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Número 14 – Tema libre

Cultivos de vainilla tradicional para la restauración del paisaje totonaca veracruzano

Abril Velasco Murguía, Evodia Silva Rivera, Noé Velázquez Rosas y Rodolfo Martínez Mota

Investigadores del Centro de Investigaciones Tropicales de la Universidad Veracruzana (México)


La vainilla es un símbolo de la identidad del pueblo totonaca veracruzano. Esta región es considerada como el centro de origen de su cultivo, un elemento biocultural de México poco conocido. Los conocimientos empíricos en los que se basa su aprovechamiento se remontan a la época prehispánica. No obstante, fue a finales del siglo XVIII cuando estas prácticas se manifestaron en sistemas agroforestales conocidos por los totonacas como vainillales tradicionales. Estos conocimientos se han perdido con el paso del tiempo. Consideramos necesario revalorizar el saber local que persiste en la memoria de algunas familias productoras del sistema tradicional de cultivo de vainilla, ya que posee características que podrían contribuir a la restauración del paisaje biocultural y, por ende, a mitigar los efectos de la crisis socioambiental a escala local y regional. 

Una aproximación al vainillal tradicional del pasado

Entre 1930 y 1969, el cultivo de vainilla representó una de las principales actividades económicas de las familias totonacas asentadas en Papantla (Chenaut, 2010; Soto-Arenas, 2006). Para estas personas el vainillal tradicional posee un gran valor sentimental, pues les evoca recuerdos personales. Además, era un espacio de enseñanza y convivencia familiar en el que se reproducían valores como la reciprocidad, a través de la ayuda mutua, conocida como “mano vuelta”. Asimismo, se promovía el respeto y cuidado de la naturaleza mediante rituales y ofrendas a Kiwikgolo, el señor del monte.

El vainillal tradicional se compone de árboles de distintas especies, principalmente nativas, que sirven de soporte a las plantas de vainilla. Anteriormente este sistema incluía la rotación de cultivos de milpa[1] y vainilla, favoreciendo procesos ecológicos que mantenían un paisaje heterogéneo, como la sucesión secundaria. Además, podían distinguirse selvas maduras, vegetación en distintas etapas de sucesión, pastizales y otros cultivos comerciales (Cayetano y Del Amo, 2011; Toledo et al., 1994, 2003). El conocimiento sobre los ciclos de estos sistemas se transmitía de generación en generación mediante la enseñanza práctica y la tradición oral.

En la memoria colectiva, el vainillal tradicional se establecía a través de dos rutas distintivas. Una de ellas comenzaba con la roza, tumba y quema de al menos una hectárea de selva para sembrar milpa. La milpa (katukuxtu) se desarrollaba durante dos o hasta cuatro años y, a mitad de este periodo, se dejaban crecer algunos árboles nativos de especies variadas. Cuando estos alcanzaban una altura aproximada de 1.5 metros y proporcionaban sombra, abandonaban la milpa y establecían el vainillal. Esta ruta se desarrollaba en el pasado.

En la otra ruta, se podaban árboles en un fragmento de selva o vegetación secundaria y en ellos sembraban vainilla. Lo hacían plantando dos o tres esquejes de unos 80 cm al pie de cada árbol, empleando hojarasca o ramas troceadas de los árboles como sustrato. Las plantas se heredaban de los padres o abuelos, y en pocos casos provenían de ejemplares silvestres que encontraban en la selva o en los tarrales (Guadua aculeata). En este sistema, las plantas de vainilla producían la mayor cantidad de flores y vainas hasta el tercer año de siembra. Esta última ruta es la que se mantiene vigente en la actualidad.

Algunas personas señalan que el vainillal tradicional (kaxanatni) del pasado, requería poco mantenimiento, y algunos recuerdan que podía permanecer en pie entre 10 y 30 años. Era importante manejar la sombra y la ventilación, así como reemplazar las plantas de vainilla que lo necesitaran. En algunos casos, tras abandonar el cultivo, dejaban largos periodos de descanso para que la vegetación se regenerara de forma natural (acahual o kamagkataman) o hasta que se formaran selvas (monte alto o kalankakiwin), como se observa en la figura 1a (Cayetano y Del Amo, 2011; Medellín, 1993, Toledo et al.,1994).

[1] La milpa es un policultivo que se compone de variedades locales de maíz, frijol y calabaza, entre otras especies.     


Ciclo para el establecimiento del vainillal tradicional

Figura 1. Ciclo para el establecimiento del vainillal tradicional: a) en el pasado y b) actualmente. Fuente: Adaptado de Medellín-Morales (1993).


Así, en el pasado, cada familia campesina poseía al menos un vainillal en producción, una milpa que pronto se convertiría en vainillal y un terreno con vegetación secundaria y/o selva. Este sistema les permitía obtener beneficios en diferentes periodos: a corto plazo, de los productos de la milpa; a mediano plazo, de la cosecha de vainilla y, a largo plazo, de las especies maderables. En el vainillal tradicional no se utilizaban agroquímicos ni riego, y la humedad dependía de la sombra y de las condiciones ambientales regionales. Las hierbas se cortaban con machete para evitar que plagas y enfermedades afectaran a las plantas del cultivo. Cada vainillal tenía una composición única que dependía del entorno circundante y del conocimiento de cada familia.

No obstante, podían distinguirse dos grandes variaciones en la estructura de los vainillales. La primera es quizá la más antigua, ya que se realizaba un manejo mínimo para mantener la vainilla adaptada a las condiciones de la selva, donde crecía sobre árboles nativos. Los árboles más altos proporcionaban sombra alta y los más bajos daban tanto sombra baja como soporte a las plantas de vainilla; a estos últimos se les denomina tutores. Se conservaba gran parte del dosel original de la selva, aunque se podaban ramas para reducir la sombra y ventilar el cultivo. La vainilla se dejaba crecer en lo alto de los árboles tutores, sus flores se polinizaban manualmente y las vainas eran cosechadas con escaleras de bambú o andamios. Algunas personas definen a este sistema como rústico, porque mantenía la conformación natural de los árboles (figura 2a). Esta estructura dio origen a otra forma de organizar los vainillales, en la que todos los árboles daban sombra y soporte a las plantas de vainilla. Se podaban las copas de los árboles para regular la cantidad de sombra y su altura. Las guías de vainilla se mantenían a una altura baja para facilitar la polinización manual y la cosecha de vainas (figura 2b).

En el vainillal tradicional no se utilizaban agroquímicos ni riego, y la humedad dependía de la sombra y de las condiciones ambientales regionales. Las hierbas se cortaban con machete para evitar que plagas y enfermedades afectaran a las plantas del cultivo. Cada vainillal tenía una composición única que dependía del entorno circundante y del conocimiento de cada familia.

Beneficios ecológicos de los vainillales tradicionales

El sistema tradicional es eficiente en el uso del agua y en el aporte de materia orgánica al suelo. Además, perdura durante largos periodos de tiempo y optimiza el espacio y los recursos. Contribuye a regular el microclima regional junto con los fragmentos de vegetación. Al mantenerse la cobertura arbórea de la selva, también se conservan los ciclos biogeoquímicos y las múltiples interacciones ecológicas naturales (Soto-Arenas, 2006). También favorece a los animales dispersores de semillas y a los polinizadores.  

Velázquez-Rosas et al. (2025) demostraron que los vainillales tradicionales pueden tener un número similar de árboles y arbustos que los fragmentos de selva. Las plantas leñosas encontradas en los cultivos tradicionales son multiusos: hasta el 50 % se utiliza como madera, leña, alimento y para la construcción. Estos sistemas agroforestales resguardan entre cuatro y cinco veces más especies que otros sistemas productivos de vainilla, como los asociados a cítricos o a sistemas semitecnificados con un número reducido de especies de árboles tutores. Además, preservan la heterogeneidad y la conectividad del paisaje, lo que favorece la conservación de la biodiversidad local y la capacidad de regeneración del ecosistema (Soto-Arenas, 2006; Toledo et al., 1994, 2003). Antes era posible encontrar venados, jabalíes, martuchas (Potos flavus), pumas, entre otras especies asociadas a estos cultivos. En resumen, todas estas características del sistema tradicional contribuyen a mantener un paisaje productivo y resiliente (Toledo et al., 2003).

Estado actual de los vainillales tradicionales

En la actualidad, son pocas las personas que tienen vainillales tradicionales (fotografía 1 y figura 2c), mediante vegetación secundaria o fragmentos de selva de menos de un cuarto de hectárea. En otros casos, debido a la avanzada edad de las personas productoras, y a los robos, se ha optado por establecer pequeños huertos de traspatio de menos de 500 m2. En ambos casos, se favorece o elimina la presencia de algunos árboles nativos y se introducen otros de importancia comercial. Dichos árboles sirven de soporte a las vainillas, que se podan para regular su altura. Esta forma de cultivo es una muestra de resistencia cultural, ya que adapta las antiguas estrategias de cultivo al contexto social y ambiental actual. Algunas personas consideran que ya no es posible encontrar vainilla silvestre en los fragmentos de selva. Por otro lado, están conscientes de varios factores que afectan los cultivos tradicionales. Por ejemplo, la frecuencia de las lluvias ha cambiado. Las altas temperaturas se han intensificado durante el período de fructificación de la vainilla; lo que ha aumentado las sequías y ha hecho necesario regar las plantas. Sin embargo, la infraestructura inadecuada y el agua clorada complican los cuidados.

Vainillal tradicional actual

Fotografía 1. Vainillal tradicional actual. Fuente: Noé Velázquez Rosas.

Transformaciones del vainillal tradicional

Hasta fines de los años sesenta, el sistema tradicional era la única forma de producir vainilla en la región. La mayoría de las familias tenía al menos una hectárea de vainilla, por lo que gran parte del paisaje estaba cubierto por vainillales tradicionales. Sin embargo, poco a poco se han abandonado los cultivos por diversas razones, como los robos, las heladas y la caída del precio. En la actualidad, el paisaje está dominado por monocultivos de cítricos, pastizales para ganado y por la industria petrolera (Ellis y Martínez, 2010). Este cambio en el uso del suelo ha contribuido a que la selva se reduzca a pequeños fragmentos, lo que afecta la biodiversidad y altera el régimen climático.

Las personas que continúan cultivando el vainillal tradicional son principalmente abuelos y abuelas que resguardan este conocimiento. Las personas jóvenes han emigrado a las ciudades, lo que limita la posibilidad de aprender los valores y saberes de sus padres y abuelos para reproducir este sistema de cultivo. En conjunto, dichas circunstancias ponen en riesgo los conocimientos ecológicos tradicionales.

Bajo la lógica reduccionista de la producción industrializada, el vainillal tradicional ya no forma parte del sistema de rotación de cultivos y, en consecuencia, la capacidad regenerativa de la vegetación se ha reducido (Figura 1b). La mayoría de los productores emplean sistemas de cultivo intensivos, poco diversificados, y cultural y ecológicamente simplificados. Su objetivo es maximizar la producción y las ganancias. En los sistemas semitecnificados se utilizan agroquímicos con cierta frecuencia y se requieren insumos externos (figura 2d). En estos sistemas, la vainilla crece asociada a una o dos especies de árboles que le sirven de soporte y le dan sombra; principalmente naranjos (Citrus sinensis), cocuites (Gliricidia sepium), y pichocos (Erythrina americana). En los sistemas tecnificados (figura 2e), tutores vivos o muertos sostienen a la planta de vainilla bajo malla sombra.

Estructura del vainillal

Figura 2. Estructura del vainillal: a) tradicional más antiguo, b) tradicional del pasado, c) tradicional actual, d) semi-tecnificado y e) tecnificado bajo malla sombra. Fuente: adaptado de Medellín-Morales (1993).

Por otro lado, la producción de vainilla está en continuo riesgo debido a la crisis climática. Sea cual sea el sistema de cultivo empleado, la vainilla del Totonacapan veracruzano se enfrenta a intensas sequías, al aumento de eventos climáticos extremos e impredecibles y a la proliferación de plagas y enfermedades en la región. Además, existe un problema histórico que no se ha podido resolver: el robo de la vainilla. Este hecho ha provocado el desánimo y el abandono del cultivo en una parte del sector productor. Por tanto, se requiere un esfuerzo coordinado para reforzar la normativa y promover la vigilancia desde los frentes legislativo, educativo, empresarial, social y productivo.    

Los vainillales tradicionales: una alternativa para recuperar el paisaje biocultural totonaca

El vainillal tradicional y sus ciclos de descanso, en los que se desarrolla vegetación secundaria y selvas, ofrecen importantes beneficios ecológicos, culturales y económicos tanto a mediano como a largo plazo. Los principios de estos sistemas agroforestales podrían contribuir a la recuperación de la cobertura forestal, a la retención del agua y a la protección de la biodiversidad regional. Por ello, generar una estrategia basada en este sistema podría ser una alternativa situada en el contexto sociocultural. Además, permitiría revitalizar el conocimiento asociado al vainillal tradicional, a restaurar el paisaje biocultural del Totonacapan y a mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

Agradecimientos

Agradecemos a la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI) por la beca otorgada para llevar a cabo esta investigación de estancia posdoctoral y por la financiación del proyecto Ciencia de Frontera 2023 – solicitud número CF-2023-G-559, titulado: “Los agroecosistemas tradicionales como promotores de diversidad microbiana de las abejas nativas del Totonacapan”, gracias al cual se pudo realizar parte del trabajo de campo. También agradecemos a las personas productoras de vainilla tradicional del municipio de Papantla por su disposición para participar en las entrevistas y para realizar los muestreos en sus vainillales tradicionales.

Referencias

Cayetano, L. M. y Del Amo-Rodríguez, S. (2011). Paisaje, memoria y cultura. Una trilogía para la conservación y el bienestar de las comunidades totonacas. En F. de J. Reyes Escutia y S. Barrasa García (coords.), Saberes ambientales campesinos: Cultura y naturaleza en comunidades indígenas y mestizas de México (pp. 97–136). Universidad Autónoma de Puebla. https://hdl.handle.net/20.500.12753/881 

Chenaut, V. (2010). Los totonacas de Veracruz: Población, cultura y sociedad. En R. Córdova (coord. del tomo 3) y E. Florescano y J. Ortiz Escamilla (coord. gral.), Atlas del patrimonio natural, histórico y cultural de Veracruz: v. 3. Patrimonio cultural (pp. 45–66). Gobierno del Estado de Veracruz; Comisión del Estado de Veracruz para la Conmemoración de la Independencia Nacional y la Revolución Mexicana; Universidad Veracruzana.

Ellis, E. A. y Martínez-Bello, M. (2010). Vegetación y uso de suelo. En G. Benítez-Badillo y C. Welsh Rodríguez (coords. del tomo 1) y E. Florescano y J. Ortiz Escamilla (coord. gral.), Atlas del patrimonio natural, histórico y cultural de Veracruz: v. 1. Patrimonio natural (pp. 203–226). Gobierno del Estado de Veracruz; Comisión del Estado de Veracruz para la Conmemoración de la Independencia Nacional y la Revolución Mexicana; Universidad Veracruzana.

Medellín-Morales, S.G. (1993). Cultivo y proceso de producción tradicional de la vainilla (Vanilla planifolia Andrews = ORCHIDACEAE) en una comunidad totonaca, Veracruz, México. BIOTAM, 5(3), 25-38.

Soto-Arenas, M. A. (2006). La vainilla: retos y perspectivas de su cultivo. Biodiversitas, 66, 1-9.

Toledo, V. M., Ortiz-Espejel, B. y Medellín-Morales, S. (1994). Biodiversity Islands in a Sea of Pastureland: Indigenous Resource Management in the Humid Tropics of Mexico. Etnoecológica2(3), 37-49.

Toledo, V. M., Ortiz-Espejel, Cortés, L., Moguel, P.  y Ordoñez, M. D. J. (2003). The Multiple Use of Tropical Forests by Indigenous Peoples in Mexico: a Case of Adaptive Management. Conservation Ecology7(3), 9. http://www.consecol.org/vol7/iss3/art9

Velázquez-Rosas, N., Sinaca-Colin, S., Vázquez-Domínguez, G., Velasco-Murguía, A., Silva-Rivera, E., Ruiz-Guerra, B., Friedrich, F. L., Cortés-Galindo, R., Armenta-Montero, S. y Martínez-Mota, R. (2025). Importance Of Traditional Vanilla Cultivation In The Conservation Of Plant Diversity In Tropical Forests In Northern Veracruz, Mexico. Sustainability, 17(6), 2598. https://doi.org/10.3390/su17062598

Sobre los autores

Abril Velasco Murguía. Doctora en Ciencias en Conservación y Aprovechamiento de Recursos Naturales por el CIIDIR-Oaxaca del IPN. Actualmente es investigadora posdoctoral en el CITRO-UV donde estudia el vainillal tradicional como alternativa para la restauración del paisaje biocultural totonaca en Veracruz. Contribución: Conceptualización, investigación y redacción. Últimas dos publicaciones: Velasquez-Rosas, N., Sinaca, S., Vázquez-Domínguez, G., Velasco-Murguía, A., Silva-Rivera, E., Ruíz-Guerra, B., Levi, F., Cortés, R., Armenta-Moreno, S. y Martínez-Mota, R. (2025). Importance of Traditional Vanilla Cultivation in the Conservation of Plant Diversity in Tropical Forest in Northern Veracruz, Mexico. Sustainability, 17(6), 1-19. https://doi.org/10.3390/su17062598;  Trujillo-Argueta, S., del Castillo, R. y Velasco-Murguía, A. (2022). Testing the effectiveness of rbc La DNA-barcoding for species discriminatin in tropical montan cloud forest vascular plants (Oaxaca, Mexico) using BLAST, genetic distance, and tree-based methods. PeerJ, 10. https://doi.org/10.7717/peerj.13771. [email protected] ORCID: https://orcid.org/0000-0003-1485-494X

Evodia Silva Rivera. Doctora en Estudios del Desarrollo por la Universidad de East Anglia en Reino Unido. Actualmente es académica del CITRO-UV y su investigación se enfoca en conservación, educación y sistemas socioecológicos con organizaciones y grupos originarios. Contribución: revisión, edición y adquisición de financiamiento. Últimas publicaciones: Velázquez, N., Zepeda, J., Silva, E., Martínez, R. y Vázquez, G. (2025). La conservación de la diversidad biológica y cultural: perspectivas en diálogo. Universidad Veracruzana, Dirección Editorial. DOI: 10.25009/uv.2621992; Ciprés-Chávez, A., Paradowska, K., Moreno-Casasola, P. y Silva-Rivera, E. (2025). El escenario socioecológico del sistema lagunar costero de Mandinga, Veracruz, México: problemas y conflictos en torno a la conservación ante el avance inmobiliario. Revista Kawsaypacha: Sociedad Y Medio Ambiente, 16. https://doi.org/10.18800/kawsaypacha.202502.D014. [email protected]  ORCID: https://orcid.org/0000-0001-8371-0996

Noé Velázquez Rosas. Doctor en Ciencias por el Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente es académico del CITRO-UV y su investigación se enfoca en ecofisiología vegetal y diversidad funcional de bosques tropicales, así como en el estudio de la diversidad biocultural del trópico. Contribución: Investigación, redacción, revisión, edición y adquisición de financiamiento. Últimas publicaciones: Fuentes-Romero, E., García, N., Sedov, S., López-Binnqüist, C. y Velázquez-Rosas, N. (2025). Carbon storage in mountain cloud forest communities, Jalpan de Serra, Querétaro, México. Carbon Balance Manage, 20(41). https://doi.org/10.1186/s13021-025-00324-1; Velázquez, N., Zepeda, J., Silva, E. y Martínez, R. y Vázquez, G. (2025). La conservación de la diversidad biológica y cultural: perspectivas en diálogo. Universidad Veracruzana, Dirección Editorial. DOI: 10.25009/uv.2621992. [email protected] ORCID: https://orcid.org/0000-0002-8420-1066

Rodolfo Martínez Mota. Doctor en Antropología Biológica por la Universidad de Illinois, Estados Unidos. Actualmente es académico del CITRO-UV donde desarrolla investigaciones sobre ecología microbiana y salud de animales silvestres. Contribución: Revisión y adquisición de financiamiento. Últimas publicaciones: Velázquez, N., Zepeda, J., Silva, E., Martínez, R., Vázquez, G. (2025). La conservación de la diversidad biológica y cultural: perspectivas en diálogo. Universidad Veracruzana, Dirección Editorial. DOI: 10.25009/uv.2621992; Vázquez, G.; Silva, E., Hernández, A., Martínez, R., Velázquez, N. y Hinojosa, I. (2025). Conoce a las abejas nativas de Totonacapan, Veracruz. Universidad Veracruzana, Dirección Editorial. DOI: 10.25009/uv.2621602. [email protected], ORCID: https://orcid.org/0000-0001-7881-4598 

Por otro lado, la producción de vainilla está en continuo riesgo debido a la crisis climática. Sea cual sea el sistema de cultivo empleado, la vainilla del Totonacapan veracruzano se enfrenta a intensas sequías, al aumento de eventos climáticos extremos e impredecibles y a la proliferación de plagas y enfermedades en la región. Además, existe un problema histórico que no se ha podido resolver: el robo de la vainilla. Este hecho ha provocado el desánimo y el abandono del cultivo en una parte del sector productor. Por tanto, se requiere un esfuerzo coordinado para reforzar la normativa y promover la vigilancia desde los frentes legislativo, educativo, empresarial, social y productivo.   


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