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	<title>Número 5: Tema libre - Revistas Uniandes | Multimedia</title>
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	<description>Espacio dirigido a audiencias diversas: académicos, comunidades, docentes, estudiantes. La tipología de contenidos es amplia: entrevista, ponencia, artículo breve de reflexión, documento de trabajo, resultados parciales de una investigación, ensayo fotográfico,  entre otros.</description>
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		<title>Comentarios sobre territorio, violencia y conservación de la biodiversidad en Colombia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Naturaleza y Sociedad]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 24 Mar 2023 00:15:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diálogos - Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales]]></category>
		<category><![CDATA[Número 5: Tema libre]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Número 5 Tema libre Comentarios sobre territorio, violencia y conservación de la biodiversidad en Colombia Javier Racero-Casarrubia Magíster en Ciencias Ambientales de la Universidad de Córdoba (Colombia). Su línea de trabajo se enfoca en los usos y usuarios de la biodiversidad. Entre sus publicaciones recientes se encuentran “Mamíferos carismáticos emblemas de la conservación de Colombia” [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" src="https://naturalezaysociedad.blob.core.windows.net/dialogos/banner/nys_banner.jpg" alt=""></p>
<h5>Número 5</h5>
<div>Tema libre</div>
<h1>
<p>Comentarios sobre territorio, violencia y conservación de la biodiversidad en Colombia</p>
</h1>
<h3>Javier Racero-Casarrubia</h3>
<div>
<p>Magíster en Ciencias Ambientales de la Universidad de Córdoba (Colombia). Su línea de trabajo se enfoca en los usos y usuarios de la biodiversidad. Entre sus publicaciones recientes se encuentran “Mamíferos carismáticos emblemas de la conservación de Colombia” (2022), publicado en coautoría en <em>Revista Therya ixmana</em>, <em>1</em>(3), 111-113; y “Jaguars and Pumas Exhibit Distinct Spatiotemporal Responses to Human Disturbances in Colombia’s Most Imperiled Ecoregion” (2021), publicado en coautoría en <em>Journal of Mammalogy</em>, <em>102</em>(1), 333-345, <span><a href="https://doi.org/10.1093/jmammal/gyaa146">https://doi.org/10.1093/jmammal/gyaa146</a></span>. <span><a href="mailto:javierracero@yahoo.es">javierracero@yahoo.es</a></span></p>
</div>
<hr>
<div>
<p>Se ha reconocido que la guerra en Colombia ha tenido un costo socioambiental muy alto y que ha sido el motor de la pérdida de la biodiversidad en las últimas décadas (Castaño Uribe, 2002). Departamentos con ubicaciones estratégicas y con alta oferta de servicios ambientales se han visto seriamente afectados por causa del conflicto. Córdoba es uno de ellos, y, especialmente, las subregiones Alto Sinú y San Jorge, denominadas como “el sur de Córdoba”, han sufrido el embate de la guerra durante las últimas décadas, desconociendo la magnitud de las afectaciones sobre sus bienes y servicios ambientales. Sin embargo, ¿por qué es importante poner en contexto esta zona del país? El sur de Córdoba posee, para mencionar, las formaciones de bosque húmedo tropical más conservadas al sur del Caribe colombiano; dichas coberturas vegetales están inmersas bajo una categoría de conservación nacional, llamada Parque Nacional Natural Paramillo, el cual se distingue por su gran biodiversidad en flora y fauna<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><sup>[1]</sup></a> (PNNPAR, 2016), además de contar con comunidades campesinas e indígenas de la etnia embera katío. No obstante, esa gran riqueza biodiversitaria y sociocultural pasó a segundo plano, pues la cruenta guerra fue la protagonista, ya que por su alto costo causó detrimento, letargo y olvido sobre ese gran potencial de estas áreas. Así, como en el departamento de Córdoba muchas zonas del territorio nacional padecen de ese mal llamado violencia, la cual ha sido la constante que ha imprimido y determinado el uso y las acciones de manejo sobre los recursos naturales asociados a zonas estratégicas de conservación para el territorio nacional.</p>
<p>El sur de Córdoba ejemplifica lo que la violencia ha causado en muchas zonas del territorio nacional, en donde la guerra en sus múltiples expresiones y ocasiones ha causado flujos de poblaciones hacia y desde el territorio. Cada entrada y salida ha presentado dinámicas propias que han generado impactos negativos, como la tala del bosque nativo para el establecimiento de potreros, la siembra de cultivos ilícitos, la minería ilegal en sectores muy particulares y el uso inadecuado y poco sostenible de especies de flora y fauna silvestre (Morales Pérez, 2014).</p>
<p>La violencia ha sido un factor determinante en la conservación de los recursos naturales de Colombia. En este documento se hacen algunos comentarios sobre cómo la guerra ha causado cambios en el territorio y en las comunidades rurales (campesinas e indígenas) que han repercutido en la transformación de los ecosistemas naturales en áreas de interés estratégico para la conservación, como lo son los parques nacionales naturales, y en muchas ocasiones en los terrenos baldíos de la nación, por lo que debemos considerar el concepto de paz duradera como una herramienta para la conservación de la biodiversidad a diferentes escalas.</p>
<p>Las comunidades humanas son las que determinan el territorio<a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><sup>[2]</sup></a> y el concepto mismo trasciende más allá de esa zona geográfica donde los seres vivos interactúan con el medio físico, por lo que hay que reconocer que existe una fuerte relación entre ambiente y sociedad (García González, 2015), en la que la naturaleza ha sido usada, apropiada y explotada, impactándola de manera negativa en las condiciones de los recursos naturales (Castillo Sarmiento <em>et al.</em>, 2017). El ser humano al estar inmerso en la naturaleza se mueve a través de ella presionándola e imprimiéndole dinámicas como los flujos de población, que se presentan por diferentes causas, entre ellas los eventos de colonización que buscan explorar nuevas zonas o también los flujos de población que se dan por los desplazamientos forzados que genera la violencia de diferente orden y que seguramente impactan el medioambiente<a href="#_ftn3" name="_ftnref3"><sup>[3]</sup></a>.</p>
<p>Reconociendo que Colombia es un país que ha estado en guerra desde su conformación, es de esperarse que existan complejas dinámicas sociales por causa del conflicto, del cual Gómez Builes <em>et al.</em> (2008) proponen tres elementos propios que la caracterizan. El primero y a manera textual es que “a diferencia de otros países en Colombia el desplazamiento es un eje de pervivencia histórica que atraviesa la vida nacional desde la fundación de la república hasta el presente y que expone a lo largo del tiempo coyunturas agudas y períodos de relativa estabilidad poblacional. Como segundo, hay una multipolaridad del conflicto y de dinámicas bélicas, ya que existen varios grupos armados, lo que ha incidido en un desplazamiento interno en su naturaleza, perfiles, especificidades, ritmos y tiempos. Y, como tercero, ha existido una heterogeneidad y ausencia de identidades preexistentes entre los desplazados: formando un contingente heterogéneo, polivalente, con diferencias muy marcadas y muy pocas cosas en común, salvo su condición de víctimas de un conflicto armado de características muy particulares” (p. 1653).</p>
<p>Según las características del conflicto y considerando que el territorio nacional ha estado sumergido en la violencia, esto ha conllevado que se den flujos de población no solo hacia las ciudades, sino también hacia otras zonas rurales y de manera inversa. Sin embargo, de forma específica la entrada y salida de las zonas que tienen alto interés de conservación, como terrenos baldíos de la nación y los parques nacionales naturales, indiscutiblemente han generado pérdida de la biodiversidad en magnitudes que son desconocidas<a href="#_ftn4" name="_ftnref4"><sup>[4]</sup></a>. Dicha pérdida ha estado asociada a los flujos migratorios hacia el interior de las áreas protegidas, que incuestionablemente producen cambios en la cobertura de la tierra, entre los que están la destrucción del bosque nativo para la siembra de cultivos de pancoger y en muchos casos para la siembra de cultivos ilícitos, los cuales traen consigo otras problemáticas asociadas, como la contaminación ambiental por precursores químicos empleados para su manejo (Racero-Casarrubia <em>et al.</em>, 2021)<a href="#_ftn5" name="_ftnref5"><sup>[5]</sup></a>. Además de los cultivos ilícitos también se suman actividades como la minería ilegal o extracción ilícita de minerales, la cual es un monstruo y una actividad criminal que destruye literalmente cientos de hectáreas/año de ecosistemas altamente sensibles y estratégicos (DNP, 2015). No obstante, es relevante agregar que se ha identificado que la coca genera las primeras actividades de cambio para que posteriormente lleguen otras actividades productivas, incluso de mayor impacto (González Arenas <em>et</em> <em>al.</em>, 2018).</p>
<p>Por lo antes expuesto, las comunidades rurales, llámese campesinas o indígenas, son las que han sufrido en la ruralidad directamente los embates de la guerra y, en muchos casos, les ha tocado originar acciones impuestas que han transformado las áreas donde viven y desarrollan sus actividades tradicionales. Se reconoce que con frecuencia la violencia los ha obligado a cambiar sus actividades productivas y su modo de vida para poder sobrevivir en medio de los grupos irregulares que los presionan hacia el establecimiento de dichas prácticas. Dependiendo del grupo humano (campesino o indígena) así será el nivel de resistencia que tengan hacia el no adoptar prácticas, como es el caso de muchas comunidades indígenas colombianas que se resisten al establecimiento de cultivos ilícitos<a href="#_ftn6" name="_ftnref6"><sup>[6]</sup></a>. Planteo entonces en este documento que las actividades ilícitas derivan de los escenarios de violencia de distinto tipo y que históricamente han reconfigurado el territorio de una forma negativa; por esto, es necesario identificar cuáles son esas determinantes socioambientales que han puesto en riesgo la conservación de la biodiversidad a diferentes escalas en el territorio nacional. Si bien se deja explícito que la violencia trae consigo brechas o vacíos de autoridad que no permiten la adecuada gestión del territorio en áreas estratégicas para la conservación, es importante reconocer cómo históricamente el uso y apropiación de los recursos naturales puede estar reconfigurando el territorio, además de valorar los posibles impactos que esto ha generado sobre la biodiversidad a diferentes escalas amparados en la violencia.</p>
<p>Se espera que los escenarios actuales en los que se plantea una paz total permitan realizar trabajos en terreno que apunten a reconocer verdaderamente cuál fue la magnitud de las afectaciones que ocasionó el conflicto no solo sobre el tejido social, sino también sobre las áreas naturales de Colombia y en los bienes y servicios ambientales que estas ofrecen. Se espera que los nuevos contextos abran ventanas de trabajo que permitan a la comunidad científica ingresar a los territorios vedados por décadas y poder así llevar a cabo investigaciones socioambientales de manera directa y en terreno, ya que quedan muchas zonas por explorar en el territorio nacional y a las cuales, se reitera, no se ha podido tener acceso por el conflicto armado.</p>
<p>Para finalizar, la Comisión de la Verdad mostró cómo el conflicto y los actores armados sin excepción “usaron la naturaleza sin reparar en la fragilidad de los ecosistemas”, y expuso todos esos efectos que causó la guerra sobre los recursos naturales del país (Paz Cardona, 2022). Afectaciones de diversa índole que aún no han sido evaluadas en su totalidad y magnitud, y es por esto que se debe invertir en la paz como la principal herramienta de gestión y conservación de nuestros recursos naturales; es necesario que nos reconciliemos con la naturaleza y que la miremos como el principal activo económico con que cuenta la nación, por lo que es absurdo que sigamos actuando en detrimento suyo. Por último, no basta solo con la paz total y el cese de las hostilidades, es igualmente importante replantear el modelo económico basado en el extractivismo y pensar más bien en adoptar modelos que le apunten a la venta de servicios ambientales, la cual también es una forma de obtener recursos para el desarrollo comunitario y la conservación de la biodiversidad (Wunder <em>et al.</em>, 2007). Por lo anterior el fin de la guerra no debe verse solo como el cese de los combates entre los diferentes actores del conflicto y las acciones armadas, sino debe ser la oportunidad para el reencuentro de los colombianos con la naturaleza en un país megadiverso, poco explorado, subvalorado y referenciado por la comunidad internacional por la guerra.</p>
<h1>Referencias</h1>
<p>Bosque, J. y Ortega, F. (1995). <em>Comentario de textos geográficos: historia y crítica del pensamiento geográfico. </em>Ediciones Oikos-Tau.</p>
<p>Castaño Uribe, C. (2002). <em>Bosques, conflicto, guerra y paz en relación con las vías en Colombia. </em>Fundación Friedrich Ebert Stiftung (Fescol); Foro Nacional Ambiental.</p>
<p>Castillo Sarmiento, A. Y., Suárez Gélvez, J. H. y Mosquera Téllez, J. (2017). Naturaleza y sociedad: relaciones y tendencias desde un enfoque eurocéntrico. <em>Luna Azul</em>, (44), 348-371. <a href="https://doi.org/10.17151/luaz.2017.44.21">https://doi.org/10.17151/luaz.2017.44.21</a></p>
<p>DNP (Departamento Nacional de Planeación). (2015, 6 de septiembre). <em>Minería ilegal es contraria al crecimiento verde.</em> <a href="https://www.dnp.gov.co/Paginas/Miner%C3%ADa-ilegal-es-contraria-al-crecimiento-verde.aspx">https://www.dnp.gov.co/Paginas/Miner%C3%ADa-ilegal-es-contraria-al-crecimiento-verde.aspx</a></p>
<p>García González, J. A. (2015). El determinismo ambiental en dos autores clásicos: Hipócrates y Heródoto. <em>Baetica. Estudios de Historia Moderna y Contemporánea</em>, (27), 307-329. <a href="https://doi.org/10.24310/BAETICA.2005.v0i27.322">https://doi.org/10.24310/BAETICA.2005.v0i27.322</a></p>
<p>Gómez Builes, G. M., Astaiza Arias, G. M. y de Souza Minayo, M. C. (2008). Las migraciones forzadas por la violencia: el caso de Colombia. <em>Ciência &amp; Saúde Coletiva</em>, <em>13</em>(5), 1649-1660. <a href="https://doi.org/10.1590/S1413-81232008000500028">https://doi.org/10.1590/S1413-81232008000500028</a></p>
<p>González Arenas, J. J., Cubillos Buitrago, A. C., Chadid Hernández, M. A., Cubillos González, A., Arias Patiño, M., Zúñiga Avirama, E., Joubert, F., Pérez Vizcaíno, I. R. y Berrío Meneses, V. (2018). <em>Caracterización de las principales causas y agentes de la deforestación a nivel nacional período 2005-2015. </em>Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam); Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible; Programa ONU-REDD Colombia.</p>
<p>Instituto Humboldt (Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt). (2021, 30 de junio). <em>Grave deterioro de la biodiversidad nacional pone en riesgo la vida en Colombia.</em> <a href="http://www.humboldt.org.co/es/boletines-y-comunicados/item/1658-grave-deterioro-de-la-biodiversidad-nacional-pone-en-riesgo-la-vida-en-colombia">http://www.humboldt.org.co/es/boletines-y-comunicados/item/1658-grave-deterioro-de-la-biodiversidad-nacional-pone-en-riesgo-la-vida-en-colombia</a></p>
<p>Morales Pérez, I. (2014). Córdoba: paraestado, clientelismo y agentes de la violencia. <em>Trans-pasando Fronteras, </em>(6), 37-54. <a href="https://doi.org/10.18046/retf.i6.1881">https://doi.org/10.18046/retf.i6.1881</a></p>
<p>Pardo, K. T. (2019, 7 de marzo). El 24 % de la deforestación en Colombia, asociada a cultivos de coca. <em>El Tiempo</em>. <a href="https://www.eltiempo.com/vida/medio-ambiente/el-24-de-la-deforestacion-en-colombia-esta-asociada-a-cultivos-de-coca-335172">https://www.eltiempo.com/vida/medio-ambiente/el-24-de-la-deforestacion-en-colombia-esta-asociada-a-cultivos-de-coca-335172</a></p>
<p>Parques Nacionales Naturales de Colombia. (s. f.). <em>Parque Nacional Natural Paramillo. </em><a href="https://www.parquesnacionales.gov.co/portal/es/parques-nacionales/parque-nacional-natural-paramillo/">https://www.parquesnacionales.gov.co/portal/es/parques-nacionales/parque-nacional-natural-paramillo/</a></p>
<p>Paz Cardona, A. J. (2022, 9 de agosto). La Comisión de la Verdad detalla los impactos ambientales del conflicto armado en Colombia. <em>Mongabay.</em> <a href="https://es.mongabay.com/2022/08/comision-de-la-verdad-detalla-los-impactos-ambientales-del-conflicto-armado-en-colombia/">https://es.mongabay.com/2022/08/comision-de-la-verdad-detalla-los-impactos-ambientales-del-conflicto-armado-en-colombia/</a></p>
<p>Perafán, C. C. (1999). <em>Impacto de cultivos ilícitos en pueblos indígenas: el caso de Colombia. Informe de buenas prácticas.</em></p>
<p>PNNP (Parque Nacional Natural Paramillo). (2016). <em>Plan de Manejo 2016-2020: Parque Nacional Natural Paramillo</em>. Dirección Territorial Caribe (DTCA); Parques Nacionales Naturales de Colombia.</p>
<p>Racero-Casarrubia, J. A., Ballesteros Correa, J., Marrugo-Negrete, J. y Pinedo-Hernández, J. J. (2021). Plaguicidas organoclorados en murciélagos (<em>Chiroptera</em>) asociados al bosque húmedo tropical en Córdoba, Colombia. <em>Caldasia</em>, <em>43</em>(2), 320-330. <a href="https://doi.org/10.15446/caldasia.v43n2.84862">https://doi.org/10.15446/caldasia.v43n2.84862</a></p>
<p>Wunder, S., Wertz-Kanounnikoff., S. y Moreno-Sánchez, R. (2008). Pago por servicios ambientales: una nueva forma de conservar la biodiversidad. <em>Gaceta Ecológica</em>, (núm. especial 84-87), 39-52.</p>
</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><sup>[1]</sup></a> El Parque Nacional Paramillo es el décimo parque natural en extensión a nivel nacional, el cual protege ecosistemas de selva húmeda tropical, planos inundables, bosques andinos y subandinos, humedales y páramos (Parques Nacionales Naturales de Colombia, s. f.).</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2"><sup>[2]</sup></a> El territorio tienes diferentes formas de pensarlo y analizarlo; en las últimas décadas ha sido objeto de diversos análisis y disciplinas, como las ciencias sociales y la geografía (Bosque y Ortega, 1995).</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3"><sup>[3]</sup></a> Según Gómez Builes <em>et al.</em> (2008), las migraciones han sido uno de los motores de la historia de las sociedades y la violencia uno de sus factores, la cual por su parte genera afectación en la calidad de vida y en todo lo que ello conlleva.</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4"><sup>[4]</sup></a> De acuerdo con el Instituto Humboldt (2021), el cual se ocupa de la investigación en biodiversidad y servicios ecosistémicos para la toma de decisiones en Colombia, la deforestación es el principal motor de la pérdida de la biodiversidad y de los servicios ecosistémicos en el territorio nacional.</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5"><sup>[5]</sup></a> La Dirección Antinarcóticos de la Policía Nacional de Colombia manifiesta que el proceso de elaboración de la cocaína produce vertimientos del orden de 3,5 toneladas por hectárea/año (Pardo, 2019).</p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6"><sup>[6]</sup></a> Según Perafán (1999), a diferencia de las comunidades indígenas peruanas y bolivianas, en Colombia, los cultivos ilícitos no son una ampliación de prácticas indígenas ancestrales de comercio de hoja de coca, por lo que se considera un fenómeno de afectación, ya que generalmente sus territorios son invadidos por colonos cocaleros.</p>
</div>
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<p>Mag\u00edster en Ciencias Ambientales de la Universidad de C\u00f3rdoba (Colombia). Su l\u00ednea de trabajo se enfoca en los usos y usuarios de la biodiversidad. Entre sus publicaciones recientes se encuentran \u201cMam\u00edferos carism\u00e1ticos emblemas de la conservaci\u00f3n de Colombia\u201d (2022), publicado en coautor\u00eda en <em>Revista Therya ixmana<\/em>, <em>1<\/em>(3), 111-113; y \u201cJaguars and Pumas Exhibit Distinct Spatiotemporal Responses to Human Disturbances in Colombia\u2019s Most Imperiled Ecoregion\u201d (2021), publicado en coautor\u00eda en <em>Journal of Mammalogy<\/em>, <em>102<\/em>(1), 333-345, <span><a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1093\/jmammal\/gyaa146\">https:\/\/doi.org\/10.1093\/jmammal\/gyaa146<\/a><\/span>. <span><a href=\"mailto:javierracero@yahoo.es\">javierracero@yahoo.es<\/a><\/span><\/p>","margin":"default"}},{"name":"Divider Style Default","type":"divider","children":null,"props":{"divider_element":"hr","divider_style":""}}]}]},{"name":"","type":"row","props":{"margin":"large"},"children":[{"name":"","type":"column","props":{"image_position":"center-center","media_overlay_gradient":"","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-1"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p>Se ha reconocido que la guerra en Colombia ha tenido un costo socioambiental muy alto y que ha sido el motor de la p\u00e9rdida de la biodiversidad en las \u00faltimas d\u00e9cadas (Casta\u00f1o Uribe, 2002). Departamentos con ubicaciones estrat\u00e9gicas y con alta oferta de servicios ambientales se han visto seriamente afectados por causa del conflicto. C\u00f3rdoba es uno de ellos, y, especialmente, las subregiones Alto Sin\u00fa y San Jorge, denominadas como \u201cel sur de C\u00f3rdoba\u201d, han sufrido el embate de la guerra durante las \u00faltimas d\u00e9cadas, desconociendo la magnitud de las afectaciones sobre sus bienes y servicios ambientales. Sin embargo, \u00bfpor qu\u00e9 es importante poner en contexto esta zona del pa\u00eds? El sur de C\u00f3rdoba posee, para mencionar, las formaciones de bosque h\u00famedo tropical m\u00e1s conservadas al sur del Caribe colombiano; dichas coberturas vegetales est\u00e1n inmersas bajo una categor\u00eda de conservaci\u00f3n nacional, llamada Parque Nacional Natural Paramillo, el cual se distingue por su gran biodiversidad en flora y fauna<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> (PNNPAR, 2016), adem\u00e1s de contar con comunidades campesinas e ind\u00edgenas de la etnia embera kat\u00edo. No obstante, esa gran riqueza biodiversitaria y sociocultural pas\u00f3 a segundo plano, pues la cruenta guerra fue la protagonista, ya que por su alto costo caus\u00f3 detrimento, letargo y olvido sobre ese gran potencial de estas \u00e1reas. As\u00ed, como en el departamento de C\u00f3rdoba muchas zonas del territorio nacional padecen de ese mal llamado violencia, la cual ha sido la constante que ha imprimido y determinado el uso y las acciones de manejo sobre los recursos naturales asociados a zonas estrat\u00e9gicas de conservaci\u00f3n para el territorio nacional.<\/p>\n

<p>El sur de C\u00f3rdoba ejemplifica lo que la violencia ha causado en muchas zonas del territorio nacional, en donde la guerra en sus m\u00faltiples expresiones y ocasiones ha causado flujos de poblaciones hacia y desde el territorio. Cada entrada y salida ha presentado din\u00e1micas propias que han generado impactos negativos, como la tala del bosque nativo para el establecimiento de potreros, la siembra de cultivos il\u00edcitos, la miner\u00eda ilegal en sectores muy particulares y el uso inadecuado y poco sostenible de especies de flora y fauna silvestre (Morales P\u00e9rez, 2014).<\/p>\n

<p>La violencia ha sido un factor determinante en la conservaci\u00f3n de los recursos naturales de Colombia. En este documento se hacen algunos comentarios sobre c\u00f3mo la guerra ha causado cambios en el territorio y en las comunidades rurales (campesinas e ind\u00edgenas) que han repercutido en la transformaci\u00f3n de los ecosistemas naturales en \u00e1reas de inter\u00e9s estrat\u00e9gico para la conservaci\u00f3n, como lo son los parques nacionales naturales, y en muchas ocasiones en los terrenos bald\u00edos de la naci\u00f3n, por lo que debemos considerar el concepto de paz duradera como una herramienta para la conservaci\u00f3n de la biodiversidad a diferentes escalas.<\/p>\n

<p>Las comunidades humanas son las que determinan el territorio<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> y el concepto mismo trasciende m\u00e1s all\u00e1 de esa zona geogr\u00e1fica donde los seres vivos interact\u00faan con el medio f\u00edsico, por lo que hay que reconocer que existe una fuerte relaci\u00f3n entre ambiente y sociedad (Garc\u00eda Gonz\u00e1lez, 2015), en la que la naturaleza ha sido usada, apropiada y explotada, impact\u00e1ndola de manera negativa en las condiciones de los recursos naturales (Castillo Sarmiento <em>et al.<\/em>, 2017). El ser humano al estar inmerso en la naturaleza se mueve a trav\u00e9s de ella presion\u00e1ndola e imprimi\u00e9ndole din\u00e1micas como los flujos de poblaci\u00f3n, que se presentan por diferentes causas, entre ellas los eventos de colonizaci\u00f3n que buscan explorar nuevas zonas o tambi\u00e9n los flujos de poblaci\u00f3n que se dan por los desplazamientos forzados que genera la violencia de diferente orden y que seguramente impactan el medioambiente<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a>.<\/p>\n

<p>Reconociendo que Colombia es un pa\u00eds que ha estado en guerra desde su conformaci\u00f3n, es de esperarse que existan complejas din\u00e1micas sociales por causa del conflicto, del cual G\u00f3mez Builes <em>et al.<\/em> (2008) proponen tres elementos propios que la caracterizan. El primero y a manera textual es que \u201ca diferencia de otros pa\u00edses en Colombia el desplazamiento es un eje de pervivencia hist\u00f3rica que atraviesa la vida nacional desde la fundaci\u00f3n de la rep\u00fablica hasta el presente y que expone a lo largo del tiempo coyunturas agudas y per\u00edodos de relativa estabilidad poblacional. Como segundo, hay una multipolaridad del conflicto y de din\u00e1micas b\u00e9licas, ya que existen varios grupos armados, lo que ha incidido en un desplazamiento interno en su naturaleza, perfiles, especificidades, ritmos y tiempos. Y, como tercero, ha existido una heterogeneidad y ausencia de identidades preexistentes entre los desplazados: formando un contingente heterog\u00e9neo, polivalente, con diferencias muy marcadas y muy pocas cosas en com\u00fan, salvo su condici\u00f3n de v\u00edctimas de un conflicto armado de caracter\u00edsticas muy particulares\u201d (p. 1653).<\/p>\n

<p>Seg\u00fan las caracter\u00edsticas del conflicto y considerando que el territorio nacional ha estado sumergido en la violencia, esto ha conllevado que se den flujos de poblaci\u00f3n no solo hacia las ciudades, sino tambi\u00e9n hacia otras zonas rurales y de manera inversa. Sin embargo, de forma espec\u00edfica la entrada y salida de las zonas que tienen alto inter\u00e9s de conservaci\u00f3n, como terrenos bald\u00edos de la naci\u00f3n y los parques nacionales naturales, indiscutiblemente han generado p\u00e9rdida de la biodiversidad en magnitudes que son desconocidas<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a>. Dicha p\u00e9rdida ha estado asociada a los flujos migratorios hacia el interior de las \u00e1reas protegidas, que incuestionablemente producen cambios en la cobertura de la tierra, entre los que est\u00e1n la destrucci\u00f3n del bosque nativo para la siembra de cultivos de pancoger y en muchos casos para la siembra de cultivos il\u00edcitos, los cuales traen consigo otras problem\u00e1ticas asociadas, como la contaminaci\u00f3n ambiental por precursores qu\u00edmicos empleados para su manejo (Racero-Casarrubia <em>et al.<\/em>, 2021)<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a>. Adem\u00e1s de los cultivos il\u00edcitos tambi\u00e9n se suman actividades como la miner\u00eda ilegal o extracci\u00f3n il\u00edcita de minerales, la cual es un monstruo y una actividad criminal que destruye literalmente cientos de hect\u00e1reas\/a\u00f1o de ecosistemas altamente sensibles y estrat\u00e9gicos (DNP, 2015). No obstante, es relevante agregar que se ha identificado que la coca genera las primeras actividades de cambio para que posteriormente lleguen otras actividades productivas, incluso de mayor impacto (Gonz\u00e1lez Arenas <em>et<\/em> <em>al.<\/em>, 2018).<\/p>\n

<p>Por lo antes expuesto, las comunidades rurales, ll\u00e1mese campesinas o ind\u00edgenas, son las que han sufrido en la ruralidad directamente los embates de la guerra y, en muchos casos, les ha tocado originar acciones impuestas que han transformado las \u00e1reas donde viven y desarrollan sus actividades tradicionales. Se reconoce que con frecuencia la violencia los ha obligado a cambiar sus actividades productivas y su modo de vida para poder sobrevivir en medio de los grupos irregulares que los presionan hacia el establecimiento de dichas pr\u00e1cticas. Dependiendo del grupo humano (campesino o ind\u00edgena) as\u00ed ser\u00e1 el nivel de resistencia que tengan hacia el no adoptar pr\u00e1cticas, como es el caso de muchas comunidades ind\u00edgenas colombianas que se resisten al establecimiento de cultivos il\u00edcitos<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a>. Planteo entonces en este documento que las actividades il\u00edcitas derivan de los escenarios de violencia de distinto tipo y que hist\u00f3ricamente han reconfigurado el territorio de una forma negativa; por esto, es necesario identificar cu\u00e1les son esas determinantes socioambientales que han puesto en riesgo la conservaci\u00f3n de la biodiversidad a diferentes escalas en el territorio nacional. Si bien se deja expl\u00edcito que la violencia trae consigo brechas o vac\u00edos de autoridad que no permiten la adecuada gesti\u00f3n del territorio en \u00e1reas estrat\u00e9gicas para la conservaci\u00f3n, es importante reconocer c\u00f3mo hist\u00f3ricamente el uso y apropiaci\u00f3n de los recursos naturales puede estar reconfigurando el territorio, adem\u00e1s de valorar los posibles impactos que esto ha generado sobre la biodiversidad a diferentes escalas amparados en la violencia.<\/p>\n

<p>Se espera que los escenarios actuales en los que se plantea una paz total permitan realizar trabajos en terreno que apunten a reconocer verdaderamente cu\u00e1l fue la magnitud de las afectaciones que ocasion\u00f3 el conflicto no solo sobre el tejido social, sino tambi\u00e9n sobre las \u00e1reas naturales de Colombia y en los bienes y servicios ambientales que estas ofrecen. Se espera que los nuevos contextos abran ventanas de trabajo que permitan a la comunidad cient\u00edfica ingresar a los territorios vedados por d\u00e9cadas y poder as\u00ed llevar a cabo investigaciones socioambientales de manera directa y en terreno, ya que quedan muchas zonas por explorar en el territorio nacional y a las cuales, se reitera, no se ha podido tener acceso por el conflicto armado.<\/p>\n

<p>Para finalizar, la Comisi\u00f3n de la Verdad mostr\u00f3 c\u00f3mo el conflicto y los actores armados sin excepci\u00f3n \u201cusaron la naturaleza sin reparar en la fragilidad de los ecosistemas\u201d, y expuso todos esos efectos que caus\u00f3 la guerra sobre los recursos naturales del pa\u00eds (Paz Cardona, 2022). Afectaciones de diversa \u00edndole que a\u00fan no han sido evaluadas en su totalidad y magnitud, y es por esto que se debe invertir en la paz como la principal herramienta de gesti\u00f3n y conservaci\u00f3n de nuestros recursos naturales; es necesario que nos reconciliemos con la naturaleza y que la miremos como el principal activo econ\u00f3mico con que cuenta la naci\u00f3n, por lo que es absurdo que sigamos actuando en detrimento suyo. Por \u00faltimo, no basta solo con la paz total y el cese de las hostilidades, es igualmente importante replantear el modelo econ\u00f3mico basado en el extractivismo y pensar m\u00e1s bien en adoptar modelos que le apunten a la venta de servicios ambientales, la cual tambi\u00e9n es una forma de obtener recursos para el desarrollo comunitario y la conservaci\u00f3n de la biodiversidad (Wunder <em>et al.<\/em>, 2007). Por lo anterior el fin de la guerra no debe verse solo como el cese de los combates entre los diferentes actores del conflicto y las acciones armadas, sino debe ser la oportunidad para el reencuentro de los colombianos con la naturaleza en un pa\u00eds megadiverso, poco explorado, subvalorado y referenciado por la comunidad internacional por la guerra.<\/p>\n

<h1>Referencias<\/h1>\n

<p>Bosque, J. y Ortega, F. (1995). <em>Comentario de textos geogr\u00e1ficos: historia y cr\u00edtica del pensamiento geogr\u00e1fico. <\/em>Ediciones Oikos-Tau.<\/p>\n

<p>Casta\u00f1o Uribe, C. (2002). <em>Bosques, conflicto, guerra y paz en relaci\u00f3n con las v\u00edas en Colombia. <\/em>Fundaci\u00f3n Friedrich Ebert Stiftung (Fescol); Foro Nacional Ambiental.<\/p>\n

<p>Castillo Sarmiento, A. Y., Su\u00e1rez G\u00e9lvez, J. H. y Mosquera T\u00e9llez, J. (2017). Naturaleza y sociedad: relaciones y tendencias desde un enfoque euroc\u00e9ntrico. <em>Luna Azul<\/em>, (44), 348-371. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.17151\/luaz.2017.44.21\">https:\/\/doi.org\/10.17151\/luaz.2017.44.21<\/a><\/p>\n

<p>DNP (Departamento Nacional de Planeaci\u00f3n). (2015, 6 de septiembre). <em>Miner\u00eda ilegal es contraria al crecimiento verde.<\/em> <a href=\"https:\/\/www.dnp.gov.co\/Paginas\/Miner%C3%ADa-ilegal-es-contraria-al-crecimiento-verde.aspx\">https:\/\/www.dnp.gov.co\/Paginas\/Miner%C3%ADa-ilegal-es-contraria-al-crecimiento-verde.aspx<\/a><\/p>\n

<p>Garc\u00eda Gonz\u00e1lez, J. A. (2015). El determinismo ambiental en dos autores cl\u00e1sicos: Hip\u00f3crates y Her\u00f3doto. <em>Baetica. Estudios de Historia Moderna y Contempor\u00e1nea<\/em>, (27), 307-329. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.24310\/BAETICA.2005.v0i27.322\">https:\/\/doi.org\/10.24310\/BAETICA.2005.v0i27.322<\/a><\/p>\n

<p>G\u00f3mez Builes, G. M., Astaiza Arias, G. M. y de Souza Minayo, M. C. (2008). Las migraciones forzadas por la violencia: el caso de Colombia. <em>Ci\u00eancia &amp; Sa\u00fade Coletiva<\/em>, <em>13<\/em>(5), 1649-1660. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1590\/S1413-81232008000500028\">https:\/\/doi.org\/10.1590\/S1413-81232008000500028<\/a><\/p>\n

<p>Gonz\u00e1lez Arenas, J. J., Cubillos Buitrago, A. C., Chadid Hern\u00e1ndez, M. A., Cubillos Gonz\u00e1lez, A., Arias Pati\u00f1o, M., Z\u00fa\u00f1iga Avirama, E., Joubert, F., P\u00e9rez Vizca\u00edno, I. R. y Berr\u00edo Meneses, V. (2018). <em>Caracterizaci\u00f3n de las principales causas y agentes de la deforestaci\u00f3n a nivel nacional per\u00edodo 2005-2015. <\/em>Instituto de Hidrolog\u00eda, Meteorolog\u00eda y Estudios Ambientales (Ideam); Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible; Programa ONU-REDD Colombia.<\/p>\n

<p>Instituto Humboldt (Instituto de Investigaci\u00f3n de Recursos Biol\u00f3gicos Alexander von Humboldt). (2021, 30 de junio). <em>Grave deterioro de la biodiversidad nacional pone en riesgo la vida en Colombia.<\/em> <a href=\"http:\/\/www.humboldt.org.co\/es\/boletines-y-comunicados\/item\/1658-grave-deterioro-de-la-biodiversidad-nacional-pone-en-riesgo-la-vida-en-colombia\">http:\/\/www.humboldt.org.co\/es\/boletines-y-comunicados\/item\/1658-grave-deterioro-de-la-biodiversidad-nacional-pone-en-riesgo-la-vida-en-colombia<\/a><\/p>\n

<p>Morales P\u00e9rez, I. (2014). C\u00f3rdoba: paraestado, clientelismo y agentes de la violencia. <em>Trans-pasando Fronteras, <\/em>(6), 37-54. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.18046\/retf.i6.1881\">https:\/\/doi.org\/10.18046\/retf.i6.1881<\/a><\/p>\n

<p>Pardo, K. T. (2019, 7 de marzo). El 24\u2009% de la deforestaci\u00f3n en Colombia, asociada a cultivos de coca. <em>El Tiempo<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.eltiempo.com\/vida\/medio-ambiente\/el-24-de-la-deforestacion-en-colombia-esta-asociada-a-cultivos-de-coca-335172\">https:\/\/www.eltiempo.com\/vida\/medio-ambiente\/el-24-de-la-deforestacion-en-colombia-esta-asociada-a-cultivos-de-coca-335172<\/a><\/p>\n

<p>Parques Nacionales Naturales de Colombia. (s. f.). <em>Parque Nacional Natural Paramillo. <\/em><a href=\"https:\/\/www.parquesnacionales.gov.co\/portal\/es\/parques-nacionales\/parque-nacional-natural-paramillo\/\">https:\/\/www.parquesnacionales.gov.co\/portal\/es\/parques-nacionales\/parque-nacional-natural-paramillo\/<\/a><\/p>\n

<p>Paz Cardona, A. J. (2022, 9 de agosto). La Comisi\u00f3n de la Verdad detalla los impactos ambientales del conflicto armado en Colombia. <em>Mongabay.<\/em> <a href=\"https:\/\/es.mongabay.com\/2022\/08\/comision-de-la-verdad-detalla-los-impactos-ambientales-del-conflicto-armado-en-colombia\/\">https:\/\/es.mongabay.com\/2022\/08\/comision-de-la-verdad-detalla-los-impactos-ambientales-del-conflicto-armado-en-colombia\/<\/a><\/p>\n

<p>Peraf\u00e1n, C. C. (1999). <em>Impacto de cultivos il\u00edcitos en pueblos ind\u00edgenas: el caso de Colombia. Informe de buenas pr\u00e1cticas.<\/em><\/p>\n

<p>PNNP (Parque Nacional Natural Paramillo). (2016). <em>Plan de Manejo 2016-2020: Parque Nacional Natural Paramillo<\/em>. Direcci\u00f3n Territorial Caribe (DTCA); Parques Nacionales Naturales de Colombia.<\/p>\n

<p>Racero-Casarrubia, J. A., Ballesteros Correa, J., Marrugo-Negrete, J. y Pinedo-Hern\u00e1ndez, J. J. (2021). Plaguicidas organoclorados en murci\u00e9lagos (<em>Chiroptera<\/em>) asociados al bosque h\u00famedo tropical en C\u00f3rdoba, Colombia. <em>Caldasia<\/em>, <em>43<\/em>(2), 320-330. <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.15446\/caldasia.v43n2.84862\">https:\/\/doi.org\/10.15446\/caldasia.v43n2.84862<\/a><\/p>\n

<p>Wunder, S., Wertz-Kanounnikoff., S. y Moreno-S\u00e1nchez, R. (2008). Pago por servicios ambientales: una nueva forma de conservar la biodiversidad. <em>Gaceta Ecol\u00f3gica<\/em>, (n\u00fam. especial 84-87), 39-52.<\/p>\n

<p><\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> El Parque Nacional Paramillo es el d\u00e9cimo parque natural en extensi\u00f3n a nivel nacional, el cual protege ecosistemas de selva h\u00fameda tropical, planos inundables, bosques andinos y subandinos, humedales y p\u00e1ramos (Parques Nacionales Naturales de Colombia, s. f.).<\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> El territorio tienes diferentes formas de pensarlo y analizarlo; en las \u00faltimas d\u00e9cadas ha sido objeto de diversos an\u00e1lisis y disciplinas, como las ciencias sociales y la geograf\u00eda (Bosque y Ortega, 1995).<\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> Seg\u00fan G\u00f3mez Builes <em>et al.<\/em> (2008), las migraciones han sido uno de los motores de la historia de las sociedades y la violencia uno de sus factores, la cual por su parte genera afectaci\u00f3n en la calidad de vida y en todo lo que ello conlleva.<\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> De acuerdo con el Instituto Humboldt (2021), el cual se ocupa de la investigaci\u00f3n en biodiversidad y servicios ecosist\u00e9micos para la toma de decisiones en Colombia, la deforestaci\u00f3n es el principal motor de la p\u00e9rdida de la biodiversidad y de los servicios ecosist\u00e9micos en el territorio nacional.<\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> La Direcci\u00f3n Antinarc\u00f3ticos de la Polic\u00eda Nacional de Colombia manifiesta que el proceso de elaboraci\u00f3n de la coca\u00edna produce vertimientos del orden de 3,5 toneladas por hect\u00e1rea\/a\u00f1o (Pardo, 2019).<\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> Seg\u00fan Peraf\u00e1n (1999), a diferencia de las comunidades ind\u00edgenas peruanas y bolivianas, en Colombia, los cultivos il\u00edcitos no son una ampliaci\u00f3n de pr\u00e1cticas ind\u00edgenas ancestrales de comercio de hoja de coca, por lo que se considera un fen\u00f3meno de afectaci\u00f3n, ya que generalmente sus territorios son invadidos por colonos cocaleros.<\/p>","margin":"default"}}]}]}]}],"version":"3.0.11"} --></p><p>The post <a href="https://openscience.uniandes.edu.co/nys5-08/">Comentarios sobre territorio, violencia y conservación de la biodiversidad en Colombia</a> first appeared on <a href="https://openscience.uniandes.edu.co">Revistas Uniandes | Multimedia</a>.</p>]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Cibercultura y urgencia ambiental: el grito de la humanidad a un mundo sin límites</title>
		<link>https://openscience.uniandes.edu.co/nys5-07/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Naturaleza y Sociedad]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 16 Mar 2023 20:17:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Diálogos - Naturaleza y Sociedad. Desafíos Medioambientales]]></category>
		<category><![CDATA[Número 5: Tema libre]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Número 5 Tema libre Cibercultura y urgencia ambiental: el grito de la humanidad a un mundo sin límites Alejandro Cerda Sanhueza Magíster, académico del Departamento de Teología de la Universidad Católica del Norte (Chile). Últimas dos publicaciones: Orientaciones pastorales de Chile, Origen, desarrollo y estado actual. Antecedentes de una pastoral de conjunto de carácter nacional [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" src="https://naturalezaysociedad.blob.core.windows.net/dialogos/banner/nys_banner.jpg" alt=""></p>
<h5>Número 5</h5>
<div>Tema libre</div>
<h1>
<p>Cibercultura y urgencia ambiental: el grito de la humanidad a un mundo sin límites</p>
</h1>
<h3>Alejandro Cerda Sanhueza</h3>
<div>
<p><span>Magíster, académico del Departamento de Teología de la Universidad Católica del Norte (Chile). Últimas dos publicaciones: <em>Orientaciones pastorales de Chile, Origen, desarrollo y estado actual. Antecedentes de una pastoral de conjunto de carácter nacional</em> (Colección Iglesia-Mundo, ediciones Universidad Católica del Norte, Antofagasta, Chile, 2022) y “Acerca de las cosas nuevas. Y las nuevas cosas que interpelan al pensamiento social cristiano” (<em>Revista la Cuestión Social</em>, <em>29</em>[2], 2021). <a href="mailto:acerda@ucn.cl">acerda@ucn.cl</a></span></p>
</div>
<hr>
<div>
<p style="text-align: right;"><span><em>En el principio creó Dios los cielos y la tierra.</em><br /><em>La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas.</em><br /></span><span>(Génesis 1)</span></p>
<p>El XIII Seminario Internacional e Interdisciplinario, organizado por Stipendienwerk Lateinamerika-Deutschland (<span>Intercambio Cultural Alemán-Latinoamericano</span>, Icala)  con el nombre “El grito de la tierra y los límites del mundo: reflexiones teológico-filosóficas y sociológicas para una educación sostenible”, realizado en octubre 2022, en Santiago de Chile, tuvo como propósito central  reflexionar en torno al tema ambiental y los desafíos para una educación sustentable, desde diversas perspectivas, pero especialmente la teológica y filosófica. Dicha temática expresa y responde a una auténtica preocupación creyente por los cambios y daños ambientales y sus interpelaciones al cristiano que reflexiona y quiere actuar coherentemente.</p>
<p>No se puede dejar de pensar en el daño inferido, por toda la humanidad, al medio natural y en las formas de explotación de las que ha sido víctima el planeta Tierra. Son muchas las aristas que podrían permitir comprender el origen del problema en toda su magnitud, como también intrincadas y complejas las posibles soluciones que se puedan adoptar para paliar en parte un daño que en muchos aspectos es irreversible. Sin duda, “el grito de la tierra” es un desafío de suma urgencia, quizás el mayor que tengamos como humanidad en el presente.</p>
<p>El primer ejercicio que quisiera realizar, para introducirnos en la reflexión que se desarrollará, es el de tomar conciencia de que este o cualquier otro evento es posible gracias al apoyo logístico que ha permitido que puedan participar teóricos de distintas regiones y países de Sudamérica, Alemania y de ciudades de Chile. Apoyo logístico que no sería viable sin las nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial, la tecnociencia y todo el andamiaje que posibilita la cibercultura. Cuántas horas frente a las pantallas de celulares, computadores, tablets, han tenido que dedicar los organizadores y equipos técnicos; cuántos correos electrónicos han tenido que enviar, para gestionar y coordinar; cuántas transacciones económicas se han realizado por medio de plataformas virtuales; cuánta información privilegiada de tipo administrativo y académica esta guardada en la “nube”; cuánto agotamiento emocional y cognitivo ha conllevado esta labor; y cuán facilitador ha resultado poder hacerlo por medio de estas tecnologías y no de forma presencial y sincrónica. Sin embargo, todo lo anterior también ha tenido un impacto directo e indirecto en el medioambiente natural y humano.</p>
<p>Del impacto de las nuevas tecnologías al medioambiente natural y humano, quisiera compartir algunas reflexiones iniciales y seguramente incompletas, porque la nueva cultura a la que me he referido, denominada <em>cibercultura</em><a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><span>[1]</span></a>, es de reciente data. Tanto así, que aún no siempre se logra utilizarla en todas sus potencialidades, ni menos pensar suficientemente desde las distintas disciplinas en las que fuimos formados. Lo que se encuentra, más bien, son esfuerzos de interpretación o incipiente elaboración de ideas, pero no una mirada unificadora y de sentido. Estos esfuerzos, sin quererlo, caen en el reduccionismo y tienden a menospreciar el fenómeno de las nuevas tecnologías, como si fueran meros instrumentos o herramientas de libre disposición, a modo de un recurso más, sin comprender la racionalidad que las precede (Francisco, 2015). En este sentido, autores como Eric Sadin (2022), Byung Chul Han (2022), Yuval Noah Harari (2019), entre otros, están aportando interesantes luces.</p>
<p>Propongo algunas preguntas, para aportar al Seminario, como a su vez una perspectiva diferente para abordar el tema ambiental: ¿qué impacto indirecto pueden tener las nuevas tecnologías en el medioambiente?, ¿cómo pueden pensarse las nuevas tecnologías ante una propuesta de educación sustentable?, ¿qué relación e implicancia pueden tener las nuevas tecnologías en el ámbito de lo religioso y a su vez medioambiental?, ¿qué pueden aportar las religiones a esta relación entre tecnología y medioambiente?, ¿es posible hablar de ecología digital? ¿Es posible una ecología que se mueva entre lo artificial y lo natural, y que no considere el impacto antropológico que generan las nuevas tecnologías?</p>
<p>En la presente exposición, plantearé tres líneas de desarrollo y una síntesis a modo de conclusión. La primera idea es sobre la cibercultura como mediación cultural entre el ser humano y la naturaleza, una segunda idea explora la necesidad de una ecología interior, por último, <span>sus</span> implicancias para el quehacer educativo.</p>
<h2>1. <span>La relación del ser humano con la naturaleza y la mediación cultural</span></h2>
<p style="text-align: right;"><em>Ya no habitamos la tierra y el cielo,<br />sino Google Earth y la nube.<br />El mundo se torna cada vez más intangible,<br />nublado y espectral. Nada es sólido y tangible.<br /></em>(Han, 2022, p. 13)</p>
<p>La relación del ser humano con la naturaleza transita por la(s) cultura(s), es decir, por la “naturaleza” construida e interpretada por el propio ser humano. Esta naturaleza es en cierto modo el presupuesto por el cual el hombre o la mujer se adecúan al mundo que habitan y crean un modo de vivir. Este fenómeno se expresó ya desde los orígenes de la vida humana, cuando se fueron construyendo los primeros artefactos que permitieron la caza, el abrigo o la cosecha, hasta el día de hoy con los nuevos aparatos tecnológicos que posibilitan sofisticados estilos y formas de vida. Para atender a la relación que la humanidad mantiene con la naturaleza y a la comprensión que de ella se tiene, se requiere atender también a la cultura dominante en que se habita, de la cual la misma humanidad no solo es su artífice, sino que se va modelando de acuerdo con ella.</p>
<p>Por tal motivo, el plantearse reflexionar en torno al tema medioambiental y sobre la ecología integral como una urgencia ética y religiosa requiere de una profunda reflexión antropológica, que incluya las diversas perspectivas que influyen en la comprensión y la transformación en que viven el hombre y la mujer modernos. El contemporáneo <em>homo digitalis</em> que se ha ido construyendo en los últimos decenios clama por un reordenamiento existencial, que le permita dar un nuevo sentido a esta etapa que está viviendo como humanidad.</p>
<p>Una valiosa contribución al tema de la cibercultura ha realizado el filósofo Pierry Lévy en su informe, elaborado para el Consejo de Europa, donde explica las implicaciones culturales de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) digitales. Con el nombre <em>cibercultura</em> el autor se refiere, en general, al conjunto de los sistemas culturales surgidos en conjunción con dichas tecnologías digitales. Lévy afirma que la cultura digital, que se asocia al denominado ciberespacio, es más compleja e híbrida que los entramados de los sistemas tecnológicos y electrónicos que la configuran. Esta nueva cultura, según el mismo autor, tendría más impactos que la propia revolución operada por la escritura. En definitiva, el nuevo concepto que se viene desarrollando desde la década de los cincuenta, cibercultura, designa al conjunto de técnicas (materiales e intelectuales), de prácticas, de actitudes, de los modos de pensamiento y los valores que se desarrollan conjuntamente en el crecimiento del ciberespacio (Lévy, 2007).</p>
<p>Es difícil hoy en día llevar una vida normal sin estos aparatos tecnológicos. Ello implica hacer públicos datos personales. En este mismo momento cada uno, por medio de los celulares, facilitamos a potenciales interesados comerciales nuestra ubicación en tiempo real. Cada uno de los que estamos presentes, por medio de nuestras cuentas de correos electrónicos, estamos dejando conversaciones y temas relevantes y privados a disposición para ser intervenidos. Cada uno, por medio de las redes sociales como Instagram, Twitter o Facebook, está dando a conocer sus tendencias políticas, religiosas y comerciales. Las búsquedas en Google u otros motores permiten también saber sobre los intereses académicos, de entretención o en proyectos.  Los relojes inteligentes que portamos registran pasos, latidos cardiacos, ritmo respiratorio, horas de sueño, etc., es decir, entregan datos sobre los estilos de vida y condiciones de salud. Eso no es todo, por medio de las aplicaciones de estos equipos es posible pedir un Uber, conocer una pareja, encargar una pizza o la última edición de un libro (Harari, 2016).</p>
<p>Existe un grupo selecto de personas que están componiendo música, literatura o ensayos filosóficos o teológicos, usando las bases de datos de toda la literatura mundial, de los músicos y artistas más emblemáticos de la humanidad, de los filósofos o teóricos más grandes del pensamiento antiguo o moderno (Harari, 2016). Otros están desarrollando colectivamente trabajos de más alta complejidad, que sería imposible llevar a cabo en forma individual, o sin la ayuda de la infotecnología, la biotecnología, los algoritmos o la nanotecnología. Los sistemas computacionales tienen la capacidad de conexión y actualización que permiten hoy en día hacer contribuciones sin precedentes en el ámbito de la salud, la seguridad, la bioestadística, etc. Las mismas proyecciones sobre el deterioro ambiental son posibles gracias a estas nuevas tecnologías.</p>
<p>Tales avances tecnológicos no solo apuntan a un desarrollo más sofisticado, eficiente y productivo, sino a dar respuesta a interrogantes existenciales profundos como pueden ser el deseo de inmortalidad, la capacidad de poseer superpoderes, el deseo de divinidad y de felicidad (Harari, 2016). Las nuevas tecnologías están a punto de cambiar la naturaleza misma del género humano. La película de ciencia ficción de 1997 <em>Gattaca</em> muestra un mundo donde es posible hacer manipulaciones genéticas para alterar el ADN de los embriones, generando humanos aptos para los trabajos de más alta complejidad; eso hoy es técnicamente posible. Por otro lado, la inteligencia artificial está a punto de crear vida inorgánica, es decir, crear células artificiales que sean capaces de reproducirse sin necesidad de intervención de seres vivos (Harari, 2016). Esto será un salto en la evolución de la especie humana.</p>
<p>Por tal motivo, el problema ambiental es, en última instancia, un problema no solo ético, científico y político, sino también antropológico (Francisco, 2015), aun siendo conscientes de que es redundante el querer separar lo ético de lo político y lo técnico.</p>
<p>La pregunta entonces es de qué manera la cibercultura dominante ofrece oportunidades y a su vez amenazas para el medioambiente natural y humano. ¿Cuánta es la tecnología necesaria para un buen vivir?, ¿cuánto deteriora la calidad de vida la tecnología?, ¿el exceso de dependencia de estas tecnologías genera adicción? ¿cómo dialogarán la cultura, la sociedad y la técnica con la naturaleza y el mismo ser humano? La comprensión y el avance en el tema ambiental no será del todo integral, si no se hace también cargo de tales preguntas y de esta nueva humanidad que surge de esta nueva cultura.</p>
<h2>2. <span>La necesidad de una ecología interior</span></h2>
<p><em>Ecología digital</em> es un concepto de nuevo cuño que se utiliza para referir el impacto que tienen las nuevas tecnologías en el medioambiente y en las personas que las utilizan, desde la perspectiva de los elementos que se requieren para su producción, uso y desecho. Quisiera acudir a este concepto para establecer la necesidad de un equilibrio interior, es decir, psicológico, espiritual y moral. Se trata de un equilibrio que permita una adecuada utilización de estos recursos que son, por una parte, expresión de las capacidades humanas que pretenden satisfacer necesidades muchas veces aparentemente inagotables, y que, por otra, nos exponen a la experiencia de su uso como un sistema sin fin, aplicado por un sujeto que tiene límites y necesidad de tiempos y espacios de homeostasis. En definitiva, se requiere de un equilibrio dinámico y nuevos estadios de relación entre los individuos y las tecnologías que se van creando.</p>
<p>Si bien el ser humano se relaciona con ellas como su artífice y directo beneficiario, a la vez va siendo transformado por las mismas en un <em>homo digitalis</em>. Esta transformación antropológica a consecuencia de las nuevas tecnologías, y que impacta en el medioambiente, es aún incipiente, pero significativa, en especial en los ámbitos urbanos y sobre todo en las nuevas generaciones. Una expresión de ella es la concentración de población en las denominadas megaciudades y de toda la demanda tecnológica que requieren para su funcionalidad en cuanto a transporte, conectividad, energías, etc.</p>
<p>La misma experiencia de pandemia aceleró la instalación de las tecnologías en los ámbitos más vitales y existenciales, como la telemedicina, el teletrabajo, la educación <em>online</em>, y estas, a su vez, han resignificado la experiencia religiosa e incluso el descubrimiento de otras espiritualidades gracias a la red (Arboleda, 2017). Es innegable que las nuevas tecnologías han tenido un impacto en la calidad de vida de sus usuarios directos e indirectos. Ya no se requiere, por ejemplo, la presencia humana en tiempo real para realizar sus trabajos o diligencias.</p>
<p>Por otro lado, esta interacción con las nuevas tecnologías ha profundizado la desigualdad social entre ricos y pobres, jóvenes y viejos, entre aquellos que tienen acceso a la información y los que no, y es paradójico, porque en cierto modo dichas tecnologías, especialmente las relacionadas con el acceso a la información, posibilitan un empoderamiento, una democratización y distribución del conocimiento al que antes no era posible acceder.  Un ejemplo es que los datos que se tienen del medioambiente y que contribuyen a la conciencia del daño ambiental provienen de estas tecnologías.</p>
<p>Las nuevas tecnologías profundizan un deseo narcisista de sentirse protagonista y satisfecho de sí mismo, a lo que Sadin (2022) ha denominado <em>antihumanismo radical</em> o <em>individuo tirano</em>. Este deseo impacta, no al individuo, sino a la forma de relacionarse con los demás y con el entorno. El individuo tirano se deleita con las <em>selfies</em>, Instagram, Alexa, Siri, Twitter y otros, y encuentra en ellos un referente que incrementa su ego y necesidad de ser reconocido. Poco a poco esta constante autorreferencia, propiciada en gran medida por las nuevas tecnologías y aplicaciones, corroe los cimientos de lo común, de aquello que es compartido por todos, para pasar a un mundo en que el Yo representa la fuente primera y única de la verdad y el bien (Sadin, 2022). Lo anterior también tiene implicancias en la preocupación medioambiental, que en la mayoría de las veces ocurre en función del mismo individuo y de su estilo de vida narcisista.</p>
<p>Es indudable que al igual que el coronavirus aceleró el uso de lo digital y virtual en los ámbitos más elementales de la vida humana, la crisis ecológica tendrá un efecto semejante.  Por ejemplo, esta crisis demandará del desarrollo de nuevas tecnologías más disruptivas y peligrosas para compensar y lograr un equilibrio entre la actual cultura y el medioambiente. Basta pensar en el aporte e impacto que implican las tecnologías que se utilizan en la actualidad para obtener energía del viento, el mar, el sol. Lo mismo se pudo pensar en el impacto ambiental y tecnológico que implicó la extracción del petróleo o de los minerales como fuentes de energías de la época.</p>
<p>Pero ¿cuáles son los costos, no solo ambientales, sino también emocionales, cognitivos y antropológicos que trae consigo este salto al futuro?  Al respecto solo me fijaré en dos impactos antropológicos.</p>
<p>De la interacción entre técnica, cultura y sociedad, el ser humano se va reconfigurando. Condicionado por la cibercultura, experimenta el sometimiento biopolítico (Han, 2014) que impide la toma de distancia de sí mismo y el experimentarse como parte de un entorno. Este tipo de sumisión, acuñado por Foucault, refiere a un sometimiento no territorial, sino sobre el individuo o las poblaciones, y se caracteriza por ser aparentemente autoimpuesto, es decir, al parecer, hay una fuerza interior que obliga al individuo a estar siempre conectado en función de la producción o el consumo. Como consecuencia de este sometimiento biopolítico, el ser humano sufre de un ensimismamiento que afecta no solo la forma de relacionarse que tiene consigo o el entorn<span>o, sino que dificulta la posibilidad misma de establecer dicha relación.</span></p>
<p>De este sometimiento biopolítico, surge lo que Byung Chul Han denomina la sociedad del cansancio, que es como describe una humanidad en un estado crónico y bajo la sensación de agotamiento permanente. En parte esto está asociado a la dificultad de desconectarse de la realidad virtual, el WhatsApp, las redes sociales, el correo electrónico, etc. Se está frente a una dictadura digital, que se impone desde la condición de que, sin la tecnología, no se podría trabajar, descansar, sanar e incluso existir (Han, 2010).</p>
<p>El cansancio crónico se expresa en la necesidad de mayor confort y de contar con equipos más eficientes, rápidos e integrados, para poder paliar en parte el agobio del trabajo. Vale decir, el cansancio crónico exige mayores y más novedosas tecnologías, que terminan agotándonos aún más. Aquí lo relevante es la conectividad eficiente, rápida, segura, pero no con la naturaleza o con los otros, sino con el sistema que permite que se viva en la cibercultura.</p>
<p>Por otra parte, el individualismo agudizado trae como consecuencia un aislamiento autoimpuesto, que conlleva la pérdida de lo común, de lo compartido: el nosotros se difumina en los egos personales que giran en torno a consumir cosas o experiencias innovadoras (Han, 2022). Por ese motivo, el viajar, por ejemplo, se ha hecho tan demandado en este último tiempo. Esto no solo porque hay más oportunidades para hacerlo, sino porque hay una necesidad de búsqueda de nuevas experiencias que nos hacen perseguirlas en otras fronteras territoriales y virtuales.</p>
<p>Todo lo anterior lleva a plantearse la necesidad de reestablecer esta relación entre el caos y el orden, señalado en el relato bíblico de la creación (Génesis 1:1), no para aspirar a un orden y equilibrio estático, sino dinámico, que permite una evolución y constante desarrollo. ¿Qué puede ayudar para lograr esta ecología interior a la que se apunta? Acciones tan sencillas como refundar el descanso, el ocio como un imperativo ético, espiritual y político. El descanso ha de ser para el ser humano, lo que el agua es a la vegetación.</p>
<h2>3. <span>Alcances al quehacer educativo</span></h2>
<p>Con la irrupción de lo tecnológico ocurre algo semejante que con el cambio climático. Es imposible abordar o controlar este último solo desde una perspectiva local o territorial. La investigación y el desarrollo de las nuevas tecnologías no son monopolio de un país y ninguno quiere quedarse relegado ante los nuevos hallazgos científicos y tecnológicos. Por lo demás, los Estados tienen que hacerse parte de este desarrollo tecnológico y no dejarlo solo a conglomerados privados, de manera que el acento no deberá estar puesto en su control, menos aún en su censura, sino en cómo se educa para hacer buen uso de él y asegurar su democrático desarrollo.</p>
<p>Un primer desafío será educar a las nuevas generaciones en relación no solo con el medioambiente natural, sino también con el medioambiente digital. Lo contario podría significar segmentar un elemento que es sustancial en la antropología moderna y, por lo tanto, esencial a la misma reflexión ecológica o medioambiental que se pretenda hacer. Las corrientes espirituales tradicionales y nuevas pueden desempeñar un papel importante en esta educación digital y ambiental que se requiere. Más adelante, se puntualizarán algunos aportes.</p>
<p>La educación, al igual que nosotros, tendrá que adecuarse a una sociedad de cambios y de constantes avances tecnológicos. El cambio y la incertidumbre constituyen una característica dominante de la sociedad moderna, que exige aprender a vivir con lo desconocido e incierto. La flexibilidad, la incertitud, lo nuevo se tornan en una condición fundamental. Flexibilidad en las formas de enseñar y aprender, en los tiempos y ritmos de aprendizaje, en los espacios que cada estudiante requiere para aprender. La educación tendrá que estar orientada a ayudar a pensar, discernir y tener una comprensión global del mundo, de las implicancias éticas de las nuevas tecnologías y de sus cambios permanentes.</p>
<p>La educación del nuevo milenio ya no puede seguir siendo una de contenidos o de ciertas competencias técnicas, sino de las actitudes frente a lo que ofrecen las tecnologías, que no solo aportan información y datos, sino sobreabundancia de los mismos. Esta proliferación de datos es un problema para los procesos de enseñanza-aprendizaje. Los nuevos estudiantes del siglo XXI no serán sujetos pasivos frente a lo que se les enseñe, y mucha de la información que ellos manejan tendrá que ser considerada y discernida. ¿Qué será más urgente e importante enseñar? ¿Cuántos serán los años que tendrán que cursar los infantes o jóvenes para lograr las competencias necesarias para aprender a hacer buen uso de toda la información circulante?</p>
<p>Será necesario volver a plantear en el ámbito educativo, con nuevas perspectivas, temas tan existenciales como el de la vocación, que contribuyen a dar identidad y sentido en este intricado laberinto de la vida actual; se tendrá que volver a las preguntas esenciales, ¿quién soy, de dónde vengo, adónde quiero ir y cómo lo haré?</p>
<p>¿Cómo se adaptará la educación superior a los nuevos desafíos, tanto ambientales como tecnológicos, y cuáles serán los puentes de conectividad que se enseñarán y aprenderán para integrar los dos ámbitos? Será crecientemente necesario en cada caso que las arquitecturas curriculares ofrezcan mallas más breves, flexibles y articuladas. Se tiene que superar el patrón técnico, tan predominante en Chile, por modelos de formación con impronta más humanista y ecológica.</p>
<p>Estudiar una carrera para toda la vida será algo del pasado, habrá que estudiar varias, incluso en forma simultánea y con altos niveles de especialización; la formación virtual deberá jugar un papel clave en este desafío. Los nuevos profesionales tendrán que aprender a desarrollar una capacidad de flexibilidad mental, de adaptación y de contención emocional.</p>
<p>En el ámbito de las religiones, en el de la educación religiosa, tanto formal en el sistema escolar como en las labores propias de las pastorales, de las diferentes confesiones y movimientos religiosos, se tendrá que enseñar a vivir en la red y no fuera de ella. La red se constituye en un nuevo areópago desde donde se tiene que llevar la labor evangelizadora y establecer los caminos para la comunión y participación tanto entre los mismos feligreses, como con los de otros credos y los no creyentes, así también con la misma naturaleza.</p>
<p>Desde una perspectiva más antropológica, los desafíos para el mundo de los creyentes estarán centrados en rescatar la dimensión de interioridad propia del ser humano, que da cuenta de lo privado de la existencia y se expresa en la cotidianidad, de aquello que no se expone en las redes o la infoesfera y contribuye a la dimensión identitaria de un ser siempre en proceso de desarrollo y que es más de lo que comunica.</p>
<p>Será momento de educar la curiosidad por lo trascendente, por aquello que está siempre más allá, que impulsa a salir de sí mismo a romper los estereotipos, sistemas, los equilibrios, los órdenes impuestos, para buscar nuevos horizontes (Boff, 2002), versus la cultura de la inmediatez, de la inmanencia y del acomodamiento, del quietismo. De revalorar el misterio, versus la tiranía del destape, el silencio por sobre la abundancia de ruidos ambientales y digitales. De enseñar para saber esperar, cambiar de ritmos ante la demanda de aceleramiento constante, y así fortalecer la capacidad de desconectarse para volver a hacerlo con nuevos bríos.</p>
<p>Quizás más que antes, se tendrá que educar para el amor, para desarrollar la capacidad de salir de sí mismo al encuentro del otro y de los otros y de vincularse con su origen más inmediato que es la tierra, lugar desde donde se conecta con su creador.</p>
<h2><span>A modo de conclusión</span></h2>
<p style="text-align: right;"><em>Sin religión, la gente buena o la gente mala serán buenas o malas,<br />en cambio, la religión puede hacer que gente buena haga cosas malas.<br /></em>(Žižek, 2015)</p>
<p>Indudablemente el tema ecológico es un tema apasionante y sin precedentes, en tanto es una preocupación global y puede posibilitar un punto de inflexión y encuentro regional, global, intergeneracional y multidisciplinario, lo que sin duda es una gran oportunidad para la especie humana.</p>
<p>Se tiene que reconocer que los que nos movemos en el ámbito creyente hemos llegado tarde a esta revolución digital y a la urgencia medioambiental, tal como pasó con la Revolución Industrial de fines del siglo XIX. El cristianismo, por ejemplo, no pudo hacer mucho para cambiar la situación de explotación de la clase obrera, denunciada en la <em>Rerum novarum</em> (Cerda Sanhueza, 2021). La forma de intervención por parte de la Iglesia, con una encíclica social, la primera en su tradición de la Doctrina Social, tuvo sus propias resistencias al interior eclesial. Asimismo, se dirigió a un público objetivo solo católico; y propuso medidas propuestas para solucionar la cuestión social que no tuvieron mayor incidencia en la situación que vivía el mundo obrero. Fue más bien la intervención de los movimientos gremialistas y de la misma sociedad civil la que logró cambios más significativos. Hoy también se ha llegado tarde tanto al tema medioambiental, como al tema de las nuevas tecnologías, y se es parte del problema, especialmente medioambiental, por un excesivo acento antropocéntrico de la doctrina cristiana. Además, se tiene una actitud algo ingenua con relación al tema de las tecnologías, se tiende a reducir su comprensión a meros recursos de comunicación, con implicancias insustanciales. Pero se espera también poder ser parte de la solución.</p>
<p>La naturaleza en el ámbito de lo religioso estuvo por mucho tiempo invisibilizada, la teología no realizó grandes aportes sobre el tema y la forma de relacionarnos con ella, y los que lo hicieron no tuvieron mucha difusión; así también la praxis de los creyentes ha ocurrido siempre desde una visión antropocéntrica. Recientemente se está haciendo un giro más biocéntrico, pero es aún incipiente.</p>
<p>La reflexión ética cristiana en el quehacer educativo o en temas específicos, como, por ejemplo, del medioambiente, tiende a ser de tipo principialista (universalista) y por lo tanto sus soluciones son muchas veces poco operativas y medibles (Cerda Sanhueza, 2021). Tanto las reflexiones como las orientaciones teológicas o pastorales son bastantes especulativas y tienen poco impacto en la aldea global, son otros quienes llevan la delantera en estos temas. Tal vez lo fundamental no es estar en la vanguardia, pero es un buen ejercicio ser conscientes de aquello y de replantear desde dónde se quiere contribuir a generar cambio y formar conciencia sobre estos temas.</p>
<p><span>Ante la crisis ambiental y la relación de la especie humana con la naturaleza, las nuevas tecnologías se convierten en una paradoja. Frente a los límites de la Tierra, que hoy en día son sobrepasados por los excesos de consumo y estilos de vida, cuyos impactos y deterioros sufrirán las nuevas generaciones, las nuevas tecnologías abren a la humanidad a la posibilidad de un mundo sin fronteras ni límites. Si</span> en algún momento se pensaba en lo imposible de hacer algo que no fuera en tiempo real o de forma presencial, eso hoy es cotidiano. Cuando nadie se podría imaginar mejorar la calidad de vida de personas con discapacidades severas o a consecuencia de accidentes, las nuevas tecnologías lo hacen posible. Y así, se podría ofrecer una infinidad de ejemplos sobre cómo dichas tecnologías impactan y se proyectan tanto en la vida humana como natural.</p>
<p>Un punto importante para nuestra reflexión aborda los límites de la naturaleza. Al respecto, Yuval Noah Harari afirma que todo aquello que el hombre puede realizar a partir de su inteligencia es natural, por lo que esa dicotomía de lo natural y lo artificial también tendrá que ser repensada (Harari, 2022). En la misma línea lo afirmaba anteriormente Lévy, al cuestionar la concepción balística que se hacía respecto a las tecnologías y sus supuestos “impactos” en la cultura y la sociedad, atribuyendo a ambas propiedades que no les son propias, como, por ejemplo, a la tecnología un principio activo y autónomo y a la cultura otro pasivo. ¿Es la tecnología un actor autónomo, separado de la sociedad o de la cultura? ¿o es la cultura una entidad pasiva percudida por un agente externo, la técnica? La relación con la naturaleza implica repensar la relación del ser humano con su entorno natural y artificial, sus representaciones materiales, simbólicas, a través de la cuales da sentido a su vida y a la misma naturaleza.</p>
<p>Por otro lado, Žižek argumenta que no se le puede atribuir una bondad moral a la naturaleza, creer que lo natural es lo bueno y necesario es de un romanticismo ya superado; para este filósofo la naturaleza es caótica y propensa a desastres salvajes, impredecible y sin sentido (Žižek, 2015): un diluvio o epidemia, una enfermedad, pueden ser también naturales, pero no necesariamente buenos o pertinentes, por lo menos para el ser que los sufre. Se tiende a pasar con cierta facilidad de un extremo extractivista de la naturaleza a la concepción Gaya de esta. No solo hace falta buscar puntos intermedios, sino los caminos para alcanzarlos.</p>
<p>Los nuevos desafíos en relación con el medioambiente no solo tienen que darse en función de medidas paliativas dirigidas hacia ella, sino también en la tarea de educar y promover la confianza en el ser humano, no es posible no confiar en él, sería paradójico no creer que la misma humanidad vaya a cambiar en favor de la naturaleza, aquella sí se puede hacer cargo y responsable, conscientemente, de esta. La naturaleza no se preocupa deliberadamente de nosotros, somos nosotros los que nos debemos preocupar por nosotros mismos y, por lo tanto, de la naturaleza (Harari, 2022). Estamos hoy en un absurdo de desconfianza con la especie.</p>
<p>En el origen, el relato creacionista señala que la tierra era caos y confusión y oscuridad, esa dimensión también es parte de la naturaleza con la que tenemos que convivir; y a lo largo de la evolución de la especie se ha intentado exponer la relación entre el caos y el orden, y se tendió a pensar que lo segundo era lo deseable, y el caos, lo evitable, lo que se tenía que controlar. La evolución de la especie en gran medida ha seguido ese patrón, con las consecuencias y extremos en que, sin querer, se tiende a caer. El tema ecológico se tendrá que asumir desde y con estas nuevas tecnologías; pero a su vez también se requiere confiar en la fuerza transformadora de Aquel que puede hacer nuevas todas las cosas. Y se tendrá que estar dispuesto a pasar por la oscuridad del caos, si fuese necesario.</p>
<h2><span>Referencias</span></h2>
<p>Arboleda, C. M. (2017). Evangelizar la cibercultura: los retos de la ciberteología. <em>Veritas</em>, (38), 168-181. <a href="http://dx.doi.org/10.4067/S0718-92732017000300163">http://dx.doi.org/10.4067/S0718-92732017000300163</a></p>
<p>Boff, L. (2002). Tiempo de trascendencia. El ser humano como un proyecto infinito. Sal Tarrae.</p>
<p>Cerda Sanhueza, A. (2021). Acerca de las cosas nuevas. Y las nuevas cosas que interpelan al pensamiento social cristiano. <em>La Cuestión Social</em>, <em>29</em>(2), 51 -76.</p>
<p>Francisco, P. (2015). <em>Laudato si’. Carta encíclica del Santo Padre Francisco sobre el cuidado de la casa común</em>. Dicastero per la Comunicazione &#8211; Libreria Editrice Vaticana. <a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html">https://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html</a></p>
<p>Han, B. C. (2010). <em>La sociedad del cansancio</em>. Herder.</p>
<p>Han, B. C. (2014). <em>Psicopolítica</em>. Herder.</p>
<p>Han, B. C. (2022). <em>No-cosas</em>. Penguin Random House.</p>
<p>Harari, Y. N. (2016). <em>Homo Deus. Breve historia del mañana</em>. Penguin Random House.</p>
<p>Harari, Y. N. (2019). <em>21 lecciones para el siglo XXI</em>. Penguin Random House.</p>
<p>Harari, Y. N. (2022). Slavoj Žižek &amp; Yuval Noah Harari | Should we trust nature more than ourselves? <em>YouTube</em>. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=3jjRq-CW1dc">https://www.youtube.com/watch?v=3jjRq-CW1dc</a></p>
<p>Lévy, P. (2007). <em>Cibercultura. Informe al Consejo de Europa</em>. Anthropos.</p>
<p>Sadin, E. (2022). <em>La era del individuo tirano. El fin del mundo común</em>. Caja Negra.</p>
<p>Žižek, S. (2015). <em>Pedir lo imposible</em>. Yong June Park</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1"><span>[1]</span></a> Concepto atribuido en 1942 al estadounidense y matemático Norbert Wiener. Algunos autores como Kerckhove y Lévy definen la cibercultura como la tercera era de la comunicación, en la que se habría configurado un lenguaje todavía más universal que el alfabeto: el lenguaje digital.</p>
</div>
<p><span id="more-2495"></span><br />
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<p><span>Mag\u00edster, acad\u00e9mico del Departamento de Teolog\u00eda de la Universidad Cat\u00f3lica del Norte (Chile). \u00daltimas dos publicaciones: <em>Orientaciones pastorales de Chile, Origen, desarrollo y estado actual. Antecedentes de una pastoral de conjunto de car\u00e1cter nacional<\/em> (Colecci\u00f3n Iglesia-Mundo, ediciones Universidad Cat\u00f3lica del Norte, Antofagasta, Chile, 2022) y \u201cAcerca de las cosas nuevas. Y las nuevas cosas que interpelan al pensamiento social cristiano\u201d (<em>Revista la Cuesti\u00f3n Social<\/em>, <em>29<\/em>[2], 2021). <a href=\"mailto:acerda@ucn.cl\">acerda@ucn.cl<\/a><\/span><\/p>","margin":"default"}},{"name":"Divider Style Default","type":"divider","children":null,"props":{"divider_element":"hr","divider_style":""}}]}]},{"name":"","type":"row","props":{"margin":"large"},"children":[{"name":"","type":"column","props":{"image_position":"center-center","media_overlay_gradient":"","position_sticky_breakpoint":"m","width_medium":"1-1"},"children":[{"type":"text","props":{"column_breakpoint":"m","content":"

<p style=\"text-align: right;\"><span><em>En el principio cre\u00f3 Dios los cielos y la tierra.<\/em><br \/><em>La tierra era caos y confusi\u00f3n y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas.<\/em><br \/><\/span><span>(G\u00e9nesis 1)<\/span><\/p>\n

<p>El XIII Seminario Internacional e Interdisciplinario, organizado por Stipendienwerk Lateinamerika-Deutschland (<span>Intercambio Cultural Alem\u00e1n-Latinoamericano<\/span>, Icala)\u00a0 con el nombre \u201cEl grito de la tierra y los l\u00edmites del mundo: reflexiones teol\u00f3gico-filos\u00f3ficas y sociol\u00f3gicas para una educaci\u00f3n sostenible\u201d, realizado en octubre 2022, en Santiago de Chile, tuvo como prop\u00f3sito central \u00a0reflexionar en torno al tema ambiental y los desaf\u00edos para una educaci\u00f3n sustentable, desde diversas perspectivas, pero especialmente la teol\u00f3gica y filos\u00f3fica. Dicha tem\u00e1tica expresa y responde a una aut\u00e9ntica preocupaci\u00f3n creyente por los cambios y da\u00f1os ambientales y sus interpelaciones al cristiano que reflexiona y quiere actuar coherentemente.<\/p>\n

<p>No se puede dejar de pensar en el da\u00f1o inferido, por toda la humanidad, al medio natural y en las formas de explotaci\u00f3n de las que ha sido v\u00edctima el planeta Tierra. Son muchas las aristas que podr\u00edan permitir comprender el origen del problema en toda su magnitud, como tambi\u00e9n intrincadas y complejas las posibles soluciones que se puedan adoptar para paliar en parte un da\u00f1o que en muchos aspectos es irreversible. Sin duda, \u201cel grito de la tierra\u201d es un desaf\u00edo de suma urgencia, quiz\u00e1s el mayor que tengamos como humanidad en el presente.<\/p>\n

<p>El primer ejercicio que quisiera realizar, para introducirnos en la reflexi\u00f3n que se desarrollar\u00e1, es el de tomar conciencia de que este o cualquier otro evento es posible gracias al apoyo log\u00edstico que ha permitido que puedan participar te\u00f3ricos de distintas regiones y pa\u00edses de Sudam\u00e9rica, Alemania y de ciudades de Chile. Apoyo log\u00edstico que no ser\u00eda viable sin las nuevas tecnolog\u00edas, como la inteligencia artificial, la tecnociencia y todo el andamiaje que posibilita la cibercultura. Cu\u00e1ntas horas frente a las pantallas de celulares, computadores, tablets, han tenido que dedicar los organizadores y equipos t\u00e9cnicos; cu\u00e1ntos correos electr\u00f3nicos han tenido que enviar, para gestionar y coordinar; cu\u00e1ntas transacciones econ\u00f3micas se han realizado por medio de plataformas virtuales; cu\u00e1nta informaci\u00f3n privilegiada de tipo administrativo y acad\u00e9mica esta guardada en la \u201cnube\u201d; cu\u00e1nto agotamiento emocional y cognitivo ha conllevado esta labor; y cu\u00e1n facilitador ha resultado poder hacerlo por medio de estas tecnolog\u00edas y no de forma presencial y sincr\u00f3nica. Sin embargo, todo lo anterior tambi\u00e9n ha tenido un impacto directo e indirecto en el medioambiente natural y humano.<\/p>\n

<p>Del impacto de las nuevas tecnolog\u00edas al medioambiente natural y humano, quisiera compartir algunas reflexiones iniciales y seguramente incompletas, porque la nueva cultura a la que me he referido, denominada <em>cibercultura<\/em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><span>[1]<\/span><\/a>, es de reciente data. Tanto as\u00ed, que a\u00fan no siempre se logra utilizarla en todas sus potencialidades, ni menos pensar suficientemente desde las distintas disciplinas en las que fuimos formados. Lo que se encuentra, m\u00e1s bien, son esfuerzos de interpretaci\u00f3n o incipiente elaboraci\u00f3n de ideas, pero no una mirada unificadora y de sentido. Estos esfuerzos, sin quererlo, caen en el reduccionismo y tienden a menospreciar el fen\u00f3meno de las nuevas tecnolog\u00edas, como si fueran meros instrumentos o herramientas de libre disposici\u00f3n, a modo de un recurso m\u00e1s, sin comprender la racionalidad que las precede (Francisco, 2015). En este sentido, autores como Eric Sadin (2022), Byung Chul Han (2022), Yuval Noah Harari (2019), entre otros, est\u00e1n aportando interesantes luces.<\/p>\n

<p>Propongo algunas preguntas, para aportar al Seminario, como a su vez una perspectiva diferente para abordar el tema ambiental: \u00bfqu\u00e9 impacto indirecto pueden tener las nuevas tecnolog\u00edas en el medioambiente?, \u00bfc\u00f3mo pueden pensarse las nuevas tecnolog\u00edas ante una propuesta de educaci\u00f3n sustentable?, \u00bfqu\u00e9 relaci\u00f3n e implicancia pueden tener las nuevas tecnolog\u00edas en el \u00e1mbito de lo religioso y a su vez medioambiental?, \u00bfqu\u00e9 pueden aportar las religiones a esta relaci\u00f3n entre tecnolog\u00eda y medioambiente?, \u00bfes posible hablar de ecolog\u00eda digital? \u00bfEs posible una ecolog\u00eda que se mueva entre lo artificial y lo natural, y que no considere el impacto antropol\u00f3gico que generan las nuevas tecnolog\u00edas?<\/p>\n

<p>En la presente exposici\u00f3n, plantear\u00e9 tres l\u00edneas de desarrollo y una s\u00edntesis a modo de conclusi\u00f3n. La primera idea es sobre la cibercultura como mediaci\u00f3n cultural entre el ser humano y la naturaleza, una segunda idea explora la necesidad de una ecolog\u00eda interior, por \u00faltimo, <span>sus<\/span> implicancias para el quehacer educativo.<\/p>\n

<h2>1. <span>La relaci\u00f3n del ser humano con la naturaleza y la mediaci\u00f3n cultural<\/span><\/h2>\n

<p style=\"text-align: right;\"><em>Ya no habitamos la tierra y el cielo,<br \/>sino Google Earth y la nube.<br \/>El mundo se torna cada vez m\u00e1s intangible,<br \/>nublado y espectral. Nada es s\u00f3lido y tangible.<br \/><\/em>(Han, 2022, p. 13)<\/p>\n

<p>La relaci\u00f3n del ser humano con la naturaleza transita por la(s) cultura(s), es decir, por la \u201cnaturaleza\u201d construida e interpretada por el propio ser humano. Esta naturaleza es en cierto modo el presupuesto por el cual el hombre o la mujer se adec\u00faan al mundo que habitan y crean un modo de vivir. Este fen\u00f3meno se expres\u00f3 ya desde los or\u00edgenes de la vida humana, cuando se fueron construyendo los primeros artefactos que permitieron la caza, el abrigo o la cosecha, hasta el d\u00eda de hoy con los nuevos aparatos tecnol\u00f3gicos que posibilitan sofisticados estilos y formas de vida. Para atender a la relaci\u00f3n que la humanidad mantiene con la naturaleza y a la comprensi\u00f3n que de ella se tiene, se requiere atender tambi\u00e9n a la cultura dominante en que se habita, de la cual la misma humanidad no solo es su art\u00edfice, sino que se va modelando de acuerdo con ella.<\/p>\n

<p>Por tal motivo, el plantearse reflexionar en torno al tema medioambiental y sobre la ecolog\u00eda integral como una urgencia \u00e9tica y religiosa requiere de una profunda reflexi\u00f3n antropol\u00f3gica, que incluya las diversas perspectivas que influyen en la comprensi\u00f3n y la transformaci\u00f3n en que viven el hombre y la mujer modernos. El contempor\u00e1neo <em>homo digitalis<\/em> que se ha ido construyendo en los \u00faltimos decenios clama por un reordenamiento existencial, que le permita dar un nuevo sentido a esta etapa que est\u00e1 viviendo como humanidad.<\/p>\n

<p>Una valiosa contribuci\u00f3n al tema de la cibercultura ha realizado el fil\u00f3sofo Pierry L\u00e9vy en su informe, elaborado para el Consejo de Europa, donde explica las implicaciones culturales de las nuevas tecnolog\u00edas de la informaci\u00f3n y la comunicaci\u00f3n (TIC) digitales. Con el nombre <em>cibercultura<\/em> el autor se refiere, en general, al conjunto de los sistemas culturales surgidos en conjunci\u00f3n con dichas tecnolog\u00edas digitales. L\u00e9vy afirma que la cultura digital, que se asocia al denominado ciberespacio, es m\u00e1s compleja e h\u00edbrida que los entramados de los sistemas tecnol\u00f3gicos y electr\u00f3nicos que la configuran. Esta nueva cultura, seg\u00fan el mismo autor, tendr\u00eda m\u00e1s impactos que la propia revoluci\u00f3n operada por la escritura. En definitiva, el nuevo concepto que se viene desarrollando desde la d\u00e9cada de los cincuenta, cibercultura, designa al conjunto de t\u00e9cnicas (materiales e intelectuales), de pr\u00e1cticas, de actitudes, de los modos de pensamiento y los valores que se desarrollan conjuntamente en el crecimiento del ciberespacio (L\u00e9vy, 2007).<\/p>\n

<p>Es dif\u00edcil hoy en d\u00eda llevar una vida normal sin estos aparatos tecnol\u00f3gicos. Ello implica hacer p\u00fablicos datos personales. En este mismo momento cada uno, por medio de los celulares, facilitamos a potenciales interesados comerciales nuestra ubicaci\u00f3n en tiempo real. Cada uno de los que estamos presentes, por medio de nuestras cuentas de correos electr\u00f3nicos, estamos dejando conversaciones y temas relevantes y privados a disposici\u00f3n para ser intervenidos. Cada uno, por medio de las redes sociales como Instagram, Twitter o Facebook, est\u00e1 dando a conocer sus tendencias pol\u00edticas, religiosas y comerciales. Las b\u00fasquedas en Google u otros motores permiten tambi\u00e9n saber sobre los intereses acad\u00e9micos, de entretenci\u00f3n o en proyectos.\u00a0 Los relojes inteligentes que portamos registran pasos, latidos cardiacos, ritmo respiratorio, horas de sue\u00f1o, etc., es decir, entregan datos sobre los estilos de vida y condiciones de salud. Eso no es todo, por medio de las aplicaciones de estos equipos es posible pedir un Uber, conocer una pareja, encargar una pizza o la \u00faltima edici\u00f3n de un libro (Harari, 2016).<\/p>\n

<p>Existe un grupo selecto de personas que est\u00e1n componiendo m\u00fasica, literatura o ensayos filos\u00f3ficos o teol\u00f3gicos, usando las bases de datos de toda la literatura mundial, de los m\u00fasicos y artistas m\u00e1s emblem\u00e1ticos de la humanidad, de los fil\u00f3sofos o te\u00f3ricos m\u00e1s grandes del pensamiento antiguo o moderno (Harari, 2016). Otros est\u00e1n desarrollando colectivamente trabajos de m\u00e1s alta complejidad, que ser\u00eda imposible llevar a cabo en forma individual, o sin la ayuda de la infotecnolog\u00eda, la biotecnolog\u00eda, los algoritmos o la nanotecnolog\u00eda. Los sistemas computacionales tienen la capacidad de conexi\u00f3n y actualizaci\u00f3n que permiten hoy en d\u00eda hacer contribuciones sin precedentes en el \u00e1mbito de la salud, la seguridad, la bioestad\u00edstica, etc. Las mismas proyecciones sobre el deterioro ambiental son posibles gracias a estas nuevas tecnolog\u00edas.<\/p>\n

<p>Tales avances tecnol\u00f3gicos no solo apuntan a un desarrollo m\u00e1s sofisticado, eficiente y productivo, sino a dar respuesta a interrogantes existenciales profundos como pueden ser el deseo de inmortalidad, la capacidad de poseer superpoderes, el deseo de divinidad y de felicidad (Harari, 2016). Las nuevas tecnolog\u00edas est\u00e1n a punto de cambiar la naturaleza misma del g\u00e9nero humano. La pel\u00edcula de ciencia ficci\u00f3n de 1997 <em>Gattaca<\/em> muestra un mundo donde es posible hacer manipulaciones gen\u00e9ticas para alterar el ADN de los embriones, generando humanos aptos para los trabajos de m\u00e1s alta complejidad; eso hoy es t\u00e9cnicamente posible. Por otro lado, la inteligencia artificial est\u00e1 a punto de crear vida inorg\u00e1nica, es decir, crear c\u00e9lulas artificiales que sean capaces de reproducirse sin necesidad de intervenci\u00f3n de seres vivos (Harari, 2016). Esto ser\u00e1 un salto en la evoluci\u00f3n de la especie humana.<\/p>\n

<p>Por tal motivo, el problema ambiental es, en \u00faltima instancia, un problema no solo \u00e9tico, cient\u00edfico y pol\u00edtico, sino tambi\u00e9n antropol\u00f3gico (Francisco, 2015), aun siendo conscientes de que es redundante el querer separar lo \u00e9tico de lo pol\u00edtico y lo t\u00e9cnico.<\/p>\n

<p>La pregunta entonces es de qu\u00e9 manera la cibercultura dominante ofrece oportunidades y a su vez amenazas para el medioambiente natural y humano. \u00bfCu\u00e1nta es la tecnolog\u00eda necesaria para un buen vivir?, \u00bfcu\u00e1nto deteriora la calidad de vida la tecnolog\u00eda?, \u00bfel exceso de dependencia de estas tecnolog\u00edas genera adicci\u00f3n? \u00bfc\u00f3mo dialogar\u00e1n la cultura, la sociedad y la t\u00e9cnica con la naturaleza y el mismo ser humano? La comprensi\u00f3n y el avance en el tema ambiental no ser\u00e1 del todo integral, si no se hace tambi\u00e9n cargo de tales preguntas y de esta nueva humanidad que surge de esta nueva cultura.<\/p>\n

<h2>2. <span>La necesidad de una ecolog\u00eda interior<\/span><\/h2>\n

<p><em>Ecolog\u00eda digital<\/em> es un concepto de nuevo cu\u00f1o que se utiliza para referir el impacto que tienen las nuevas tecnolog\u00edas en el medioambiente y en las personas que las utilizan, desde la perspectiva de los elementos que se requieren para su producci\u00f3n, uso y desecho. Quisiera acudir a este concepto para establecer la necesidad de un equilibrio interior, es decir, psicol\u00f3gico, espiritual y moral. Se trata de un equilibrio que permita una adecuada utilizaci\u00f3n de estos recursos que son, por una parte, expresi\u00f3n de las capacidades humanas que pretenden satisfacer necesidades muchas veces aparentemente inagotables, y que, por otra, nos exponen a la experiencia de su uso como un sistema sin fin, aplicado por un sujeto que tiene l\u00edmites y necesidad de tiempos y espacios de homeostasis. En definitiva, se requiere de un equilibrio din\u00e1mico y nuevos estadios de relaci\u00f3n entre los individuos y las tecnolog\u00edas que se van creando.<\/p>\n

<p>Si bien el ser humano se relaciona con ellas como su art\u00edfice y directo beneficiario, a la vez va siendo transformado por las mismas en un <em>homo digitalis<\/em>. Esta transformaci\u00f3n antropol\u00f3gica a consecuencia de las nuevas tecnolog\u00edas, y que impacta en el medioambiente, es a\u00fan incipiente, pero significativa, en especial en los \u00e1mbitos urbanos y sobre todo en las nuevas generaciones. Una expresi\u00f3n de ella es la concentraci\u00f3n de poblaci\u00f3n en las denominadas megaciudades y de toda la demanda tecnol\u00f3gica que requieren para su funcionalidad en cuanto a transporte, conectividad, energ\u00edas, etc.<\/p>\n

<p>La misma experiencia de pandemia aceler\u00f3 la instalaci\u00f3n de las tecnolog\u00edas en los \u00e1mbitos m\u00e1s vitales y existenciales, como la telemedicina, el teletrabajo, la educaci\u00f3n <em>online<\/em>, y estas, a su vez, han resignificado la experiencia religiosa e incluso el descubrimiento de otras espiritualidades gracias a la red (Arboleda, 2017). Es innegable que las nuevas tecnolog\u00edas han tenido un impacto en la calidad de vida de sus usuarios directos e indirectos. Ya no se requiere, por ejemplo, la presencia humana en tiempo real para realizar sus trabajos o diligencias.<\/p>\n

<p>Por otro lado, esta interacci\u00f3n con las nuevas tecnolog\u00edas ha profundizado la desigualdad social entre ricos y pobres, j\u00f3venes y viejos, entre aquellos que tienen acceso a la informaci\u00f3n y los que no, y es parad\u00f3jico, porque en cierto modo dichas tecnolog\u00edas, especialmente las relacionadas con el acceso a la informaci\u00f3n, posibilitan un empoderamiento, una democratizaci\u00f3n y distribuci\u00f3n del conocimiento al que antes no era posible acceder. \u00a0Un ejemplo es que los datos que se tienen del medioambiente y que contribuyen a la conciencia del da\u00f1o ambiental provienen de estas tecnolog\u00edas.<\/p>\n

<p>Las nuevas tecnolog\u00edas profundizan un deseo narcisista de sentirse protagonista y satisfecho de s\u00ed mismo, a lo que Sadin (2022) ha denominado <em>antihumanismo radical<\/em> o <em>individuo tirano<\/em>. Este deseo impacta, no al individuo, sino a la forma de relacionarse con los dem\u00e1s y con el entorno. El individuo tirano se deleita con las <em>selfies<\/em>, Instagram, Alexa, Siri, Twitter y otros, y encuentra en ellos un referente que incrementa su ego y necesidad de ser reconocido. Poco a poco esta constante autorreferencia, propiciada en gran medida por las nuevas tecnolog\u00edas y aplicaciones, corroe los cimientos de lo com\u00fan, de aquello que es compartido por todos, para pasar a un mundo en que el Yo representa la fuente primera y \u00fanica de la verdad y el bien (Sadin, 2022). Lo anterior tambi\u00e9n tiene implicancias en la preocupaci\u00f3n medioambiental, que en la mayor\u00eda de las veces ocurre en funci\u00f3n del mismo individuo y de su estilo de vida narcisista.<\/p>\n

<p>Es indudable que al igual que el coronavirus aceler\u00f3 el uso de lo digital y virtual en los \u00e1mbitos m\u00e1s elementales de la vida humana, la crisis ecol\u00f3gica tendr\u00e1 un efecto semejante. \u00a0Por ejemplo, esta crisis demandar\u00e1 del desarrollo de nuevas tecnolog\u00edas m\u00e1s disruptivas y peligrosas para compensar y lograr un equilibrio entre la actual cultura y el medioambiente. Basta pensar en el aporte e impacto que implican las tecnolog\u00edas que se utilizan en la actualidad para obtener energ\u00eda del viento, el mar, el sol. Lo mismo se pudo pensar en el impacto ambiental y tecnol\u00f3gico que implic\u00f3 la extracci\u00f3n del petr\u00f3leo o de los minerales como fuentes de energ\u00edas de la \u00e9poca.<\/p>\n

<p>Pero \u00bfcu\u00e1les son los costos, no solo ambientales, sino tambi\u00e9n emocionales, cognitivos y antropol\u00f3gicos que trae consigo este salto al futuro?\u00a0 Al respecto solo me fijar\u00e9 en dos impactos antropol\u00f3gicos.<\/p>\n

<p>De la interacci\u00f3n entre t\u00e9cnica, cultura y sociedad, el ser humano se va reconfigurando. Condicionado por la cibercultura, experimenta el sometimiento biopol\u00edtico (Han, 2014) que impide la toma de distancia de s\u00ed mismo y el experimentarse como parte de un entorno. Este tipo de sumisi\u00f3n, acu\u00f1ado por Foucault, refiere a un sometimiento no territorial, sino sobre el individuo o las poblaciones, y se caracteriza por ser aparentemente autoimpuesto, es decir, al parecer, hay una fuerza interior que obliga al individuo a estar siempre conectado en funci\u00f3n de la producci\u00f3n o el consumo. Como consecuencia de este sometimiento biopol\u00edtico, el ser humano sufre de un ensimismamiento que afecta no solo la forma de relacionarse que tiene consigo o el entorn<span>o, sino que dificulta la posibilidad misma de establecer dicha relaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n

<p>De este sometimiento biopol\u00edtico, surge lo que Byung Chul Han denomina la sociedad del cansancio, que es como describe una humanidad en un estado cr\u00f3nico y bajo la sensaci\u00f3n de agotamiento permanente. En parte esto est\u00e1 asociado a la dificultad de desconectarse de la realidad virtual, el WhatsApp, las redes sociales, el correo electr\u00f3nico, etc. Se est\u00e1 frente a una dictadura digital, que se impone desde la condici\u00f3n de que, sin la tecnolog\u00eda, no se podr\u00eda trabajar, descansar, sanar e incluso existir (Han, 2010).<\/p>\n

<p>El cansancio cr\u00f3nico se expresa en la necesidad de mayor confort y de contar con equipos m\u00e1s eficientes, r\u00e1pidos e integrados, para poder paliar en parte el agobio del trabajo. Vale decir, el cansancio cr\u00f3nico exige mayores y m\u00e1s novedosas tecnolog\u00edas, que terminan agot\u00e1ndonos a\u00fan m\u00e1s. Aqu\u00ed lo relevante es la conectividad eficiente, r\u00e1pida, segura, pero no con la naturaleza o con los otros, sino con el sistema que permite que se viva en la cibercultura.<\/p>\n

<p>Por otra parte, el individualismo agudizado trae como consecuencia un aislamiento autoimpuesto, que conlleva la p\u00e9rdida de lo com\u00fan, de lo compartido: el nosotros se difumina en los egos personales que giran en torno a consumir cosas o experiencias innovadoras (Han, 2022). Por ese motivo, el viajar, por ejemplo, se ha hecho tan demandado en este \u00faltimo tiempo. Esto no solo porque hay m\u00e1s oportunidades para hacerlo, sino porque hay una necesidad de b\u00fasqueda de nuevas experiencias que nos hacen perseguirlas en otras fronteras territoriales y virtuales.<\/p>\n

<p>Todo lo anterior lleva a plantearse la necesidad de reestablecer esta relaci\u00f3n entre el caos y el orden, se\u00f1alado en el relato b\u00edblico de la creaci\u00f3n (G\u00e9nesis 1:1), no para aspirar a un orden y equilibrio est\u00e1tico, sino din\u00e1mico, que permite una evoluci\u00f3n y constante desarrollo. \u00bfQu\u00e9 puede ayudar para lograr esta ecolog\u00eda interior a la que se apunta? Acciones tan sencillas como refundar el descanso, el ocio como un imperativo \u00e9tico, espiritual y pol\u00edtico. El descanso ha de ser para el ser humano, lo que el agua es a la vegetaci\u00f3n.<\/p>\n

<h2>3. <span>Alcances al quehacer educativo<\/span><\/h2>\n

<p>Con la irrupci\u00f3n de lo tecnol\u00f3gico ocurre algo semejante que con el cambio clim\u00e1tico. Es imposible abordar o controlar este \u00faltimo solo desde una perspectiva local o territorial. La investigaci\u00f3n y el desarrollo de las nuevas tecnolog\u00edas no son monopolio de un pa\u00eds y ninguno quiere quedarse relegado ante los nuevos hallazgos cient\u00edficos y tecnol\u00f3gicos. Por lo dem\u00e1s, los Estados tienen que hacerse parte de este desarrollo tecnol\u00f3gico y no dejarlo solo a conglomerados privados, de manera que el acento no deber\u00e1 estar puesto en su control, menos a\u00fan en su censura, sino en c\u00f3mo se educa para hacer buen uso de \u00e9l y asegurar su democr\u00e1tico desarrollo.<\/p>\n

<p>Un primer desaf\u00edo ser\u00e1 educar a las nuevas generaciones en relaci\u00f3n no solo con el medioambiente natural, sino tambi\u00e9n con el medioambiente digital. Lo contario podr\u00eda significar segmentar un elemento que es sustancial en la antropolog\u00eda moderna y, por lo tanto, esencial a la misma reflexi\u00f3n ecol\u00f3gica o medioambiental que se pretenda hacer. Las corrientes espirituales tradicionales y nuevas pueden desempe\u00f1ar un papel importante en esta educaci\u00f3n digital y ambiental que se requiere. M\u00e1s adelante, se puntualizar\u00e1n algunos aportes.<\/p>\n

<p>La educaci\u00f3n, al igual que nosotros, tendr\u00e1 que adecuarse a una sociedad de cambios y de constantes avances tecnol\u00f3gicos. El cambio y la incertidumbre constituyen una caracter\u00edstica dominante de la sociedad moderna, que exige aprender a vivir con lo desconocido e incierto. La flexibilidad, la incertitud, lo nuevo se tornan en una condici\u00f3n fundamental. Flexibilidad en las formas de ense\u00f1ar y aprender, en los tiempos y ritmos de aprendizaje, en los espacios que cada estudiante requiere para aprender. La educaci\u00f3n tendr\u00e1 que estar orientada a ayudar a pensar, discernir y tener una comprensi\u00f3n global del mundo, de las implicancias \u00e9ticas de las nuevas tecnolog\u00edas y de sus cambios permanentes.<\/p>\n

<p>La educaci\u00f3n del nuevo milenio ya no puede seguir siendo una de contenidos o de ciertas competencias t\u00e9cnicas, sino de las actitudes frente a lo que ofrecen las tecnolog\u00edas, que no solo aportan informaci\u00f3n y datos, sino sobreabundancia de los mismos. Esta proliferaci\u00f3n de datos es un problema para los procesos de ense\u00f1anza-aprendizaje. Los nuevos estudiantes del siglo XXI no ser\u00e1n sujetos pasivos frente a lo que se les ense\u00f1e, y mucha de la informaci\u00f3n que ellos manejan tendr\u00e1 que ser considerada y discernida. \u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 m\u00e1s urgente e importante ense\u00f1ar? \u00bfCu\u00e1ntos ser\u00e1n los a\u00f1os que tendr\u00e1n que cursar los infantes o j\u00f3venes para lograr las competencias necesarias para aprender a hacer buen uso de toda la informaci\u00f3n circulante?<\/p>\n

<p>Ser\u00e1 necesario volver a plantear en el \u00e1mbito educativo, con nuevas perspectivas, temas tan existenciales como el de la vocaci\u00f3n, que contribuyen a dar identidad y sentido en este intricado laberinto de la vida actual; se tendr\u00e1 que volver a las preguntas esenciales, \u00bfqui\u00e9n soy, de d\u00f3nde vengo, ad\u00f3nde quiero ir y c\u00f3mo lo har\u00e9?<\/p>\n

<p>\u00bfC\u00f3mo se adaptar\u00e1 la educaci\u00f3n superior a los nuevos desaf\u00edos, tanto ambientales como tecnol\u00f3gicos, y cu\u00e1les ser\u00e1n los puentes de conectividad que se ense\u00f1ar\u00e1n y aprender\u00e1n para integrar los dos \u00e1mbitos? Ser\u00e1 crecientemente necesario en cada caso que las arquitecturas curriculares ofrezcan mallas m\u00e1s breves, flexibles y articuladas. Se tiene que superar el patr\u00f3n t\u00e9cnico, tan predominante en Chile, por modelos de formaci\u00f3n con impronta m\u00e1s humanista y ecol\u00f3gica.<\/p>\n

<p>Estudiar una carrera para toda la vida ser\u00e1 algo del pasado, habr\u00e1 que estudiar varias, incluso en forma simult\u00e1nea y con altos niveles de especializaci\u00f3n; la formaci\u00f3n virtual deber\u00e1 jugar un papel clave en este desaf\u00edo. Los nuevos profesionales tendr\u00e1n que aprender a desarrollar una capacidad de flexibilidad mental, de adaptaci\u00f3n y de contenci\u00f3n emocional.<\/p>\n

<p>En el \u00e1mbito de las religiones, en el de la educaci\u00f3n religiosa, tanto formal en el sistema escolar como en las labores propias de las pastorales, de las diferentes confesiones y movimientos religiosos, se tendr\u00e1 que ense\u00f1ar a vivir en la red y no fuera de ella. La red se constituye en un nuevo are\u00f3pago desde donde se tiene que llevar la labor evangelizadora y establecer los caminos para la comuni\u00f3n y participaci\u00f3n tanto entre los mismos feligreses, como con los de otros credos y los no creyentes, as\u00ed tambi\u00e9n con la misma naturaleza.<\/p>\n

<p>Desde una perspectiva m\u00e1s antropol\u00f3gica, los desaf\u00edos para el mundo de los creyentes estar\u00e1n centrados en rescatar la dimensi\u00f3n de interioridad propia del ser humano, que da cuenta de lo privado de la existencia y se expresa en la cotidianidad, de aquello que no se expone en las redes o la infoesfera y contribuye a la dimensi\u00f3n identitaria de un ser siempre en proceso de desarrollo y que es m\u00e1s de lo que comunica.<\/p>\n

<p>Ser\u00e1 momento de educar la curiosidad por lo trascendente, por aquello que est\u00e1 siempre m\u00e1s all\u00e1, que impulsa a salir de s\u00ed mismo a romper los estereotipos, sistemas, los equilibrios, los \u00f3rdenes impuestos, para buscar nuevos horizontes (Boff, 2002), versus la cultura de la inmediatez, de la inmanencia y del acomodamiento, del quietismo. De revalorar el misterio, versus la tiran\u00eda del destape, el silencio por sobre la abundancia de ruidos ambientales y digitales. De ense\u00f1ar para saber esperar, cambiar de ritmos ante la demanda de aceleramiento constante, y as\u00ed fortalecer la capacidad de desconectarse para volver a hacerlo con nuevos br\u00edos.<\/p>\n

<p>Quiz\u00e1s m\u00e1s que antes, se tendr\u00e1 que educar para el amor, para desarrollar la capacidad de salir de s\u00ed mismo al encuentro del otro y de los otros y de vincularse con su origen m\u00e1s inmediato que es la tierra, lugar desde donde se conecta con su creador.<\/p>\n

<h2><span>A modo de conclusi\u00f3n<\/span><\/h2>\n

<p style=\"text-align: right;\"><em>Sin religi\u00f3n, la gente buena o la gente mala ser\u00e1n buenas o malas,<br \/>en cambio, la religi\u00f3n puede hacer que gente buena haga cosas malas.<br \/><\/em>(\u017di\u017eek, 2015)<\/p>\n

<p>Indudablemente el tema ecol\u00f3gico es un tema apasionante y sin precedentes, en tanto es una preocupaci\u00f3n global y puede posibilitar un punto de inflexi\u00f3n y encuentro regional, global, intergeneracional y multidisciplinario, lo que sin duda es una gran oportunidad para la especie humana.<\/p>\n

<p>Se tiene que reconocer que los que nos movemos en el \u00e1mbito creyente hemos llegado tarde a esta revoluci\u00f3n digital y a la urgencia medioambiental, tal como pas\u00f3 con la Revoluci\u00f3n Industrial de fines del siglo XIX. El cristianismo, por ejemplo, no pudo hacer mucho para cambiar la situaci\u00f3n de explotaci\u00f3n de la clase obrera, denunciada en la <em>Rerum novarum<\/em> (Cerda Sanhueza, 2021). La forma de intervenci\u00f3n por parte de la Iglesia, con una enc\u00edclica social, la primera en su tradici\u00f3n de la Doctrina Social, tuvo sus propias resistencias al interior eclesial. Asimismo, se dirigi\u00f3 a un p\u00fablico objetivo solo cat\u00f3lico; y propuso medidas propuestas para solucionar la cuesti\u00f3n social que no tuvieron mayor incidencia en la situaci\u00f3n que viv\u00eda el mundo obrero. Fue m\u00e1s bien la intervenci\u00f3n de los movimientos gremialistas y de la misma sociedad civil la que logr\u00f3 cambios m\u00e1s significativos. Hoy tambi\u00e9n se ha llegado tarde tanto al tema medioambiental, como al tema de las nuevas tecnolog\u00edas, y se es parte del problema, especialmente medioambiental, por un excesivo acento antropoc\u00e9ntrico de la doctrina cristiana. Adem\u00e1s, se tiene una actitud algo ingenua con relaci\u00f3n al tema de las tecnolog\u00edas, se tiende a reducir su comprensi\u00f3n a meros recursos de comunicaci\u00f3n, con implicancias insustanciales. Pero se espera tambi\u00e9n poder ser parte de la soluci\u00f3n.<\/p>\n

<p>La naturaleza en el \u00e1mbito de lo religioso estuvo por mucho tiempo invisibilizada, la teolog\u00eda no realiz\u00f3 grandes aportes sobre el tema y la forma de relacionarnos con ella, y los que lo hicieron no tuvieron mucha difusi\u00f3n; as\u00ed tambi\u00e9n la praxis de los creyentes ha ocurrido siempre desde una visi\u00f3n antropoc\u00e9ntrica. Recientemente se est\u00e1 haciendo un giro m\u00e1s bioc\u00e9ntrico, pero es a\u00fan incipiente.<\/p>\n

<p>La reflexi\u00f3n \u00e9tica cristiana en el quehacer educativo o en temas espec\u00edficos, como, por ejemplo, del medioambiente, tiende a ser de tipo principialista (universalista) y por lo tanto sus soluciones son muchas veces poco operativas y medibles (Cerda Sanhueza, 2021). Tanto las reflexiones como las orientaciones teol\u00f3gicas o pastorales son bastantes especulativas y tienen poco impacto en la aldea global, son otros quienes llevan la delantera en estos temas. Tal vez lo fundamental no es estar en la vanguardia, pero es un buen ejercicio ser conscientes de aquello y de replantear desde d\u00f3nde se quiere contribuir a generar cambio y formar conciencia sobre estos temas.<\/p>\n

<p><span>Ante la crisis ambiental y la relaci\u00f3n de la especie humana con la naturaleza, las nuevas tecnolog\u00edas se convierten en una paradoja. Frente a los l\u00edmites de la Tierra, que hoy en d\u00eda son sobrepasados por los excesos de consumo y estilos de vida, cuyos impactos y deterioros sufrir\u00e1n las nuevas generaciones, las nuevas tecnolog\u00edas abren a la humanidad a la posibilidad de un mundo sin fronteras ni l\u00edmites. Si<\/span> en alg\u00fan momento se pensaba en lo imposible de hacer algo que no fuera en tiempo real o de forma presencial, eso hoy es cotidiano. Cuando nadie se podr\u00eda imaginar mejorar la calidad de vida de personas con discapacidades severas o a consecuencia de accidentes, las nuevas tecnolog\u00edas lo hacen posible. Y as\u00ed, se podr\u00eda ofrecer una infinidad de ejemplos sobre c\u00f3mo dichas tecnolog\u00edas impactan y se proyectan tanto en la vida humana como natural.<\/p>\n

<p>Un punto importante para nuestra reflexi\u00f3n aborda los l\u00edmites de la naturaleza. Al respecto, Yuval Noah Harari afirma que todo aquello que el hombre puede realizar a partir de su inteligencia es natural, por lo que esa dicotom\u00eda de lo natural y lo artificial tambi\u00e9n tendr\u00e1 que ser repensada (Harari, 2022). En la misma l\u00ednea lo afirmaba anteriormente L\u00e9vy, al cuestionar la concepci\u00f3n bal\u00edstica que se hac\u00eda respecto a las tecnolog\u00edas y sus supuestos \u201cimpactos\u201d en la cultura y la sociedad, atribuyendo a ambas propiedades que no les son propias, como, por ejemplo, a la tecnolog\u00eda un principio activo y aut\u00f3nomo y a la cultura otro pasivo. \u00bfEs la tecnolog\u00eda un actor aut\u00f3nomo, separado de la sociedad o de la cultura? \u00bfo es la cultura una entidad pasiva percudida por un agente externo, la t\u00e9cnica? La relaci\u00f3n con la naturaleza implica repensar la relaci\u00f3n del ser humano con su entorno natural y artificial, sus representaciones materiales, simb\u00f3licas, a trav\u00e9s de la cuales da sentido a su vida y a la misma naturaleza.<\/p>\n

<p>Por otro lado, \u017di\u017eek argumenta que no se le puede atribuir una bondad moral a la naturaleza, creer que lo natural es lo bueno y necesario es de un romanticismo ya superado; para este fil\u00f3sofo la naturaleza es ca\u00f3tica y propensa a desastres salvajes, impredecible y sin sentido (\u017di\u017eek, 2015): un diluvio o epidemia, una enfermedad, pueden ser tambi\u00e9n naturales, pero no necesariamente buenos o pertinentes, por lo menos para el ser que los sufre. Se tiende a pasar con cierta facilidad de un extremo extractivista de la naturaleza a la concepci\u00f3n Gaya de esta. No solo hace falta buscar puntos intermedios, sino los caminos para alcanzarlos.<\/p>\n

<p>Los nuevos desaf\u00edos en relaci\u00f3n con el medioambiente no solo tienen que darse en funci\u00f3n de medidas paliativas dirigidas hacia ella, sino tambi\u00e9n en la tarea de educar y promover la confianza en el ser humano, no es posible no confiar en \u00e9l, ser\u00eda parad\u00f3jico no creer que la misma humanidad vaya a cambiar en favor de la naturaleza, aquella s\u00ed se puede hacer cargo y responsable, conscientemente, de esta. La naturaleza no se preocupa deliberadamente de nosotros, somos nosotros los que nos debemos preocupar por nosotros mismos y, por lo tanto, de la naturaleza (Harari, 2022). Estamos hoy en un absurdo de desconfianza con la especie.<\/p>\n

<p>En el origen, el relato creacionista se\u00f1ala que la tierra era caos y confusi\u00f3n y oscuridad, esa dimensi\u00f3n tambi\u00e9n es parte de la naturaleza con la que tenemos que convivir; y a lo largo de la evoluci\u00f3n de la especie se ha intentado exponer la relaci\u00f3n entre el caos y el orden, y se tendi\u00f3 a pensar que lo segundo era lo deseable, y el caos, lo evitable, lo que se ten\u00eda que controlar. La evoluci\u00f3n de la especie en gran medida ha seguido ese patr\u00f3n, con las consecuencias y extremos en que, sin querer, se tiende a caer. El tema ecol\u00f3gico se tendr\u00e1 que asumir desde y con estas nuevas tecnolog\u00edas; pero a su vez tambi\u00e9n se requiere confiar en la fuerza transformadora de Aquel que puede hacer nuevas todas las cosas. Y se tendr\u00e1 que estar dispuesto a pasar por la oscuridad del caos, si fuese necesario.<\/p>\n

<h2><span>Referencias<\/span><\/h2>\n

<p>Arboleda, C. M. (2017). Evangelizar la cibercultura: los retos de la ciberteolog\u00eda. <em>Veritas<\/em>, (38), 168-181. <a href=\"http:\/\/dx.doi.org\/10.4067\/S0718-92732017000300163\">http:\/\/dx.doi.org\/10.4067\/S0718-92732017000300163<\/a><\/p>\n

<p>Boff, L. (2002). Tiempo de trascendencia. El ser humano como un proyecto infinito. Sal Tarrae.<\/p>\n

<p>Cerda Sanhueza, A. (2021). Acerca de las cosas nuevas. Y las nuevas cosas que interpelan al pensamiento social cristiano. <em>La Cuesti\u00f3n Social<\/em>, <em>29<\/em>(2), 51 -76.<\/p>\n

<p>Francisco, P. (2015). <em>Laudato si\u2019. Carta enc\u00edclica del Santo Padre Francisco sobre el cuidado de la casa com\u00fan<\/em>. Dicastero per la Comunicazione - Libreria Editrice Vaticana. <a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html\">https:\/\/www.vatican.va\/content\/francesco\/es\/encyclicals\/documents\/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html<\/a><\/p>\n

<p>Han, B. C. (2010). <em>La sociedad del cansancio<\/em>. Herder.<\/p>\n

<p>Han, B. C. (2014). <em>Psicopol\u00edtica<\/em>. Herder.<\/p>\n

<p>Han, B. C. (2022). <em>No-cosas<\/em>. Penguin Random House.<\/p>\n

<p>Harari, Y. N. (2016). <em>Homo Deus. Breve historia del ma\u00f1ana<\/em>. Penguin Random House.<\/p>\n

<p>Harari, Y. N. (2019). <em>21 lecciones para el siglo XXI<\/em>. Penguin Random House.<\/p>\n

<p>Harari, Y. N. (2022). Slavoj \u017di\u017eek &amp; Yuval Noah Harari | Should we trust nature more than ourselves? <em>YouTube<\/em>. <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=3jjRq-CW1dc\">https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=3jjRq-CW1dc<\/a><\/p>\n

<p>L\u00e9vy, P. (2007). <em>Cibercultura. Informe al Consejo de Europa<\/em>. Anthropos.<\/p>\n

<p>Sadin, E. (2022). <em>La era del individuo tirano. El fin del mundo com\u00fan<\/em>. Caja Negra.<\/p>\n

<p>\u017di\u017eek, S. (2015). <em>Pedir lo imposible<\/em>. Yong June Park<\/p>\n

<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><span>[1]<\/span><\/a> Concepto atribuido en 1942 al estadounidense y matem\u00e1tico Norbert Wiener. Algunos autores como Kerckhove y L\u00e9vy definen la cibercultura como la tercera era de la comunicaci\u00f3n, en la que se habr\u00eda configurado un lenguaje todav\u00eda m\u00e1s universal que el alfabeto: el lenguaje digital.<\/p>","margin":"default"}}]}]}]}],"version":"3.0.11"} --></p><p>The post <a href="https://openscience.uniandes.edu.co/nys5-07/">Cibercultura y urgencia ambiental: el grito de la humanidad a un mundo sin límites</a> first appeared on <a href="https://openscience.uniandes.edu.co">Revistas Uniandes | Multimedia</a>.</p>]]></content:encoded>
					
		
		
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