para el trabajo en leyes y derecho. Es una preocupaci\u00f3n com\u00fan del derecho y de los abogados garantizar que los encuentros se lleven a cabo de ciertas maneras, se registren de ciertas maneras, se representen de ciertas maneras. Los abogados en derecho internacional, entre los cuales me incluyo, no son la excepci\u00f3n. Los encuentros que el derecho y los abogados se esfuerzan por mediar comprenden aquellos que se dan entre animal y planta, animal y humano, lo no vivo y vivo, lo org\u00e1nicos y lo inorg\u00e1nico. Y, con todo, se trata de fronteras dif\u00edciles de patrullar.<\/p>\n</p>
<p>El ensamblaje de ramas de laurel y eucalipto, celulosa, fotograf\u00eda y metal de Mar\u00eda Elvira Escall\u00f3n pone de manifiesto la importancia y la incertidumbre de tales encuentros. \u00bfPodr\u00edan las ramas muertas de eucalipto estar m\u00e1s cerca del metal de lo que com\u00fanmente se piensa, teniendo en cuanta que la toxicidad de los metales pesados y los metaloides es cada vez m\u00e1s frecuente en las plantas? El Protocolo de Aarhus sobre metales pesados de 1998, en el marco del Convenio sobre la Contaminaci\u00f3n Atmosf\u00e9rica Transfronteriza a Gran Distancia de 1979, busca poner distancia entre los dos, pero los residuos inorg\u00e1nicos de la vida humana contin\u00faan acumul\u00e1ndose en la materia org\u00e1nica. \u00bfPodr\u00edan estas ramas ser en realidad astas \u2014arrojadas por un animal, no por un \u00e1rbol\u2014 o restos humanos esquel\u00e9ticos que terminan, como lo hacen, en manos escarpadas y extendidas? En una sucesi\u00f3n de esfuerzos legislativos y pol\u00edticas hasta ahora infructuosos, desde la Declaraci\u00f3n Universal de Derechos Humanos en 1978, los abogados han tratado de superar las diferencias entre animales y humanos y nivelar al animal respecto del ser humano en cuanto a sus derechos, declarando que los humanos \u201ccomo especie animal no deben arrogarse el derecho a exterminar o explotar inhumanamente a otros animales\u201d. Si se observa con suficiente atenci\u00f3n, las distinciones entre animales y plantas tambi\u00e9n se erosionan; la navegaci\u00f3n de aves, la fotos\u00edntesis de las plantas y el sentido olfativo del ser humano aprovechan la f\u00edsica cu\u00e1ntica y sus rarezas.<\/p>\n</p>
<p>\u00bfPodr\u00edan nuestros protocolos de encuentros antr\u00f3picos extenderse a la navegaci\u00f3n pac\u00edfica de estos l\u00edmites cambiantes? \u00bfPodr\u00eda el vasto repertorio legal que los humanos han construido durante milenios en torno a la conducta y la delimitaci\u00f3n de los encuentros entre seres humanos ayudarnos en una gama m\u00e1s amplia de encuentros, a medida que la particularidad y la santidad de nuestra humanidad se disuelve en el aire? \u00bfPodr\u00eda nuestra diplomacia volverse algo m\u00e1s que humana? Estas son algunas de las muchas preguntas que me despierta la exquisita obra de Mar\u00eda Elvira Escall\u00f3n.<\/p>\n</p>
<h6>*Profesora, Facultad de Derecho y Justicia, University of New South Wales (Sydney, Australia)<\/h6>«,»margin»:»default»}}]}]}]},{«type»:»section»,»props»:{«image_position»:»center-center»,»style»:»default»,»title_breakpoint»:»xl»,»title_position»:»top-left»,»title_rotation»:»left»,»vertical_align»:»middle»,»width»:»default»},»children»:[{«type»:»row»,»children»:[{«type»:»column»,»props»:{«image_position»:»center-center»,»media_overlay_gradient»:»»,»position_sticky_breakpoint»:»m»},»children»:[{«type»:»divider»,»props»:{«divider_element»:»hr»}}]}]}]},{«name»:»Call to Action»,»type»:»section»,»props»:{«image»:»»,»image_position»:»center-center»,»padding_remove_bottom»:true,»padding_remove_top»:false,»style»:»default»,»text_color»:»light»,»title_breakpoint»:»xl»,»title_position»:»top-left»,»title_rotation»:»left»,»vertical_align»:»middle»,»width»:»xlarge»},»children»:[{«name»:»»,»type»:»row»,»children»:[{«name»:»»,»type»:»column»,»props»:{«image»:»https:\/\/naturalezaysociedad.blob.core.windows.net\/dialogos\/numero-4\/nys-pie.png»,»image_position»:»center-center»,»image_size»:»contain»,»media_overlay_gradient»:»»,»padding»:»large»,»position_sticky_breakpoint»:»m»,»text_color»:»light»,»vertical_align»:»middle»,»width_medium»:»1-1&#8243;},»children»:[{«type»:»text»,»props»:{«column_breakpoint»:»m»,»content»:»</p>
<p><strong><span>Naturaleza y Sociedad. Desaf\u00edos Medioambientales<em><br \/><\/em><\/span><\/strong>N\u00famero 4 | septiembre-diciembre 2022<br \/>Los derechos de la naturaleza: di\u00e1logos entre el derecho y las artes<\/p>«,»margin»:»default»,»text_color»:»success»,»text_style»:»large»}},{«name»:»»,»type»:»button»,»props»:{«button_size»:»large»,»fullwidth»:false,»grid_column_gap»:»»,»grid_row_gap»:»»,»margin»:»large»,»margin_remove_bottom»:false,»text_align»:»left»},»children»:[{«name»:»»,»type»:»button_item»,»props»:{«button_style»:»primary»,»content»:»Tabla de contenido»,»icon»:»bookmark»,»icon_align»:»left»,»link»:»#»,»link_target»:»blank»}}]}]}]}]}],»version»:»3.0.11&#8243;} &#8211;></p><p>The post <a href="https://openscience.uniandes.edu.co/nys4-10/">Encuentros con seres notables</a> first appeared on <a href="https://openscience.uniandes.edu.co">Revistas Uniandes | Multimedia</a>.</p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>El jinete de la capa roja</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Naturaleza y Sociedad]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 24 Nov 2022 15:10:23 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Los derechos de la naturaleza: diálogos entre el derecho y las artes]]></category>
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<p>The post <a href="https://openscience.uniandes.edu.co/nys4-09/">El jinete de la capa roja</a> first appeared on <a href="https://openscience.uniandes.edu.co">Revistas Uniandes | Multimedia</a>.</p>]]></description>
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<h5>Los derechos de la naturaleza: diálogos entre el derecho y las artes</h5>
<div>Diálogos entre arte y derecho</div>
<h1>El jinete de la capa roja</h1>
<h3>Miler Lagos</h3>
<div>
<p>Nació en 1973 en Bogotá, donde vive y trabaja. Después de hacer estudios de ingeniería mecánica, se graduó en artes plásticas de la Universidad Nacional de Colombia. Reconocida por múltiples residencias, exposiciones y colecciones nacionales e internacionales, su obra se destaca por un interés continuo en los temas relacionados con la naturaleza, en particular los árboles como mundos complejos. Pasa parte del tiempo en su casa en el lago de Tota, lugar que inspira la serie de obras a la cual pertenece <em>El jinete de la capa roja</em>.</p>
</div>
<hr>
<p><img decoding="async" src="https://naturalezaysociedad.blob.core.windows.net/dialogos/numero-4/nys-lagos-foto1.jpg" alt=""></p>
<hr>
<ul>
<li>
<h3>Título</h3>
<div>
<p>El jinete de la capa roja</p>
</div>
</li>
<li>
<h3>Técnica</h3>
<div>
<p>Vaciado de resina epóxica sobre papel de algodón</p>
</div>
</li>
<li>
<h3>Serie</h3>
<div>
<p>Lagos</p>
</div>
</li>
<li>
<h3>Artista</h3>
<div>
<p>Miler Lagos</p>
</div>
</li>
<li>
<h3>Dimensiones</h3>
<div>
<p>123 x 130 x 21 cm</p>
</div>
</li>
<li>
<h3>Fecha</h3>
<div>
<p>2022</p>
</div>
</li>
</ul>
<hr>
<h1>Comentario del artista</h1>
<h3>Miler Lagos</h3>
<div>
<p>Inicié la serie LAGOS en 2017 luego de ver la problemática de algunas fuentes hídricas que se ubican cerca de yacimientos de petróleo o minas de oro, donde la miopía con la que se acercan los humanos para extraer dichos recursos no les permite ver en perspectiva la necesidad de proteger lo que es realmente primordial para el mantenimiento de la vida. La superposición de valores provenientes del sistema económico en el que nada se escapa a ser mercancía, incluso el agua y, en un futuro no muy lejano, el aire mismo, hacen de la visión humana algo muy contradictorio. Por esta razón, decidí trabajar con dos materiales de cualidades opuestas: papel de algodón y resina epóxica.</p>
<p>La resina en su estado líquido se desplaza ocupando las arrugas creadas por mi mano en el papel de algodón, donde luego y con el paso del tiempo la rigidez adquirida por el polímero contrasta con la fragilidad de su contenedor. Rigidez y fragilidad, vegetal y plástico, son algunas de las contradicciones que se materializan en la conjunción de estos recursos. Contrastes que evocan en mi pensamiento las tensiones entre cultura y naturaleza.</p>
<p>Sin embargo, mi trabajo no es más que un intento por evocar el agua como una presencia fundamental que permite la expresión de la vida. Al igual que la sangre fluye por nuestras venas, el agua recorre el planeta desempeñándose como el elemento vital que irriga, moviliza, remueve y revitaliza el sistema para que la naturaleza siga su curso.</p>
<p>De todos los componentes de la naturaleza, el agua es el primero en jerarquía al cual debemos reconocer como un alguien, como una entidad vital y con derechos. Reconocerle como un ser con dinámicas propias y articuladas con los diferentes ecosistemas de los cuales dependen muchas formas de vida demanda a los humanos a incorporar los derechos del agua dentro de la legislación.</p>
<p>Esto implica un cambio en la jerarquía cultural para dejar de ser un sistema antropocéntrico y dar paso a la naturaleza como un sistema global del cual el humano forma parte.</p>
</div>
<h1>Comentario desde el derecho</h1>
<h3>Maksymilian Del Mar*</h3>
<h3>
<h3>Zooxantelas</h3>
</h3>
<div>
<p>Los arrecifes de coral sangran al volverse blancos. En un principio llenos de color y de vida gracias a las algas microscópicas (zooxantelas), expulsan a sus vecinos tan pronto como el océano se calienta. Quienes antes alegremente se escabullían entre los vívidos colores del arrecife, las tortugas, los cangrejos, los camarones, las medusas, las aves marinas y las estrellas de mar, ahora pierden su capa protectora. Refugiados de un mundo en otro tiempo colorido, miran ahora con tristeza los rígidos pilares blancos, transformados de hogares a mausoleos.</p>
<p>¿Quién puede ayudarnos a entender cómo la naturaleza se comunica con nosotros? ¿Quién puede oírla llorar? ¿Qué podría significar escuchar —activamente, con los ojos brillantes y los oídos atentos— a la naturaleza que nos insta a cuidar nuestra casa común? Una posibilidad es transformar, de la misma manera en que una abeja transforma: toma el néctar de las flores, en los campos de color, y lo convierte en miel. Los poetas, como las abejas, roban artefactos antiguos y los rehacen en otros nuevos. Virgilio se aventura a bajar, una vez más, como el Odiseo de Homero, a las profundidades del hades, para encontrarse con su padre. Dante y Joyce se revuelcan en sus tumbas.</p>
<p>El arte también transforma: imitando a la naturaleza, crea otro mundo. El arte nos pone un espejo frente al que podemos detenernos y dudar, para vernos de otra forma, gloriosamente involucrados. En el momento en el que busquemos desterrar las artes, como sacerdotes platónicos, vestidos con túnicas blancas, guantes blancos, desconcertados ante campos de triángulos perfectos e inmutables, dejamos el mundo atrás. Lejos de ser almas que trasciendan los cuerpos, nos convertimos en fantasmas en nuestros propios hogares.</p>
<p>Las flores de la retórica. Los colores de la retórica. Colorear, en la tradición retórica, invita a la audiencia a cambiar su perspectiva y, al mismo tiempo, su juicio de las acciones de una persona. Una persona no es sabia, sino simplemente inteligente; no es valiente, sino más bien imprudente. Un cambio en el color cambia el juicio. El retórico —el poeta, el artista— es un mercader de colores, un pintor de valores.</p>
<p>El derecho solo puede seguir al arte: es este el que da color y transforma nuestro juicio. El color crea la emoción que lleva al veredicto: sí, somos responsables. Somos culpables. Estamos destruyendo nuestro propio hogar. Estamos borrando el color del mundo. Estamos volviendo todo blanco. Hemos olvidado cómo ser abejas: cómo transformar la vida en vida. Solo el arte —frágil y expectante, fácilmente pasado por alto, considerado superfluo, frívolo, apenas un adorno opcional, una floritura retórica—, solo el arte tiene el poder de ayudarnos a juzgarnos a nosotros mismos.</p>
<h6>* <span>Departamento de Derecho, </span><span>Queen Mary University of London (Reino Unido).<br /></span></h6>
</div>
<hr>
<div>
<p><strong><span>Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales<em><br /></em></span></strong>Número 4 | septiembre-diciembre 2022<br />Los derechos de la naturaleza: diálogos entre el derecho y las artes</p>
</div>
<p>
    <a href="#">Tabla de contenido</a>
</p>
<p><span id="more-2064"></span><br />
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<p>Naci\u00f3 en 1973 en Bogot\u00e1, donde vive y trabaja. Despu\u00e9s de hacer estudios de ingenier\u00eda mec\u00e1nica, se gradu\u00f3 en artes pl\u00e1sticas de la Universidad Nacional de Colombia. Reconocida por m\u00faltiples residencias, exposiciones y colecciones nacionales e internacionales, su obra se destaca por un inter\u00e9s continuo en los temas relacionados con la naturaleza, en particular los \u00e1rboles como mundos complejos. Pasa parte del tiempo en su casa en el lago de Tota, lugar que inspira la serie de obras a la cual pertenece <em>El jinete de la capa roja<\/em>.<\/p>","margin":"default"}},{"name":"Divider Style Default","type":"divider","children":null,"props":{"divider_element":"hr","divider_style":""}}]}]},{"name":"","type":"row","props":{"margin":"large"},"children":[{"name":"","type":"column","props":{"image_position":"center-center","media_overlay_gradient":"","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-1"},"children":[{"type":"image","props":{"image":"https:\/\/naturalezaysociedad.blob.core.windows.net\/dialogos\/numero-4\/nys-lagos-foto1.jpg","image_svg_color":"emphasis","margin":"default","position":"relative"}},{"name":"Divider Style Small","type":"divider","children":null,"props":{"divider_align":"center","divider_element":"hr","divider_style":"small"}},{"name":"Description List Layout Stacked","type":"description_list","children":[{"name":"","type":"description_list_item","props":{"content":"

<p>El jinete de la capa roja<\/p>","title":"T\u00edtulo"}},{"name":"","type":"description_list_item","props":{"content":"

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<p>Inici\u00e9 la serie LAGOS en 2017 luego de ver la problem\u00e1tica de algunas fuentes h\u00eddricas que se ubican cerca de yacimientos de petr\u00f3leo o minas de oro, donde la miop\u00eda con la que se acercan los humanos para extraer dichos recursos no les permite ver en perspectiva la necesidad de proteger lo que es realmente primordial para el mantenimiento de la vida. La superposici\u00f3n de valores provenientes del sistema econ\u00f3mico en el que nada se escapa a ser mercanc\u00eda, incluso el agua y, en un futuro no muy lejano, el aire mismo, hacen de la visi\u00f3n humana algo muy contradictorio. Por esta raz\u00f3n, decid\u00ed trabajar con dos materiales de cualidades opuestas: papel de algod\u00f3n y resina ep\u00f3xica.<\/p>\n

<p>La resina en su estado l\u00edquido se desplaza ocupando las arrugas creadas por mi mano en el papel de algod\u00f3n, donde luego y con el paso del tiempo la rigidez adquirida por el pol\u00edmero contrasta con la fragilidad de su contenedor. Rigidez y fragilidad, vegetal y pl\u00e1stico, son algunas de las contradicciones que se materializan en la conjunci\u00f3n de estos recursos. Contrastes que evocan en mi pensamiento las tensiones entre cultura y naturaleza.<\/p>\n

<p>Sin embargo, mi trabajo no es m\u00e1s que un intento por evocar el agua como una presencia fundamental que permite la expresi\u00f3n de la vida. Al igual que la sangre fluye por nuestras venas, el agua recorre el planeta desempe\u00f1\u00e1ndose como el elemento vital que irriga, moviliza, remueve y revitaliza el sistema para que la naturaleza siga su curso.<\/p>\n

<p>De todos los componentes de la naturaleza, el agua es el primero en jerarqu\u00eda al cual debemos reconocer como un alguien, como una entidad vital y con derechos. Reconocerle como un ser con din\u00e1micas propias y articuladas con los diferentes ecosistemas de los cuales dependen muchas formas de vida demanda a los humanos a incorporar los derechos del agua dentro de la legislaci\u00f3n.<\/p>\n

<p>Esto implica un cambio en la jerarqu\u00eda cultural para dejar de ser un sistema antropoc\u00e9ntrico y dar paso a la naturaleza como un sistema global del cual el humano forma parte.<\/p>","margin":"default"}}]},{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","media_overlay_gradient":"","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-2"},"children":[{"type":"headline","props":{"content":"Comentario desde el derecho","title_element":"h1"}},{"name":"Headline Decoration Bullet","type":"headline","children":null,"props":{"block_align":"center","content":"Maksymilian Del Mar*","title_decoration":"bullet","title_element":"h3"}},{"type":"headline","props":{"content":"

<h3>Zooxantelas<\/h3>","title_element":"h3"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p>Los arrecifes de coral sangran al volverse blancos. En un principio llenos de color y de vida gracias a las algas microsc\u00f3picas (zooxantelas), expulsan a sus vecinos tan pronto como el oc\u00e9ano se calienta. Quienes antes alegremente se escabull\u00edan entre los v\u00edvidos colores del arrecife, las tortugas, los cangrejos, los camarones, las medusas, las aves marinas y las estrellas de mar, ahora pierden su capa protectora. Refugiados de un mundo en otro tiempo colorido, miran ahora con tristeza los r\u00edgidos pilares blancos, transformados de hogares a mausoleos.<\/p>\n

<p>\u00bfQui\u00e9n puede ayudarnos a entender c\u00f3mo la naturaleza se comunica con nosotros? \u00bfQui\u00e9n puede o\u00edrla llorar? \u00bfQu\u00e9 podr\u00eda significar escuchar \u2014activamente, con los ojos brillantes y los o\u00eddos atentos\u2014 a la naturaleza que nos insta a cuidar nuestra casa com\u00fan? Una posibilidad es transformar, de la misma manera en que una abeja transforma: toma el n\u00e9ctar de las flores, en los campos de color, y lo convierte en miel. Los poetas, como las abejas, roban artefactos antiguos y los rehacen en otros nuevos. Virgilio se aventura a bajar, una vez m\u00e1s, como el Odiseo de Homero, a las profundidades del hades, para encontrarse con su padre. Dante y Joyce se revuelcan en sus tumbas.<\/p>\n

<p>El arte tambi\u00e9n transforma: imitando a la naturaleza, crea otro mundo. El arte nos pone un espejo frente al que podemos detenernos y dudar, para vernos de otra forma, gloriosamente involucrados. En el momento en el que busquemos desterrar las artes, como sacerdotes plat\u00f3nicos, vestidos con t\u00fanicas blancas, guantes blancos, desconcertados ante campos de tri\u00e1ngulos perfectos e inmutables, dejamos el mundo atr\u00e1s. Lejos de ser almas que trasciendan los cuerpos, nos convertimos en fantasmas en nuestros propios hogares.<\/p>\n

<p>Las flores de la ret\u00f3rica. Los colores de la ret\u00f3rica. Colorear, en la tradici\u00f3n ret\u00f3rica, invita a la audiencia a cambiar su perspectiva y, al mismo tiempo, su juicio de las acciones de una persona. Una persona no es sabia, sino simplemente inteligente; no es valiente, sino m\u00e1s bien imprudente. Un cambio en el color cambia el juicio. El ret\u00f3rico \u2014el poeta, el artista\u2014 es un mercader de colores, un pintor de valores.<\/p>\n

<p>El derecho solo puede seguir al arte: es este el que da color y transforma nuestro juicio. El color crea la emoci\u00f3n que lleva al veredicto: s\u00ed, somos responsables. Somos culpables. Estamos destruyendo nuestro propio hogar. Estamos borrando el color del mundo. Estamos volviendo todo blanco. Hemos olvidado c\u00f3mo ser abejas: c\u00f3mo transformar la vida en vida. Solo el arte \u2014fr\u00e1gil y expectante, f\u00e1cilmente pasado por alto, considerado superfluo, fr\u00edvolo, apenas un adorno opcional, una floritura ret\u00f3rica\u2014, solo el arte tiene el poder de ayudarnos a juzgarnos a nosotros mismos.<\/p>\n

<h6>* <span>Departamento de Derecho, <\/span><span>Queen Mary University of London (Reino Unido).<br \/><\/span><\/h6>","margin":"default"}}]}]}]},{"type":"section","props":{"image_position":"center-center","style":"default","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"middle","width":"default"},"children":[{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","media_overlay_gradient":"","position_sticky_breakpoint":"m"},"children":[{"type":"divider","props":{"divider_element":"hr"}}]}]}]},{"name":"Call to Action","type":"section","props":{"image":"","image_position":"center-center","padding_remove_bottom":true,"padding_remove_top":false,"style":"default","text_color":"light","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"middle","width":"xlarge"},"children":[{"name":"","type":"row","children":[{"name":"","type":"column","props":{"image":"https:\/\/naturalezaysociedad.blob.core.windows.net\/dialogos\/numero-4\/nys-pie.png","image_position":"center-center","image_size":"contain","media_overlay_gradient":"","padding":"large","position_sticky_breakpoint":"m","text_color":"light","vertical_align":"middle","width_medium":"1-1"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p><strong><span>Naturaleza y Sociedad. Desaf\u00edos Medioambientales<em><br \/><\/em><\/span><\/strong>N\u00famero 4 | septiembre-diciembre 2022<br \/>Los derechos de la naturaleza: di\u00e1logos entre el derecho y las artes<\/p>","margin":"default","position":"relative","text_color":"success","text_style":"large"}},{"name":"","type":"button","props":{"button_size":"large","fullwidth":false,"grid_column_gap":"","grid_row_gap":"","margin":"large","margin_remove_bottom":false,"text_align":"left"},"children":[{"name":"","type":"button_item","props":{"button_style":"primary","content":"Tabla de contenido","icon":"bookmark","icon_align":"left","link":"#","link_target":"blank"}}]}]}]}]}],"version":"3.0.11"} --></p><p>The post <a href="https://openscience.uniandes.edu.co/nys4-09/">El jinete de la capa roja</a> first appeared on <a href="https://openscience.uniandes.edu.co">Revistas Uniandes | Multimedia</a>.</p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>A ras de tierra</title>
		<link>https://openscience.uniandes.edu.co/nys4-08/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Naturaleza y Sociedad]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 23 Nov 2022 20:38:59 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Los derechos de la naturaleza: diálogos entre el derecho y las artes]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" src="https://naturalezaysociedad.blob.core.windows.net/dialogos/banner/nys_banner.jpg" alt=""></p>
<h5>Los derechos de la naturaleza: diálogos entre el derecho y las artes</h5>
<div>Diálogos entre arte y derecho</div>
<h1>A ras de tierra</h1>
<h3>María Margarita Jiménez</h3>
<div>
<p>Nació en las planicies de Norteamérica y se crio en el campo de los Andes suramericanos. Es profesora de la Universidad de los Andes en Bogotá, defensora de las artes domésticas, el arte de las calles y del arte por el arte, las montañas, los lugares sin rastros humanos, los páramos, los bosques de niebla, la selva tropical, la tundra, el olor a monte y a humo de leña, el musgo húmedo, el canto del <em>nyctibius griseus</em>, las pinturas rupestres. Vive con dos gatos, un perro, un hombre y una niña.</p>
</div>
<hr>
<h1>I.</h1>
<div>
<div style="padding:56.25% 0 0 0;position:relative;"><iframe src="https://player.vimeo.com/video/63340823?h=3fa2812052&#038;title=0&#038;byline=0&#038;portrait=0" style="position:absolute;top:0;left:0;width:100%;height:100%;" frameborder="0" allow="autoplay; fullscreen; picture-in-picture" allowfullscreen></iframe></div>
<p><script src="https://player.vimeo.com/api/player.js"></script>
</div>
<h1>II.</h1>
<div>
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<p><script src="https://player.vimeo.com/api/player.js"></script>
</div>
<hr>
<ul>
<li>
<h3>Título</h3>
<div>
<p>A ras de tierra I y II</p>
</div>
</li>
<li>
<h3>Técnica</h3>
<div>
<p>Videoinstalación</p>
</div>
</li>
<li>
<h3>Idea original, guion, dirección y cámara</h3>
<div>
<p>María Margarita Jiménez</p>
</div>
</li>
<li>
<h3>Sonido</h3>
<div>
<p>Juan Cortez</p>
</div>
</li>
<li>
<h3>Animación 3D</h3>
<div>
<p>Andrés Rosero</p>
</div>
</li>
<li>
<h3>Fecha</h3>
<div>
<p>2012</p>
</div>
</li>
</ul>
<hr>
<h1>Comentario de la artista</h1>
<h3>María Margarita Jiménez</h3>
<div>
<p><em>A ras de tierra</em> fue una instalación de video y sonido inmersiva que surgió de una imagen o visión que tuve en un momento durante un paseo por un bosque altoandino: me acosté o me tiré en el suelo y vi a mi alrededor la cubierta de musgo y hojarasca que conformaba el suelo. En ese momento sentí que estaba acostada sobre el lomo de un gran animal que respiraba y que la capa de musgo y hojarasca era su pelaje, y que ese animal que respiraba era la montaña misma, y que yo era como un pequeño bicho sobre su pelaje.</p>
<p>Quise compartir esta visión con otras personas y replicarla para mí, entonces empecé a hacer tomas de video durante unos meses usando distintos tipos de lente, incluyendo un lente Canon al revés, pegado con cinta de enmascarar, y haciendo recorridos a ras de tierra por el bosque. Luego en posproducción simulé la respiración de estas superficies, después busqué otras imágenes de bosques y potreros de la Sabana de Bogotá, e intuitivamente modifiqué tiempos e intervine con animaciones sencillas que formaban una especie de redes o constelaciones entre plantas. Posteriormente, convoqué a dos artistas: Andrés Rosero, a quien le pedí que hiciera un “animal” cubierto de musgo usando las imágenes de video (es el que aparece a veces flotando en el espacio); y tuve un diálogo con Juan Cortés, para que construyera un sonido a la pieza. Se instaló dos veces: primero, en el patio de la antigua galería Valenzuela Klenner, en donde las proyecciones ocupaban las tres paredes; y después se montó en tres instalaciones separadas en el sótano, patio, teatro y tercer piso del Espacio Odeón, pues quería compartir esa visión con otras personas.</p>
<p>Hablar de los <em>derechos de la naturaleza</em> parece muy extraño, me parece que es arrogante pensar que los humanos somos quienes “otorgamos” derechos a los demás seres del universo. ¿Quién nos otorgó el derecho de ir otorgando derechos? ¿Cómo puede saber un humano qué derechos reclama un río, un ave o una montaña?</p>
<p>Entiendo que estamos en un momento ecológico trágico y que, por eso, parece buena idea pensar en figuras legales que frenen la crueldad, el egoísmo y la ambición que nos ha llevado a este punto. Imagino que la idea es que, al otorgar derechos a un bosque, por ejemplo, se crearían herramientas para castigar a quienes lo talan. Sin embargo, pienso que la raíz de la disociación que tenemos con lo que llamamos <em>naturaleza</em> no se soluciona con una ficción legal, pues se trata de un problema cultural. Desde el Neolítico dejamos de vivir de acuerdo con los ritmos de las estaciones como los demás animales, empezamos a domesticar plantas y animales, y hasta ahora no hemos parado de inventar modos de ejercer cada vez más dominio sobre el resto de los seres vivos, y decidimos nombrar todo lo no humano <em>naturaleza</em>. Además, nos inventamos que estaba ahí puesta por algún dios para nuestro usufructo ilimitado hasta el punto de llegar a considerar a otros seres como propiedad, <em>mi vaca, mi perro, mi montaña, mi río, mi finca, mi árbol. </em></p>
<p>Creer que tenemos derecho de otorgar derechos a otros seres vivos es parte de un delirio colectivo; me dirán <em>hippie</em>, pero considero que la única manera de frenar este espiral de destrucción es que como individuos actuemos de forma ética y responsable, todos sabemos o por lo menos intuimos cuándo nuestras acciones causan daño al otro, sea humano o no humano, pero para esto es necesario un detenerse: hacer silencio, escuchar para ver y escuchar profundamente, y así obrar con conciencia.</p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>La civilización es la conspiración del ruido, diseñada para encubrir los silencios incómodos. Wittgenstein que honraba el silencio, comprendió la pérdida de nuestra relación con él. El presente sin silencio es una época en la cual la capacidad de atención se evapora, el pensamiento crítico se erosiona y se reduce la capacidad para sentir experiencias profundas. El silencio, como la oscuridad, es difícil de conseguir; pero la mente y el espíritu necesitan su sustento. </em>(Zerzan, 2008, p. 4)</p>
<p>Extractos del poema <em>Sharing Silence</em> (<em>Compartir el silencio</em>) de Gunilla Norris (1993):</p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>Dentro de cada uno de nosotros hay un silencio</em></p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>—un silencio tan vasto como un universo—.</em></p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>Le tememos… y lo anhelamos.</em></p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>Cuando experimentamos ese silencio, recordamos</em></p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>quienes somos: criaturas de las estrellas, creadas</em></p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>del enfriamiento de este planeta, creados</em></p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>del polvo y el gas, creados</em></p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>de los elementos, creados</em></p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>desde el tiempo y el espacio… creados</em></p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>del silencio</em></p>
<p style="padding-left: 40px;">[…]</p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>Compartir el silencio es, de hecho, un acto político.</em></p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>Cuando podemos mantenernos al margen de lo habitual y</em></p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>percibir lo fundamental, el cambio comienza a suceder.</em></p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>Nuestras vidas se alinean con valores más profundos</em></p>
<p style="padding-left: 40px;">[…]</p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>Los políticos y los visionarios no nos devolverán</em></p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>a lo sagrado de la vida.</em></p>
<p style="padding-left: 40px;"><em>Eso lo harán hombres y mujeres comunes.</em></p>
<h3>Referencias</h3>
<p>Zerzan, J. (2008). Silence. <em>Green Anarchy. An Anti-Civilization Journal of Theory and Action</em>, (25), 4-5. <span><a href="https://ia800208.us.archive.org/16/items/GreenAnarchy25/GA25_bw.pdf">https://ia800208.us.archive.org/16/items/GreenAnarchy25/GA25_bw.pdf</a></span></p>
<p>Norris, G. (1993). <em>Sharing silence: Meditation practice and mindful living</em>. Bell Tower.</p>
</div>
<h1>Comentario desde el derecho</h1>
<h3>Karen Knop<sup>†</sup></h3>
<div>
<p>A Karen Knop, profesora de la Universidad de Toronto, quien había prometido comentar esta obra de arte, le habría encantado hacerlo. Desde el principio de su carrera, su profundo conocimiento del derecho internacional fue de la mano no solo con una sólida comprensión de las interrelaciones políticas entre el derecho y su entorno, sino también con un vivo interés por la interdisciplinariedad, incluyendo los campos artísticos. Su última publicación, de hecho, se titula <em>Mirando retratos</em>, tomando literalmente la idea de que los «Retratos de mujeres en el Derecho Internacional» son en realidad eso, retratos, representaciones artísticas. Se habría inspirado en la bella obra de María Margarita Jiménez <em>A ras de tierra</em>, la yuxtaposición de telarañas y redes de líneas generadas digitalmente, el modo en que las representaciones de la naturaleza en primeros planos nos enfrentan a la inmediatez y fragilidad de nuestro mundo, incluyéndonos a nosotros mismos. Su formación en teoría feminista y crítica podría haberla hecho desconfiar de la idea de los derechos de la naturaleza como construcción jurídica; podría haber preferido el arte. O no. Porque Karen siempre fue capaz de sorprender; era predeciblemente impredecible, siempre brillante, siempre inspirando con sus ideas.</p>
<p>Pero Karen no puede opinar sobre esta obra de arte. De forma totalmente inesperada para todos, cayó repentinamente enferma y falleció al cabo de muy poco tiempo en el otoño de 2022. En lugar de sustituir su texto por el de otra académica, los editores invitados decidieron dejar que su ausencia en este número de la revista hablara por ella. “El silencio, como la oscuridad, es difícil de conseguir”, dice María Margarita. Quizá el silencio de Karen, no deseado e inesperado, pueda ayudarnos a acercarnos a la obra de arte a su manera.</p>
<p style="text-align: center;">***</p>
<p>Karen Knop, the Wright Professor at the University of Toronto, who had promised to comment on this artwork, would have loved to do so. Since the beginning of her career, her profound knowledge of international law was paired with not only a strong sense for the political interrelations of law and its surroundings, but also a keen interest in interdisciplinarity, including artistic fields. Her last publication in fact is called “Looking at Portraits,” taking literally the idea that the “Portraits of Women in International Law” are indeed that, portraits, artistic depictions. She would have been inspired by María Margarita Jiménez’s fine work “A ras de tierra”, the juxtaposition of spiderwebs and computer-generated nets of lines, the way in which the depictions of nature close-ups confront us  with the immediacy and fragility of our world, ourselves included. Her background in feminist and critical theory might have made her mistrust the idea of rights of nature as a legal construct; she might have preferred the art. Or not. For Karen was always able to surprise; she was predictably unpredictable, always brilliant, always inspiring in her ideas.</p>
<p>But Karen cannot comment on the artwork. Completely unexpected to everyone, she suddenly fell ill and passed away after a very short period of time in the fall of 2022. Rather than replace her with another commentator, the guest editors decided to let her absence from the issue speak in her stead. “El silencio, como la oscuridad, es difícil de conseguir”, says Maria Margarita. Perhaps Karen’s silence, unwanted and unexpected, can help us approach the artwork in its own way.</p>
</div>
<hr>
<div>
<p><strong>Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales</strong><br />Número 4 | septiembre-diciembre 2022<br />Los derechos de la naturaleza: diálogos entre el derecho y las artes</p>
</div>
<p>
    <a href="#">Tabla de contenido</a>
</p>
<p><span id="more-2046"></span><br />
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<p>Naci\u00f3 en las planicies de Norteam\u00e9rica y se crio en el campo de los Andes suramericanos. Es profesora de la Universidad de los Andes en Bogot\u00e1, defensora de las artes dom\u00e9sticas, el arte de las calles y del arte por el arte, las monta\u00f1as, los lugares sin rastros humanos, los p\u00e1ramos, los bosques de niebla, la selva tropical, la tundra, el olor a monte y a humo de le\u00f1a, el musgo h\u00famedo, el canto del <em>nyctibius griseus<\/em>, las pinturas rupestres. Vive con dos gatos, un perro, un hombre y una ni\u00f1a.<\/p>","margin":"default"}},{"name":"Divider Style Default","type":"divider","children":null,"props":{"divider_element":"hr","divider_style":""}}]}]},{"name":"","type":"row","props":{"margin":"large"},"children":[{"name":"","type":"column","props":{"image_position":"center-center","media_overlay_gradient":"","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-1"},"children":[{"type":"headline","props":{"content":"I.","title_element":"h1"}},{"type":"html","props":{"content":"

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<p>A ras de tierra I y II<\/p>","title":"T\u00edtulo"}},{"type":"description_list_item","props":{"content":"

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<p><em>A ras de tierra<\/em> fue una instalaci\u00f3n de video y sonido inmersiva que surgi\u00f3 de una imagen o visi\u00f3n que tuve en un momento durante un paseo por un bosque altoandino: me acost\u00e9 o me tir\u00e9 en el suelo y vi a mi alrededor la cubierta de musgo y hojarasca que conformaba el suelo. En ese momento sent\u00ed que estaba acostada sobre el lomo de un gran animal que respiraba y que la capa de musgo y hojarasca era su pelaje, y que ese animal que respiraba era la monta\u00f1a misma, y que yo era como un peque\u00f1o bicho sobre su pelaje.<\/p>\n

<p>Quise compartir esta visi\u00f3n con otras personas y replicarla para m\u00ed, entonces empec\u00e9 a hacer tomas de video durante unos meses usando distintos tipos de lente, incluyendo un lente Canon al rev\u00e9s, pegado con cinta de enmascarar, y haciendo recorridos a ras de tierra por el bosque. Luego en posproducci\u00f3n simul\u00e9 la respiraci\u00f3n de estas superficies, despu\u00e9s busqu\u00e9 otras im\u00e1genes de bosques y potreros de la Sabana de Bogot\u00e1, e intuitivamente modifiqu\u00e9 tiempos e intervine con animaciones sencillas que formaban una especie de redes o constelaciones entre plantas. Posteriormente, convoqu\u00e9 a dos artistas: Andr\u00e9s Rosero, a quien le ped\u00ed que hiciera un \u201canimal\u201d cubierto de musgo usando las im\u00e1genes de video (es el que aparece a veces flotando en el espacio); y tuve un di\u00e1logo con Juan Cort\u00e9s, para que construyera un sonido a la pieza. Se instal\u00f3 dos veces: primero, en el patio de la antigua galer\u00eda Valenzuela Klenner, en donde las proyecciones ocupaban las tres paredes; y despu\u00e9s se mont\u00f3 en tres instalaciones separadas en el s\u00f3tano, patio, teatro y tercer piso del Espacio Ode\u00f3n, pues quer\u00eda compartir esa visi\u00f3n con otras personas.<\/p>\n

<p>Hablar de los <em>derechos de la naturaleza<\/em> parece muy extra\u00f1o, me parece que es arrogante pensar que los humanos somos quienes \u201cotorgamos\u201d derechos a los dem\u00e1s seres del universo. \u00bfQui\u00e9n nos otorg\u00f3 el derecho de ir otorgando derechos? \u00bfC\u00f3mo puede saber un humano qu\u00e9 derechos reclama un r\u00edo, un ave o una monta\u00f1a?<\/p>\n

<p>Entiendo que estamos en un momento ecol\u00f3gico tr\u00e1gico y que, por eso, parece buena idea pensar en figuras legales que frenen la crueldad, el ego\u00edsmo y la ambici\u00f3n que nos ha llevado a este punto. Imagino que la idea es que, al otorgar derechos a un bosque, por ejemplo, se crear\u00edan herramientas para castigar a quienes lo talan. Sin embargo, pienso que la ra\u00edz de la disociaci\u00f3n que tenemos con lo que llamamos <em>naturaleza<\/em> no se soluciona con una ficci\u00f3n legal, pues se trata de un problema cultural. Desde el Neol\u00edtico dejamos de vivir de acuerdo con los ritmos de las estaciones como los dem\u00e1s animales, empezamos a domesticar plantas y animales, y hasta ahora no hemos parado de inventar modos de ejercer cada vez m\u00e1s dominio sobre el resto de los seres vivos, y decidimos nombrar todo lo no humano <em>naturaleza<\/em>. Adem\u00e1s, nos inventamos que estaba ah\u00ed puesta por alg\u00fan dios para nuestro usufructo ilimitado hasta el punto de llegar a considerar a otros seres como propiedad, <em>mi vaca, mi perro, mi monta\u00f1a, mi r\u00edo, mi finca, mi \u00e1rbol. <\/em><\/p>\n

<p>Creer que tenemos derecho de otorgar derechos a otros seres vivos es parte de un delirio colectivo; me dir\u00e1n <em>hippie<\/em>, pero considero que la \u00fanica manera de frenar este espiral de destrucci\u00f3n es que como individuos actuemos de forma \u00e9tica y responsable, todos sabemos o por lo menos intuimos cu\u00e1ndo nuestras acciones causan da\u00f1o al otro, sea humano o no humano, pero para esto es necesario un detenerse: hacer silencio, escuchar para ver y escuchar profundamente, y as\u00ed obrar con conciencia.<\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>La civilizaci\u00f3n es la conspiraci\u00f3n del ruido, dise\u00f1ada para encubrir los silencios inc\u00f3modos. Wittgenstein que honraba el silencio, comprendi\u00f3 la p\u00e9rdida de nuestra relaci\u00f3n con \u00e9l. El presente sin silencio es una \u00e9poca en la cual la capacidad de atenci\u00f3n se evapora, el pensamiento cr\u00edtico se erosiona y se reduce la capacidad para sentir experiencias profundas. El silencio, como la oscuridad, es dif\u00edcil de conseguir; pero la mente y el esp\u00edritu necesitan su sustento. <\/em>(Zerzan, 2008, p. 4)<\/p>\n

<p>Extractos del poema <em>Sharing Silence<\/em> (<em>Compartir el silencio<\/em>) de Gunilla Norris (1993):<\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Dentro de cada uno de nosotros hay un silencio<\/em><\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>\u2014un silencio tan vasto como un universo\u2014.<\/em><\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Le tememos\u2026 y lo anhelamos.<\/em><\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Cuando experimentamos ese silencio, recordamos<\/em><\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>quienes somos: criaturas de las estrellas, creadas<\/em><\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>del enfriamiento de este planeta, creados<\/em><\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>del polvo y el gas, creados<\/em><\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>de los elementos, creados<\/em><\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>desde el tiempo y el espacio\u2026 creados<\/em><\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>del silencio<\/em><\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\">[\u2026]<\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Compartir el silencio es, de hecho, un acto pol\u00edtico.<\/em><\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Cuando podemos mantenernos al margen de lo habitual y<\/em><\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>percibir lo fundamental, el cambio comienza a suceder.<\/em><\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Nuestras vidas se alinean con valores m\u00e1s profundos<\/em><\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\">[\u2026]<\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Los pol\u00edticos y los visionarios no nos devolver\u00e1n<\/em><\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>a lo sagrado de la vida.<\/em><\/p>\n

<p style=\"padding-left: 40px;\"><em>Eso lo har\u00e1n hombres y mujeres comunes.<\/em><\/p>\n

<h3>Referencias<\/h3>\n

<p>Zerzan, J. (2008). Silence. <em>Green Anarchy. An Anti-Civilization Journal of Theory and Action<\/em>, (25), 4-5. <span><a href=\"https:\/\/ia800208.us.archive.org\/16\/items\/GreenAnarchy25\/GA25_bw.pdf\">https:\/\/ia800208.us.archive.org\/16\/items\/GreenAnarchy25\/GA25_bw.pdf<\/a><\/span><\/p>\n

<p>Norris, G. (1993). <em>Sharing silence: Meditation practice and mindful living<\/em>. Bell Tower.<\/p>","margin":"default"}}]},{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","media_overlay_gradient":"","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-2"},"children":[{"type":"headline","props":{"content":"Comentario desde el derecho","title_element":"h1"}},{"name":"Headline Decoration Bullet","type":"headline","children":null,"props":{"block_align":"center","content":"Karen Knop<sup>\u2020<\/sup>","title_decoration":"bullet","title_element":"h3"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p>A Karen Knop, profesora de la Universidad de Toronto, quien hab\u00eda prometido comentar esta obra de arte, le habr\u00eda encantado hacerlo. Desde el principio de su carrera, su profundo conocimiento del derecho internacional fue de la mano no solo con una s\u00f3lida comprensi\u00f3n de las interrelaciones pol\u00edticas entre el derecho y su entorno, sino tambi\u00e9n con un vivo inter\u00e9s por la interdisciplinariedad, incluyendo los campos art\u00edsticos. Su \u00faltima publicaci\u00f3n, de hecho, se titula <em>Mirando retratos<\/em>, tomando literalmente la idea de que los \"Retratos de mujeres en el Derecho Internacional\" son en realidad eso, retratos, representaciones art\u00edsticas. Se habr\u00eda inspirado en la bella obra de Mar\u00eda Margarita Jim\u00e9nez <em>A ras de tierra<\/em>, la yuxtaposici\u00f3n de telara\u00f1as y redes de l\u00edneas generadas digitalmente, el modo en que las representaciones de la naturaleza en primeros planos nos enfrentan a la inmediatez y fragilidad de nuestro mundo, incluy\u00e9ndonos a nosotros mismos. Su formaci\u00f3n en teor\u00eda feminista y cr\u00edtica podr\u00eda haberla hecho desconfiar de la idea de los derechos de la naturaleza como construcci\u00f3n jur\u00eddica; podr\u00eda haber preferido el arte. O no. Porque Karen siempre fue capaz de sorprender; era predeciblemente impredecible, siempre brillante, siempre inspirando con sus ideas.<\/p>\n

<p>Pero Karen no puede opinar sobre esta obra de arte. De forma totalmente inesperada para todos, cay\u00f3 repentinamente enferma y falleci\u00f3 al cabo de muy poco tiempo en el oto\u00f1o de 2022. En lugar de sustituir su texto por el de otra acad\u00e9mica, los editores invitados decidieron dejar que su ausencia en este n\u00famero de la revista hablara por ella. \u201cEl silencio, como la oscuridad, es dif\u00edcil de conseguir\u201d, dice Mar\u00eda Margarita. Quiz\u00e1 el silencio de Karen, no deseado e inesperado, pueda ayudarnos a acercarnos a la obra de arte a su manera.<\/p>\n

<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n

<p>Karen Knop, the Wright Professor at the University of Toronto, who had promised to comment on this artwork, would have loved to do so. Since the beginning of her career, her profound knowledge of international law was paired with not only a strong sense for the political interrelations of law and its surroundings, but also a keen interest in interdisciplinarity, including artistic fields. Her last publication in fact is called \u201cLooking at Portraits,\u201d taking literally the idea that the \u201cPortraits of Women in International Law\u201d are indeed that, portraits, artistic depictions. She would have been inspired by Mar\u00eda Margarita Jim\u00e9nez\u2019s fine work \u201cA ras de tierra\u201d, the juxtaposition of spiderwebs and computer-generated nets of lines, the way in which the depictions of nature close-ups confront us \u00a0with the immediacy and fragility of our world, ourselves included. Her background in feminist and critical theory might have made her mistrust the idea of rights of nature as a legal construct; she might have preferred the art. Or not. For Karen was always able to surprise; she was predictably unpredictable, always brilliant, always inspiring in her ideas.<\/p>\n

<p>But Karen cannot comment on the artwork. Completely unexpected to everyone, she suddenly fell ill and passed away after a very short period of time in the fall of 2022. Rather than replace her with another commentator, the guest editors decided to let her absence from the issue speak in her stead. \u201cEl silencio, como la oscuridad, es dif\u00edcil de conseguir\u201d, says Maria Margarita. Perhaps Karen\u2019s silence, unwanted and unexpected, can help us approach the artwork in its own way.<\/p>","margin":"default"}}]}],"props":{"layout":"1-2,1-2"}}]},{"type":"section","props":{"image_position":"center-center","style":"default","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"middle","width":"default"},"children":[{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","media_overlay_gradient":"","position_sticky_breakpoint":"m"},"children":[{"type":"divider","props":{"divider_element":"hr"}}]}]}]},{"name":"Call to Action","type":"section","props":{"image":"","image_position":"center-center","padding_remove_bottom":true,"padding_remove_top":false,"style":"default","text_color":"light","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"middle","width":"xlarge"},"children":[{"name":"","type":"row","children":[{"name":"","type":"column","props":{"image":"https:\/\/naturalezaysociedad.blob.core.windows.net\/dialogos\/numero-4\/nys-pie.png","image_position":"center-center","image_size":"contain","media_overlay_gradient":"","padding":"large","position_sticky_breakpoint":"m","text_color":"light","vertical_align":"middle","width_medium":"1-1"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p><strong>Naturaleza y Sociedad. Desaf\u00edos Medioambientales<\/strong><br \/>N\u00famero 4 | septiembre-diciembre 2022<br \/>Los derechos de la naturaleza: di\u00e1logos entre el derecho y las artes<\/p>","margin":"default","position":"relative","text_color":"success","text_style":"large"}},{"name":"","type":"button","props":{"button_size":"large","fullwidth":false,"grid_column_gap":"","grid_row_gap":"","margin":"large","margin_remove_bottom":false,"text_align":"left"},"children":[{"name":"","type":"button_item","props":{"button_style":"primary","content":"Tabla de contenido","icon":"bookmark","icon_align":"left","link":"#","link_target":"blank"}}]}]}]}]}],"version":"3.0.11"} --></p><p>The post <a href="https://openscience.uniandes.edu.co/nys4-08/">A ras de tierra</a> first appeared on <a href="https://openscience.uniandes.edu.co">Revistas Uniandes | Multimedia</a>.</p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
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		<title>Diego Samper</title>
		<link>https://openscience.uniandes.edu.co/nys4-07/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Naturaleza y Sociedad]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 23 Nov 2022 19:56:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diálogos - Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales]]></category>
		<category><![CDATA[Los derechos de la naturaleza: diálogos entre el derecho y las artes]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los derechos de la naturaleza: diálogos entre el derecho y las artes Artista invitado Diego Samper Diego Samper (1954) es un artista y diseñador que se interesa por los diálogos entre la biología, la antropología, la historia natural y las culturas indígenas; su obra es un diálogo con el mundo natural. Ha explorado la fotografía, cinematografía, el [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" src="https://naturalezaysociedad.blob.core.windows.net/dialogos/banner/nys_banner.jpg" alt=""></p>
<h5>Los derechos de la naturaleza: diálogos entre el derecho y las artes</h5>
<div>Artista invitado</div>
<h1>Diego Samper</h1>
<div>
<p>Diego Samper (1954) es un artista y diseñador que se interesa por los diálogos entre la biología, la antropología, la historia natural y las culturas indígenas; s<span>u obra es un diálogo con el mundo natural. </span>Ha explorado la fotografía, cinematografía, el sonido ambiental y la música, la pintura y el dibujo, instalaciones escultóricas y el diseño arquitectónico. En 2009 inicia con Marlen Escobar el proyecto Calanoa, una reserva natural y propuesta de conservación cultural y biológica de la selva lluviosa tropical.<br /><a href="mailto:diegosamper7@gmail.com">diegosamper7@gmail.com</a></p>
</div>
<hr>
<h1>El cielo y la serpiente</h1>
<p><video src="https://naturalezaysociedad.blob.core.windows.net/dialogos/numero-4/nys-samper-video1.mp4" poster=""></video><br />
<video src="https://naturalezaysociedad.blob.core.windows.net/dialogos/numero-4/nys-samper-video1.mp4" poster=""></video></p>
<hr>
<h1>Sinfonía salvaje</h1>
<p><video src="https://naturalezaysociedad.blob.core.windows.net/dialogos/numero-4/nys_samper_audio1.mp3" poster=""></video></p>
<hr>
<h1>Sobre el paisaje</h1>
<div>
<p><span>La substancia de un paisaje es el diálogo entre sus elementos: agua, tierra, sonido, creaturas,</span> cielo y luz.</p>
<p>En su dimensión más abstracta, la gramática del paisaje —un sentido de lugar en términos de forma, estructura, espacio y relaciones— nos permite explorar los patrones universales del fluir natural y de cómo sus elementos se modifican permanentemente unos a otros. Es en la exploración de la substancia y lenguaje de lo natural y en la mirada asombrada del mundo donde descubrimos la poética de las cosas, cuando se devela la dimensión de lo mágico, que no es otra cosa que las manifestaciones del espíritu que permea el mundo.</p>
<p>Somos hijos de la tierra, somos hijos del agua, somos hijos del tiempo, al igual que todos los seres vivientes que conforman el tejido de vida que cubre el planeta como una piel muy delgada sobre esta esfera de roca, agua y fuego que gira sin cesar por el espacio infinito.</p>
<p>En un proceso continuo de metamorfosis, esta piel ha transformado el planeta y palpita y respira como un solo organismo.</p>
<p>Las sociedades tribales y los pueblos antiguos, a diferencia de nuestra sociedad contemporánea, reconocen esta conexión original de la humanidad con la tierra y con la vida.</p>
<p>Donde nosotros vemos fragmentos aislados, ellos ven unidad.</p>
<p>Donde ellos pertenecen, nosotros poseemos.</p>
<p>Donde nosotros vemos recursos naturales y oportunidades económicas, ellos ven la madre de las creaturas, las montañas y los ríos.</p>
<p>Donde nosotros vemos un territorio sin alma y fronteras políticas, ellos ven un solo paisaje vivo y un espíritu que habita y enlaza las cosas.</p>
<p>El paisaje, para los pueblos tradicionales del Amazonas, es fuente de historias. Relatos míticos que cuentan la creación del mundo, cantos e invocaciones que se escuchan en la noche en las malocas, un solo techo que cobija toda la comunidad. Contar historias ha sido la forma más antigua de inscribir una cartografía del territorio, del conocimiento, de las ideas y las aventuras.</p>
<p>Desde niño quería ser explorador y vivir una gran aventura. Quería vivir en la selva.</p>
<p>Entré a la región del Vaupés, en la Amazonia colombiana, cuando tenía 19 años. Fue un viaje iniciático y el comienzo de mi camino como artista, y la totalidad de mi obra, que la veo como un solo proyecto artístico, no es sino la búsqueda y el entendimiento de la poética natural, de las resonancias y correspondencias que tejen el mundo y la vida. Es el arte como forma de conocimiento.</p>
<p>Los ríos son el pulso del paisaje, conectan los territorios e irrigan la vida. Los ríos son maestros silenciosos que enseñan una lección profunda: enseñan del tiempo, del dejar fluir, del abrirse al asombro y a las sorpresas que presenta el viaje por el existir.</p>
<p>A orillas del río Apaporis y lejos de cualquier asentamiento, viví por dos años solo, con lo mínimo necesario. Un ejercicio de la vida sencilla. No tenía libros ni radio. Aislado del mundo, pasaba los días y las noches contemplando el agua y la selva. La intención era vivir una inmersión total en el paisaje, sin distracciones ni intermediarios. Solo los sentidos.</p>
<p>Una experiencia contemplativa que buscaba la expansión de la percepción, en el aquí y el ahora.</p>
<p><span>Percepción y conocimiento más allá de la palabra: desde el silencio, apreciar el mundo a través de los sentidos. </span></p>
<p>El resultado fue el encuentro con lo salvaje, un estado existencial en el que mi cuerpo y mi conciencia palpitaban con la selva inmensa y el río que me rodeaba.</p>
<p>Tengo la selva adentro. Toda mi obra surge de ella. Dibujos, fotografías, pinturas, sonidos y músicas que son parte de una obra mayor. Más que representaciones de la naturaleza, son formas que van creciendo como ella y se funden entre sí para crear paisajes para la imaginación. Mi práctica del arte, en la factura de la forma y la imagen, del sonido o la palabra, es ante todo un interrogante continuo del sentido de estar vivo.</p>
<p>Habitar el paisaje, vivir en él y con él. Esto es lo que nos llevó, a mi esposa Marlene y a mí, a concebir Calanoa, un proyecto de conservación en el Amazonas, laboratorio de arte y diseño, de gastronomía y paisajismo, de arquitectura sostenible para el trópico húmedo.</p>
<p>De años de escuchar profundo los paisajes han surgido varios proyectos sonoros: <em>Voces de la Tierra </em>(1999), un disco compacto con libro acompañante sobre la poética de los paisajes sonoros de los territorios salvajes del norte de Suramérica; <em>Canto amazónico </em>(2014), un tejido continuo, por 4 horas 50 minutos, de paisajes sonoros y voces indígenas en siete lenguas diferentes; y <em>Sinfonía salvaje </em>(2022), una película que surge de una experiencia musical de creación colectiva, grabada en Calanoa, donde músicos profesionales y cantadores indígenas responden al canto de la vida en el corazón de la selva.</p>
<p>Creo en el poder de la imaginación. Creo que hay que imaginar un mundo posible y hacer hasta lo imposible para que sea realidad, un mundo que esté basado en la economía de lo necesario, no del exceso y lo superfluo.</p>
<p>Un mundo basado en una ética que valore y respete al otro, y respete otras formas de vida, donde los derechos humanos estén a la par con los derechos de la naturaleza.</p>
<p>Insisto en la importancia fundamental de recuperar la pertenencia a un paisaje, a una geografía específica e inmediata, a una historia, la historia natural y la de los pueblos. Reconocer de dónde venimos.</p>
<p>Debemos recuperar un sentido de lugar, una conexión y resonancia con la geografía y las creaturas.</p>
<p>Y explorar desde lo sensorial nuestra animalidad, para conectarnos con lo salvaje.</p>
<p>Es el arraigo, el paisaje como espacio existencial, como la geografía de la memoria, como la geografía de lo que somos.</p>
<p>Los kogis de la Sierra Nevada de Santa Marta ven el paisaje a través de Aluna, el camino de la madre. El concepto refiere al espíritu, la vida, el pensamiento, la memoria. Una visión de la unidad con el mundo natural, Aluna es el peregrinaje permanente al útero de la madre, al origen de la vida. Aluna es el saber que somos el bosque y la lluvia, el ave y el viento, la ola y el mar.</p>
<p>Calanoa (Amazonas), marzo de 2022</p>
</div>
<hr>
<div>
<p style="text-align: left;"><strong>Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales</strong><br />Número 4 | septiembre-diciembre 2022<br />Los derechos de la naturaleza: diálogos entre el derecho y las artes</p>
</div>
<p><p>
        <a href="#">Tabla de contenido</a>
    </p>
</p>
<p><span id="more-2037"></span><br />
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<p>Diego Samper (1954) es un artista y dise\u00f1ador que se interesa por los di\u00e1logos entre la\u00a0biolog\u00eda, la antropolog\u00eda, la historia natural y las culturas ind\u00edgenas; s<span>u obra es un di\u00e1logo con el mundo natural.\u00a0<\/span>Ha explorado la fotograf\u00eda, cinematograf\u00eda, el sonido ambiental y la m\u00fasica, la pintura y el dibujo, instalaciones escult\u00f3ricas y el dise\u00f1o arquitect\u00f3nico. En 2009 inicia con Marlen Escobar el proyecto Calanoa, una reserva natural y propuesta de conservaci\u00f3n cultural y biol\u00f3gica de la selva lluviosa tropical.<br \/><a href=\"mailto:diegosamper7@gmail.com\">diegosamper7@gmail.com<\/a><\/p>","margin":"default"}},{"name":"Divider Style Default","type":"divider","props":{"divider_element":"hr"}}]}]},{"type":"row","props":{"margin":"large"},"children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-1"},"children":[{"type":"headline","props":{"content":"El cielo y la serpiente","title_element":"h1"}},{"type":"video","props":{"margin":"default","video":"https:\/\/naturalezaysociedad.blob.core.windows.net\/dialogos\/numero-4\/nys-samper-video1.mp4","video_autoplay":"inview","video_controls":true}},{"type":"video","props":{"margin":"default","video":"https:\/\/naturalezaysociedad.blob.core.windows.net\/dialogos\/numero-4\/nys-samper-video1.mp4","video_controls":true}},{"name":"Divider Style Small","type":"divider","props":{"divider_align":"center","divider_element":"hr","divider_style":"small"}}]}]},{"type":"row","props":{"margin":"large"},"children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-1"},"children":[{"type":"headline","props":{"content":"Sinfon\u00eda salvaje","title_element":"h1"}},{"type":"video","props":{"margin":"default","text_align":"center","video":"https:\/\/naturalezaysociedad.blob.core.windows.net\/dialogos\/numero-4\/nys_samper_audio1.mp3","video_controls":true}},{"name":"Divider Style Small","type":"divider","props":{"divider_align":"center","divider_element":"hr","divider_style":"small"}}]}]},{"type":"row","props":{"margin":"large"},"children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-1"},"children":[{"type":"headline","props":{"content":"Sobre el paisaje","title_element":"h1"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p><span>La substancia de un paisaje es el di\u00e1logo entre sus elementos: agua, tierra, sonido, creaturas,<\/span> cielo y luz.<\/p>\n

<p>En su dimensi\u00f3n m\u00e1s abstracta, la gram\u00e1tica del paisaje \u2014un sentido de lugar en t\u00e9rminos de forma, estructura, espacio y relaciones\u2014 nos permite explorar los patrones universales del fluir natural y de c\u00f3mo sus elementos se modifican permanentemente unos a otros. Es en la exploraci\u00f3n de la substancia y lenguaje de lo natural y en la mirada asombrada del mundo donde descubrimos la po\u00e9tica de las cosas, cuando se devela la dimensi\u00f3n de lo m\u00e1gico, que no es otra cosa que las manifestaciones del esp\u00edritu que permea el mundo.<\/p>\n

<p>Somos hijos de la tierra, somos hijos del agua, somos hijos del tiempo, al igual que todos los seres vivientes que conforman el tejido de vida que cubre el planeta como una piel muy delgada sobre esta esfera de roca, agua y fuego que gira sin cesar por el espacio infinito.<\/p>\n

<p>En un proceso continuo de metamorfosis, esta piel ha transformado el planeta y palpita y respira como un solo organismo.<\/p>\n

<p>Las sociedades tribales y los pueblos antiguos, a diferencia de nuestra sociedad contempor\u00e1nea, reconocen esta conexi\u00f3n original de la humanidad con la tierra y con la vida.<\/p>\n

<p>Donde nosotros vemos fragmentos aislados, ellos ven unidad.<\/p>\n

<p>Donde ellos pertenecen, nosotros poseemos.<\/p>\n

<p>Donde nosotros vemos recursos naturales y oportunidades econ\u00f3micas, ellos ven la madre de las creaturas, las monta\u00f1as y los r\u00edos.<\/p>\n

<p>Donde nosotros vemos un territorio sin alma y fronteras pol\u00edticas, ellos ven un solo paisaje vivo y un esp\u00edritu que habita y enlaza las cosas.<\/p>\n

<p>El paisaje, para los pueblos tradicionales del Amazonas, es fuente de historias. Relatos m\u00edticos que cuentan la creaci\u00f3n del mundo, cantos e invocaciones que se escuchan en la noche en las malocas, un solo techo que cobija toda la comunidad. Contar historias ha sido la forma m\u00e1s antigua de inscribir una cartograf\u00eda del territorio, del conocimiento, de las ideas y las aventuras.<\/p>\n

<p>Desde ni\u00f1o quer\u00eda ser explorador y vivir una gran aventura. Quer\u00eda vivir en la selva.<\/p>\n

<p>Entr\u00e9 a la regi\u00f3n del Vaup\u00e9s, en la Amazonia colombiana, cuando ten\u00eda 19 a\u00f1os. Fue un viaje inici\u00e1tico y el comienzo de mi camino como artista, y la totalidad de mi obra, que la veo como un solo proyecto art\u00edstico, no es sino la b\u00fasqueda y el entendimiento de la po\u00e9tica natural, de las resonancias y correspondencias que tejen el mundo y la vida. Es el arte como forma de conocimiento.<\/p>\n

<p>Los r\u00edos son el pulso del paisaje, conectan los territorios e irrigan la vida. Los r\u00edos son maestros silenciosos que ense\u00f1an una lecci\u00f3n profunda: ense\u00f1an del tiempo, del dejar fluir, del abrirse al asombro y a las sorpresas que presenta el viaje por el existir.<\/p>\n

<p>A orillas del r\u00edo Apaporis y lejos de cualquier asentamiento, viv\u00ed por dos a\u00f1os solo, con lo m\u00ednimo necesario. Un ejercicio de la vida sencilla. No ten\u00eda libros ni radio. Aislado del mundo, pasaba los d\u00edas y las noches contemplando el agua y la selva. La intenci\u00f3n era vivir una inmersi\u00f3n total en el paisaje, sin distracciones ni intermediarios. Solo los sentidos.<\/p>\n

<p>Una experiencia contemplativa que buscaba la expansi\u00f3n de la percepci\u00f3n, en el aqu\u00ed y el ahora.<\/p>\n

<p><span>Percepci\u00f3n y conocimiento m\u00e1s all\u00e1 de la palabra: desde el silencio, apreciar el mundo a trav\u00e9s de los sentidos. <\/span><\/p>\n

<p>El resultado fue el encuentro con lo salvaje, un estado existencial en el que mi cuerpo y mi conciencia palpitaban con la selva inmensa y el r\u00edo que me rodeaba.<\/p>\n

<p>Tengo la selva adentro. Toda mi obra surge de ella. Dibujos, fotograf\u00edas, pinturas, sonidos y m\u00fasicas que son parte de una obra mayor. M\u00e1s que representaciones de la naturaleza, son formas que van creciendo como ella y se funden entre s\u00ed para crear paisajes para la imaginaci\u00f3n. Mi pr\u00e1ctica del arte, en la factura de la forma y la imagen, del sonido o la palabra, es ante todo un interrogante continuo del sentido de estar vivo.<\/p>\n

<p>Habitar el paisaje, vivir en \u00e9l y con \u00e9l. Esto es lo que nos llev\u00f3, a mi esposa Marlene y a m\u00ed, a concebir Calanoa, un proyecto de conservaci\u00f3n en el Amazonas, laboratorio de arte y dise\u00f1o, de gastronom\u00eda y paisajismo, de arquitectura sostenible para el tr\u00f3pico h\u00famedo.<\/p>\n

<p>De a\u00f1os de escuchar profundo los paisajes han surgido varios proyectos sonoros: <em>Voces de la Tierra <\/em>(1999), un disco compacto con libro acompa\u00f1ante sobre la po\u00e9tica de los paisajes sonoros de los territorios salvajes del norte de Suram\u00e9rica; <em>Canto amaz\u00f3nico <\/em>(2014), un tejido continuo, por 4 horas 50 minutos, de paisajes sonoros y voces ind\u00edgenas en siete lenguas diferentes; y <em>Sinfon\u00eda salvaje <\/em>(2022), una pel\u00edcula que surge de una experiencia musical de creaci\u00f3n colectiva, grabada en Calanoa, donde m\u00fasicos profesionales y cantadores ind\u00edgenas responden al canto de la vida en el coraz\u00f3n de la selva.<\/p>\n

<p>Creo en el poder de la imaginaci\u00f3n. Creo que hay que imaginar un mundo posible y hacer hasta lo imposible para que sea realidad, un mundo que est\u00e9 basado en la econom\u00eda de lo necesario, no del exceso y lo superfluo.<\/p>\n

<p>Un mundo basado en una \u00e9tica que valore y respete al otro, y respete otras formas de vida, donde los derechos humanos est\u00e9n a la par con los derechos de la naturaleza.<\/p>\n

<p>Insisto en la importancia fundamental de recuperar la pertenencia a un paisaje, a una geograf\u00eda espec\u00edfica e inmediata, a una historia, la historia natural y la de los pueblos. Reconocer de d\u00f3nde venimos.<\/p>\n

<p>Debemos recuperar un sentido de lugar, una conexi\u00f3n y resonancia con la geograf\u00eda y las creaturas.<\/p>\n

<p>Y explorar desde lo sensorial nuestra animalidad, para conectarnos con lo salvaje.<\/p>\n

<p>Es el arraigo, el paisaje como espacio existencial, como la geograf\u00eda de la memoria, como la geograf\u00eda de lo que somos.<\/p>\n

<p>Los kogis de la Sierra Nevada de Santa Marta ven el paisaje a trav\u00e9s de Aluna, el camino de la madre. El concepto refiere al esp\u00edritu, la vida, el pensamiento, la memoria. Una visi\u00f3n de la unidad con el mundo natural, Aluna es el peregrinaje permanente al \u00fatero de la madre, al origen de la vida. Aluna es el saber que somos el bosque y la lluvia, el ave y el viento, la ola y el mar.<\/p>\n

<p>Calanoa (Amazonas), marzo de 2022<\/p>","margin":"default"}},{"type":"divider","props":{"divider_element":"hr"}}]}]}]},{"name":"Call to Action","type":"section","props":{"image_position":"center-center","padding_remove_bottom":true,"padding_remove_top":false,"style":"default","text_color":"light","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"","width":"xlarge"},"children":[{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image":"https:\/\/naturalezaysociedad.blob.core.windows.net\/dialogos\/numero-4\/nys-pie.png","image_position":"center-center","image_size":"contain","padding":"large","position_sticky_breakpoint":"m","text_color":"light","vertical_align":"middle","width_medium":"1-1"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p style=\"text-align: left;\"><strong>Naturaleza y Sociedad. Desaf\u00edos Medioambientales<\/strong><br \/>N\u00famero 4 | septiembre-diciembre 2022<br \/>Los derechos de la naturaleza: di\u00e1logos entre el derecho y las artes<\/p>","margin":"default","position":"relative","text_color":"success","text_style":"large"}},{"type":"button","props":{"button_size":"large","fullwidth":false,"grid_column_gap":"","grid_row_gap":"","margin":"large","margin_remove_bottom":false,"text_align":"left"},"children":[{"type":"button_item","props":{"button_style":"primary","content":"Tabla de contenido","dialog_layout":"modal","dialog_offcanvas_flip":true,"icon":"bookmark","icon_align":"left","link":"#","link_target":"blank"}}]}]}]}]}],"version":"4.5.4"} --></p><p>The post <a href="https://openscience.uniandes.edu.co/nys4-07/">Diego Samper</a> first appeared on <a href="https://openscience.uniandes.edu.co">Revistas Uniandes | Multimedia</a>.</p>]]></content:encoded>
					
		
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