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	<title>Diálogos - Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales - Revistas Uniandes | Multimedia</title>
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	<description>Espacio dirigido a audiencias diversas: académicos, comunidades, docentes, estudiantes. La tipología de contenidos es amplia: entrevista, ponencia, artículo breve de reflexión, documento de trabajo, resultados parciales de una investigación, ensayo fotográfico,  entre otros.</description>
	<lastBuildDate>Thu, 12 Mar 2026 21:46:47 +0000</lastBuildDate>
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		<title>Emociones y sensaciones frente al cambio climático: una mirada desde las artes y las nuevas tecnologías</title>
		<link>https://openscience.uniandes.edu.co/emociones-cambio-climatico-artes-tecnologia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[revistas@uniandes.edu.co]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 12 Mar 2026 21:46:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diálogos - Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales]]></category>
		<category><![CDATA[Horizontes | Antípoda. Revista de Antropología y Arqueología]]></category>
		<category><![CDATA[Intermediaciones. Horizontes - Antípoda]]></category>
		<category><![CDATA[Número 14: Tema libre]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>"Emociones y sensaciones frente al cambio climático: una mirada desde las artes y las nuevas tecnologías" es un acercamiento en el que analizamos cómo las artes y las nuevas tecnologías se unen para humanizar los datos sobre las transformaciones del clima y poder ir más allá de las catastróficas estadísticas. Es tiempo de dejar de ver el cambio climático como un problema lejano y empezar a conectar con este a través de nuevas sensibilidades.</p>
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<h1>
<p><strong>Emociones y sensaciones frente al cambio climático: una mirada desde las artes y las nuevas tecnologías</strong></p>
</h1>
<div>
<p><strong>Jeice Hernández</strong>, Universidad Santo Tomás, Bogotá, Colombia</p>
</div>
<div>
<p><em>Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales<br /><span>Antípoda. Revista de Antropología y Arqueología</span></em></p>
</div>
<p><iframe src="https://www.youtube.com/watch?v=bDaMdaUC8Fs&#038;t=20s"></iframe></p>
<div>
<p><strong>Resumen: </strong>desde mediados del siglo XX las relaciones entre los seres humanos y la naturaleza han tenido un cambio profundo. El impacto que ejercemos sobre otras formas de vida y las respuestas del planeta ante nuestra presencia han creado intereses y preocupaciones en la sociedad. En especial, ha emergido un temor frente a los fenómenos actuales del cambio climático, que parecen amenazar la existencia de la vida misma: la elevación de temperaturas, los estragos causados por las tormentas, la desaparición de especies, la escasez de alimentos, las recias sequías e inundaciones, entre otros. En tal sentido, esta problemática ha dejado de ser un asunto de solo unos pocos científicos y políticos, ahora lo es también de muchos habitantes del planeta, entre quienes genera zozobra emocional. ¿Cómo se puede salvar la Tierra para las futuras generaciones? Las advertencias alrededor del cambio climático y los llamados a mitigarlo parecen inundar las redes sociales y ocupan las agendas de muchos países y organizaciones ambientales.</p>
<p>Los esfuerzos científicos, sociales y culturales han buscado nuevas aproximaciones a esta problemática, las cuales proponen alternativas sostenibles para los modos como habitamos el mundo y apelan a sensibilizar a las personas por medio de emociones para crear una conciencia global responsable y solidaria. <em>Emociones y sensaciones frente al cambio climático: una mirada desde las artes y las nuevas tecnologías</em> es un acercamiento distinto que pretende generar conciencia frente de las transformaciones que sufre el planeta. Aquí se articulan la ciencia, la tecnología y las artes para comprender el cambio climático más allá de los eventos y los datos, con el fin de humanizarlos. Es una exploración de las emociones y las sensaciones y de cómo estas pueden contribuir a una transformación necesaria.</p>
<p><strong>Palabras clave:</strong> artes, cambio climático, educación ambiental, emociones, humanización de datos, inteligencia artificial, naturaleza-cultura, nuevas tecnologías.</p>
</div>
<hr>
<div>
<p><strong>Coproducción audiovisual </strong></p>
<p><strong>Vicerrectoría de Investigación y Creación – Revistas Uniandes </strong></p>
<p><strong>Luis Carlos Castro Ramírez </strong>– editor,<em> Antípoda. Revista de Antropología y Arqueología</em>, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de los Andes, Colombia<strong> </strong></p>
<p><strong>Cristian Yasser Martínez Rodríguez </strong>– editor,<em> Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales</em>, Vicerrectoría de Investigación y Creación, Universidad de los Andes, Colombia</p>
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<hr>
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        <a href="https://doi.org/10.53010/nys.dia.12">Leer el artículo</a>
    </p>
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<p><a href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/deed.es"><img decoding="async" src="/wp-content/uploads/2022/12/CC_BY-NC-ND_icon-88x31-1.png" alt=" CC_BY-NC-ND"></a></p>
<h6>Estos contenidos están bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional</h6>
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<p><strong>Resumen: </strong>desde mediados del siglo XX las relaciones entre los seres humanos y la naturaleza han tenido un cambio profundo. El impacto que ejercemos sobre otras formas de vida y las respuestas del planeta ante nuestra presencia han creado intereses y preocupaciones en la sociedad. En especial, ha emergido un temor frente a los fenómenos actuales del cambio climático, que parecen amenazar la existencia de la vida misma: la elevación de temperaturas, los estragos causados por las tormentas, la desaparición de especies, la escasez de alimentos, las recias sequías e inundaciones, entre otros. En tal sentido, esta problemática ha dejado de ser un asunto de solo unos pocos científicos y políticos, ahora lo es también de muchos habitantes del planeta, entre quienes genera zozobra emocional. ¿Cómo se puede salvar la Tierra para las futuras generaciones? Las advertencias alrededor del cambio climático y los llamados a mitigarlo parecen inundar las redes sociales y ocupan las agendas de muchos países y organizaciones ambientales.</p>

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<p>Los esfuerzos científicos, sociales y culturales han buscado nuevas aproximaciones a esta problemática, las cuales proponen alternativas sostenibles para los modos como habitamos el mundo y apelan a sensibilizar a las personas por medio de emociones para crear una conciencia global responsable y solidaria. <em>Emociones y sensaciones frente al cambio climático: una mirada desde las artes y las nuevas tecnologías</em> es un acercamiento distinto que pretende generar conciencia frente de las transformaciones que sufre el planeta. Aquí se articulan la ciencia, la tecnología y las artes para comprender el cambio climático más allá de los eventos y los datos, con el fin de humanizarlos. Es una exploración de las emociones y las sensaciones y de cómo estas pueden contribuir a una transformación necesaria.</p>

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<p><strong>Palabras clave:</strong> artes, cambio climático, educación ambiental, emociones, humanización de datos, inteligencia artificial, naturaleza-cultura, nuevas tecnologías.</p>

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<p><strong>Coproducción audiovisual </strong></p>

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<p><strong>Vicerrectoría de Investigación y Creación – Revistas Uniandes </strong></p>

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<p><strong>Luis Carlos Castro Ramírez </strong>– editor,<em> Antípoda. Revista de Antropología y Arqueología</em>, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de los Andes, Colombia<strong> </strong></p>

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<p><strong>Cristian Yasser Martínez Rodríguez </strong>– editor,<em> Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales</em>, Vicerrectoría de Investigación y Creación, Universidad de los Andes, Colombia</p>

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		<title>Arte, color y experiencia climática en la era de los datos</title>
		<link>https://openscience.uniandes.edu.co/arte-color-experiencia-climatica/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[naturalezaysociedad@uniandes.edu.co]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 Feb 2026 21:25:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diálogos - Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales]]></category>
		<category><![CDATA[Número 14: Tema libre]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Este texto explora las formas en que el arte y el uso del color ayudan a comunicar el cambio climático de una manera más cercana y comprensible a las personas.</p>
<p>The post <a href="https://openscience.uniandes.edu.co/arte-color-experiencia-climatica/">Arte, color y experiencia climática en la era de los datos</a> first appeared on <a href="https://openscience.uniandes.edu.co">Revistas Uniandes | Multimedia</a>.</p>]]></description>
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<div>
<h3><a href="https://revistas.uniandes.edu.co/index.php/nys/issue/view/759">Número 14 &#8211; Tema libre</a></h3>
</div>
<h1>
<p>Visualizar lo invisible: arte, color y experiencia climática en la era de los datos</p>
</h1>
<div>
<p><a href="https://doi.org/10.53010/nys.dia.12">https://doi.org/10.53010/nys.dia.12</a></p>
</p>
</div>
<h3>Jeice Dayanna Hernández Contreras</h3>
<div>
<p>Universidad Santo Tomás (Colombia)</p>
</div>
<hr>
<div>
<h4>Este texto explora las formas en que el arte y el uso del color ayudan a comunicar el cambio climático de una manera más cercana y comprensible a las personas. A través del análisis de distintas obras de arte y proyectos de visualización, se muestra la transformación de datos científicos y fenómenos ambientales complejos en experiencias visuales que apelan a los sentidos y a las emociones. El color, más allá de cumplir una función estética, se presenta como una herramienta clave para conectar la información climática con la experiencia humana y facilitar su comprensión. Estas formas de representación permiten que las personas entiendan, de manera más cercana y cotidiana las afectaciones en el clima y, así mismo, reflexionen sobre sus consecuencias. En un contexto donde la inteligencia artificial y los datos son el centro de la información, el texto resalta la importancia del arte como un puente entre la información científica y la experiencia cotidiana. De esta forma, contribuye a una comunicación del cambio climático más clara, sensible y significativa.</h4>
</p>
</div>
<div>
<h4>Este artículo hace parte del proyecto: Emociones y sensaciones frente al cambio climático: una mirada desde las artes y las nuevas tecnologías, coproducción audiovisual realizado por las revistas <a href="https://revistas.uniandes.edu.co/index.php/nys/index"><em>Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales</em></a>, y <a href="https://revistas.uniandes.edu.co/index.php/antipoda"><em>Antípoda. Revista de Antropología y Arqueología</em></a>; financiado por la Vicerrectoría de Investigación y Creación de la Universidad de los Andes. </h4>
<h4>Enlace al video: <a href="https://www.youtube.com/watch?v=bDaMdaUC8Fs">https://www.youtube.com/watch?v=bDaMdaUC8Fs </a></h4>
</p>
</div>
<p><iframe src="https://www.youtube.com/watch?v=bDaMdaUC8Fs"></iframe></p>
<div>
<hr />
<h1>Introducción: el desafío de hacer visible la crisis climática</h1>
</div>
<div>
<p>El cambio climático y su impacto en la naturaleza constituye uno de los mayores desafíos contemporáneos para la humanidad, no solo por la magnitud de sus impactos ambientales, sociales y económicos, sino también por la dificultad de comunicar sus efectos de manera comprensible y significativa para amplios sectores de la sociedad. A pesar de la creciente producción de información científica, informes técnicos y visualizaciones estadísticas, persiste una brecha entre el conocimiento experto sobre el fenómeno y la percepción cotidiana de sus consecuencias. Esta brecha no es únicamente informativa, sino profundamente perceptual, emocional y cultural, lo que genera una desconexión con la información y cómo la asumimos en nuestra realidad.</p>
<p>El arte, concebido como una forma de expresión inherente al ser humano, desempeña un papel fundamental en la visualización de este tipo de información, ya que permite establecer conexiones perceptuales, emocionales y culturales directas. Esta idea, retomada por Bentz (2020), señala que el arte no solo facilita la comprensión de fenómenos complejos como el cambio climático, sino que también crea espacios de aprendizaje más profundos y transformadores, capaces de generar nuevas metáforas, significados e imágenes que fomentan una implicación crítica y emocional con el problema. De este modo, el arte contribuye a suplir una de las principales falencias de los datos contemporáneos al dotarlos de sentido, pues trasciende la lógica exclusivamente matemática y propone una comprensión sistémica y situada mediada por los sentidos.</p>
<p>Esta capacidad posibilita la comunicación de ideas, conceptos y datos estadísticos complejos a través de elementos visuales, táctiles y sonoros que conectan con la experiencia humana. Además, se promueve la comprensión de la información, la visibilización de sus consecuencias y la generación de respuestas críticas. En este sentido, el arte evidencia su mayor potencial frente a los desafíos actuales y explica por qué, en la era de la inteligencia artificial, la búsqueda del entendimiento de los datos desde lo humano se convierte en un aspecto esencial.</p>
<p>Gran parte de los datos asociados al cambio climático operan en escalas temporales y geográficas que exceden la experiencia directa de las personas: promedios de temperatura global, proyecciones a varias décadas, modelos climáticos complejos o índices abstractos de riesgo ambiental. En este contexto, el cambio climático se percibe con frecuencia como un problema distante, abstracto o ajeno, lo que contribuye a la inacción social. Frente a este escenario, surge la necesidad de visualizar lo invisible, es decir, traducir procesos complejos e intangibles en lenguajes capaces de activar comprensión, empatía y reflexión crítica.</p>
<p>El arte contemporáneo ha asumido, desde hace varias décadas, un rol central en el proceso de mediación entre ciencia, naturaleza y sociedad. A diferencia de los enfoques estrictamente informativos, las prácticas artísticas exploran dimensiones sensibles, simbólicas y emocionales que permiten reconfigurar la relación entre los datos climáticos y la experiencia humana. La temperatura, el color, la escala, el sonido y el movimiento se configuran como herramientas operativas y recursos sensibles que permiten convertir datos abstractos en experiencias perceptibles.</p>
<p>Por otro lado, la inteligencia artificial aplicada a la visualización cartográfica, junto con el uso del color como representación de la incertidumbre, se emplea como un medio para comunicar el porcentaje de la población que percibe una afectación ambiental, transformando la información cuantitativa en una experiencia visual significativa. Este tipo de datos cualitativos resultan esenciales para la toma de decisiones y comprender las reacciones de la población ante este tipo de información, lo que permite analizar cómo estos datos son asumidos e interpretados. En particular, el uso del color y sus propiedades emergen como un lenguaje privilegiado para articular información, emoción y significado, funcionando como un elemento sémico (transmisor de significado) capaz de conectar lo cuantitativo con lo afectivo.</p>
<p>Desde esta perspectiva, el color se presenta como una herramienta fundamental para la humanización de los datos. A partir de su capacidad semiótica, el color funciona como un modo de significación visual, es decir, un sistema en el que se producen y comunican significados culturalmente compartidos. Como plantean Kress y van Leeuwen (2002), el color no actúa únicamente como un atributo estético, sino como un recurso semiótico que posee una gramática propia y que participa activamente en la construcción de sentido dentro de las imágenes. En este marco, el uso del color permite generar cartografías visibles que facilitan la comunicación sobre la manera en que las personas perciben fenómenos complejos como el cambio climático de forma más directa. Al estar asociado a significados, emociones y experiencias aprendidas socialmente, el color se convierte en un medio de comunicación eficaz para representar sensaciones y datos intangibles que difícilmente podrían expresarse solo mediante valores numéricos.</p>
<p>Con el fin de ofrecer un panorama más amplio sobre el papel del color y la creación de arte para dar una aproximación sobre el cambio climático y sus efectos medioambientales, este texto se estructura en dos ejes principales: El primero aborda la relación entre arte y clima, analizando prácticas artísticas contemporáneas que utilizan el color y la experiencia sensorial para hacer visibles procesos ambientales complejos. El segundo eje se centra en el arte de datos y, especialmente, en la visualización basada en la percepción como alternativa para la humanización cromática de las cifras. Se propone la cartografía cromática como una estrategia de visualización relacionada con el color, y además, se evidencia el manejo consciente del color para establecer referencias sensoriales y conexiones sémicas que facilitan la comprensión de fenómenos ambientales de manera mucho más completa.<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><span>[1]</span></a></p>
</div>
<div>
<hr />
<h1>Cartografía cromática como mecanismo de visualización de datos</h1>
</div>
<div>
<p>La cartografía cromática se entiende, como una estrategia de visualización que traduce datos cuantitativos y cualitativos en configuraciones de color diseñadas para comunicar percepciones, emociones y significados asociados a un territorio o fenómeno específico. A diferencia de las visualizaciones tradicionales que priorizan la representación numérica, la cartografía cromática enfatiza la dimensión sensible del dato, permitiendo una lectura perceptual y afectiva de la información.</p>
<p>Para comprender su alcance, es necesario diferenciarla de otros tipos de representación visual. Una imagen monocromática se caracteriza por el uso de un solo color variando únicamente sus valores de luminosidad, saturación o intensidad al generar <span>una paleta cromática limitada o neutral —frecuentemente asociada a diagramas de barras o gráficos estadísticos— cuyo objetivo principal es la claridad cuantitativa y la precisión numérica. En contraste, una imagen divergente emplea colores sin una lógica semántica o relacional definida, lo que puede generar impacto visual, pero también ambigüedad interpretativa.</span></p>
<p>La cartografía cromática se sitúa entre estos dos extremos, al proponer un uso del color controlado y semánticamente articulado, donde las tonalidades, saturaciones y contrastes responden a significados culturalmente aprendidos y a datos específicos. De este modo, el color actúa como un mediador entre información y experiencia. Esta estrategia facilita la comprensión sobre la manera en que las personas perciben y sienten fenómenos como el cambio climático.</p>
<p>Un ejemplo representativo sobre el color, como elemento plástico y estético con capacidad comunicativa que puede facilitar una mayor aproximación a la comprensión de fenómenos climáticos y medioambientales, es el ejercicio de cartografía cromática con ayuda de la inteligencia artificial, realizado sobre el municipio de Chía, Cundinamarca (Colombia). Esta cartografía se construyó a partir de datos provenientes de diversas investigaciones realizadas principalmente por la Secretaría de Medio Ambiente, la Alcaldía de Chía y la Universidad Militar Nueva Granada, relacionadas con la preocupación de la población frente a los efectos del cambio climático, la transformación del paisaje y la gestión de residuos sólidos. La cartografía convirtió dicha información en gamas tonales asociadas social y culturalmente a sentimientos de incertidumbre y tranquilidad.</p>
<p>Esta traducción cromática organiza la información de manera visual y activa una lectura sensible del dato y permite comprender la configuración de las percepciones colectivas en relación con el entorno y sus transformaciones. Al final, se estableció una tabla cromática en la que se podía identificar y relacionar fácilmente cuatro conceptos: la incertidumbre, la seguridad, la tranquilidad y el medio ambiente. Esto reconocía, según los porcentajes generados por las investigaciones antes mencionadas, la cantidad de personas dentro de este territorio con mayor incertidumbre sobre este tema (figura 1). En este caso, la cartografía cromática, en articulación con herramientas de inteligencia artificial, ofrece un contexto más situado y comprensible sobre las percepciones ciudadanas frente a problemáticas ambientales específicas.</p>
</div>
<hr>
<p><img decoding="async" src="/wp-content/uploads/2026/02/caso-chia-5.png" alt="Humanización de datos mediante cartografía cromática de la percepción de los habitantes de Chía, Cundinamarca (Colombia), frente al cambio climático"></p>
<div>
<p style="text-align: center;"><strong>Figura 1.</strong> Humanización de datos mediante cartografía cromática de la percepción de los habitantes de Chía, Cundinamarca (Colombia), frente al cambio climático. <em>Fuente:</em> elaboración propia con apoyo de inteligencia artificial Chat GPT 5.2 (2025). El resultado visual no corresponde a una única instrucción (<em>prompt</em>) aislada, sino a la depuración gradual de instrucciones textuales desarrolladas a lo largo de varias interacciones, incorporando datos, correcciones y decisiones curatoriales.</p>
</div>
<hr>
<div>
<p>De esta forma, la propuesta de humanización cromática no se presenta de forma aislada frente a información cuantitativa o “datos duros”, sino como un recurso complementario para ampliar su comprensión. Por ejemplo, en un estudio aplicamos una encuesta a 60 participantes en la que compararon tres modalidades de visualización: (1) un diagrama de barras (imagen monocromática), (2) una imagen con colores aleatorios (imagen divergente) y (3) la cartografía cromática (imagen emocional o sensorial). Los resultados mostraron que el diagrama de barras obtuvo la mayor puntuación en claridad interpretativa, mientras que la cartografía cromática destacó en comprensión general del mensaje, impacto emocional y preferencia global. Esto sugiere que las visualizaciones cromáticas controladas y diseñadas para comunicar y visualizar datos específicos complementan y dan sentido a la información, con la finalidad de generar cercanía experiencial al dato cuantitativo, sin reemplazar la lectura numérica (tabla 1).</p>
</div>
<p><img decoding="async" src="/wp-content/uploads/2026/03/Captura-de-pantalla-2026-03-05-a-las-10.04.54-a.m.png" alt="TABLA"></p>
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<p style="text-align: center;"><strong>Tabla 1.</strong> Resultados de la encuesta realizada a 60 personas para establecer la claridad interpretativa, capacidad de recordación, comprensión del impacto emocional y preferencia de la imagen, comparando tres tipos de imagen una monocromática (imagen de barras), otra de color divergente (diagrama de líneas con colores aleatorios) y la cartografía cromática (imagen sensorial). La media corresponde al valor promedio obtenido a partir de las respuestas de los participantes para cada variable evaluada. El color de los recuadros permite identificar patrones de comportamiento perceptivo, al cumplir una función analítica y comparativa. Cada color señala, de manera visual, el tipo de respuesta predominante en relación con la variable evaluada: los tonos más claros o neutros indican valores asociados a percepciones de claridad, neutralidad o bajo impacto emocional. Los tonos intermedios señalan respuestas mixtas o percepciones ambivalentes. Los tonos más saturados o intensos destacan las variables donde se registró mayor impacto emocional, preferencia o conexión con el mensaje. Fuente: elaboración propia.</p>
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<p>Los datos evidencian que el manejo tanto de datos duros como sensibles permite un entendimiento más profundo y contribuye a incentivar la toma de acción o la búsqueda de posibles respuestas frente a lo presentado.</p>
<p>En este contexto, el color funciona como un puente que ayuda a que el problema se entienda y se sienta más cercano. Al comunicar desde un nivel más intuitivo —incluso antes de las palabras— el color permite que personas con distintos conocimientos científicos se acerquen al significado de la visualización sin necesidad de entender datos técnicos complejos. Esta facilidad para percibir y comprender lo que se muestra es clave para que la comunicación sobre el cambio climático se aproxime a más personas y tenga un mayor impacto social.</p>
<p>Asimismo, el uso del color plantea interrogantes éticos sobre la responsabilidad del diseñador o artista al representar información sensible. La elección cromática no debe ser neutral: puede intensificar la percepción de urgencia, minimizar riesgos o generar interpretaciones sesgadas. Reconocer el carácter semiótico y emocional del color implica asumir una postura crítica frente a su uso, especialmente en contextos de alta relevancia social como el cambio climático.</p>
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<h1><span lang="ES">Arte y clima: entre la representación y la experiencia<o:p></o:p></span></h1>
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<p>Históricamente, la relación entre arte y naturaleza ha sido un campo fértil de exploración simbólica y estética. Sin embargo, en el arte contemporáneo, esta relación se reconfigura desde una perspectiva crítica que reconoce la intervención humana sobre los ecosistemas y las consecuencias del modelo de desarrollo industrial. Se presentan entonces corrientes o practicas artísticas contemporáneas como el ecoarte, el arte ambiental y el <em>climate change art</em> <span>que más allá de representar paisajes naturales, problematizan los vínculos entre la sociedad, la tecnología y el medio ambiente.</span></p>
<p>A diferencia de la ilustración científica o de la cartografía tradicional, muchas obras de arte climático operan desde la experiencia sensorial directa. Desde esta perspectiva se busca generar una pequeña vivencia de la problemática a tratar, como puede ser el impacto del cambio climático,  para lograr una conexión que permita visualizarla desde los sentimientos.</p>
<p>En este caso, vale la pena resaltar como ejemplo paradigmático la obra <em>Ice Watch</em><a href="#_ftn2" name="_ftnref1"><span>[2]</span></a> (2014–2018) de Olafur Eliasson, en colaboración con el geólogo Minik Rosing. En esta intervención, grandes bloques de hielo desprendidos de glaciares de Groenlandia son instalados en espacios urbanos como Londres o París. El espectador puede tocar el hielo, observar su textura, ver su color blanquecino tornarse translúcido y presenciar su derretimiento progresivo. Aunque la obra se basa en datos científicos sobre el deshielo polar, estos no se presentan de forma explícita. Son el color del hielo, su transformación visual y su desaparición gradual los que comunica la urgencia del problema. El blanco, tradicionalmente asociado a pureza o estabilidad, se vuelve frágil, efímero y amenazado.  </p>
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<p><iframe src="https://www.youtube.com/watch?v=Tpe4o9_n8AM"></iframe></p>
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<p>Otro ejemplo que articula de manera precisa arte, tecnología y naturaleza desde un enfoque contemporáneo, se manifiesta en el trabajo de Biersteker (2021), cuyas obras fundamentan el uso de datos científicos para evidenciar, de forma sensible y situada, los efectos de la actividad humana sobre los ecosistemas. En proyectos como <em>WITHER x UNESCO – A Slice of Rainforest Disappearing at The Amazon Deforestation Rate</em><a href="#_ftn3" name="_ftnref2"><span>[3]</span></a>, Biersteker traduce información científica sobre la deforestación amazónica en una experiencia visual y material que permite observar, en tiempo real, la desaparición progresiva de los bosques húmedos.</p>
<p>La obra se basa en datos oficiales sobre las tasas de deforestación, que determinan el ritmo de transformación del material expuesto. Este proceso no se representa de manera simbólica ni ilustrativa, sino que se materializa a través de un sistema tecnológico que controla las condiciones de la pieza, lo que evidencia el deterioro del objeto a medida que los datos avanzan. En este contexto, la tecnología actúa como un mediador entre la información científica y la experiencia perceptiva del espectador, haciendo visible un proceso ambiental que, aunque constante, suele permanecer fuera del campo de percepción cotidiana.</p>
<p>El uso de las características propias del color resulta esencial en esta propuesta. A medida que el material se degrada, se observa una transición cromática que va de lo opaco a lo translúcido. De esta forma se puede ver la pérdida progresiva de densidad, humedad y vitalidad del ecosistema representado. Además de cumplir con una función estética, esta transformación cromática actúa como un indicador sensible del impacto ambiental, al facilitar una lectura inmediata del proceso de deterioro sin necesidad de recurrir a gráficos o cifras explícitas.</p>
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<p><iframe src="https://www.youtube.com/watch?v=GCXGGg3DlYw&#038;t=12s"></iframe></p>
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<p>Desde estas aproximaciones se refuerza la idea de que el color, en el arte ambiental contemporáneo, opera como un lenguaje semiótico capaz de traducir la complejidad de los datos científicos en experiencias perceptivas significativas. En las visualizaciones donde se une tecnología, arte y ambiente, el color no actúa como un recurso ornamental, sino como un mediador que hace visible el impacto humano sobre la naturaleza, y se articula información, emoción y memoria cultural.</p>
<p>Esta capacidad de transitar entre lo cuantitativo y lo cualitativo permite la visualización de fenómenos como el cambio climático o los efectos devastadores del hombre sobre la naturaleza. Al ser percibidos de forma directa, dejan de ser lejanos o abstractos, pues se manifiestan de forma tangible y comprensible para el espectador a través del arte. En este sentido, el color se configura como un traductor emocional del dato que no reemplaza la información científica, sino que la resignifica desde una dimensión sensible. Aporta a una comprensión más profunda de la crisis ambiental y a la construcción de una conciencia crítica frente a sus consecuencias.</p>
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<h1><span lang="ES">Arte de datos y visualización climática<o:p></o:p></span></h1>
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<p>En las últimas décadas, el cruce entre arte, tecnología y datos ha dado lugar a prácticas híbridas que combinan análisis científico y expresión artística. El denominado arte de datos (<em>data art</em>) utiliza grandes volúmenes de información como materia prima para crear piezas visuales, sonoras o interactivas que reinterpretan los datos desde una perspectiva crítica y estética. En el contexto climático, estas prácticas permiten abordar el problema desde nuevas narrativas visuales que superan la rigidez de los gráficos tradicionales. En lugar de tablas o diagramas, los datos se materializan en formas orgánicas, paisajes visuales o instalaciones inmersivas, donde el color cumple un papel estructural.</p>
<p>En esta línea se inscribe la propuesta generada por la empresa ARTDATA <em>Emotional Mapping of Climate Change: Humanizing Data through Color and AI</em>, que articula arte de datos, visualización climática e inteligencia artificial, con el objetivo de traducir información científica y social en experiencias y percepciones de carácter sensible. El proyecto se basa en el análisis de datos cualitativos relacionados con emociones y apreciaciones sociales frente al cambio climático, recolectados a partir de discursos en redes sociales, encuestas, informes institucionales y estudios académicos. Estos datos son procesados mediante metodologías de <em>sentiment analysis</em> y procesamiento del lenguaje natural para ser posteriormente traducidos, a través del color, en manchas cromáticas que conforman una cartografía global de sensaciones.</p>
<p>Este proceso permite el tránsito del dato complejo al dato visual y de lo análogo a lo digital. Facilita una lectura perceptiva y emocional del fenómeno climático. En el caso de la figura 1 ―mencionada anteriormente―, la imagen se obtuvo a partir de un proceso de creación desde lo análogo a lo digital. Como se observa en la figura 2A, la construcción análoga se realiza por medio de notas y la generación de patrones que responden a cada uno de los sentimientos que se buscan visualizar.  Posteriormente, se traducen en manchas distribuidas en el espacio cuya ubicación, espacio y tamaño están determinados por datos científicos que relacionan porcentaje y ubicación por lugar. Dichas manchas se estructuran a partir de líneas características que luego se combinan en capas para integrar los distintos sentimientos representados. El resultado final es un mapa que es digitalizado para mostrar la percepción de los efectos del cambio climático a lo largo del tiempo (figura 2B).</p>
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<p>        <img decoding="async" src="/wp-content/uploads/2026/02/porceso-2ARTDATA-1-rotated.jpg" alt="Proceso análogo ARTDATA"></p>
<h3>2A. Proceso análogo ARTDATA</h3>
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<p>        <img decoding="async" src="/wp-content/uploads/2026/02/proceso-11ARTDATA-rotated.jpg" alt="Proceso analógico ARTDATA"></p>
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<p>        <img decoding="async" src="/wp-content/uploads/2026/02/Emotional-Mapping-of-Climate-Change.jpg" alt="Emotional Mapping of Climate Change"></p>
<h3>2B. Imagen final digital</h3>
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<p style="text-align: center;"><strong>Figuras 2A-B. </strong><em>Emotional Mapping of Climate Change</em>: proceso análogo (2A) e imagen final digital (2B) para cartografía cromática global de percepciones y emociones asociadas al cambio climático. <strong>Fuente: </strong>Imagen tomada del proyecto <em>Emotional Mapping of Climate Change: Humanizing Data through Color and AI</em>, proyecto de investigación-creación no publicado (Hernández y Córdoba, 2025).</p>
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<p>En este caso, las emociones —como ansiedad, miedo, tristeza, ira, ecoansiedad o sensación de impotencia— se transforman en métricas cuantificables que permiten su posterior traducción visual. A diferencia de las visualizaciones convencionales, la propuesta prioriza el uso del color como lenguaje central para construir cartografías emocionales dinámicas, en las que las variaciones cromáticas, las formas y los efectos visuales encarnan el impacto y la percepción del cambio climático en distintos territorios. De este modo, el color no solo representa información, sino que carga con el peso emocional de las comunidades afectadas, al convertir los datos climáticos en narrativas visuales inmersivas que buscan facilitar la comprensión, generar empatía y activar una reflexión crítica frente a la crisis ambiental.</p>
<p>El enfoque del color como elemento sémico para mostrar cambios de temperatura o percepción ha sido retomado y ampliado por numerosos artistas que integran sensores, algoritmos y visualización generativa para construir narrativas climáticas dinámicas. En estas propuestas, el color evoluciona en el tiempo, pues trasciende de representar un dato concreto y estático, a responder a datos en tiempo real o a simulaciones de futuros posibles. El resultado es una experiencia visual que enfatiza la dimensión temporal del cambio climático, se hace visible su carácter procesual y acumulativo.</p>
<p>Esta visualización permite transformar datos abstractos en una experiencia perceptible que desplaza el concepto de representación informativa hacia una comprensión situada y vivencial del fenómeno. Al mostrar el paso del tiempo, la obra interpela al conocimiento y a la experiencia sensible donde se conectan habilidades como la percepción, la interpretación y la afectividad. Las visualizaciones participan activamente en la disputa por el sentido del dato y en la configuración de regímenes de verdad en contextos contemporáneos (Becerra <em>et al</em>., 2026).</p>
<p>Uno de los aportes más relevantes del arte climático contemporáneo es la incorporación explícita de la dimensión emocional en la comunicación ambiental. Mientras que la ciencia tiende a operar desde la objetividad y la neutralidad, el arte reconoce que las emociones juegan un papel central en la percepción del riesgo y en la toma de decisiones. Aunque los datos aportan información precisa en términos de porcentajes y magnitudes, no logran traducir en su totalidad la experiencia vivida del fenómeno. La ansiedad climática, el miedo, la culpa o la sensación de impotencia constituyen experiencias compartidas que rara vez aparecen representadas en informes técnicos, pero que resultan fundamentales para comprender cómo las personas viven el cambio climático en su cotidianidad. En este sentido, el arte permite hacer visible este plano subjetivo, a través de colores, formas y atmósferas visuales, ampliando la capacidad de sensibilización y comprensión del fenómeno ambiental (Sommer y Klöckner, 2021).</p>
<p>En este sentido, los elementos artísticos como la textura, la línea o el color se convierten en un vehículo de empatía. Por ejemplo, el uso de las características propias del color —tono, saturación y luminosidad (o valor)— permiten generar cromáticas saturadas, contrastes abruptos o tonalidades apagadas que informan y transmiten estados anímicos colectivos. Al experimentar estas visualizaciones, las personas, además de los datos externos, reconocen emociones propias y ajenas, en una experiencia compartida sobre la crisis climática.</p>
<p>Desde esta perspectiva, el color se consolida como un elemento relacional, capaz de articular percepción, emoción y sentido, al operar de manera intertextual, activa y transversal dentro de las imágenes (Hernández, 2024). Su uso estratégico dentro de las visualizaciones climáticas activa procesos de identificación y reconocimiento que trascienden la lectura descriptiva e informativa, situando al espectador dentro de una experiencia de comunicación más amplia donde los datos adquieren una dimensión social y afectiva. En este sentido, el color estructura la narrativa visual, y actúa como un mediador simbólico que conecta la experiencia estética con problemáticas éticas y sociales.</p>
<p>Además, esta activación perceptiva y afectiva sitúa al color como un operador de sentido y vehículo emocional donde se refuerza su rol como puente entre datos, cultura y sociedad tal y como lo evidencian Hernández y Oliveros (2023). Lejos de reducir la complejidad del fenómeno, la visualización de datos vinculada al cambio climático a través del color permite integrar dicha complejidad en una narrativa visual que refleja la multiplicidad de experiencias humanas frente al cambio climático. En este marco, la articulación entre arte y ciencia posibilita formas de comunicación más sensibles y comprensivas, capaces de traducir datos científicos en experiencias visuales que favorecen la empatía y la comprensión pública del cambio climático (Lustig <em>et al</em>., 2025).</p>
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<h1><span lang="ES">Conclusiones: el color como puente entre datos, arte y sociedad<o:p></o:p></span></h1>
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<p>Cuando el cambio climático se comunica únicamente a través de cifras y reportes técnicos, suele percibirse como un problema lejano y difícil de asimilar. Frente a esto, el color permite traducir los datos en experiencias perceptibles, al visibilizar dimensiones cualitativas que normalmente permanecen abstractas. Más que un recurso visual atractivo, el color actúa como un lenguaje que facilita comprender qué representan realmente los datos y cómo se relacionan con la vida cotidiana. Las experiencias revisadas muestran que una lectura completa del dato no depende solo de la razón, sino también de la percepción, ya que emociones, contextos y territorios influyen en la forma en que la información es interpretada. Desde esta perspectiva, es posible humanizar los datos al tomarlos como un sistema complejo que puede ser simplificado para el espectador desde los propios elementos artísticos. De esta forma, y sin perder información, pueden volverse comprensibles, cuestionables y útiles para pensar críticamente y actuar frente a los cambios que afectan a la naturaleza.</p>
<p>Desde esta mirada, el arte ofrece una gran variedad de posibilidades para poder mostrar y comunicar temas complejos que atañen a problemas sociales. Se abre una ventana desde la interdisciplinariedad a nuevas posibilidades y se genera un puente de comunicación distinto, más holístico y cohesionado. La visualización cromática contribuye a tomar decisiones y emprender acciones de manera más informada, al relacionar los datos con sus consecuencias sensibles. Se favorece a una lectura crítica frente a la gran cantidad de seudodatos y representaciones manipuladas que circulan con facilidad especialmente en entornos digitales, ya que la percepción es uno de los elementos clave al leer las imágenes, textos o datos. Por lo tanto, la incorporación de la dimensión sensible en la lectura de datos y la toma de decisiones alrededor de los mismos, así como el trabajo con los datos desde la percepción y el contexto, permite identificar con mayor claridad cuando una visualización está basada en información sólida y datos concretos y cuando, por el contrario, simplifica, exagera o distorsiona la realidad.</p>
<p>El uso consciente del color y de estrategias sensibles exige que los datos mantengan coherencia  con la experiencia situada que representan. Este enfoque permite distinguir entre imágenes visualmente impactantes pero carentes de sustento, y aquellas narrativas visuales que además de apelar a la emoción, se apoyan en una base informativa sólida. De este modo, al integrar datos cualitativos y cuantitativos, la visualización cumple una función informativa y también fomenta una lectura critica orientada a cuestionar, comparar y discernir entre información fundamentada y construcciones visuales que no reflejan de manera fiel la complejidad de los fenómenos que intentan representar.</p>
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<h1><span lang="ES">Referencias bibliográficas<o:p></o:p></span></h1>
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<p>Proponemos estas fuentes para que las personas interesadas en el tema puedan profundizar sus conocimientos frente a la relación entre el arte, la ciencia y las maneras en las que se comunica el cambio climático.</p>
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<h2><span lang="ES">Listado de referencias<o:p></o:p></span></h2>
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<p>Bentz, J. (2020). Learning About Climate Change In, With and Through Art. <em>Climatic Change, 16</em>2(3), 1595–1612. <a href="https://doi.org/10.1007/s10584-020-02804-4">https://doi.org/10.1007/s10584-020-02804-4</a></p>
<p>Biersteker, T. (2021). <em>WITHER – A Slice of Rainforest Disappearing at the Amazon Deforestation Rate</em> [Obra digital]. <a href="https://thijsbiersteker.com/wither-2021?utm_source=chatgpt.com">https://thijsbiersteker.com/wither-2021</a></p>
<p>Becerra, J., Hernández, J. y Rodriguez, J. (2026). Data Wars. The Struggle Between Factual Data and Pseudodata in Western Society. <em>International Review of Sociology</em>. Publicación anticipada. <a href="https://doi.org/10.1080/03906701.2025.2608791">https://doi.org/10.1080/03906701.2025.2608791</a>.</p>
<p>Hernández, J. y Córdoba, C. (2025). <em>Emotional Mapping of Climate Change: Humanizing Data through Color and AI </em>[Proyecto de investigación-creación no publicado]. ARTDATA.</p>
<p>Hernández, J.D. (2024). <em>El color intertextual, activo y transversal en la ilustración de cuentos clásicos: una mirada artístico-práctica a Blancanieves y Alicia en el País de las Maravillas a lo largo de los siglos XIX y XX</em>. [Tesis doctoral, Universitat Politècnica de València]. <a href="https://doi.org/10.4995/Thesis/10251/213916">https://doi.org/10.4995/Thesis/10251/213916</a></p>
<p>Hernandez, J. y Oliveros Aya, C. (2023). El color en los cuentos de hadas y los derechos humanos: la transversalidad del color detrás de la narrativa de Alicia y Blancanieves. <em>Novum Jus</em>, <em>17</em>(2), 301–328.  <a href="https://novumjus.ucatolica.edu.co/article/view/5219">https://novumjus.ucatolica.edu.co/article/view/5219</a></p>
<p>Lustig, A. R., Crimmins, A. R., Snyder, M. O., Tanner, L. y van Coller, I. (2025). Bringing Art and Science Together to Address Climate Change.<em> Climatic Change, 178</em>(3), 47. <a href="https://doi.org/10.1007/s10584-025-03861-3">https://doi.org/10.1007/s10584-025-03861-3</a></p>
<p>Sommer, K. y Klöckner, C. A. (2021). Does Activist Art have the Capacity to Raise Awareness in Audiences? —A study on Climate Change Art at the ArtCOP21 Event in Paris. <em>Psychology of Aesthetics, Creativity, and the Arts</em>, <em>15</em>(1), 60–75. <a href="https://doi.org/10.1037/aca0000247">https://doi.org/10.1037/aca0000247</a></p>
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<h2><span lang="ES">Fuentes sugeridas para consulta<o:p></o:p></span></h2>
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<p>Hernández, J. (2023). El color como elemento sémico y narrativo de características políticas y socioculturales en la ilustración de cuentos clásicos. <em>Cultura Latinoamericana</em>, <em>1</em>(37), 194–207. <a href="https://editorial.ucatolica.edu.co/index.php/RevClat/article/view/5441">https://editorial.ucatolica.edu.co/index.php/RevClat/article/view/5441</a></p>
<p>Hernández, J. (2023). <em>Características graficas del color en la elaboración de propuestas creativas</em> [documento de trabajo]. Grupo de investigación Imagen, Diseño y Sociedad, Comunidad de Ciencias Sociales y Humanidades, Universidad Santo Tomás.  <a href="http://hdl.handle.net/11634/50955">http://hdl.handle.net/11634/50955</a></p>
<p>Kress, G. y van Leeuwen, T.. (2002). Colour as a Semiotic Mode: Notes for a Grammar of Colour.<em> Visual Communication</em>, <em>1</em>(3), 343–368. <a href="https://doi.org/10.1177/147035720200100306">https://doi.org/10.1177/147035720200100306</a></p>
<p>Kennedy, H., Hill, R. L., Allen, W. y Kirk, A. (2016). Engaging with (Big) Data Visualizations: Factors that Affect Engagement and Resulting New Definitions of Effectiveness. <em>First Monday</em>, <em>21</em>(11). <a href="https://doi.org/10.5210/fm.v21i11.6389">https://doi.org/10.5210/fm.v21i11.6389</a></p>
<p>Lupi, G. (2017). <em>Data Humanism: My Manifesto for a New Data World</em>. <a href="http://giorgialupi.com/data-humanism-my-manifesto-for-a-new-data-wold">http://giorgialupi.com/data-humanism-my-manifesto-for-a-new-data-wold</a></p>
<p>Luna Pereira, H. O., Rueda Vera, G. y Avendaño Castro, W. R. (2021). Jóvenes universitarios frente al cambio climático: percepciones, representaciones y acciones<em>. Boletín REDIPE, 10</em>(9), 199–222. <a href="https://revista.redipe.org/index.php/1/article/view/1437">https://revista.redipe.org/index.php/1/article/view/1437</a></p>
<p>Guerrero del Cueto, M. (2023). El papel del diseño en la percepción de visualizaciones de datos: Fundamentos teóricos y conceptuales. <em>I+Diseño. Revista Científico-Académica Internacional De Innovación, Investigación Y Desarrollo En Diseño</em>, <em>18</em>, 23–36. <a href="https://doi.org/10.24310/idiseo.18.2023.17867">https://doi.org/10.24310/idiseo.18.2023.17867</a></p>
<p>Muñoz-Pico, H. P. y León, B. (2024). El sesgo de atención a las imágenes del cambio climático y su incidencia en el compromiso ciudadano<em>. Palabra Clave, 27</em>(4), e2745. <a href="https://doi.org/10.5294/pacla.2024.27.4.5">https://doi.org/10.5294/pacla.2024.27.4.5</a></p>
<p>Rea, N. (2018, 11 de diciembre). Olafur Eliasson’s Ice Watch London: The World’s Most Dramatic Climate-Change Installation. <em>Artnet News</em>. <a href="https://news.artnet.com/art-world/olafur-eliasson-ice-watch-london-1416811">https://news.artnet.com/art-world/olafur-eliasson-ice-watch-london-1416811</a></p>
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<h2><span lang="ES">Notas al pie<o:p></o:p></span></h2>
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<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Es importante aclarar que el color se establece primero desde un plano sensorial: se genera desde los estímulos visuales mediante la recepción de la luz, lo que  provoca distintas sensaciones (tensión, calidez, entre otras), que son interpretadas culturalmente y relacionadas con experiencias personales, contextos socio-culturales o simbólicos, y se conectan con sentimientos como tranquilidad, incertidumbre, alerta o inquietud.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn1">[2]</a><em>Ice Watch</em>, instalación de Olafur Eliasson en Londres. <a href="https://olafureliasson.net/artwork/ice-watch-2014/">https://olafureliasson.net/artwork/ice-watch-2014/</a></p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[3]</a> La obra se puede visualizar en la página web del artista: <a href="https://thijsbiersteker.com/wither-2021">https://thijsbiersteker.com/wither-2021</a></p>
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<h1><span lang="ES">Sobre este artículo de Diálogos<o:p></o:p></span></h1>
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<p>Manuscrito preparado para <em>Diálogos</em>, en el marco de la propuesta de coproducción audiovisual “<strong>Emociones y sensaciones frente al cambio climático: una mirada desde las artes y las nuevas tecnologías</strong>”, desarrollada por <a href="https://revistas.uniandes.edu.co/index.php/nys/index"><em>Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales</em></a> y <a href="https://revistas.uniandes.edu.co/index.php/antipoda"><em>Antípoda. Revista de Antropología y Arqueología</em></a>. Este proyecto contó con apoyo financiero de la convocatoria “Nuevos formatos de comunicación científica” de Revistas Uniandes y la Vicerrectoría de Investigación y Creación de la Universidad de los Andes (Colombia).</p>
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<h2><span lang="ES">Declaración de uso de inteligencia artificial generativa<o:p></o:p></span></h2>
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<p>La autora del artículo declara que ha empleado inteligencia artificial generativa para hacer revisión de estilo en el texto, así como para la generación de la figura 1. Para la redacción, se utilizó ChatGPT 5.2. y el <em>prompt </em>aplicado fue el siguiente: <em>revisa la redacción y estilo de este texto, sin cambiar la idea o proponer una nueva. Quiero que permanezca la idea original, solo con cambios de redacción si es necesario.</em></p>
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<h2><span lang="ES">Sobre la autora<o:p></o:p></span></h2>
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<p><strong>Jeice Dayanna Hernández Contreras</strong>: PhD en Arte: Investigación y Producción. Docente investigadora del programa de Diseño de la Facultad de Comunicación y Creación de la Universidad Santo Tomás de Bogotá. Líneas de investigación: Visualización y humanización de datos, análisis de la imagen y color, diseño para la transformación social. Últimas publicaciones: Becerra, J., Hernández, J. y Rodríguez, J. (2026). Data wars. The Struggle Between Factual Data and Pseudodata in Western Society. <em>International Review of Sociology</em>, 1-15. <a href="https://doi.org/10.1080/03906701.2025.2608791">https://doi.org/10.1080/03906701.2025.2608791</a>;  Hernandez, J. y Oliveros Aya, C. (2023). El color en los cuentos de hadas y los derechos humanos: la transversalidad del color detrás de la narrativa de Alicia y Blancanieves. <em>Novum Jus</em>, <em>17</em>(2), 301–328. <a href="https://doi.org/10.14718/NovumJus.2023.17.2.12">https://doi.org/10.14718/NovumJus.2023.17.2.12</a>.   <a href="mailto:jeiceh@gmail.com">jeiceh@gmail.com</a> &#8211; <a href="mailto:jeicehernandez@usta.edu.co">jeicehernandez@usta.edu.co</a> ORCID: <a href="https://orcid.org/0000-0002-1486-1333">https://orcid.org/0000-0002-1486-1333</a></p>
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<p><span>Cuando el cambio climático se comunica únicamente a través de cifras y reportes técnicos, suele percibirse como un problema lejano y difícil de asimilar. Frente a esto, el color permite traducir los datos en experiencias perceptibles, al visibilizar dimensiones cualitativas que normalmente permanecen abstractas. Más que un recurso visual atractivo, el color actúa como un lenguaje que facilita comprender qué representan realmente los datos y cómo se relacionan con la vida cotidiana. </span></p>
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<p><a href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/deed.es"><img decoding="async" src="/wp-content/uploads/2022/12/CC_BY-NC-ND_icon-88x31-1.png" alt=" CC_BY-NC-ND"></a></p>
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<h3><a href=\"https://revistas.uniandes.edu.co/index.php/nys/issue/view/759\">Número 14 - Tema libre</a></h3>

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<p>Visualizar lo invisible: arte, color y experiencia climática en la era de los datos</p>

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<p><a href=\"https://doi.org/10.53010/nys.dia.12\">https://doi.org/10.53010/nys.dia.12</a></p>

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<p>Universidad Santo Tomás (Colombia)</p>

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<h4>Este texto explora las formas en que el arte y el uso del color ayudan a comunicar el cambio climático de una manera más cercana y comprensible a las personas. A través del análisis de distintas obras de arte y proyectos de visualización, se muestra la transformación de datos científicos y fenómenos ambientales complejos en experiencias visuales que apelan a los sentidos y a las emociones. El color, más allá de cumplir una función estética, se presenta como una herramienta clave para conectar la información climática con la experiencia humana y facilitar su comprensión. Estas formas de representación permiten que las personas entiendan, de manera más cercana y cotidiana las afectaciones en el clima y, así mismo, reflexionen sobre sus consecuencias. En un contexto donde la inteligencia artificial y los datos son el centro de la información, el texto resalta la importancia del arte como un puente entre la información científica y la experiencia cotidiana. De esta forma, contribuye a una comunicación del cambio climático más clara, sensible y significativa.</h4>

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<h4>Este artículo hace parte del proyecto: Emociones y sensaciones frente al cambio climático: una mirada desde las artes y las nuevas tecnologías, coproducción audiovisual realizado por las revistas <a href=\"https://revistas.uniandes.edu.co/index.php/nys/index\"><em>Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales</em></a>, y <a href=\"https://revistas.uniandes.edu.co/index.php/antipoda\"><em>Antípoda. Revista de Antropología y Arqueología</em></a>; financiado por la Vicerrectoría de Investigación y Creación de la Universidad de los Andes. </h4>

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<h4>Enlace al video: <a href=\"https://www.youtube.com/watch?v=bDaMdaUC8Fs\">https://www.youtube.com/watch?v=bDaMdaUC8Fs </a></h4>

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<h1>Introducción: el desafío de hacer visible la crisis climática</h1>

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<p>El cambio climático y su impacto en la naturaleza constituye uno de los mayores desafíos contemporáneos para la humanidad, no solo por la magnitud de sus impactos ambientales, sociales y económicos, sino también por la dificultad de comunicar sus efectos de manera comprensible y significativa para amplios sectores de la sociedad. A pesar de la creciente producción de información científica, informes técnicos y visualizaciones estadísticas, persiste una brecha entre el conocimiento experto sobre el fenómeno y la percepción cotidiana de sus consecuencias. Esta brecha no es únicamente informativa, sino profundamente perceptual, emocional y cultural, lo que genera una desconexión con la información y cómo la asumimos en nuestra realidad.</p>

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<p>El arte, concebido como una forma de expresión inherente al ser humano, desempeña un papel fundamental en la visualización de este tipo de información, ya que permite establecer conexiones perceptuales, emocionales y culturales directas. Esta idea, retomada por Bentz (2020), señala que el arte no solo facilita la comprensión de fenómenos complejos como el cambio climático, sino que también crea espacios de aprendizaje más profundos y transformadores, capaces de generar nuevas metáforas, significados e imágenes que fomentan una implicación crítica y emocional con el problema. De este modo, el arte contribuye a suplir una de las principales falencias de los datos contemporáneos al dotarlos de sentido, pues trasciende la lógica exclusivamente matemática y propone una comprensión sistémica y situada mediada por los sentidos.</p>

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<p>Esta capacidad posibilita la comunicación de ideas, conceptos y datos estadísticos complejos a través de elementos visuales, táctiles y sonoros que conectan con la experiencia humana. Además, se promueve la comprensión de la información, la visibilización de sus consecuencias y la generación de respuestas críticas. En este sentido, el arte evidencia su mayor potencial frente a los desafíos actuales y explica por qué, en la era de la inteligencia artificial, la búsqueda del entendimiento de los datos desde lo humano se convierte en un aspecto esencial.</p>

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<p>Gran parte de los datos asociados al cambio climático operan en escalas temporales y geográficas que exceden la experiencia directa de las personas: promedios de temperatura global, proyecciones a varias décadas, modelos climáticos complejos o índices abstractos de riesgo ambiental. En este contexto, el cambio climático se percibe con frecuencia como un problema distante, abstracto o ajeno, lo que contribuye a la inacción social. Frente a este escenario, surge la necesidad de visualizar lo invisible, es decir, traducir procesos complejos e intangibles en lenguajes capaces de activar comprensión, empatía y reflexión crítica.</p>

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<p>El arte contemporáneo ha asumido, desde hace varias décadas, un rol central en el proceso de mediación entre ciencia, naturaleza y sociedad. A diferencia de los enfoques estrictamente informativos, las prácticas artísticas exploran dimensiones sensibles, simbólicas y emocionales que permiten reconfigurar la relación entre los datos climáticos y la experiencia humana. La temperatura, el color, la escala, el sonido y el movimiento se configuran como herramientas operativas y recursos sensibles que permiten convertir datos abstractos en experiencias perceptibles.</p>

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<p>Por otro lado, la inteligencia artificial aplicada a la visualización cartográfica, junto con el uso del color como representación de la incertidumbre, se emplea como un medio para comunicar el porcentaje de la población que percibe una afectación ambiental, transformando la información cuantitativa en una experiencia visual significativa. Este tipo de datos cualitativos resultan esenciales para la toma de decisiones y comprender las reacciones de la población ante este tipo de información, lo que permite analizar cómo estos datos son asumidos e interpretados. En particular, el uso del color y sus propiedades emergen como un lenguaje privilegiado para articular información, emoción y significado, funcionando como un elemento sémico (transmisor de significado) capaz de conectar lo cuantitativo con lo afectivo.</p>

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<p>Desde esta perspectiva, el color se presenta como una herramienta fundamental para la humanización de los datos. A partir de su capacidad semiótica, el color funciona como un modo de significación visual, es decir, un sistema en el que se producen y comunican significados culturalmente compartidos. Como plantean Kress y van Leeuwen (2002), el color no actúa únicamente como un atributo estético, sino como un recurso semiótico que posee una gramática propia y que participa activamente en la construcción de sentido dentro de las imágenes. En este marco, el uso del color permite generar cartografías visibles que facilitan la comunicación sobre la manera en que las personas perciben fenómenos complejos como el cambio climático de forma más directa. Al estar asociado a significados, emociones y experiencias aprendidas socialmente, el color se convierte en un medio de comunicación eficaz para representar sensaciones y datos intangibles que difícilmente podrían expresarse solo mediante valores numéricos.</p>

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<p>Con el fin de ofrecer un panorama más amplio sobre el papel del color y la creación de arte para dar una aproximación sobre el cambio climático y sus efectos medioambientales, este texto se estructura en dos ejes principales: El primero aborda la relación entre arte y clima, analizando prácticas artísticas contemporáneas que utilizan el color y la experiencia sensorial para hacer visibles procesos ambientales complejos. El segundo eje se centra en el arte de datos y, especialmente, en la visualización basada en la percepción como alternativa para la humanización cromática de las cifras. Se propone la cartografía cromática como una estrategia de visualización relacionada con el color, y además, se evidencia el manejo consciente del color para establecer referencias sensoriales y conexiones sémicas que facilitan la comprensión de fenómenos ambientales de manera mucho más completa.<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><span>[1]</span></a></p>

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<h1>Cartografía cromática como mecanismo de visualización de datos</h1>

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<p>La cartografía cromática se entiende, como una estrategia de visualización que traduce datos cuantitativos y cualitativos en configuraciones de color diseñadas para comunicar percepciones, emociones y significados asociados a un territorio o fenómeno específico. A diferencia de las visualizaciones tradicionales que priorizan la representación numérica, la cartografía cromática enfatiza la dimensión sensible del dato, permitiendo una lectura perceptual y afectiva de la información.</p>

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<p>Para comprender su alcance, es necesario diferenciarla de otros tipos de representación visual. Una imagen monocromática se caracteriza por el uso de un solo color variando únicamente sus valores de luminosidad, saturación o intensidad al generar <span>una paleta cromática limitada o neutral —frecuentemente asociada a diagramas de barras o gráficos estadísticos— cuyo objetivo principal es la claridad cuantitativa y la precisión numérica. En contraste, una imagen divergente emplea colores sin una lógica semántica o relacional definida, lo que puede generar impacto visual, pero también ambigüedad interpretativa.</span></p>

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<p>La cartografía cromática se sitúa entre estos dos extremos, al proponer un uso del color controlado y semánticamente articulado, donde las tonalidades, saturaciones y contrastes responden a significados culturalmente aprendidos y a datos específicos. De este modo, el color actúa como un mediador entre información y experiencia. Esta estrategia facilita la comprensión sobre la manera en que las personas perciben y sienten fenómenos como el cambio climático.</p>

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<p>Un ejemplo representativo sobre el color, como elemento plástico y estético con capacidad comunicativa que puede facilitar una mayor aproximación a la comprensión de fenómenos climáticos y medioambientales, es el ejercicio de cartografía cromática con ayuda de la inteligencia artificial, realizado sobre el municipio de Chía, Cundinamarca (Colombia). Esta cartografía se construyó a partir de datos provenientes de diversas investigaciones realizadas principalmente por la Secretaría de Medio Ambiente, la Alcaldía de Chía y la Universidad Militar Nueva Granada, relacionadas con la preocupación de la población frente a los efectos del cambio climático, la transformación del paisaje y la gestión de residuos sólidos. La cartografía convirtió dicha información en gamas tonales asociadas social y culturalmente a sentimientos de incertidumbre y tranquilidad.</p>

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<p>Esta traducción cromática organiza la información de manera visual y activa una lectura sensible del dato y permite comprender la configuración de las percepciones colectivas en relación con el entorno y sus transformaciones. Al final, se estableció una tabla cromática en la que se podía identificar y relacionar fácilmente cuatro conceptos: la incertidumbre, la seguridad, la tranquilidad y el medio ambiente. Esto reconocía, según los porcentajes generados por las investigaciones antes mencionadas, la cantidad de personas dentro de este territorio con mayor incertidumbre sobre este tema (figura 1). En este caso, la cartografía cromática, en articulación con herramientas de inteligencia artificial, ofrece un contexto más situado y comprensible sobre las percepciones ciudadanas frente a problemáticas ambientales específicas.</p>

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<p style=\"text-align: center;\"><strong>Figura 1.</strong> Humanización de datos mediante cartografía cromática de la percepción de los habitantes de Chía, Cundinamarca (Colombia), frente al cambio climático. <em>Fuente:</em> elaboración propia con apoyo de inteligencia artificial Chat GPT 5.2 (2025). El resultado visual no corresponde a una única instrucción (<em>prompt</em>) aislada, sino a la depuración gradual de instrucciones textuales desarrolladas a lo largo de varias interacciones, incorporando datos, correcciones y decisiones curatoriales.</p>

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<p>De esta forma, la propuesta de humanización cromática no se presenta de forma aislada frente a información cuantitativa o “datos duros”, sino como un recurso complementario para ampliar su comprensión. Por ejemplo, en un estudio aplicamos una encuesta a 60 participantes en la que compararon tres modalidades de visualización: (1) un diagrama de barras (imagen monocromática), (2) una imagen con colores aleatorios (imagen divergente) y (3) la cartografía cromática (imagen emocional o sensorial). Los resultados mostraron que el diagrama de barras obtuvo la mayor puntuación en claridad interpretativa, mientras que la cartografía cromática destacó en comprensión general del mensaje, impacto emocional y preferencia global. Esto sugiere que las visualizaciones cromáticas controladas y diseñadas para comunicar y visualizar datos específicos complementan y dan sentido a la información, con la finalidad de generar cercanía experiencial al dato cuantitativo, sin reemplazar la lectura numérica (tabla 1).</p>

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<p style=\"text-align: center;\"><strong>Tabla 1.</strong> Resultados de la encuesta realizada a 60 personas para establecer la claridad interpretativa, capacidad de recordación, comprensión del impacto emocional y preferencia de la imagen, comparando tres tipos de imagen una monocromática (imagen de barras), otra de color divergente (diagrama de líneas con colores aleatorios) y la cartografía cromática (imagen sensorial). La media corresponde al valor promedio obtenido a partir de las respuestas de los participantes para cada variable evaluada. El color de los recuadros permite identificar patrones de comportamiento perceptivo, al cumplir una función analítica y comparativa. Cada color señala, de manera visual, el tipo de respuesta predominante en relación con la variable evaluada: los tonos más claros o neutros indican valores asociados a percepciones de claridad, neutralidad o bajo impacto emocional. Los tonos intermedios señalan respuestas mixtas o percepciones ambivalentes. Los tonos más saturados o intensos destacan las variables donde se registró mayor impacto emocional, preferencia o conexión con el mensaje. Fuente: elaboración propia.</p>

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<p>Los datos evidencian que el manejo tanto de datos duros como sensibles permite un entendimiento más profundo y contribuye a incentivar la toma de acción o la búsqueda de posibles respuestas frente a lo presentado.</p>

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<p>En este contexto, el color funciona como un puente que ayuda a que el problema se entienda y se sienta más cercano. Al comunicar desde un nivel más intuitivo —incluso antes de las palabras— el color permite que personas con distintos conocimientos científicos se acerquen al significado de la visualización sin necesidad de entender datos técnicos complejos. Esta facilidad para percibir y comprender lo que se muestra es clave para que la comunicación sobre el cambio climático se aproxime a más personas y tenga un mayor impacto social.</p>

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<p>Asimismo, el uso del color plantea interrogantes éticos sobre la responsabilidad del diseñador o artista al representar información sensible. La elección cromática no debe ser neutral: puede intensificar la percepción de urgencia, minimizar riesgos o generar interpretaciones sesgadas. Reconocer el carácter semiótico y emocional del color implica asumir una postura crítica frente a su uso, especialmente en contextos de alta relevancia social como el cambio climático.</p>

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<h1><span lang=\"ES\">Arte y clima: entre la representación y la experiencia<o:p></o:p></span></h1>

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<p>Históricamente, la relación entre arte y naturaleza ha sido un campo fértil de exploración simbólica y estética. Sin embargo, en el arte contemporáneo, esta relación se reconfigura desde una perspectiva crítica que reconoce la intervención humana sobre los ecosistemas y las consecuencias del modelo de desarrollo industrial. Se presentan entonces corrientes o practicas artísticas contemporáneas como el ecoarte, el arte ambiental y el <em>climate change art</em> <span>que más allá de representar paisajes naturales, problematizan los vínculos entre la sociedad, la tecnología y el medio ambiente.</span></p>

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<p>A diferencia de la ilustración científica o de la cartografía tradicional, muchas obras de arte climático operan desde la experiencia sensorial directa. Desde esta perspectiva se busca generar una pequeña vivencia de la problemática a tratar, como puede ser el impacto del cambio climático,  para lograr una conexión que permita visualizarla desde los sentimientos.</p>

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<p>En este caso, vale la pena resaltar como ejemplo paradigmático la obra <em>Ice Watch</em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref1\"><span>[2]</span></a> (2014–2018) de Olafur Eliasson, en colaboración con el geólogo Minik Rosing. En esta intervención, grandes bloques de hielo desprendidos de glaciares de Groenlandia son instalados en espacios urbanos como Londres o París. El espectador puede tocar el hielo, observar su textura, ver su color blanquecino tornarse translúcido y presenciar su derretimiento progresivo. Aunque la obra se basa en datos científicos sobre el deshielo polar, estos no se presentan de forma explícita. Son el color del hielo, su transformación visual y su desaparición gradual los que comunica la urgencia del problema. El blanco, tradicionalmente asociado a pureza o estabilidad, se vuelve frágil, efímero y amenazado.  </p>

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<p>Otro ejemplo que articula de manera precisa arte, tecnología y naturaleza desde un enfoque contemporáneo, se manifiesta en el trabajo de Biersteker (2021), cuyas obras fundamentan el uso de datos científicos para evidenciar, de forma sensible y situada, los efectos de la actividad humana sobre los ecosistemas. En proyectos como <em>WITHER x UNESCO – A Slice of Rainforest Disappearing at The Amazon Deforestation Rate</em><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref2\"><span>[3]</span></a>, Biersteker traduce información científica sobre la deforestación amazónica en una experiencia visual y material que permite observar, en tiempo real, la desaparición progresiva de los bosques húmedos.</p>

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<p>La obra se basa en datos oficiales sobre las tasas de deforestación, que determinan el ritmo de transformación del material expuesto. Este proceso no se representa de manera simbólica ni ilustrativa, sino que se materializa a través de un sistema tecnológico que controla las condiciones de la pieza, lo que evidencia el deterioro del objeto a medida que los datos avanzan. En este contexto, la tecnología actúa como un mediador entre la información científica y la experiencia perceptiva del espectador, haciendo visible un proceso ambiental que, aunque constante, suele permanecer fuera del campo de percepción cotidiana.</p>

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<p>El uso de las características propias del color resulta esencial en esta propuesta. A medida que el material se degrada, se observa una transición cromática que va de lo opaco a lo translúcido. De esta forma se puede ver la pérdida progresiva de densidad, humedad y vitalidad del ecosistema representado. Además de cumplir con una función estética, esta transformación cromática actúa como un indicador sensible del impacto ambiental, al facilitar una lectura inmediata del proceso de deterioro sin necesidad de recurrir a gráficos o cifras explícitas.</p>

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<p>Desde estas aproximaciones se refuerza la idea de que el color, en el arte ambiental contemporáneo, opera como un lenguaje semiótico capaz de traducir la complejidad de los datos científicos en experiencias perceptivas significativas. En las visualizaciones donde se une tecnología, arte y ambiente, el color no actúa como un recurso ornamental, sino como un mediador que hace visible el impacto humano sobre la naturaleza, y se articula información, emoción y memoria cultural.</p>

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<p>Esta capacidad de transitar entre lo cuantitativo y lo cualitativo permite la visualización de fenómenos como el cambio climático o los efectos devastadores del hombre sobre la naturaleza. Al ser percibidos de forma directa, dejan de ser lejanos o abstractos, pues se manifiestan de forma tangible y comprensible para el espectador a través del arte. En este sentido, el color se configura como un traductor emocional del dato que no reemplaza la información científica, sino que la resignifica desde una dimensión sensible. Aporta a una comprensión más profunda de la crisis ambiental y a la construcción de una conciencia crítica frente a sus consecuencias.</p>

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<h1><span lang=\"ES\">Arte de datos y visualización climática<o:p></o:p></span></h1>

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<p>En las últimas décadas, el cruce entre arte, tecnología y datos ha dado lugar a prácticas híbridas que combinan análisis científico y expresión artística. El denominado arte de datos (<em>data art</em>) utiliza grandes volúmenes de información como materia prima para crear piezas visuales, sonoras o interactivas que reinterpretan los datos desde una perspectiva crítica y estética. En el contexto climático, estas prácticas permiten abordar el problema desde nuevas narrativas visuales que superan la rigidez de los gráficos tradicionales. En lugar de tablas o diagramas, los datos se materializan en formas orgánicas, paisajes visuales o instalaciones inmersivas, donde el color cumple un papel estructural.</p>

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<p>En esta línea se inscribe la propuesta generada por la empresa ARTDATA <em>Emotional Mapping of Climate Change: Humanizing Data through Color and AI</em>, que articula arte de datos, visualización climática e inteligencia artificial, con el objetivo de traducir información científica y social en experiencias y percepciones de carácter sensible. El proyecto se basa en el análisis de datos cualitativos relacionados con emociones y apreciaciones sociales frente al cambio climático, recolectados a partir de discursos en redes sociales, encuestas, informes institucionales y estudios académicos. Estos datos son procesados mediante metodologías de <em>sentiment analysis</em> y procesamiento del lenguaje natural para ser posteriormente traducidos, a través del color, en manchas cromáticas que conforman una cartografía global de sensaciones.</p>

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<p>Este proceso permite el tránsito del dato complejo al dato visual y de lo análogo a lo digital. Facilita una lectura perceptiva y emocional del fenómeno climático. En el caso de la figura 1 ―mencionada anteriormente―, la imagen se obtuvo a partir de un proceso de creación desde lo análogo a lo digital. Como se observa en la figura 2A, la construcción análoga se realiza por medio de notas y la generación de patrones que responden a cada uno de los sentimientos que se buscan visualizar.  Posteriormente, se traducen en manchas distribuidas en el espacio cuya ubicación, espacio y tamaño están determinados por datos científicos que relacionan porcentaje y ubicación por lugar. Dichas manchas se estructuran a partir de líneas características que luego se combinan en capas para integrar los distintos sentimientos representados. El resultado final es un mapa que es digitalizado para mostrar la percepción de los efectos del cambio climático a lo largo del tiempo (figura 2B).</p>

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<p style=\"text-align: center;\"><strong>Figuras 2A-B. </strong><em>Emotional Mapping of Climate Change</em>: proceso análogo (2A) e imagen final digital (2B) para cartografía cromática global de percepciones y emociones asociadas al cambio climático. <strong>Fuente: </strong>Imagen tomada del proyecto <em>Emotional Mapping of Climate Change: Humanizing Data through Color and AI</em>, proyecto de investigación-creación no publicado (Hernández y Córdoba, 2025).</p>

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<p>En este caso, las emociones —como ansiedad, miedo, tristeza, ira, ecoansiedad o sensación de impotencia— se transforman en métricas cuantificables que permiten su posterior traducción visual. A diferencia de las visualizaciones convencionales, la propuesta prioriza el uso del color como lenguaje central para construir cartografías emocionales dinámicas, en las que las variaciones cromáticas, las formas y los efectos visuales encarnan el impacto y la percepción del cambio climático en distintos territorios. De este modo, el color no solo representa información, sino que carga con el peso emocional de las comunidades afectadas, al convertir los datos climáticos en narrativas visuales inmersivas que buscan facilitar la comprensión, generar empatía y activar una reflexión crítica frente a la crisis ambiental.</p>

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<p>El enfoque del color como elemento sémico para mostrar cambios de temperatura o percepción ha sido retomado y ampliado por numerosos artistas que integran sensores, algoritmos y visualización generativa para construir narrativas climáticas dinámicas. En estas propuestas, el color evoluciona en el tiempo, pues trasciende de representar un dato concreto y estático, a responder a datos en tiempo real o a simulaciones de futuros posibles. El resultado es una experiencia visual que enfatiza la dimensión temporal del cambio climático, se hace visible su carácter procesual y acumulativo.</p>

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<p>Esta visualización permite transformar datos abstractos en una experiencia perceptible que desplaza el concepto de representación informativa hacia una comprensión situada y vivencial del fenómeno. Al mostrar el paso del tiempo, la obra interpela al conocimiento y a la experiencia sensible donde se conectan habilidades como la percepción, la interpretación y la afectividad. Las visualizaciones participan activamente en la disputa por el sentido del dato y en la configuración de regímenes de verdad en contextos contemporáneos (Becerra <em>et al</em>., 2026).</p>

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<p>Uno de los aportes más relevantes del arte climático contemporáneo es la incorporación explícita de la dimensión emocional en la comunicación ambiental. Mientras que la ciencia tiende a operar desde la objetividad y la neutralidad, el arte reconoce que las emociones juegan un papel central en la percepción del riesgo y en la toma de decisiones. Aunque los datos aportan información precisa en términos de porcentajes y magnitudes, no logran traducir en su totalidad la experiencia vivida del fenómeno. La ansiedad climática, el miedo, la culpa o la sensación de impotencia constituyen experiencias compartidas que rara vez aparecen representadas en informes técnicos, pero que resultan fundamentales para comprender cómo las personas viven el cambio climático en su cotidianidad. En este sentido, el arte permite hacer visible este plano subjetivo, a través de colores, formas y atmósferas visuales, ampliando la capacidad de sensibilización y comprensión del fenómeno ambiental (Sommer y Klöckner, 2021).</p>

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<p>En este sentido, los elementos artísticos como la textura, la línea o el color se convierten en un vehículo de empatía. Por ejemplo, el uso de las características propias del color —tono, saturación y luminosidad (o valor)— permiten generar cromáticas saturadas, contrastes abruptos o tonalidades apagadas que informan y transmiten estados anímicos colectivos. Al experimentar estas visualizaciones, las personas, además de los datos externos, reconocen emociones propias y ajenas, en una experiencia compartida sobre la crisis climática.</p>

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<p>Desde esta perspectiva, el color se consolida como un elemento relacional, capaz de articular percepción, emoción y sentido, al operar de manera intertextual, activa y transversal dentro de las imágenes (Hernández, 2024). Su uso estratégico dentro de las visualizaciones climáticas activa procesos de identificación y reconocimiento que trascienden la lectura descriptiva e informativa, situando al espectador dentro de una experiencia de comunicación más amplia donde los datos adquieren una dimensión social y afectiva. En este sentido, el color estructura la narrativa visual, y actúa como un mediador simbólico que conecta la experiencia estética con problemáticas éticas y sociales.</p>

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<p>Además, esta activación perceptiva y afectiva sitúa al color como un operador de sentido y vehículo emocional donde se refuerza su rol como puente entre datos, cultura y sociedad tal y como lo evidencian Hernández y Oliveros (2023). Lejos de reducir la complejidad del fenómeno, la visualización de datos vinculada al cambio climático a través del color permite integrar dicha complejidad en una narrativa visual que refleja la multiplicidad de experiencias humanas frente al cambio climático. En este marco, la articulación entre arte y ciencia posibilita formas de comunicación más sensibles y comprensivas, capaces de traducir datos científicos en experiencias visuales que favorecen la empatía y la comprensión pública del cambio climático (Lustig <em>et al</em>., 2025).</p>

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<hr />

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<h1><span lang=\"ES\">Conclusiones: el color como puente entre datos, arte y sociedad<o:p></o:p></span></h1>

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<p>Cuando el cambio climático se comunica únicamente a través de cifras y reportes técnicos, suele percibirse como un problema lejano y difícil de asimilar. Frente a esto, el color permite traducir los datos en experiencias perceptibles, al visibilizar dimensiones cualitativas que normalmente permanecen abstractas. Más que un recurso visual atractivo, el color actúa como un lenguaje que facilita comprender qué representan realmente los datos y cómo se relacionan con la vida cotidiana. Las experiencias revisadas muestran que una lectura completa del dato no depende solo de la razón, sino también de la percepción, ya que emociones, contextos y territorios influyen en la forma en que la información es interpretada. Desde esta perspectiva, es posible humanizar los datos al tomarlos como un sistema complejo que puede ser simplificado para el espectador desde los propios elementos artísticos. De esta forma, y sin perder información, pueden volverse comprensibles, cuestionables y útiles para pensar críticamente y actuar frente a los cambios que afectan a la naturaleza.</p>

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<p>Desde esta mirada, el arte ofrece una gran variedad de posibilidades para poder mostrar y comunicar temas complejos que atañen a problemas sociales. Se abre una ventana desde la interdisciplinariedad a nuevas posibilidades y se genera un puente de comunicación distinto, más holístico y cohesionado. La visualización cromática contribuye a tomar decisiones y emprender acciones de manera más informada, al relacionar los datos con sus consecuencias sensibles. Se favorece a una lectura crítica frente a la gran cantidad de seudodatos y representaciones manipuladas que circulan con facilidad especialmente en entornos digitales, ya que la percepción es uno de los elementos clave al leer las imágenes, textos o datos. Por lo tanto, la incorporación de la dimensión sensible en la lectura de datos y la toma de decisiones alrededor de los mismos, así como el trabajo con los datos desde la percepción y el contexto, permite identificar con mayor claridad cuando una visualización está basada en información sólida y datos concretos y cuando, por el contrario, simplifica, exagera o distorsiona la realidad.</p>

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<p>El uso consciente del color y de estrategias sensibles exige que los datos mantengan coherencia  con la experiencia situada que representan. Este enfoque permite distinguir entre imágenes visualmente impactantes pero carentes de sustento, y aquellas narrativas visuales que además de apelar a la emoción, se apoyan en una base informativa sólida. De este modo, al integrar datos cualitativos y cuantitativos, la visualización cumple una función informativa y también fomenta una lectura critica orientada a cuestionar, comparar y discernir entre información fundamentada y construcciones visuales que no reflejan de manera fiel la complejidad de los fenómenos que intentan representar.</p>

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<h1><span lang=\"ES\">Referencias bibliográficas<o:p></o:p></span></h1>

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<p>Proponemos estas fuentes para que las personas interesadas en el tema puedan profundizar sus conocimientos frente a la relación entre el arte, la ciencia y las maneras en las que se comunica el cambio climático.</p>

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<h2><span lang=\"ES\">Listado de referencias<o:p></o:p></span></h2>

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<p>Bentz, J. (2020). Learning About Climate Change In, With and Through Art. <em>Climatic Change, 16</em>2(3), 1595–1612. <a href=\"https://doi.org/10.1007/s10584-020-02804-4\">https://doi.org/10.1007/s10584-020-02804-4</a></p>

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<p>Biersteker, T. (2021). <em>WITHER – A Slice of Rainforest Disappearing at the Amazon Deforestation Rate</em> [Obra digital]. <a href=\"https://thijsbiersteker.com/wither-2021?utm_source=chatgpt.com\">https://thijsbiersteker.com/wither-2021</a></p>

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<p>Becerra, J., Hernández, J. y Rodriguez, J. (2026). Data Wars. The Struggle Between Factual Data and Pseudodata in Western Society. <em>International Review of Sociology</em>. Publicación anticipada. <a href=\"https://doi.org/10.1080/03906701.2025.2608791\">https://doi.org/10.1080/03906701.2025.2608791</a>.</p>

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<p>Hernández, J. y Córdoba, C. (2025). <em>Emotional Mapping of Climate Change: Humanizing Data through Color and AI </em>[Proyecto de investigación-creación no publicado]. ARTDATA.</p>

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<p>Hernández, J.D. (2024). <em>El color intertextual, activo y transversal en la ilustración de cuentos clásicos: una mirada artístico-práctica a Blancanieves y Alicia en el País de las Maravillas a lo largo de los siglos XIX y XX</em>. [Tesis doctoral, Universitat Politècnica de València]. <a href=\"https://doi.org/10.4995/Thesis/10251/213916\">https://doi.org/10.4995/Thesis/10251/213916</a></p>

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<p>Hernandez, J. y Oliveros Aya, C. (2023). El color en los cuentos de hadas y los derechos humanos: la transversalidad del color detrás de la narrativa de Alicia y Blancanieves. <em>Novum Jus</em>, <em>17</em>(2), 301–328.  <a href=\"https://novumjus.ucatolica.edu.co/article/view/5219\">https://novumjus.ucatolica.edu.co/article/view/5219</a></p>

\n

<p>Lustig, A. R., Crimmins, A. R., Snyder, M. O., Tanner, L. y van Coller, I. (2025). Bringing Art and Science Together to Address Climate Change.<em> Climatic Change, 178</em>(3), 47. <a href=\"https://doi.org/10.1007/s10584-025-03861-3\">https://doi.org/10.1007/s10584-025-03861-3</a></p>

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<p>Sommer, K. y Klöckner, C. A. (2021). Does Activist Art have the Capacity to Raise Awareness in Audiences? —A study on Climate Change Art at the ArtCOP21 Event in Paris. <em>Psychology of Aesthetics, Creativity, and the Arts</em>, <em>15</em>(1), 60–75. <a href=\"https://doi.org/10.1037/aca0000247\">https://doi.org/10.1037/aca0000247</a></p>

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<h2><span lang=\"ES\">Fuentes sugeridas para consulta<o:p></o:p></span></h2>

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<p>Hernández, J. (2023). El color como elemento sémico y narrativo de características políticas y socioculturales en la ilustración de cuentos clásicos. <em>Cultura Latinoamericana</em>, <em>1</em>(37), 194–207. <a href=\"https://editorial.ucatolica.edu.co/index.php/RevClat/article/view/5441\">https://editorial.ucatolica.edu.co/index.php/RevClat/article/view/5441</a></p>

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<p>Hernández, J. (2023). <em>Características graficas del color en la elaboración de propuestas creativas</em> [documento de trabajo]. Grupo de investigación Imagen, Diseño y Sociedad, Comunidad de Ciencias Sociales y Humanidades, Universidad Santo Tomás.  <a href=\"http://hdl.handle.net/11634/50955\">http://hdl.handle.net/11634/50955</a></p>

\n

<p>Kress, G. y van Leeuwen, T.. (2002). Colour as a Semiotic Mode: Notes for a Grammar of Colour.<em> Visual Communication</em>, <em>1</em>(3), 343–368. <a href=\"https://doi.org/10.1177/147035720200100306\">https://doi.org/10.1177/147035720200100306</a></p>

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<p>Kennedy, H., Hill, R. L., Allen, W. y Kirk, A. (2016). Engaging with (Big) Data Visualizations: Factors that Affect Engagement and Resulting New Definitions of Effectiveness. <em>First Monday</em>, <em>21</em>(11). <a href=\"https://doi.org/10.5210/fm.v21i11.6389\">https://doi.org/10.5210/fm.v21i11.6389</a></p>

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<p>Lupi, G. (2017). <em>Data Humanism: My Manifesto for a New Data World</em>. <a href=\"http://giorgialupi.com/data-humanism-my-manifesto-for-a-new-data-wold\">http://giorgialupi.com/data-humanism-my-manifesto-for-a-new-data-wold</a></p>

\n

<p>Luna Pereira, H. O., Rueda Vera, G. y Avendaño Castro, W. R. (2021). Jóvenes universitarios frente al cambio climático: percepciones, representaciones y acciones<em>. Boletín REDIPE, 10</em>(9), 199–222. <a href=\"https://revista.redipe.org/index.php/1/article/view/1437\">https://revista.redipe.org/index.php/1/article/view/1437</a></p>

\n

<p>Guerrero del Cueto, M. (2023). El papel del diseño en la percepción de visualizaciones de datos: Fundamentos teóricos y conceptuales. <em>I+Diseño. Revista Científico-Académica Internacional De Innovación, Investigación Y Desarrollo En Diseño</em>, <em>18</em>, 23–36. <a href=\"https://doi.org/10.24310/idiseo.18.2023.17867\">https://doi.org/10.24310/idiseo.18.2023.17867</a></p>

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<p>Muñoz-Pico, H. P. y León, B. (2024). El sesgo de atención a las imágenes del cambio climático y su incidencia en el compromiso ciudadano<em>. Palabra Clave, 27</em>(4), e2745. <a href=\"https://doi.org/10.5294/pacla.2024.27.4.5\">https://doi.org/10.5294/pacla.2024.27.4.5</a></p>

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<p>Rea, N. (2018, 11 de diciembre). Olafur Eliasson’s Ice Watch London: The World’s Most Dramatic Climate-Change Installation. <em>Artnet News</em>. <a href=\"https://news.artnet.com/art-world/olafur-eliasson-ice-watch-london-1416811\">https://news.artnet.com/art-world/olafur-eliasson-ice-watch-london-1416811</a></p>

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<h2><span lang=\"ES\">Notas al pie<o:p></o:p></span></h2>

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<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]</a> Es importante aclarar que el color se establece primero desde un plano sensorial: se genera desde los estímulos visuales mediante la recepción de la luz, lo que  provoca distintas sensaciones (tensión, calidez, entre otras), que son interpretadas culturalmente y relacionadas con experiencias personales, contextos socio-culturales o simbólicos, y se conectan con sentimientos como tranquilidad, incertidumbre, alerta o inquietud.</p>

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<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn1\">[2]</a><em>Ice Watch</em>, instalación de Olafur Eliasson en Londres. <a href=\"https://olafureliasson.net/artwork/ice-watch-2014/\">https://olafureliasson.net/artwork/ice-watch-2014/</a></p>

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<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[3]</a> La obra se puede visualizar en la página web del artista: <a href=\"https://thijsbiersteker.com/wither-2021\">https://thijsbiersteker.com/wither-2021</a></p>

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<h1><span lang=\"ES\">Sobre este artículo de Diálogos<o:p></o:p></span></h1>

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<p>Manuscrito preparado para <em>Diálogos</em>, en el marco de la propuesta de coproducción audiovisual “<strong>Emociones y sensaciones frente al cambio climático: una mirada desde las artes y las nuevas tecnologías</strong>”, desarrollada por <a href=\"https://revistas.uniandes.edu.co/index.php/nys/index\"><em>Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales</em></a> y <a href=\"https://revistas.uniandes.edu.co/index.php/antipoda\"><em>Antípoda. Revista de Antropología y Arqueología</em></a>. Este proyecto contó con apoyo financiero de la convocatoria “Nuevos formatos de comunicación científica” de Revistas Uniandes y la Vicerrectoría de Investigación y Creación de la Universidad de los Andes (Colombia).</p>

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<h2><span lang=\"ES\">Declaración de uso de inteligencia artificial generativa<o:p></o:p></span></h2>

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<p>La autora del artículo declara que ha empleado inteligencia artificial generativa para hacer revisión de estilo en el texto, así como para la generación de la figura 1. Para la redacción, se utilizó ChatGPT 5.2. y el <em>prompt </em>aplicado fue el siguiente: <em>revisa la redacción y estilo de este texto, sin cambiar la idea o proponer una nueva. Quiero que permanezca la idea original, solo con cambios de redacción si es necesario.</em></p>

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<h2><span lang=\"ES\">Sobre la autora<o:p></o:p></span></h2>

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<p><strong>Jeice Dayanna Hernández Contreras</strong>: PhD en Arte: Investigación y Producción. Docente investigadora del programa de Diseño de la Facultad de Comunicación y Creación de la Universidad Santo Tomás de Bogotá. Líneas de investigación: Visualización y humanización de datos, análisis de la imagen y color, diseño para la transformación social. Últimas publicaciones: Becerra, J., Hernández, J. y Rodríguez, J. (2026). Data wars. The Struggle Between Factual Data and Pseudodata in Western Society. <em>International Review of Sociology</em>, 1-15. <a href=\"https://doi.org/10.1080/03906701.2025.2608791\">https://doi.org/10.1080/03906701.2025.2608791</a>;  Hernandez, J. y Oliveros Aya, C. (2023). El color en los cuentos de hadas y los derechos humanos: la transversalidad del color detrás de la narrativa de Alicia y Blancanieves. <em>Novum Jus</em>, <em>17</em>(2), 301–328. <a href=\"https://doi.org/10.14718/NovumJus.2023.17.2.12\">https://doi.org/10.14718/NovumJus.2023.17.2.12</a>.   <a href=\"mailto:jeiceh@gmail.com\">jeiceh@gmail.com</a> - <a href=\"mailto:jeicehernandez@usta.edu.co\">jeicehernandez@usta.edu.co</a> ORCID: <a href=\"https://orcid.org/0000-0002-1486-1333\">https://orcid.org/0000-0002-1486-1333</a></p>

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<blockquote>\n

<p><span>Cuando el cambio climático se comunica únicamente a través de cifras y reportes técnicos, suele percibirse como un problema lejano y difícil de asimilar. Frente a esto, el color permite traducir los datos en experiencias perceptibles, al visibilizar dimensiones cualitativas que normalmente permanecen abstractas. Más que un recurso visual atractivo, el color actúa como un lenguaje que facilita comprender qué representan realmente los datos y cómo se relacionan con la vida cotidiana. </span></p>

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		<title>Cultivos de vainilla tradicional para la restauración del paisaje totonaca veracruzano</title>
		<link>https://openscience.uniandes.edu.co/cultivos-de-vainilla-tradicional-para-la-restauracion-del-paisaje-totonaca-veracruzano/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[naturalezaysociedad@uniandes.edu.co]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 21 Jan 2026 19:54:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diálogos - Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales]]></category>
		<category><![CDATA[Número 14: Tema libre]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Número 14 &#8211; Tema libre Cultivos de vainilla tradicional para la restauración del paisaje totonaca veracruzano https://doi.org/10.53010/nys.dia.10 Abril Velasco Murguía, Evodia Silva Rivera, Noé Velázquez Rosas y Rodolfo Martínez Mota Investigadores del Centro de Investigaciones Tropicales de la Universidad Veracruzana (México) La vainilla es un símbolo de la identidad del pueblo totonaca veracruzano. Esta región [&#8230;]</p>
<p>The post <a href="https://openscience.uniandes.edu.co/cultivos-de-vainilla-tradicional-para-la-restauracion-del-paisaje-totonaca-veracruzano/">Cultivos de vainilla tradicional para la restauración del paisaje totonaca veracruzano</a> first appeared on <a href="https://openscience.uniandes.edu.co">Revistas Uniandes | Multimedia</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" src="https://naturalezaysociedad.blob.core.windows.net/dialogos/banner/nys_banner.jpg" alt=""></p>
<div><a href="https://revistas.uniandes.edu.co/index.php/nys/issue/view/759">Número 14 &#8211; Tema libre</a></div>
<h1>
<p><span>Cultivos de vainilla tradicional para la restauración del paisaje totonaca veracruzano</span></p>
</h1>
<div>
<p><a href="https://revistas.uniandes.edu.co/index.php/nys/article/view/12503">https://doi.org/10.53010/nys.dia.10</a></p>
</p>
</div>
<h3>Abril Velasco Murguía, Evodia Silva Rivera, Noé Velázquez Rosas y Rodolfo Martínez Mota</h3>
<div>
<p>Investigadores del Centro de Investigaciones Tropicales de la Universidad Veracruzana (México)</p>
</div>
<hr>
<div>
<h3><strong>La vainilla es un símbolo de la identidad del pueblo totonaca veracruzano. Esta región es considerada como el centro de origen de su cultivo, un elemento biocultural de México poco conocido. Los conocimientos empíricos en los que se basa su aprovechamiento se remontan a la época prehispánica. No obstante, fue a finales del siglo XVIII cuando estas prácticas se manifestaron en sistemas agroforestales conocidos por los totonacas como vainillales tradicionales. Estos conocimientos se han perdido con el paso del tiempo. Consideramos necesario revalorizar el saber local que persiste en la memoria de algunas familias productoras del sistema tradicional de cultivo de vainilla, ya que posee características que podrían contribuir a la restauración del paisaje biocultural y, por ende, a mitigar los efectos de la crisis socioambiental a escala local y regional. </strong></h3>
</div>
<div>
<h1><span lang="ES">Una aproximación al vainillal tradicional del pasado<o:p></o:p></span></h1>
</div>
<div>
<p>Entre 1930 y 1969, el cultivo de vainilla representó una de las principales actividades económicas de las familias totonacas asentadas en Papantla (Chenaut, 2010; Soto-Arenas, 2006). Para estas personas el vainillal tradicional posee un gran valor sentimental, pues les evoca recuerdos personales. Además, era un espacio de enseñanza y convivencia familiar en el que se reproducían valores como la reciprocidad, a través de la ayuda mutua, conocida como “mano vuelta”. Asimismo, se promovía el respeto y cuidado de la naturaleza mediante rituales y ofrendas a <em>Kiwikgolo</em>, el señor del monte.</p>
<p>El vainillal tradicional se compone de árboles de distintas especies, principalmente nativas, que sirven de soporte a las plantas de vainilla. Anteriormente este sistema incluía la rotación de cultivos de milpa<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a> y vainilla, favoreciendo procesos ecológicos que mantenían un paisaje heterogéneo, como la sucesión secundaria. Además, podían distinguirse selvas maduras, vegetación en distintas etapas de sucesión, pastizales y otros cultivos comerciales (Cayetano y Del Amo, 2011; Toledo <em>et al</em>., 1994, 2003). El conocimiento sobre los ciclos de estos sistemas se transmitía de generación en generación mediante la enseñanza práctica y la tradición oral.</p>
<p>En la memoria colectiva, el vainillal tradicional se establecía a través de dos rutas distintivas. Una de ellas comenzaba con la roza, tumba y quema de al menos una hectárea de selva para sembrar milpa. La milpa (<em>katukuxtu</em>) se desarrollaba durante dos o hasta cuatro años y, a mitad de este periodo, se dejaban crecer algunos árboles nativos de especies variadas. Cuando estos alcanzaban una altura aproximada de 1.5 metros y proporcionaban sombra, abandonaban la milpa y establecían el vainillal. Esta ruta se desarrollaba en el pasado.</p>
<p>En la otra ruta, se podaban árboles en un fragmento de selva o vegetación secundaria y en ellos sembraban vainilla. Lo hacían plantando dos o tres esquejes de unos 80 cm al pie de cada árbol, empleando hojarasca o ramas troceadas de los árboles como sustrato. Las plantas se heredaban de los padres o abuelos, y en pocos casos provenían de ejemplares silvestres que encontraban en la selva o en los tarrales (<em>Guadua aculeata</em>). En este sistema, las plantas de vainilla producían la mayor cantidad de flores y vainas hasta el tercer año de siembra. Esta última ruta es la que se mantiene vigente en la actualidad.</p>
<p>Algunas personas señalan que el vainillal tradicional (<em>kaxanatni</em>) del pasado, requería poco mantenimiento, y algunos recuerdan que podía permanecer en pie entre 10 y 30 años. Era importante manejar la sombra y la ventilación, así como reemplazar las plantas de vainilla que lo necesitaran. En algunos casos, tras abandonar el cultivo, dejaban largos periodos de descanso para que la vegetación se regenerara de forma natural (acahual o <em>kamagkataman</em>) o hasta que se formaran selvas (monte alto o <em>kalankakiwin</em>), como se observa en la figura 1a (Cayetano y Del Amo, 2011; Medellín, 1993, Toledo <em>et al</em>.,1994).</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> La milpa es un policultivo que se compone de variedades locales de maíz, frijol y calabaza, entre otras especies.     </p>
</div>
<hr>
<p><img decoding="async" src="/wp-content/uploads/2026/01/Figura1.jpg" alt="Ciclo para el establecimiento del vainillal tradicional"></p>
<div>
<p style="text-align: center;"><span><strong>Figura 1.</strong> Ciclo para el establecimiento del vainillal tradicional: a) en el pasado y b) actualmente. Fuente: Adaptado de Medellín-Morales (1993).</span></p>
</div>
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<p>Así, en el pasado, cada familia campesina poseía al menos un vainillal en producción, una milpa que pronto se convertiría en vainillal y un terreno con vegetación secundaria y/o selva. Este sistema les permitía obtener beneficios en diferentes periodos: a corto plazo, de los productos de la milpa; a mediano plazo, de la cosecha de vainilla y, a largo plazo, de las especies maderables. En el vainillal tradicional no se utilizaban agroquímicos ni riego, y la humedad dependía de la sombra y de las condiciones ambientales regionales. Las hierbas se cortaban con machete para evitar que plagas y enfermedades afectaran a las plantas del cultivo. Cada vainillal tenía una composición única que dependía del entorno circundante y del conocimiento de cada familia.</p>
<p>No obstante, podían distinguirse dos grandes variaciones en la estructura de los vainillales. La primera es quizá la más antigua, ya que se realizaba un manejo mínimo para mantener la vainilla adaptada a las condiciones de la selva, donde crecía sobre árboles nativos. Los árboles más altos proporcionaban sombra alta y los más bajos daban tanto sombra baja como soporte a las plantas de vainilla; a estos últimos se les denomina tutores. Se conservaba gran parte del dosel original de la selva, aunque se podaban ramas para reducir la sombra y ventilar el cultivo. La vainilla se dejaba crecer en lo alto de los árboles tutores, sus flores se polinizaban manualmente y las vainas eran cosechadas con escaleras de bambú o andamios. Algunas personas definen a este sistema como rústico, porque mantenía la conformación natural de los árboles (figura 2a). Esta estructura dio origen a otra forma de organizar los vainillales, en la que todos los árboles daban sombra y soporte a las plantas de vainilla. Se podaban las copas de los árboles para regular la cantidad de sombra y su altura. Las guías de vainilla se mantenían a una altura baja para facilitar la polinización manual y la cosecha de vainas (figura 2b).</p>
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<p style="text-align: center;"><span>En el vainillal tradicional no se utilizaban agroquímicos ni riego, y la humedad dependía de la sombra y de las condiciones ambientales regionales. Las hierbas se cortaban con machete para evitar que plagas y enfermedades afectaran a las plantas del cultivo. Cada vainillal tenía una composición única que dependía del entorno circundante y del conocimiento de cada familia.</span></p>
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<h1><span lang="ES">Beneficios ecológicos de los vainillales tradicionales <o:p></o:p></span></h1>
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<p>El sistema tradicional es eficiente en el uso del agua y en el aporte de materia orgánica al suelo. Además, perdura durante largos periodos de tiempo y optimiza el espacio y los recursos. Contribuye a regular el microclima regional junto con los fragmentos de vegetación. Al mantenerse la cobertura arbórea de la selva, también se conservan los ciclos biogeoquímicos y las múltiples interacciones ecológicas naturales (Soto-Arenas, 2006). También favorece a los animales dispersores de semillas y a los polinizadores.  </p>
<p>Velázquez-Rosas <em>et al</em>. (2025) demostraron que los vainillales tradicionales pueden tener un número similar de árboles y arbustos que los fragmentos de selva. Las plantas leñosas encontradas en los cultivos tradicionales son multiusos: hasta el 50 % se utiliza como madera, leña, alimento y para la construcción. Estos sistemas agroforestales resguardan entre cuatro y cinco veces más especies que otros sistemas productivos de vainilla, como los asociados a cítricos o a sistemas semitecnificados con un número reducido de especies de árboles tutores. Además, preservan la heterogeneidad y la conectividad del paisaje, lo que favorece la conservación de la biodiversidad local y la capacidad de regeneración del ecosistema (Soto-Arenas, 2006; Toledo <em>et al</em>., 1994, 2003). Antes era posible encontrar venados, jabalíes, martuchas (<em>Potos flavus</em>), pumas, entre otras especies asociadas a estos cultivos. En resumen, todas estas características del sistema tradicional contribuyen a mantener un paisaje productivo y resiliente (Toledo <em>et al</em>., 2003).</p>
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<h1><span lang="ES">Estado actual de los vainillales tradicionales <o:p></o:p></span></h1>
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<p>En la actualidad, son pocas las personas que tienen vainillales tradicionales (fotografía 1 y figura 2c), mediante vegetación secundaria o fragmentos de selva de menos de un cuarto de hectárea. En otros casos, debido a la avanzada edad de las personas productoras, y a los robos, se ha optado por establecer pequeños huertos de traspatio de menos de 500 m<sup>2</sup>. En ambos casos, se favorece o elimina la presencia de algunos árboles nativos y se introducen otros de importancia comercial. Dichos árboles sirven de soporte a las vainillas, que se podan para regular su altura. Esta forma de cultivo es una muestra de resistencia cultural, ya que adapta las antiguas estrategias de cultivo al contexto social y ambiental actual. Algunas personas consideran que ya no es posible encontrar vainilla silvestre en los fragmentos de selva. Por otro lado, están conscientes de varios factores que afectan los cultivos tradicionales. Por ejemplo, la frecuencia de las lluvias ha cambiado. Las altas temperaturas se han intensificado durante el período de fructificación de la vainilla; lo que ha aumentado las sequías y ha hecho necesario regar las plantas. Sin embargo, la infraestructura inadecuada y el agua clorada complican los cuidados.</p>
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<p><img decoding="async" src="/wp-content/uploads/2026/01/Vainillal-tradicional-1-scaled.jpg" alt="Vainillal tradicional actual"></p>
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<p class="Imagen" style="text-align: center;"><span lang="ES">Fotografía 1. Vainillal tradicional actual. Fuente: Noé Velázquez Rosas.<o:p></o:p></span></p>
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<h1><span lang="ES">Transformaciones del vainillal tradicional<o:p></o:p></span></h1>
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<p>Hasta fines de los años sesenta, el sistema tradicional era la única forma de producir vainilla en la región. La mayoría de las familias tenía al menos una hectárea de vainilla, por lo que gran parte del paisaje estaba cubierto por vainillales tradicionales. Sin embargo, poco a poco se han abandonado los cultivos por diversas razones, como los robos, las heladas y la caída del precio. En la actualidad, el paisaje está dominado por monocultivos de cítricos, pastizales para ganado y por la industria petrolera (Ellis y Martínez, 2010). Este cambio en el uso del suelo ha contribuido a que la selva se reduzca a pequeños fragmentos, lo que afecta la biodiversidad y altera el régimen climático.</p>
<p>Las personas que continúan cultivando el vainillal tradicional son principalmente abuelos y abuelas que resguardan este conocimiento. Las personas jóvenes han emigrado a las ciudades, lo que limita la posibilidad de aprender los valores y saberes de sus padres y abuelos para reproducir este sistema de cultivo. En conjunto, dichas circunstancias ponen en riesgo los conocimientos ecológicos tradicionales.</p>
<p>Bajo la lógica reduccionista de la producción industrializada, el vainillal tradicional ya no forma parte del sistema de rotación de cultivos y, en consecuencia, la capacidad regenerativa de la vegetación se ha reducido (Figura 1b). La mayoría de los productores emplean sistemas de cultivo intensivos, poco diversificados, y cultural y ecológicamente simplificados. Su objetivo es maximizar la producción y las ganancias. En los sistemas semitecnificados se utilizan agroquímicos con cierta frecuencia y se requieren insumos externos (figura 2d). En estos sistemas, la vainilla crece asociada a una o dos especies de árboles que le sirven de soporte y le dan sombra; principalmente naranjos (<em>Citrus sinensis</em>), cocuites (<em>Gliricidia sepium</em>), y pichocos (<em>Erythrina americana</em>). En los sistemas tecnificados (figura 2e), tutores vivos o muertos sostienen a la planta de vainilla bajo malla sombra.</p>
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<p><img decoding="async" src="/wp-content/uploads/2026/01/Figura2.jpg" alt="Estructura del vainillal"></p>
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<p class="Imagen" style="text-align: center;"><span lang="ES">Figura 2. Estructura del vainillal: a) tradicional más antiguo, b) tradicional del pasado, c) tradicional actual, d) semi-tecnificado y e) tecnificado bajo malla sombra. Fuente: adaptado de Medellín-Morales (1993).<o:p></o:p></span></p>
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<p>Por otro lado, la producción de vainilla está en continuo riesgo debido a la crisis climática. Sea cual sea el sistema de cultivo empleado, la vainilla del Totonacapan veracruzano se enfrenta a intensas sequías, al aumento de eventos climáticos extremos e impredecibles y a la proliferación de plagas y enfermedades en la región. Además, existe un problema histórico que no se ha podido resolver: el robo de la vainilla. Este hecho ha provocado el desánimo y el abandono del cultivo en una parte del sector productor. Por tanto, se requiere un esfuerzo coordinado para reforzar la normativa y promover la vigilancia desde los frentes legislativo, educativo, empresarial, social y productivo.    </p>
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<h1><span lang="ES">Los vainillales tradicionales: una alternativa para recuperar el paisaje biocultural totonaca<o:p></o:p></span></h1>
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<p>El vainillal tradicional y sus ciclos de descanso, en los que se desarrolla vegetación secundaria y selvas, ofrecen importantes beneficios ecológicos, culturales y económicos tanto a mediano como a largo plazo. Los principios de estos sistemas agroforestales podrían contribuir a la recuperación de la cobertura forestal, a la retención del agua y a la protección de la biodiversidad regional. Por ello, generar una estrategia basada en este sistema podría ser una alternativa situada en el contexto sociocultural. Además, permitiría revitalizar el conocimiento asociado al vainillal tradicional, a restaurar el paisaje biocultural del Totonacapan y a mejorar la calidad de vida de sus habitantes.</p>
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<h3><span lang="ES">Agradecimientos<o:p></o:p></span></h3>
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<p>Agradecemos a la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI) por la beca otorgada para llevar a cabo esta investigación de estancia posdoctoral y por la financiación del proyecto Ciencia de Frontera 2023 &#8211; solicitud número CF-2023-G-559, titulado: “Los agroecosistemas tradicionales como promotores de diversidad microbiana de las abejas nativas del Totonacapan”, gracias al cual se pudo realizar parte del trabajo de campo. También agradecemos a las personas productoras de vainilla tradicional del municipio de Papantla por su disposición para participar en las entrevistas y para realizar los muestreos en sus vainillales tradicionales.</p>
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<h2><span lang="ES">Referencias<o:p></o:p></span></h2>
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<p>Cayetano, L. M. y Del Amo-Rodríguez, S. (2011). Paisaje, memoria y cultura. Una trilogía para la conservación y el bienestar de las comunidades totonacas. En F. de J. Reyes Escutia y S. Barrasa García (coords.), <em>Saberes ambientales campesinos: Cultura y naturaleza en comunidades indígenas y mestizas de México</em> (pp. 97–136). Universidad Autónoma de Puebla. <a href="https://hdl.handle.net/20.500.12753/881">https://hdl.handle.net/20.500.12753/881</a> </p>
<p>Chenaut, V. (2010). Los totonacas de Veracruz: Población, cultura y sociedad. En R. Córdova (coord. del tomo 3) y E. Florescano y J. Ortiz Escamilla (coord. gral.), <em>Atlas del patrimonio natural, histórico y cultural de Veracruz: v. 3. Patrimonio cultural</em> (pp. 45–66). Gobierno del Estado de Veracruz; Comisión del Estado de Veracruz para la Conmemoración de la Independencia Nacional y la Revolución Mexicana; Universidad Veracruzana.</p>
<p>Ellis, E. A. y Martínez-Bello, M. (2010). Vegetación y uso de suelo. En G. Benítez-Badillo y C. Welsh Rodríguez (coords. del tomo 1) y E. Florescano y J. Ortiz Escamilla (coord. gral.), <em>Atlas del patrimonio natural, histórico y cultural de Veracruz: v. 1. Patrimonio natural</em> (pp. 203–226). Gobierno del Estado de Veracruz; Comisión del Estado de Veracruz para la Conmemoración de la Independencia Nacional y la Revolución Mexicana; Universidad Veracruzana.</p>
<p>Medellín-Morales, S.G. (1993). Cultivo y proceso de producción tradicional de la vainilla (Vanilla planifolia Andrews = ORCHIDACEAE) en una comunidad totonaca, Veracruz, México. <em>BIOTAM</em>, <em>5</em>(3), 25-38.</p>
<p>Soto-Arenas, M. A. (2006). La vainilla: retos y perspectivas de su cultivo. <em>Biodiversitas</em>, 66, 1-9.</p>
<p>Toledo, V. M., Ortiz-Espejel, B. y Medellín-Morales, S. (1994). Biodiversity Islands in a Sea of Pastureland: Indigenous Resource Management in the Humid Tropics of Mexico. <em>Etnoecológica</em>, <em>2</em>(3), 37-49.</p>
<p>Toledo, V. M., Ortiz-Espejel, Cortés, L., Moguel, P.  y Ordoñez, M. D. J. (2003). The Multiple Use of Tropical Forests by Indigenous Peoples in Mexico: a Case of Adaptive Management. <em>Conservation Ecology</em>, <em>7</em>(3), 9. <a href="http://www.consecol.org/vol7/iss3/art9">http://www.consecol.org/vol7/iss3/art9</a></p>
<p>Velázquez-Rosas, N., Sinaca-Colin, S., Vázquez-Domínguez, G., Velasco-Murguía, A., Silva-Rivera, E., Ruiz-Guerra, B., Friedrich, F. L., Cortés-Galindo, R., Armenta-Montero, S. y Martínez-Mota, R. (2025). Importance Of Traditional Vanilla Cultivation In The Conservation Of Plant Diversity In Tropical Forests In Northern Veracruz, Mexico. <em>Sustainability, 17</em>(6), 2598. <a href="https://doi.org/10.3390/su17062598">https://doi.org/10.3390/su17062598</a></p>
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<h2>Sobre los autores</h2>
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<p><strong>Abril Velasco Murguía.</strong> Doctora en Ciencias en Conservación y Aprovechamiento de Recursos Naturales por el CIIDIR-Oaxaca del IPN. Actualmente es investigadora posdoctoral en el CITRO-UV donde estudia el vainillal tradicional como alternativa para la restauración del paisaje biocultural totonaca en Veracruz. Contribución: Conceptualización, investigación y redacción. Últimas dos publicaciones: Velasquez-Rosas, N., Sinaca, S., Vázquez-Domínguez, G., Velasco-Murguía, A., Silva-Rivera, E., Ruíz-Guerra, B., Levi, F., Cortés, R., Armenta-Moreno, S. y Martínez-Mota, R. (2025). Importance of Traditional Vanilla Cultivation in the Conservation of Plant Diversity in Tropical Forest in Northern Veracruz, Mexico. <em>Sustainability</em>, <em>17</em>(6), 1-19. <a href="https://doi.org/10.3390/su17062598">https://doi.org/10.3390/su17062598</a>;  Trujillo-Argueta, S., del Castillo, R. y Velasco-Murguía, A. (2022). Testing the effectiveness of rbc La DNA-barcoding for species discriminatin in tropical montan cloud forest vascular plants (Oaxaca, Mexico) using BLAST, genetic distance, and tree-based methods. <em>PeerJ</em>, <em>10</em>. <a href="https://doi.org/10.7717/peerj.13771">https://doi.org/10.7717/peerj.13771</a>. <a href="mailto:abrvelasco@uv.mx">abrvelasco@uv.mx</a> ORCID: <a href="https://orcid.org/0000-0003-1485-494X">https://orcid.org/0000-0003-1485-494X</a></p>
<p><strong>Evodia Silva Rivera.</strong> Doctora en Estudios del Desarrollo por la Universidad de East Anglia en Reino Unido. Actualmente es académica del CITRO-UV y su investigación se enfoca en conservación, educación y sistemas socioecológicos con organizaciones y grupos originarios. Contribución: revisión, edición y adquisición de financiamiento. Últimas publicaciones: Velázquez, N., Zepeda, J., Silva, E., Martínez, R. y Vázquez, G. (2025). <em>La conservación de la diversidad biológica y cultural: perspectivas en diálogo</em>. Universidad Veracruzana, Dirección Editorial. DOI: <a href="mailto:10.25009/uv.2621992">10.25009/uv.2621992</a>; Ciprés-Chávez, A., Paradowska, K., Moreno-Casasola, P. y Silva-Rivera, E. (2025). El escenario socioecológico del sistema lagunar costero de Mandinga, Veracruz, México: problemas y conflictos en torno a la conservación ante el avance inmobiliario. <em>Revista Kawsaypacha: Sociedad Y Medio Ambiente</em>, <em>16</em>. <a href="https://doi.org/10.18800/kawsaypacha.202502.D014">https://doi.org/10.18800/kawsaypacha.202502.D014</a>. <a href="mailto:evsilva@uv.mx">evsilva@uv.mx</a>  ORCID: <a href="https://orcid.org/0000-0001-8371-0996">https://orcid.org/0000-0001-8371-0996</a></p>
<p><strong>Noé Velázquez Rosas.</strong> Doctor en Ciencias por el Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente es académico del CITRO-UV y su investigación se enfoca en ecofisiología vegetal y diversidad funcional de bosques tropicales, así como en el estudio de la diversidad biocultural del trópico. Contribución: Investigación, redacción, revisión, edición y adquisición de financiamiento. Últimas publicaciones: Fuentes-Romero, E., García, N., Sedov, S., López-Binnqüist, C. y Velázquez-Rosas, N. (2025). Carbon storage in mountain cloud forest communities, Jalpan de Serra, Querétaro, México. <em>Carbon Balance Manage</em>, <em>20</em>(41). <a href="https://doi.org/10.1186/s13021-025-00324-1">https://doi.org/10.1186/s13021-025-00324-1</a>; Velázquez, N., Zepeda, J., Silva, E. y Martínez, R. y Vázquez, G. (2025). <em>La conservación de la diversidad biológica y cultural: perspectivas en diálogo</em>. Universidad Veracruzana, Dirección Editorial. DOI: <a href="mailto:10.25009/uv.2621992">10.25009/uv.2621992</a>. <a href="mailto:novelazquez@uv.mx">novelazquez@uv.mx</a> ORCID: <a href="https://orcid.org/0000-0002-8420-1066">https://orcid.org/0000-0002-8420-1066</a></p>
<p><strong>Rodolfo Martínez Mota.</strong> Doctor en Antropología Biológica por la Universidad de Illinois, Estados Unidos. Actualmente es académico del CITRO-UV donde desarrolla investigaciones sobre ecología microbiana y salud de animales silvestres. Contribución: Revisión y adquisición de financiamiento. Últimas publicaciones: Velázquez, N., Zepeda, J., Silva, E., Martínez, R., Vázquez, G. (2025). <em>La conservación de la diversidad biológica y cultural: perspectivas en diálogo</em>. Universidad Veracruzana, Dirección Editorial. DOI: <a href="mailto:10.25009/uv.2621992">10.25009/uv.2621992</a>; Vázquez, G.; Silva, E., Hernández, A., Martínez, R., Velázquez, N. y Hinojosa, I. (2025). <em>Conoce a las abejas nativas de Totonacapan, Veracruz</em>. Universidad Veracruzana, Dirección Editorial. DOI: <a href="https://simehbucket.s3.amazonaws.com/miscfiles/qcyt2025-9786072621602-conoce-a-las-abejas_cm3d7h4r.pdf">10.25009/uv.2621602</a>. <a href="mailto:rodomartinez@uv.mx">rodomartinez@uv.mx</a>, ORCID: <a href="https://orcid.org/0000-0001-7881-4598">https://orcid.org/0000-0001-7881-4598</a> </p>
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<h3><span>Por otro lado, la producción de vainilla está en continuo riesgo debido a la crisis climática. Sea cual sea el sistema de cultivo empleado, la vainilla del Totonacapan veracruzano se enfrenta a intensas sequías, al aumento de eventos climáticos extremos e impredecibles y a la proliferación de plagas y enfermedades en la región. Además, existe un problema histórico que no se ha podido resolver: el robo de la vainilla. Este hecho ha provocado el desánimo y el abandono del cultivo en una parte del sector productor. Por tanto, se requiere un esfuerzo coordinado para reforzar la normativa y promover la vigilancia desde los frentes legislativo, educativo, empresarial, social y productivo.   </span></h3>
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<p><a href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/deed.es"><img decoding="async" src="/wp-content/uploads/2022/12/CC_BY-NC-ND_icon-88x31-1.png" alt=" CC_BY-NC-ND"></a></p>
<h6>Estos contenidos están bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional</h6>
<p><span id="more-3652"></span><br />
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<p><span>Cultivos de vainilla tradicional para la restauración del paisaje totonaca veracruzano</span></p>

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<p><a href=\"https://revistas.uniandes.edu.co/index.php/nys/article/view/12503\">https://doi.org/10.53010/nys.dia.10</a></p>

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<p>Investigadores del Centro de Investigaciones Tropicales de la Universidad Veracruzana (México)</p>

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<h3><strong>La vainilla es un símbolo de la identidad del pueblo totonaca veracruzano. Esta región es considerada como el centro de origen de su cultivo, un elemento biocultural de México poco conocido. Los conocimientos empíricos en los que se basa su aprovechamiento se remontan a la época prehispánica. No obstante, fue a finales del siglo XVIII cuando estas prácticas se manifestaron en sistemas agroforestales conocidos por los totonacas como vainillales tradicionales. Estos conocimientos se han perdido con el paso del tiempo. Consideramos necesario revalorizar el saber local que persiste en la memoria de algunas familias productoras del sistema tradicional de cultivo de vainilla, ya que posee características que podrían contribuir a la restauración del paisaje biocultural y, por ende, a mitigar los efectos de la crisis socioambiental a escala local y regional. </strong></h3>

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<h1><span lang=\"ES\">Una aproximación al vainillal tradicional del pasado<o:p></o:p></span></h1>

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<p>Entre 1930 y 1969, el cultivo de vainilla representó una de las principales actividades económicas de las familias totonacas asentadas en Papantla (Chenaut, 2010; Soto-Arenas, 2006). Para estas personas el vainillal tradicional posee un gran valor sentimental, pues les evoca recuerdos personales. Además, era un espacio de enseñanza y convivencia familiar en el que se reproducían valores como la reciprocidad, a través de la ayuda mutua, conocida como “mano vuelta”. Asimismo, se promovía el respeto y cuidado de la naturaleza mediante rituales y ofrendas a <em>Kiwikgolo</em>, el señor del monte.</p>

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<p>El vainillal tradicional se compone de árboles de distintas especies, principalmente nativas, que sirven de soporte a las plantas de vainilla. Anteriormente este sistema incluía la rotación de cultivos de milpa<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]</a> y vainilla, favoreciendo procesos ecológicos que mantenían un paisaje heterogéneo, como la sucesión secundaria. Además, podían distinguirse selvas maduras, vegetación en distintas etapas de sucesión, pastizales y otros cultivos comerciales (Cayetano y Del Amo, 2011; Toledo <em>et al</em>., 1994, 2003). El conocimiento sobre los ciclos de estos sistemas se transmitía de generación en generación mediante la enseñanza práctica y la tradición oral.</p>

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<p>En la memoria colectiva, el vainillal tradicional se establecía a través de dos rutas distintivas. Una de ellas comenzaba con la roza, tumba y quema de al menos una hectárea de selva para sembrar milpa. La milpa (<em>katukuxtu</em>) se desarrollaba durante dos o hasta cuatro años y, a mitad de este periodo, se dejaban crecer algunos árboles nativos de especies variadas. Cuando estos alcanzaban una altura aproximada de 1.5 metros y proporcionaban sombra, abandonaban la milpa y establecían el vainillal. Esta ruta se desarrollaba en el pasado.</p>

\n

<p>En la otra ruta, se podaban árboles en un fragmento de selva o vegetación secundaria y en ellos sembraban vainilla. Lo hacían plantando dos o tres esquejes de unos 80 cm al pie de cada árbol, empleando hojarasca o ramas troceadas de los árboles como sustrato. Las plantas se heredaban de los padres o abuelos, y en pocos casos provenían de ejemplares silvestres que encontraban en la selva o en los tarrales (<em>Guadua aculeata</em>). En este sistema, las plantas de vainilla producían la mayor cantidad de flores y vainas hasta el tercer año de siembra. Esta última ruta es la que se mantiene vigente en la actualidad.</p>

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<p>Algunas personas señalan que el vainillal tradicional (<em>kaxanatni</em>) del pasado, requería poco mantenimiento, y algunos recuerdan que podía permanecer en pie entre 10 y 30 años. Era importante manejar la sombra y la ventilación, así como reemplazar las plantas de vainilla que lo necesitaran. En algunos casos, tras abandonar el cultivo, dejaban largos periodos de descanso para que la vegetación se regenerara de forma natural (acahual o <em>kamagkataman</em>) o hasta que se formaran selvas (monte alto o <em>kalankakiwin</em>), como se observa en la figura 1a (Cayetano y Del Amo, 2011; Medellín, 1993, Toledo <em>et al</em>.,1994).</p>

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<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]</a> La milpa es un policultivo que se compone de variedades locales de maíz, frijol y calabaza, entre otras especies.     </p>

","dropcap":true,"margin_bottom":"default","margin_top":"default","text_color":"emphasis"}},{"type":"divider","props":{"divider_element":"hr"}},{"type":"image","props":{"image":"wp-content/uploads/2026/01/Figura1.jpg","image_alt":"Ciclo para el establecimiento del vainillal tradicional","image_svg_color":"emphasis","margin_bottom":"default","margin_top":"default"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p style=\"text-align: center;\"><span><strong>Figura 1.</strong> Ciclo para el establecimiento del vainillal tradicional: a) en el pasado y b) actualmente. Fuente: Adaptado de Medellín-Morales (1993).</span></p>

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<p>Así, en el pasado, cada familia campesina poseía al menos un vainillal en producción, una milpa que pronto se convertiría en vainillal y un terreno con vegetación secundaria y/o selva. Este sistema les permitía obtener beneficios en diferentes periodos: a corto plazo, de los productos de la milpa; a mediano plazo, de la cosecha de vainilla y, a largo plazo, de las especies maderables. En el vainillal tradicional no se utilizaban agroquímicos ni riego, y la humedad dependía de la sombra y de las condiciones ambientales regionales. Las hierbas se cortaban con machete para evitar que plagas y enfermedades afectaran a las plantas del cultivo. Cada vainillal tenía una composición única que dependía del entorno circundante y del conocimiento de cada familia.</p>

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<p>No obstante, podían distinguirse dos grandes variaciones en la estructura de los vainillales. La primera es quizá la más antigua, ya que se realizaba un manejo mínimo para mantener la vainilla adaptada a las condiciones de la selva, donde crecía sobre árboles nativos. Los árboles más altos proporcionaban sombra alta y los más bajos daban tanto sombra baja como soporte a las plantas de vainilla; a estos últimos se les denomina tutores. Se conservaba gran parte del dosel original de la selva, aunque se podaban ramas para reducir la sombra y ventilar el cultivo. La vainilla se dejaba crecer en lo alto de los árboles tutores, sus flores se polinizaban manualmente y las vainas eran cosechadas con escaleras de bambú o andamios. Algunas personas definen a este sistema como rústico, porque mantenía la conformación natural de los árboles (figura 2a). Esta estructura dio origen a otra forma de organizar los vainillales, en la que todos los árboles daban sombra y soporte a las plantas de vainilla. Se podaban las copas de los árboles para regular la cantidad de sombra y su altura. Las guías de vainilla se mantenían a una altura baja para facilitar la polinización manual y la cosecha de vainas (figura 2b).</p>

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<p style=\"text-align: center;\"><span>En el vainillal tradicional no se utilizaban agroquímicos ni riego, y la humedad dependía de la sombra y de las condiciones ambientales regionales. Las hierbas se cortaban con machete para evitar que plagas y enfermedades afectaran a las plantas del cultivo. Cada vainillal tenía una composición única que dependía del entorno circundante y del conocimiento de cada familia.</span></p>

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<h1><span lang=\"ES\">Beneficios ecológicos de los vainillales tradicionales <o:p></o:p></span></h1>

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<p>El sistema tradicional es eficiente en el uso del agua y en el aporte de materia orgánica al suelo. Además, perdura durante largos periodos de tiempo y optimiza el espacio y los recursos. Contribuye a regular el microclima regional junto con los fragmentos de vegetación. Al mantenerse la cobertura arbórea de la selva, también se conservan los ciclos biogeoquímicos y las múltiples interacciones ecológicas naturales (Soto-Arenas, 2006). También favorece a los animales dispersores de semillas y a los polinizadores.  </p>

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<p>Velázquez-Rosas <em>et al</em>. (2025) demostraron que los vainillales tradicionales pueden tener un número similar de árboles y arbustos que los fragmentos de selva. Las plantas leñosas encontradas en los cultivos tradicionales son multiusos: hasta el 50 % se utiliza como madera, leña, alimento y para la construcción. Estos sistemas agroforestales resguardan entre cuatro y cinco veces más especies que otros sistemas productivos de vainilla, como los asociados a cítricos o a sistemas semitecnificados con un número reducido de especies de árboles tutores. Además, preservan la heterogeneidad y la conectividad del paisaje, lo que favorece la conservación de la biodiversidad local y la capacidad de regeneración del ecosistema (Soto-Arenas, 2006; Toledo <em>et al</em>., 1994, 2003). Antes era posible encontrar venados, jabalíes, martuchas (<em>Potos flavus</em>), pumas, entre otras especies asociadas a estos cultivos. En resumen, todas estas características del sistema tradicional contribuyen a mantener un paisaje productivo y resiliente (Toledo <em>et al</em>., 2003).</p>

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<h1><span lang=\"ES\">Estado actual de los vainillales tradicionales <o:p></o:p></span></h1>

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<p>En la actualidad, son pocas las personas que tienen vainillales tradicionales (fotografía 1 y figura 2c), mediante vegetación secundaria o fragmentos de selva de menos de un cuarto de hectárea. En otros casos, debido a la avanzada edad de las personas productoras, y a los robos, se ha optado por establecer pequeños huertos de traspatio de menos de 500 m<sup>2</sup>. En ambos casos, se favorece o elimina la presencia de algunos árboles nativos y se introducen otros de importancia comercial. Dichos árboles sirven de soporte a las vainillas, que se podan para regular su altura. Esta forma de cultivo es una muestra de resistencia cultural, ya que adapta las antiguas estrategias de cultivo al contexto social y ambiental actual. Algunas personas consideran que ya no es posible encontrar vainilla silvestre en los fragmentos de selva. Por otro lado, están conscientes de varios factores que afectan los cultivos tradicionales. Por ejemplo, la frecuencia de las lluvias ha cambiado. Las altas temperaturas se han intensificado durante el período de fructificación de la vainilla; lo que ha aumentado las sequías y ha hecho necesario regar las plantas. Sin embargo, la infraestructura inadecuada y el agua clorada complican los cuidados.</p>

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<p class=\"Imagen\" style=\"text-align: center;\"><span lang=\"ES\">Fotografía 1. Vainillal tradicional actual. Fuente: Noé Velázquez Rosas.<o:p></o:p></span></p>

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<h1><span lang=\"ES\">Transformaciones del vainillal tradicional<o:p></o:p></span></h1>

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<p>Hasta fines de los años sesenta, el sistema tradicional era la única forma de producir vainilla en la región. La mayoría de las familias tenía al menos una hectárea de vainilla, por lo que gran parte del paisaje estaba cubierto por vainillales tradicionales. Sin embargo, poco a poco se han abandonado los cultivos por diversas razones, como los robos, las heladas y la caída del precio. En la actualidad, el paisaje está dominado por monocultivos de cítricos, pastizales para ganado y por la industria petrolera (Ellis y Martínez, 2010). Este cambio en el uso del suelo ha contribuido a que la selva se reduzca a pequeños fragmentos, lo que afecta la biodiversidad y altera el régimen climático.</p>

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<p>Las personas que continúan cultivando el vainillal tradicional son principalmente abuelos y abuelas que resguardan este conocimiento. Las personas jóvenes han emigrado a las ciudades, lo que limita la posibilidad de aprender los valores y saberes de sus padres y abuelos para reproducir este sistema de cultivo. En conjunto, dichas circunstancias ponen en riesgo los conocimientos ecológicos tradicionales.</p>

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<p>Bajo la lógica reduccionista de la producción industrializada, el vainillal tradicional ya no forma parte del sistema de rotación de cultivos y, en consecuencia, la capacidad regenerativa de la vegetación se ha reducido (Figura 1b). La mayoría de los productores emplean sistemas de cultivo intensivos, poco diversificados, y cultural y ecológicamente simplificados. Su objetivo es maximizar la producción y las ganancias. En los sistemas semitecnificados se utilizan agroquímicos con cierta frecuencia y se requieren insumos externos (figura 2d). En estos sistemas, la vainilla crece asociada a una o dos especies de árboles que le sirven de soporte y le dan sombra; principalmente naranjos (<em>Citrus sinensis</em>), cocuites (<em>Gliricidia sepium</em>), y pichocos (<em>Erythrina americana</em>). En los sistemas tecnificados (figura 2e), tutores vivos o muertos sostienen a la planta de vainilla bajo malla sombra.</p>

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<p class=\"Imagen\" style=\"text-align: center;\"><span lang=\"ES\">Figura 2. Estructura del vainillal: a) tradicional más antiguo, b) tradicional del pasado, c) tradicional actual, d) semi-tecnificado y e) tecnificado bajo malla sombra. Fuente: adaptado de Medellín-Morales (1993).<o:p></o:p></span></p>

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<p class=\"Imagen\">

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<p>Por otro lado, la producción de vainilla está en continuo riesgo debido a la crisis climática. Sea cual sea el sistema de cultivo empleado, la vainilla del Totonacapan veracruzano se enfrenta a intensas sequías, al aumento de eventos climáticos extremos e impredecibles y a la proliferación de plagas y enfermedades en la región. Además, existe un problema histórico que no se ha podido resolver: el robo de la vainilla. Este hecho ha provocado el desánimo y el abandono del cultivo en una parte del sector productor. Por tanto, se requiere un esfuerzo coordinado para reforzar la normativa y promover la vigilancia desde los frentes legislativo, educativo, empresarial, social y productivo.    </p>

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<p class=\"Imagen\">

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<h1><span lang=\"ES\">Los vainillales tradicionales: una alternativa para recuperar el paisaje biocultural totonaca<o:p></o:p></span></h1>

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<p>El vainillal tradicional y sus ciclos de descanso, en los que se desarrolla vegetación secundaria y selvas, ofrecen importantes beneficios ecológicos, culturales y económicos tanto a mediano como a largo plazo. Los principios de estos sistemas agroforestales podrían contribuir a la recuperación de la cobertura forestal, a la retención del agua y a la protección de la biodiversidad regional. Por ello, generar una estrategia basada en este sistema podría ser una alternativa situada en el contexto sociocultural. Además, permitiría revitalizar el conocimiento asociado al vainillal tradicional, a restaurar el paisaje biocultural del Totonacapan y a mejorar la calidad de vida de sus habitantes.</p>

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<p class=\"Imagen\">

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<h3><span lang=\"ES\">Agradecimientos<o:p></o:p></span></h3>

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<p>Agradecemos a la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI) por la beca otorgada para llevar a cabo esta investigación de estancia posdoctoral y por la financiación del proyecto Ciencia de Frontera 2023 - solicitud número CF-2023-G-559, titulado: “Los agroecosistemas tradicionales como promotores de diversidad microbiana de las abejas nativas del Totonacapan”, gracias al cual se pudo realizar parte del trabajo de campo. También agradecemos a las personas productoras de vainilla tradicional del municipio de Papantla por su disposición para participar en las entrevistas y para realizar los muestreos en sus vainillales tradicionales.</p>

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<p class=\"Imagen\">

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<h2><span lang=\"ES\">Referencias<o:p></o:p></span></h2>

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<p>Cayetano, L. M. y Del Amo-Rodríguez, S. (2011). Paisaje, memoria y cultura. Una trilogía para la conservación y el bienestar de las comunidades totonacas. En F. de J. Reyes Escutia y S. Barrasa García (coords.), <em>Saberes ambientales campesinos: Cultura y naturaleza en comunidades indígenas y mestizas de México</em> (pp. 97–136). Universidad Autónoma de Puebla. <a href=\"https://hdl.handle.net/20.500.12753/881\">https://hdl.handle.net/20.500.12753/881</a> </p>

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<p>Chenaut, V. (2010). Los totonacas de Veracruz: Población, cultura y sociedad. En R. Córdova (coord. del tomo 3) y E. Florescano y J. Ortiz Escamilla (coord. gral.), <em>Atlas del patrimonio natural, histórico y cultural de Veracruz: v. 3. Patrimonio cultural</em> (pp. 45–66). Gobierno del Estado de Veracruz; Comisión del Estado de Veracruz para la Conmemoración de la Independencia Nacional y la Revolución Mexicana; Universidad Veracruzana.</p>

\n

<p>Ellis, E. A. y Martínez-Bello, M. (2010). Vegetación y uso de suelo. En G. Benítez-Badillo y C. Welsh Rodríguez (coords. del tomo 1) y E. Florescano y J. Ortiz Escamilla (coord. gral.), <em>Atlas del patrimonio natural, histórico y cultural de Veracruz: v. 1. Patrimonio natural</em> (pp. 203–226). Gobierno del Estado de Veracruz; Comisión del Estado de Veracruz para la Conmemoración de la Independencia Nacional y la Revolución Mexicana; Universidad Veracruzana.</p>

\n

<p>Medellín-Morales, S.G. (1993). Cultivo y proceso de producción tradicional de la vainilla (Vanilla planifolia Andrews = ORCHIDACEAE) en una comunidad totonaca, Veracruz, México. <em>BIOTAM</em>, <em>5</em>(3), 25-38.</p>

\n

<p>Soto-Arenas, M. A. (2006). La vainilla: retos y perspectivas de su cultivo. <em>Biodiversitas</em>, 66, 1-9.</p>

\n

<p>Toledo, V. M., Ortiz-Espejel, B. y Medellín-Morales, S. (1994). Biodiversity Islands in a Sea of Pastureland: Indigenous Resource Management in the Humid Tropics of Mexico. <em>Etnoecológica</em>, <em>2</em>(3), 37-49.</p>

\n

<p>Toledo, V. M., Ortiz-Espejel, Cortés, L., Moguel, P.  y Ordoñez, M. D. J. (2003). The Multiple Use of Tropical Forests by Indigenous Peoples in Mexico: a Case of Adaptive Management. <em>Conservation Ecology</em>, <em>7</em>(3), 9. <a href=\"http://www.consecol.org/vol7/iss3/art9\">http://www.consecol.org/vol7/iss3/art9</a></p>

\n

<p>Velázquez-Rosas, N., Sinaca-Colin, S., Vázquez-Domínguez, G., Velasco-Murguía, A., Silva-Rivera, E., Ruiz-Guerra, B., Friedrich, F. L., Cortés-Galindo, R., Armenta-Montero, S. y Martínez-Mota, R. (2025). Importance Of Traditional Vanilla Cultivation In The Conservation Of Plant Diversity In Tropical Forests In Northern Veracruz, Mexico. <em>Sustainability, 17</em>(6), 2598. <a href=\"https://doi.org/10.3390/su17062598\">https://doi.org/10.3390/su17062598</a></p>

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<h2>Sobre los autores</h2>

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<p><strong>Abril Velasco Murguía.</strong> Doctora en Ciencias en Conservación y Aprovechamiento de Recursos Naturales por el CIIDIR-Oaxaca del IPN. Actualmente es investigadora posdoctoral en el CITRO-UV donde estudia el vainillal tradicional como alternativa para la restauración del paisaje biocultural totonaca en Veracruz. Contribución: Conceptualización, investigación y redacción. Últimas dos publicaciones: Velasquez-Rosas, N., Sinaca, S., Vázquez-Domínguez, G., Velasco-Murguía, A., Silva-Rivera, E., Ruíz-Guerra, B., Levi, F., Cortés, R., Armenta-Moreno, S. y Martínez-Mota, R. (2025). Importance of Traditional Vanilla Cultivation in the Conservation of Plant Diversity in Tropical Forest in Northern Veracruz, Mexico. <em>Sustainability</em>, <em>17</em>(6), 1-19. <a href=\"https://doi.org/10.3390/su17062598\">https://doi.org/10.3390/su17062598</a>;  Trujillo-Argueta, S., del Castillo, R. y Velasco-Murguía, A. (2022). Testing the effectiveness of rbc La DNA-barcoding for species discriminatin in tropical montan cloud forest vascular plants (Oaxaca, Mexico) using BLAST, genetic distance, and tree-based methods. <em>PeerJ</em>, <em>10</em>. <a href=\"https://doi.org/10.7717/peerj.13771\">https://doi.org/10.7717/peerj.13771</a>. <a href=\"mailto:abrvelasco@uv.mx\">abrvelasco@uv.mx</a> ORCID: <a href=\"https://orcid.org/0000-0003-1485-494X\">https://orcid.org/0000-0003-1485-494X</a></p>

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<p><strong>Evodia Silva Rivera.</strong> Doctora en Estudios del Desarrollo por la Universidad de East Anglia en Reino Unido. Actualmente es académica del CITRO-UV y su investigación se enfoca en conservación, educación y sistemas socioecológicos con organizaciones y grupos originarios. Contribución: revisión, edición y adquisición de financiamiento. Últimas publicaciones: Velázquez, N., Zepeda, J., Silva, E., Martínez, R. y Vázquez, G. (2025). <em>La conservación de la diversidad biológica y cultural: perspectivas en diálogo</em>. Universidad Veracruzana, Dirección Editorial. DOI: <a href=\"mailto:10.25009/uv.2621992\">10.25009/uv.2621992</a>; Ciprés-Chávez, A., Paradowska, K., Moreno-Casasola, P. y Silva-Rivera, E. (2025). El escenario socioecológico del sistema lagunar costero de Mandinga, Veracruz, México: problemas y conflictos en torno a la conservación ante el avance inmobiliario. <em>Revista Kawsaypacha: Sociedad Y Medio Ambiente</em>, <em>16</em>. <a href=\"https://doi.org/10.18800/kawsaypacha.202502.D014\">https://doi.org/10.18800/kawsaypacha.202502.D014</a>. <a href=\"mailto:evsilva@uv.mx\">evsilva@uv.mx</a>  ORCID: <a href=\"https://orcid.org/0000-0001-8371-0996\">https://orcid.org/0000-0001-8371-0996</a></p>

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<p><strong>Noé Velázquez Rosas.</strong> Doctor en Ciencias por el Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente es académico del CITRO-UV y su investigación se enfoca en ecofisiología vegetal y diversidad funcional de bosques tropicales, así como en el estudio de la diversidad biocultural del trópico. Contribución: Investigación, redacción, revisión, edición y adquisición de financiamiento. Últimas publicaciones: Fuentes-Romero, E., García, N., Sedov, S., López-Binnqüist, C. y Velázquez-Rosas, N. (2025). Carbon storage in mountain cloud forest communities, Jalpan de Serra, Querétaro, México. <em>Carbon Balance Manage</em>, <em>20</em>(41). <a href=\"https://doi.org/10.1186/s13021-025-00324-1\">https://doi.org/10.1186/s13021-025-00324-1</a>; Velázquez, N., Zepeda, J., Silva, E. y Martínez, R. y Vázquez, G. (2025). <em>La conservación de la diversidad biológica y cultural: perspectivas en diálogo</em>. Universidad Veracruzana, Dirección Editorial. DOI: <a href=\"mailto:10.25009/uv.2621992\">10.25009/uv.2621992</a>. <a href=\"mailto:novelazquez@uv.mx\">novelazquez@uv.mx</a> ORCID: <a href=\"https://orcid.org/0000-0002-8420-1066\">https://orcid.org/0000-0002-8420-1066</a></p>

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<p><strong>Rodolfo Martínez Mota.</strong> Doctor en Antropología Biológica por la Universidad de Illinois, Estados Unidos. Actualmente es académico del CITRO-UV donde desarrolla investigaciones sobre ecología microbiana y salud de animales silvestres. Contribución: Revisión y adquisición de financiamiento. Últimas publicaciones: Velázquez, N., Zepeda, J., Silva, E., Martínez, R., Vázquez, G. (2025). <em>La conservación de la diversidad biológica y cultural: perspectivas en diálogo</em>. Universidad Veracruzana, Dirección Editorial. DOI: <a href=\"mailto:10.25009/uv.2621992\">10.25009/uv.2621992</a>; Vázquez, G.; Silva, E., Hernández, A., Martínez, R., Velázquez, N. y Hinojosa, I. (2025). <em>Conoce a las abejas nativas de Totonacapan, Veracruz</em>. Universidad Veracruzana, Dirección Editorial. DOI: <a href=\"https://simehbucket.s3.amazonaws.com/miscfiles/qcyt2025-9786072621602-conoce-a-las-abejas_cm3d7h4r.pdf\">10.25009/uv.2621602</a>. <a href=\"mailto:rodomartinez@uv.mx\">rodomartinez@uv.mx</a>, ORCID: <a href=\"https://orcid.org/0000-0001-7881-4598\">https://orcid.org/0000-0001-7881-4598</a> </p>

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<blockquote>\n

<h3><span>Por otro lado, la producción de vainilla está en continuo riesgo debido a la crisis climática. Sea cual sea el sistema de cultivo empleado, la vainilla del Totonacapan veracruzano se enfrenta a intensas sequías, al aumento de eventos climáticos extremos e impredecibles y a la proliferación de plagas y enfermedades en la región. Además, existe un problema histórico que no se ha podido resolver: el robo de la vainilla. Este hecho ha provocado el desánimo y el abandono del cultivo en una parte del sector productor. Por tanto, se requiere un esfuerzo coordinado para reforzar la normativa y promover la vigilancia desde los frentes legislativo, educativo, empresarial, social y productivo.   </span></h3>

\n</blockquote>

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					<wfw:commentRss>https://openscience.uniandes.edu.co/cultivos-de-vainilla-tradicional-para-la-restauracion-del-paisaje-totonaca-veracruzano/feed/</wfw:commentRss>
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		<title>La revolución silenciosa: inteligencia artificial, justicia social y cambio comunitario</title>
		<link>https://openscience.uniandes.edu.co/la-revolucion-silenciosa-inteligencia-artificial-justicia-social-y-cambio-comunitario/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[naturalezaysociedad@uniandes.edu.co]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 26 Aug 2025 20:09:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Número 13]]></category>
		<category><![CDATA[Diálogos - Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://openscience.uniandes.edu.co/?p=3621</guid>

					<description><![CDATA[<p>Número 13 &#8211; Tema libre La revolución silenciosa: inteligencia artificial, justicia social y cambio comunitario https://doi.org/10.53010/nys.dia.09 Sara Duque Ruíz Escritora, investigadora y editora del artículo. Trabajadora Social de la Universidad de Antioquia. saraduqueruiz75@gmail.com. ORCID: https://orcid.org/0009-0003-4182-3986 “Las tecnologías no son inocentes: llevan las huellas dactilares de quienes detentan el poder”. —Ruha Benjamin (2019). Introducción La pregunta no [&#8230;]</p>
<p>The post <a href="https://openscience.uniandes.edu.co/la-revolucion-silenciosa-inteligencia-artificial-justicia-social-y-cambio-comunitario/">La revolución silenciosa: inteligencia artificial, justicia social y cambio comunitario</a> first appeared on <a href="https://openscience.uniandes.edu.co">Revistas Uniandes | Multimedia</a>.</p>]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" src="https://naturalezaysociedad.blob.core.windows.net/dialogos/banner/nys_banner.jpg" alt=""></p>
<div><a href="https://revistas.uniandes.edu.co/index.php/nys/article/view/11669">Número 13 &#8211; Tema libre</a></div>
<h1>
<p><span>La revolución silenciosa: inteligencia artificial, justicia social y cambio comunitario</span></p>
</h1>
<div>
<p><a href="https://doi.org/10.53010/nys.dia.09">https://doi.org/10.53010/nys.dia.09</a></p>
</p>
</div>
<h3>Sara Duque Ruíz</h3>
<div>
<p>Escritora, investigadora y editora del artículo. Trabajadora Social de la Universidad de Antioquia. <a href="mailto:saraduqueruiz75@gmail.com">saraduqueruiz75@gmail.com</a>. ORCID: <a href="https://orcid.org/0009-0003-4182-3986">https://orcid.org/0009-0003-4182-3986</a></p>
</div>
<hr>
<div>
<p style="text-align: right;">“Las tecnologías no son inocentes: llevan las huellas dactilares de quienes detentan el poder”. <br />—Ruha Benjamin (2019).</p>
</div>
<div>
<h1>Introducción</h1>
<p>La pregunta no es si la IA transformará nuestras comunidades, sino en beneficio de quién. Por lo tanto, hablaremos de este fenómeno como una revolución silenciosa, pues el despliegue de sistemas algorítmicos no es notorio en un inicio: avanzan a través de protocolos, bases de datos y decisiones automatizadas que se infiltran en la vida cotidiana. Su “silencio” radica en que sus efectos se perciben como resultados “neutrales”, cuando en realidad reproducen o disputan relaciones históricas de poder.</p>
<p>Para desglosar estos conceptos, inicialmente delimitamos el marco teórico que articula justicia social, decolonialidad y ética algorítmica. Luego, se describe el caso de la auditoría ciudadana al Sisbén IV y se detallan las tensiones entre sesgo algorítmico y organización popular. Para dar paso a la discusión, se proponen cinco principios para una IA comunitaria y decolonial, para integrar hallazgos empíricos y debates teóricos. Finalmente, a modo de conclusión, se discuten las implicaciones de una IA en la que participen las comunidades y se cuestione la ética detrás de los procesos.</p>
<p>Metodológicamente, el análisis se aproxima a un enfoque hermenéutico (al interpretar cómo los discursos sobre la IA configuran sentidos de justicia y poder en América Latina) y crítico (al contrastar esos discursos con prácticas concretas mediante la auditoría al algoritmo del Sisbén IV entre 2021 y 2024). Se emplearon técnicas de análisis documental y análisis comparativo de datos públicos para identificar sesgos y evaluar respuestas institucionales. Esta triangulación permite evidenciar persistencias coloniales en los circuitos de datos y, a la vez, la posibilidad de reorientar la tecnología hacia el bien común mediante gobernanza participativa.</p>
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<h2><span>¿Por qué la IA no es neutral? Hacia una ética desde el Sur</span></h2>
<p>La seducción de la IA reside en su promesa de neutralidad. Sin embargo, las máquinas aprenden de datos anclados a estructuras de opresión (Benjamin, 2019; Noble, 2018). Por ejemplo, Buolamwini y Gebru (2018) ilustraron cómo los sistemas de reconocimiento facial fallan con mayor frecuencia en rostros racializados, fenómeno que Ruha Benjamin bautizó como <em>New Jim Code</em>. En América Latina, donde la brecha social es histórica, este <em>código</em> adquiere matices de colonialidad: los algoritmos no solo discriminan, sino que exportan criterios forjados lejos de los contextos que pretenden gobernar. La IA, por tanto, se convierte en el nuevo galeón de la extracción de valor cognitivo (Ricaurte, 2019).</p>
<p>Aceptar este diagnóstico implica repensar la ética. Los marcos globales, como los principios de la OCDE o las directrices de la Unesco, ofrecen referencias valiosas, pero a menudo parten de cosmologías eurocéntricas (Mignolo, 2011), es decir, visiones del mundo gestadas en la historia y la experiencia europea, que se presentan a sí mismas como universales. Desde el Sur Global se invoca otro prisma: la ética decolonial, que exige justicia cognitiva. Este concepto, acuñado por Boaventura de Sousa Santos (2014), parte de la convicción de que todos los pueblos poseen repertorios de conocimiento igualmente legítimos, desde la ciencia académica hasta la medicina tradicional o la jurisprudencia indígena, y que negar esa diversidad es una forma de injusticia. Por tanto, lograr justicia cognitiva implica redistribuir poder epistémico: cuestionar quién decide qué datos recopilar, cómo se interpretan y para qué fines se usan.</p>
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<h2><span>Un ejemplo revelador: el algoritmo del Sisbén IV</span></h2>
<p>En 2021, Colombia puso en marcha el Sisbén IV<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><span>[1]</span></a>. El Sisbén combina una encuesta presencial que recoge datos sobre ingreso, condiciones de vivienda y acceso a servicios, con un modelo de puntaje que ordena a los hogares en grupos de menor a mayor vulnerabilidad. Ese puntaje determina la entrada a subsidios como salud, transferencias monetarias o becas educativas, de modo que el sistema se presenta como un mecanismo “técnico” para asignar recursos públicos con mayor precisión.</p>
<p>Sin embargo, una auditoría ciudadana liderada por colectivos afrodescendientes y organizaciones de derechos digitales reveló que el algoritmo de Sisbén IV penalizaba a familias de la región pacífica que carecían de recibos formales de servicios públicos, un requisito implícito en varias variables predictoras. La ausencia de esa documentación redujo su puntaje en promedio un 12 %, lo que limita su acceso a salud y educación (Smart, 2024).</p>
<p>Así, quedó demostrado que el sesgo no se encontraba solo en la programación, sino en la lógica de datos que invisibilizaba prácticas de economía informal (Smart, 2024). Al confrontar al Departamento Nacional de Planeación, los colectivos afrodescendientes y organizaciones de derechos digitales exigieron la apertura del código fuente, es decir, la publicación de las reglas de clasificación para permitir su auditoría externa y la reclasificación de variables desde una perspectiva intercultural (Colectivo EtniCidad, 2023). Tras varios meses de diálogo público, el Gobierno expidió la Resolución 1178 de 2023, que incorpora indicadores de pertenencia étnica y redes de cuidado comunitario en el Sisbén IV (DNP, 2023).</p>
<p>Este caso ilustra dos hallazgos clave. Primero, los algoritmos reproducen jerarquías cuando se alimentan con datos “colonizados”, es decir, basados en supuestos urbanos y formales que desatienden economías informales y modos de vida rurales. Y segundo, la movilización social puede reconfigurar la infraestructura de poder digital, y obliga a la aplicación de ajustes normativos y técnicos que amplían la justicia distributiva y epistémica (Benjamin, 2019).</p>
<p>La auditoría al Sisbén refleja un principio más amplio: sin soberanía de datos no hay justicia social en la era algorítmica. Dicha soberanía implica que las personas y colectivos tengan el derecho a gobernar todo el ciclo de vida de la información que les concierne, desde la recolección, almacenamiento, procesamiento y finalmente reutilización de sus datos, de acuerdo con sus valores, normas y prioridades (Kukutai y Taylor, 2016; Rainie <em>et al</em>., 2017). Este enfoque, originado en las luchas de los pueblos indígenas por controlar sus registros demográficos y territoriales, se ha ampliado para cuestionar que los datos de las comunidades queden cautivos en infraestructuras empresariales o estatales, que rara vez rinden cuentas a quienes generan esa información (Milan y Treré, 2019).</p>
<p>A esta reivindicación se suma la ciencia ciudadana, definida como la participación abierta del público en procesos científicos (Haklay, 2013). En la última década, han surgido plataformas donde las mismas comunidades entrenan modelos y curan bases de datos, lo que permite unificar el conocimiento local con técnicas de aprendizaje automático.</p>
<p>La relación entre soberanía de datos y ciencia ciudadana es sinérgica: la primera establece el marco ético-político, que garantiza que los datos permanezcan bajo control comunitario, mientras la segunda provee los métodos participativos que transforman esos datos en inteligencia colectiva. Esta sinergia promueve la participación ciudadana, en tanto convierte la IA en una herramienta de autodeterminación, capaz de redistribuir poder epistémico y disputar el monopolio de la predicción ambiental y social históricamente reservada a agencias estatales o corporativas.</p>
<p>Esta premisa lleva a pensar en la manera de poner la IA al servicio de la justicia social, mediante la convergencia de la soberanía de datos y la ciencia ciudadana. Para esto, es posible visibilizar la justicia en tres dimensiones, como propone Fraser (2000): distributiva, de reconocimiento y de representación.</p>
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<p><img decoding="async" src="/wp-content/uploads/2025/08/Imagen_IA-1.png" alt="Dimensiones de justicia social aplicada a la IA"></p>
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<p style="text-align: center;"><strong>Figura 1.</strong> Representación de las tres dimensiones de la justicia social —distributiva, de reconocimiento y de representación— propuestas por Fraser (2000) y su intersección en los sistemas de IA. Fuente: elaboración propia.</p>
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<p>El uso de la IA transversaliza las tres a la vez:</p>
<ul>
<li><strong>Distributiva:</strong> ¿quién recibe beneficios o carga los costos de una decisión algorítmica?</li>
<li><strong>Reconocimiento:</strong> ¿qué identidades y saberes son validados en los datos?</li>
<li><strong>Representación:</strong> ¿quién participa en el diseño y la gobernanza del sistema?</li>
</ul>
<p>Otro caso que permite evaluar la magnitud del impacto de la inteligencia artificial es el proyecto comunitario Alerta de Mareas Rojas, en Cartagena (Colombia), producto de la iniciativa comunitaria. Revela cómo la tecnología puede apalancar la justicia social cuando se articula con saberes territoriales y procesos participativos. Este proyecto comunitario creado en 2022 por pescadores artesanales de Cartagena junto con la Universidad de Cartagena e INVEMAR<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><span>[2]</span></a>, integró sensores de bajo costo con redes neuronales para predecir floraciones algales (International Science Council, 2025). Gracias a estas alertas, las familias pesqueras evitan pérdidas de capturas, confirman sus saberes sobre el color y olor del agua, y participan en un comité que decide cada mejora que se implementa al sistema. Respecto a este caso de participación ciudadana a través de algoritmo, se pueden identificar las tres dimensiones de justicia:</p>
<ul>
<li><strong>Distributiva:</strong> las alertas tempranas protegen la pesca artesanal, principal sustento de los hogares, al evitar cierres imprevistos que solo beneficiarían a las grandes navieras<a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><span>[3]</span></a>.</li>
<li><strong>Reconocimiento:</strong> el modelo incorpora indicadores cualitativos aportados por pescadores sobre cambios de color y olor del agua, para validad conocimiento local que no aparece en bases de datos oficiales.</li>
<li><strong>Representación:</strong> una mesa técnica comunitaria decide cómo y cuándo se recalibra el algoritmo, para garantizar que las comunidades costeras tengan voz y voto en la gobernanza de la plataforma.</li>
</ul>
<p>Si se compara el ejemplo anterior con el caso del Sisbén, la dimensión distributiva se hizo evidente en la asignación de subsidios. El reconocimiento falló al invisibilizar las situaciones sociales y económicas de las comunidades afro, y la representación comenzó a repararse cuando el colectivo ingresó a la mesa técnica. Estos hechos evidencian que la justicia algorítmica va más allá de eliminar sesgos aislados: exige articular la equidad distributiva, el reconocimiento intercultural y la participación democrática en el ciclo de vida de los datos. Por ello, se propone un enfoque comunitario y participativo que combine soberanía de datos, ciencia ciudadana y marcos de gobernanza ética para que la IA contribuya a la transformación social en lugar de reproducir desigualdades (Benjamin, 2019; Crawford, 2021).</p>
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<h2><span>Principios para una IA decolonial y comunitaria</span></h2>
<p>A la luz de estas reflexiones, se proponen cinco principios concebidos como puntos de conversación que deben articularse en el uso de la IA en procesos sociales: participación vinculante, apertura deliberativa, cuidado ecosocial, redistribución de valor y educación crítica.</p>
<p>En primer lugar, la participación vinculante exige que todo sistema capaz de afectar derechos incorpore mesas comunitarias con poder de voto efectivo, derecho de veto y evaluación periódica. De este modo las comunidades son escuchadas para que puedan incidir materialmente en las decisiones, como la definición de objetivos, métricas y salvaguardas.</p>
<p>En segundo lugar, es necesario promover una apertura deliberativa, que hace referencia a la transparencia en los procesos, como ir más allá de la mera publicación del código, pues también implica liberar los datos y las métricas de desempeño, lo que asegura una rendición de cuentas completa y diferenciada.</p>
<p>Asimismo, el cuidado ecosocial procura alinear la IA con la mitigación climática y la protección de la vida humana y no humana. El término combina dos perspectivas: la ecológica, preservar los sistemas biofísicos que sostienen la vida; y la perspectiva social, que se ocupa de las relaciones de poder y la distribución de riesgos y beneficios (Benach y Muñoz, 2021; Krieger, 2012) para integrar parámetros ambientales y éticos en todo el ciclo de vida tecnológico.</p>
<p>Este enfoque se complementa con la redistribución de valor, que implica que las plataformas que se lucran de datos comunitarios deben constituir fondos que devuelvan beneficios económicos o sociales a las propias comunidades que generan dicha información.</p>
<p>Finalmente, estos principios solo serán sostenibles si se incorpora una educación crítica que, desde la escuela primaria, no solo enseñe alfabetización digital básica, sino también epistemología de datos, de manera que cualquier persona pueda interpelar un algoritmo con la misma solvencia con la que cuestiona un libro de texto, lo que podría garantizar una ciudadanía plenamente informada y empoderada frente a los sistemas sociotécnicos que configuran su vida cotidiana.</p>
<p>Estos principios están diseñados para las instituciones que inciden en las comunidades donde la IA se implementa; por ello, el Estado y los demás organismos públicos no pueden delegar la ética en simples “códigos de conducta” voluntarios. Se requieren marcos regulatorios, evaluaciones de impacto algorítmico <em>ex ante</em> y <em>ex post</em>, registros públicos de modelos y sanciones proporcionales. Actualmente, Brasil discute el Proyecto de Ley n.º 2338 de 2023<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><span>[4]</span></a>, que dota a la IA de un enfoque basado en derechos; la Unión Europea ha publicado el <em>Artificial Intelligence Act</em> en su Diario Oficial<a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><span>[5]</span></a>; y Colombia, tras las controversias del Sisbén IV, abrió consultas sobre una Política Nacional de IA Ética que prevé un consejo ciudadano permanente<a href="#_ftn3" name="_ftnref3"><span>[6]</span></a>.</p>
<p>Estas experiencias demuestran que la regulación efectiva combina obligaciones jurídicas con participación social. Por esto al tratar el tema de la IA a espacios de conversación se sabe que el entusiasmo tecnológico o el rechazo visceral a la tecnología no bastan para plantearnos su uso e impacto. La IA puede amplificar las posibilidades cuando las comunidades son autoras de sus propios datos, pero también puede convertirse en una problemática si se desvincula de la participación social. Vale la pena recordar la advertencia realizada por Eubanks (2018): automatizar la desigualdad es más fácil que erradicarla.</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><span></span></a></p>
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<hr>
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<h1><span>Conclusiones</span></h1>
<p>La “revolución silenciosa” consiste en decidir, de manera consciente y colectiva, cómo se espera que la inteligencia artificial moldee las vidas de las personas, al pretender que pase desapercibida y tome decisiones por nosotros, o si habrá participación activa para un uso ético de las nuevas tecnologías. Dentro de la discusión se planteó el favorecimiento de la justicia social, y por ello se propusieron cinco principios enlazados entre sí que podrían aportar a la conversación: la participación vinculante, que otorga a las comunidades poder real de decisión sobre cualquier sistema que afecte sus derechos; la apertura deliberativa, que exige transparencia plena no solo del código, sino también de los datos y las métricas de desempeño; el cuidado ecosocial, que alinea los objetivos algorítmicos con la protección de la vida humana y no humana; la redistribución de valor, mediante la cual las plataformas que obtienen beneficios de los datos comunitarios devuelven parte de esos beneficios a quienes los generan; y, finalmente, la educación crítica, que forma a la ciudadanía para interpelar y moldear la tecnología desde temprana edad. Estos principios muestran que la IA no es inevitablemente justa ni injusta: su impacto depende de las reglas y de los pactos sociales que la acompañan.</p>
<p>Esta mirada convoca a pensar si la inteligencia artificial, lejos de ser una solución neutral, se despliega como un territorio donde se entrelazan disputas éticas, políticas y epistémicas. Al observar el caso del Sisbén IV, se advierte cómo los algoritmos pueden profundizar asimetrías históricas cuando se alimentan de datos sesgados, pero también cómo pueden reorientarse cuando las comunidades reclaman voz y soberanía sobre su información. Ese punto de partida nos lleva a dialogar con la ética decolonial, el cuidado ecosocial y los principios de participación democrática, con la esperanza de articularlos en un marco que acompañe los futuros desarrollos tecnológicos.</p>
<p>Si algo queda claro es que los algoritmos, por sí mismos, ni perpetúan ni corrigen injusticias: son las relaciones y ausencias de poder las que determinan su trayectoria. De ahí que el compromiso ético no pueda limitarse a lineamientos abstractos ni a apelaciones a la transparencia, sino que deba encarnarse en procesos de deliberación colectiva, marcos regulatorios y prácticas de ciencia ciudadana que devuelvan la agencia a quienes históricamente han sido objeto, y no sujeto, de la mirada estadística.</p>
<p>La invitación final es, por tanto, a mantener abierto este proceso: a cuestionar cada métrica, cada dato y cada decisión de diseño desde la pregunta por la justicia, la memoria y la pluralidad de saberes. Si la IA ha de servir para imaginar futuros más dignos, necesitará nutrirse de pactos sociales que la excedan, de políticas que la interroguen y de comunidades que la escuchen y la transformen.</p>
<p>Se extiende entonces una invitación a promover la discusión más allá de estas páginas. Que cada línea de código lleve impresa la huella de un pacto social donde la justicia no sea un subproducto, sino la razón de ser de la innovación. Porque, al final, la IA será tan justa como lo sea la comunidad que la sueña, la diseña y la modera.</p>
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<h1>Referencias bibliográficas</h1>
<p>Benjamin, R. (2019). <em>Race after technology: Abolitionist tools for the New Jim Code</em>. Polity Press.</p>
<p>Buolamwini, J. y Gebru, T. (2018). Gender shades: Intersectional accuracy disparities in commercial gender classification. <em>Proceedings of Machine Learning Research</em>, <em>81</em>, 77-91. <a href="https://proceedings.mlr.press/v81/buolamwini18a/buolamwini18a.pdf">https://proceedings.mlr.press/v81/buolamwini18a/buolamwini18a.pdf</a></p>
<p>Castells, M. (2012). <em>Redes de indignación y esperanza: Movimientos sociales en la era de Internet</em>. Alianza Editorial.</p>
<p>Colectivo EtniCidad (2023, 22 de marzo). <em>Carta abierta al DNP sobre sesgos étnicos en el Sisbén IV</em>. <a href="https://colectivoetnicidad.org/sisben-iv">https://colectivoetnicidad.org/sisben-iv</a></p>
<p>Departamento Nacional de Planeación (2023). <em>Resolución 1178: Modificación de variables diferenciales en el Sisbén IV</em>.</p>
<p>de Sousa Santos, B. (2014). <em>Epistemologies of the South: Justice against epistemicide</em>. Routledge.</p>
<p>Dignum, V. (2019). <em>Responsible artificial intelligence: How to develop and use AI in a responsible way</em>. Springer. <a href="https://doi.org/10.1007/978-3-030-30371-6">https://doi.org/10.1007/978-3-030-30371-6</a></p>
<p>Eubanks, V. (2018). <em>Automating inequality: How high‑tech tools profile, police, and punish the poor</em>. St. Martin’s Press.</p>
<p>Floridi, L. (2023). <em>The ethics of artificial intelligence</em>. Oxford University Press. <a href="https://doi.org/10.1093/oso/9780198883098.001.0001">https://doi.org/10.1093/oso/9780198883098.001.0001</a>  </p>
<p>Fraser, N. (2000). Rethinking recognition. <em>New Left Review</em>, <em>3</em>, 107–120.</p>
<p>Haklay, M. (2013). Citizen science and volunteered geographic information: Overview and typology. En D. Sui, S. Elwood y M. Goodchild (Eds.), <em>Crowdsourcing geographic knowledge</em> (pp. 105–122). Springer. <a href="https://doi.org/10.1007/978-94-007-4587-2_7">https://doi.org/10.1007/978-94-007-4587-2_7</a></p>
<p>International Science Council (2025). <em>Artificial intelligence in Latin America: Case study Colombia</em>. International Science Council.</p>
<p>Kukutai, T. y Taylor, J. (Eds.) (2016). <em>Indigenous data sovereignty: Toward an agenda</em>. ANU Press. <a href="https://doi.org/10.22459/CAEPR38.11.2016">https://doi.org/10.22459/CAEPR38.11.2016</a></p>
<p>Milan, S. y  Treré, E. (2019). Big data from the South(s): Beyond data universalism. <em>Television &amp; New Media</em>, <em>20</em>(4), 319–335. <a href="https://doi.org/10.1177/1527476419837739">https://doi.org/10.1177/1527476419837739</a>  </p>
<p>Mignolo, W. D. (2011). <em>The darker side of Western modernity: Global futures, decolonial options</em>. Duke University Press.</p>
<p>Noble, S. U. (2018). <em>Algorithms of oppression: How search engines reinforce racism</em>. NYU Press. <a href="https://doi.org/10.2307/j.ctt1pwt9w5">https://doi.org/10.2307/j.ctt1pwt9w5</a> </p>
<p>Rainie, S. C., Schultz, J. L., Briggs, E., Riggs, P. y Palmanteer‑Holder, N. L. (2017). Data as strategic resource: Self‑determination and the data challenge for United States Indigenous nations. <em>International Indigenous Policy Journal</em>,<em> 8</em>(2), 1–29. <a href="https://doi.org/10.18584/iipj.2017.8.2.1">https://doi.org/10.18584/iipj.2017.8.2.1</a>  </p>
<p>Ricaurte, P. (2019). Data epistemologies, the coloniality of power, and resistance. <em>Television &amp; New Media</em>, <em>20</em>(4), 350–365. <a href="https://doi.org/10.1177/1527476419831640">https://doi.org/10.1177/1527476419831640</a></p>
<p>Smart, V. (2024). <em>Algorithmic discrimination in Latin American welfare states</em>. Carr Center Discussion Paper  24‑01. Harvard University. <a href="https://www.hks.harvard.edu/sites/default/files/2024-08/24_Smart_Final_01.pdf">https://www.hks.harvard.edu/sites/default/files/2024-08/24_Smart_Final_01.pdf</a></p>
<p>Stake, R. E. (1995). <em>The art of case study research</em>. Sage Publications.</p>
</div>
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<h2><span>Notas al pie</span></h2>
<p><a href="https://openscience.uniandes.edu.co/la-revolucion-silenciosa-inteligencia-artificial-justicia-social-y-cambio-comunitario/#_ftnref1" name="_ftn1"><span>[1]</span></a><span> Sistema de Identificación y Clasificación de Potenciales Beneficiarios de Programas Sociales en Colombia, la cuarta actualización de un instrumento creado en 1994 y administrado por el Departamento Nacional de Planeación (DNP).</span></p>
<p><a href="https://openscience.uniandes.edu.co/la-revolucion-silenciosa-inteligencia-artificial-justicia-social-y-cambio-comunitario/#_ftnref1" name="_ftn1"><span>[2]</span></a><span> </span>Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras, organización que administra los datos de investigación costera, vinculada al Ministerio de Ambiente de Colombia.</p>
<p><a href="https://openscience.uniandes.edu.co/la-revolucion-silenciosa-inteligencia-artificial-justicia-social-y-cambio-comunitario/#_ftnref2" name="_ftn2"><span>[3]</span></a><span> </span>Empresa que opera barcos para mover cargas o pasajeros por mar.</p>
<p><a href="https://openscience.uniandes.edu.co/la-revolucion-silenciosa-inteligencia-artificial-justicia-social-y-cambio-comunitario/#_ftnref1" name="_ftn1"><span>[4]</span></a><span> </span>Texto completo disponible en el portal del Senado Federal de Brasil: Projeto de Lei n.º 2338/2023 (Senado Federal, 2024).</p>
<p><a href="https://openscience.uniandes.edu.co/la-revolucion-silenciosa-inteligencia-artificial-justicia-social-y-cambio-comunitario/#_ftnref2" name="_ftn2"><span>[5]</span></a><span> </span>El<span> </span><em>Artificial Intelligence Act</em><span> </span>es el primer marco legal integral sobre IA del mundo, el cual es oficial y ha iniciado su calendario de aplicación obligatoria. Las organizaciones que desarrollen, comercialicen o utilicen IA en la UE —incluidas las construidas fuera de la UE que quieran operar en su mercado— deben empezar a evaluar sus sistemas bajo el enfoque de riesgo del AI Act y prepararse para demostrar cumplimiento dentro de los plazos señalados. Versión oficial del Regulation (EU) 2024/1689 —Artificial Intelligence Act— en el Diario Oficial de la Unión Europea (European Parliament &amp; Council, 2024).</p>
<p><a href="https://openscience.uniandes.edu.co/la-revolucion-silenciosa-inteligencia-artificial-justicia-social-y-cambio-comunitario/#_ftnref3" name="_ftn3"><span>[6]</span></a><span> </span>Documento CONPES 4144: Política Nacional de Inteligencia Artificial accesible en la página del Departamento Nacional de Planeación de Colombia (DNP, 2025).</p>
</div>
<div>
<blockquote>
<p><span>La invitación final es, por tanto, a mantener abierto este proceso: a cuestionar cada métrica, cada dato y cada decisión de diseño desde la pregunta por la justicia, la memoria y la pluralidad de saberes. Si la IA ha de servir para imaginar futuros más dignos, necesitará nutrirse de pactos sociales que la excedan, de políticas que la interroguen y de comunidades que la escuchen y la transformen.</span></p>
</blockquote>
</div>
<hr>
<p><a href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/deed.es"><img decoding="async" src="/wp-content/uploads/2022/12/CC_BY-NC-ND_icon-88x31-1.png" alt=" CC_BY-NC-ND"></a></p>
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<p><\/p>","margin":"default"},"name":"doi"},{"name":"Autor","type":"headline","props":{"block_align":"center","content":"Sara Duque Ru\u00edz","title_decoration":"bullet","title_element":"h3"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p>Escritora, investigadora y editora del art\u00edculo. Trabajadora Social de la Universidad de Antioquia. <a href=\"mailto:saraduqueruiz75@gmail.com\">saraduqueruiz75@gmail.com<\/a>. ORCID: <a href=\"https:\/\/orcid.org\/0009-0003-4182-3986\">https:\/\/orcid.org\/0009-0003-4182-3986<\/a><\/p>","margin":"default","text_color":"emphasis"},"name":"Biografia"},{"name":"Divider Style Default","type":"divider","props":{"divider_element":"hr"}}]}]},{"type":"row","props":{"margin":"large"},"children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-1"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p style=\"text-align: right;\">\u201cLas tecnolog\u00edas no son inocentes: llevan las huellas dactilares de quienes detentan el poder\u201d. <br \/>\u2014Ruha\u202fBenjamin (2019).<\/p>","margin":"default","text_style":"lead"}}]}]}]},{"type":"section","props":{"image_position":"center-center","style":"default","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"","width":"default"},"children":[{"type":"row","props":{"width":"small"},"children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","column_divider":false,"content":"

<h1>Introducci\u00f3n<\/h1>\n

<p>La pregunta no es si la IA transformar\u00e1 nuestras comunidades, sino en beneficio de qui\u00e9n. Por lo tanto, hablaremos de este fen\u00f3meno como una revoluci\u00f3n silenciosa, pues el despliegue de sistemas algor\u00edtmicos no es notorio en un inicio: avanzan a trav\u00e9s de protocolos, bases de datos y decisiones automatizadas que se infiltran en la vida cotidiana. Su \u201csilencio\u201d radica en que sus efectos se perciben como resultados \u201cneutrales\u201d, cuando en realidad reproducen o disputan relaciones hist\u00f3ricas de poder.<\/p>\n

<p>Para desglosar estos conceptos, inicialmente delimitamos el marco te\u00f3rico que articula justicia social, decolonialidad y \u00e9tica algor\u00edtmica. Luego, se describe el caso de la auditor\u00eda ciudadana al Sisb\u00e9n\u202fIV y se detallan las tensiones entre sesgo algor\u00edtmico y organizaci\u00f3n popular. Para dar paso a la discusi\u00f3n, se proponen cinco principios para una IA comunitaria y decolonial, para integrar hallazgos emp\u00edricos y debates te\u00f3ricos. Finalmente, a modo de conclusi\u00f3n, se discuten las implicaciones de una IA en la que participen las comunidades y se cuestione la \u00e9tica detr\u00e1s de los procesos.<\/p>\n

<p>Metodol\u00f3gicamente, el an\u00e1lisis se aproxima a un enfoque hermen\u00e9utico (al interpretar c\u00f3mo los discursos sobre la IA configuran sentidos de justicia y poder en Am\u00e9rica Latina) y cr\u00edtico (al contrastar esos discursos con pr\u00e1cticas concretas mediante la auditor\u00eda al algoritmo del Sisb\u00e9n\u202fIV entre 2021 y 2024). Se emplearon t\u00e9cnicas de an\u00e1lisis documental y an\u00e1lisis comparativo de datos p\u00fablicos para identificar sesgos y evaluar respuestas institucionales. Esta triangulaci\u00f3n permite evidenciar persistencias coloniales en los circuitos de datos y, a la vez, la posibilidad de reorientar la tecnolog\u00eda hacia el bien com\u00fan mediante gobernanza participativa.<\/p>","margin":"default","text_color":"emphasis"}},{"type":"divider","props":{"divider_element":"hr"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<h2><span>\u00bfPor qu\u00e9 la IA no es neutral? Hacia una \u00e9tica desde el Sur<\/span><\/h2>\n

<p>La seducci\u00f3n de la IA reside en su promesa de neutralidad. Sin embargo, las m\u00e1quinas aprenden de datos anclados a estructuras de opresi\u00f3n (Benjamin,\u202f2019; Noble,\u202f2018). Por ejemplo, Buolamwini y\u202fGebru (2018) ilustraron c\u00f3mo los sistemas de reconocimiento facial fallan con mayor frecuencia en rostros racializados, fen\u00f3meno que Ruha\u202fBenjamin bautiz\u00f3 como <em>New\u202fJim\u202fCode<\/em>. En Am\u00e9rica\u202fLatina, donde la brecha social es hist\u00f3rica, este <em>c\u00f3digo<\/em> adquiere matices de colonialidad: los algoritmos no solo discriminan, sino que exportan criterios forjados lejos de los contextos que pretenden gobernar. La IA, por tanto, se convierte en el nuevo gale\u00f3n de la extracci\u00f3n de valor cognitivo (Ricaurte,\u202f2019).<\/p>\n

<p>Aceptar este diagn\u00f3stico implica repensar la \u00e9tica. Los marcos globales, como los principios de la OCDE o las directrices de la Unesco, ofrecen referencias valiosas, pero a menudo parten de cosmolog\u00edas euroc\u00e9ntricas (Mignolo,\u202f2011), es decir, visiones del mundo gestadas en la historia y la experiencia europea, que se presentan a s\u00ed mismas como universales. Desde el Sur Global se invoca otro prisma: la \u00e9tica decolonial, que exige justicia cognitiva. Este concepto, acu\u00f1ado por Boaventura de\u202fSousa\u202fSantos (2014), parte de la convicci\u00f3n de que todos los pueblos poseen repertorios de conocimiento igualmente leg\u00edtimos, desde la ciencia acad\u00e9mica hasta la medicina tradicional o la jurisprudencia ind\u00edgena, y que negar esa diversidad es una forma de injusticia. Por tanto, lograr justicia cognitiva implica redistribuir poder epist\u00e9mico: cuestionar qui\u00e9n decide qu\u00e9 datos recopilar, c\u00f3mo se interpretan y para qu\u00e9 fines se usan.<\/p>","margin":"default","text_color":"emphasis"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<h2><span>Un ejemplo revelador: el algoritmo del Sisb\u00e9n\u202fIV<\/span><\/h2>\n

<p>En 2021, Colombia puso en marcha el\u202fSisb\u00e9n\u202fIV<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><span>[1]<\/span><\/a>. El Sisb\u00e9n combina una encuesta presencial que recoge datos sobre ingreso, condiciones de vivienda y acceso a servicios, con un modelo de puntaje que ordena a los hogares en grupos de menor a mayor vulnerabilidad. Ese puntaje determina la entrada a subsidios como salud, transferencias monetarias o becas educativas, de modo que el sistema se presenta como un mecanismo \u201ct\u00e9cnico\u201d para asignar recursos p\u00fablicos con mayor precisi\u00f3n.<\/p>\n

<p>Sin embargo, una auditor\u00eda ciudadana liderada por colectivos afrodescendientes y organizaciones de derechos digitales revel\u00f3 que el algoritmo de Sisb\u00e9n\u202fIV penalizaba a familias de la regi\u00f3n pac\u00edfica que carec\u00edan de recibos formales de servicios p\u00fablicos, un requisito impl\u00edcito en varias variables predictoras. La ausencia de esa documentaci\u00f3n redujo su puntaje en promedio un\u202f12\u00a0%, lo que limita su acceso a salud y educaci\u00f3n (Smart,\u202f2024).<\/p>\n

<p>As\u00ed, qued\u00f3 demostrado que el sesgo no se encontraba solo en la programaci\u00f3n, sino en la l\u00f3gica de datos que invisibilizaba pr\u00e1cticas de econom\u00eda informal (Smart,\u202f2024). Al confrontar al Departamento Nacional de Planeaci\u00f3n, los colectivos afrodescendientes y organizaciones de derechos digitales exigieron la apertura del c\u00f3digo fuente, es decir, la publicaci\u00f3n de las reglas de clasificaci\u00f3n para permitir su auditor\u00eda externa y la reclasificaci\u00f3n de variables desde una perspectiva intercultural (Colectivo\u202fEtniCidad,\u202f2023). Tras varios meses de di\u00e1logo p\u00fablico, el Gobierno expidi\u00f3 la Resoluci\u00f3n\u202f1178\u202fde\u202f2023, que incorpora indicadores de pertenencia \u00e9tnica y redes de cuidado comunitario en el Sisb\u00e9n\u202fIV (DNP,\u202f2023).<\/p>\n

<p>Este caso ilustra dos hallazgos clave. Primero, los algoritmos reproducen jerarqu\u00edas cuando se alimentan con datos \u201ccolonizados\u201d, es decir, basados en supuestos urbanos y formales que desatienden econom\u00edas informales y modos de vida rurales. Y segundo, la movilizaci\u00f3n social puede reconfigurar la infraestructura de poder digital, y obliga a la aplicaci\u00f3n de ajustes normativos y t\u00e9cnicos que ampl\u00edan la justicia distributiva y epist\u00e9mica (Benjamin,\u202f2019).<\/p>\n

<p>La auditor\u00eda al Sisb\u00e9n refleja un principio m\u00e1s amplio: sin soberan\u00eda de datos no hay justicia social en la era algor\u00edtmica. Dicha soberan\u00eda implica que las personas y colectivos tengan el derecho a gobernar todo el ciclo de vida de la informaci\u00f3n que les concierne, desde la recolecci\u00f3n, almacenamiento, procesamiento y finalmente reutilizaci\u00f3n de sus datos, de acuerdo con sus valores, normas y prioridades (Kukutai y\u202fTaylor,\u202f2016; Rainie\u202f<em>et\u202fal<\/em>.,\u202f2017). Este enfoque, originado en las luchas de los pueblos ind\u00edgenas por controlar sus registros demogr\u00e1ficos y territoriales, se ha ampliado para cuestionar que los datos de las comunidades queden cautivos en infraestructuras empresariales o estatales, que rara vez rinden cuentas a quienes generan esa informaci\u00f3n (Milan y\u202fTrer\u00e9,\u202f2019).<\/p>\n

<p>A esta reivindicaci\u00f3n se suma la ciencia ciudadana, definida como la participaci\u00f3n abierta del p\u00fablico en procesos cient\u00edficos (Haklay,\u202f2013). En la \u00faltima d\u00e9cada, han surgido plataformas donde las mismas comunidades entrenan modelos y curan bases de datos, lo que permite unificar el conocimiento local con t\u00e9cnicas de aprendizaje autom\u00e1tico.<\/p>\n

<p>La relaci\u00f3n entre soberan\u00eda de datos y ciencia ciudadana es sin\u00e9rgica: la primera establece el marco \u00e9tico-pol\u00edtico, que garantiza que los datos permanezcan bajo control comunitario, mientras la segunda provee los m\u00e9todos participativos que transforman esos datos en inteligencia colectiva. Esta sinergia promueve la participaci\u00f3n ciudadana, en tanto convierte la IA en una herramienta de autodeterminaci\u00f3n, capaz de redistribuir poder epist\u00e9mico y disputar el monopolio de la predicci\u00f3n ambiental y social hist\u00f3ricamente reservada a agencias estatales o corporativas.<\/p>\n

<p>Esta premisa lleva a pensar en la manera de poner la IA al servicio de la justicia social, mediante la convergencia de la soberan\u00eda de datos y la ciencia ciudadana. Para esto, es posible visibilizar la justicia en tres dimensiones, como propone Fraser (2000): distributiva, de reconocimiento y de representaci\u00f3n.<\/p>","margin":"default","text_color":"emphasis"}},{"type":"image","props":{"image":"wp-content\/uploads\/2025\/08\/Imagen_IA-1.png","image_alt":"Dimensiones de justicia social aplicada a la IA","image_loading":false,"image_svg_color":"emphasis","margin":"default"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p style=\"text-align: center;\"><strong>Figura 1.<\/strong> Representaci\u00f3n de las tres dimensiones de la justicia social \u2014distributiva, de reconocimiento y de representaci\u00f3n\u2014 propuestas por Fraser\u202f(2000) y su intersecci\u00f3n en los sistemas de IA. Fuente: elaboraci\u00f3n propia.<\/p>","margin":"default"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p>El uso de la IA transversaliza las tres a la vez:<\/p>\n

<ul>\n

<li><strong>Distributiva:<\/strong> \u00bfqui\u00e9n recibe beneficios o carga los costos de una decisi\u00f3n algor\u00edtmica?<\/li>\n

<li><strong>Reconocimiento:<\/strong> \u00bfqu\u00e9 identidades y saberes son validados en los datos?<\/li>\n

<li><strong>Representaci\u00f3n:<\/strong> \u00bfqui\u00e9n participa en el dise\u00f1o y la gobernanza del sistema?<\/li>\n<\/ul>\n

<p><\/p>\n

<p>Otro caso que permite evaluar la magnitud del impacto de la inteligencia artificial es el proyecto comunitario Alerta de Mareas Rojas, en Cartagena (Colombia), producto de la iniciativa comunitaria. Revela c\u00f3mo la tecnolog\u00eda puede apalancar la justicia social cuando se articula con saberes territoriales y procesos participativos. Este proyecto comunitario creado en 2022 por pescadores artesanales de Cartagena junto con la Universidad de Cartagena e INVEMAR<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><span>[2]<\/span><\/a>, integr\u00f3 sensores de bajo costo con redes neuronales para predecir floraciones algales (International Science Council,\u00a02025). Gracias a estas alertas, las familias pesqueras evitan p\u00e9rdidas de capturas, confirman sus saberes sobre el color y olor del agua, y participan en un comit\u00e9 que decide cada mejora que se implementa al sistema. Respecto a este caso de participaci\u00f3n ciudadana a trav\u00e9s de algoritmo, se pueden identificar las tres dimensiones de justicia:<\/p>\n

<ul>\n

<li><strong>Distributiva:<\/strong> las alertas tempranas protegen la pesca artesanal, principal sustento de los hogares, al evitar cierres imprevistos que solo beneficiar\u00edan a las grandes navieras<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><span>[3]<\/span><\/a>.<\/li>\n

<li><strong>Reconocimiento:<\/strong> el modelo incorpora indicadores cualitativos aportados por pescadores sobre cambios de color y olor del agua, para validad conocimiento local que no aparece en bases de datos oficiales.<\/li>\n

<li><strong>Representaci\u00f3n:<\/strong> una mesa t\u00e9cnica comunitaria decide c\u00f3mo y cu\u00e1ndo se recalibra el algoritmo, para garantizar que las comunidades costeras tengan voz y voto en la gobernanza de la plataforma.<\/li>\n<\/ul>\n

<p>Si se compara el ejemplo anterior con el caso del\u00a0Sisb\u00e9n, la dimensi\u00f3n distributiva se hizo evidente en la asignaci\u00f3n de subsidios. El reconocimiento fall\u00f3 al invisibilizar las situaciones sociales y econ\u00f3micas de las comunidades afro, y la representaci\u00f3n comenz\u00f3 a repararse cuando el colectivo ingres\u00f3 a la mesa t\u00e9cnica. Estos hechos evidencian que la justicia algor\u00edtmica va m\u00e1s all\u00e1 de eliminar sesgos aislados: exige articular la equidad distributiva, el reconocimiento intercultural y la participaci\u00f3n democr\u00e1tica en el ciclo de vida de los datos. Por ello, se propone un enfoque comunitario y participativo que combine soberan\u00eda de datos, ciencia ciudadana y marcos de gobernanza \u00e9tica para que la IA contribuya a la transformaci\u00f3n social en lugar de reproducir desigualdades (Benjamin,\u00a02019; Crawford,\u00a02021).<\/p>","margin":"default","text_color":"emphasis"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<h2><span>Principios para una IA decolonial y comunitaria<\/span><\/h2>\n

<p>A la luz de estas reflexiones, se proponen cinco principios concebidos como puntos de conversaci\u00f3n que deben articularse en el uso de la IA en procesos sociales: participaci\u00f3n vinculante, apertura deliberativa, cuidado ecosocial, redistribuci\u00f3n de valor y educaci\u00f3n cr\u00edtica.<\/p>\n

<p>En primer lugar, la participaci\u00f3n vinculante exige que todo sistema capaz de afectar derechos incorpore mesas comunitarias con poder de voto efectivo, derecho de veto y evaluaci\u00f3n peri\u00f3dica. De este modo las comunidades son escuchadas para que puedan incidir materialmente en las decisiones, como la definici\u00f3n de objetivos, m\u00e9tricas y salvaguardas.<\/p>\n

<p>En segundo lugar, es necesario promover una apertura deliberativa, que hace referencia a la transparencia en los procesos, como ir m\u00e1s all\u00e1 de la mera publicaci\u00f3n del c\u00f3digo, pues tambi\u00e9n implica liberar los datos y las m\u00e9tricas de desempe\u00f1o, lo que asegura una rendici\u00f3n de cuentas completa y diferenciada.<\/p>\n

<p>Asimismo, el cuidado ecosocial procura alinear la IA con la mitigaci\u00f3n clim\u00e1tica y la protecci\u00f3n de la vida humana y no humana. El t\u00e9rmino combina dos perspectivas: la ecol\u00f3gica, preservar los sistemas biof\u00edsicos que sostienen la vida; y la perspectiva social, que se ocupa de las relaciones de poder y la distribuci\u00f3n de riesgos y beneficios (Benach\u202fy\u202fMu\u00f1oz,\u202f2021; Krieger,\u202f2012) para integrar par\u00e1metros ambientales y \u00e9ticos en todo el ciclo de vida tecnol\u00f3gico.<\/p>\n

<p>Este enfoque se complementa con la redistribuci\u00f3n de valor, que implica que las plataformas que se lucran de datos comunitarios deben constituir fondos que devuelvan beneficios econ\u00f3micos o sociales a las propias comunidades que generan dicha informaci\u00f3n.<\/p>\n

<p>Finalmente, estos principios solo ser\u00e1n sostenibles si se incorpora una educaci\u00f3n cr\u00edtica que, desde la escuela primaria, no solo ense\u00f1e alfabetizaci\u00f3n digital b\u00e1sica, sino tambi\u00e9n epistemolog\u00eda de datos, de manera que cualquier persona pueda interpelar un algoritmo con la misma solvencia con la que cuestiona un libro de texto, lo que podr\u00eda garantizar una ciudadan\u00eda plenamente informada y empoderada frente a los sistemas sociot\u00e9cnicos que configuran su vida cotidiana.<\/p>\n

<p>Estos principios est\u00e1n dise\u00f1ados para las instituciones que inciden en las comunidades donde la IA se implementa; por ello, el\u00a0Estado y los dem\u00e1s organismos p\u00fablicos no pueden delegar la \u00e9tica en simples \u201cc\u00f3digos de conducta\u201d voluntarios. Se requieren marcos regulatorios, evaluaciones de impacto algor\u00edtmico <em>ex\u00a0ante<\/em> y <em>ex\u00a0post<\/em>, registros p\u00fablicos de modelos y sanciones proporcionales. Actualmente, Brasil discute el Proyecto de Ley\u00a0n.\u00ba\u00a02338 de 2023<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><span>[4]<\/span><\/a>, que dota a la IA de un enfoque basado en derechos; la Uni\u00f3n\u00a0Europea ha publicado el <em>Artificial Intelligence Act<\/em> en su Diario Oficial<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><span>[5]<\/span><\/a>; y Colombia, tras las controversias del Sisb\u00e9n\u00a0IV, abri\u00f3 consultas sobre una Pol\u00edtica Nacional de IA \u00c9tica que prev\u00e9 un consejo ciudadano permanente<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><span>[6]<\/span><\/a>.<\/p>\n

<p>Estas experiencias demuestran que la regulaci\u00f3n efectiva combina obligaciones jur\u00eddicas con participaci\u00f3n social. Por esto al tratar el tema de la IA a espacios de conversaci\u00f3n se sabe que el entusiasmo tecnol\u00f3gico o el rechazo visceral a la tecnolog\u00eda no bastan para plantearnos su uso e impacto. La IA puede amplificar las posibilidades cuando las comunidades son autoras de sus propios datos, pero tambi\u00e9n puede convertirse en una problem\u00e1tica si se desvincula de la participaci\u00f3n social. Vale la pena recordar la advertencia realizada por Eubanks (2018): automatizar la desigualdad es m\u00e1s f\u00e1cil que erradicarla.<\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><span><\/span><\/a><\/p>","margin":"default","text_color":"emphasis"}},{"type":"divider","props":{"divider_element":"hr"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<h1><span>Conclusiones<\/span><\/h1>\n

<p>La \u201crevoluci\u00f3n silenciosa\u201d consiste en decidir, de manera consciente y colectiva, c\u00f3mo se espera que la inteligencia artificial moldee las vidas de las personas, al pretender que pase desapercibida y tome decisiones por nosotros, o si habr\u00e1 participaci\u00f3n activa para un uso \u00e9tico de las nuevas tecnolog\u00edas. Dentro de la discusi\u00f3n se plante\u00f3 el favorecimiento de la justicia social, y por ello se propusieron cinco principios enlazados entre s\u00ed que podr\u00edan aportar a la conversaci\u00f3n: la participaci\u00f3n vinculante, que otorga a las comunidades poder real de decisi\u00f3n sobre cualquier sistema que afecte sus derechos; la apertura deliberativa, que exige transparencia plena no solo del c\u00f3digo, sino tambi\u00e9n de los datos y las m\u00e9tricas de desempe\u00f1o; el cuidado ecosocial, que alinea los objetivos algor\u00edtmicos con la protecci\u00f3n de la vida humana y no humana; la redistribuci\u00f3n de valor, mediante la cual las plataformas que obtienen beneficios de los datos comunitarios devuelven parte de esos beneficios a quienes los generan; y, finalmente, la educaci\u00f3n cr\u00edtica, que forma a la ciudadan\u00eda para interpelar y moldear la tecnolog\u00eda desde temprana edad. Estos principios muestran que la IA no es inevitablemente justa ni injusta: su impacto depende de las reglas y de los pactos sociales que la acompa\u00f1an.<\/p>\n

<p>Esta mirada convoca a pensar si la inteligencia artificial, lejos de ser una soluci\u00f3n neutral, se despliega como un territorio donde se entrelazan disputas \u00e9ticas, pol\u00edticas y epist\u00e9micas. Al observar el caso del Sisb\u00e9n\u202fIV, se advierte c\u00f3mo los algoritmos pueden profundizar asimetr\u00edas hist\u00f3ricas cuando se alimentan de datos sesgados, pero tambi\u00e9n c\u00f3mo pueden reorientarse cuando las comunidades reclaman voz y soberan\u00eda sobre su informaci\u00f3n. Ese punto de partida nos lleva a dialogar con la \u00e9tica decolonial, el cuidado ecosocial y los principios de participaci\u00f3n democr\u00e1tica, con la esperanza de articularlos en un marco que acompa\u00f1e los futuros desarrollos tecnol\u00f3gicos.<\/p>\n

<p>Si algo queda claro es que los algoritmos, por s\u00ed mismos, ni perpet\u00faan ni corrigen injusticias: son las relaciones y ausencias de poder las que determinan su trayectoria. De ah\u00ed que el compromiso \u00e9tico no pueda limitarse a lineamientos abstractos ni a apelaciones a la transparencia, sino que deba encarnarse en procesos de deliberaci\u00f3n colectiva, marcos regulatorios y pr\u00e1cticas de ciencia ciudadana que devuelvan la agencia a quienes hist\u00f3ricamente han sido objeto, y no sujeto, de la mirada estad\u00edstica.<\/p>\n

<p>La invitaci\u00f3n final es, por tanto, a mantener abierto este proceso: a cuestionar cada m\u00e9trica, cada dato y cada decisi\u00f3n de dise\u00f1o desde la pregunta por la justicia, la memoria y la pluralidad de saberes. Si la IA ha de servir para imaginar futuros m\u00e1s dignos, necesitar\u00e1 nutrirse de pactos sociales que la excedan, de pol\u00edticas que la interroguen y de comunidades que la escuchen y la transformen.<\/p>\n

<p>Se extiende entonces una invitaci\u00f3n a promover la discusi\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de estas p\u00e1ginas. Que cada l\u00ednea de c\u00f3digo lleve impresa la huella de un pacto social donde la justicia no sea un subproducto, sino la raz\u00f3n de ser de la innovaci\u00f3n. Porque, al final, la IA ser\u00e1 tan justa como lo sea la comunidad que la sue\u00f1a, la dise\u00f1a y la modera.<\/p>","margin":"default","text_color":"emphasis"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<h1>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/h1>\n

<p>Benjamin,\u202fR.\u202f(2019). <em>Race after technology: Abolitionist tools for the New\u202fJim\u202fCode<\/em>. Polity Press.<\/p>\n

<p>Buolamwini,\u202fJ. y Gebru,\u202fT.\u202f(2018). Gender shades: Intersectional accuracy disparities in commercial gender classification. <em>Proceedings of Machine Learning Research<\/em>,\u202f<em>81<\/em>,\u202f77-91. <a href=\"https:\/\/proceedings.mlr.press\/v81\/buolamwini18a\/buolamwini18a.pdf\">https:\/\/proceedings.mlr.press\/v81\/buolamwini18a\/buolamwini18a.pdf<\/a><\/p>\n

<p>Castells,\u202fM.\u202f(2012). <em>Redes de indignaci\u00f3n y esperanza: Movimientos sociales en la era de Internet<\/em>. Alianza Editorial.<\/p>\n

<p>Colectivo\u202fEtniCidad\u202f(2023, 22\u202fde marzo). <em>Carta abierta al DNP sobre sesgos \u00e9tnicos en el Sisb\u00e9n\u202fIV<\/em>. <a href=\"https:\/\/colectivoetnicidad.org\/sisben-iv\">https:\/\/colectivoetnicidad.org\/sisben-iv<\/a><\/p>\n

<p>Departamento Nacional de Planeaci\u00f3n\u202f(2023). <em>Resoluci\u00f3n\u202f1178: Modificaci\u00f3n de variables diferenciales en el Sisb\u00e9n\u202fIV<\/em>.<\/p>\n

<p>de\u00a0Sousa\u00a0Santos,\u00a0B.\u00a0(2014). <em>Epistemologies of the South: Justice against epistemicide<\/em>. Routledge.<\/p>\n

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<p>Stake,\u202fR.\u202fE.\u202f(1995). <em>The art of case study research<\/em>. Sage Publications.<\/p>","margin":"default","text_color":"emphasis"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<h2><span>Notas al pie<\/span><\/h2>\n

<p><a href=\"https:\/\/openscience.uniandes.edu.co\/la-revolucion-silenciosa-inteligencia-artificial-justicia-social-y-cambio-comunitario\/#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><span>[1]<\/span><\/a><span>\u00a0Sistema de Identificaci\u00f3n y Clasificaci\u00f3n de Potenciales Beneficiarios de Programas Sociales en Colombia, la cuarta actualizaci\u00f3n de un instrumento creado en\u202f1994 y administrado por el Departamento Nacional de Planeaci\u00f3n (DNP).<\/span><\/p>\n

<p><a href=\"https:\/\/openscience.uniandes.edu.co\/la-revolucion-silenciosa-inteligencia-artificial-justicia-social-y-cambio-comunitario\/#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><span>[2]<\/span><\/a><span>\u00a0<\/span>Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras, organizaci\u00f3n que administra los datos de investigaci\u00f3n costera, vinculada al Ministerio de Ambiente de Colombia.<\/p>\n

<p><a href=\"https:\/\/openscience.uniandes.edu.co\/la-revolucion-silenciosa-inteligencia-artificial-justicia-social-y-cambio-comunitario\/#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><span>[3]<\/span><\/a><span>\u00a0<\/span>Empresa que opera barcos para mover cargas o pasajeros por mar.<\/p>\n

<p><a href=\"https:\/\/openscience.uniandes.edu.co\/la-revolucion-silenciosa-inteligencia-artificial-justicia-social-y-cambio-comunitario\/#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><span>[4]<\/span><\/a><span>\u00a0<\/span>Texto completo disponible en el portal del Senado Federal de Brasil: Projeto de Lei\u202fn.\u00ba\u202f2338\/2023 (Senado Federal, 2024).<\/p>\n

<p><a href=\"https:\/\/openscience.uniandes.edu.co\/la-revolucion-silenciosa-inteligencia-artificial-justicia-social-y-cambio-comunitario\/#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><span>[5]<\/span><\/a><span>\u00a0<\/span>El<span>\u00a0<\/span><em>Artificial Intelligence Act<\/em><span>\u00a0<\/span>es el primer marco legal integral sobre IA del mundo, el cual es oficial y ha iniciado su calendario de aplicaci\u00f3n obligatoria. Las organizaciones que desarrollen, comercialicen o utilicen IA en la UE \u2014incluidas las construidas fuera de la UE que quieran operar en su mercado\u2014 deben empezar a evaluar sus sistemas bajo el enfoque de riesgo del AI Act y prepararse para demostrar cumplimiento dentro de los plazos se\u00f1alados. Versi\u00f3n oficial del Regulation\u202f(EU)\u202f2024\/1689 \u2014Artificial Intelligence Act\u2014 en el Diario Oficial de la Uni\u00f3n Europea (European Parliament &amp; Council, 2024).<\/p>\n

<p><a href=\"https:\/\/openscience.uniandes.edu.co\/la-revolucion-silenciosa-inteligencia-artificial-justicia-social-y-cambio-comunitario\/#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><span>[6]<\/span><\/a><span>\u00a0<\/span>Documento CONPES\u202f4144: Pol\u00edtica Nacional de Inteligencia Artificial accesible en la p\u00e1gina del Departamento Nacional de Planeaci\u00f3n de Colombia (DNP, 2025).<\/p>","margin":"default","text_color":"emphasis"}}]}]}]},{"type":"section","props":{"image":"wp-content\/uploads\/2025\/08\/Adobe-Express-file-1.jpg","image_position":"center-center","image_size":"cover","media_blend_mode":"darken","media_overlay":"rgba(17, 24, 124, 0.73)","sticky":"reveal","style":"default","text_color":"light","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"","width":"expand"},"children":[{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<blockquote>\n

<p><span>La invitaci\u00f3n final es, por tanto, a mantener abierto este proceso: a cuestionar cada m\u00e9trica, cada dato y cada decisi\u00f3n de dise\u00f1o desde la pregunta por la justicia, la memoria y la pluralidad de saberes. Si la IA ha de servir para imaginar futuros m\u00e1s dignos, necesitar\u00e1 nutrirse de pactos sociales que la excedan, de pol\u00edticas que la interroguen y de comunidades que la escuchen y la transformen.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n

<p><\/p>","margin":"default"}}]}],"props":{"width":"small"}}]},{"type":"section","props":{"image_position":"center-center","style":"default","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"","width":"default"},"children":[{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m"},"children":[{"type":"divider","props":{"divider_element":"hr","margin":"xlarge","margin_remove_bottom":true}},{"type":"image","props":{"image":"wp-content\/uploads\/2022\/12\/CC_BY-NC-ND_icon-88x31-1.png","image_alt":" CC_BY-NC-ND","image_svg_color":"emphasis","link":"https:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/4.0\/deed.es","margin":"medium","margin_remove_bottom":true,"text_align":"center"}},{"type":"headline","props":{"content":"Estos contenidos est\u00e1n bajo una Licencia Creative Commons Atribuci\u00f3n-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional","margin":"small","margin_remove_top":false,"text_align":"center","title_element":"h6"}}]}]}],"name":"Creative-commons"}],"version":"4.5.4"} --></p><p>The post <a href="https://openscience.uniandes.edu.co/la-revolucion-silenciosa-inteligencia-artificial-justicia-social-y-cambio-comunitario/">La revolución silenciosa: inteligencia artificial, justicia social y cambio comunitario</a> first appeared on <a href="https://openscience.uniandes.edu.co">Revistas Uniandes | Multimedia</a>.</p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>Sabores perdidos: una radiografía sobre el desperdicio de alimentos en Bogotá</title>
		<link>https://openscience.uniandes.edu.co/radiografia-sobre-el-desperdicio-de-alimentos-en-bogota/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[naturalezaysociedad@uniandes.edu.co]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 22 May 2025 16:42:13 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Diálogos - Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Número 12 &#8211; Tema libre Sabores perdidos: una radiografía sobre el desperdicio de alimentos en Bogotá https://doi.org/10.53010/nys.dia.08 Carlos Andrés Polanía Ramírez Estudiante de Narrativas Digitales de la Universidad de los Andes. Este reportaje lo realicé en el marco de la clase Noticia y Reportaje del Centro de Estudios en Periodismo (CEPER). Recientemente publiqué las crónicas [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" src="https://naturalezaysociedad.blob.core.windows.net/dialogos/banner/nys_banner.jpg" alt=""></p>
<div><a href="https://revistas.uniandes.edu.co/index.php/nys/article/view/10922">Número 12 &#8211; Tema libre</a></div>
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<p><span>Sabores perdidos: una radiografía sobre el desperdicio de alimentos en Bogotá</span></p>
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<h3>Carlos Andrés Polanía Ramírez</h3>
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<p>Estudiante de Narrativas Digitales de la Universidad de los Andes. Este reportaje lo realicé en el marco de la clase Noticia y Reportaje del Centro de Estudios en Periodismo (CEPER). Recientemente publiqué las crónicas “El Dorado” (<a href="https://badac.uniandes.edu.co/el-dorado/">https://badac.uniandes.edu.co/el-dorado/</a><span>)</span> y “Franco &#8211; tirador” (<a href="https://badac.uniandes.edu.co/franco-tirador/">https://badac.uniandes.edu.co/franco-tirador/</a>) en el blog del Banco de Archivos Digitales de Artes de Colombia (BADAC) <a href="mailto:c.polaniar@uniandes.edu.co">c.polaniar@uniandes.edu.co</a></p>
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<hr>
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<p><span>La falta de una estrategia que permita la coordinación entre comerciantes, autoridades y bancos de alimentos impide que las acciones para reducir el desperdicio de alimentos en la plaza de mercado de Paloquemao tengan un impacto real, a pesar de la buena voluntad de algunos vendedores.</span></p>
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<p><span>“Las guayabas, los lulos y los bananos son los productos que más se desperdician, aunque intentamos regalar lo que podemos, a veces simplemente no hay a quién dárselos”, lamenta Álvaro Hernán Rincón, un vendedor de 62 años que lleva tres décadas trabajando en la plaza de Paloquemao. Toda una vida reflejada en las arrugas de su rostro y las canas de su cabello. Su camiseta descolorida y su delantal manchado reflejan el día a día de una labor en la que la pulcritud se convierte en un verdadero desafío por cuenta de la papa pastusa, la yuca y la mora.</span></p>
<p><span>En su puesto de seis metros cuadrados, iluminado por un destello tenue, ofrece a los compradores una experiencia sensorial única, no solo por los tonos de las frutas tropicales, sino también por los olores que lo rodean. Su puesto colinda con la zona de los saberes ancestrales, el pasillo de los yerbateros, donde la variedad de plantas medicinales activa el olfato de los transeúntes y le da un toque mágico a la atmósfera. La frescura de la manzanilla y la intensidad de la lavanda impregnan el ambiente, borrando el caótico olor de la urbe. </span></p>
<p><span>“Lo que no se vende, se va para los residuos”, menciona Rincón, quien enfrenta el mismo problema que algunos de sus colegas. En este, el segundo mercado más importante de Bogotá y uno de los más tradicionales del país, hasta el 20 % de los residuos orgánicos que llegan al centro de acopio cada mes son alimentos que se encuentran en buen estado, según declaraciones de Erika Cortez, coordinadora del Departamento de Gestión Ambiental de la plaza.</span></p>
<p><span>La funcionaria también menciona que en la plaza se generan mensualmente hasta 90 toneladas de residuos orgánicos. Es decir, el 20 % equivale a 18 toneladas de frutas y verduras desperdiciadas, lo que representa el peso de tres elefantes africanos machos adultos.</span></p>
<p><span>La situación se agrava al considerar la realidad de una ciudad donde la inseguridad alimentaria afecta a más de 1.1 millones de personas, lo que significa el 13 % de la población, según la <em>Evaluación de Seguridad Alimentaria 2024</em>, realizada por el Programa Mundial de Alimentos. Estos números revelan una paradoja: mientras una parte de los bogotanos enfrenta dificultades para acceder a alimentos nutritivos, una gran cantidad de productos se desperdician diariamente en lugares como la plaza de Paloquemao.</span></p>
<p><span>A pesar de la voluntad de algunos comerciantes por reducir el desperdicio, la falta de coordinación entre los diferentes actores dificulta el proceso de redistribución de alimentos. Esto provoca que los esfuerzos individuales de los vendedores no sean suficientes para generar un cambio real en la lucha contra el desperdicio alimentario. Sin un sistema colaborativo, las iniciativas aisladas carecen del impacto necesario para transformar esta problemática de manera significativa.</span></p>
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<p><img decoding="async" src="/wp-content/uploads/2025/05/Portadilla_figura1.jpg" alt="Plaza de mercado"></p>
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<p style="text-align: center;"><span><strong>Figura 1.</strong> Puesto de frutas y verduras. <em>Fuente: </em>fotografía tomada por Carlos Andrés Polanía Ramírez.</span></p>
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<p><span>Al consultarle a Erika Cortez sobre las estrategias implementadas para abordar este asunto, menciona la elaboración esporádica de campañas de sensibilización al comercio. Estas acciones están enfocadas en sensibilizar a los vendedores sobre la importancia de reducir el desperdicio de alimentos y fomentar prácticas más sostenibles. Cortez, quien es especialista en ambiente y desarrollo local, reconoce que la falta de una estrategia estructurada dificulta la efectividad de estas acciones, ya que no hay un compromiso permanente que respalde su implementación a mediano y largo plazo. </span></p>
<p><span>“Las plazas de mercado y las centrales de abastos son escenarios de intercambio entre los diferentes actores del sistema agroalimentario, contribuyendo a la garantía progresiva del derecho humano a la alimentación”, afirma Yazmín Aldana Holguín, especialista de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en Colombia. Ese intercambio que menciona Aldana no se limita a la transacción monetaria entre vendedor y comprador, sino que trasciende al aprovechamiento de cada alimento en función del bienestar social, una situación que no se cumple a cabalidad en Paloquemao debido al desperdicio.</span></p>
<p><span>Un caso contrario ocurre no muy lejos de allí. “En Corabastos, donde tantos comerciantes apoyan el banco de alimentos, tenemos nuestro lema: menos comida en los contenedores, más comida para nuestros comedores”, menciona el padre Daniel Saldarriaga, director del Banco de Alimentos de Bogotá, al referirse a la alianza de esta organización sin ánimo de lucro con la plaza más grande de Colombia. Ese compromiso con la donación de alimentos refleja una cultura de solidaridad que impacta positivamente en la lucha contra el hambre.</span></p>
<p><span>Es curioso que, a pesar de su potencial, Paloquemao no haya desarrollado alianzas como las que sí ha establecido Corabastos. Pero, ¿a qué se debe esta situación? En primer lugar, las directivas de la plaza no han definido un protocolo que permita a los comerciantes realizar donaciones, lo que dificulta una posible articulación con los bancos de alimentos. En segundo lugar, existe una falta de confianza en la capacidad de los bancos de alimentos, ya que algunos comerciantes temen que las donaciones no se distribuyan adecuadamente. Y, en tercer lugar, la desinformación, ya sea por la creencia de que existen restricciones legales para donar o por desconocimiento del impacto que estas colaboraciones pueden generar.</span></p>
<p><span>Entre tanto, en mayo del año pasado se anunció la conformación de la “Bancada de la Lucha contra el Hambre”, conformada por 14 concejales de diferentes sectores políticos, quienes han venido trabajando en normativas y acciones concretas para reducir el hambre en Bogotá. Entre estas se destaca el punto establecido en el <em>Plan Distrital de Desarrollo</em> para la creación de 50 comedores comunitarios, lo que significa un aumento sustancial, teniendo en cuenta que actualmente existen 115 en la ciudad. Precisamente en esta iniciativa, las plazas de mercado jugarían un rol fundamental, ya que la mayoría de los alimentos que distribuyen estos comedores provienen de sus donaciones.</span></p>
<p><span>“Hacemos un llamado urgente a trabajar en el acceso de los alimentos de una forma segura y digna para todos, a intensificar los esfuerzos en todos los frentes, comedores comunitarios, centros de abastecimiento y plazas de mercado, para reducir el desperdicio de alimentos”, menciona David Saavedra, uno de los integrantes de esta bancada. Y es que el desperdicio es una problemática significativa, en una ciudad donde el 28,4 % de los hogares se sentían preocupados por no tener suficientes alimentos, según el estudio </span><em>Inseguridad alimentaria a partir de la escala FIES &#8211; 2023,</em> realizado por el<span> DANE.</span></p>
<p><span>Saavedra destaca que una de las principales dificultades radica en la falta de infraestructura para apoyar la lucha contra el hambre en las plazas. Es decir, la ausencia de comedores comunitarios y bodegas para almacenar los alimentos donados dentro de los mismos mercados. En ese sentido, cobran relevancia acciones como la anunciada por Francisco Javier Salcedo, gerente de Corabastos, quien informó sobre la entrega de una bodega para el programa “Tardes de Bien-Estar”, que brinda alimentos a más de 400 niños y promueve un estilo de vida saludable en la primera infancia.</span></p>
<p><span>Esta iniciativa demuestra cómo una infraestructura adecuada puede optimizar el proceso de donación y convertirse en un elemento clave en la lucha contra el hambre. Así mismo, resalta la urgencia de que otras plazas y centros de acopio, como Paloquemao, adopten estas medidas para maximizar el aprovechamiento de los recursos disponibles. Implementar este modelo podría transformar la distribución de alimentos, garantizando que lleguen a quienes más los necesitan y contribuyendo al progreso de la comunidad.</span></p>
<p>Paloquemao es una plaza con cerca de 1 240 locales comerciales que recibe cada fin de semana un promedio de 22 000 visitantes, según cifras del líder de mercadeo Fernando Murillo. Un espacio donde la abundancia contrasta con el desperdicio debido a la ausencia de estrategias coordinadas entre comerciantes, directivas y bancos de alimentos. La solución no solo requiere un cambio de mentalidad, sino también un compromiso colectivo que trascienda las barreras comerciales y busque el bienestar social. La creación de alianzas que faciliten la donación podría transformar esta problemática en una gran oportunidad. Paloquemao, un lugar lleno de vida, colores y fragancias, un símbolo del patrimonio de la capital, pero también un recordatorio de que, en medio de la abundancia, hay muchos sabores perdidos.</p>
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<p><span>A pesar de la voluntad de algunos comerciantes por reducir el desperdicio, la falta de coordinación entre los diferentes actores dificulta el proceso de redistribución de alimentos. Esto provoca que los esfuerzos individuales de los vendedores no sean suficientes para generar un cambio real en la lucha contra el desperdicio alimentario. Sin un sistema colaborativo, las iniciativas aisladas carecen del impacto necesario para transformar esta problemática de manera significativa.</span></p>
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<p><a href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/deed.es"><img decoding="async" src="/wp-content/uploads/2022/12/CC_BY-NC-ND_icon-88x31-1.png" alt=" CC_BY-NC-ND"></a></p>
<h6>Estos contenidos están bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional</h6>
<p><span id="more-3601"></span><br />
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<p><span>Sabores perdidos: una radiograf\u00eda sobre el desperdicio de alimentos en Bogot\u00e1<\/span><\/p>","margin":"small","margin_remove_bottom":false,"margin_remove_top":false,"title_element":"h1","title_style":"heading-small"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p><a href=\"https:\/\/doi.org\/10.53010\/nys.dia.08\">https:\/\/doi.org\/10.53010\/nys.dia.08<\/a><\/p>\n

<p><\/p>","margin":"default"},"name":"doi"},{"name":"Autor","type":"headline","props":{"block_align":"center","content":"Carlos Andr\u00e9s Polan\u00eda Ram\u00edrez","title_decoration":"bullet","title_element":"h3"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p>Estudiante de Narrativas Digitales de la Universidad de los Andes. Este reportaje lo realic\u00e9 en el marco de la clase Noticia y Reportaje del Centro de Estudios en Periodismo (CEPER). Recientemente publiqu\u00e9 las cr\u00f3nicas \u201cEl Dorado\u201d (<a href=\"https:\/\/badac.uniandes.edu.co\/el-dorado\/\">https:\/\/badac.uniandes.edu.co\/el-dorado\/<\/a><span>)<\/span> y \u201cFranco - tirador\u201d (<a href=\"https:\/\/badac.uniandes.edu.co\/franco-tirador\/\">https:\/\/badac.uniandes.edu.co\/franco-tirador\/<\/a>) en el blog del Banco de Archivos Digitales de Artes de Colombia (BADAC) <a href=\"mailto:c.polaniar@uniandes.edu.co\">c.polaniar@uniandes.edu.co<\/a><\/p>","margin":"default","text_color":"emphasis"},"name":"Biografia"},{"name":"Divider Style Default","type":"divider","props":{"divider_element":"hr"}}]}]},{"type":"row","props":{"margin":"large"},"children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-1"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p><span>La falta de una estrategia que permita la coordinaci\u00f3n entre comerciantes, autoridades y bancos de alimentos impide que las acciones para reducir el desperdicio de alimentos en la plaza de mercado de Paloquemao tengan un impacto real, a pesar de la buena voluntad de algunos vendedores.<\/span><\/p>","margin":"default","text_style":"lead"}}]}]}]},{"type":"section","props":{"image_position":"center-center","style":"default","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"","width":"default"},"children":[{"type":"row","props":{"width":"small"},"children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","column_divider":false,"content":"

<p><span>\u201cLas guayabas, los lulos y los bananos son los productos que m\u00e1s se desperdician, aunque intentamos regalar lo que podemos, a veces simplemente no hay a qui\u00e9n d\u00e1rselos\u201d, lamenta \u00c1lvaro Hern\u00e1n Rinc\u00f3n, un vendedor de 62 a\u00f1os que lleva tres d\u00e9cadas trabajando en la plaza de Paloquemao. Toda una vida reflejada en las arrugas de su rostro y las canas de su cabello. Su camiseta descolorida y su delantal manchado reflejan el d\u00eda a d\u00eda de una labor en la que la pulcritud se convierte en un verdadero desaf\u00edo por cuenta de la papa pastusa, la yuca y la mora.<\/span><\/p>\n

<p><span>En su puesto de seis metros cuadrados, iluminado por un destello tenue, ofrece a los compradores una experiencia sensorial \u00fanica, no solo por los tonos de las frutas tropicales, sino tambi\u00e9n por los olores que lo rodean. Su puesto colinda con la zona de los saberes ancestrales, el pasillo de los yerbateros, donde la variedad de plantas medicinales activa el olfato de los transe\u00fantes y le da un toque m\u00e1gico a la atm\u00f3sfera. La frescura de la manzanilla y la intensidad de la lavanda impregnan el ambiente, borrando el ca\u00f3tico olor de la urbe. <\/span><\/p>\n

<p><span>\u201cLo que no se vende, se va para los residuos\u201d, menciona Rinc\u00f3n, quien enfrenta el mismo problema que algunos de sus colegas. En este, el segundo mercado m\u00e1s importante de Bogot\u00e1 y uno de los m\u00e1s tradicionales del pa\u00eds, hasta el 20\u00a0% de los residuos org\u00e1nicos que llegan al centro de acopio cada mes son alimentos que se encuentran en buen estado, seg\u00fan declaraciones de Erika Cortez, coordinadora del Departamento de Gesti\u00f3n Ambiental de la plaza.<\/span><\/p>\n

<p><span>La funcionaria tambi\u00e9n menciona que en la plaza se generan mensualmente hasta 90 toneladas de residuos org\u00e1nicos. Es decir, el 20\u00a0% equivale a 18 toneladas de frutas y verduras desperdiciadas, lo que representa el peso de tres elefantes africanos machos adultos.<\/span><\/p>\n

<p><span>La situaci\u00f3n se agrava al considerar la realidad de una ciudad donde la inseguridad alimentaria afecta a m\u00e1s de 1.1 millones de personas, lo que significa el 13\u00a0% de la poblaci\u00f3n, seg\u00fan la <em>Evaluaci\u00f3n de Seguridad Alimentaria 2024<\/em>, realizada por el Programa Mundial de Alimentos. Estos n\u00fameros revelan una paradoja: mientras una parte de los bogotanos enfrenta dificultades para acceder a alimentos nutritivos, una gran cantidad de productos se desperdician diariamente en lugares como la plaza de Paloquemao.<\/span><\/p>\n

<p><span>A pesar de la voluntad de algunos comerciantes por reducir el desperdicio, la falta de coordinaci\u00f3n entre los diferentes actores dificulta el proceso de redistribuci\u00f3n de alimentos. Esto provoca que los esfuerzos individuales de los vendedores no sean suficientes para generar un cambio real en la lucha contra el desperdicio alimentario. Sin un sistema colaborativo, las iniciativas aisladas carecen del impacto necesario para transformar esta problem\u00e1tica de manera significativa.<\/span><\/p>\n

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<p style=\"text-align: center;\"><span><strong>Figura 1.<\/strong> Puesto de frutas y verduras. <em>Fuente: <\/em>fotograf\u00eda tomada por Carlos Andr\u00e9s Polan\u00eda Ram\u00edrez.<\/span><\/p>","margin":"default"}},{"type":"divider","props":{"divider_element":"hr"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p><span>Al consultarle a Erika Cortez sobre las estrategias implementadas para abordar este asunto, menciona la elaboraci\u00f3n espor\u00e1dica de campa\u00f1as de sensibilizaci\u00f3n al comercio. Estas acciones est\u00e1n enfocadas en sensibilizar a los vendedores sobre la importancia de reducir el desperdicio de alimentos y fomentar pr\u00e1cticas m\u00e1s sostenibles. Cortez, quien es especialista en ambiente y desarrollo local, reconoce que la falta de una estrategia estructurada dificulta la efectividad de estas acciones, ya que no hay un compromiso permanente que respalde su implementaci\u00f3n a mediano y largo plazo. <\/span><\/p>\n

<p><span>\u201cLas plazas de mercado y las centrales de abastos son escenarios de intercambio entre los diferentes actores del sistema agroalimentario, contribuyendo a la garant\u00eda progresiva del derecho humano a la alimentaci\u00f3n\u201d, afirma Yazm\u00edn Aldana Holgu\u00edn, especialista de la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentaci\u00f3n (FAO) en Colombia. Ese intercambio que menciona Aldana no se limita a la transacci\u00f3n monetaria entre vendedor y comprador, sino que trasciende al aprovechamiento de cada alimento en funci\u00f3n del bienestar social, una situaci\u00f3n que no se cumple a cabalidad en Paloquemao debido al desperdicio.<\/span><\/p>\n

<p><span>Un caso contrario ocurre no muy lejos de all\u00ed. \u201cEn Corabastos, donde tantos comerciantes apoyan el banco de alimentos, tenemos nuestro lema: menos comida en los contenedores, m\u00e1s comida para nuestros comedores\u201d, menciona el padre Daniel Saldarriaga, director del Banco de Alimentos de Bogot\u00e1, al referirse a la alianza de esta organizaci\u00f3n sin \u00e1nimo de lucro con la plaza m\u00e1s grande de Colombia. Ese compromiso con la donaci\u00f3n de alimentos refleja una cultura de solidaridad que impacta positivamente en la lucha contra el hambre.<\/span><\/p>\n

<p><span>Es curioso que, a pesar de su potencial, Paloquemao no haya desarrollado alianzas como las que s\u00ed ha establecido Corabastos. Pero, \u00bfa qu\u00e9 se debe esta situaci\u00f3n? En primer lugar, las directivas de la plaza no han definido un protocolo que permita a los comerciantes realizar donaciones, lo que dificulta una posible articulaci\u00f3n con los bancos de alimentos. En segundo lugar, existe una falta de confianza en la capacidad de los bancos de alimentos, ya que algunos comerciantes temen que las donaciones no se distribuyan adecuadamente. Y, en tercer lugar, la desinformaci\u00f3n, ya sea por la creencia de que existen restricciones legales para donar o por desconocimiento del impacto que estas colaboraciones pueden generar.<\/span><\/p>\n

<p><span>Entre tanto, en mayo del a\u00f1o pasado se anunci\u00f3 la conformaci\u00f3n de la \u201cBancada de la Lucha contra el Hambre\u201d, conformada por 14 concejales de diferentes sectores pol\u00edticos, quienes han venido trabajando en normativas y acciones concretas para reducir el hambre en Bogot\u00e1. Entre estas se destaca el punto establecido en el <em>Plan Distrital de Desarrollo<\/em> para la creaci\u00f3n de 50 comedores comunitarios, lo que significa un aumento sustancial, teniendo en cuenta que actualmente existen 115 en la ciudad. Precisamente en esta iniciativa, las plazas de mercado jugar\u00edan un rol fundamental, ya que la mayor\u00eda de los alimentos que distribuyen estos comedores provienen de sus donaciones.<\/span><\/p>\n

<p><span>\u201cHacemos un llamado urgente a trabajar en el acceso de los alimentos de una forma segura y digna para todos, a intensificar los esfuerzos en todos los frentes, comedores comunitarios, centros de abastecimiento y plazas de mercado, para reducir el desperdicio de alimentos\u201d, menciona David Saavedra, uno de los integrantes de esta bancada. Y es que el desperdicio es una problem\u00e1tica significativa, en una ciudad donde el 28,4\u00a0% de los hogares se sent\u00edan preocupados por no tener suficientes alimentos, seg\u00fan el estudio <\/span><em>Inseguridad alimentaria a partir de la escala FIES - 2023,<\/em> realizado por el<span> DANE.<\/span><\/p>\n

<p><span>Saavedra destaca que una de las principales dificultades radica en la falta de infraestructura para apoyar la lucha contra el hambre en las plazas. Es decir, la ausencia de comedores comunitarios y bodegas para almacenar los alimentos donados dentro de los mismos mercados. En ese sentido, cobran relevancia acciones como la anunciada por Francisco Javier Salcedo, gerente de Corabastos, quien inform\u00f3 sobre la entrega de una bodega para el programa \u201cTardes de Bien-Estar\u201d, que brinda alimentos a m\u00e1s de 400 ni\u00f1os y promueve un estilo de vida saludable en la primera infancia.<\/span><\/p>\n

<p><span>Esta iniciativa demuestra c\u00f3mo una infraestructura adecuada puede optimizar el proceso de donaci\u00f3n y convertirse en un elemento clave en la lucha contra el hambre. As\u00ed mismo, resalta la urgencia de que otras plazas y centros de acopio, como Paloquemao, adopten estas medidas para maximizar el aprovechamiento de los recursos disponibles. Implementar este modelo podr\u00eda transformar la distribuci\u00f3n de alimentos, garantizando que lleguen a quienes m\u00e1s los necesitan y contribuyendo al progreso de la comunidad.<\/span><\/p>\n

<p>Paloquemao es una plaza con cerca de 1 240 locales comerciales que recibe cada fin de semana un promedio de 22\u00a0000 visitantes, seg\u00fan cifras del l\u00edder de mercadeo Fernando Murillo. Un espacio donde la abundancia contrasta con el desperdicio debido a la ausencia de estrategias coordinadas entre comerciantes, directivas y bancos de alimentos. La soluci\u00f3n no solo requiere un cambio de mentalidad, sino tambi\u00e9n un compromiso colectivo que trascienda las barreras comerciales y busque el bienestar social. La creaci\u00f3n de alianzas que faciliten la donaci\u00f3n podr\u00eda transformar esta problem\u00e1tica en una gran oportunidad. Paloquemao, un lugar lleno de vida, colores y fragancias, un s\u00edmbolo del patrimonio de la capital, pero tambi\u00e9n un recordatorio de que, en medio de la abundancia, hay muchos sabores perdidos.<\/p>","margin":"default","text_color":"emphasis"}}]}]}]},{"type":"section","props":{"image":"wp-content\/uploads\/2025\/05\/Portadilla_figura1.jpg","image_position":"center-center","image_size":"cover","media_blend_mode":"darken","media_overlay":"rgba(124, 56, 17, 0.73)","sticky":"reveal","style":"default","text_color":"light","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"","width":"expand"},"children":[{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<blockquote>\n

<p><span>A pesar de la voluntad de algunos comerciantes por reducir el desperdicio, la falta de coordinaci\u00f3n entre los diferentes actores dificulta el proceso de redistribuci\u00f3n de alimentos. Esto provoca que los esfuerzos individuales de los vendedores no sean suficientes para generar un cambio real en la lucha contra el desperdicio alimentario. Sin un sistema colaborativo, las iniciativas aisladas carecen del impacto necesario para transformar esta problem\u00e1tica de manera significativa.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n

<p><\/p>","margin":"default"}}]}],"props":{"width":"small"}}]},{"type":"section","props":{"image_position":"center-center","style":"default","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"","width":"default"},"children":[{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m"},"children":[{"type":"divider","props":{"divider_element":"hr","margin":"xlarge","margin_remove_bottom":true}},{"type":"image","props":{"image":"wp-content\/uploads\/2022\/12\/CC_BY-NC-ND_icon-88x31-1.png","image_alt":" CC_BY-NC-ND","image_svg_color":"emphasis","link":"https:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/4.0\/deed.es","margin":"medium","margin_remove_bottom":true,"text_align":"center"}},{"type":"headline","props":{"content":"Estos contenidos est\u00e1n bajo una Licencia Creative Commons Atribuci\u00f3n-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional","margin":"small","margin_remove_top":false,"text_align":"center","title_element":"h6"}}]}]}],"name":"Creative-commons"}],"version":"4.5.4"} --></p><p>The post <a href="https://openscience.uniandes.edu.co/radiografia-sobre-el-desperdicio-de-alimentos-en-bogota/">Sabores perdidos: una radiografía sobre el desperdicio de alimentos en Bogotá</a> first appeared on <a href="https://openscience.uniandes.edu.co">Revistas Uniandes | Multimedia</a>.</p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
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		<title>El conocimiento tradicional del paisaje en comunidades indígenas mexicanas</title>
		<link>https://openscience.uniandes.edu.co/el-conocimiento-tradicional-del-paisaje-en-comunidades-indigenas-mexicanas/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[naturalezaysociedad@uniandes.edu.co]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 22 Apr 2025 02:11:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Especial: Día de la Madre Tierra]]></category>
		<category><![CDATA[Diálogos - Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" src="https://naturalezaysociedad.blob.core.windows.net/dialogos/banner/nys_banner.jpg" alt=""></p>
<div><a href="https://revistas.uniandes.edu.co/index.php/nys/article/view/10867">Tema libre &#8211; Especial Día de la Madre Tierra</a></div>
<h1>
<p><span>El conocimiento tradicional del paisaje en comunidades indígenas mexicanas</span></p>
</h1>
<div>
<p class="DOI"><span lang="ES"><a href="https://doi.org/10.53010/nys.dia.07">https://doi.org/10.53010/nys.dia.07</a><o:p></o:p></span></p>
</div>
<h3>Gerardo Bocco</h3>
<div>
<p>Investigador titular del Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental de la Universidad Nacional Autónoma de México (campus Morelia). Es geógrafo y especialista en geomorfología aplicada a cuestiones ambientales, con énfasis en el paisaje de pequeñas localidades rurales. Este trabajo se deriva de sus experiencias en campo, en comunidades nahuas, purépechas y mixtecas.</p>
</div>
<hr>
<div>
<h1>Introducción</h1>
<p>En comparación con la labor académica en etnobotánica y etnoecología (y parcialmente en etnopedología), la investigación en conocimiento tradicional del paisaje es sustancialmente menor. Lo anterior puede constatarse en el importante número de publicaciones, así como en la existencia de varias sociedades científicas que se abocan a temas etnobiológicos en sentido amplio (etnobotánicos, etnozoológicos, entre otros). Se ha argumentado que esta diferencia se explicaría por varias razones. En primer lugar, por la fortaleza académica de las áreas de conocimiento en botánica, ecología y en sus aproximaciones al estudio del ambiente. En segundo lugar, porque se ha reconocido que la noción de paisaje es intrínsecamente más compleja que la de cualquier organismo, tal como el caso de una planta o animal. En tercer lugar, y si se tratara de denominaciones en idioma local, la detección y nomenclaturas en torno a paisaje hace aún más compleja la documentación y traducción en el contexto del denominado diálogo de saberes. Los sistemas y taxonomías biológicas están establecidas a nivel universal desde hace siglos; en tanto, por contraste, los sistemas clasificatorios del paisaje, incluyendo aquellos del terreno en los que se despliegan, no resultan fácilmente generalizables y pueden ser controversiales o confusos. Tal es el caso de una elevación, que podría denominarse sierra, serranía o lomerío, dependiendo del contexto en el que se usa. En cambio, una especie de pino recibirá la misma denominación en cuanto a género y especie independientemente del contexto.</p>
<p>En esta reflexión se hará énfasis en la complejidad que encierra el abordaje del conocimiento tradicional, local y, por lo general, indígena, sobre el paisaje. En primer lugar, se revisa de manera sintética este concepto y los enfoques que animaron su estudio. Luego se consideran los aportes al tema desde el conocimiento tradicional, con algún énfasis en las formas del terreno o geoformas presentes en el paisaje de que se trate. Finalmente, se proponen conclusiones y sugerencias para otros estudios, en especial, desde la geografía ambiental, campo emergente que se propone contribuir a cerrar la brecha entre la geografía física y humana<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><span>[1]</span></a>.</p>
</p>
</div>
<div>
<h1><span>El paisaje: riqueza y complejidad. La importancia del terreno y las geoformas</span></h1>
</p>
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<p><img decoding="async" src="/wp-content/uploads/2025/04/Foto1.jpg" alt="Terrazas agrícolas "></p>
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<p style="text-align: center;"><strong>Foto 1. </strong>Terrazas agrícolas bajo diversos usos del suelo en laderas cercanas al Lago Titicaca, Bolivia. Prácticas milenarias basadas en conocimiento tradicional del paisaje. <strong>Fuente:</strong> fotografía tomada por el autor.</p>
</div>
<div>
<p>Tradicionalmente, el paisaje se ha definido, de manera laxa, como una porción del espacio (bien terreno, bien territorio) que puede ser percibida y reconocida por un observador. Una propiedad esencial que siempre se ha destacado es su carácter integral, es decir, que comprende componentes tanto biofísicos como sociales y culturales. De tal manera que elementos tales como el terreno y los suelos, la cubierta vegetal y el uso del suelo, idealmente, deben ser estudiados de manera interdisciplinaria. Lo anterior permite la comprensión de la aptitud o capacidad productiva de una porción de terreno desde la perspectiva del conocimiento local ambiental.</p>
<p>Sin embargo, en la práctica, ha sido difícil respetar estas aproximaciones y, en cambio, se ha parcelado el estudio de paisaje. Así, se han adoptado, por un lado, visiones ecológicas y físicogeográficas y, por otro, aproximaciones desde la geografía cultural y la antropología social. En el primer caso, se hace énfasis en los aspectos biofísicos, mientras que, en el segundo, en los sociales y culturales, comúnmente sin establecer vínculos coherentes, complementarios, entre ambas visiones.</p>
<p>Desde la geografía ambiental resulta pertinente examinar las ventajas y limitaciones de la ruptura entre la dicotomía naturaleza y cultura. Así, se ha retenido lo espacial como dimensión esencial e insustituible en el concepto de paisaje. En este sentido, se han adoptado dos formas de concebir el espacio. Por un lado, el espacio en tanto superficie continua, cuyas posibles homogeneidades y discontinuidades pueden ser detectadas y delimitadas mediante el análisis estadístico de sus variables. Por otro, el espacio concebido como una entidad estratificable en unidades ambientales relativamente homogéneas desde una o más variables explicativas a partir de la delimitación realizada por un intérprete, sea un productor local o un técnico externo a una comunidad.</p>
<p>El terreno constituye la base sobre la que se despliega un paisaje. Las aproximaciones desde el estudio de sus formas son variadas, lo cual explica, en parte, la falta del reconocimiento de su posible generalidad. Las geoformas pueden clasificarse, por su origen o expresión topográfica, desde los siguientes enfoques:</p>
<ul>
<li>Morfoestructural (morfolitológico o morfotectónico), para destacar la influencia del tipo de roca o fuerza desde el interior de la corteza que las originaron.</li>
<li>Morfoclimático, para destacar la naturaleza de los ambientes bioclimáticos que las modelaron, en el pasado y el presente.</li>
<li>Morfodinámico, para señalar las características de los procesos denudatorios<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><span>[2]</span></a> actuales, tales como la erosión hídrica o eólica, o gravitatorios, como podrían ser los deslizamientos o derrumbes.</li>
<li>Morfográfico (formas de las laderas) y mofométrico (geometría de las laderas), de índole descriptiva de la expresión topográfica en el terreno, independientemente de su génesis.</li>
</ul>
<p>Para propósitos prácticos, como en el caso de los estudios de suelos, cubierta y uso del terreno y del paisaje, se suele recurrir a este último enfoque, con alguna consideración de las características bioclimáticas actuales. A tal efecto, se puede hacer uso de dos sistemas clasificatorios de alcance general, a dos escalas espaciales (o niveles de resolución)<a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><span>[3]</span></a>. Para el nivel de reconocimiento regional, y en particular a partir de su morfometría, las clases propuestas son: montaña (alta o baja), lomerío (alto o bajo), altiplanicie, valle, sistema de transición o de piedemonte y planicie. Para el nivel detallado, se reconoce la noción de toposecuencia, desde las porciones elevadas hasta el nivel de base: cima, ladera (divisible en clases de acuerdo con la inclinación de su pendiente), ladera de piedemonte y planicie acumulativa (nivel de base).</p>
</p>
<p>Estas clases permiten estratificar el espacio y proponer unidades básicas para la delimitación de las unidades, utilizando aproximaciones bien de vegetación (por su estructura arbórea, arbustiva o herbácea) o bien de uso del suelo (agropecuario, forestal o asentamiento humano e infraestructura). Este tipo de metodología permite comprender las características generales del terreno y paisaje desde el punto de vista técnico y, desde allí, aproximarse a la sabiduría campesina o conocimiento tradicional.</p>
</p>
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<div>
<h1><span lang="ES">El conocimiento tradicional del paisaje mexicano y la noción “tierra”<o:p></o:p></span></h1>
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<p><img decoding="async" src="/wp-content/uploads/2025/04/Foto2.jpg" alt=""></p>
<div>
<p><strong>Foto 2. </strong>Terraza agrícola en valle en la Mixteca Alta, Oaxaca, México. Cultivo de maíz de temporal (de secano, en milpa tradicional), arado con yunta de bueyes. Las terrazas antiguas en esa zona fueron datadas en al menos 2 500 años. <strong>Fuente:</strong> fotografía tomada por el autor.</p>
</div>
<p><img decoding="async" src="/wp-content/uploads/2025/04/Foto3.jpg" alt=""></p>
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<p><strong>Foto 3. </strong>Valle fluvial ubicado en la cuenca alta del río Pilcomayo, Bolivia. El lecho menor, con escurrimiento; el lecho mayor, ambos lados, muestra depósitos de cauce. Al centro y al fondo, flanqueado por laderas, un abanico aluvial (triangular) converge sobre el curso.<strong>  Fuente:</strong> fotografía tomada por el autor.</p>
</div>
<div>
<p>Los estudios etnobotánicos, que a su vez nutren a los etnoecológicos y, en ciertos casos, a los etnopedológicos (también denominados etnoedafológicos), reconocen una trayectoria de al menos siete décadas. En buena medida, se ha debido al liderazgo impartido por destacados estudiosos tales como Alfredo Barrera y Efraím Hernández-Xolocotzi. En tanto, los trabajos relacionados con el conocimiento tradicional del paisaje, bajo diversas denominaciones, empezaron a publicarse en la década de 1980. Sin duda, antecedidos por reflexiones desde la agronomía y la edafología, que también nutrieron los posteriores trabajos en agroecología, bajo la influencia de excelentes científicos, tales como el ya mencionado Hernández-Xolocotzi.</p>
<p>Esta labor pionera encuentra un fértil entorno para su desarrollo en la Universidad Autónoma de Chapingo y en el Colegio de Posgraduados. El trabajo de Carlos Ortiz-Solorio y colaboradores desde los 80, a partir de su docencia e investigación edafológicas, se orienta hacia el conocimiento local en terreno, suelos y taxonomía; y su aptitud en el manejo agrícola tradicional. Es desde esta perspectiva que, primero, contribuyen a una clasificación mesoamericana de suelos, en colaboración con Bárbara Williams y, segundo, formulan el concepto y operan en la práctica una clasificación de “tierras”, es decir, entidades integrales desde la visión campesina. Para ello, utilizan técnicas de coinvestigación o investigación participativa en campo que permiten recopilar y documentar el conocimiento tradicional heredado en forma oral a través de las generaciones.</p>
<p>Es destacable el uso del término “tierra”, en el que se reconocen dos vertientes. En primer lugar, su uso coloquial en el medio rural mexicano hace referencia a una unidad integral, tanto de suelos y cuerpo natural, como del terreno y de las condiciones ambientales en los que se desarrollan. Asimismo, a las condiciones sociales y económicas bajo las cuales se manejan según su aptitud productiva. Estas características proporcionan un carácter dinámico a la noción de tierra y por lo tanto a su conocimiento tradicional.</p>
<p>En segundo lugar, al ser el concepto tierra una traducción casi literal del término <em>land</em>, se ha utilizado a nivel global por diversos organismos de Naciones Unidas para muchos de sus programas de apoyo a la agricultura y el ordenamiento del territorio. Además, se encuentra en la raíz del concepto paisaje en lenguas anglosajonas (<em>landscape</em>, por ejemplo).  De tal manera que la noción tierra encierra una excelente aproximación a un objeto integrado para la investigación, tanto científica convencional, como tradicional. Es decir, se encuentra en el centro de la noción de conocimiento tradicional del paisaje en México. En otras palabras, es un término comprensible, y bajo el mismo significado, tanto para un campesino como para un académico estudioso del terreno, los suelos o la agricultura.</p>
<p>La noción tierra es esencial y por lo tanto ha recibido reconocimiento literal en diversos idiomas indígenas, tal como <em>lu’um</em> en maya yucateco, <em>tlalli</em> en náhuatl o <em>echeri</em> en purépecha. La riqueza de estas denominaciones es destacada por Pulido Secundino y Bocco (2016) para el caso de <em>echeri</em> en la comunidad de Comachuén, en la meseta Purépecha<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><span>[4]</span></a>. En su interpretación, Pulido, cuya lengua materna es el purépecha, señala que la raíz <em>echeri</em> designa, de manera escalonada y articulada, las siguientes categorías: planeta tierra, mundo; territorio, tierra, predio o parcela; terreno, suelo; suelo, polvo, lodo.</p>
<p>A modo de ejemplo, se presentan aquí algunos estudios de caso que permiten precisar el alcance de los conceptos tierra y paisaje descritos arriba. Ortiz y Gutiérrez (2001), en su trabajo en una comunidad otomí en el estado de Hidalgo, centro de México, documentan la diferenciación indígena de tres niveles de tierras<a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><span>[5]</span></a>. A partir de un nivel general, diferencian las de labor de las de no-labor (por salinidad) sólo utilizadas para romeritos<a href="#_ftn3" name="_ftnref3"><span>[6]</span></a>, e incluye un uso agrícola preferido para cada clase (tabla 1).</p>
<p><strong>Tabla 1.</strong> Tierras de labor (en español y otomí) y uso agrícola preferido para cada clase. Fuente: adaptado de Ortiz y Gutiérrez (2001).</p>
<table width="100%">
<tbody>
<tr>
<td width="35%">
<p><strong>Clase de tierra de labor (español)</strong></p>
</td>
<td width="34%">
<p><strong>Clase de tierra de labor (otomí)</strong></p>
</td>
<td width="30%">
<p><strong>Uso agrícola documentado</strong></p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="35%">
<p>Lama</p>
</td>
<td width="34%">
<p><em>Pehai</em></p>
</td>
<td width="30%">
<p>Maíz, alfalfa, trigo y cebada</p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="35%">
<p>Arenosa</p>
</td>
<td width="34%">
<p><em>´Bomuhai</em></p>
</td>
<td width="30%">
<p>Hortalizas</p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="35%">
<p>Blanca</p>
</td>
<td width="34%">
<p><em>T´axhai</em></p>
</td>
<td width="30%">
<p>Maíz, alfalfa y maguey</p>
</td>
</tr>
<tr>
<td width="35%">
<p>Tepetate</p>
</td>
<td width="34%">
<p><em>Xidohai</em></p>
</td>
<td width="30%">
<p>Jitomate y chile</p>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>En otro estudio, los mismos autores describen tres niveles jerárquicos y una nomenclatura de las clases de tierras (en español y náhuatl) en una comunidad matlatzinca en el Estado de México<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><span>[7]</span></a>. Como en el caso anterior, el primer nivel es general (en este caso, denominado la tierra de todos); el segundo nivel diferencia las tierras de labor de las de no-labor; y el tercer nivel incluye las clases reconocidas y denominadas por los campesinos: dos clases de tierras negras, una amarilla, una arenosa, una chinampa<a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><span>[8]</span></a> y una de no-labor. En ambos casos, su orientación preponderante es hacia la etnoedafología, en tanto uno de los caminos posibles para los trabajos sobre clases campesinas de tierra.</p>
<p>Desde una perspectiva etnogeográfica en Comachuén, Pulido formula el concepto de unidades de paisaje locales (UPL) para aludir a las unidades de diferenciación del territorio en función de rasgos fisiográficos y de localización altitudinal. Asimismo, define clases de tierra locales (CTL) a partir de criterios ambientales y de calidad de uso (ver una síntesis, que incluye la nomenclatura en purépecha, representada en figura 1). Pulido precisa que las UPL se reconocen a partir de tres variables: 1) geoformas propiamente dichas acompañadas de sus propiedades ambientales, 2) clases de tierra locales (aptitud) y 3) por parajes. Estos últimos, denominados con un nombre de lugar o topónimo, es decir, un nombre propio, único, y que por lo tanto no pertenece a una clase (tabla 1). En general, la noción de paraje no se documenta en este tipo de estudios. Pero al igual que la palabra “tierra”, este es un término muy utilizado en zonas campesinas en México y otros países de América Latina. Dependiendo de cómo y para qué se utilice, dicha denominación cumple un papel muy importante en los territorios bajo agricultura tradicional para aludir tanto a pertenencia (apego) como a delimitación del territorio.</p>
</p>
</div>
<p><img decoding="async" src="/wp-content/uploads/2025/04/Figura1.png" alt="Exposición tiburones-007"></p>
<div>
<p><strong>Figura 1.</strong> Perfil fisiográfico y principales geoformas identificadas desde el conocimiento local en Comachuén, meseta Purépecha, Michoacán. Fuente: tomado de Pulido y Bocco (2016). Se usa con autorización de la revista <em>Investigaciones Geográficas</em>.</p>
</div>
<div>
<p>En estos ejemplos se presenta la documentación, a partir del trabajo de campo participativo, de las categorías campesinas derivadas del conocimiento tradicional de sus tierras, y se incluyen propiedades de sus suelos y la capacidad productiva de los mismos. Todos ellos encierran, en el marco de una cuidada sencillez, una gran complejidad, conocimiento y sabiduría local.</p>
</div>
<blockquote>
<p><span>«Es destacable el uso del término “tierra”, en el que se reconocen dos vertientes. En primer lugar, su uso coloquial en el medio rural mexicano hace referencia a una unidad integral, tanto de suelos y cuerpo natural, como del terreno y de las condiciones ambientales en los que se desarrollan. Asimismo, a las condiciones sociales y económicas bajo las cuales se manejan según su aptitud productiva. Estas características proporcionan un carácter dinámico a la noción de tierra y por lo tanto a su conocimiento tradicional».</span></p>
</blockquote>
<hr>
<p><img decoding="async" src="/wp-content/uploads/2025/04/Foto4.png" alt="Sierra y planicie en región preandina"></p>
<div>
<p style="text-align: center;"><strong>Foto 4.</strong> Sierra y planicie en región preandina, en el noroeste de la Argentina, bajo clima templado con lluvias en verano. Al fondo, sobre la sierra, cubierta de matorral; sobre la planicie, un mosaico agrícola de temporal, parcelas en descanso, y cubierta vegetal remanente de tipo arbustivo/arbóreo. <strong>Fuente</strong>: fotografía tomada e intervenida por el autor.</p>
</div>
<div>
<h2><strong>Conclusiones para el debate</strong></h2>
</div>
<div>
<p>En este texto se han presentado de manera concisa algunos argumentos sobre el conocimiento tradicional del paisaje como una modalidad del conocimiento tradicional ambiental en zonas campesinas o indígenas. El trabajo se concentra en México por tratarse de un territorio de gran diversidad cultural y geográfica. Entonces, es un caso ideal para abordar el tema desde la geografía ambiental. Sin duda, la bibliografía internacional ofrece un sinnúmero de estudios igualmente valiosos.</p>
<p>Hay algunos temas que merecen un comentario final y tal vez alguna sugerencia para posteriores estudios más amplios. Un tópico que ha destacado entre muchos interesados en el tema es la necesidad (o no) de validar este conocimiento o sabiduría por parte de la ciencia convencional. Más allá del criticismo que ha emergido por considerar este requerimiento como inconveniente o innecesaria, cabe señalar dos cuestiones. La primera es que el conocimiento tradicional no es estático sino extremadamente dinámico, tal cual el caso en cualquier dominio de la cultura. La segunda sugiere que este dinamismo suele estar acompañado de un diálogo entre diferentes modalidades del conocimiento, entre la sabiduría y la ciencia convencional, construyéndose así una ciencia híbrida, transdisciplinaria, al calor del diálogo de saberes en diferentes ambientes de trabajo, comunitarios, académicos y técnicos.</p>
<p>Otro tema que se toca sólo de manera tangencial en este trabajo es la dimensión práctica del conocimiento tradicional del paisaje. Desde hace al menos 40 años, un nutrido sector académico en ciencias naturales, sociales e ingenierías, no sólo ha aceptado la solidez del conocimiento tradicional. Además, ha postulado que, en la mayor parte de los casos, los planes y programas de conservación de recursos y ordenamientos territoriales en zonas campesinas, no pueden prescindir del aporte de este conocimiento tanto para definir los problemas como para proponer soluciones viables.</p>
<p>No hemos abordado aquí el tema de la cartografía campesina, que se realiza mediante métodos tales como la etnografía para alimentar sistemas de información geográfica participativos (SIG-P). Sin embargo, son un corolario a los argumentos esgrimidos, en especial a partir de los estudios de caso reseñados. Se trata de herramientas muy poderosas, pero que deben basarse en técnicas igualmente sólidas de recopilación y documentación del conocimiento, en especial si la información se presenta en idioma local.</p>
<p>Por otro lado, la etnoedafología o etnopedología sólo se ha incluido de manera superficial, en el marco de los sistemas campesinos de tierra. Sin embargo, el corpus ofrecido por esta disciplina es abundante y de gran solidez. Sus especialistas han desentrañado indicios contenidos en pinturas y documentos tanto prehispánicos en lenguas indígenas, como en el español de la colonia temprana. Además, han contribuido de manera sustantiva al fortalecimiento de planes y programas de conservación de suelos y control de su degradación.</p>
<p>De igual manera, sólo se ha mencionado, sin profundizar en el tema, el enfoque etnogeográfico, que alberga al etnopaisajístico, poco conocido en el medio académico mexicano, pero que puede ser útil para fundamentar la integralidad y la dimensión espacial del conocimiento del paisaje. Muy cercano al mismo, y tampoco de uso común en agronomía o geografía, es el enfoque etnofisiográfico, más cercano a la geografía cognitiva y a la lingüística.</p>
<p>Para concluir, es necesario enfatizar que el tema que nos ocupa merece atención por parte de una multiplicidad de actores, académicos y comunitarios. Se trata de herramientas muy poderosas para comprender dimensiones ambientales específicas. Asimismo, sería conveniente que el enfoque etnoecológico, tan común en nuestro medio, pueda ser contrastado y enriquecido con los señalamientos contenidos en este texto.</p>
</div>
<div>
<h1><span>Agradecimientos</span></h1>
</p>
</div>
<div>
<p>El trabajo se realizó en el marco del proyecto DGAPA “América Latina y la historia ambiental: tramas intelectuales, redes y actores en el Antropoceno. 1940-2020”. Me gustaría hacer unos agradecimientos para las personas y entidades que posibilitaron este documento. En primer lugar, agradezco la eficiencia y cordialidad en el trabajo editorial de los colegas de la Universidad de los Andes (Colombia) y, en especial, los comentarios críticos de los revisores. Reconozco la labor de la maestra Raquel González García, a cargo del Centro de Documentación del CIGA, mi entidad académica, por su apoyo en la búsqueda de bibliografía. En especial, agradezco los conocimientos que generosamente me han trasmitido el Dr. Juan Pulido Secundino, durante ya un par de décadas, y el maestro Israel Hernández López, los últimos años, en el contexto de nuestra colaboración y amistad. Ambos hablantes de sus lenguas maternas (purépecha y chinanteco respectivamente) han influido de manera sustantiva en mi visión y sensibilidad en torno al conocimiento tradicional del paisaje.</p>
</div>
<div>
<h2><strong>Notas de página</strong></h2>
</div>
<div>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Por ello, se incluyen una serie de sugerencias bibliográficas que podrían ser del interés de los lectores al final de este texto, para invitar a la profundización de los temas que se tratan aquí. De ser preciso, pueden ser solicitadas en formato digital al autor del artículo.</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[2]</a>Este término hace referencia a la erosión o desplazamientos de materia sólida a causa de fenómenos naturales como lluvias, heladas o vientos viertes.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[3]</a>Según la propuesta de Zinck (2016), mencionado en las sugerencias bibliográficas al final del artículo, en el formato PDF. </p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[4]</a> El pueblo purépecha habla variantes pertenecientes a la familia lingüística tarasca. Se encuentran en el estado de Michoacán, en la región norcentral de la entidad. Esta área se ubica entre los 1 600 y 2 600 m s. n. m. y se le denomina P’orhépecheo o Purhépecherhu, que significa “lugar donde viven los p’urhé”. Para mayor información consultar: <a href="https://atlas.inpi.gob.mx/purhepecha-etnografia/">https://atlas.inpi.gob.mx/purhepecha-etnografia/</a></p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[5]</a> Los otomíes del estado de Hidalgo se autodenominan hñähñü. Para mayor información consultar: https://sic.gob.mx/ficha.php </p>
<p><a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[6]</a> El romerito —Suaeda torreyana S. Watson— es una planta arbustiva que forma parte de la variedad de los quelites. Su nombre deriva del náhuatl quilitl, que significa “hierba comestible”. Es muy resistente a la salinidad en suelos; constituye un platillo tradicional de la gastronomía mexicana. Para mayor información consultar: https://www.mexicodesconocido.com.mx/romeritos.html </p>
<p><a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><span>[7]</span></a> Matlatzinca es el término con que los mexicas designaron a este pueblo. En náhuatl, lengua de los mexicas, significa «los señores de la red» o «los que hacen redes”. Para mayor información consultar la página web del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI): <a href="https://www.gob.mx/inpi">https://www.gob.mx/inpi</a>.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[8]</a> La palabra chinampa, proviene del náhuatl <em>chinampan</em> o “en la cerca de cañas”. La chinampa es un método de cultivo que se utilizaba por los mexicas para ampliar el territorio en lagos y lagunas del Valle de México y en las que cultivaban flores y verduras. Para mayor información consultar: <a href="https://www.gob.mx/agricultura/es/articulos/la-agricultura-en-chinampas">https://www.gob.mx/agricultura/es/articulos/la-agricultura-en-chinampas</a></p>
</div>
<hr>
<p><a href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/deed.es"><img decoding="async" src="/wp-content/uploads/2022/12/CC_BY-NC-ND_icon-88x31-1.png" alt=" CC_BY-NC-ND"></a></p>
<h6>Estos contenidos están bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional</h6>
<p><span id="more-3583"></span><br />
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<p><span>El conocimiento tradicional del paisaje en comunidades ind\u00edgenas mexicanas<\/span><\/p>","margin":"small","margin_remove_bottom":false,"margin_remove_top":false,"title_color":"emphasis","title_decoration":"divider","title_element":"h1","title_style":"heading-small"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p class=\"DOI\"><span lang=\"ES\"><a href=\"https:\/\/doi.org\/10.53010\/nys.dia.07\">https:\/\/doi.org\/10.53010\/nys.dia.07<\/a><o:p><\/o:p><\/span><\/p>","margin":"default"},"name":"doi"},{"name":"Autor","type":"headline","props":{"block_align":"center","content":"Gerardo Bocco","title_decoration":"bullet","title_element":"h3"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p>Investigador titular del Centro de Investigaciones en Geograf\u00eda Ambiental de la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico (campus Morelia). Es ge\u00f3grafo y especialista en geomorfolog\u00eda aplicada a cuestiones ambientales, con \u00e9nfasis en el paisaje de peque\u00f1as localidades rurales. Este trabajo se deriva de sus experiencias en campo, en comunidades nahuas, pur\u00e9pechas y mixtecas.<\/p>","margin":"default","text_color":"emphasis"},"name":"Biografia"},{"name":"Divider Style Default","type":"divider","props":{"divider_element":"hr"}}]}]},{"type":"row","props":{"margin":"large"},"children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-1"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<h1>Introducci\u00f3n<\/h1>\n

<p>En comparaci\u00f3n con la labor acad\u00e9mica en etnobot\u00e1nica y etnoecolog\u00eda (y parcialmente en etnopedolog\u00eda), la investigaci\u00f3n en conocimiento tradicional del paisaje es sustancialmente menor. Lo anterior puede constatarse en el importante n\u00famero de publicaciones, as\u00ed como en la existencia de varias sociedades cient\u00edficas que se abocan a temas etnobiol\u00f3gicos en sentido amplio (etnobot\u00e1nicos, etnozool\u00f3gicos, entre otros). Se ha argumentado que esta diferencia se explicar\u00eda por varias razones. En primer lugar, por la fortaleza acad\u00e9mica de las \u00e1reas de conocimiento en bot\u00e1nica, ecolog\u00eda y en sus aproximaciones al estudio del ambiente. En segundo lugar, porque se ha reconocido que la noci\u00f3n de paisaje es intr\u00ednsecamente m\u00e1s compleja que la de cualquier organismo, tal como el caso de una planta o animal. En tercer lugar, y si se tratara de denominaciones en idioma local, la detecci\u00f3n y nomenclaturas en torno a paisaje hace a\u00fan m\u00e1s compleja la documentaci\u00f3n y traducci\u00f3n en el contexto del denominado di\u00e1logo de saberes. Los sistemas y taxonom\u00edas biol\u00f3gicas est\u00e1n establecidas a nivel universal desde hace siglos; en tanto, por contraste, los sistemas clasificatorios del paisaje, incluyendo aquellos del terreno en los que se despliegan, no resultan f\u00e1cilmente generalizables y pueden ser controversiales o confusos. Tal es el caso de una elevaci\u00f3n, que podr\u00eda denominarse sierra, serran\u00eda o lomer\u00edo, dependiendo del contexto en el que se usa. En cambio, una especie de pino recibir\u00e1 la misma denominaci\u00f3n en cuanto a g\u00e9nero y especie independientemente del contexto.<\/p>\n

<p>En esta reflexi\u00f3n se har\u00e1 \u00e9nfasis en la complejidad que encierra el abordaje del conocimiento tradicional, local y, por lo general, ind\u00edgena, sobre el paisaje. En primer lugar, se revisa de manera sint\u00e9tica este concepto y los enfoques que animaron su estudio. Luego se consideran los aportes al tema desde el conocimiento tradicional, con alg\u00fan \u00e9nfasis en las formas del terreno o geoformas presentes en el paisaje de que se trate. Finalmente, se proponen conclusiones y sugerencias para otros estudios, en especial, desde la geograf\u00eda ambiental, campo emergente que se propone contribuir a cerrar la brecha entre la geograf\u00eda f\u00edsica y humana<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><span>[1]<\/span><\/a>.<\/p>\n

<p><\/p>","margin":"default","text_color":"emphasis"}}]}]}]},{"type":"section","props":{"image_position":"center-center","style":"default","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"","width":"small"},"children":[{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<h1><span>El paisaje: riqueza y complejidad. La importancia del terreno y las geoformas<\/span><\/h1>\n

<p><\/p>","margin":"default"}},{"type":"image","props":{"image":"wp-content\/uploads\/2025\/04\/Foto1.jpg","image_alt":"Terrazas agr\u00edcolas ","image_svg_color":"emphasis","margin":"remove-vertical"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p style=\"text-align: center;\"><strong>Foto 1. <\/strong>Terrazas agr\u00edcolas bajo diversos usos del suelo en laderas cercanas al Lago Titicaca, Bolivia. Pr\u00e1cticas milenarias basadas en conocimiento tradicional del paisaje. <strong>Fuente:<\/strong> fotograf\u00eda tomada por el autor.<\/p>","margin":"default"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p>Tradicionalmente, el paisaje se ha definido, de manera laxa, como una porci\u00f3n del espacio (bien terreno, bien territorio) que puede ser percibida y reconocida por un observador. Una propiedad esencial que siempre se ha destacado es su car\u00e1cter integral, es decir, que comprende componentes tanto biof\u00edsicos como sociales y culturales. De tal manera que elementos tales como el terreno y los suelos, la cubierta vegetal y el uso del suelo, idealmente, deben ser estudiados de manera interdisciplinaria. Lo anterior permite la comprensi\u00f3n de la aptitud o capacidad productiva de una porci\u00f3n de terreno desde la perspectiva del conocimiento local ambiental.<\/p>\n

<p>Sin embargo, en la pr\u00e1ctica, ha sido dif\u00edcil respetar estas aproximaciones y, en cambio, se ha parcelado el estudio de paisaje. As\u00ed, se han adoptado, por un lado, visiones ecol\u00f3gicas y f\u00edsicogeogr\u00e1ficas y, por otro, aproximaciones desde la geograf\u00eda cultural y la antropolog\u00eda social. En el primer caso, se hace \u00e9nfasis en los aspectos biof\u00edsicos, mientras que, en el segundo, en los sociales y culturales, com\u00fanmente sin establecer v\u00ednculos coherentes, complementarios, entre ambas visiones.<\/p>\n

<p>Desde la geograf\u00eda ambiental resulta pertinente examinar las ventajas y limitaciones de la ruptura entre la dicotom\u00eda naturaleza y cultura. As\u00ed, se ha retenido lo espacial como dimensi\u00f3n esencial e insustituible en el concepto de paisaje. En este sentido, se han adoptado dos formas de concebir el espacio. Por un lado, el espacio en tanto superficie continua, cuyas posibles homogeneidades y discontinuidades pueden ser detectadas y delimitadas mediante el an\u00e1lisis estad\u00edstico de sus variables. Por otro, el espacio concebido como una entidad estratificable en unidades ambientales relativamente homog\u00e9neas desde una o m\u00e1s variables explicativas a partir de la delimitaci\u00f3n realizada por un int\u00e9rprete, sea un productor local o un t\u00e9cnico externo a una comunidad.<\/p>\n

<p>El terreno constituye la base sobre la que se despliega un paisaje. Las aproximaciones desde el estudio de sus formas son variadas, lo cual explica, en parte, la falta del reconocimiento de su posible generalidad. Las geoformas pueden clasificarse, por su origen o expresi\u00f3n topogr\u00e1fica, desde los siguientes enfoques:<\/p>\n

<ul>\n

<li>Morfoestructural (morfolitol\u00f3gico o morfotect\u00f3nico), para destacar la influencia del tipo de roca o fuerza desde el interior de la corteza que las originaron.<\/li>\n

<li>Morfoclim\u00e1tico, para destacar la naturaleza de los ambientes bioclim\u00e1ticos que las modelaron, en el pasado y el presente.<\/li>\n

<li>Morfodin\u00e1mico, para se\u00f1alar las caracter\u00edsticas de los procesos denudatorios<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><span>[2]<\/span><\/a> actuales, tales como la erosi\u00f3n h\u00eddrica o e\u00f3lica, o gravitatorios, como podr\u00edan ser los deslizamientos o derrumbes.<\/li>\n

<li>Morfogr\u00e1fico (formas de las laderas) y mofom\u00e9trico (geometr\u00eda de las laderas), de \u00edndole descriptiva de la expresi\u00f3n topogr\u00e1fica en el terreno, independientemente de su g\u00e9nesis.<\/li>\n<\/ul>\n

<p><\/p>\n

<p>Para prop\u00f3sitos pr\u00e1cticos, como en el caso de los estudios de suelos, cubierta y uso del terreno y del paisaje, se suele recurrir a este \u00faltimo enfoque, con alguna consideraci\u00f3n de las caracter\u00edsticas bioclim\u00e1ticas actuales. A tal efecto, se puede hacer uso de dos sistemas clasificatorios de alcance general, a dos escalas espaciales (o niveles de resoluci\u00f3n)<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><span>[3]<\/span><\/a>. Para el nivel de reconocimiento regional, y en particular a partir de su morfometr\u00eda, las clases propuestas son: monta\u00f1a (alta o baja), lomer\u00edo (alto o bajo), altiplanicie, valle, sistema de transici\u00f3n o de piedemonte y planicie. Para el nivel detallado, se reconoce la noci\u00f3n de toposecuencia, desde las porciones elevadas hasta el nivel de base: cima, ladera (divisible en clases de acuerdo con la inclinaci\u00f3n de su pendiente), ladera de piedemonte y planicie acumulativa (nivel de base).<\/p>\n

<p><\/p>\n

<p>Estas clases permiten estratificar el espacio y proponer unidades b\u00e1sicas para la delimitaci\u00f3n de las unidades, utilizando aproximaciones bien de vegetaci\u00f3n (por su estructura arb\u00f3rea, arbustiva o herb\u00e1cea) o bien de uso del suelo (agropecuario, forestal o asentamiento humano e infraestructura). Este tipo de metodolog\u00eda permite comprender las caracter\u00edsticas generales del terreno y paisaje desde el punto de vista t\u00e9cnico y, desde all\u00ed, aproximarse a la sabidur\u00eda campesina o conocimiento tradicional.<\/p>\n

<p><\/p>","margin":"default","text_color":"emphasis"}}]}]}]},{"type":"section","props":{"image_position":"center-center","style":"default","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"","width":"large"},"children":[{"type":"row","props":{"width":"small"},"children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<h1><span lang=\"ES\">El conocimiento tradicional del paisaje mexicano y la noci\u00f3n \u201ctierra\u201d<o:p><\/o:p><\/span><\/h1>","margin":"default"}}]}]},{"type":"row","props":{"layout":"1-2,1-2"},"children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-2"},"children":[{"type":"image","props":{"image":"wp-content\/uploads\/2025\/04\/Foto2.jpg","image_svg_color":"emphasis","margin":"default"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p><strong>Foto 2. <\/strong>Terraza agr\u00edcola en valle en la Mixteca Alta, Oaxaca, M\u00e9xico. Cultivo de ma\u00edz de temporal (de secano, en milpa tradicional), arado con yunta de bueyes. Las terrazas antiguas en esa zona fueron datadas en al menos 2\u00a0500 a\u00f1os. <strong>Fuente:<\/strong> fotograf\u00eda tomada por el autor.<\/p>","margin":"default"}}]},{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-2"},"children":[{"type":"image","props":{"image":"wp-content\/uploads\/2025\/04\/Foto3.jpg","image_svg_color":"emphasis","margin":"default"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p><strong>Foto 3. <\/strong>Valle fluvial ubicado en la cuenca alta del r\u00edo Pilcomayo, Bolivia. El lecho menor, con escurrimiento; el lecho mayor, ambos lados, muestra dep\u00f3sitos de cauce. Al centro y al fondo, flanqueado por laderas, un abanico aluvial (triangular) converge sobre el curso.<strong> \u00a0Fuente:<\/strong> fotograf\u00eda tomada por el autor.<\/p>","margin":"default"}}]}]},{"type":"row","props":{"width":"small"},"children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p>Los estudios etnobot\u00e1nicos, que a su vez nutren a los etnoecol\u00f3gicos y, en ciertos casos, a los etnopedol\u00f3gicos (tambi\u00e9n denominados etnoedafol\u00f3gicos), reconocen una trayectoria de al menos siete d\u00e9cadas. En buena medida, se ha debido al liderazgo impartido por destacados estudiosos tales como Alfredo Barrera y Efra\u00edm Hern\u00e1ndez-Xolocotzi. En tanto, los trabajos relacionados con el conocimiento tradicional del paisaje, bajo diversas denominaciones, empezaron a publicarse en la d\u00e9cada de 1980. Sin duda, antecedidos por reflexiones desde la agronom\u00eda y la edafolog\u00eda, que tambi\u00e9n nutrieron los posteriores trabajos en agroecolog\u00eda, bajo la influencia de excelentes cient\u00edficos, tales como el ya mencionado Hern\u00e1ndez-Xolocotzi.<\/p>\n

<p>Esta labor pionera encuentra un f\u00e9rtil entorno para su desarrollo en la Universidad Aut\u00f3noma de Chapingo y en el Colegio de Posgraduados. El trabajo de Carlos Ortiz-Solorio y colaboradores desde los 80, a partir de su docencia e investigaci\u00f3n edafol\u00f3gicas, se orienta hacia el conocimiento local en terreno, suelos y taxonom\u00eda; y su aptitud en el manejo agr\u00edcola tradicional. Es desde esta perspectiva que, primero, contribuyen a una clasificaci\u00f3n mesoamericana de suelos, en colaboraci\u00f3n con B\u00e1rbara Williams y, segundo, formulan el concepto y operan en la pr\u00e1ctica una clasificaci\u00f3n de \u201ctierras\u201d, es decir, entidades integrales desde la visi\u00f3n campesina. Para ello, utilizan t\u00e9cnicas de coinvestigaci\u00f3n o investigaci\u00f3n participativa en campo que permiten recopilar y documentar el conocimiento tradicional heredado en forma oral a trav\u00e9s de las generaciones.<\/p>\n

<p>Es destacable el uso del t\u00e9rmino \u201ctierra\u201d, en el que se reconocen dos vertientes. En primer lugar, su uso coloquial en el medio rural mexicano hace referencia a una unidad integral, tanto de suelos y cuerpo natural, como del terreno y de las condiciones ambientales en los que se desarrollan. Asimismo, a las condiciones sociales y econ\u00f3micas bajo las cuales se manejan seg\u00fan su aptitud productiva. Estas caracter\u00edsticas proporcionan un car\u00e1cter din\u00e1mico a la noci\u00f3n de tierra y por lo tanto a su conocimiento tradicional.<\/p>\n

<p>En segundo lugar, al ser el concepto tierra una traducci\u00f3n casi literal del t\u00e9rmino <em>land<\/em>, se ha utilizado a nivel global por diversos organismos de Naciones Unidas para muchos de sus programas de apoyo a la agricultura y el ordenamiento del territorio. Adem\u00e1s, se encuentra en la ra\u00edz del concepto paisaje en lenguas anglosajonas (<em>landscape<\/em>, por ejemplo).\u00a0 De tal manera que la noci\u00f3n tierra encierra una excelente aproximaci\u00f3n a un objeto integrado para la investigaci\u00f3n, tanto cient\u00edfica convencional, como tradicional. Es decir, se encuentra en el centro de la noci\u00f3n de conocimiento tradicional del paisaje en M\u00e9xico. En otras palabras, es un t\u00e9rmino comprensible, y bajo el mismo significado, tanto para un campesino como para un acad\u00e9mico estudioso del terreno, los suelos o la agricultura.<\/p>\n

<p>La noci\u00f3n tierra es esencial y por lo tanto ha recibido reconocimiento literal en diversos idiomas ind\u00edgenas, tal como <em>lu\u2019um<\/em> en maya yucateco, <em>tlalli<\/em> en n\u00e1huatl o <em>echeri<\/em> en pur\u00e9pecha. La riqueza de estas denominaciones es destacada por Pulido Secundino y Bocco (2016) para el caso de <em>echeri<\/em> en la comunidad de Comachu\u00e9n, en la meseta Pur\u00e9pecha<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><span>[4]<\/span><\/a>. En su interpretaci\u00f3n, Pulido, cuya lengua materna es el pur\u00e9pecha, se\u00f1ala que la ra\u00edz <em>echeri<\/em> designa, de manera escalonada y articulada, las siguientes categor\u00edas: planeta tierra, mundo; territorio, tierra, predio o parcela; terreno, suelo; suelo, polvo, lodo.<\/p>\n

<p>A modo de ejemplo, se presentan aqu\u00ed algunos estudios de caso que permiten precisar el alcance de los conceptos tierra y paisaje descritos arriba. Ortiz y Guti\u00e9rrez (2001), en su trabajo en una comunidad otom\u00ed en el estado de Hidalgo, centro de M\u00e9xico, documentan la diferenciaci\u00f3n ind\u00edgena de tres niveles de tierras<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><span>[5]<\/span><\/a>. A partir de un nivel general, diferencian las de labor de las de no-labor (por salinidad) s\u00f3lo utilizadas para romeritos<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><span>[6]<\/span><\/a>, e incluye un uso agr\u00edcola preferido para cada clase (tabla 1).<\/p>\n

<p><strong>Tabla 1.<\/strong> Tierras de labor (en espa\u00f1ol y otom\u00ed) y uso agr\u00edcola preferido para cada clase. Fuente: adaptado de Ortiz y Guti\u00e9rrez (2001).<\/p>\n

<table width=\"100%\">\n

<tbody>\n

<tr>\n

<td width=\"35%\">\n

<p><strong>Clase de tierra de labor (espa\u00f1ol)<\/strong><\/p>\n<\/td>\n

<td width=\"34%\">\n

<p><strong>Clase de tierra de labor (otom\u00ed)<\/strong><\/p>\n<\/td>\n

<td width=\"30%\">\n

<p><strong>Uso agr\u00edcola documentado<\/strong><\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n

<tr>\n

<td width=\"35%\">\n

<p>Lama<\/p>\n<\/td>\n

<td width=\"34%\">\n

<p><em>Pehai<\/em><\/p>\n<\/td>\n

<td width=\"30%\">\n

<p>Ma\u00edz, alfalfa, trigo y cebada<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n

<tr>\n

<td width=\"35%\">\n

<p>Arenosa<\/p>\n<\/td>\n

<td width=\"34%\">\n

<p><em>\u00b4Bomuhai<\/em><\/p>\n<\/td>\n

<td width=\"30%\">\n

<p>Hortalizas<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n

<tr>\n

<td width=\"35%\">\n

<p>Blanca<\/p>\n<\/td>\n

<td width=\"34%\">\n

<p><em>T\u00b4axhai<\/em><\/p>\n<\/td>\n

<td width=\"30%\">\n

<p>Ma\u00edz, alfalfa y maguey<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n

<tr>\n

<td width=\"35%\">\n

<p>Tepetate<\/p>\n<\/td>\n

<td width=\"34%\">\n

<p><em>Xidohai<\/em><\/p>\n<\/td>\n

<td width=\"30%\">\n

<p>Jitomate y chile<\/p>\n<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n

<p>En otro estudio, los mismos autores describen tres niveles jer\u00e1rquicos y una nomenclatura de las clases de tierras (en espa\u00f1ol y n\u00e1huatl) en una comunidad matlatzinca en el Estado de M\u00e9xico<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><span>[7]<\/span><\/a>. Como en el caso anterior, el primer nivel es general (en este caso, denominado la tierra de todos); el segundo nivel diferencia las tierras de labor de las de no-labor; y el tercer nivel incluye las clases reconocidas y denominadas por los campesinos: dos clases de tierras negras, una amarilla, una arenosa, una chinampa<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><span>[8]<\/span><\/a> y una de no-labor. En ambos casos, su orientaci\u00f3n preponderante es hacia la etnoedafolog\u00eda, en tanto uno de los caminos posibles para los trabajos sobre clases campesinas de tierra.<\/p>\n

<p>Desde una perspectiva etnogeogr\u00e1fica en Comachu\u00e9n, Pulido formula el concepto de unidades de paisaje locales (UPL) para aludir a las unidades de diferenciaci\u00f3n del territorio en funci\u00f3n de rasgos fisiogr\u00e1ficos y de localizaci\u00f3n altitudinal. Asimismo, define clases de tierra locales (CTL) a partir de criterios ambientales y de calidad de uso (ver una s\u00edntesis, que incluye la nomenclatura en pur\u00e9pecha, representada en figura 1). Pulido precisa que las UPL se reconocen a partir de tres variables: 1) geoformas propiamente dichas acompa\u00f1adas de sus propiedades ambientales, 2) clases de tierra locales (aptitud) y 3) por parajes. Estos \u00faltimos, denominados con un nombre de lugar o top\u00f3nimo, es decir, un nombre propio, \u00fanico, y que por lo tanto no pertenece a una clase (tabla 1). En general, la noci\u00f3n de paraje no se documenta en este tipo de estudios. Pero al igual que la palabra \u201ctierra\u201d, este es un t\u00e9rmino muy utilizado en zonas campesinas en M\u00e9xico y otros pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina. Dependiendo de c\u00f3mo y para qu\u00e9 se utilice, dicha denominaci\u00f3n cumple un papel muy importante en los territorios bajo agricultura tradicional para aludir tanto a pertenencia (apego) como a delimitaci\u00f3n del territorio.<\/p>\n

<p><\/p>","margin":"default","text_color":"emphasis"}},{"type":"image","props":{"image":"wp-content\/uploads\/2025\/04\/Figura1.png","image_alt":"Exposici\u00f3n tiburones-007","image_svg_color":"emphasis","margin":"default"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p><strong>Figura 1.<\/strong> Perfil fisiogr\u00e1fico y principales geoformas identificadas desde el conocimiento local en Comachu\u00e9n, meseta Pur\u00e9pecha, Michoac\u00e1n. Fuente: tomado de Pulido y Bocco (2016). Se usa con autorizaci\u00f3n de la revista <em>Investigaciones Geogr\u00e1ficas<\/em>.<\/p>","margin":"default"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p>En estos ejemplos se presenta la documentaci\u00f3n, a partir del trabajo de campo participativo, de las categor\u00edas campesinas derivadas del conocimiento tradicional de sus tierras, y se incluyen propiedades de sus suelos y la capacidad productiva de los mismos. Todos ellos encierran, en el marco de una cuidada sencillez, una gran complejidad, conocimiento y sabidur\u00eda local.<\/p>","margin":"default","text_color":"emphasis"}},{"type":"quotation","props":{"content":"

<p><span>\"Es destacable el uso del t\u00e9rmino \u201ctierra\u201d, en el que se reconocen dos vertientes. En primer lugar, su uso coloquial en el medio rural mexicano hace referencia a una unidad integral, tanto de suelos y cuerpo natural, como del terreno y de las condiciones ambientales en los que se desarrollan. Asimismo, a las condiciones sociales y econ\u00f3micas bajo las cuales se manejan seg\u00fan su aptitud productiva. Estas caracter\u00edsticas proporcionan un car\u00e1cter din\u00e1mico a la noci\u00f3n de tierra y por lo tanto a su conocimiento tradicional\".<\/span><\/p>"}},{"type":"divider","props":{"divider_element":"hr","divider_style":"icon"}}]}]}]},{"type":"section","props":{"image_position":"center-center","style":"default","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"","width":"default"},"children":[{"type":"row","props":{"width":"small"},"children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m"},"children":[{"type":"image","props":{"image":"wp-content\/uploads\/2025\/04\/Foto4.png","image_alt":"Sierra y planicie en regi\u00f3n preandina","image_svg_color":"emphasis","margin":"default"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p style=\"text-align: center;\"><strong>Foto 4.<\/strong> Sierra y planicie en regi\u00f3n preandina, en el noroeste de la Argentina, bajo clima templado con lluvias en verano. Al fondo, sobre la sierra, cubierta de matorral; sobre la planicie, un mosaico agr\u00edcola de temporal, parcelas en descanso, y cubierta vegetal remanente de tipo arbustivo\/arb\u00f3reo.\u00a0<strong>Fuente<\/strong>: fotograf\u00eda tomada e intervenida por el autor.<\/p>","margin":"default"}}]}]}]},{"type":"section","props":{"image":"wp-content\/uploads\/2025\/04\/Foto1.jpg","image_position":"center-center","image_size":"cover","media_blend_mode":"darken","media_overlay":"rgba(17, 44, 124, 0.61)","sticky":"reveal","style":"default","text_color":"light","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"","width":"expand"},"children":[{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<h2><strong>Conclusiones para el debate<\/strong><\/h2>","margin":"default"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p>En este texto se han presentado de manera concisa algunos argumentos sobre el conocimiento tradicional del paisaje como una modalidad del conocimiento tradicional ambiental en zonas campesinas o ind\u00edgenas. El trabajo se concentra en M\u00e9xico por tratarse de un territorio de gran diversidad cultural y geogr\u00e1fica. Entonces, es un caso ideal para abordar el tema desde la geograf\u00eda ambiental. Sin duda, la bibliograf\u00eda internacional ofrece un sinn\u00famero de estudios igualmente valiosos.<\/p>\n

<p>Hay algunos temas que merecen un comentario final y tal vez alguna sugerencia para posteriores estudios m\u00e1s amplios. Un t\u00f3pico que ha destacado entre muchos interesados en el tema es la necesidad (o no) de validar este conocimiento o sabidur\u00eda por parte de la ciencia convencional. M\u00e1s all\u00e1 del criticismo que ha emergido por considerar este requerimiento como inconveniente o innecesaria, cabe se\u00f1alar dos cuestiones. La primera es que el conocimiento tradicional no es est\u00e1tico sino extremadamente din\u00e1mico, tal cual el caso en cualquier dominio de la cultura. La segunda sugiere que este dinamismo suele estar acompa\u00f1ado de un di\u00e1logo entre diferentes modalidades del conocimiento, entre la sabidur\u00eda y la ciencia convencional, construy\u00e9ndose as\u00ed una ciencia h\u00edbrida, transdisciplinaria, al calor del di\u00e1logo de saberes en diferentes ambientes de trabajo, comunitarios, acad\u00e9micos y t\u00e9cnicos.<\/p>\n

<p>Otro tema que se toca s\u00f3lo de manera tangencial en este trabajo es la dimensi\u00f3n pr\u00e1ctica del conocimiento tradicional del paisaje. Desde hace al menos 40 a\u00f1os, un nutrido sector acad\u00e9mico en ciencias naturales, sociales e ingenier\u00edas, no s\u00f3lo ha aceptado la solidez del conocimiento tradicional. Adem\u00e1s, ha postulado que, en la mayor parte de los casos, los planes y programas de conservaci\u00f3n de recursos y ordenamientos territoriales en zonas campesinas, no pueden prescindir del aporte de este conocimiento tanto para definir los problemas como para proponer soluciones viables.<\/p>\n

<p>No hemos abordado aqu\u00ed el tema de la cartograf\u00eda campesina, que se realiza mediante m\u00e9todos tales como la etnograf\u00eda para alimentar sistemas de informaci\u00f3n geogr\u00e1fica participativos (SIG-P). Sin embargo, son un corolario a los argumentos esgrimidos, en especial a partir de los estudios de caso rese\u00f1ados. Se trata de herramientas muy poderosas, pero que deben basarse en t\u00e9cnicas igualmente s\u00f3lidas de recopilaci\u00f3n y documentaci\u00f3n del conocimiento, en especial si la informaci\u00f3n se presenta en idioma local.<\/p>\n

<p>Por otro lado, la etnoedafolog\u00eda o etnopedolog\u00eda s\u00f3lo se ha incluido de manera superficial, en el marco de los sistemas campesinos de tierra. Sin embargo, el corpus ofrecido por esta disciplina es abundante y de gran solidez. Sus especialistas han desentra\u00f1ado indicios contenidos en pinturas y documentos tanto prehisp\u00e1nicos en lenguas ind\u00edgenas, como en el espa\u00f1ol de la colonia temprana. Adem\u00e1s, han contribuido de manera sustantiva al fortalecimiento de planes y programas de conservaci\u00f3n de suelos y control de su degradaci\u00f3n.<\/p>\n

<p>De igual manera, s\u00f3lo se ha mencionado, sin profundizar en el tema, el enfoque etnogeogr\u00e1fico, que alberga al etnopaisaj\u00edstico, poco conocido en el medio acad\u00e9mico mexicano, pero que puede ser \u00fatil para fundamentar la integralidad y la dimensi\u00f3n espacial del conocimiento del paisaje. Muy cercano al mismo, y tampoco de uso com\u00fan en agronom\u00eda o geograf\u00eda, es el enfoque etnofisiogr\u00e1fico, m\u00e1s cercano a la geograf\u00eda cognitiva y a la ling\u00fc\u00edstica.<\/p>\n

<p>Para concluir, es necesario enfatizar que el tema que nos ocupa merece atenci\u00f3n por parte de una multiplicidad de actores, acad\u00e9micos y comunitarios. Se trata de herramientas muy poderosas para comprender dimensiones ambientales espec\u00edficas. Asimismo, ser\u00eda conveniente que el enfoque etnoecol\u00f3gico, tan com\u00fan en nuestro medio, pueda ser contrastado y enriquecido con los se\u00f1alamientos contenidos en este texto.<\/p>","margin":"default","text_color":"emphasis"}}]}],"props":{"width":"small"}}]},{"type":"section","props":{"image_position":"center-center","style":"default","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"","width":"small"},"children":[{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<h1><span>Agradecimientos<\/span><\/h1>\n

<p><\/p>","margin":"default"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p>El trabajo se realiz\u00f3 en el marco del proyecto DGAPA \u201cAm\u00e9rica Latina y la historia ambiental: tramas intelectuales, redes y actores en el Antropoceno. 1940-2020\u201d. Me gustar\u00eda hacer unos agradecimientos para las personas y entidades que posibilitaron este documento. En primer lugar, agradezco la eficiencia y cordialidad en el trabajo editorial de los colegas de la Universidad de los Andes (Colombia) y, en especial, los comentarios cr\u00edticos de los revisores. Reconozco la labor de la maestra Raquel Gonz\u00e1lez Garc\u00eda, a cargo del Centro de Documentaci\u00f3n del CIGA, mi entidad acad\u00e9mica, por su apoyo en la b\u00fasqueda de bibliograf\u00eda. En especial, agradezco los conocimientos que generosamente me han trasmitido el Dr. Juan Pulido Secundino, durante ya un par de d\u00e9cadas, y el maestro Israel Hern\u00e1ndez L\u00f3pez, los \u00faltimos a\u00f1os, en el contexto de nuestra colaboraci\u00f3n y amistad. Ambos hablantes de sus lenguas maternas (pur\u00e9pecha y chinanteco respectivamente) han influido de manera sustantiva en mi visi\u00f3n y sensibilidad en torno al conocimiento tradicional del paisaje.<\/p>","margin":"default","text_color":"emphasis"}}]}]}]},{"type":"section","props":{"image_position":"center-center","style":"default","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"middle","width":"default"},"children":[{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<h2><strong>Notas de p\u00e1gina<\/strong><\/h2>","margin":"default"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a>\u00a0Por ello, se incluyen una serie de sugerencias bibliogr\u00e1ficas que podr\u00edan ser del inter\u00e9s de los lectores al final de este texto, para invitar a la profundizaci\u00f3n de los temas que se tratan aqu\u00ed. De ser preciso, pueden ser solicitadas en formato digital al autor del art\u00edculo.<\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[2]<\/a>Este t\u00e9rmino hace referencia a la erosi\u00f3n o desplazamientos de materia s\u00f3lida a causa de fen\u00f3menos naturales como lluvias, heladas o vientos viertes.<\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[3]<\/a>Seg\u00fan la propuesta de Zinck (2016), mencionado en las sugerencias bibliogr\u00e1ficas al final del art\u00edculo, en el formato PDF.\u00a0<\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[4]<\/a> El pueblo pur\u00e9pecha habla variantes pertenecientes a la familia ling\u00fc\u00edstica tarasca. Se encuentran en el estado de Michoac\u00e1n, en la regi\u00f3n norcentral de la entidad. Esta \u00e1rea se ubica entre los 1\u00a0600 y 2\u00a0600 m s. n. m. y se le denomina P\u2019orh\u00e9pecheo o Purh\u00e9pecherhu, que significa \u201clugar donde viven los p\u2019urh\u00e9\u201d. Para mayor informaci\u00f3n consultar:\u00a0<a href=\"https:\/\/atlas.inpi.gob.mx\/purhepecha-etnografia\/\">https:\/\/atlas.inpi.gob.mx\/purhepecha-etnografia\/<\/a><\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[5]<\/a> Los otom\u00edes del estado de Hidalgo se autodenominan h\u00f1\u00e4h\u00f1\u00fc. Para mayor informaci\u00f3n consultar: https:\/\/sic.gob.mx\/ficha.php\u00a0<\/p>\n

<p><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[6]<\/a>\u00a0El romerito \u2014Suaeda torreyana S. Watson\u2014 es una planta arbustiva que forma parte de la variedad de los quelites. Su nombre deriva del n\u00e1huatl quilitl, que significa \u201chierba comestible\u201d. Es muy resistente a la salinidad en suelos; constituye un platillo tradicional de la gastronom\u00eda mexicana. Para mayor informaci\u00f3n consultar: https:\/\/www.mexicodesconocido.com.mx\/romeritos.html\u00a0<\/p>\n

<p><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><span>[7]<\/span><\/a> Matlatzinca es el t\u00e9rmino con que los mexicas designaron a este pueblo. En n\u00e1huatl, lengua de los mexicas, significa \"los se\u00f1ores de la red\" o \"los que hacen redes\u201d. Para mayor informaci\u00f3n consultar la p\u00e1gina web del Instituto Nacional de los Pueblos Ind\u00edgenas (INPI):\u00a0<a href=\"https:\/\/www.gob.mx\/inpi\">https:\/\/www.gob.mx\/inpi<\/a>.<\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[8]<\/a> La palabra chinampa, proviene del n\u00e1huatl\u00a0<em>chinampan<\/em>\u00a0o \u201cen la cerca de ca\u00f1as\u201d. La chinampa es un m\u00e9todo de cultivo que se utilizaba por los mexicas para ampliar el territorio en lagos y lagunas del Valle de M\u00e9xico y en las que cultivaban flores y verduras. Para mayor informaci\u00f3n consultar:\u00a0<a href=\"https:\/\/www.gob.mx\/agricultura\/es\/articulos\/la-agricultura-en-chinampas\">https:\/\/www.gob.mx\/agricultura\/es\/articulos\/la-agricultura-en-chinampas<\/a><\/p>","margin":"default"}}]}]}]},{"type":"section","props":{"image_position":"center-center","style":"default","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"","width":"default"},"children":[{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m"},"children":[{"type":"divider","props":{"divider_element":"hr","margin":"xlarge","margin_remove_bottom":true}},{"type":"image","props":{"image":"wp-content\/uploads\/2022\/12\/CC_BY-NC-ND_icon-88x31-1.png","image_alt":" CC_BY-NC-ND","image_svg_color":"emphasis","link":"https:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/4.0\/deed.es","margin":"medium","margin_remove_bottom":true,"text_align":"center"}},{"type":"headline","props":{"content":"Estos contenidos est\u00e1n bajo una Licencia Creative Commons Atribuci\u00f3n-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional","margin":"small","margin_remove_top":false,"text_align":"center","title_element":"h6"}}]}]}],"name":"Creative-commons"}],"version":"4.5.4"} --></p><p>The post <a href="https://openscience.uniandes.edu.co/el-conocimiento-tradicional-del-paisaje-en-comunidades-indigenas-mexicanas/">El conocimiento tradicional del paisaje en comunidades indígenas mexicanas</a> first appeared on <a href="https://openscience.uniandes.edu.co">Revistas Uniandes | Multimedia</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>El papel actual de la mujer en el desarrollo de la ciencia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[naturalezaysociedad@uniandes.edu.co]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 07 Mar 2025 20:10:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diálogos - Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales]]></category>
		<category><![CDATA[Especial: Día Internacional de la Mujer]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Especial Día Internacional de la Mujer El papel actual de la mujer en el desarrollo de la ciencia Una mirada desde mi experiencia Silvia Restrepo Bióloga de la Universidad de los Andes (Bogotá, Colombia), Maestra en biología molecular y celular y Doctora en Fitopatología, ambos de la Universidad Pierre y Marie Curie (Paris, Francia). Actualmente [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" src="https://naturalezaysociedad.blob.core.windows.net/dialogos/banner/nys_banner.jpg" alt=""></p>
<h5><a href="https://revistas.uniandes.edu.co/index.php/nys/article/view/11112">Especial Día Internacional de la Mujer</a></h5>
<h1>
<p><span>El papel actual de la mujer en el desarrollo de la ciencia</span></p>
</h1>
<div>
<h1><span>Una mirada desde mi experiencia</span></h1>
</div>
<h3>Silvia Restrepo</h3>
<div>
<p>Bióloga de la Universidad de los Andes (Bogotá, Colombia), Maestra en biología molecular y celular y Doctora en Fitopatología, ambos de la Universidad Pierre y Marie Curie (Paris, Francia). Actualmente es presidenta del Boyce Thompson Institute, en Ithaca, Nueva York. <a href="mailto:sr96@cornell.edu">sr96@cornell.edu</a></p>
<p><a href="https://doi.org/10.53010/nys.dia.06">https://doi.org/10.53010/nys.dia.06 </a></p>
</div>
<div>
<p><span>En este ensayo, Silvia Restrepo reflexiona sobre el papel de la mujer en la ciencia, destacando los desafíos históricos y actuales que enfrentan las mujeres en este campo. A partir de su experiencia personal como presidenta del </span><em>Boyce Thompson Institute,</em><span> Silvia aborda la importancia de la diversidad en los equipos científicos y profesionales, argumentando que la inclusión de mujeres es crucial para la innovación y el éxito. Critica las políticas que buscan eliminar las iniciativas de diversidad, equidad e inclusión, y propone en su lugar impedir acciones negativas que perpetúen la discriminación. Además, sugiere acciones concretas para visibilizar el trabajo de las científicas y fomentar modelos a seguir para las niñas y jóvenes interesadas en la ciencia.</span></p>
</div>
<div>
<p>Este 8 de marzo conmemoramos el Día Internacional de la mujer en medio de un año particularmente turbulento. Guerras, cambios políticos inesperados, y otros acontecimientos hacen que el 2025 se proyecte como un año que nos obligará a replantearnos muchas creencias que considerábamos el camino hacia el futuro.</p>
<p>Hace más de un año me mudé a los Estados Unidos a asumir el cargo de presidenta del Boyce Thompson Institute (BTI)<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><span>[1]</span></a>, un instituto sin ánimo de lucro afiliado a la Universidad de Cornell. El 20 de enero de este año se posesionó el nuevo presidente de ese país y con tan solo un mes y 10 días en el cargo nos ha bombardeado con órdenes ejecutivas de todo sabor y color. Una de las ordenes que nos afecta directamente hoy está relacionada con suprimir las iniciativas de diversidad, equidad e inclusión en las entidades federales.</p>
<p>Estas iniciativas tienen como objetivo el asegurar que las poblaciones, insuficientemente representadas, tengan oportunidades de ejercer labores de interés. Este es el caso de las mujeres que representan una minoría en las ciencias, hecho causado por temas históricos, idiosincrasias particulares de algunos países, machismos, y muchas otras razones.</p>
<p>¿Debemos preocuparnos? ¿Aumentará esta orden ejecutiva del presidente Trump la inequidad de género en las ciencias? Muchos dirán que no, especialmente aquellos que han estudiado el efecto de las llamadas acciones afirmativas, esas políticas públicas que buscan mejorar la igualdad de oportunidades para grupos sociales que han sido discriminados. Muchos economistas, expertos en el tema, indican que estas medidas afirmativas no garantizan un efecto inmediato en el cierre de la brecha, y en muchos casos, no logran revertir la discriminación hacia grupos poblacionales. Aunque los altos costos de estas políticas no deberían preocuparnos si estuviéramos seguros de su eficacia, estas medidas pueden vulnerar los derechos fundamentales de terceros con capacidades o importancia jerárquica equivalentes. De hecho, estas acciones afirmativas son también llamadas “discriminaciones positivas”.</p>
<p>¿Entonces en qué quedamos, debemos trabajar afirmativamente para lograr la equidad de género, o nuestras acciones podrían tener un efecto contrario al deseado? Incluso, en este momento, podríamos retroceder un paso más atrás y preguntarnos: ¿por qué debemos preocuparnos por la representación de las mujeres en las ciencias?</p>
<p>Como lo comenté en los párrafos anteriores, históricamente han existido acciones afirmativas en contra de la participación de las mujeres en ciencias. En mi opinión, la acción principal ha sido la creencia machista, de que cada género debe ejercer una profesión específica, suponiendo una incapacidad de las mujeres de entender las ciencias naturales, físicas y exactas. Esta creencia se ha transmitido de generación en generación, permeando los sistemas educativos y la sociedad en general. Una podría pensar que hoy en día no se repiten estos comportamientos en las familias del siglo XXI. Sin embargo, hasta hace poco, cuando aún me desempeñaba como docente en la Universidad de los Andes, observé a algunos padres de estudiantes obligar a sus hijos a inscribirse en ciertas carreras, no porque aseguraran un futuro laboral estable, sino porque no eran adecuadas para hombres o mujeres. Este comportamiento ha tenido, a lo largo de los años, una consecuencia importante: la ausencia de modelos a seguir. A pesar de tener mujeres como Marie Curie, única persona ganadora de dos premios Nobel, las niñas en el mundo, especialmente en los países en vía de desarrollo, no tienen esos modelos que les muestren que sí es posible una vida como científicas.</p>
<p>Como bióloga, estoy completamente convencida de que la diversidad en todos los ámbitos, ya sean equipos en espacios profesionales o deportivos, asegura el éxito. No es casualidad que las poblaciones de animales, hongos, plantas, o cualquier organismo vivo con alta diversidad genética sean las que, con mayor probabilidad, resisten y sobreviven situaciones o ambientes adversos. La diversidad es la responsable de la resiliencia colectiva.</p>
<p>Hace dos años, la decana de la Facultad de Administración, Veneta Andonova, me invitó a traducir el pensamiento evolutivo para administradores y miembros de juntas directivas de empresas privadas. Al principio me paralicé: ¿qué podían tener en común las teorías de Darwin con un grupo de personas que se reúnen tres o cuatro veces al año para evaluar si la empresa va por buen camino? Pero rápidamente lo entendí, pues el mensaje no era diferente de lo que yo había aprendido, estudiado y ejercido en mi carrera científica. La diversidad de pensamientos en las juntas directivas y a lo largo de toda la empresa es el motor de la innovación. Sin esa diversidad de pensamientos, sin aceptar ideas que aparentemente no tienen nada que ver con un plan estratégico, la empresa no puede reaccionar ante cambios en el mercado o en la sociedad.</p>
<p>Es esa diversidad la que debemos proteger, la que surge cuando hombres y mujeres trabajan juntos y se respetan mutuamente. Sí, somos diferentes y pensamos diferente, y es justamente por eso que, colectivamente, podemos reaccionar mejor ante cualquier situación, como, por ejemplo, resolver un problema científico complejo. Podemos entonces afirmar que sí debemos hacer algo para que nuestros espacios científicos no les cierren las puertas a las mujeres. Quiero resaltar que este último planteamiento es un poco diferente a decir que debemos pensar en implementar acciones afirmativas; propongo, en cambio, impedir acciones negativas. A continuación, expongo algunas iniciativas que todas las personas, y en particular las mujeres, podemos realizar en esta dirección.</p>
<p>En primer lugar, debemos ser más activas en la divulgación de nuestro quehacer científico. En paralelo a nuestro deber de publicar los hallazgos científicos en revistas especializadas, debemos hacer visible nuestro esfuerzo como científicas y en lenguajes que sean entendidos por todas las personas. También podemos ayudar a divulgar los perfiles de mujeres exitosas en ciencias, como un mensaje claro de que sí se puede. Cuanto más cercanos sean los modelos a la realidad de una aspirante científica, más claro será el mensaje de las posibilidades. Nuestro reto es transmitir a nuestro entorno que no hay carreras profesionales exclusivas de género. De entorno en entorno, podemos cambiar leyendas urbanas y comportamientos sesgados o machistas.</p>
</div>
<div>
<p>Como lo mencioné al inicio de este escrito, llevo un poco más de un año en la presidencia del BTI en Estados Unidos. Este es, quizás, el último trabajo de mi carrera. Tal vez por esta razón, ahora más que nunca, aplico mis creencias con más fervor. He reforzado el equipo de comunicaciones para que se divulgue el trabajo de nuestras científicas. Vamos a abrir una convocatoria para asistentes postdoctorales internacionales (la internacionalización contribuye a la diversidad que tanto defendí en los párrafos anteriores). Finalmente, estamos en la labor de revisar todas las políticas para detectar cualquier sesgo o señal equivocada.</p>
<p>Conmemoremos juntos este Día Internacional de la Mujer comprometiéndonos a respetar a todas las personas que piensan diferente, e interrogándonos qué podemos hacer, en nuestro día a día, para que no se le cierren las posibilidades a las niñas que quieren ser mujeres científicas exitosas.</p>
</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><span>[1]</span></a> Página web: <a href="https://btiscience.org/">https://btiscience.org/</a></p>
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<blockquote>
<p><span>«Como bióloga, estoy completamente convencida de que la diversidad en todos los ámbitos, ya sean equipos en espacios profesionales o deportivos, asegura el éxito. No es casualidad que las poblaciones de animales, hongos, plantas, o cualquier organismo vivo con alta diversidad genética sean las que, con mayor probabilidad, resisten y sobreviven situaciones o ambientes adversos. La diversidad es la responsable de la resiliencia colectiva».</span></p>
</blockquote>
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<hr>
<p><a href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/deed.es"><img decoding="async" src="/wp-content/uploads/2022/12/CC_BY-NC-ND_icon-88x31-1.png" alt=" CC_BY-NC-ND"></a></p>
<h6>Estos contenidos están bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional</h6>
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<p>Bi\u00f3loga de la Universidad de los Andes (Bogot\u00e1, Colombia), Maestra en biolog\u00eda molecular y celular y Doctora en Fitopatolog\u00eda, ambos de la Universidad Pierre y Marie Curie (Paris, Francia). Actualmente es presidenta del Boyce Thompson Institute, en Ithaca, Nueva York. <a href=\"mailto:sr96@cornell.edu\">sr96@cornell.edu<\/a><\/p>\n

<p><a href=\"https:\/\/doi.org\/10.53010\/nys.dia.06\">https:\/\/doi.org\/10.53010\/nys.dia.06\u00a0<\/a><\/p>","margin":"default"}}]}]},{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

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<p>Este 8 de marzo conmemoramos el D\u00eda Internacional de la mujer en medio de un a\u00f1o particularmente turbulento. Guerras, cambios pol\u00edticos inesperados, y otros acontecimientos hacen que el 2025 se proyecte como un a\u00f1o que nos obligar\u00e1 a replantearnos muchas creencias que consider\u00e1bamos el camino hacia el futuro.<\/p>\n

<p>Hace m\u00e1s de un a\u00f1o me mud\u00e9 a los Estados Unidos a asumir el cargo de presidenta del Boyce Thompson Institute (BTI)<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><span>[1]<\/span><\/a>, un instituto sin \u00e1nimo de lucro afiliado a la Universidad de Cornell. El 20 de enero de este a\u00f1o se posesion\u00f3 el nuevo presidente de ese pa\u00eds y con tan solo un mes y 10 d\u00edas en el cargo nos ha bombardeado con \u00f3rdenes ejecutivas de todo sabor y color. Una de las ordenes que nos afecta directamente hoy est\u00e1 relacionada con suprimir las iniciativas de diversidad, equidad e inclusi\u00f3n en las entidades federales.<\/p>\n

<p>Estas iniciativas tienen como objetivo el asegurar que las poblaciones, insuficientemente representadas, tengan oportunidades de ejercer labores de inter\u00e9s. Este es el caso de las mujeres que representan una minor\u00eda en las ciencias, hecho causado por temas hist\u00f3ricos, idiosincrasias particulares de algunos pa\u00edses, machismos, y muchas otras razones.<\/p>\n

<p>\u00bfDebemos preocuparnos? \u00bfAumentar\u00e1 esta orden ejecutiva del presidente Trump la inequidad de g\u00e9nero en las ciencias? Muchos dir\u00e1n que no, especialmente aquellos que han estudiado el efecto de las llamadas acciones afirmativas, esas pol\u00edticas p\u00fablicas que buscan mejorar la igualdad de oportunidades para grupos sociales que han sido discriminados. Muchos economistas, expertos en el tema, indican que estas medidas afirmativas no garantizan un efecto inmediato en el cierre de la brecha, y en muchos casos, no logran revertir la discriminaci\u00f3n hacia grupos poblacionales. Aunque los altos costos de estas pol\u00edticas no deber\u00edan preocuparnos si estuvi\u00e9ramos seguros de su eficacia, estas medidas pueden vulnerar los derechos fundamentales de terceros con capacidades o importancia jer\u00e1rquica equivalentes. De hecho, estas acciones afirmativas son tambi\u00e9n llamadas \u201cdiscriminaciones positivas\u201d.<\/p>\n

<p>\u00bfEntonces en qu\u00e9 quedamos, debemos trabajar afirmativamente para lograr la equidad de g\u00e9nero, o nuestras acciones podr\u00edan tener un efecto contrario al deseado? Incluso, en este momento, podr\u00edamos retroceder un paso m\u00e1s atr\u00e1s y preguntarnos: \u00bfpor qu\u00e9 debemos preocuparnos por la representaci\u00f3n de las mujeres en las ciencias?<\/p>\n

<p>Como lo coment\u00e9 en los p\u00e1rrafos anteriores, hist\u00f3ricamente han existido acciones afirmativas en contra de la participaci\u00f3n de las mujeres en ciencias. En mi opini\u00f3n, la acci\u00f3n principal ha sido la creencia machista, de que cada g\u00e9nero debe ejercer una profesi\u00f3n espec\u00edfica, suponiendo una incapacidad de las mujeres de entender las ciencias naturales, f\u00edsicas y exactas. Esta creencia se ha transmitido de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, permeando los sistemas educativos y la sociedad en general. Una podr\u00eda pensar que hoy en d\u00eda no se repiten estos comportamientos en las familias del siglo XXI. Sin embargo, hasta hace poco, cuando a\u00fan me desempe\u00f1aba como docente en la Universidad de los Andes, observ\u00e9 a algunos padres de estudiantes obligar a sus hijos a inscribirse en ciertas carreras, no porque aseguraran un futuro laboral estable, sino porque no eran adecuadas para hombres o mujeres. Este comportamiento ha tenido, a lo largo de los a\u00f1os, una consecuencia importante: la ausencia de modelos a seguir. A pesar de tener mujeres como Marie Curie, \u00fanica persona ganadora de dos premios Nobel, las ni\u00f1as en el mundo, especialmente en los pa\u00edses en v\u00eda de desarrollo, no tienen esos modelos que les muestren que s\u00ed es posible una vida como cient\u00edficas.<\/p>\n

<p>Como bi\u00f3loga, estoy completamente convencida de que la diversidad en todos los \u00e1mbitos, ya sean equipos en espacios profesionales o deportivos, asegura el \u00e9xito. No es casualidad que las poblaciones de animales, hongos, plantas, o cualquier organismo vivo con alta diversidad gen\u00e9tica sean las que, con mayor probabilidad, resisten y sobreviven situaciones o ambientes adversos. La diversidad es la responsable de la resiliencia colectiva.<\/p>\n

<p>Hace dos a\u00f1os, la decana de la Facultad de Administraci\u00f3n, Veneta Andonova, me invit\u00f3 a traducir el pensamiento evolutivo para administradores y miembros de juntas directivas de empresas privadas. Al principio me paralic\u00e9: \u00bfqu\u00e9 pod\u00edan tener en com\u00fan las teor\u00edas de Darwin con un grupo de personas que se re\u00fanen tres o cuatro veces al a\u00f1o para evaluar si la empresa va por buen camino? Pero r\u00e1pidamente lo entend\u00ed, pues el mensaje no era diferente de lo que yo hab\u00eda aprendido, estudiado y ejercido en mi carrera cient\u00edfica. La diversidad de pensamientos en las juntas directivas y a lo largo de toda la empresa es el motor de la innovaci\u00f3n. Sin esa diversidad de pensamientos, sin aceptar ideas que aparentemente no tienen nada que ver con un plan estrat\u00e9gico, la empresa no puede reaccionar ante cambios en el mercado o en la sociedad.<\/p>\n

<p>Es esa diversidad la que debemos proteger, la que surge cuando hombres y mujeres trabajan juntos y se respetan mutuamente. S\u00ed, somos diferentes y pensamos diferente, y es justamente por eso que, colectivamente, podemos reaccionar mejor ante cualquier situaci\u00f3n, como, por ejemplo, resolver un problema cient\u00edfico complejo. Podemos entonces afirmar que s\u00ed debemos hacer algo para que nuestros espacios cient\u00edficos no les cierren las puertas a las mujeres. Quiero resaltar que este \u00faltimo planteamiento es un poco diferente a decir que debemos pensar en implementar acciones afirmativas; propongo, en cambio, impedir acciones negativas. A continuaci\u00f3n, expongo algunas iniciativas que todas las personas, y en particular las mujeres, podemos realizar en esta direcci\u00f3n.<\/p>\n

<p>En primer lugar, debemos ser m\u00e1s activas en la divulgaci\u00f3n de nuestro quehacer cient\u00edfico. En paralelo a nuestro deber de publicar los hallazgos cient\u00edficos en revistas especializadas, debemos hacer visible nuestro esfuerzo como cient\u00edficas y en lenguajes que sean entendidos por todas las personas. Tambi\u00e9n podemos ayudar a divulgar los perfiles de mujeres exitosas en ciencias, como un mensaje claro de que s\u00ed se puede. Cuanto m\u00e1s cercanos sean los modelos a la realidad de una aspirante cient\u00edfica, m\u00e1s claro ser\u00e1 el mensaje de las posibilidades. Nuestro reto es transmitir a nuestro entorno que no hay carreras profesionales exclusivas de g\u00e9nero. De entorno en entorno, podemos cambiar leyendas urbanas y comportamientos sesgados o machistas.<\/p>","margin":"default"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p>Como lo mencion\u00e9 al inicio de este escrito, llevo un poco m\u00e1s de un a\u00f1o en la presidencia del BTI en Estados Unidos. Este es, quiz\u00e1s, el \u00faltimo trabajo de mi carrera. Tal vez por esta raz\u00f3n, ahora m\u00e1s que nunca, aplico mis creencias con m\u00e1s fervor. He reforzado el equipo de comunicaciones para que se divulgue el trabajo de nuestras cient\u00edficas. Vamos a abrir una convocatoria para asistentes postdoctorales internacionales (la internacionalizaci\u00f3n contribuye a la diversidad que tanto defend\u00ed en los p\u00e1rrafos anteriores). Finalmente, estamos en la labor de revisar todas las pol\u00edticas para detectar cualquier sesgo o se\u00f1al equivocada.<\/p>\n

<p>Conmemoremos juntos este D\u00eda Internacional de la Mujer comprometi\u00e9ndonos a respetar a todas las personas que piensan diferente, e interrog\u00e1ndonos qu\u00e9 podemos hacer, en nuestro d\u00eda a d\u00eda, para que no se le cierren las posibilidades a las ni\u00f1as que quieren ser mujeres cient\u00edficas exitosas.<\/p>\n

<p><\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><span>[1]<\/span><\/a> P\u00e1gina web: <a href=\"https:\/\/btiscience.org\/\">https:\/\/btiscience.org\/<\/a><\/p>","margin":"default"}}]}]}]},{"type":"section","props":{"image":"wp-content\/uploads\/2025\/03\/mujeres-diversas.png","image_position":"center-center","image_size":"cover","media_blend_mode":"darken","media_overlay":"rgba(17, 44, 124, 0)","sticky":"reveal","style":"default","text_color":"light","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"","width":"expand"},"children":[{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

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<p><span>\"Como bi\u00f3loga, estoy completamente convencida de que la diversidad en todos los \u00e1mbitos, ya sean equipos en espacios profesionales o deportivos, asegura el \u00e9xito. No es casualidad que las poblaciones de animales, hongos, plantas, o cualquier organismo vivo con alta diversidad gen\u00e9tica sean las que, con mayor probabilidad, resisten y sobreviven situaciones o ambientes adversos. La diversidad es la responsable de la resiliencia colectiva\".<\/span><\/p>\n<\/blockquote>","dropcap":false,"margin":"default","text_color":"emphasis"}}]}],"props":{"width":"small"}}]},{"type":"section","props":{"image_position":"center-center","style":"default","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"","width":"default"},"children":[{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m"},"children":[{"type":"divider","props":{"divider_element":"hr","margin":"xlarge","margin_remove_bottom":true}},{"type":"image","props":{"image":"wp-content\/uploads\/2022\/12\/CC_BY-NC-ND_icon-88x31-1.png","image_alt":" CC_BY-NC-ND","image_svg_color":"emphasis","link":"https:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/4.0\/deed.es","margin":"medium","margin_remove_bottom":true,"text_align":"center"}},{"type":"headline","props":{"content":"Estos contenidos est\u00e1n bajo una Licencia Creative Commons Atribuci\u00f3n-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional","margin":"small","margin_remove_top":false,"text_align":"center","title_element":"h6"}}]}]}],"name":"Creative-commons"}],"version":"4.5.4"} --></p><p>The post <a href="https://openscience.uniandes.edu.co/nys-dia-06/">El papel actual de la mujer en el desarrollo de la ciencia</a> first appeared on <a href="https://openscience.uniandes.edu.co">Revistas Uniandes | Multimedia</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Vida silvestre y comunidad: la encrucijada entre la cacería y la conservación de mamíferos en el Sur de Córdoba</title>
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		<dc:creator><![CDATA[naturalezaysociedad@uniandes.edu.co]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 24 Feb 2025 21:59:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diálogos - Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales]]></category>
		<category><![CDATA[Número 11: Tema libre]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Número 11 Tema libre Vida silvestre y comunidad: la encrucijada entre la cacería y la conservación de mamíferos en el Sur de Córdoba Javier Racero-Casarrubia Postgrado en Ciencias Sociales. Facultad de Humanidades y Ciencias de La Educación, Universidad Nacional de La Plata Argentina. Grupo Investigación Biodiversidad Unicórdoba, Facultad de Ciencias Básicas, Universidad de Córdoba, Montería, [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><a href="https://revistas.uniandes.edu.co/index.php/nys/index"><img decoding="async" src="https://naturalezaysociedad.blob.core.windows.net/dialogos/banner/nys_banner.jpg" alt=""></a></p>
<h5><a href="https://revistas.uniandes.edu.co/index.php/nys/issue/view/713">Número 11</a></h5>
<div>Tema libre</div>
<h1>
<p><span>Vida silvestre y comunidad: la encrucijada entre la cacería y la conservación de mamíferos en el Sur de Córdoba</span></p>
</h1>
<h3>Javier Racero-Casarrubia</h3>
<div>
<p>Postgrado en Ciencias Sociales. Facultad de Humanidades y Ciencias de La Educación, Universidad Nacional de La Plata Argentina. Grupo Investigación Biodiversidad Unicórdoba, Facultad de Ciencias Básicas, Universidad de Córdoba, Montería, Colombia. Código Postal: 230002. <a href="mailto:javierracero@yahoo.es">javierracero@yahoo.es</a>  ORCID: 0000-0001-5989-4174</p>
</div>
<div>
<p><a href="https://doi.org/10.53010/nys.dia.04">https://doi.org/10.53010/nys.dia.04</a></p>
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<hr>
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<h1><span>Introducción. Alto Sinú y San Jorge: biodiversidad, comunidades y desafíos de conservación</span></h1>
<p>Por su gran biodiversidad, las subregiones Alto Sinú y San Jorge, ubicadas al sur del departamento de Córdoba, son de amplio interés para la conservación. Esto se debe a que, al sur de la región Caribe, se encuentran los relictos de bosque húmedo tropical, protegidos bajo la figura de conservación de orden nacional, el Parque Nacional Natural (PNN) Paramillo, además de su zona de amortiguación<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><span>[1]</span></a>, una franja que rodea las áreas protegidas (AP) y que protege de los impactos producidos por el hombre. Existen además unas reglas especiales de manejo acordadas con las comunidades para cuidar la naturaleza de la zona<a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><span>[2]</span></a>. El PNN Paramillo es el décimo más grande del sistema de Parques Nacionales Naturales de Colombia y se ubica en el extremo norte de la cordillera occidental, con una extensión aproximada de 504 014 hectáreas. Abarca las serranías de Abibe, San Jerónimo y Ayapel, con elevaciones de 100 a 3 900 m y alberga ecosistemas de bosque seco, bosque húmedo y páramos, en el sur de Córdoba y norte de Antioquia (Tejada de la Osa, 2004). El mono Hernández<a href="#_ftn3" name="_ftnref3"><span>[3]</span></a> sostuvo que las cuencas altas de los ríos Sinú y San Jorge se conectan con los bosques nublados de la cordillera Occidental. Se considera una región biogeográfica clave en el intercambio biótico con el oriente, el Chocó y América Central, lo que la convierte en un sitio importante para el estudio y conservación de la biodiversidad.</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><span></span></a></p>
</div>
<p><img decoding="async" src="/wp-content/uploads/2025/02/BosquesNublados.jpg" alt=""></p>
<div>
<p>Bosques nublados en el interior del PNN Paramillo. Fotografías: Javier Racero-Casarrubia</p>
</div>
<p><img decoding="async" src="/wp-content/uploads/2025/02/RioManso-scaled.jpg" alt=""></p>
<div>
<p>Río Manso, ubicado en el corazón del PNN Paramillo.</p>
</div>
<p><img decoding="async" src="/wp-content/uploads/2025/02/Selvahumeda-scaled.jpg" alt=""></p>
<div>
<p>Bosques nublados en el interior del PNN Paramillo. Fotografías: Javier Racero-Casarrubia</p>
</div>
<div>
<p>Teniendo en cuenta esta amplia biodiversidad, surge la necesidad de reflexionar sobre los mamíferos y sus usos. Primero por la gran riqueza de especies que se ha reportado<a href="#_ftn4" name="_ftnref1"><span>[4]</span></a>, y segundo por las complejas relaciones que se presentan con las comunidades humanas (campesinos e indígenas), que sin lugar a duda plantean grandes retos para la conservación, más aún cuando el Sistema de Información Biológica de Colombia reporta para el país 551 especies, de las cuales 63 son endémicas (solo es posible encontrarlas en Colombia), 70 se encuentran bajo algún grado de amenaza y 82 son objeto de comercio (Ramírez-Chávez <em>et al</em>., 2024). Quiero aclarar entonces que las reflexiones expresadas en este diálogo son producto de mi experiencia y vivencias como guardaparques por casi una década en el PNN Paramillo, donde tuve la oportunidad de observar y documentar fenómenos socioambientales que afectan la conservación de los mamíferos en esta área fundamental para la biodiversidad en el sur de Córdoba.</p>
</p>
</div>
<p><img decoding="async" src="/wp-content/uploads/2025/02/PNNParamillo-1-1-e1740429115312.png" alt=""></p>
<div>
<p style="text-align: center;"><span data-contrast="auto" xml:lang="ES-419" lang="ES-419" class="TextRun SCXW267617756 BCX0"><span class="NormalTextRun SCXW267617756 BCX0">Áreas protegidas de Colombia</span><span class="NormalTextRun SCXW267617756 BCX0">;</span><span class="NormalTextRun SCXW267617756 BCX0"> </span><span class="NormalTextRun SCXW267617756 BCX0">se destaca </span><span class="NormalTextRun SCXW267617756 BCX0">el </span><span class="NormalTextRun SCXW267617756 BCX0">Parque Nacional Natural Paramillo en el departamento de Córdoba.</span></span><span class="EOP SCXW267617756 BCX0" data-ccp-props="{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:2,&quot;335551620&quot;:2,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:240,&quot;335559740&quot;:360}"> </span></p>
</div>
<div>
<h2><span data-contrast="auto" xml:lang="ES-ES" lang="ES-ES" class="TextRun SCXW259993731 BCX0"><span class="NormalTextRun SCXW259993731 BCX0" data-ccp-parastyle="heading 2">Habitantes del</span><span class="NormalTextRun SCXW259993731 BCX0" data-ccp-parastyle="heading 2"> sur de Córdoba y el PNN Paramillo</span></span><span class="EOP SCXW259993731 BCX0" data-ccp-props="{&quot;134245418&quot;:true,&quot;134245529&quot;:true,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:1,&quot;335551620&quot;:1,&quot;335559738&quot;:360,&quot;335559739&quot;:80,&quot;335559740&quot;:300}"> </span></h2>
<p><span data-contrast="auto" xml:lang="ES-419" lang="ES-419" class="TextRun SCXW119833789 BCX0"><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0">Según el </span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0">p</span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0">lan de manejo ambiental </span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0">dentro </span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0">del Parque Nacional Natural Paramillo </span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0">y </span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0">en su área de influencia</span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0">,</span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0"> </span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0">convergen</span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0"> </span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0">varias</span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0"> culturas, </span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0">con </span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0">historias y tradiciones muy marcadas. </span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0">Según dicho plan</span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0">, </span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0">los </span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0">colonizadores paisa</span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0">s</span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0"> que huían de la violencia partidista buscaron refugio en él, </span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0">y los </span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0">de la cultura </span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0">c</span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0">osteña buscaban acceder a tierras para actividades agrícolas y pecuarias. Así mismo</span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0">,</span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0"> en el sur de Córdoba</span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0">,</span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0"> se encuentra la etnia</span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0"> </span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0">e</span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0">mbera</span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0"> k</span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0">at</span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0">í</span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0">o</span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0">,</span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0"> considerad</span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0">a</span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0"> un pueblo milenario, que viven de la pesca y de los productos que </span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0">provee</span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0"> el bosque, entre </span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0">los que se incluyen </span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0">distintos tipos </span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0">de fauna silvestre</span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0"> que sirve</span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0">n</span><span class="NormalTextRun SCXW119833789 BCX0"> de sustento.</span></span><span class="EOP SCXW119833789 BCX0" data-ccp-props="{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:240,&quot;335559740&quot;:360}"> </span></p>
</div>
<p><img decoding="async" src="/wp-content/uploads/2025/02/CulturaEmbera-Paramillo1-2-scaled.jpg" alt=""><br />
<img decoding="async" src="/wp-content/uploads/2025/02/PNNParamillo-25-FotografiasCatalinaTellez.ArchivoParques-scaled.jpg" alt=""></p>
<div>
<p style="text-align: center;"><span data-contrast="auto" xml:lang="ES-419" lang="ES-419" class="TextRun SCXW240510108 BCX0"><span class="NormalTextRun SCXW240510108 BCX0">I</span><span class="NormalTextRun SCXW240510108 BCX0">ndígena </span><span class="NormalTextRun SCXW240510108 BCX0">embera </span><span class="NormalTextRun SCXW240510108 BCX0">k</span><span class="NormalTextRun SCXW240510108 BCX0">at</span><span class="NormalTextRun SCXW240510108 BCX0">í</span><span class="NormalTextRun SCXW240510108 BCX0">o </span><span class="NormalTextRun SCXW240510108 BCX0">y un campesino de la región d</span><span class="NormalTextRun SCXW240510108 BCX0">el sur de</span><span class="NormalTextRun SCXW240510108 BCX0"> Córdoba</span><span class="NormalTextRun SCXW240510108 BCX0">. </span><span class="NormalTextRun SCXW240510108 BCX0">Fuente: </span><span class="NormalTextRun SCXW240510108 BCX0">Fotos Archivo Fotográfico PNN Paramillo.</span></span><span class="EOP SCXW240510108 BCX0" data-ccp-props="{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:240,&quot;335559740&quot;:360}"> </span></p>
</div>
<hr>
<div>
<h2><span data-contrast="auto" xml:lang="ES-ES" lang="ES-ES" class="TextRun SCXW53245623 BCX0"><span class="NormalTextRun SCXW53245623 BCX0" data-ccp-parastyle="heading 2">Explorando las razones detrás del consumo de </span><span class="NormalTextRun SCXW53245623 BCX0" data-ccp-parastyle="heading 2">“</span><span class="NormalTextRun SCXW53245623 BCX0" data-ccp-parastyle="heading 2">carne de monte</span><span class="NormalTextRun SCXW53245623 BCX0" data-ccp-parastyle="heading 2">”</span></span><span class="EOP SCXW53245623 BCX0" data-ccp-props="{&quot;134245418&quot;:true,&quot;134245529&quot;:true,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:1,&quot;335551620&quot;:1,&quot;335559738&quot;:360,&quot;335559739&quot;:80,&quot;335559740&quot;:300}"> </span></h2>
<p><span data-contrast="auto" xml:lang="ES-419" lang="ES-419" class="TextRun SCXW258277464 BCX0"><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">Como </span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">se mencionó</span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">,</span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0"> la diversidad de flora y fauna en esta parte del departamento se debe al estado de conservación de sus ecosistemas, </span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">y </span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">la selva húmeda </span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">provee diferentes</span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0"> servicios ambientales</span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0"> (provisión, regulación, </span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">soporte y cultura)</span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">. </span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">Dentro de los servicios de provisión </span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">se encuentra </span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">alimentos </span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">como la carne </span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">de animales silvestres, ya sea de reptiles, aves </span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">o</span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0"> mamíferos</span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">. El consumo de la carne de monte</span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0"> es una </span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">práctica</span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0"> arraigada en la cultura de las comunidades </span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">y </span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">es de gran relevancia cuando las especies </span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">tienen valor de uso</span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">, </span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">pues va más allá </span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">del manejo utilitario </span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">de la fauna silvestre</span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">.</span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0"> </span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">En este sentido, </span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">entramos</span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0"> en</span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0"> </span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">aspectos </span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">socioculturales donde subyacen elementos propios del fol</span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">c</span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">lor</span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">e</span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0"> (tradiciones, creencias, mitos) (Seale, 2022) y la idiosincrasia de los habitantes de estas subregiones cordobesas.</span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0"> </span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">En</span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0"> </span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">est</span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">a oportunidad</span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">,</span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0"> </span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">centraremos la mirada en </span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">los </span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">mamíferos</span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">,</span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0"> </span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">uno</span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0"> </span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">de los grupos </span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">de vertebrados </span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">que </span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">quizás </span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">presentan </span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">mayor uso </span><span class="NormalTextRun SCXW258277464 BCX0">en el departamento de Córdoba.</span></span><span class="EOP SCXW258277464 BCX0" data-ccp-props="{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:240,&quot;335559740&quot;:360}"> </span></p>
<p>La cacería de medianos y grandes mamíferos en el sur de Córdoba es una práctica de campesinos e indígenas que trasciende del aspecto cultural, lo que hace necesario analizar su dimensión económica. Los trabajos encontrados respecto al tema revelan el uso de 30 especies en total<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><span>[5]</span></a>, que no solo representan el uso <em>per se</em><a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><span>[6]</span></a> de la carne de estos animales, sino también pone en evidencia las necesidades económicas de los habitantes, encarnadas en la escasez de alimento o proteína animal en determinadas temporadas del año. Esto convierte, en muchas ocasiones, a los mamíferos silvestres en la primera o única opción de carne para el sustento de las familias. Entonces, se insiste que más allá de las conexiones simbólicas, hay que considerar la importancia de estos territorios como despensa de carne para las comunidades, en especial de aquellas que tienen acceso limitado a la proteína animal.</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><span></span></a></p>
</div>
<p><img decoding="async" src="/wp-content/uploads/2025/02/Cazador_PNN.jpg" alt=""></p>
<div>
<p><span data-contrast="auto" xml:lang="ES-419" lang="ES-419" class="TextRun SCXW248023611 BCX0"><span class="NormalTextRun SCXW248023611 BCX0">La cacería de grandes mamíferos</span><span class="NormalTextRun SCXW248023611 BCX0"> (</span></span><span data-contrast="auto" xml:lang="ES-419" lang="ES-419" class="TextRun SCXW248023611 BCX0"><span class="NormalTextRun SCXW248023611 BCX0">Dicotyles tajacu</span></span><span data-contrast="auto" xml:lang="ES-419" lang="ES-419" class="TextRun SCXW248023611 BCX0"><span class="NormalTextRun SCXW248023611 BCX0">)</span><span class="NormalTextRun SCXW248023611 BCX0"> como fuente de </span><span class="NormalTextRun SCXW248023611 BCX0">carne de monte en </span><span class="NormalTextRun SCXW248023611 BCX0">la zona amortiguadora </span><span class="NormalTextRun SCXW248023611 BCX0">del PNN Paramillo</span><span class="NormalTextRun SCXW248023611 BCX0">. </span><span class="NormalTextRun SCXW248023611 BCX0">Fotografía: Javier Racero-Casarrubia.</span></span><span class="EOP SCXW248023611 BCX0" data-ccp-props="{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:2,&quot;335551620&quot;:2,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:240,&quot;335559740&quot;:360}"> </span></p>
</div>
<div>
<p>Si vamos más allá y observamos la cacería desde la subsistencia, podríamos argumentar que trasciende al plano de la inequidad social, la pobreza e incluso la marginalización (Duek e Inda, 2014)<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><span>[7]</span></a>. En otras palabras, esta situación refleja la fragilidad económica de las comunidades que se ubican en territorios donde la presencia del Estado es deficiente por no decir que nula<a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><span>[8]</span></a>. Por ello, se encuentra en los recursos naturales un uso obligado para satisfacer necesidades. En este sentido, los mamíferos se convierten en un recurso que se usa en cualquiera de sus categorías (carne, comercio, mascota, medicinal, entre otros), por lo que es indiscutible la búsqueda, lo antes posible, de un equilibrio entre la necesidad inmediata de sustento con la conservación de las especies y sus hábitats.</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><span></span></a></p>
</div>
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<p>En este sentido queda claro que las comunidades ven el territorio como una despensa natural, con tendencia hacia la degradación debido a la presión humana, tanto en el interior del PNN Paramillo como en su zona amortiguadora, problemáticas claramente identificadas en el Plan de Manejo Ambiental del área protegida<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><span>[9]</span></a>. Sin embargo, la histórica situación de orden público —donde el territorio ha sido objeto de disputa entre los grupos al margen de la ley y el Estado— ha generado una falta de gobernabilidad que ha favorecido flujos de población hacia estas áreas, afectando los ecosistemas. Actividades como la tala del bosque nativo, los cultivos ilícitos y la contaminación de las fuentes de agua afectan a los mamíferos y más a aquellos que dependen de buena calidad, amplia extensión del territorio y disponibilidad de presas. Estos fenómenos, a mi juicio, han contribuido a profundizar los vacíos de información, reflejados en los pocos trabajos de investigación sobre el uso de mamíferos y su estado de conservación, quizás porque la guerra ha sido una constante en esta zona. Por eso hay que entender que los escenarios de guerra no solo traen problemas sociales, sino que también perjudican los ecosistemas y la fauna silvestre (Gaynor <em>et al</em>., 2016), ya que las operaciones militares no solo desalojan a las personas, sino que también generan desplazamientos de animales e incluso la muerte de grupos que no tienen gran movilidad. Al respecto, autores como Lanjouw (2003) afirman que “la guerra altera los medios de producción y de subsistencia de las comunidades (…), lo que podría aumentar el consumo de carne de especies silvestres”.</p>
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<p>Pese a los conflictos en el sur de Córdoba, el PNN Paramillo, sin lugar a duda, es un área crítica para la investigación y conservación de vertebrados (Ballesteros y Linares, 2005), como la danta de tierras bajas (<em>Tapirus terrestris</em>), el león de montaña (<em>Puma concolor</em>), el tigre mariposa (<em>Panthera onca</em>) y el oso andino (<em>Tremarctos ornatus</em>)<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><span>[10]</span></a>. Estas especies son casi exclusivas<a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><span>[11]</span></a> o tienen distribución restringida a esta subregión del departamento. Por eso, es importante poner la mirada en estas zonas —más aún cuando las especies antes mencionadas son valores objeto de conservación del parque<a href="#_ftn3" name="_ftnref3"><span>[12]</span></a>—. También es urgente investigar qué está sucediendo con estas especies en el contexto socioambiental. Incluso, sería relevante ir más allá y entender cómo han sido afectados por la guerra<a href="#_ftn4" name="_ftnref4"><span>[13]</span></a>.</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><span></span></a></p>
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<p><img decoding="async" src="/wp-content/uploads/2025/02/Danta-MascotaF.jpg" alt=""></p>
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<p style="text-align: center;">Danta de tierras bajas (<em>Tapirus terrestris</em>) mantenida como mascota en los años ochenta en el municipio de Tierralta. Fotografía de Gertrudis Pacheco.</p>
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<h2><span lang="ES">Una reflexión sobre el enfoque sociocultural y ecológico en la conservación de mamíferos<o:p></o:p></span></h2>
<p>El fenómeno del uso y la conservación de los mamíferos del sur de Córdoba debe analizarse a partir de dos perspectivas: desde lo sociocultural y desde lo ecológico. Es fundamental evaluar qué dimensión predomina en esos contextos, pues puede ser una herramienta para la toma de decisiones en cuanto a la conservación de la fauna silvestre en general y a la disminución de la presión sobre los ecosistemas y las especies, sin dejar de lado las realidades socioeconómicas de esta subregión, más reconocida por la guerra que por los servicios ambientales que presta a todo el departamento. En estas zonas se produce el agua de los ríos Sinú, Tigre, Manso, Verde, Esmeralda y San Jorge, y el río Sinú y sus tributarios alimentan el embalse que opera la Hidroeléctrica de URRÁ, lo que le otorga un valor ecológico por los bienes y servicios ambientales que ofrece, además de su contribución al sector económico del país.</p>
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<p>Por eso hay que entender que los escenarios de guerra no solo traen problemas sociales, sino que también perjudican los ecosistemas y la fauna silvestre (Gaynor <em>et al</em>., 2016), ya que las operaciones militares no solo desalojan a las personas, sino que también generan desplazamientos de animales e incluso la muerte de grupos que no tienen gran movilidad</p>
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<h1><span lang="ES">Conclusión: grandes retos desde las instituciones gubernamentales<o:p></o:p></span></h1>
<p>El PNN Paramillo tiene el gran reto de trabajar para solucionar los problemas ambientales que ponen en riesgo toda la biodiversidad que protege, incluyendo a los mamíferos presentes en sus diferentes ecosistemas. Para ello, debe integrar los conocimientos científicos y los tradicionales. En este sentido, las comunidades locales deben ser consideradas un aliado, para que las medidas propuestas sean efectivas y culturalmente aceptables. Por tal motivo, la participación comunitaria en la formulación y ejecución de estrategias de conservación es clave para garantizar la conservación de los ecosistemas y sus especies. Sin embargo, todavía hay que recuperar la gobernabilidad en medio del conflicto, que a mi parecer debe dejar de ser una excusa para accionar. El Estado debe hacer presencia en el territorio, pues la conservación de especies se perjudica por problemas estructurales propios del abandono estatal, reflejados en las comunidades que hacen uso de los recursos naturales.</p>
<p>En resumen, debemos entender que existe una interdependencia entre la vida silvestre, el territorio y las comunidades humanas. El territorio es una despensa natural esencial para las comunidades, y la fauna silvestre está en el centro de esa relación y se vincula estrechamente con las prácticas culturales, las percepciones, los cambios sociales y ecológicos, que al final reflejan una conexión íntima entre las comunidades humanas y los ecosistemas que habitan.</p>
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<p><img decoding="async" src="/wp-content/uploads/2025/02/Figurarelaciones.jpg" alt=""></p>
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<p style="text-align: center;">Interacciones entre comunidad, fauna y territorio. Fuente: elaboración propia.</p>
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<p>En concreto, invitamos a investigadores locales, regionales y nacionales, a las Corporaciones Autónomas Regionales con jurisdicción en el PNN Paramillo, y organizaciones no gubernamentales a poner su mirada en el sur de Córdoba para la investigación y conservación de los mamíferos muy mencionados, pero poco conocidos, que están en peligro por los procesos de transformación del territorio.</p>
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<h3>Agradecimientos</h3>
<p>El autor agradece a Parques Nacionales Naturales de Colombia por permitir el uso de algunas fotografías presentadas en este documento, en especial a Juan Carlos Cuervo León, del Grupo de Comunicaciones y Educación Ambiental. De manera especial se dedica este escrito al guardaparques Pedro Hernández Hechavarria.</p>
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<h2>Referencias bibliográficas</h2>
<p>Ballesteros-Correa, J. y Linares Arias, J. (2015). <em>Fauna de Córdoba, Colombia</em>. Fondo Editorial Universidad de Córdoba.</p>
<p>Chacón-Pacheco, J., Sánchez-Londoño, J., Villada-Cadavid, T. y Ballesteros-Correa, J. (2022). Actualización de la lista de mamíferos silvestres del departamento de Córdoba, Colombia. <em>Biota Colombiana, 23</em>(1), e966. <a href="https://doi.org/10.21068/2539200x.966">https://doi.org/10.21068/2539200x.966</a></p>
<p>Parques Nacionales de Colombia (2024). <em>Planes de manejo áreas del Sistema de Parques Nacionales Naturales de Colombia</em>. Recuperado de <a href="https://www.parquesnacionales.gov.co/entidad/planes-de-manejo-areas-del-spnn/">https://www.parquesnacionales.gov.co/entidad/planes-de-manejo-areas-del-spnn/</a></p>
<p>Duek, C., e Inda, G. (2014). La teoría de la estratificación social de Parsons: Una arquitectura del consenso y de la estabilización del conflicto. <em>THEOMAI, 29</em>, 155-175.</p>
<p>Gaynor, K. M., Fiorella, K. J., Gregory, G. H., Kurz, D. J., Seto, K. L., Withey, L., y Brashares, J. S. (2016). War and wildlife: Linking armed conflict to conservation. <em>Frontiers in Ecology and the Environment, 14</em>(10), 533-542. <a href="https://doi.org/10.1002/fee.1433">https://doi.org/10.1002/fee.1433</a></p>
<p>Giraldo Moreno, J. (2015). <em>Aportes sobre el origen del conflicto armado en Colombia, su persistencia y sus impactos</em>. Recuperado de: <a href="https://www.corteidh.or.cr">https://www.corteidh.or.cr</a></p>
<p>Humanez-López, E., Racero-Casarrubia, J. y Arias-Alzate, A. (2016). Anotaciones sobre distribución y estado de conservación de los cerdos de monte Pecari tajacu y Tayassu pecari (Mammalia: Tayassuidae) para el departamento de Córdoba, Colombia. <em>Mammalogy Notes, 3</em>(1), 24-29.</p>
<p>Lanjouw, A. (2003). Building partnerships in the face of political and armed crisis. <em>Journal of Sustainable Forestry, 16</em>(3–4), 89–110. <a href="https://doi.org/10.1300/J091v16n03_05">https://doi.org/10.1300/J091v16n03_05</a></p>
<p>Ortiz-Hoyos, R., Racero-Casarrubia, J. y Chacón-Pacheco, J. (2014). Datos preliminares de Ateles geoffroyi (Primates: Atelidae) para el departamento de Córdoba, Colombia. <em>Revista Latinoamericana de Conservación, 4</em>(1), 46-51.</p>
<p>Racero-Casarrubia, J. y Arias-Alzate, A. (2015). Presencia y primeras fotografías del tapir de tierras bajas (Tapirus terrestris) en el Parque Nacional Natural Paramillo, Córdoba, Colombia. Tapir Conservation: <em>The Newsletter of the IUCN/SSC Tapir Specialist Group, 24</em>(33), 4-6.</p>
<p>Racero-Casarrubia, J. y Ballesteros-Correa, J. (2019). Percepción y uso de mamíferos silvestres por las comunidades locales en el entorno al embalse de la central hidroeléctrica URRÁ I, Córdoba, Colombia. <em>Revista Etnobiología, 17</em>(3), 20-32.</p>
<p>Racero-Casarrubia, J. y Ballesteros-Correa, J. (2024). Conocimiento tradicional de los mamíferos medianos y grandes en una zona de ocupación campesina del Parque Nacional Natural Paramillo, Colombia. <em>Revista Facultad de Ciencias Básicas, 4</em>(1), 1-10. <a href="https://doi.org/10.21897/18kaqt87">https://doi.org/10.21897/18kaqt87</a></p>
<p>Racero-Casarrubia, J. y González-Maya, J. (2014). Inventario preliminar y uso de mamíferos silvestres por comunidades campesinas del sector oriental del cerro Murrucucú, municipio de Tierralta, Córdoba, Colombia. <em>Mammalogy Notes, 1</em>(2), 25-28.</p>
<p>Racero-Casarrubia, J. y Hernández, P. (2010). Notas acerca del estado de conservación y distribución de la danta <em>Tapirus terrestris</em> en el Parque Nacional Natural Paramillo. Tapir Conservation: <em>The Newsletter of the IUCN/SSC Tapir Specialist Group, 19</em>(2), 13-21.</p>
<p>Racero-Casarrubia, J., Vidal, C., Ruiz, O. y Ballesteros-Correa, J. (2008). Percepción y patrones de uso de la fauna silvestre por las comunidades indígenas Embera-Katíos en la cuenca del río San Jorge, zona amortiguadora del PNN-Paramillo. <em>Revista de Estudios Sociales, 31</em>, 118-131. <a href="https://doi.org/10.7440/res31.2008.08">https://doi.org/10.7440/res31.2008.08</a></p>
<p>Ramírez-Chaves, H. E., Leuro Robles, N. G., Castaño Rivera, A., Morales-Martínez, D. M., Suárez Castro, A. F., Rodríguez-Posada, M. E., Zurc, D., Concha Osbahr, D. C., Trujillo, A., Noguera Urbano, E. A., Pantoja Peña, G. E., González Maya, J. F., Pérez Torres, J., Mantilla Meluk, H., López Castañeda, C., Velásquez Valencia, A. y Zárrate Charry, D. (2024). Mamíferos de Colombia (v1.14) [Dataset]. <em>Sociedad Colombiana de Mastozoología</em>. <a href="https://doi.org/10.15472/kl1wh">https://doi.org/10.15472/kl1wh</a></p>
<p>Seale, A. L. (2022). Folklore as a tool for cultural resilience: The case of indigenous knowledge in the Amazon. <em>Journal of Folklore Research, 59</em>(2), 103-125. <a href="https://doi.org/10.2979/jfolkrese.59.2.03">https://doi.org/10.2979/jfolkrese.59.2.03</a></p>
<p>Tejada de la Osa, H. (2004). <em>Plan de desarrollo municipal. Tierralta-Córdoba 2004-2007</em>. Alcaldía Municipal de Tierralta.</p>
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<h2>Notas de página</h2>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><span>[1]</span></a><span>Información más detallada sobre esta figura de conservación puede ser revisada en </span><a href="https://www.parquesnacionales.gov.co/nuestros-parques/pnn-paramillo/"><span>https://www.parquesnacionales.gov.co/nuestros-parques/pnn-paramillo/</span></a></p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2"><span>[2]</span></a> <span>Las fuentes formales normativas que determinan estas áreas son: ley 165 de 1994, decreto Ley 2811 de 1974 (artículo 330), decreto 622 de 1977 (artículos 5 y 18), I decreto- Ley 3570 de 2011 (artículo 16), decreto- Ley 3572 de 2011 (artículos 2, 13 y 16) y el decreto 2372 de 2010.</span></p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3"><span>[3]</span></a> Jorge Ignacio Hernández Camacho (1935-2001) fue un naturalista, explorador, conservacionista y botánico colombiano. Sus investigaciones contribuyeron a la creación de algunos parques nacionales. Para más información es posible consultar el siguiente enlace: <a href="https://scmasblog.wordpress.com/2018/09/22/el-legado-del-mono/">https://scmasblog.wordpress.com/2018/09/22/el-legado-del-mono/</a></p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><span>[4]</span></a> El trabajo de Chacón-Pacheco reporta 141 especies, con mayor riqueza en las subregiones Alto Sinú y San Jorge.</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><span>[5]</span></a> Para interés de los lectores, este comentario hace referencia a los trabajos de: Racero-Casarrubia <em>et al</em>. (2008); Racero-Casarrubia y Hernández (2010); Ortiz-Hoyos <em>et al.</em> (2014); Racero-Casarrubia y González-Maya (2011); Racero-Casarrubia y Arias-Alzate (2015); Humanez-López <em>et al.</em> (2016); Racero-Casarrubia y Ballesteros-Correa (2019) y Racero-Casarrubia y Ballesteros-Correa (2024).</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2"><span>[6]</span></a> Se utiliza el término para enfatizar que el uso de la carne de los mamíferos silvestres tiene una importancia intrínseca debido a su rol directo en satisfacer necesidades alimentarias, lo que justificaría la visión utilitaria.</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><span>[7]</span></a>Los autores reflexionan sobre las desigualdades según la teoría social de Parsons, que justifica las desigualdades sociales [&#8230;] y sugiere que son naturales y aceptables (Duek e Inda, 2014, p.174).</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2"><span>[8]</span></a> Giraldo (2015), citando a Anthony Honoré, señala que la ausencia del Estado se manifiesta cuando se rompe el compromiso mutuo entre las instituciones y los ciudadanos para garantizar la satisfacción de necesidades esenciales, incluidas las biológicas y las relacionadas con la justicia.</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><span>[9]</span></a> “El plan de manejo [&#8230;] orienta las acciones hacia los objetivos de conservación y es esencial para utilizar efectivamente los recursos disponibles» (PNN de Colombia, 2024, p. 1).</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><span>[10]</span></a> Estas especies son priorizadas por el área protegida y la CAR local, catalogadas como de alto interés para la conservación. Además, es importante mencionar que los grandes felinos generan conflicto con las comunidades locales por eventos de depredación de animales domésticos.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2"><span>[11]</span></a> Estas especies, debido a sus altos requerimientos de hábitats en cuanto a coberturas vegetales y disponibilidad de presas, es posible encontrarlas con mayor frecuencia en el sur del departamento, en el interior del PNN Paramillo y su zona amortiguadora.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3"><span>[12]</span></a> Un Valor Objeto de Conservación (VOC) es una especie, hábitat o elemento natural que se elige para representar la biodiversidad. La selección de un VOC se basa en características como la rareza, el atractivo, el riesgo de extinción o su importancia ecológica.</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4"><span>[13]</span></a> Los campesinos e indígenas de estas zonas relatan eventos en donde mueren animales al accionar minas antipersonas o por bombardeos del Ejército nacional.</p>
</div>
<p><span id="more-3490"></span><br />
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<p><span>Vida silvestre y comunidad: la encrucijada entre la cacer\u00eda y la conservaci\u00f3n de mam\u00edferos en el Sur de C\u00f3rdoba<\/span><\/p>","margin_remove_bottom":false,"margin_remove_top":true,"title_element":"h1","title_style":"heading-medium"}},{"name":"Headline Decoration Bullet","type":"headline","props":{"block_align":"center","content":"Javier Racero-Casarrubia","title_decoration":"bullet","title_element":"h3"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p>Postgrado en Ciencias Sociales. Facultad de Humanidades y Ciencias de La Educaci\u00f3n, Universidad Nacional de La Plata Argentina. Grupo Investigaci\u00f3n Biodiversidad Unic\u00f3rdoba, Facultad de Ciencias B\u00e1sicas, Universidad de C\u00f3rdoba, Monter\u00eda, Colombia. C\u00f3digo Postal: 230002. <a href=\"mailto:javierracero@yahoo.es\">javierracero@yahoo.es<\/a> \u00a0ORCID: 0000-0001-5989-4174<\/p>","margin":"default"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p><a href=\"https:\/\/doi.org\/10.53010\/nys.dia.04\">https:\/\/doi.org\/10.53010\/nys.dia.04<\/a><\/p>","margin":"default"}},{"name":"Divider Style Default","type":"divider","props":{"divider_element":"hr"}}]}]},{"type":"row","props":{"margin":"large"},"children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-1"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<h1><span>Introducci\u00f3n. Alto Sin\u00fa y San Jorge: biodiversidad, comunidades y desaf\u00edos de conservaci\u00f3n<\/span><\/h1>\n

<p>Por su gran biodiversidad, las subregiones Alto Sin\u00fa y San Jorge, ubicadas al sur del departamento de C\u00f3rdoba, son de amplio inter\u00e9s para la conservaci\u00f3n. Esto se debe a que, al sur de la regi\u00f3n Caribe, se encuentran los relictos de bosque h\u00famedo tropical, protegidos bajo la figura de conservaci\u00f3n de orden nacional, el Parque Nacional Natural (PNN) Paramillo, adem\u00e1s de su zona de amortiguaci\u00f3n<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><span>[1]<\/span><\/a>, una franja que rodea las \u00e1reas protegidas (AP) y que protege de los impactos producidos por el hombre. Existen adem\u00e1s unas reglas especiales de manejo acordadas con las comunidades para cuidar la naturaleza de la zona<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><span>[2]<\/span><\/a>. El PNN Paramillo es el d\u00e9cimo m\u00e1s grande del sistema de Parques Nacionales Naturales de Colombia y se ubica en el extremo norte de la cordillera occidental, con una extensi\u00f3n aproximada de 504\u00a0014 hect\u00e1reas. Abarca las serran\u00edas de Abibe, San Jer\u00f3nimo y Ayapel, con elevaciones de 100 a 3\u00a0900 m y alberga ecosistemas de bosque seco, bosque h\u00famedo y p\u00e1ramos, en el sur de C\u00f3rdoba y norte de Antioquia (Tejada de la Osa, 2004). El mono Hern\u00e1ndez<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><span>[3]<\/span><\/a> sostuvo que las cuencas altas de los r\u00edos Sin\u00fa y San Jorge se conectan con los bosques nublados de la cordillera Occidental. Se considera una regi\u00f3n biogeogr\u00e1fica clave en el intercambio bi\u00f3tico con el oriente, el Choc\u00f3 y Am\u00e9rica Central, lo que la convierte en un sitio importante para el estudio y conservaci\u00f3n de la biodiversidad.<\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><span><\/span><\/a><\/p>","margin":"default"}}]}]}]},{"type":"section","props":{"image_position":"center-center","style":"default","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"middle","width":"default"},"children":[{"type":"row","props":{"alignment":"center","layout":"1-3,1-3,1-3","width":"large"},"children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-3"},"children":[{"type":"image","props":{"image":"wp-content\/uploads\/2025\/02\/BosquesNublados.jpg","image_svg_color":"emphasis","margin":"default"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p>Bosques nublados en el interior del PNN Paramillo. Fotograf\u00edas: Javier Racero-Casarrubia<\/p>","margin":"default"}}]},{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-3"},"children":[{"type":"image","props":{"image":"wp-content\/uploads\/2025\/02\/RioManso-scaled.jpg","image_loading":false,"image_svg_color":"emphasis","margin":"default"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p>R\u00edo Manso, ubicado en el coraz\u00f3n del PNN Paramillo.<\/p>","margin":"default"}}]},{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-3"},"children":[{"type":"image","props":{"image":"wp-content\/uploads\/2025\/02\/Selvahumeda-scaled.jpg","image_svg_color":"emphasis","margin":"default"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p>Bosques nublados en el interior del PNN Paramillo. Fotograf\u00edas: Javier Racero-Casarrubia<\/p>","margin":"default"}}]}]},{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p>Teniendo en cuenta esta amplia biodiversidad, surge la necesidad de reflexionar sobre los mam\u00edferos y sus usos. Primero por la gran riqueza de especies que se ha reportado<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref1\"><span>[4]<\/span><\/a>, y segundo por las complejas relaciones que se presentan con las comunidades humanas (campesinos e ind\u00edgenas), que sin lugar a duda plantean grandes retos para la conservaci\u00f3n, m\u00e1s a\u00fan cuando el Sistema de Informaci\u00f3n Biol\u00f3gica de Colombia reporta para el pa\u00eds 551 especies, de las cuales 63 son end\u00e9micas (solo es posible encontrarlas en Colombia), 70 se encuentran bajo alg\u00fan grado de amenaza y 82 son objeto de comercio (Ram\u00edrez-Ch\u00e1vez <em>et al<\/em>., 2024). Quiero aclarar entonces que las reflexiones expresadas en este di\u00e1logo son producto de mi experiencia y vivencias como guardaparques por casi una d\u00e9cada en el PNN Paramillo, donde tuve la oportunidad de observar y documentar fen\u00f3menos socioambientales que afectan la conservaci\u00f3n de los mam\u00edferos en esta \u00e1rea fundamental para la biodiversidad en el sur de C\u00f3rdoba.<\/p>\n

<p><\/p>","margin":"default"}}]}]},{"type":"row","props":{"alignment":"center","width":"default"},"children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m"},"children":[{"type":"image","props":{"image":"wp-content\/uploads\/2025\/02\/PNNParamillo-1-1-e1740429115312.png","image_height":600,"image_svg_color":"emphasis","image_width":431,"margin":"default","text_align":"center"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p style=\"text-align: center;\"><span data-contrast=\"auto\" xml:lang=\"ES-419\" lang=\"ES-419\" class=\"TextRun SCXW267617756 BCX0\"><span class=\"NormalTextRun SCXW267617756 BCX0\">\u00c1reas protegidas de Colombia<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW267617756 BCX0\">;<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW267617756 BCX0\"> <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW267617756 BCX0\">se destaca <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW267617756 BCX0\">el <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW267617756 BCX0\">Parque Nacional Natural Paramillo en el departamento de C\u00f3rdoba.<\/span><\/span><span class=\"EOP SCXW267617756 BCX0\" data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:2,&quot;335551620&quot;:2,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:240,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>","margin":"default"}}]}]},{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<h2><span data-contrast=\"auto\" xml:lang=\"ES-ES\" lang=\"ES-ES\" class=\"TextRun SCXW259993731 BCX0\"><span class=\"NormalTextRun SCXW259993731 BCX0\" data-ccp-parastyle=\"heading 2\">Habitantes del<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW259993731 BCX0\" data-ccp-parastyle=\"heading 2\"> sur de C\u00f3rdoba y el PNN Paramillo<\/span><\/span><span class=\"EOP SCXW259993731 BCX0\" data-ccp-props=\"{&quot;134245418&quot;:true,&quot;134245529&quot;:true,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:1,&quot;335551620&quot;:1,&quot;335559738&quot;:360,&quot;335559739&quot;:80,&quot;335559740&quot;:300}\">\u00a0<\/span><\/h2>\n

<p><span data-contrast=\"auto\" xml:lang=\"ES-419\" lang=\"ES-419\" class=\"TextRun SCXW119833789 BCX0\"><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\">Seg\u00fan el <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\">p<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\">lan de manejo ambiental <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\">dentro <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\">del Parque Nacional Natural Paramillo <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\">y <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\">en su \u00e1rea de influencia<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\">,<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\"> <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\">convergen<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\"> <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\">varias<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\"> culturas, <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\">con <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\">historias y tradiciones muy marcadas. <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\">Seg\u00fan dicho plan<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\">, <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\">los <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\">colonizadores paisa<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\">s<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\"> que hu\u00edan de la violencia partidista buscaron refugio en \u00e9l, <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\">y los <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\">de la cultura <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\">c<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\">oste\u00f1a buscaban acceder a tierras para actividades agr\u00edcolas y pecuarias. As\u00ed mismo<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\">,<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\"> en el sur de C\u00f3rdoba<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\">,<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\"> se encuentra la etnia<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\"> <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\">e<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\">mbera<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\"> k<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\">at<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\">\u00ed<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\">o<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\">,<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\"> considerad<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\">a<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\"> un pueblo milenario, que viven de la pesca y de los productos que <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\">provee<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\"> el bosque, entre <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\">los que se incluyen <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\">distintos tipos <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\">de fauna silvestre<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\"> que sirve<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\">n<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW119833789 BCX0\"> de sustento.<\/span><\/span><span class=\"EOP SCXW119833789 BCX0\" data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:240,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>","margin":"default"}}]}]},{"type":"row","props":{"layout":"1-2,1-2"},"children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-2"},"children":[{"type":"image","props":{"image":"wp-content\/uploads\/2025\/02\/CulturaEmbera-Paramillo1-2-scaled.jpg","image_height":600,"image_svg_color":"emphasis","image_width":431,"margin":"default"}}]},{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-2"},"children":[{"type":"image","props":{"image":"wp-content\/uploads\/2025\/02\/PNNParamillo-25-FotografiasCatalinaTellez.ArchivoParques-scaled.jpg","image_svg_color":"emphasis","margin":"default"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p style=\"text-align: center;\"><span data-contrast=\"auto\" xml:lang=\"ES-419\" lang=\"ES-419\" class=\"TextRun SCXW240510108 BCX0\"><span class=\"NormalTextRun SCXW240510108 BCX0\">I<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW240510108 BCX0\">nd\u00edgena <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW240510108 BCX0\">embera <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW240510108 BCX0\">k<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW240510108 BCX0\">at<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW240510108 BCX0\">\u00ed<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW240510108 BCX0\">o <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW240510108 BCX0\">y un campesino de la regi\u00f3n d<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW240510108 BCX0\">el sur de<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW240510108 BCX0\"> C\u00f3rdoba<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW240510108 BCX0\">. <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW240510108 BCX0\">Fuente: <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW240510108 BCX0\">Fotos Archivo Fotogr\u00e1fico PNN Paramillo.<\/span><\/span><span class=\"EOP SCXW240510108 BCX0\" data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:240,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>","margin":"default"}}]}]},{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m"},"children":[{"type":"divider","props":{"divider_element":"hr"}}]}]},{"type":"row","props":{"layout":"1-2,1-2"},"children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-2"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<h2><span data-contrast=\"auto\" xml:lang=\"ES-ES\" lang=\"ES-ES\" class=\"TextRun SCXW53245623 BCX0\"><span class=\"NormalTextRun SCXW53245623 BCX0\" data-ccp-parastyle=\"heading 2\">Explorando las razones detr\u00e1s del consumo de <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW53245623 BCX0\" data-ccp-parastyle=\"heading 2\">\u201c<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW53245623 BCX0\" data-ccp-parastyle=\"heading 2\">carne de monte<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW53245623 BCX0\" data-ccp-parastyle=\"heading 2\">\u201d<\/span><\/span><span class=\"EOP SCXW53245623 BCX0\" data-ccp-props=\"{&quot;134245418&quot;:true,&quot;134245529&quot;:true,&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:1,&quot;335551620&quot;:1,&quot;335559738&quot;:360,&quot;335559739&quot;:80,&quot;335559740&quot;:300}\">\u00a0<\/span><\/h2>\n

<p><span data-contrast=\"auto\" xml:lang=\"ES-419\" lang=\"ES-419\" class=\"TextRun SCXW258277464 BCX0\"><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">Como <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">se mencion\u00f3<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">,<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\"> la diversidad de flora y fauna en esta parte del departamento se debe al estado de conservaci\u00f3n de sus ecosistemas, <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">y <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">la selva h\u00fameda <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">provee diferentes<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\"> servicios ambientales<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\"> (provisi\u00f3n, regulaci\u00f3n, <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">soporte y cultura)<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">. <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">Dentro de los servicios de provisi\u00f3n <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">se encuentra <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">alimentos <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">como la carne <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">de animales silvestres, ya sea de reptiles, aves <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">o<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\"> mam\u00edferos<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">. El consumo de la carne de monte<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\"> es una <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">pr\u00e1ctica<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\"> arraigada en la cultura de las comunidades <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">y <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">es de gran relevancia cuando las especies <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">tienen valor de uso<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">, <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">pues va m\u00e1s all\u00e1 <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">del manejo utilitario <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">de la fauna silvestre<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">.<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\"> <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">En este sentido, <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">entramos<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\"> en<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\"> <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">aspectos <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">socioculturales donde subyacen elementos propios del fol<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">c<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">lor<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">e<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\"> (tradiciones, creencias, mitos) (Seale, 2022) y la idiosincrasia de los habitantes de estas subregiones cordobesas.<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\"> <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">En<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\"> <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">est<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">a oportunidad<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">,<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\"> <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">centraremos la mirada en <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">los <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">mam\u00edferos<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">,<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\"> <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">uno<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\"> <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">de los grupos <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">de vertebrados <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">que <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">quiz\u00e1s <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">presentan <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">mayor uso <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW258277464 BCX0\">en el departamento de C\u00f3rdoba.<\/span><\/span><span class=\"EOP SCXW258277464 BCX0\" data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:6,&quot;335551620&quot;:6,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:240,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>\n

<p>La cacer\u00eda de medianos y grandes mam\u00edferos en el sur de C\u00f3rdoba es una pr\u00e1ctica de campesinos e ind\u00edgenas que trasciende del aspecto cultural, lo que hace necesario analizar su dimensi\u00f3n econ\u00f3mica. Los trabajos encontrados respecto al tema revelan el uso de 30 especies en total<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><span>[5]<\/span><\/a>, que no solo representan el uso <em>per se<\/em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><span>[6]<\/span><\/a> de la carne de estos animales, sino tambi\u00e9n pone en evidencia las necesidades econ\u00f3micas de los habitantes, encarnadas en la escasez de alimento o prote\u00edna animal en determinadas temporadas del a\u00f1o. Esto convierte, en muchas ocasiones, a los mam\u00edferos silvestres en la primera o \u00fanica opci\u00f3n de carne para el sustento de las familias. Entonces, se insiste que m\u00e1s all\u00e1 de las conexiones simb\u00f3licas, hay que considerar la importancia de estos territorios como despensa de carne para las comunidades, en especial de aquellas que tienen acceso limitado a la prote\u00edna animal.<\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><span><\/span><\/a><\/p>","margin":"default"}}]},{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-2"},"children":[{"type":"image","props":{"image":"wp-content\/uploads\/2025\/02\/Cazador_PNN.jpg","image_height":600,"image_svg_color":"emphasis","image_width":430,"margin":"default","text_align":"center"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p><span data-contrast=\"auto\" xml:lang=\"ES-419\" lang=\"ES-419\" class=\"TextRun SCXW248023611 BCX0\"><span class=\"NormalTextRun SCXW248023611 BCX0\">La cacer\u00eda de grandes mam\u00edferos<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW248023611 BCX0\"> (<\/span><\/span><span data-contrast=\"auto\" xml:lang=\"ES-419\" lang=\"ES-419\" class=\"TextRun SCXW248023611 BCX0\"><span class=\"NormalTextRun SCXW248023611 BCX0\">Dicotyles tajacu<\/span><\/span><span data-contrast=\"auto\" xml:lang=\"ES-419\" lang=\"ES-419\" class=\"TextRun SCXW248023611 BCX0\"><span class=\"NormalTextRun SCXW248023611 BCX0\">)<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW248023611 BCX0\"> como fuente de <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW248023611 BCX0\">carne de monte en <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW248023611 BCX0\">la zona amortiguadora <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW248023611 BCX0\">del PNN Paramillo<\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW248023611 BCX0\">. <\/span><span class=\"NormalTextRun SCXW248023611 BCX0\">Fotograf\u00eda: Javier Racero-Casarrubia.<\/span><\/span><span class=\"EOP SCXW248023611 BCX0\" data-ccp-props=\"{&quot;201341983&quot;:0,&quot;335551550&quot;:2,&quot;335551620&quot;:2,&quot;335559738&quot;:120,&quot;335559739&quot;:240,&quot;335559740&quot;:360}\">\u00a0<\/span><\/p>","margin":"default"}}]}]},{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p>Si vamos m\u00e1s all\u00e1 y observamos la cacer\u00eda desde la subsistencia, podr\u00edamos argumentar que trasciende al plano de la inequidad social, la pobreza e incluso la marginalizaci\u00f3n (Duek e Inda, 2014)<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><span>[7]<\/span><\/a>. En otras palabras, esta situaci\u00f3n refleja la fragilidad econ\u00f3mica de las comunidades que se ubican en territorios donde la presencia del Estado es deficiente por no decir que nula<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><span>[8]<\/span><\/a>. Por ello, se encuentra en los recursos naturales un uso obligado para satisfacer necesidades. En este sentido, los mam\u00edferos se convierten en un recurso que se usa en cualquiera de sus categor\u00edas (carne, comercio, mascota, medicinal, entre otros), por lo que es indiscutible la b\u00fasqueda, lo antes posible, de un equilibrio entre la necesidad inmediata de sustento con la conservaci\u00f3n de las especies y sus h\u00e1bitats.<\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><span><\/span><\/a><\/p>","margin":"default"}}]}]},{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p>En este sentido queda claro que las comunidades ven el territorio como una despensa natural, con tendencia hacia la degradaci\u00f3n debido a la presi\u00f3n humana, tanto en el interior del PNN Paramillo como en su zona amortiguadora, problem\u00e1ticas claramente identificadas en el Plan de Manejo Ambiental del \u00e1rea protegida<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><span>[9]<\/span><\/a>. Sin embargo, la hist\u00f3rica situaci\u00f3n de orden p\u00fablico \u2014donde el territorio ha sido objeto de disputa entre los grupos al margen de la ley y el Estado\u2014 ha generado una falta de gobernabilidad que ha favorecido flujos de poblaci\u00f3n hacia estas \u00e1reas, afectando los ecosistemas. Actividades como la tala del bosque nativo, los cultivos il\u00edcitos y la contaminaci\u00f3n de las fuentes de agua afectan a los mam\u00edferos y m\u00e1s a aquellos que dependen de buena calidad, amplia extensi\u00f3n del territorio y disponibilidad de presas. Estos fen\u00f3menos, a mi juicio, han contribuido a profundizar los vac\u00edos de informaci\u00f3n, reflejados en los pocos trabajos de investigaci\u00f3n sobre el uso de mam\u00edferos y su estado de conservaci\u00f3n, quiz\u00e1s porque la guerra ha sido una constante en esta zona. Por eso hay que entender que los escenarios de guerra no solo traen problemas sociales, sino que tambi\u00e9n perjudican los ecosistemas y la fauna silvestre (Gaynor <em>et al<\/em>., 2016), ya que las operaciones militares no solo desalojan a las personas, sino que tambi\u00e9n generan desplazamientos de animales e incluso la muerte de grupos que no tienen gran movilidad. Al respecto, autores como Lanjouw (2003) afirman que \u201cla guerra altera los medios de producci\u00f3n y de subsistencia de las comunidades (\u2026), lo que podr\u00eda aumentar el consumo de carne de especies silvestres\u201d.<\/p>\n

<p><\/p>","margin":"default"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p>Pese a los conflictos en el sur de C\u00f3rdoba, el PNN Paramillo, sin lugar a duda, es un \u00e1rea cr\u00edtica para la investigaci\u00f3n y conservaci\u00f3n de vertebrados (Ballesteros y Linares, 2005), como la danta de tierras bajas (<em>Tapirus terrestris<\/em>), el le\u00f3n de monta\u00f1a (<em>Puma concolor<\/em>), el tigre mariposa (<em>Panthera onca<\/em>) y el oso andino (<em>Tremarctos ornatus<\/em>)<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><span>[10]<\/span><\/a>. Estas especies son casi exclusivas<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><span>[11]<\/span><\/a> o tienen distribuci\u00f3n restringida a esta subregi\u00f3n del departamento. Por eso, es importante poner la mirada en estas zonas \u2014m\u00e1s a\u00fan cuando las especies antes mencionadas son valores objeto de conservaci\u00f3n del parque<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><span>[12]<\/span><\/a>\u2014. Tambi\u00e9n es urgente investigar qu\u00e9 est\u00e1 sucediendo con estas especies en el contexto socioambiental. Incluso, ser\u00eda relevante ir m\u00e1s all\u00e1 y entender c\u00f3mo han sido afectados por la guerra<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><span>[13]<\/span><\/a>.<\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><span><\/span><\/a><\/p>","margin":"default"}},{"type":"image","props":{"image":"wp-content\/uploads\/2025\/02\/Danta-MascotaF.jpg","image_svg_color":"emphasis","margin":"default","text_align":"center"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p style=\"text-align: center;\">Danta de tierras bajas (<em>Tapirus terrestris<\/em>) mantenida como mascota en los a\u00f1os ochenta en el municipio de Tierralta. Fotograf\u00eda de Gertrudis Pacheco.<\/p>","margin":"default"}}]}]},{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<h2><span lang=\"ES\">Una reflexi\u00f3n sobre el enfoque sociocultural y ecol\u00f3gico en la conservaci\u00f3n de mam\u00edferos<o:p><\/o:p><\/span><\/h2>\n

<p>El fen\u00f3meno del uso y la conservaci\u00f3n de los mam\u00edferos del sur de C\u00f3rdoba debe analizarse a partir de dos perspectivas: desde lo sociocultural y desde lo ecol\u00f3gico. Es fundamental evaluar qu\u00e9 dimensi\u00f3n predomina en esos contextos, pues puede ser una herramienta para la toma de decisiones en cuanto a la conservaci\u00f3n de la fauna silvestre en general y a la disminuci\u00f3n de la presi\u00f3n sobre los ecosistemas y las especies, sin dejar de lado las realidades socioecon\u00f3micas de esta subregi\u00f3n, m\u00e1s reconocida por la guerra que por los servicios ambientales que presta a todo el departamento. En estas zonas se produce el agua de los r\u00edos Sin\u00fa, Tigre, Manso, Verde, Esmeralda y San Jorge, y el r\u00edo Sin\u00fa y sus tributarios alimentan el embalse que opera la Hidroel\u00e9ctrica de URR\u00c1, lo que le otorga un valor ecol\u00f3gico por los bienes y servicios ambientales que ofrece, adem\u00e1s de su contribuci\u00f3n al sector econ\u00f3mico del pa\u00eds.<\/p>","margin":"default"}},{"type":"divider","props":{"divider_element":"hr"}}]}]},{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<blockquote>\n

<p>Por eso hay que entender que los escenarios de guerra no solo traen problemas sociales, sino que tambi\u00e9n perjudican los ecosistemas y la fauna silvestre (Gaynor <em>et al<\/em>., 2016), ya que las operaciones militares no solo desalojan a las personas, sino que tambi\u00e9n generan desplazamientos de animales e incluso la muerte de grupos que no tienen gran movilidad<\/p>\n<\/blockquote>","margin":"default"}},{"type":"divider","props":{"divider_element":"hr"}}]}]},{"type":"row","props":{"layout":"1-2,1-2"},"children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-2"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<h1><span lang=\"ES\">Conclusi\u00f3n: grandes retos desde las instituciones gubernamentales<o:p><\/o:p><\/span><\/h1>\n

<p>El PNN Paramillo tiene el gran reto de trabajar para solucionar los problemas ambientales que ponen en riesgo toda la biodiversidad que protege, incluyendo a los mam\u00edferos presentes en sus diferentes ecosistemas. Para ello, debe integrar los conocimientos cient\u00edficos y los tradicionales. En este sentido, las comunidades locales deben ser consideradas un aliado, para que las medidas propuestas sean efectivas y culturalmente aceptables. Por tal motivo, la participaci\u00f3n comunitaria en la formulaci\u00f3n y ejecuci\u00f3n de estrategias de conservaci\u00f3n es clave para garantizar la conservaci\u00f3n de los ecosistemas y sus especies. Sin embargo, todav\u00eda hay que recuperar la gobernabilidad en medio del conflicto, que a mi parecer debe dejar de ser una excusa para accionar. El Estado debe hacer presencia en el territorio, pues la conservaci\u00f3n de especies se perjudica por problemas estructurales propios del abandono estatal, reflejados en las comunidades que hacen uso de los recursos naturales.<\/p>\n

<p>En resumen, debemos entender que existe una interdependencia entre la vida silvestre, el territorio y las comunidades humanas. El territorio es una despensa natural esencial para las comunidades, y la fauna silvestre est\u00e1 en el centro de esa relaci\u00f3n y se vincula estrechamente con las pr\u00e1cticas culturales, las percepciones, los cambios sociales y ecol\u00f3gicos, que al final reflejan una conexi\u00f3n \u00edntima entre las comunidades humanas y los ecosistemas que habitan.<\/p>","margin":"default"}}]},{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-2"},"children":[{"type":"image","props":{"image":"wp-content\/uploads\/2025\/02\/Figurarelaciones.jpg","image_svg_color":"emphasis","margin":"default"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p style=\"text-align: center;\">Interacciones entre comunidad, fauna y territorio. Fuente: elaboraci\u00f3n propia.<\/p>","margin":"default"}}]}]},{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p>En concreto, invitamos a investigadores locales, regionales y nacionales, a las Corporaciones Aut\u00f3nomas Regionales con jurisdicci\u00f3n en el PNN Paramillo, y organizaciones no gubernamentales a poner su mirada en el sur de C\u00f3rdoba para la investigaci\u00f3n y conservaci\u00f3n de los mam\u00edferos muy mencionados, pero poco conocidos, que est\u00e1n en peligro por los procesos de transformaci\u00f3n del territorio.<\/p>","margin":"default"}},{"type":"divider","props":{"divider_element":"hr"}}]}]},{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<h3>Agradecimientos<\/h3>\n

<p>El autor agradece a Parques Nacionales Naturales de Colombia por permitir el uso de algunas fotograf\u00edas presentadas en este documento, en especial a Juan Carlos Cuervo Le\u00f3n, del Grupo de Comunicaciones y Educaci\u00f3n Ambiental. De manera especial se dedica este escrito al guardaparques Pedro Hern\u00e1ndez Hechavarria.<\/p>","margin":"default"}},{"type":"divider","props":{"divider_element":"hr"}}]}]},{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<h2>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/h2>\n

<p>Ballesteros-Correa, J. y Linares Arias, J. (2015). <em>Fauna de C\u00f3rdoba, Colombia<\/em>. Fondo Editorial Universidad de C\u00f3rdoba.<\/p>\n

<p>Chac\u00f3n-Pacheco, J., S\u00e1nchez-Londo\u00f1o, J., Villada-Cadavid, T. y Ballesteros-Correa, J. (2022). Actualizaci\u00f3n de la lista de mam\u00edferos silvestres del departamento de C\u00f3rdoba, Colombia. <em>Biota Colombiana, 23<\/em>(1), e966. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.21068\/2539200x.966\">https:\/\/doi.org\/10.21068\/2539200x.966<\/a><\/p>\n

<p>Parques Nacionales de Colombia (2024). <em>Planes de manejo \u00e1reas del Sistema de Parques Nacionales Naturales de Colombia<\/em>. Recuperado de <a href=\"https:\/\/www.parquesnacionales.gov.co\/entidad\/planes-de-manejo-areas-del-spnn\/\">https:\/\/www.parquesnacionales.gov.co\/entidad\/planes-de-manejo-areas-del-spnn\/<\/a><\/p>\n

<p>Duek, C., e Inda, G. (2014). La teor\u00eda de la estratificaci\u00f3n social de Parsons: Una arquitectura del consenso y de la estabilizaci\u00f3n del conflicto. <em>THEOMAI, 29<\/em>, 155-175.<\/p>\n

<p>Gaynor, K. M., Fiorella, K. J., Gregory, G. H., Kurz, D. J., Seto, K. L., Withey, L., y Brashares, J. S. (2016). War and wildlife: Linking armed conflict to conservation. <em>Frontiers in Ecology and the Environment, 14<\/em>(10), 533-542. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1002\/fee.1433\">https:\/\/doi.org\/10.1002\/fee.1433<\/a><\/p>\n

<p>Giraldo Moreno, J. (2015). <em>Aportes sobre el origen del conflicto armado en Colombia, su persistencia y sus impactos<\/em>. Recuperado de: <a href=\"https:\/\/www.corteidh.or.cr\">https:\/\/www.corteidh.or.cr<\/a><\/p>\n

<p>Humanez-L\u00f3pez, E., Racero-Casarrubia, J. y Arias-Alzate, A. (2016). Anotaciones sobre distribuci\u00f3n y estado de conservaci\u00f3n de los cerdos de monte Pecari tajacu y Tayassu pecari (Mammalia: Tayassuidae) para el departamento de C\u00f3rdoba, Colombia. <em>Mammalogy Notes, 3<\/em>(1), 24-29.<\/p>\n

<p>Lanjouw, A. (2003). Building partnerships in the face of political and armed crisis. <em>Journal of Sustainable Forestry, 16<\/em>(3\u20134), 89\u2013110. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1300\/J091v16n03_05\">https:\/\/doi.org\/10.1300\/J091v16n03_05<\/a><\/p>\n

<p>Ortiz-Hoyos, R., Racero-Casarrubia, J. y Chac\u00f3n-Pacheco, J. (2014). Datos preliminares de Ateles geoffroyi (Primates: Atelidae) para el departamento de C\u00f3rdoba, Colombia. <em>Revista Latinoamericana de Conservaci\u00f3n, 4<\/em>(1), 46-51.<\/p>\n

<p>Racero-Casarrubia, J. y Arias-Alzate, A. (2015). Presencia y primeras fotograf\u00edas del tapir de tierras bajas (Tapirus terrestris) en el Parque Nacional Natural Paramillo, C\u00f3rdoba, Colombia. Tapir Conservation: <em>The Newsletter of the IUCN\/SSC Tapir Specialist Group, 24<\/em>(33), 4-6.<\/p>\n

<p>Racero-Casarrubia, J. y Ballesteros-Correa, J. (2019). Percepci\u00f3n y uso de mam\u00edferos silvestres por las comunidades locales en el entorno al embalse de la central hidroel\u00e9ctrica URR\u00c1 I, C\u00f3rdoba, Colombia. <em>Revista Etnobiolog\u00eda, 17<\/em>(3), 20-32.<\/p>\n

<p>Racero-Casarrubia, J. y Ballesteros-Correa, J. (2024). Conocimiento tradicional de los mam\u00edferos medianos y grandes en una zona de ocupaci\u00f3n campesina del Parque Nacional Natural Paramillo, Colombia. <em>Revista Facultad de Ciencias B\u00e1sicas, 4<\/em>(1), 1-10. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.21897\/18kaqt87\">https:\/\/doi.org\/10.21897\/18kaqt87<\/a><\/p>\n

<p>Racero-Casarrubia, J. y Gonz\u00e1lez-Maya, J. (2014). Inventario preliminar y uso de mam\u00edferos silvestres por comunidades campesinas del sector oriental del cerro Murrucuc\u00fa, municipio de Tierralta, C\u00f3rdoba, Colombia. <em>Mammalogy Notes, 1<\/em>(2), 25-28.<\/p>\n

<p>Racero-Casarrubia, J. y Hern\u00e1ndez, P. (2010). Notas acerca del estado de conservaci\u00f3n y distribuci\u00f3n de la danta <em>Tapirus terrestris<\/em> en el Parque Nacional Natural Paramillo. Tapir Conservation: <em>The Newsletter of the IUCN\/SSC Tapir Specialist Group, 19<\/em>(2), 13-21.<\/p>\n

<p>Racero-Casarrubia, J., Vidal, C., Ruiz, O. y Ballesteros-Correa, J. (2008). Percepci\u00f3n y patrones de uso de la fauna silvestre por las comunidades ind\u00edgenas Embera-Kat\u00edos en la cuenca del r\u00edo San Jorge, zona amortiguadora del PNN-Paramillo. <em>Revista de Estudios Sociales, 31<\/em>, 118-131. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.7440\/res31.2008.08\">https:\/\/doi.org\/10.7440\/res31.2008.08<\/a><\/p>\n

<p>Ram\u00edrez-Chaves, H. E., Leuro Robles, N. G., Casta\u00f1o Rivera, A., Morales-Mart\u00ednez, D. M., Su\u00e1rez Castro, A. F., Rodr\u00edguez-Posada, M. E., Zurc, D., Concha Osbahr, D. C., Trujillo, A., Noguera Urbano, E. A., Pantoja Pe\u00f1a, G. E., Gonz\u00e1lez Maya, J. F., P\u00e9rez Torres, J., Mantilla Meluk, H., L\u00f3pez Casta\u00f1eda, C., Vel\u00e1squez Valencia, A. y Z\u00e1rrate Charry, D. (2024). Mam\u00edferos de Colombia (v1.14) [Dataset]. <em>Sociedad Colombiana de Mastozoolog\u00eda<\/em>. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.15472\/kl1wh\">https:\/\/doi.org\/10.15472\/kl1wh<\/a><\/p>\n

<p>Seale, A. L. (2022). Folklore as a tool for cultural resilience: The case of indigenous knowledge in the Amazon. <em>Journal of Folklore Research, 59<\/em>(2), 103-125. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.2979\/jfolkrese.59.2.03\">https:\/\/doi.org\/10.2979\/jfolkrese.59.2.03<\/a><\/p>\n

<p>Tejada de la Osa, H. (2004). <em>Plan de desarrollo municipal. Tierralta-C\u00f3rdoba 2004-2007<\/em>. Alcald\u00eda Municipal de Tierralta.<\/p>","margin":"default"}},{"type":"divider","props":{"divider_element":"hr"}}]}]},{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<h2>Notas de p\u00e1gina<\/h2>\n

<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><span>[1]<\/span><\/a><span>Informaci\u00f3n m\u00e1s detallada sobre esta figura de conservaci\u00f3n puede ser revisada en <\/span><a href=\"https:\/\/www.parquesnacionales.gov.co\/nuestros-parques\/pnn-paramillo\/\"><span>https:\/\/www.parquesnacionales.gov.co\/nuestros-parques\/pnn-paramillo\/<\/span><\/a><\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><span>[2]<\/span><\/a> <span>Las fuentes formales normativas que determinan estas \u00e1reas son: ley 165 de 1994, decreto Ley 2811 de 1974 (art\u00edculo 330), decreto 622 de 1977 (art\u00edculos 5 y 18), I decreto- Ley 3570 de 2011 (art\u00edculo 16), decreto- Ley 3572 de 2011 (art\u00edculos 2, 13 y 16) y el decreto 2372 de 2010.<\/span><\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><span>[3]<\/span><\/a> Jorge Ignacio Hern\u00e1ndez Camacho (1935-2001) fue un naturalista, explorador, conservacionista y bot\u00e1nico colombiano. Sus investigaciones contribuyeron a la creaci\u00f3n de algunos parques nacionales. Para m\u00e1s informaci\u00f3n es posible consultar el siguiente enlace: <a href=\"https:\/\/scmasblog.wordpress.com\/2018\/09\/22\/el-legado-del-mono\/\">https:\/\/scmasblog.wordpress.com\/2018\/09\/22\/el-legado-del-mono\/<\/a><\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><span>[4]<\/span><\/a> El trabajo de Chac\u00f3n-Pacheco reporta 141 especies, con mayor riqueza en las subregiones Alto Sin\u00fa y San Jorge.<\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><span>[5]<\/span><\/a> Para inter\u00e9s de los lectores, este comentario hace referencia a los trabajos de: Racero-Casarrubia <em>et al<\/em>. (2008); Racero-Casarrubia y Hern\u00e1ndez (2010); Ortiz-Hoyos <em>et al.<\/em> (2014); Racero-Casarrubia y Gonz\u00e1lez-Maya (2011); Racero-Casarrubia y Arias-Alzate (2015); Humanez-L\u00f3pez <em>et al.<\/em> (2016); Racero-Casarrubia y Ballesteros-Correa (2019) y Racero-Casarrubia y Ballesteros-Correa (2024).<\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><span>[6]<\/span><\/a> Se utiliza el t\u00e9rmino para enfatizar que el uso de la carne de los mam\u00edferos silvestres tiene una importancia intr\u00ednseca debido a su rol directo en satisfacer necesidades alimentarias, lo que justificar\u00eda la visi\u00f3n utilitaria.<\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><span>[7]<\/span><\/a>Los autores reflexionan sobre las desigualdades seg\u00fan la teor\u00eda social de Parsons, que justifica las desigualdades sociales [...] y sugiere que son naturales y aceptables (Duek e Inda, 2014, p.174).<\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><span>[8]<\/span><\/a> Giraldo (2015), citando a Anthony Honor\u00e9, se\u00f1ala que la ausencia del Estado se manifiesta cuando se rompe el compromiso mutuo entre las instituciones y los ciudadanos para garantizar la satisfacci\u00f3n de necesidades esenciales, incluidas las biol\u00f3gicas y las relacionadas con la justicia.<\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><span>[9]<\/span><\/a> \u201cEl plan de manejo [...] orienta las acciones hacia los objetivos de conservaci\u00f3n y es esencial para utilizar efectivamente los recursos disponibles\" (PNN de Colombia, 2024, p. 1).<\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><span>[10]<\/span><\/a> Estas especies son priorizadas por el \u00e1rea protegida y la CAR local, catalogadas como de alto inter\u00e9s para la conservaci\u00f3n. Adem\u00e1s, es importante mencionar que los grandes felinos generan conflicto con las comunidades locales por eventos de depredaci\u00f3n de animales dom\u00e9sticos.<\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><span>[11]<\/span><\/a> Estas especies, debido a sus altos requerimientos de h\u00e1bitats en cuanto a coberturas vegetales y disponibilidad de presas, es posible encontrarlas con mayor frecuencia en el sur del departamento, en el interior del PNN Paramillo y su zona amortiguadora.<\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><span>[12]<\/span><\/a> Un Valor Objeto de Conservaci\u00f3n (VOC) es una especie, h\u00e1bitat o elemento natural que se elige para representar la biodiversidad. La selecci\u00f3n de un VOC se basa en caracter\u00edsticas como la rareza, el atractivo, el riesgo de extinci\u00f3n o su importancia ecol\u00f3gica.<\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><span>[13]<\/span><\/a> Los campesinos e ind\u00edgenas de estas zonas relatan eventos en donde mueren animales al accionar minas antipersonas o por bombardeos del Ej\u00e9rcito nacional.<\/p>","margin":"default"}}]}]}]}],"version":"4.5.4"} --></p><p>The post <a href="https://openscience.uniandes.edu.co/nys_dia_04/">Vida silvestre y comunidad: la encrucijada entre la cacería y la conservación de mamíferos en el Sur de Córdoba</a> first appeared on <a href="https://openscience.uniandes.edu.co">Revistas Uniandes | Multimedia</a>.</p>]]></content:encoded>
					
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		<title>Un campus que florece a partir de un enfoque integral</title>
		<link>https://openscience.uniandes.edu.co/nys11-d5/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[revistas@uniandes.edu.co]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 11 Feb 2025 13:46:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Número 11: Tema libre]]></category>
		<category><![CDATA[Diálogos - Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://openscience.uniandes.edu.co/?p=3468</guid>

					<description><![CDATA[<p>Número 11 &#8211; Tema libre Angélica María Pineda Saza  Biología y microbióloga, Universidad de los AndesOpción en BioinformáticaMaestría en Conservación y Uso de Biodiversidad, Pontificia Universidad Javeriana Un campus que florece a partir de un enfoque integral La Universidad de los Andes es un espacio en constante transformación, donde saberes diversos se unen para resolver [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" src="https://naturalezaysociedad.blob.core.windows.net/dialogos/banner/nys_banner.jpg" alt=""></p>
<div><a href="https://revistas.uniandes.edu.co/index.php/nys/article/view/10930"><strong>Número 11 &#8211; Tema libre</strong></a></div>
<hr>
<h3>
<p>Angélica María Pineda Saza </p>
</h3>
<div>
<p>Biología y microbióloga, Universidad de los Andes<br />Opción en Bioinformática<br />Maestría en Conservación y Uso de Biodiversidad, Pontificia Universidad Javeriana</p>
</div>
<h1><strong>Un campus que florece a partir de un enfoque integral</strong></h1>
<div>
<h3>La Universidad de los Andes es un espacio en constante transformación, donde saberes diversos se unen para resolver retos complejos. En este contexto, el jardín centrado en la naturaleza en el edificio Caja de Música, impulsado por la Facultad de Ciencias Biológicas, es un claro ejemplo de interdisciplinariedad. Este proyecto fusiona biología, ecología y jardinería sostenible para crear un espacio que conecta a las personas con su entorno natural.</h3>
</div>
<ul>
<li>
<p>        <img decoding="async" src="https://naturalezaysociedad.blob.core.windows.net/dialogos/InfogrNyS11/NyS11-d1-004.jpg" alt=""></p>
</li>
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<h6 class="p1">Siembra del jardín funcional Centrado en la Naturaleza Caja de Música <br />7 Noviembre, 2024</h6>
</div>
<div>
<h2><strong>El enfoque regenerativo del jardín</strong></h2>
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<div>
<p>Un jardín centrado en la naturaleza no solo embellece, sino que tiene un propósito ecológico fundamental: regenerar ecosistemas urbanos. Integra especies nativas, endémicas y naturalizadas, y fomenta la interacción armónica entre seres humanos y biodiversidad. A través de este enfoque, el jardín sensibiliza a la comunidad sobre su rol en la conservación, promoviendo la absorción de carbono y mejorando la calidad del aire, mientras combate el cambio climático.</p>
</div>
<h1>
<h2><strong>Un microhábitat funcional</strong></h2>
</h1>
<div>
<p>Este jardín es mucho más que un espacio estéticamente agradable; es un microhábitat funcional. Está diseñado para ofrecer refugio, alimento y zonas de anidación a especies locales de aves, insectos y otros organismos. Con este diseño, se contribuye a la regeneración de los ecosistemas urbanos, sensibilizando a la comunidad universitaria sobre la biodiversidad y su conservación, en un contexto de pérdida de hábitats naturales.</p>
</div>
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<h6 class="p1" style="text-align: center;"><i>Colibrí coruscans<br /></i>Fotografía de Bryam Eduardo Mateus Aguilar</h6>
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<h6 class="p1" style="text-align: center;">Gulupa (<i>Passiflora pinnatistipula</i>)</h6>
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<h6 class="p1" style="text-align: center;"><span>Clusia </span><i>(Clusia orthoneura)</i></h6>
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<h6 class="p1" style="text-align: center;"><span>Uva camarona </span><i>(Macleania rupestris)</i></h6>
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<h6 class="p1" style="text-align: center;"><span>Diglosa</span><i>, Diglossa lafresnayii</i></h6>
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<h6 class="p1">Sesión de cocreación con estudiantes, contextualización del proyecto</h6>
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<h2><strong>La cocreación interdisciplinaria: un proceso colaborativo</strong></h2>
<div>
<p>La creación del jardín fue un proyecto profundamente colaborativo. Más de 30 estudiantes, profesores y personal administrativo se unieron, aportando su conocimiento en biología, ecología, arquitectura y diseño paisajístico. Este enfoque interdisciplinario fue clave para diseñar un espacio que cumpliera tanto con objetivos ecológicos como educativos. Para mí, como bióloga y experta en conservación, fue una oportunidad única para aplicar mis conocimientos en la creación de un espacio que promueve la biodiversidad urbana.</p>
</div>
<h1>
<h2><strong>El impacto institucional y universitario</strong></h2>
</h1>
<div>
<p>La Gerencia del Campus desempeñó un papel crucial en la implementación de este jardín. Este proyecto refleja el compromiso de la universidad con la sostenibilidad y la conservación de los ecosistemas urbanos. La creación de este jardín va más allá de un simple proyecto paisajístico: es un claro símbolo del compromiso institucional con el desarrollo sostenible y la educación ambiental.</p>
</div>
<h1>
<h2><strong>Un laboratorio vivo para la comunidad:</strong></h2>
</h1>
<div>
<p>Este jardín se convierte en un laboratorio vivo. Más allá de su belleza, funcionará como un espacio de aprendizaje y experimentación para estudiantes y profesores. Servirá para realizar estudios sobre suelos, biodiversidad, e incluso los efectos del cambio climático. A través de este enfoque, los miembros de la comunidad universitaria podrán explorar las dinámicas de un ecosistema urbano en constante interacción con el entorno natural.</p>
</div>
<h1>
<h2><strong>Un espacio de comunidad y biodiversidad:</strong></h2>
</h1>
<div>
<p>El jardín del edificio Caja de Música es un símbolo de la capacidad de la universidad para crear espacios sostenibles que coexisten en armonía con la naturaleza. Este jardín no solo es un espacio ecológico, sino un aula viva que inspira el aprendizaje y la reflexión sobre la biodiversidad. Refuerza la idea de que la cocreación interdisciplinaria puede transformar los espacios en lugares que fomentan la sostenibilidad y el sentido de comunidad, reafirmando el compromiso de la universidad con la innovación ambiental.</p>
<p>Participar en la creación de este jardín fue una experiencia profundamente enriquecedora, que me permitió aplicar mis conocimientos en conservación de la biodiversidad y diseño de jardines sostenibles.  En mi emprendimiento, EndémiCO, estrechamente vinculado con este proyecto, buscamos inspirar a las personas a adoptar prácticas que respeten y fomenten la conservación de los ecosistemas urbanos. Este proyecto, por lo tanto, es una extensión de nuestra visión de un futuro más sostenible, donde la biodiversidad sea valorada y preservada por todos.</p>
</div>
<p><img decoding="async" src="https://naturalezaysociedad.blob.core.windows.net/dialogos/InfogrNyS11/NyS11-d1-005.jpg" alt=""><br />
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<div>
<h2><strong>Para ampliar esta información consulta <em>Naturaleza y Sociedad. Desafíos Mediombientales: </em><a href="https://doi.org/10.53010/nys.dia.05">https://doi.org/10.53010/nys.dia.05</a></strong></h2>
</div>
<hr>
<p><a href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/deed.es"><img decoding="async" src="/wp-content/uploads/2022/12/CC_BY-NC-ND_icon-88x31-1.png" alt=" CC_BY-NC-ND"></a></p>
<h6>Estos contenidos están bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional</h6>
<p><span id="more-3468"></span><br />
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<p>Ang\u00e9lica Mar\u00eda Pineda Saza\u00a0<\/p>","title_decoration":"line","title_element":"h3"}}]},{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"2-3"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p>Biolog\u00eda y microbi\u00f3loga, Universidad de los Andes<br \/>Opci\u00f3n en Bioinform\u00e1tica<br \/>Maestr\u00eda en Conservaci\u00f3n y Uso de Biodiversidad, Pontificia Universidad Javeriana<\/p>","margin":"default"},"name":"Biografia"}]}]},{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m"},"children":[{"name":"Art\u00edculo","type":"headline","props":{"content":"<strong>Un campus que florece a partir de un enfoque integral<\/strong>","margin":"small","margin_remove_bottom":true,"margin_remove_top":false,"title_element":"h1","title_style":"heading-small"}}]}]}]},{"name":"Terms","type":"section","props":{"image":"https:\/\/naturalezaysociedad.blob.core.windows.net\/dialogos\/InfogrNyS11\/NyS11-d1-003.jpg","image_effect":"fixed","image_position":"center-center","image_size":"width-1-1","media_blend_mode":"multiply","media_overlay":"rgba(23, 62, 20, 0.59)","style":"default","text_color":"light","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"","width":"small"},"children":[{"type":"row","props":{"margin":"large"},"children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-1"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<h3>La Universidad de los Andes es un espacio en constante transformaci\u00f3n, donde saberes diversos se unen para resolver retos complejos. En este contexto, el jard\u00edn centrado en la naturaleza en el edificio Caja de M\u00fasica, impulsado por la Facultad de Ciencias Biol\u00f3gicas, es un claro ejemplo de interdisciplinariedad. Este proyecto fusiona biolog\u00eda, ecolog\u00eda y jardiner\u00eda sostenible para crear un espacio que conecta a las personas con su entorno natural.<\/h3>","margin":"default"}}]}]}]},{"type":"section","props":{"image_position":"center-center","style":"default","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"","width":"large"},"children":[{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"large"},"children":[{"type":"slideshow","props":{"link_style":"default","link_text":"Read more","margin":"default","meta_align":"below-title","meta_element":"div","meta_style":"text-meta","nav":"dotnav","nav_align":"center","nav_breakpoint":"s","nav_position":"bottom-center","nav_position_margin":"medium","overlay_animation":"parallax","overlay_position":"center-left","show_content":true,"show_link":true,"show_meta":true,"show_thumbnail":true,"show_title":true,"slidenav":"default","slidenav_breakpoint":"s","slidenav_large":false,"slidenav_margin":"medium","slidenav_outside_breakpoint":"xl","slideshow_animation":"pull","slideshow_autoplay":true,"slideshow_autoplay_pause":true,"slideshow_height_offset_top":false,"slideshow_min_height":300,"slideshow_parallax":false,"slideshow_ratio":"4:5","thumbnav_height":"75","thumbnav_svg_color":"emphasis","thumbnav_width":"100","title_element":"h3","title_hover_style":"reset"},"children":[{"type":"slideshow_item","props":{"image":"https:\/\/naturalezaysociedad.blob.core.windows.net\/dialogos\/InfogrNyS11\/NyS11-d1-004.jpg"}},{"type":"slideshow_item","props":{"image":"https:\/\/naturalezaysociedad.blob.core.windows.net\/dialogos\/InfogrNyS11\/NyS11-d1-005.jpg"}},{"type":"slideshow_item","props":{"image":"https:\/\/naturalezaysociedad.blob.core.windows.net\/dialogos\/InfogrNyS11\/NyS11-d1-006.jpg"}},{"type":"slideshow_item","props":{"image":"https:\/\/naturalezaysociedad.blob.core.windows.net\/dialogos\/InfogrNyS11\/NyS11-d1-007.jpg"}}]},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

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<p>Un jard\u00edn centrado en la naturaleza no solo embellece, sino que tiene un prop\u00f3sito ecol\u00f3gico fundamental: regenerar ecosistemas urbanos. Integra especies nativas, end\u00e9micas y naturalizadas, y fomenta la interacci\u00f3n arm\u00f3nica entre seres humanos y biodiversidad. A trav\u00e9s de este enfoque, el jard\u00edn sensibiliza a la comunidad sobre su rol en la conservaci\u00f3n, promoviendo la absorci\u00f3n de carbono y mejorando la calidad del aire, mientras combate el cambio clim\u00e1tico.<\/p>","margin":"default"}},{"type":"headline","props":{"content":"

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<h2><strong>Un espacio de comunidad y biodiversidad:<\/strong><\/h2>","title_element":"h1"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p>El jard\u00edn del edificio Caja de M\u00fasica es un s\u00edmbolo de la capacidad de la universidad para crear espacios sostenibles que coexisten en armon\u00eda con la naturaleza. Este jard\u00edn no solo es un espacio ecol\u00f3gico, sino un aula viva que inspira el aprendizaje y la reflexi\u00f3n sobre la biodiversidad. Refuerza la idea de que la cocreaci\u00f3n interdisciplinaria puede transformar los espacios en lugares que fomentan la sostenibilidad y el sentido de comunidad, reafirmando el compromiso de la universidad con la innovaci\u00f3n ambiental.<\/p>\n

<p>Participar en la creaci\u00f3n de este jard\u00edn fue una experiencia profundamente enriquecedora, que me permiti\u00f3 aplicar mis conocimientos en conservaci\u00f3n de la biodiversidad y dise\u00f1o de jardines sostenibles.\u00a0 En mi emprendimiento, End\u00e9miCO, estrechamente vinculado con este proyecto, buscamos inspirar a las personas a adoptar pr\u00e1cticas que respeten y fomenten la conservaci\u00f3n de los ecosistemas urbanos. Este proyecto, por lo tanto, es una extensi\u00f3n de nuestra visi\u00f3n de un futuro m\u00e1s sostenible, donde la biodiversidad sea valorada y preservada por todos.<\/p>","margin":"default"}}]}],"props":{"width":"small"}},{"type":"row","props":{"layout":"1-3,1-3,1-3","width":"large"},"children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-3"},"children":[{"type":"image","props":{"image":"https:\/\/naturalezaysociedad.blob.core.windows.net\/dialogos\/InfogrNyS11\/NyS11-d1-005.jpg","image_focal_point":"center-right","image_height":1920,"image_svg_color":"emphasis","image_width":1080,"margin":"default"}}]},{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-3"},"children":[{"type":"video","props":{"margin":"default","video":"wp-content\/uploads\/2025\/02\/NyS11-d1-018.mp4","video_autoplay":true,"video_controls":true,"video_height":"1920","video_lazyload":false,"video_loop":true,"video_muted":true,"video_poster":"https:\/\/naturalezaysociedad.blob.core.windows.net\/dialogos\/InfogrNyS11\/NyS11-d1-017.jpg","video_width":"1080"}}]},{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-3"},"children":[{"type":"image","props":{"image":"https:\/\/naturalezaysociedad.blob.core.windows.net\/dialogos\/InfogrNyS11\/NyS11-d1-016.jpg","image_height":1920,"image_svg_color":"emphasis","image_width":1080,"margin":"default"}}]}]}]},{"type":"section","props":{"image":"https:\/\/naturalezaysociedad.blob.core.windows.net\/dialogos\/InfogrNyS11\/NyS11-d1-005.jpg","image_position":"center-center","image_size":"cover","media_blend_mode":"darken","media_overlay":"rgba(17, 44, 124, 0.61)","sticky":"reveal","style":"default","text_color":"light","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"","width":"expand"},"children":[{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<h2><strong>Para ampliar esta informaci\u00f3n consulta <em>Naturaleza y Sociedad. Desaf\u00edos Mediombientales: <\/em><a href=\"https:\/\/doi.org\/10.53010\/nys.dia.05\">https:\/\/doi.org\/10.53010\/nys.dia.05<\/a><\/strong><\/h2>","margin":"default"}}]}],"props":{"width":"small"}}]},{"type":"section","props":{"image_position":"center-center","style":"default","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"","width":"default"},"children":[{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","position_sticky_breakpoint":"m"},"children":[{"type":"divider","props":{"divider_element":"hr","margin":"xlarge","margin_remove_bottom":true}},{"type":"image","props":{"image":"wp-content\/uploads\/2022\/12\/CC_BY-NC-ND_icon-88x31-1.png","image_alt":" CC_BY-NC-ND","image_svg_color":"emphasis","link":"https:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/4.0\/deed.es","margin":"medium","margin_remove_bottom":true,"text_align":"center"}},{"type":"headline","props":{"content":"Estos contenidos est\u00e1n bajo una Licencia Creative Commons Atribuci\u00f3n-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional","margin":"small","margin_remove_top":false,"text_align":"center","title_element":"h6"}}]}]}],"name":"Creative-commons"}],"version":"4.5.4"} --></p><p>The post <a href="https://openscience.uniandes.edu.co/nys11-d5/">Un campus que florece a partir de un enfoque integral</a> first appeared on <a href="https://openscience.uniandes.edu.co">Revistas Uniandes | Multimedia</a>.</p>]]></content:encoded>
					
		
		
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		<title>El proyecto de vida de Pedro Briceño: el rescate de papas nativas</title>
		<link>https://openscience.uniandes.edu.co/nys10-d2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[naturalezaysociedad@uniandes.edu.co]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 05 Dec 2024 15:49:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Número 10: Innovación agroalimentaria]]></category>
		<category><![CDATA[Diálogos - Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Proyecto Tesoros Nativos, para el rescate de papas nativas por parte de un microempresario de Ventaquemada, Boyacá.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" src="https://naturalezaysociedad.blob.core.windows.net/dialogos/banner/nys_banner.jpg" alt=""></p>
<h5><a href="https://revistas.uniandes.edu.co/index.php/nys/issue/view/706"><a href="https://revistas.uniandes.edu.co/index.php/nys/issue/view/706">Número 10</a></a></h5>
<div><a href="https://revistas.uniandes.edu.co/index.php/nys/issue/view/706"><a href="https://revistas.uniandes.edu.co/index.php/nys/issue/view/706">Innovación Agroalimentaria:</a></p>
<div class="opacity-80">la ciencia y la tecnología frente al cambio climático y la seguridad alimentaria de los territorios</div>
<p></a></div>
<h1>
<p>El proyecto de vida de Pedro Briceño: el rescate de papas nativas</p>
</h1>
<div>
<p><a href="https://doi.org/10.53010/nys.dia.02">https://doi.org/10.53010/nys.dia.02</a></p>
</div>
<h3>Marie-Hélène Dabat-Partiot</h3>
<div>
<p><span>Doctora en Economía e investigadora del CIRAD, con sede en Colombia, analiza las cadenas de valor y los sistemas alimentarios en el marco de un diálogo ciencia-política para una mejor integración de los productores agrícolas en los mercados, sistemas económicamente viables, sostenibles e inclusivos. <a href="mailto:marie-helene.dabat@cirad.fr">marie-helene.dabat@cirad.fr</a> </span></p>
</div>
<h3>Gonzalo Alfredo Rodríguez Borray</h3>
<div>
<p>Ingeniero Agrónomo y Economista Agrario, investigador Máster Senior de AGROSAVIA, trabaja en el análisis de Sistemas Agroalimentarios Localizados, el desarrollo de la agroindustria rural y la evaluación del impacto de la tecnología. <a href="mailto:grodriguez@agrosavia.co">grodriguez@agrosavia.co</a> </p>
</div>
<hr>
<div>
<h1 style="text-align: left;">Introducción</h1>
<p>Colombia es reconocida por su biodiversidad, que se observa en la existencia de múltiples especies de plantas, animales y microorganismos. En el caso vegetal, la papa es una especie de gran importancia en la dieta de los colombianos (segundo alimento en consumo después del arroz, alrededor de 55 kg por persona por año [Fedepapa, 2023]). Además, cuenta con una gran diversidad de materiales genéticos. Sin embargo, la homogeneización de los patrones alimentarios ha hecho que la producción se concentre en pocas variedades, como Superior, Diacol-Capiro, ICA-Única y Parda Pastusa (Fedepapa, 2020), y que simultáneamente desaparezcan variedades de papa de gran valor, en términos de sus propiedades nutricionales (algunas variedades contienen altos niveles de antioxidantes, vitaminas y minerales, lo que las convierte en una fuente importante de nutrientes esenciales); de sus características organolépticas y funcionales (variados sabores y texturas ofrecen una amplia gama de posibilidades culinarias); de su resistencia a plagas y enfermedades, al cambio climático y a las fluctuaciones en los mercados; de su mayor adaptabilidad a diferentes condiciones ambientales y de su valor cultural y patrimonial (más de 8000 años de cultivo en América Latina y producto básico en la gastronomía colombiana [Restrepo, 2023]).</p>
<p>Conscientes de esa pérdida de biodiversidad para la seguridad alimentaria, es interesante conocer la experiencia de don Pedro Briceño, un agricultor y microempresario boyacense, que ha dedicado buena parte de su vida a rescatar y posicionar en el mercado las papas nativas<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><span>[1]</span></a> y otras especies de origen andino. Don Pedro ha sido un pionero en Colombia en el rescate de papas nativas, permitiendo la continuidad de las innovaciones colectivas de los agricultores, quienes por generaciones (su padre y su abuelo) han adaptado gradualmente especies y variedades de plantas a sus sistemas de producción para garantizar procesos de soberanía y seguridad alimentaria. En este documento se presentan apartes de una entrevista<a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><span>[2]</span></a> realizada a don Pedro Briceño, quien con su familia se ha dedicado al cultivo de papa y hortalizas en el municipio de Ventaquemada, y ha logrado mantener y posicionar diferentes especies autóctonas andinas en restaurantes y mercados de Bogotá. La entrevista profundiza en su experiencia y brinda algunas recomendaciones para el trabajo colectivo entre entidades de investigación agrícola y empresas de productores para el rescate de estas especies.</p>
</div>
<p><img decoding="async" src="/wp-content/uploads/2024/12/Don-Briceno-un-empresario-combativo.jpg" alt="Don Briceno - un empresario combativo"></p>
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<p style="text-align: center;">Pedro Briceño, un empresario combativo.</p>
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<h2><span>Marie-Hélène Dabat Partiot (MHD): ¿Cómo y cuándo surgió la idea de recuperar las papas nativas?</span></h2>
<p>Pedro Briceño<span> (PB): Bueno, voy a hacer una presentacion. Soy un socio de Tesoros Nativos aquí en Colombia, ubicado en el municipio de Ventaquemada, en el departamento de Boyacá, con un trabajo de 17 años de investigación en campo de lo que es el rescate de las papas perdidas, como se les denominaba inicialmente. Y en ese trabajo tuvimos un apoyo inicial de la empresa Corpoica, ahora llamada AGROSAVIA</span><a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><span>[3]</span></a><span>. </span></p>
<h2><span>MHD: ¿Es una actividad individual o desarollada en un marco colectivo, a través de una asociación?</span></h2>
<p><span>PB: Bueno, en el 2008 </span>t<span>raté de hacer este trabajo muy colectivo, con un grupo de productores, pero, digamos, ellos no creyeron totalmente el mensaje que yo quería llevar, que era trabajar con productos ancestrales y tratar de competir con los tratados de libre comercio. Querían siempre hacer paro. Entonces, yo me cansé de eso y dije: pues hombre, voy a hacerlo solo. Se lo propuse a la empresa privada que yo gerenciaba, Tesoros Nativos, que es de agricultura familiar.</span> C<span>omenzó como un trabajo personal, como un <em>hobby</em>, luego se convirtió en un trabajo familiar con mi señora, comenzamos a trabajar esta locura, porque eso era una locura para muchos, y comenzamos esta travesía en el 2008. Y poco a poco unos amigos creyeron en lo que estaba haciendo, principalmente los 80 restaurantes que tenemos como clientes, y se convirtió en una empresa familiar, con mis cuatro hijos, mi señora y yo.</span> <span>Obviamente a medida que va pasando el tiempo hemos logrado vincular unas familias y tenemos alrededor de 30 que creen en lo que estamos haciendo, que se convierten en aliados.</span> Son <span>productores para la empresa, pero ellos tienen buenos beneficios. Entonces, ¿qué hacemos?</span> <span>Le damos la semilla, la que yo produzco, ellos la trabajan con su plata y el día de la cosecha se la compramos y nos devuelven la semilla. Sí, eso es un negocio en que ellos no tienen que perder.</span></p>
<h2><span>Gonzalo Alfredo Rodríguez Borray (GR): ¿Es una actividad rentable?</span></h2>
<p><span>PB: Esto debe llevar un componente especial en la parte comercial, y es que el producto debe tener un precio de sustentación, entonces es el precio de la papa nativa.</span> <span>Es totalmente diferente a lo que pasa con las papas comunes en Colombia.</span> <span>En Colombia, con las papas comunes se tiene una oscilacion de precio, pues en un día está a 50 000 pesos los dos bultos, que es la carga, otro día está a 100 000, otro día a 200 000, ahorita está a 300 000 pesos, quiere decir que está a 3 000 pesos el kilogramo, que se lo pagan al productor que tiene 1 500 pesos en costos. A 3 000 en estos momentos hay utilidad, pero hay veces que no la hay. Siempre es posible que la papa esté costando por encima del costo de producción y, si no estamos por encima, estamos perdiendo. El precio de la papa nativa, </span>por lo general, siempre está por encima del precio de la convencional<a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><span>[4]</span></a>, pero en este momento sí está por debajo. Fluctúa menos el precio, hay una seguridad de ganar con la papa nativa, que no hay con la papa convencional. Tiene la seguridad de que no pierde, gana poquito, pero no pierde. Puede ganar mucho, pero puede también perder mucho con la convencional. Eso no pasa con la nativa.</p>
<h2><span>MHD: ¿El uso de menos insumos con la papa nativa compensa el menor rendimiento?</span></h2>
<p><span>PB: Hay una diferencia tremenda. Hay menos costo con la papa nativa. Encontramos por el camino algo muy curioso, cuando nos dimos cuenta de que las papas nativas que no han sido modificadas genéticamente no aceptan los herbicidas y se queman con ellos, y las papas modificadas sí están hechas para que acepten los herbicidas. Unos productores de papas nativas han perdido plata… </span></p>
<p><span> </span></p>
<p>Bueno, la <span>producción de papa nativa es más baja. Digamos, si hablamos de una papa convencional, con modificaciones y demás, produce de 30 a 40 toneladas por hectárea.</span> Mientras que la nativa, como las papas criollas amarillas, producen unas 20 a 25 toneladas por hectárea. Las papas criollas tienen un periodo vegetativo de cuatro meses, mientras que las otras papas, que llamamos aquí “papas de año”, tienen un periodo vegetativo de cinco meses<span>, entonces la producción es un poquito más baja, pero lo que nos favorece a nosotros es que el precio es de sustentación, aunque el mercado es mediano, no es como el de la papa convencional, pues sale alguien con 1 000 bultos y los vende de inmediato. La papa nativa es de cuidado en ese sentido. Hay que sembrarlas de acuerdo con la demanda. Estas papas no llegan a las plazas de mercado. Las plazas de mercado no tienen precio para las papas nativas. En Colombia no hay regulación de precios, un día el precio sube, un día el precio baja, estamos en las manos de los intermediarios, los grandes comerciantes.</span></p>
<h2><span>MHD: Entonces, ¿cuáles son sus mercados? ¿Y cómo hacerlos crecer?</span></h2>
<p><span>PB: En cambio de la papa convencional o comercial, nosotros vendemos la papa nativa directamente a restaurantes, a hoteles, a familias que valoran la comida sana y que tienen ese sentido de pertenencia por los productos nativos. Entonces, esa es la gran ventaja. Tiene la garantía de que si uno “tiene el mercado”</span><a href="#_ftn3" name="_ftnref3"><span>[5]</span></a><span>, está bien; si no lo tiene es difícil sembrar papas nativas, porque la llevan a cualquier lado y la gente no la valora. Ese es el problema.</span></p>
<p>Con nuestra empresa hemos logrado buscar unos mercados especializados. Inicialmente golpeamos puertas en Bogotá, que es el lugar más amplio para la comercialización, y nos las abrieron en un punto de venta de los mercados campesinos, y allá vamos todos los sábados, un día cada semana. Vamos con bultos, la vendemos por kilo.</p>
<p><span>Hay una característica importante: nosotros trabajamos la papa con calidad, si se venden 10 kg, le sirve todo, si compra 50 kg, le sirve todo, es fácil entrar en el mercado así; hay confiabilidad, tanto del comprador, como del consumidor, como del vendedor, y de esa forma hemos logrado entrar a un mercado. Hay familias que inicialmente nos decían: “Ah, ¿pero es que ustedes venden las papas solamente para restaurantes?”. Entonces, pues hay que buscar esa alternativa. Fue cuando la alcaldía, a través de la Secretaría de Desarrollo de Bogotá, nos lleva a ese punto. Y ya tenemos una cantidad de clientes, familias que llegan exclusivamente por sus papas nativas, y así se va regando la noticia. Cada día hay más gente que consume la papa nativa. Ya nos conocen a través de las redes sociales. Nosotros tenemos una página en el <em>Instagram</em> que se llama Tesoros Nativos</span><a href="#_ftn4" name="_ftnref4"><span>[6]</span></a><span>. Y a través de esta página publicitamos mucho, hacemos videos y demás. Si la pueden explorar es interesante</span>. Entonces, ahí es donde podemos ir buscando cada día más clientes.</p>
<h2><span>GR: ¿Hasta dónde comercializa las papas nativas?</span></h2>
<p><span>PB: </span>Tenemos el mercado de Bogotá como principal, que es el nicho de mercado más grande. Ya hemos despachado para Medellín, Cali, Bucaramanga, <span>Cartagena, Barranquilla y Cúcuta; y bueno, desde Santa Marta nos piden esporádicamente, pero sí nos piden algunos restaurantes que tienen especialidad. O hay restaurantes que dicen: “Oye, imagina que tengo un evento y los clientes me dijeron que tiene que ser con papas nativas”, entonces ellos nos llaman, nos dicen: “Mándeme tanto”. Hicimos una alianza con Servientrega, que es una empresa en Colombia de envíos, y a través de esta les enviamos a cualquier parte del país, tanto la papa en fresco, como el producto procesado que tenemos. Ventaquemada está cerca de grandes ciudades. Estamos ubicados a dos horas de Bogotá y a media hora de Tunja, que es la capital del departamento. Estamos sobre una vía muy importante, una vía nacional y tenemos acceso a cualquier parte del país.</span></p>
</div>
<p><img decoding="async" src="/wp-content/uploads/2024/12/Placer-para-los-ojos-y-el-paladar-1-rotated.jpg" alt="Placer para los ojos y el paladar"></p>
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<p style="text-align: center;"><span>Placer para los ojos y el paladar de los consumidores.</span></p>
</div>
<div>
<h2><span>MHD: ¿Cuál es su nivel de producción medio actualmente a pesar de que sea variable cada año?</span></h2>
<p><span>PB: Pónganle por ahí en el año unas 50 toneladas. Así en promedio, a veces más, a veces menos. Depende el clima. Influye mucho en esa parte el cambio climático.</span></p>
<h2><span>GR: ¿Cómo y dónde consigue los materiales genéticos? </span></h2>
<p><span>PB: Bueno, inicialmente la idea surgió</span> de <span>un proyecto de Corpoica</span><a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><span>[7]</span></a><span> en 2007 con una financiación externa para hacer un estudio de los materiales nativos que tenían los investigadores en el banco de germoplasma (materiales genéticos) de Tibaitatá, en Mosquera, Cundinamarca. Hicieron unas parcelas en ese proyecto, me fui vinculando a través de un grupo de productores que yo manejé. Entonces, los llevaron a mirar unos cultivos que tenían de unos i</span>nvestigadores que habían recolectado unos materiales algunos años atrás. Tenían el nombre de la papa y de dónde era originaria, donde las habían recolectado. Entonces apareció una variedad que decía: “Recolectada en Ventaquemada”. Pues obviamente que uno, con el sentido de pertenencia a su tierra…eso me sorprendió de esta papa. Yo la reconocí y ellos la llamaban “Argentina”<a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><span>[8]</span></a>. Aquí la llamábamos “Andina”, <span>el nombre que le dieron los campesinos, y entonces dije: “Pues hagamos una cosa, llamemosle ‘Andina de Ventaquemada’, y así quedó.</span> <span>Esa papa es como la sabanera, la papa de año, muy bonita, pero de un sabor espectacular. Entonces comenzamos con esa papa. Nos trajimos unas papas por aquí para ver qué pasaba, y eso sí despertó esa chispita de las papas nativas; o sea, se nos devolvió el cassette, de las ideas anteriores de cuando éramos niños y yo conocí estas papas.</span> <span>Otro nos dijo: “Yo conocí a estas otras”, entonces ahora comenzamos a buscar aquí las papas, en Ventaquemada. Y los agricultores mayores de 80 años las tenían, pero ellos solamente para autoconsumo, no las vendían porque aquí, en ese entonces, daba vergüenza salir al pueblo con un bulto de papas nativas, porque todo el mundo se burlaba cuando veían a un agricultor con un poco de esas papas.</span> <span>Así todas largas, sin presencia.</span> <span>Entonces decían que era comida de pobres, y la gente no las compraba porque era comida de pobre.</span> <span>No vendían las papas y apenas se las comían o se las daban a los vecinos. Pero a mí no me importó</span> <span>ese término de que era de pobre, porque después, mucho después, me lo dijeron a mí: “Ah, usted es el que trabaja con comida de pobres”. Y yo les dije: “Claro, yo trabajo con comida de pobres que algún día va a ser comida gourmet”, porque yo ya sabía por dónde iba el camino. Entonces esa fue la forma de arrancar, pero después de eso comenzamos. Fue una sorpresa impresionante.</span></p>
<h2><span>MHD: ¿Cuál es su futuro, va a seguir con las papas nativas?</span></h2>
<p><span>PB: Yo nunca me voy a parar. Si quisiera, ya que estamos en este tema, sí a través de ustedes, allá en Francia tienen algunas conexiones con empresas que quieran apoyar proyectos de este tipo, serían bienvenidos. Nosotros con mucho gusto los recibiremos para que nos apoyen económicamente con equipos, no sé con cuántas cosas que requiere una empresa de estas, porque ustedes ya conocieron el trabajo que venimos realizando. Nosotros no paramos. El mismo negocio nos pidió algo muy importante. Dijimos: “Vamos a producir papas, inicialmente rescatar las papas, producirlas, comercializarlas”. Pero por el camino nos dimos cuenta de que había que competir con los mercados internacionales. Entonces dijimos: “Saquemos las (papas) <em>chips</em> aquí”. Entonces venga, seguimos trabajando en la industrialización para competir a nivel internacional es clave.</span></p>
<p><span>¿Por qué nosotros tenemos productos nativos que no tienen en otros países?</span> <span>Tanto en Europa y aquí mismo en Norteamérica no hay esos tipos.</span> <span>Las papas nativas son originarias de Sudamérica, entonces estamos promoviendo esto. Tenemos cerveza de papa; también tenemos alianzas con empresarios y fábricas.</span> <span>La fábrica de cerveza no es mía, es de un amigo que tiene su fábrica y nos hace una maquila que nos produce la cerveza para nuestra empresa.</span> <span>Entonces todas estas cosas, y hay cosas muy ambiciosas a futuro, pero desafortunadamente no hay el apoyo de la gente para estos procesos tan importantes.</span></p>
<p><span>Nos toca, pues, con las uñas, trabajar con lo poquito que produce la empresa. Entonces en esto sí les recomiendo, si hay alguien que quiera venir aquí, con mucho gusto que venga y conozca el museo, porque fue ahí donde nació la idea. La gente decía: “Bueno, nosotros que ya consumimos este producto, queremos conocer la historia. Y dijimos: “Pues hay una finca con una casa con mucha historia, vamos a montar un museo que <em>sumercé</em> lo conoció, en donde vamos a poder tener parcelas, un banco de semillas y la historia, para que todo mundo y más que todo las nuevas generaciones conozcan la comida de sus ancestros.</span></p>
<h2><span>GR: ¿Qué tipo de ayuda necesitan?</span></h2>
<p><span>PB: Pues necesitamos, digamos, de todas las áreas. Necesitamos ayuda, por ejemplo, en equipos en estos momentos. Por norma nos hicieron cambiar empaques de la papa frita. Necesitamos hacer una inversión para los empaques de alrededor de 20 millones de pesos, que es lo que queremos para montar nuevamente la línea de papas fritas. Los empaques que teníamos no nos sirvieron, entonces toca volver a hacer nuevos empaques, tener nuevos diseños. Con el empaque podemos seguir con la línea de procesados. Esa es una de las necesidades primordiales. Además, obviamente, equipos de campo, también asesoría comercial y de algunos profesionales en el área de investigación, y cajas para </span>embalaje.</p>
<p>Nosotros <span>hemos investigado muy empíricamente la papa. Tenemos mucho conocimiento de lo que ha sido la historia de la papa, hasta los nombres originales de la papa. También resulta que, con las papas nativas, nosotros además de producir un alimento, estamos produciendo una medicina. Ya hay médicos que están trabajando con las papas de colores por la cuestión de que tienen mucho antioxidante, entonces investigan para curar algunas enfermedades como la gastritis.</span></p>
<p><span>En las universidades como la UNAD están haciendo un trabajo de sacar harinas de papa para hacer arepas y panes. Todas esas cositas vienen en alianza con muchas entidades, pero necesitamos apoyo económico, porque es que en Colombia hacer empresa es un poquito difícil. Pero nosotros no paramos, porque este es un proyecto de vida. Y, como lo repito siempre, yo comencé con esto después de un tiempo. Luego de haber trabajado con el Estado, con el municipio aquí en Ventaquemada, como asistente técnico, y con comunidades durante más de 30 años, me di cuenta de que mi proyecto de vida eran las papas nativas y su investigación.</span></p>
<h2><span>MHD: ¿Cómo la investigación de AGROSAVIA en colaboración con el CIRAD</span><a href="#_ftn3" name="_ftnref3"><span><strong>[9]</strong></span></a><span> lo podría ayudar? ¿Qué tipo de alianza se podría hacer con la investigación?</span></h2>
<p>PB: Habría un área importante que necesitamos fortalecer: producir <span>minitubérculos de papa nativa.</span> N<span>uestras papitas no hay que modificarlas.</span> <span>No estoy de acuerdo con la modificación de la papa, porque es quitarle la naturaleza, sino hacerle una limpieza varietal, hacer una limpieza de virus, para que la papa coja un poquito más de potencial. Porque estas papas se ham trabajado sin haberles hecho nada, son muy resistentes porque las variedades modificadas comienzan con un potencial tremendo y poco a poco se van deteriorando, van bajando su potencial hasta llegar el día en que se vuelven muy susceptibles a enfermedades y plagas. En las nativas hay la garantía de una fortaleza tremenda, pues, aunque unas son muy susceptibles a la </span><em>Phytophthora</em><span>, hay otras que son muy resistentes.</span> Las nativas <span>nunca varían esa parte. Entonces siempre llegan otras enfermedades, como por ejemplo la </span><em>Rhizoctonia,</em><span> que se les pegan fácil y pierden su capacidad de producción.</span> <span>Entonces, ¿qué queremos? Coger esos materiales que tenemos acá, hacerles una limpieza con un convenio donde venga otra gente a nuestra empresa (porque somos los que más producimos papa nativa en el país), que produzcan esos minitubérculos para que su potencial aumente.</span> <span>Entonces esa es una de las solicitudes en la parte científica y técnica que queremos que nos apoyen.</span></p>
<p>La<span> alianza que se puede hacer entre el CIRAD, AGROSAVIA y Tesoros Nativos, en esa alianza podamos hacer la limpieza al material que tengo. Puedo suministrar a la corporación o a la entidad que va a hacer eso el material de las 50 clases de papa que tengo. Doy unas para que comiencen a hacer la limpieza, con el compromiso de que regresen a nuestra empresa, pues es la más interesada en seguir produciéndola para que tengamos más calidad en el mercado. Yo tengo muchos amigos en la corporación que saben lo que estamos haciendo, que es </span>u<span>na fortaleza para la investigación porque hay un adelanto muy grande el que llevo aquí con mi empresa. No es fácil recuperar 50 clases de papa, y de esas 50 hay muchas que ellos no tienen allá en el banco de germoplasma. ¿Por qué?</span> <span>Porque hace unos años habían rescatado algo más de 60 clases que no estaban en el mercado, y hablaban de la existencia de cerca de 700 clases, pero resulta que yo tengo unas que no tienen allá y que son colombianas y que queremos hacerle limpieza.</span> <span>Aportaríamos para que en el banco tengan esas clases de papa y en contraprestación me den la misma papa, pero limpia.</span></p>
<h2><span>GR: Don Pedro, yo vi que usted además de las papas nativas, tiene plantas de yacón, de cubios, ibias y chuguas, </span><span>que son otras especies también originarias de los Andes colombianos, de Perú y Ecuador. Cuéntenos si las está comercializando también.</span></h2>
<p><span>PB: Yo comencé con las papas nativas inicialmente, pero la gente comenzó a pedir otras cosas: “¿Bueno, si usted trabaja papas nativas, usted no tiene yacón o tiene otras cosas?” Les dije que sí y comencé a producirlos.</span> En <span>estos momentos tengo en el mercado de Bogotá, llevo yacón, llevo pepino dulce, llevo las ibias, todos esos productos que tenemos en la zona. Entonces estoy en el mercado de tubérculos andinos, allá se vende todo, y tenemos algunos restaurantes también que ya los piden. Y como la gente cuando viene al museo pues busca conocer otras cosas que produce la región, entonces yo les tengo esa gama de productos para poder mostrarles, y ha funcionado. Cosas como las ibias, que ya casi no se consumían, los cubios y las rubas en estos momentos las están consumiendo en Bogotá y es un mercado bastante amplio.</span></p>
<h2><span>GR: Además de las papas nativas, ¿cuál sería la especie que tiene más potencial de mercado y de transformación? </span></h2>
<p><span>PB: Pues el que tiene más potencial en estos momentos es el yacón, pero no lo hemos trabajado sino en fresco. Pero por la cuestión de que lo utilizan mucho los diabéticos y tiene sus azúcares propios, pues también es interesante, por ejemplo, que se procese y se saquen algunos derivados.</span> <span>Los cubios están en segundo lugar, porque la gente de la ciudad los utiliza no solamente para el cocido boyacense, sino que han mirado que es medicinal por el hierro que contiene.</span> <span>Entonces todo producto agrícola que tenga algo relacionado con la salud siempre va a entrar al mercado con facilidad.</span></p>
<p><span>Digamos que el componente comercial es la clave, porque yo puedo producir muchas papas, muchas cosas, pero si no conozco lo que tengo… Al comienzo, fue un poquito difícil porque la gente cuando abría una papa y me decía que era de color, decía que estaba dañada, pero ya fueron conociendo, ya se familiarizó el consumidor con las papas nativas y para ellos es el producto más exótico con que cuenta el país. Entonces, eso es el plus del negocio en estos momentos, como le digo, después de la pandemia ya es otro mundo.</span> <span>En este momento la gente cambió ciento por ciento su forma de pensar, ya la gente quiere consumir lo que conoce, saber de dónde viene el producto que lleva a su plato ¿Por qué?</span> P<span>orque la gente teme todavía, entonces cuidan mucho la salud, que es lo que más vale en estos momentos. Es la clave.</span> <span>Nosotros, como empresa, lo que hacemos es adelantarnos a esa necesidad del consumidor, adivinarle qué quiere y suplirle la necesidad. Esa es la clave que tenemos como empresa en la parte de mercadeo. Yo estudio mucho esa parte, estoy encargado de análisis del mercado para todos los productos, tanto frescos como procesados, y tratar de que haya confiabilidad.</span></p>
<p><span>Yo pienso que en mi empresa no hace falta tener un registro de producto de buenas prácticas agrícolas o de producto orgánico. Lo importante es la palabra.</span> <span>Recuperamos nosotros una papa nativa, que es confiable para la salud, recuperamos la palabra de nuestros ancestros, pues antes no valía letras, documentos ni cheques. Para ellos valía la palabra, y eso es lo que estamos recuperando. En esa recuperación hemos logrado que nuestros clientes crean en lo que estamos haciendo. Muchos dicen: “Bueno, pero voy a ir a mirar”.</span> <span>Entonces vienen al museo y les enseñamos en la práctica: ¿Saben cómo se saca una mata de papa?</span> Alguna <span>vez unos me decían: “Es que yo necesito la papa toda de 100 gramos”. Y yo le decía: “Hombre, es que es difícil porque la gente la bota”.</span> <span>Entonces, cuando vinieron a hacer una práctica, una cadena de restaurante vino con ocho chefs, entonces dijeron: “Hombre, tiene razón, porque resulta que las papas no son iguales, entonces toca aceptar”. Así fue la venta.</span></p>
<h2><span>GR: ¿Tiene usted intercambio con gente de Nariño, de Antioquia o de otras zonas productoras de papas nativas aquí en Colombia?</span></h2>
<p><span>PB: Sí, en Colombia yo tengo contacto con todos los productores de papas nativas del país. ¿Por qué?</span> <span>Porque yo he viajado por todo el país y sus zonas paperas, he hecho eventos, me han invitado a eventos en Nariño. Y yo traje papas de Los Pastos de Nariño, de la laguna de La Cocha, de Pasto, y hay una papa muy curiosa que traje de por allá, de una comunidad que se llama los chaquiñán, al lado del Pacífico contra Ecuador. Ya conseguimos la Papa Manzana, la Sangre de Toro, la Calavera. Tenemos papas de Nariño, Cauca, Cundinamarca, Boyacá y Santander. Tengo papas de todo el país en algunos intercambios que hemos hecho con la red nacional de semillas. Nos hemos reunido en eventos en diferentes partes del país. Hay una tradición de intercambio, yo llevo mis semillas y ellos tienen otras. Hemos recuperado papas, pero a la vez también yo tengo maíces de otras partes del país. Tengo maíces del Cauca, hay un maíz que me trajeron que se llama capio blanco, muy delicioso, lo tengo sembrado también. Entonces ahí sembramos otras cosas, por ejemplo, los cubios, las rubas, todo eso tenemos de diferentes partes. Eso era un <em>hobby</em> que se convirtió en una empresa.</span> <span>Pero es que tener una colección de la agrobiodiversidad colombiana para nosotros es un orgullo muy grande. Multiplicamos las semillas y tenemos el museo para que la gente conozca no solamente las papas, sino otras especies de productos que tiene el país. Colombia tiene mucha agrobiodiversidad en todas las especies. Quedo sorprendido cuando voy a los encuentros de semillas; en el último que estuve, en Aquitania, Boyacá, venía gente de Nariño, del Cauca, de comunidades indígenas, con unas semillas impresionantes de fríjol, de papas, de cubios, de maíces.</span> <span>Eso es muy importante, es una cosa tan bonita.</span> <span>Conocer todas esas cosas, entonces, por eso yo soy enamorado de mis papas nativas, porque me decía una vez una chef de un restaurante de la cadena Wok: “¿Don Pedro, por qué cada vez que viene acá a mi restaurante lo veo con camisa morada? Yo le decía: “Lo que pasa es que el color morado es el que predomina en las papas nativas y el que más uso en mi ropa”.</span></p>
</p>
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<p><img decoding="async" src="/wp-content/uploads/2024/12/Papas-rescatadas-en-el-pais.jpg" alt="Ejemplos de papas rescatadas en el país."></p>
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<p style="text-align: center;"><span>Ejemplos de papas rescatadas en el país.</span></p>
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<h2><span>GR: ¿En la parte internacional, ha contactado gente de otros países que trabaje con las papas nativas?</span></h2>
<p><span>PB: En el 2008 viajé por primera vez al Ecuador para un proyecto de capacitación para unos agricultores.</span> En <span>ese entonces logré conocer productores de papa nativa y me nació la chispita más fuerte.</span> <span>En el 2011, con el investigador Carlos Herrera, también viajamos en un proyecto, que lo denominaban la gira de <em>benchmarking</em></span><a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><span>[10]</span></a><span>.</span> <span>Había unos recursos allá y tenía que ir un profesional de la institución y un productor, entonces me seleccionaron a mí.</span> L<span>a gira era de alrededor de 20 días y teníamos que visitar tres países: Bolivia, Ecuador y Perú, es decir, cinco o seis días por país. ¿Qué se hizo? Visitar los productores, las empresas que producían las semillas, la industria y las plazas de mercado.</span> E<span>n ese intercambio, íbamos a cada país a dictar una charla.</span> <span>Carlos Herrera dictaba su charla técnica apoyado por mí. Yo le complementaba en la parte agrícola.</span> <span>Fue muy interesante ese conocimiento. Conocí todas las papas nativas que había en esos países, los diferentes sabores. Fuimos hasta el Lago Titicaca, donde decían que era originaria la papa de esa zona entre Perú y Bolivia, y nos dimos cuenta de un detallito. ¿Quiénes encontraron la papa por primera vez? Resulta que las papas que tenemos en cada país son diferentes, porque son originarias de los Andes sudamericanos.</span> <span>Los incas las encontraron primero, pero en Colombia las encontraron los muiscas y los quechuas, y resulta que las que están en Bolivia son nativas, pero el sabor es diferente a las de Perú, a las del Ecuador y a las de Colombia. Las probamos en todos los países y llegamos a la conclusión de que en cada país las papas son diferentes, tienen diferentes sabores y son muy parecidas.</span> <span>Las que están en Colombia sí están regadas, las que están en el sur o están en el norte de Colombia ya se han cruzado porque se han llevado para allá y se han traído.</span></p>
<h2><span>MHD: ¿Hay una red en Colombia que vincula las iniciativas en el tema de las papas nativas?</span></h2>
<p><span>PB: Hay una red en Colombia que se denomina la Red de Semillas Libres de Colombia</span><a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><span>[11]</span></a><span>, que defiende todos los materiales nativos que existen en el país. Casualmente, en estos momentos hay una preocupación por la última norma que salió de los materiales nativos, pues no la conocemos totalmente, y digamos que a veces puede ser una fortaleza, por un lado, pero también puede ser una amenaza, por el otro. Hay que conocer la norma de semillas, si nos favorece a los que producimos papas o productos agrícolas nativos, o nos desfavorece, porque son normas que entran a hacer regidas por el Estado, que nos van a decir, bueno, usted no puede vender esas papas para semilla porque las papas nativas son solo para producción</span>. C<span>uando yo les digo a AGROSAVIA que me ayuden, es como un proyecto independiente de lo que es el Estado, la norma del Estado con la papa nativa, porque al igual que todos los productos nativos, son patrimonio de la humanidad. Muchas veces no son de Colombia, porque las papas nativas están desde la Patagonia hasta Venezuela, son originarias de los Andes, entonces son patrimonio de esa humanidad que las cuidaron, gracias a que las cuidaron nuestros ancestros, luego pasaron a </span>nuestros abuelos, nuestros padres. Mi padre murió de 100 años casi, y él cuidó toda la vida las papas nativas y me quedó la chispita. Me habló de cuidar las papas nativas, entonces, antes de eso, no había entidades. Muchas veces la Red de Semillas Libres de Colombia no está de acuerdo con alguna normatividad que vaya a prohibir que un campesino lleve unas papas de aquí para Nariño o en sentido contrario. No es posible, y es una especulación que hago yo, que lleguemos a un punto en el camino que se diga: “No señor, usted no puede llevar el material”, porque, a no ser que esté enfermo, se debe permitir que anden libremente por el país, porque es la comida de nuestros abuelos.</p>
<h2><span>MHD: Don Pedro, un gran agradecimiento de parte de ambos. ¿Usted quiere añadir algo más?</span></h2>
<p><span>PB: </span>En este momento lo que necesitamos es la colaboración de las instituciones, porque realmente hemos hecho un trabajo bastante útil, pero nos hemos encontrado un poco solos últimamente. Al comienzo hubo apoyo de AGROSAVIA y otras entidades, pero ahora nos encontramos un poquito solos, y vale la pena que se valore ese trabajo de 17 años, porque es muy valioso y nos sirve a todos.</p>
<p>La empresa privada es una forma que es menos considerada en Colombia que una empresa sin ánimo de lucro, y es más dificil conseguir fondos de proyectos, a pesar de que hacemos un trabajo de producción privada, pero también de investigación y de interés público. Quizás es más fácil conseguir recursos al nivel internacional para ayudarnos. En Colombia hay esa traba, si no es una empresa sin ánimo de lucro, no hay nada y todavía se nos clasifica como una empresa privada pequeña que quiere ser grande, y nos igualan como las multinacionales por las figuras jurídicas. Pero resulta que somos empresas pequeñas que queremos ser grandes y que estamos haciendo una investigación muy interesante, y que le queremos dejar un conocimiento enorme a las nuevas generaciones. Yo espero que haya buenas repercusiones, y si nos ponen un peso, nosotros ponemos dos porque así se trabaja en empresa privada. No nos volvemos limosneros. Aquí ponen un peso, ponemos otro. Es como una sociedad, pero le aportamos al país algo muy importante, que es el conocimiento.</p>
<h1><span>Conclusión</span></h1>
<p>La entrevista muestra que la existencia del mercado es la condición <em>sine qua non</em> del desarrollo del consumo y, por tanto, de la producción de las especies ancestrales. Se han ido perdiendo a lo largo del tiempo las especies nativas, porque no fueron reconocidas e incluidas por las cadenas productivas. Además, permite identificar la gran pasión que tiene don Pedro sobre el rescate de las especies nativas, en particular de la papa, de su exitosa experiencia de relacionamiento y negociación con restaurantes y mercados gourmet de familias que quieren comer productos autóctonos y de calidad; de su proyección para ampliar el mercado con otras especies andinas y productos procesados. El relato de don Pedro muestra cómo, manteniendo su estructura de empresa familiar<a href="#_ftn3" name="_ftnref3"><span>[12]</span></a>, ha logrado pasar de desempeñar su papel de productor agrícola a convertirse también en comercializador de sus productos y los de sus vecinos, con mucho éxito al lograr posicionarlos y valorizarlos principalmente en el mercado de Bogotá.</p>
<p>La entrevista identifica también un tema específico de investigación y desarrollo tecnológico para producir minitubérculos de variedades de papas nativas que él posee, y así obtener semilla, libre de problemas fitosanitarios, que le permita mejorar sus rendimientos en cosecha y los ingresos de la actividad productiva.</p>
<p>En este caso, el rescate de papas nativas es una colaboración que tiene que ser continua, que promueve la investigación con un sector privado que lucha contra la homogeneización de los sistemas productivos y alimentarios. Es una innovación agroalimentaria que propicia el mantenimiento y la valorización de la rica biodiversidad colombiana, a partir de los conocimientos locales y ancestrales, la protección de la agricultura contra el cambio climático y el favorecimiento de la seguridad alimentaria, en particular en los territorios andinos. Es un proyecto y un camino de vida bastante saludable el que nos muestra don Pedro.</p>
<h2>Bibliografía</h2>
<p>Acevedo-Osorio, Á. (2016) Contribuciones y retos de la agricultura familiar en Colombia.   <em>La agricultura familiar en Colombia. Estudios de caso desde la multifuncionalidad y su aporte a la paz</em>. (pp. 31-45) Bogotá, Colombia: Ediciones Universidad Cooperativa de Colombia &#8211; Corporación Universitaria Minuto de Dios &#8211; Agrosolidaria. DOI: <a href="http://dx.doi.org/10.16925/9789587600476">http://dx.doi.org/10.16925/9789587600476</a></p>
<p>Restrepo, A. (2023). <em>El papel fundamental de la papa en Colombia: un tesoro culinario y económico</em>. Disponible en <a href="https://blog.croper.com/la-importancia-de-la-papa-en-colombia/#:~:text=Adem%C3%A1s%2C%20la%20papa%20tiene%20un,minerales%20(como%20el%20potasio)">https://blog.croper.com/la-importancia-de-la-papa-en-colombia/#:~:text=Adem%C3%A1s%2C%20la%20papa%20tiene%20un,minerales%20(como%20el%20potasio)</a>  </p>
<p>Fedepapa (2020). <em>Boletín Regional </em>Número 5, volumen 4. Bogotá, Colombia.</p>
<p>Fedepapa (2023). <em>Boletín Quincenal </em>Número 182, volumen 8. Bogotá, Colombia.</p>
<p>Moreno, J., Cerón, M. y Valbuena, R. (2009). <em>Papas Nativas Colombianas. Catálogo de 60 variedades</em>. Mosquera, Colombia: Corpoica-Fontagro.</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><span>[1]</span></a>Hace referencia a un proyecto denominado <em>Benchmarking</em> <em>de papas nativas Boyacá</em>, que realizó un estudio comparativo de las prácticas de producción, transformación y comercialización de papas nativas en varios países andinos. Para mayor información sobre los resultados se puede consultar la página web: <a href="https://papasnativas.org/wp-content/uploads/2021/06/Practicas-en-Eslabon-primario-produccion-de-papas-nativas.pdf">https://papasnativas.org/wp-content/uploads/2021/06/Practicas-en-Eslabon-primario-produccion-de-papas-nativas.pdf</a>   </p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2"><span>[2]</span></a> La Red de Semillas Libres de Colombia es un conjunto de organizaciones de comunidades campesinas, indígenas y afrocolombianas y de pequeños productores, ONG, grupos académicos, colectivos artísticos y consumidores, que se articulan para promover acciones e iniciativas para fortalecer el control local de las semillas y su defensa frente a las políticas y leyes que permiten la privatización y el control de las semillas, y amenazan la soberanía y autonomía alimentaria de los pueblos. Más información en <a href="https://redsemillaslibres.co/">https://redsemillaslibres.co/</a></p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3"><span>[3]</span></a> La agricultura familiar constituye una característica común en las distintas formas de producción del campesinado en Colombia. Distintas formas de agricultura familiar predominan en el país, desde las más cercanas a formas tradicionales, hasta las más cercanas a formas empresariales; todas ellas recurren en diverso nivel a estrategias de resistencia sociocultural y sociopolítica para superar las adversidades que imponen el mercado, la falta de políticas equitativas y la necesidad de mejorar la producción (Osorio, 2016).</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><span>[4]</span></a> Corpoica cambió su denominación a AGROSAVIA en 2018.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2"><span>[5]</span></a> Se trata de una variedad que, en el <em>Catálogo de 60 variedades de papas nativas colombianas</em>, publicado por Corpoica (Moreno et al, 2009) se denomina “Argentina”.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3"><span>[6]</span></a> CIRAD es el Centro de Cooperación Internacional en Investigación Agrícola para el Desarrollo (por sus siglas en francés). Más información: <a href="https://www.cirad.fr/es/">https://www.cirad.fr/es/</a></p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><span>[7]</span></a> Se refiere a la Corporación colombiana de investigación agropecuaria, denominada inicialmente Corpoica y que en 2018 cambió su denominación a AGROSAVIA. La información institucional puede consultarse en <a href="https://www.agrosavia.co/">https://www.agrosavia.co/</a></p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2"><span>[8]</span></a> La papa convencional hace referencia a aquellas variedades obtenidas a partir de selección y mejoramiento genético, que en la actualidad son comúnmente cultivadas y comercializadas en el mercado colombiano, como las variedades Superior, Diacol-Capiro, ICA-Única, Parda Pastusa y Criolla. Por su parte, las papas nativas hacen referencia a aquellos materiales genéticos de origen andino, que se cultivan desde la época precolombina, pero que a través de los años han perdido importancia en el mercado.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3"><span>[9]</span></a> En el sentido de tener clientes fieles y contratos orales con sus compradores, lo que no impide tratar de ampliar su clientela con nuevos compradores.</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4"><span>[10]</span></a> <a href="https://www.instagram.com/tesorosnativos/profilecard/?igsh=N3ZpZ2l1cDh5Ymx0">@tesorosnativos</a></p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><span>[11]</span></a> El término <em>papas nativas</em> se refiere a aquellas variedades que han sido cultivadas en los Andes desde antes de la Conquista y representan un patrimonio cultural y material para varias comunidades altoandinas.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2"><span>[12]</span></a> La entrevista se realizó el 25 de julio de 2024 en el marco de un trabajo de campo de la iniciativa “Inteligencia para Sistemas Alimentarios Sostenibles, interfaz entre ciencia y política, SASi -SPi”, financiada por la Unión Europea y coordinada en Colombia por FAO, CIRAD y AGROSAVIA.</p>
</div>
<p><span id="more-3365"></span><br />
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<div class=\"opacity-80\">la ciencia y la tecnolog\u00eda frente al cambio clim\u00e1tico y la seguridad alimentaria de los territorios<\/div>","link":"https:\/\/revistas.uniandes.edu.co\/index.php\/nys\/issue\/view\/706","link_target":false,"margin_remove_bottom":true,"title_color":"muted","title_element":"div","title_style":"h5"}},{"name":"","type":"headline","props":{"content":"

<p>El proyecto de vida de Pedro Brice\u00f1o: el rescate de papas nativas<\/p>","margin_remove_bottom":false,"margin_remove_top":true,"title_element":"h1","title_style":"heading-medium"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p><a href=\"https:\/\/doi.org\/10.53010\/nys.dia.02\">https:\/\/doi.org\/10.53010\/nys.dia.02<\/a><\/p>","margin":"default"}},{"name":"Headline Decoration Bullet","type":"headline","children":null,"props":{"block_align":"center","content":"Marie-H\u00e9l\u00e8ne Dabat-Partiot","title_decoration":"bullet","title_element":"h3"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p><span>Doctora en Econom\u00eda e investigadora del CIRAD, con sede en Colombia, analiza las cadenas de valor y los sistemas alimentarios en el marco de un di\u00e1logo ciencia-pol\u00edtica para una mejor integraci\u00f3n de los productores agr\u00edcolas en los mercados, sistemas econ\u00f3micamente viables, sostenibles e inclusivos. <a href=\"mailto:marie-helene.dabat@cirad.fr\">marie-helene.dabat@cirad.fr<\/a>\u00a0<\/span><\/p>","margin":"default"}},{"name":"Headline Decoration Bullet","type":"headline","children":null,"props":{"block_align":"center","content":"Gonzalo Alfredo Rodr\u00edguez Borray","title_decoration":"bullet","title_element":"h3"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p>Ingeniero Agr\u00f3nomo y Economista Agrario, investigador M\u00e1ster Senior de AGROSAVIA, trabaja en el an\u00e1lisis de Sistemas Agroalimentarios Localizados, el desarrollo de la agroindustria rural y la evaluaci\u00f3n del impacto de la tecnolog\u00eda. <a href=\"mailto:grodriguez@agrosavia.co\">grodriguez@agrosavia.co<\/a>\u00a0<\/p>","margin":"default"}},{"name":"Divider Style Default","type":"divider","children":null,"props":{"divider_element":"hr","divider_style":""}}]}]},{"name":"","type":"row","props":{"margin":"large"},"children":[{"name":"","type":"column","props":{"image_position":"center-center","media_overlay_gradient":"","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-1"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<h1 style=\"text-align: left;\">Introducci\u00f3n<\/h1>\n

<p>Colombia es reconocida por su biodiversidad, que se observa en la existencia de m\u00faltiples especies de plantas, animales y microorganismos. En el caso vegetal, la papa es una especie de gran importancia en la dieta de los colombianos (segundo alimento en consumo despu\u00e9s del arroz, alrededor de 55 kg por persona por a\u00f1o [Fedepapa, 2023]). Adem\u00e1s, cuenta con una gran diversidad de materiales gen\u00e9ticos. Sin embargo, la homogeneizaci\u00f3n de los patrones alimentarios ha hecho que la producci\u00f3n se concentre en pocas variedades, como Superior, Diacol-Capiro, ICA-\u00danica y Parda Pastusa (Fedepapa, 2020), y que simult\u00e1neamente desaparezcan variedades de papa de gran valor, en t\u00e9rminos de sus propiedades nutricionales (algunas variedades contienen altos niveles de antioxidantes, vitaminas y minerales, lo que las convierte en una fuente importante de nutrientes esenciales); de sus caracter\u00edsticas organol\u00e9pticas y funcionales (variados sabores y texturas ofrecen una amplia gama de posibilidades culinarias); de su resistencia a plagas y enfermedades, al cambio clim\u00e1tico y a las fluctuaciones en los mercados; de su mayor adaptabilidad a diferentes condiciones ambientales y de su valor cultural y patrimonial (m\u00e1s de 8000 a\u00f1os de cultivo en Am\u00e9rica Latina y producto b\u00e1sico en la gastronom\u00eda colombiana [Restrepo, 2023]).<\/p>\n

<p>Conscientes de esa p\u00e9rdida de biodiversidad para la seguridad alimentaria, es interesante conocer la experiencia de don Pedro Brice\u00f1o, un agricultor y microempresario boyacense, que ha dedicado buena parte de su vida a rescatar y posicionar en el mercado las papas nativas<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><span>[1]<\/span><\/a> y otras especies de origen andino. Don Pedro ha sido un pionero en Colombia en el rescate de papas nativas, permitiendo la continuidad de las innovaciones colectivas de los agricultores, quienes por generaciones (su padre y su abuelo) han adaptado gradualmente especies y variedades de plantas a sus sistemas de producci\u00f3n para garantizar procesos de soberan\u00eda y seguridad alimentaria. En este documento se presentan apartes de una entrevista<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><span>[2]<\/span><\/a> realizada a don Pedro Brice\u00f1o, quien con su familia se ha dedicado al cultivo de papa y hortalizas en el municipio de Ventaquemada, y ha logrado mantener y posicionar diferentes especies aut\u00f3ctonas andinas en restaurantes y mercados de Bogot\u00e1. La entrevista profundiza en su experiencia y brinda algunas recomendaciones para el trabajo colectivo entre entidades de investigaci\u00f3n agr\u00edcola y empresas de productores para el rescate de estas especies.<\/p>","margin":"default"}}]}]},{"type":"row","props":{"layout":"1-5,3-5,1-5","width":"xsmall"},"children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","media_overlay_gradient":"","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-5"},"children":[]},{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","media_overlay_gradient":"","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"3-5"},"children":[{"type":"image","props":{"image":"wp-content\/uploads\/2024\/12\/Don-Briceno-un-empresario-combativo.jpg","image_alt":"Don Briceno - un empresario combativo","image_svg_color":"emphasis","margin":"default"}},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p style=\"text-align: center;\">Pedro Brice\u00f1o, un empresario combativo.<\/p>","margin":"default"}}]},{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","media_overlay_gradient":"","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-5"},"children":[]}]}]},{"name":"Terms","type":"section","props":{"image_position":"center-center","style":"default","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"","width":"small"},"children":[{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","media_overlay_gradient":"","position_sticky_breakpoint":"m"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<h2><span>Marie-H\u00e9l\u00e8ne Dabat Partiot (MHD): \u00bfC\u00f3mo y cu\u00e1ndo surgi\u00f3 la idea de recuperar las papas nativas?<\/span><\/h2>\n

<p>Pedro Brice\u00f1o<span> (PB): Bueno, voy a hacer una presentacion. Soy un socio de Tesoros Nativos aqu\u00ed en Colombia, ubicado en el municipio de Ventaquemada, en el departamento de Boyac\u00e1, con un trabajo de 17 a\u00f1os de investigaci\u00f3n en campo de lo que es el rescate de las papas perdidas, como se les denominaba inicialmente. Y en ese trabajo tuvimos un apoyo inicial de la empresa Corpoica, ahora llamada AGROSAVIA<\/span><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><span>[3]<\/span><\/a><span>. <\/span><\/p>\n

<h2><span>MHD: \u00bfEs una actividad individual o desarollada en un marco colectivo, a trav\u00e9s de una asociaci\u00f3n?<\/span><\/h2>\n

<p><span>PB: Bueno, en el 2008 <\/span>t<span>rat\u00e9 de hacer este trabajo muy colectivo, con un grupo de productores, pero, digamos, ellos no creyeron totalmente el mensaje que yo quer\u00eda llevar, que era trabajar con productos ancestrales y tratar de competir con los tratados de libre comercio. Quer\u00edan siempre hacer paro. Entonces, yo me cans\u00e9 de eso y dije: pues hombre, voy a hacerlo solo. Se lo propuse a la empresa privada que yo gerenciaba, Tesoros Nativos, que es de agricultura familiar.<\/span> C<span>omenz\u00f3 como un trabajo personal, como un <em>hobby<\/em>, luego se convirti\u00f3 en un trabajo familiar con mi se\u00f1ora, comenzamos a trabajar esta locura, porque eso era una locura para muchos, y comenzamos esta traves\u00eda en el 2008. Y poco a poco unos amigos creyeron en lo que estaba haciendo, principalmente los 80 restaurantes que tenemos como clientes, y se convirti\u00f3 en una empresa familiar, con mis cuatro hijos, mi se\u00f1ora y yo.<\/span> <span>Obviamente a medida que va pasando el tiempo hemos logrado vincular unas familias y tenemos alrededor de 30 que creen en lo que estamos haciendo, que se convierten en aliados.<\/span> Son <span>productores para la empresa, pero ellos tienen buenos beneficios. Entonces, \u00bfqu\u00e9 hacemos?<\/span> <span>Le damos la semilla, la que yo produzco, ellos la trabajan con su plata y el d\u00eda de la cosecha se la compramos y nos devuelven la semilla. S\u00ed, eso es un negocio en que ellos no tienen que perder.<\/span><\/p>\n

<h2><span>Gonzalo Alfredo Rodr\u00edguez Borray (GR): \u00bfEs una actividad rentable?<\/span><\/h2>\n

<p><span>PB: Esto debe llevar un componente especial en la parte comercial, y es que el producto debe tener un precio de sustentaci\u00f3n, entonces es el precio de la papa nativa.<\/span> <span>Es totalmente diferente a lo que pasa con las papas comunes en Colombia.<\/span> <span>En Colombia, con las papas comunes se tiene una oscilacion de precio, pues en un d\u00eda est\u00e1 a 50\u00a0000 pesos los dos bultos, que es la carga, otro d\u00eda est\u00e1 a 100\u00a0000, otro d\u00eda a 200\u00a0000, ahorita est\u00e1 a 300\u00a0000 pesos, quiere decir que est\u00e1 a 3\u00a0000 pesos el kilogramo, que se lo pagan al productor que tiene 1\u00a0500 pesos en costos. A 3\u00a0000 en estos momentos hay utilidad, pero hay veces que no la hay. Siempre es posible que la papa est\u00e9 costando por encima del costo de producci\u00f3n y, si no estamos por encima, estamos perdiendo. El precio de la papa nativa, <\/span>por lo general, siempre est\u00e1 por encima del precio de la convencional<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><span>[4]<\/span><\/a>, pero en este momento s\u00ed est\u00e1 por debajo. Fluct\u00faa menos el precio, hay una seguridad de ganar con la papa nativa, que no hay con la papa convencional. Tiene la seguridad de que no pierde, gana poquito, pero no pierde. Puede ganar mucho, pero puede tambi\u00e9n perder mucho con la convencional. Eso no pasa con la nativa.<\/p>\n

<h2><span>MHD: \u00bfEl uso de menos insumos con la papa nativa compensa el menor rendimiento?<\/span><\/h2>\n

<p><span>PB: Hay una diferencia tremenda. Hay menos costo con la papa nativa. Encontramos por el camino algo muy curioso, cuando nos dimos cuenta de que las papas nativas que no han sido modificadas gen\u00e9ticamente no aceptan los herbicidas y se queman con ellos, y las papas modificadas s\u00ed est\u00e1n hechas para que acepten los herbicidas. Unos productores de papas nativas han perdido plata\u2026 <\/span><\/p>\n

<p><span>\u00a0<\/span><\/p>\n

<p>Bueno, la <span>producci\u00f3n de papa nativa es m\u00e1s baja. Digamos, si hablamos de una papa convencional, con modificaciones y dem\u00e1s, produce de 30 a 40 toneladas por hect\u00e1rea.<\/span> Mientras que la nativa, como las papas criollas amarillas, producen unas 20 a 25 toneladas por hect\u00e1rea. Las papas criollas tienen un periodo vegetativo de cuatro meses, mientras que las otras papas, que llamamos aqu\u00ed \u201cpapas de a\u00f1o\u201d, tienen un periodo vegetativo de cinco meses<span>, entonces la producci\u00f3n es un poquito m\u00e1s baja, pero lo que nos favorece a nosotros es que el precio es de sustentaci\u00f3n, aunque el mercado es mediano, no es como el de la papa convencional, pues sale alguien con 1\u00a0000 bultos y los vende de inmediato. La papa nativa es de cuidado en ese sentido. Hay que sembrarlas de acuerdo con la demanda. Estas papas no llegan a las plazas de mercado. Las plazas de mercado no tienen precio para las papas nativas. En Colombia no hay regulaci\u00f3n de precios, un d\u00eda el precio sube, un d\u00eda el precio baja, estamos en las manos de los intermediarios, los grandes comerciantes.<\/span><\/p>\n

<h2><span>MHD: Entonces, \u00bfcu\u00e1les son sus mercados? \u00bfY c\u00f3mo hacerlos crecer?<\/span><\/h2>\n

<p><span>PB: En cambio de la papa convencional o comercial, nosotros vendemos la papa nativa directamente a restaurantes, a hoteles, a familias que valoran la comida sana y que tienen ese sentido de pertenencia por los productos nativos. Entonces, esa es la gran ventaja. Tiene la garant\u00eda de que si uno \u201ctiene el mercado\u201d<\/span><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><span>[5]<\/span><\/a><span>, est\u00e1 bien; si no lo tiene es dif\u00edcil sembrar papas nativas, porque la llevan a cualquier lado y la gente no la valora. Ese es el problema.<\/span><\/p>\n

<p>Con nuestra empresa hemos logrado buscar unos mercados especializados. Inicialmente golpeamos puertas en Bogot\u00e1, que es el lugar m\u00e1s amplio para la comercializaci\u00f3n, y nos las abrieron en un punto de venta de los mercados campesinos, y all\u00e1 vamos todos los s\u00e1bados, un d\u00eda cada semana. Vamos con bultos, la vendemos por kilo.<\/p>\n

<p><span>Hay una caracter\u00edstica importante: nosotros trabajamos la papa con calidad, si se venden 10 kg, le sirve todo, si compra 50 kg, le sirve todo, es f\u00e1cil entrar en el mercado as\u00ed; hay confiabilidad, tanto del comprador, como del consumidor, como del vendedor, y de esa forma hemos logrado entrar a un mercado. Hay familias que inicialmente nos dec\u00edan: \u201cAh, \u00bfpero es que ustedes venden las papas solamente para restaurantes?\u201d. Entonces, pues hay que buscar esa alternativa. Fue cuando la alcald\u00eda, a trav\u00e9s de la Secretar\u00eda de Desarrollo de Bogot\u00e1, nos lleva a ese punto. Y ya tenemos una cantidad de clientes, familias que llegan exclusivamente por sus papas nativas, y as\u00ed se va regando la noticia. Cada d\u00eda hay m\u00e1s gente que consume la papa nativa. Ya nos conocen a trav\u00e9s de las redes sociales. Nosotros tenemos una p\u00e1gina en el <em>Instagram<\/em> que se llama Tesoros Nativos<\/span><a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><span>[6]<\/span><\/a><span>. Y a trav\u00e9s de esta p\u00e1gina publicitamos mucho, hacemos videos y dem\u00e1s. Si la pueden explorar es interesante<\/span>. Entonces, ah\u00ed es donde podemos ir buscando cada d\u00eda m\u00e1s clientes.<\/p>\n

<h2><span>GR: \u00bfHasta d\u00f3nde comercializa las papas nativas?<\/span><\/h2>\n

<p><span>PB: <\/span>Tenemos el mercado de Bogot\u00e1 como principal, que es el nicho de mercado m\u00e1s grande. Ya hemos despachado para Medell\u00edn, Cali, Bucaramanga, <span>Cartagena, Barranquilla y C\u00facuta; y bueno, desde Santa Marta nos piden espor\u00e1dicamente, pero s\u00ed nos piden algunos restaurantes que tienen especialidad. O hay restaurantes que dicen: \u201cOye, imagina que tengo un evento y los clientes me dijeron que tiene que ser con papas nativas\u201d, entonces ellos nos llaman, nos dicen: \u201cM\u00e1ndeme tanto\u201d. Hicimos una alianza con Servientrega, que es una empresa en Colombia de env\u00edos, y a trav\u00e9s de esta les enviamos a cualquier parte del pa\u00eds, tanto la papa en fresco, como el producto procesado que tenemos. Ventaquemada est\u00e1 cerca de grandes ciudades. Estamos ubicados a dos horas de Bogot\u00e1 y a media hora de Tunja, que es la capital del departamento. Estamos sobre una v\u00eda muy importante, una v\u00eda nacional y tenemos acceso a cualquier parte del pa\u00eds.<\/span><\/p>","margin":"default"}}]}]},{"type":"row","children":[{"type":"column","props":{"image_position":"center-center","media_overlay_gradient":"","position_sticky_breakpoint":"m"},"children":[{"type":"image","props":{"image":"wp-content\/uploads\/2024\/12\/Placer-para-los-ojos-y-el-paladar-1-rotated.jpg","image_alt":"Placer para los ojos y el paladar","image_svg_color":"emphasis","margin":"default"},"name":"Placer para los ojos y el paladar de los consumidores."},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p style=\"text-align: center;\"><span>Placer para los ojos y el paladar de los consumidores.<\/span><\/p>","margin":"default"}}]}]}]},{"name":"Terms","type":"section","props":{"image_position":"center-center","style":"default","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"","width":"small"},"children":[{"name":"","type":"row","props":{"margin":"large"},"children":[{"name":"","type":"column","props":{"image_position":"center-center","media_overlay_gradient":"","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-1"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<h2><span>MHD: \u00bfCu\u00e1l es su nivel de producci\u00f3n medio actualmente a pesar de que sea variable cada a\u00f1o?<\/span><\/h2>\n

<p><span>PB: P\u00f3nganle por ah\u00ed en el a\u00f1o unas 50 toneladas. As\u00ed en promedio, a veces m\u00e1s, a veces menos. Depende el clima. Influye mucho en esa parte el cambio clim\u00e1tico.<\/span><\/p>\n

<h2><span>GR: \u00bfC\u00f3mo y d\u00f3nde consigue los materiales gen\u00e9ticos? <\/span><\/h2>\n

<p><span>PB: Bueno, inicialmente la idea surgi\u00f3<\/span> de <span>un proyecto de Corpoica<\/span><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><span>[7]<\/span><\/a><span> en 2007 con una financiaci\u00f3n externa para hacer un estudio de los materiales nativos que ten\u00edan los investigadores en el banco de germoplasma (materiales gen\u00e9ticos) de Tibaitat\u00e1, en Mosquera, Cundinamarca. Hicieron unas parcelas en ese proyecto, me fui vinculando a trav\u00e9s de un grupo de productores que yo manej\u00e9. Entonces, los llevaron a mirar unos cultivos que ten\u00edan de unos i<\/span>nvestigadores que hab\u00edan recolectado unos materiales algunos a\u00f1os atr\u00e1s. Ten\u00edan el nombre de la papa y de d\u00f3nde era originaria, donde las hab\u00edan recolectado. Entonces apareci\u00f3 una variedad que dec\u00eda: \u201cRecolectada en Ventaquemada\u201d. Pues obviamente que uno, con el sentido de pertenencia a su tierra\u2026eso me sorprendi\u00f3 de esta papa. Yo la reconoc\u00ed y ellos la llamaban \u201cArgentina\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><span>[8]<\/span><\/a>. Aqu\u00ed la llam\u00e1bamos \u201cAndina\u201d, <span>el nombre que le dieron los campesinos, y entonces dije: \u201cPues hagamos una cosa, llamemosle \u2018Andina de Ventaquemada\u2019, y as\u00ed qued\u00f3.<\/span> <span>Esa papa es como la sabanera, la papa de a\u00f1o, muy bonita, pero de un sabor espectacular. Entonces comenzamos con esa papa. Nos trajimos unas papas por aqu\u00ed para ver qu\u00e9 pasaba, y eso s\u00ed despert\u00f3 esa chispita de las papas nativas; o sea, se nos devolvi\u00f3 el cassette, de las ideas anteriores de cuando \u00e9ramos ni\u00f1os y yo conoc\u00ed estas papas.<\/span> <span>Otro nos dijo: \u201cYo conoc\u00ed a estas otras\u201d, entonces ahora comenzamos a buscar aqu\u00ed las papas, en Ventaquemada. Y los agricultores mayores de 80 a\u00f1os las ten\u00edan, pero ellos solamente para autoconsumo, no las vend\u00edan porque aqu\u00ed, en ese entonces, daba verg\u00fcenza salir al pueblo con un bulto de papas nativas, porque todo el mundo se burlaba cuando ve\u00edan a un agricultor con un poco de esas papas.<\/span> <span>As\u00ed todas largas, sin presencia.<\/span> <span>Entonces dec\u00edan que era comida de pobres, y la gente no las compraba porque era comida de pobre.<\/span> <span>No vend\u00edan las papas y apenas se las com\u00edan o se las daban a los vecinos. Pero a m\u00ed no me import\u00f3<\/span> <span>ese t\u00e9rmino de que era de pobre, porque despu\u00e9s, mucho despu\u00e9s, me lo dijeron a m\u00ed: \u201cAh, usted es el que trabaja con comida de pobres\u201d. Y yo les dije: \u201cClaro, yo trabajo con comida de pobres que alg\u00fan d\u00eda va a ser comida gourmet\u201d, porque yo ya sab\u00eda por d\u00f3nde iba el camino. Entonces esa fue la forma de arrancar, pero despu\u00e9s de eso comenzamos. Fue una sorpresa impresionante.<\/span><\/p>\n

<h2><span>MHD: \u00bfCu\u00e1l es su futuro, va a seguir con las papas nativas?<\/span><\/h2>\n

<p><span>PB: Yo nunca me voy a parar. Si quisiera, ya que estamos en este tema, s\u00ed a trav\u00e9s de ustedes, all\u00e1 en Francia tienen algunas conexiones con empresas que quieran apoyar proyectos de este tipo, ser\u00edan bienvenidos. Nosotros con mucho gusto los recibiremos para que nos apoyen econ\u00f3micamente con equipos, no s\u00e9 con cu\u00e1ntas cosas que requiere una empresa de estas, porque ustedes ya conocieron el trabajo que venimos realizando. Nosotros no paramos. El mismo negocio nos pidi\u00f3 algo muy importante. Dijimos: \u201cVamos a producir papas, inicialmente rescatar las papas, producirlas, comercializarlas\u201d. Pero por el camino nos dimos cuenta de que hab\u00eda que competir con los mercados internacionales. Entonces dijimos: \u201cSaquemos las (papas) <em>chips<\/em> aqu\u00ed\u201d. Entonces venga, seguimos trabajando en la industrializaci\u00f3n para competir a nivel internacional es clave.<\/span><\/p>\n

<p><span>\u00bfPor qu\u00e9 nosotros tenemos productos nativos que no tienen en otros pa\u00edses?<\/span> <span>Tanto en Europa y aqu\u00ed mismo en Norteam\u00e9rica no hay esos tipos.<\/span> <span>Las papas nativas son originarias de Sudam\u00e9rica, entonces estamos promoviendo esto. Tenemos cerveza de papa; tambi\u00e9n tenemos alianzas con empresarios y f\u00e1bricas.<\/span> <span>La f\u00e1brica de cerveza no es m\u00eda, es de un amigo que tiene su f\u00e1brica y nos hace una maquila que nos produce la cerveza para nuestra empresa.<\/span> <span>Entonces todas estas cosas, y hay cosas muy ambiciosas a futuro, pero desafortunadamente no hay el apoyo de la gente para estos procesos tan importantes.<\/span><\/p>\n

<p><span>Nos toca, pues, con las u\u00f1as, trabajar con lo poquito que produce la empresa. Entonces en esto s\u00ed les recomiendo, si hay alguien que quiera venir aqu\u00ed, con mucho gusto que venga y conozca el museo, porque fue ah\u00ed donde naci\u00f3 la idea. La gente dec\u00eda: \u201cBueno, nosotros que ya consumimos este producto, queremos conocer la historia. Y dijimos: \u201cPues hay una finca con una casa con mucha historia, vamos a montar un museo que <em>sumerc\u00e9<\/em> lo conoci\u00f3, en donde vamos a poder tener parcelas, un banco de semillas y la historia, para que todo mundo y m\u00e1s que todo las nuevas generaciones conozcan la comida de sus ancestros.<\/span><\/p>\n

<h2><span>GR: \u00bfQu\u00e9 tipo de ayuda necesitan?<\/span><\/h2>\n

<p><span>PB: Pues necesitamos, digamos, de todas las \u00e1reas. Necesitamos ayuda, por ejemplo, en equipos en estos momentos. Por norma nos hicieron cambiar empaques de la papa frita. Necesitamos hacer una inversi\u00f3n para los empaques de alrededor de 20 millones de pesos, que es lo que queremos para montar nuevamente la l\u00ednea de papas fritas. Los empaques que ten\u00edamos no nos sirvieron, entonces toca volver a hacer nuevos empaques, tener nuevos dise\u00f1os. Con el empaque podemos seguir con la l\u00ednea de procesados. Esa es una de las necesidades primordiales. Adem\u00e1s, obviamente, equipos de campo, tambi\u00e9n asesor\u00eda comercial y de algunos profesionales en el \u00e1rea de investigaci\u00f3n, y cajas para <\/span>embalaje.<\/p>\n

<p>Nosotros <span>hemos investigado muy emp\u00edricamente la papa. Tenemos mucho conocimiento de lo que ha sido la historia de la papa, hasta los nombres originales de la papa. Tambi\u00e9n resulta que, con las papas nativas, nosotros adem\u00e1s de producir un alimento, estamos produciendo una medicina. Ya hay m\u00e9dicos que est\u00e1n trabajando con las papas de colores por la cuesti\u00f3n de que tienen mucho antioxidante, entonces investigan para curar algunas enfermedades como la gastritis.<\/span><\/p>\n

<p><span>En las universidades como la UNAD est\u00e1n haciendo un trabajo de sacar harinas de papa para hacer arepas y panes. Todas esas cositas vienen en alianza con muchas entidades, pero necesitamos apoyo econ\u00f3mico, porque es que en Colombia hacer empresa es un poquito dif\u00edcil. Pero nosotros no paramos, porque este es un proyecto de vida. Y, como lo repito siempre, yo comenc\u00e9 con esto despu\u00e9s de un tiempo. Luego de haber trabajado con el Estado, con el municipio aqu\u00ed en Ventaquemada, como asistente t\u00e9cnico, y con comunidades durante m\u00e1s de 30 a\u00f1os, me di cuenta de que mi proyecto de vida eran las papas nativas y su investigaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n

<h2><span>MHD: \u00bfC\u00f3mo la investigaci\u00f3n de AGROSAVIA en colaboraci\u00f3n con el CIRAD<\/span><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><span><strong>[9]<\/strong><\/span><\/a><span>\u00a0lo podr\u00eda ayudar? \u00bfQu\u00e9 tipo de alianza se podr\u00eda hacer con la investigaci\u00f3n?<\/span><\/h2>\n

<p>PB: Habr\u00eda un \u00e1rea importante que necesitamos fortalecer: producir <span>minitub\u00e9rculos de papa nativa.<\/span> N<span>uestras papitas no hay que modificarlas.<\/span> <span>No estoy de acuerdo con la modificaci\u00f3n de la papa, porque es quitarle la naturaleza, sino hacerle una limpieza varietal, hacer una limpieza de virus, para que la papa coja un poquito m\u00e1s de potencial. Porque estas papas se ham trabajado sin haberles hecho nada, son muy resistentes porque las variedades modificadas comienzan con un potencial tremendo y poco a poco se van deteriorando, van bajando su potencial hasta llegar el d\u00eda en que se vuelven muy susceptibles a enfermedades y plagas. En las nativas hay la garant\u00eda de una fortaleza tremenda, pues, aunque unas son muy susceptibles a la <\/span><em>Phytophthora<\/em><span>, hay otras que son muy resistentes.<\/span> Las nativas <span>nunca var\u00edan esa parte. Entonces siempre llegan otras enfermedades, como por ejemplo la <\/span><em>Rhizoctonia,<\/em><span> que se les pegan f\u00e1cil y pierden su capacidad de producci\u00f3n.<\/span> <span>Entonces, \u00bfqu\u00e9 queremos? Coger esos materiales que tenemos ac\u00e1, hacerles una limpieza con un convenio donde venga otra gente a nuestra empresa (porque somos los que m\u00e1s producimos papa nativa en el pa\u00eds), que produzcan esos minitub\u00e9rculos para que su potencial aumente.<\/span> <span>Entonces esa es una de las solicitudes en la parte cient\u00edfica y t\u00e9cnica que queremos que nos apoyen.<\/span><\/p>\n

<p>La<span> alianza que se puede hacer entre el CIRAD, AGROSAVIA y Tesoros Nativos, en esa alianza podamos hacer la limpieza al material que tengo. Puedo suministrar a la corporaci\u00f3n o a la entidad que va a hacer eso el material de las 50 clases de papa que tengo. Doy unas para que comiencen a hacer la limpieza, con el compromiso de que regresen a nuestra empresa, pues es la m\u00e1s interesada en seguir produci\u00e9ndola para que tengamos m\u00e1s calidad en el mercado. Yo tengo muchos amigos en la corporaci\u00f3n que saben lo que estamos haciendo, que es <\/span>u<span>na fortaleza para la investigaci\u00f3n porque hay un adelanto muy grande el que llevo aqu\u00ed con mi empresa. No es f\u00e1cil recuperar 50 clases de papa, y de esas 50 hay muchas que ellos no tienen all\u00e1 en el banco de germoplasma. \u00bfPor qu\u00e9?<\/span> <span>Porque hace unos a\u00f1os hab\u00edan rescatado algo m\u00e1s de 60 clases que no estaban en el mercado, y hablaban de la existencia de cerca de 700 clases, pero resulta que yo tengo unas que no tienen all\u00e1 y que son colombianas y que queremos hacerle limpieza.<\/span> <span>Aportar\u00edamos para que en el banco tengan esas clases de papa y en contraprestaci\u00f3n me den la misma papa, pero limpia.<\/span><\/p>\n

<h2><span>GR: Don Pedro, yo vi que usted adem\u00e1s de las papas nativas, tiene plantas de yac\u00f3n, de cubios, ibias y chuguas, <\/span><span>que son otras especies tambi\u00e9n originarias de los Andes colombianos, de Per\u00fa y Ecuador. Cu\u00e9ntenos si las est\u00e1 comercializando tambi\u00e9n.<\/span><\/h2>\n

<p><span>PB: Yo comenc\u00e9 con las papas nativas inicialmente, pero la gente comenz\u00f3 a pedir otras cosas: \u201c\u00bfBueno, si usted trabaja papas nativas, usted no tiene yac\u00f3n o tiene otras cosas?\u201d Les dije que s\u00ed y comenc\u00e9 a producirlos.<\/span> En <span>estos momentos tengo en el mercado de Bogot\u00e1, llevo yac\u00f3n, llevo pepino dulce, llevo las ibias, todos esos productos que tenemos en la zona. Entonces estoy en el mercado de tub\u00e9rculos andinos, all\u00e1 se vende todo, y tenemos algunos restaurantes tambi\u00e9n que ya los piden. Y como la gente cuando viene al museo pues busca conocer otras cosas que produce la regi\u00f3n, entonces yo les tengo esa gama de productos para poder mostrarles, y ha funcionado. Cosas como las ibias, que ya casi no se consum\u00edan, los cubios y las rubas en estos momentos las est\u00e1n consumiendo en Bogot\u00e1 y es un mercado bastante amplio.<\/span><\/p>\n

<h2><span>GR: Adem\u00e1s de las papas nativas, \u00bfcu\u00e1l ser\u00eda la especie que tiene m\u00e1s potencial de mercado y de transformaci\u00f3n? <\/span><\/h2>\n

<p><span>PB: Pues el que tiene m\u00e1s potencial en estos momentos es el yac\u00f3n, pero no lo hemos trabajado sino en fresco. Pero por la cuesti\u00f3n de que lo utilizan mucho los diab\u00e9ticos y tiene sus az\u00facares propios, pues tambi\u00e9n es interesante, por ejemplo, que se procese y se saquen algunos derivados.<\/span> <span>Los cubios est\u00e1n en segundo lugar, porque la gente de la ciudad los utiliza no solamente para el cocido boyacense, sino que han mirado que es medicinal por el hierro que contiene.<\/span> <span>Entonces todo producto agr\u00edcola que tenga algo relacionado con la salud siempre va a entrar al mercado con facilidad.<\/span><\/p>\n

<p><span>Digamos que el componente comercial es la clave, porque yo puedo producir muchas papas, muchas cosas, pero si no conozco lo que tengo\u2026 Al comienzo, fue un poquito dif\u00edcil porque la gente cuando abr\u00eda una papa y me dec\u00eda que era de color, dec\u00eda que estaba da\u00f1ada, pero ya fueron conociendo, ya se familiariz\u00f3 el consumidor con las papas nativas y para ellos es el producto m\u00e1s ex\u00f3tico con que cuenta el pa\u00eds. Entonces, eso es el plus del negocio en estos momentos, como le digo, despu\u00e9s de la pandemia ya es otro mundo.<\/span> <span>En este momento la gente cambi\u00f3 ciento por ciento su forma de pensar, ya la gente quiere consumir lo que conoce, saber de d\u00f3nde viene el producto que lleva a su plato \u00bfPor qu\u00e9?<\/span> P<span>orque la gente teme todav\u00eda, entonces cuidan mucho la salud, que es lo que m\u00e1s vale en estos momentos. Es la clave.<\/span> <span>Nosotros, como empresa, lo que hacemos es adelantarnos a esa necesidad del consumidor, adivinarle qu\u00e9 quiere y suplirle la necesidad. Esa es la clave que tenemos como empresa en la parte de mercadeo. Yo estudio mucho esa parte, estoy encargado de an\u00e1lisis del mercado para todos los productos, tanto frescos como procesados, y tratar de que haya confiabilidad.<\/span><\/p>\n

<p><span>Yo pienso que en mi empresa no hace falta tener un registro de producto de buenas pr\u00e1cticas agr\u00edcolas o de producto org\u00e1nico. Lo importante es la palabra.<\/span> <span>Recuperamos nosotros una papa nativa, que es confiable para la salud, recuperamos la palabra de nuestros ancestros, pues antes no val\u00eda letras, documentos ni cheques. Para ellos val\u00eda la palabra, y eso es lo que estamos recuperando. En esa recuperaci\u00f3n hemos logrado que nuestros clientes crean en lo que estamos haciendo. Muchos dicen: \u201cBueno, pero voy a ir a mirar\u201d.<\/span> <span>Entonces vienen al museo y les ense\u00f1amos en la pr\u00e1ctica: \u00bfSaben c\u00f3mo se saca una mata de papa?<\/span> Alguna <span>vez unos me dec\u00edan: \u201cEs que yo necesito la papa toda de 100 gramos\u201d. Y yo le dec\u00eda: \u201cHombre, es que es dif\u00edcil porque la gente la bota\u201d.<\/span> <span>Entonces, cuando vinieron a hacer una pr\u00e1ctica, una cadena de restaurante vino con ocho chefs, entonces dijeron: \u201cHombre, tiene raz\u00f3n, porque resulta que las papas no son iguales, entonces toca aceptar\u201d. As\u00ed fue la venta.<\/span><\/p>\n

<h2><span>GR: \u00bfTiene usted intercambio con gente de Nari\u00f1o, de Antioquia o de otras zonas productoras de papas nativas aqu\u00ed en Colombia?<\/span><\/h2>\n

<p><span>PB: S\u00ed, en Colombia yo tengo contacto con todos los productores de papas nativas del pa\u00eds. \u00bfPor qu\u00e9?<\/span> <span>Porque yo he viajado por todo el pa\u00eds y sus zonas paperas, he hecho eventos, me han invitado a eventos en Nari\u00f1o. Y yo traje papas de Los Pastos de Nari\u00f1o, de la laguna de La Cocha, de Pasto, y hay una papa muy curiosa que traje de por all\u00e1, de una comunidad que se llama los chaqui\u00f1\u00e1n, al lado del Pac\u00edfico contra Ecuador. Ya conseguimos la Papa Manzana, la Sangre de Toro, la Calavera. Tenemos papas de Nari\u00f1o, Cauca, Cundinamarca, Boyac\u00e1 y Santander. Tengo papas de todo el pa\u00eds en algunos intercambios que hemos hecho con la red nacional de semillas. Nos hemos reunido en eventos en diferentes partes del pa\u00eds. Hay una tradici\u00f3n de intercambio, yo llevo mis semillas y ellos tienen otras. Hemos recuperado papas, pero a la vez tambi\u00e9n yo tengo ma\u00edces de otras partes del pa\u00eds. Tengo ma\u00edces del Cauca, hay un ma\u00edz que me trajeron que se llama capio blanco, muy delicioso, lo tengo sembrado tambi\u00e9n. Entonces ah\u00ed sembramos otras cosas, por ejemplo, los cubios, las rubas, todo eso tenemos de diferentes partes. Eso era un <em>hobby<\/em> que se convirti\u00f3 en una empresa.<\/span> <span>Pero es que tener una colecci\u00f3n de la agrobiodiversidad colombiana para nosotros es un orgullo muy grande. Multiplicamos las semillas y tenemos el museo para que la gente conozca no solamente las papas, sino otras especies de productos que tiene el pa\u00eds. Colombia tiene mucha agrobiodiversidad en todas las especies. Quedo sorprendido cuando voy a los encuentros de semillas; en el \u00faltimo que estuve, en Aquitania, Boyac\u00e1, ven\u00eda gente de Nari\u00f1o, del Cauca, de comunidades ind\u00edgenas, con unas semillas impresionantes de fr\u00edjol, de papas, de cubios, de ma\u00edces.<\/span> <span>Eso es muy importante, es una cosa tan bonita.<\/span> <span>Conocer todas esas cosas, entonces, por eso yo soy enamorado de mis papas nativas, porque me dec\u00eda una vez una chef de un restaurante de la cadena Wok: \u201c\u00bfDon Pedro, por qu\u00e9 cada vez que viene ac\u00e1 a mi restaurante lo veo con camisa morada? Yo le dec\u00eda: \u201cLo que pasa es que el color morado es el que predomina en las papas nativas y el que m\u00e1s uso en mi ropa\u201d.<\/span><\/p>\n

<p><\/p>","margin":"default"}},{"type":"image","props":{"image":"wp-content\/uploads\/2024\/12\/Papas-rescatadas-en-el-pais.jpg","image_alt":"Ejemplos de papas rescatadas en el pa\u00eds.","image_svg_color":"emphasis","margin":"default"},"name":"Ejemplos de papas rescatadas en el pa\u00eds."},{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p style=\"text-align: center;\"><span>Ejemplos de papas rescatadas en el pa\u00eds.<\/span><\/p>","margin":"default"}}]}]}]},{"name":"Terms","type":"section","props":{"image_position":"center-center","style":"default","title_breakpoint":"xl","title_position":"top-left","title_rotation":"left","vertical_align":"","width":"small"},"children":[{"name":"","type":"row","props":{"margin":"large"},"children":[{"name":"","type":"column","props":{"image_position":"center-center","media_overlay_gradient":"","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-1"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<h2><span>GR: \u00bfEn la parte internacional, ha contactado gente de otros pa\u00edses que trabaje con las papas nativas?<\/span><\/h2>\n

<p><span>PB: En el 2008 viaj\u00e9 por primera vez al Ecuador para un proyecto de capacitaci\u00f3n para unos agricultores.<\/span> En <span>ese entonces logr\u00e9 conocer productores de papa nativa y me naci\u00f3 la chispita m\u00e1s fuerte.<\/span> <span>En el 2011, con el investigador Carlos Herrera, tambi\u00e9n viajamos en un proyecto, que lo denominaban la gira de <em>benchmarking<\/em><\/span><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><span>[10]<\/span><\/a><span>.<\/span> <span>Hab\u00eda unos recursos all\u00e1 y ten\u00eda que ir un profesional de la instituci\u00f3n y un productor, entonces me seleccionaron a m\u00ed.<\/span> L<span>a gira era de alrededor de 20 d\u00edas y ten\u00edamos que visitar tres pa\u00edses: Bolivia, Ecuador y Per\u00fa, es decir, cinco o seis d\u00edas por pa\u00eds. \u00bfQu\u00e9 se hizo? Visitar los productores, las empresas que produc\u00edan las semillas, la industria y las plazas de mercado.<\/span> E<span>n ese intercambio, \u00edbamos a cada pa\u00eds a dictar una charla.<\/span> <span>Carlos Herrera dictaba su charla t\u00e9cnica apoyado por m\u00ed. Yo le complementaba en la parte agr\u00edcola.<\/span> <span>Fue muy interesante ese conocimiento. Conoc\u00ed todas las papas nativas que hab\u00eda en esos pa\u00edses, los diferentes sabores. Fuimos hasta el Lago Titicaca, donde dec\u00edan que era originaria la papa de esa zona entre Per\u00fa y Bolivia, y nos dimos cuenta de un detallito. \u00bfQui\u00e9nes encontraron la papa por primera vez? Resulta que las papas que tenemos en cada pa\u00eds son diferentes, porque son originarias de los Andes sudamericanos.<\/span> <span>Los incas las encontraron primero, pero en Colombia las encontraron los muiscas y los quechuas, y resulta que las que est\u00e1n en Bolivia son nativas, pero el sabor es diferente a las de Per\u00fa, a las del Ecuador y a las de Colombia. Las probamos en todos los pa\u00edses y llegamos a la conclusi\u00f3n de que en cada pa\u00eds las papas son diferentes, tienen diferentes sabores y son muy parecidas.<\/span> <span>Las que est\u00e1n en Colombia s\u00ed est\u00e1n regadas, las que est\u00e1n en el sur o est\u00e1n en el norte de Colombia ya se han cruzado porque se han llevado para all\u00e1 y se han tra\u00eddo.<\/span><\/p>\n

<h2><span>MHD: \u00bfHay una red en Colombia que vincula las iniciativas en el tema de las papas nativas?<\/span><\/h2>\n

<p><span>PB: Hay una red en Colombia que se denomina la Red de Semillas Libres de Colombia<\/span><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><span>[11]<\/span><\/a><span>, que defiende todos los materiales nativos que existen en el pa\u00eds. Casualmente, en estos momentos hay una preocupaci\u00f3n por la \u00faltima norma que sali\u00f3 de los materiales nativos, pues no la conocemos totalmente, y digamos que a veces puede ser una fortaleza, por un lado, pero tambi\u00e9n puede ser una amenaza, por el otro. Hay que conocer la norma de semillas, si nos favorece a los que producimos papas o productos agr\u00edcolas nativos, o nos desfavorece, porque son normas que entran a hacer regidas por el Estado, que nos van a decir, bueno, usted no puede vender esas papas para semilla porque las papas nativas son solo para producci\u00f3n<\/span>. C<span>uando yo les digo a AGROSAVIA que me ayuden, es como un proyecto independiente de lo que es el Estado, la norma del Estado con la papa nativa, porque al igual que todos los productos nativos, son patrimonio de la humanidad. Muchas veces no son de Colombia, porque las papas nativas est\u00e1n desde la Patagonia hasta Venezuela, son originarias de los Andes, entonces son patrimonio de esa humanidad que las cuidaron, gracias a que las cuidaron nuestros ancestros, luego pasaron a <\/span>nuestros abuelos, nuestros padres. Mi padre muri\u00f3 de 100 a\u00f1os casi, y \u00e9l cuid\u00f3 toda la vida las papas nativas y me qued\u00f3 la chispita. Me habl\u00f3 de cuidar las papas nativas, entonces, antes de eso, no hab\u00eda entidades. Muchas veces la Red de Semillas Libres de Colombia no est\u00e1 de acuerdo con alguna normatividad que vaya a prohibir que un campesino lleve unas papas de aqu\u00ed para Nari\u00f1o o en sentido contrario. No es posible, y es una especulaci\u00f3n que hago yo, que lleguemos a un punto en el camino que se diga: \u201cNo se\u00f1or, usted no puede llevar el material\u201d, porque, a no ser que est\u00e9 enfermo, se debe permitir que anden libremente por el pa\u00eds, porque es la comida de nuestros abuelos.<\/p>\n

<h2><span>MHD: Don Pedro, un gran agradecimiento de parte de ambos. \u00bfUsted quiere a\u00f1adir algo m\u00e1s?<\/span><\/h2>\n

<p><span>PB: <\/span>En este momento lo que necesitamos es la colaboraci\u00f3n de las instituciones, porque realmente hemos hecho un trabajo bastante \u00fatil, pero nos hemos encontrado un poco solos \u00faltimamente. Al comienzo hubo apoyo de AGROSAVIA y otras entidades, pero ahora nos encontramos un poquito solos, y vale la pena que se valore ese trabajo de 17 a\u00f1os, porque es muy valioso y nos sirve a todos.<\/p>\n

<p>La empresa privada es una forma que es menos considerada en Colombia que una empresa sin \u00e1nimo de lucro, y es m\u00e1s dificil conseguir fondos de proyectos, a pesar de que hacemos un trabajo de producci\u00f3n privada, pero tambi\u00e9n de investigaci\u00f3n y de inter\u00e9s p\u00fablico. Quiz\u00e1s es m\u00e1s f\u00e1cil conseguir recursos al nivel internacional para ayudarnos. En Colombia hay esa traba, si no es una empresa sin \u00e1nimo de lucro, no hay nada y todav\u00eda se nos clasifica como una empresa privada peque\u00f1a que quiere ser grande, y nos igualan como las multinacionales por las figuras jur\u00eddicas. Pero resulta que somos empresas peque\u00f1as que queremos ser grandes y que estamos haciendo una investigaci\u00f3n muy interesante, y que le queremos dejar un conocimiento enorme a las nuevas generaciones. Yo espero que haya buenas repercusiones, y si nos ponen un peso, nosotros ponemos dos porque as\u00ed se trabaja en empresa privada. No nos volvemos limosneros. Aqu\u00ed ponen un peso, ponemos otro. Es como una sociedad, pero le aportamos al pa\u00eds algo muy importante, que es el conocimiento.<\/p>\n

<h1><span>Conclusi\u00f3n<\/span><\/h1>\n

<p>La entrevista muestra que la existencia del mercado es la condici\u00f3n <em>sine qua non<\/em> del desarrollo del consumo y, por tanto, de la producci\u00f3n de las especies ancestrales. Se han ido perdiendo a lo largo del tiempo las especies nativas, porque no fueron reconocidas e incluidas por las cadenas productivas. Adem\u00e1s, permite identificar la gran pasi\u00f3n que tiene don Pedro sobre el rescate de las especies nativas, en particular de la papa, de su exitosa experiencia de relacionamiento y negociaci\u00f3n con restaurantes y mercados gourmet de familias que quieren comer productos aut\u00f3ctonos y de calidad; de su proyecci\u00f3n para ampliar el mercado con otras especies andinas y productos procesados. El relato de don Pedro muestra c\u00f3mo, manteniendo su estructura de empresa familiar<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><span>[12]<\/span><\/a>, ha logrado pasar de desempe\u00f1ar su papel de productor agr\u00edcola a convertirse tambi\u00e9n en comercializador de sus productos y los de sus vecinos, con mucho \u00e9xito al lograr posicionarlos y valorizarlos principalmente en el mercado de Bogot\u00e1.<\/p>\n

<p>La entrevista identifica tambi\u00e9n un tema espec\u00edfico de investigaci\u00f3n y desarrollo tecnol\u00f3gico para producir minitub\u00e9rculos de variedades de papas nativas que \u00e9l posee, y as\u00ed obtener semilla, libre de problemas fitosanitarios, que le permita mejorar sus rendimientos en cosecha y los ingresos de la actividad productiva.<\/p>\n

<p>En este caso, el rescate de papas nativas es una colaboraci\u00f3n que tiene que ser continua, que promueve la investigaci\u00f3n con un sector privado que lucha contra la homogeneizaci\u00f3n de los sistemas productivos y alimentarios. Es una innovaci\u00f3n agroalimentaria que propicia el mantenimiento y la valorizaci\u00f3n de la rica biodiversidad colombiana, a partir de los conocimientos locales y ancestrales, la protecci\u00f3n de la agricultura contra el cambio clim\u00e1tico y el favorecimiento de la seguridad alimentaria, en particular en los territorios andinos. Es un proyecto y un camino de vida bastante saludable el que nos muestra don Pedro.<\/p>\n

<h2>Bibliograf\u00eda<\/h2>\n

<p>Acevedo-Osorio, \u00c1. (2016) Contribuciones y retos de la agricultura familiar en Colombia.\u00a0\u00a0 <em>La agricultura familiar en Colombia. Estudios de caso desde la multifuncionalidad y su aporte a la paz<\/em>. (pp. 31-45) Bogot\u00e1, Colombia: Ediciones Universidad Cooperativa de Colombia - Corporaci\u00f3n Universitaria Minuto de Dios - Agrosolidaria. DOI: <a href=\"http:\/\/dx.doi.org\/10.16925\/9789587600476\">http:\/\/dx.doi.org\/10.16925\/9789587600476<\/a><\/p>\n

<p>Restrepo, A. (2023). <em>El papel fundamental de la papa en Colombia: un tesoro culinario y econ\u00f3mico<\/em>. Disponible en <a href=\"https:\/\/blog.croper.com\/la-importancia-de-la-papa-en-colombia\/#:~:text=Adem%C3%A1s%2C%20la%20papa%20tiene%20un,minerales%20(como%20el%20potasio)\">https:\/\/blog.croper.com\/la-importancia-de-la-papa-en-colombia\/#:~:text=Adem%C3%A1s%2C%20la%20papa%20tiene%20un,minerales%20(como%20el%20potasio)<\/a>\u00a0\u00a0<\/p>\n

<p>Fedepapa (2020). <em>Bolet\u00edn Regional <\/em>N\u00famero 5, volumen 4. Bogot\u00e1, Colombia.<\/p>\n

<p>Fedepapa (2023). <em>Bolet\u00edn Quincenal <\/em>N\u00famero 182, volumen 8. Bogot\u00e1, Colombia.<\/p>\n

<p>Moreno, J., Cer\u00f3n, M. y Valbuena, R. (2009). <em>Papas Nativas Colombianas. Cat\u00e1logo de 60 variedades<\/em>. Mosquera, Colombia: Corpoica-Fontagro.<\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><span>[1]<\/span><\/a>Hace referencia a un proyecto denominado <em>Benchmarking<\/em> <em>de papas nativas Boyac\u00e1<\/em>, que realiz\u00f3 un estudio comparativo de las pr\u00e1cticas de producci\u00f3n, transformaci\u00f3n y comercializaci\u00f3n de papas nativas en varios pa\u00edses andinos. Para mayor informaci\u00f3n sobre los resultados se puede consultar la p\u00e1gina web: <a href=\"https:\/\/papasnativas.org\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Practicas-en-Eslabon-primario-produccion-de-papas-nativas.pdf\">https:\/\/papasnativas.org\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Practicas-en-Eslabon-primario-produccion-de-papas-nativas.pdf<\/a> \u00a0\u00a0<\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><span>[2]<\/span><\/a> La Red de Semillas Libres de Colombia es un conjunto de organizaciones de comunidades campesinas, ind\u00edgenas y afrocolombianas y de peque\u00f1os productores, ONG, grupos acad\u00e9micos, colectivos art\u00edsticos y consumidores, que se articulan para promover acciones e iniciativas para fortalecer el control local de las semillas y su defensa frente a las pol\u00edticas y leyes que permiten la privatizaci\u00f3n y el control de las semillas, y amenazan la soberan\u00eda y autonom\u00eda alimentaria de los pueblos. M\u00e1s informaci\u00f3n en <a href=\"https:\/\/redsemillaslibres.co\/\">https:\/\/redsemillaslibres.co\/<\/a><\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><span>[3]<\/span><\/a> La agricultura familiar constituye una caracter\u00edstica com\u00fan en las distintas formas de producci\u00f3n del campesinado en Colombia. Distintas formas de agricultura familiar predominan en el pa\u00eds, desde las m\u00e1s cercanas a formas tradicionales, hasta las m\u00e1s cercanas a formas empresariales; todas ellas recurren en diverso nivel a estrategias de resistencia sociocultural y sociopol\u00edtica para superar las adversidades que imponen el mercado, la falta de pol\u00edticas equitativas y la necesidad de mejorar la producci\u00f3n (Osorio, 2016).<\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><span>[4]<\/span><\/a> Corpoica cambi\u00f3 su denominaci\u00f3n a AGROSAVIA en 2018.<\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><span>[5]<\/span><\/a> Se trata de una variedad que, en el <em>Cat\u00e1logo de 60 variedades de papas nativas colombianas<\/em>, publicado por Corpoica (Moreno et al, 2009) se denomina \u201cArgentina\u201d.<\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><span>[6]<\/span><\/a> CIRAD es el Centro de Cooperaci\u00f3n Internacional en Investigaci\u00f3n Agr\u00edcola para el Desarrollo (por sus siglas en franc\u00e9s). M\u00e1s informaci\u00f3n: <a href=\"https:\/\/www.cirad.fr\/es\/\">https:\/\/www.cirad.fr\/es\/<\/a><\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><span>[7]<\/span><\/a> Se refiere a la Corporaci\u00f3n colombiana de investigaci\u00f3n agropecuaria, denominada inicialmente Corpoica y que en 2018 cambi\u00f3 su denominaci\u00f3n a AGROSAVIA. La informaci\u00f3n institucional puede consultarse en <a href=\"https:\/\/www.agrosavia.co\/\">https:\/\/www.agrosavia.co\/<\/a><\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><span>[8]<\/span><\/a> La papa convencional hace referencia a aquellas variedades obtenidas a partir de selecci\u00f3n y mejoramiento gen\u00e9tico, que en la actualidad son com\u00fanmente cultivadas y comercializadas en el mercado colombiano, como las variedades Superior, Diacol-Capiro, ICA-\u00danica, Parda Pastusa y Criolla. Por su parte, las papas nativas hacen referencia a aquellos materiales gen\u00e9ticos de origen andino, que se cultivan desde la \u00e9poca precolombina, pero que a trav\u00e9s de los a\u00f1os han perdido importancia en el mercado.<\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><span>[9]<\/span><\/a> En el sentido de tener clientes fieles y contratos orales con sus compradores, lo que no impide tratar de ampliar su clientela con nuevos compradores.<\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><span>[10]<\/span><\/a> <a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/tesorosnativos\/profilecard\/?igsh=N3ZpZ2l1cDh5Ymx0\">@tesorosnativos<\/a><\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><span>[11]<\/span><\/a> El t\u00e9rmino <em>papas nativas<\/em> se refiere a aquellas variedades que han sido cultivadas en los Andes desde antes de la Conquista y representan un patrimonio cultural y material para varias comunidades altoandinas.<\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><span>[12]<\/span><\/a> La entrevista se realiz\u00f3 el 25 de julio de 2024 en el marco de un trabajo de campo de la iniciativa \u201cInteligencia para Sistemas Alimentarios Sostenibles, interfaz entre ciencia y pol\u00edtica, SASi -SPi\u201d, financiada por la Uni\u00f3n Europea y coordinada en Colombia por FAO, CIRAD y AGROSAVIA.<\/p>","margin":"default"}}]}]}]}],"version":"3.0.11"} --></p><p>The post <a href="https://openscience.uniandes.edu.co/nys10-d2/">El proyecto de vida de Pedro Briceño: el rescate de papas nativas</a> first appeared on <a href="https://openscience.uniandes.edu.co">Revistas Uniandes | Multimedia</a>.</p>]]></content:encoded>
					
		
		
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